Terror

La mujer caminaba lentamente por la casa, en uno de sus pasos provocó que una de las tablas del pio chillara; se maldijo mentalmente. Llegó finalmente al cuarto de donde le parecía había oído un ruido; tomó cuidadosamente la manilla y la giro con total lentitud, entreabrió un poco al puerta, observó la habitación, estaba vacía y oscura, pero una de las ventanas estaba abierta, de seguro algún pájaro que había entrado por ahí había provocado el ruido, con más seguridad camino hasta la ventana la cual cerró. Se giro para salir cuando algo al atacó con un cuchillo que enterró una y otra vez en su pecho

-¡aahhh!- grito con todo lo que sus pulmones le permitieron sintiendo como se desgarró su garganta. Busco abrigo entonces en el pecho del joven que la acompañaba.

-¿qué pasa? ¿Porqué gritas?- pregunto preocupado un hanyou de cabellera plateada y ojos ámbar

-¿cómo que porqué? ¿Acaso no viste? La mató- respondió Kagome

-pero tu dijiste que eso era sólo una eh… peluca… paluca….

-película- le ayudo al joven

-eso película, y que nada de lo que pasaba ahí era real- regañó dirigiendo su mirada de nuevo a esa caja que transmitía imágenes- no entiendo a que le temes

- ¿bromeas? Es un muñeco que mata gente, un muñeco que se mueve sólo, tiene el cabello rojo, cicatrices en la cara y carga un cuchillo en sus manos ¿te parece poco?

-combates casi todos los días contra monstruos reales ¿y le temes a es?- preguntó casi sin creerse lo que decía a la vez que señalaba la pantalla del televisor que ahora mostraba como el muñeco ocultaba el cuerpo inerte de la joven en un armario

-bueno si pero- intentaba hallar una repuesta coherente mientras jugaba con sus dedos. Entonces un rayo ilumino las calles de Tokio seguido por un trueno y un apagón-¡ah!- gritó una vez más la azabache

-¿ahora qué?- pregunto ay exasperado el hanyou por los gritos de la joven

-es que así empiezan casi todas las películas de terror- chillo la miko

-tonta- le regaño el hanyou. La tormenta empezó con fuerza, se escuchaba con fuerza el repicar de las gotas de agua en el tejado del templo, haciéndose un ruido casi ensordecedor. A su nariz llego el típico olor del miedo, el cual provenía de Kagome- Kagome ¿estás bien?

-eh... si, es sólo que las tormentas me dan miedo- confesó algo apenada, ella con 16 años le tenía miedo a la lluvia

-ah es eso- otro relámpago iluminó la casa a oscuras

-ah- chilló una vez más la joven abrazándose, como reflejo, al pecho del hanyou, quien agradecía en ese momento la completa oscuridad, de otra forma ella habría notado que su rostro estaba tan rojo como sus ropas. Entonces la sintió temblar y derramar algunas lágrimas

-Ka… Kagome. No tengas miedo, yo estoy aquí, yo te protejo- aseguro con fuerza y confianza

-lo sé. Inuyasha

Quizá, el ver películas de terror no era tan mala idea, si de esa forma ella se aferraría a su pecho durante horas en una casa oscura y vacía.