¡El Fic tiene nueva imagen y todo es gracias a la talentosísima Mami Mire! Una gran aplauso para ella que se lucio :') Muchas Graciaaaaas Mire por la imagen :') Me siento especial *-* jajaja. Te lo agradeceré hasta el infinito y más allá :)
Primero: les dedico está canción a todos y cada uno de ustedes. "Perdóname" – La Factoría ft. Eddy Lover (Versión Karaoke por Cami Lover :c)
Tintititin
Cami Lover, Cami lover
Uuoh eehyy
FanFiction, FanFiction
Predi, Predi
Mami yo sé bien que no estás bien
Y piensas que te deje de quereeeer
Estas equivocada
Yo lo sé, que les falle
Porque hace algún tiempo deje de escribir
Siempre me arrepentireeeeé
Y de rodillas te pido mujeeeeeer
Que si alguna vez, sintieron algo lindo por el Fic
Perdonenmeeeee, peldonenme :c
Que si alguna veeeeez, sintieron sintieron un circo en la guatita por el Fic
Perdoneeeenme, peldonenmee, beee-ebeh
Y... ¡Punchi, Punchi, Punchi!, ¡Friki, Driki, Woouh! :c
Ya, fuera de broma. De verdad lo siento, este último tiempo me han pasado muchas cosas y todo llego a un punto que me superó y bueno, me olvidé del Fic. Lo siento :c
Capítulo 8: Los malos entendidos, llevan a cosas malas.
Antes de salir en su cita con Claire, primero tenía que pensar a dónde la llevaría, es decir, era bueno improvisando, pero esto iba más allá de sus dotes, no tenía ni idea de dónde llevar a la pelirroja. La gran Manzana era un sinfín de lugares a donde podrías ir para una cita. Por eso despejar su mente era lo mejor, y pasar el día con Ark no era una de sus mejores ideas, pero algo es algo, se dijo a sí mismo; probablemente se arrepentiría luego.
Elza pasaba totalmente concentrada en no tirar las bebidas que llevaba la charola. Hace ya cerca de un mes que se había mudado con su novio y las cosas le iban de maravilla y hasta había conseguido que Leon al fin dejara de llamarla "Elfa", suponía que eso se debía gracias a su amiga Claire, fuera como fuera, ella era feliz. Fijo su vista al final del pasillo y divisó a su novio y al mejor amigo de este charlando tranquilamente desde la terraza, se fue acercando con pasos inseguros, no quería tropezar y dejar un desastre en el brillante piso madera de Ark, estaba por abrir la puerta cuando escuchó al castaño decir algo que verdaderamente le llamó la atención.
- Entonces, ¿Se lo vas a pedir? – Cuestionó Ark, mientras que con una mano tomaba un sorbo de su cerveza y con la otra daba vuelta las salchichas que habían echado a la parrilla.
- Probablemente... – Respondió Leon totalmente distraído mirando los grandes rascacielos de la ciudad.
Mientras tanto Elza estaba escondida a un lado de la muralla escuchando atentamente la conversación de aquellos hombres, ¿Qué era eso que Leon iba a pedir, y a quién? El bichito de la curiosidad la pico y decidió quedarse allí hasta averiguar de que se trataba, sabía que si entraba ellos dejarían el tema y ya no sabría lo que ocurriría.
- Pero, ¿Estás seguro? – Volvió a preguntar el de orbes verdes.
- Segurísimo – Contestó el doctor, ahora prestando toda su atención a su amigo, el que lo miraba como si estuviera diciendo que se cambiaria de sexo. Ark era un paranoico, pensaba el rubio.
- Y si te dice que no – Comentó pesimista.
- No dirá que no – Dijo un Leon totalmente seguro.
A estas alturas la rubia ya estaba perdiendo la paciencia, por qué esos hombres eran tan misteriosos cuando hablaban entre ellos, quería entrar y golpearlos ambos. Rodo y poso los ojos en blanco mientras daba un suspiro resignado. Cuando enfocó su visa hacía el frente, dio un pequeño respingo y ahogo un fuerte grito, las cosas que llevaba en la charola se estremecieron completamente. Una pequeña de cabellera rubia se encontraba mirándola atentamente, respiró hondo y con un gesto le indicó a Sherry que se aproximara hasta ella.
- ¿A quién espías? – susurro Sherry.
- A tu padre – le respondió de la misma manera la rubia e inmediatamente volvió su cabeza para seguir escuchando a su novio y a Leon.
- ¿Cómo puedes estar tan seguro? Ella pude decir que no – Volvió a decir el pesimista de Ark.
- ¿Y por qué los espías? – Cuestionó la niña asomando su cabeza para mirar al interior de la terraza, allí estaba su padre y su tío Ark charlando, no comprendía de que se trataba. Cuando vio que su padre se movía y miraba en dirección de ella, por impulso escondió su cabecita a donde estaba de un principio, no entendía nada de lo que ocurría. Ella estaba tranquilamente jugando con sus peluches de Woody, Jessie y Tiro al Blanco de Toy Story, y en uno de sus intentos de dejar a los muñecos en el sofá y desaparecer para luego aparecer de nuevo, para ver si estos se movían o cobraban vida, vio a la rubia alta escondida con una bandeja llena de bebidas y algunos cubiertos tratando de no ser encontrada y de escuchar algo; por ello, se acerco hasta ella. Ahora podría estar vigilando a sus muñecos en vez de estar allí parada sin hacer nada, pensó la pequeña.
- Porque necesito saber de qué están hablando – Le respondió la mayor sin tomarle mucha atención, Sherry se encogió de hombros y siguió allí parada, de cierta forma, la curiosidad también la invadió.
- No lo hará – se oyó a Leon responder luego de que se tomara un poco de tiempo, la negatividad de Ark parecía que se le estaba contagiando.
- Pero, aún puede que ella... – Sin embargo, antes de que continuara el rubio lo interrumpió.
- Ark. Dirá que sí, ¿Ok? – Se escuchó a un Leon algo enojado – Claire dirá que sí, y yo seré feliz. ¡Cielos! – Exclamó agitando los brazos de modo que le diera la espalda a su amigo. El castaño se quedo callado por un instante y luego suspiró.
- Bien, dirá que sí – Dijo acercando hasta donde su amigo había "huido" y le daba pequeñas palmaditas en la espalda, hasta que no aguantó más – Y si hipotéticamente, ella dijera que no. ¿Qué harías?, ¿Estás dispuesto a pasar por eso, otra vez? – Leon estaba de espaldas contra él, pero podía imaginarlo rodando los ojos y frunciendo el ceño, su amigo era tan obstinado.
- Dirá que sí... – respondió Leon.
En ese momento Elza estaba por lanzar la bandeja y ponerse a bailar como una desquiciada, en cambio, tenía una sonrisa que iba de oreja a oreja, y si era lo que ella creía que el rubio iba hacer, la sonrisa terminaría llegándole a la nuca, su amiga estaría tan feliz, no podía esperar a la hora de decirle lo que Leon estaba planeando, él le pediría a Claire que se casaran, su sueño de ser la dama de honor de la pelirroja por fin se haría realidad, no podía estar más feliz. Por el contrario, para Sherry, al oír aquellas palabras su pequeño mundo se desmoronaba lentamente; "¿Estás dispuesto a pasar por eso, otra vez?" las palabras de su tío Ark resonaban una y otra vez dentro de su cabeza. No, su padre no podía hacerle esto, le estaba costando un trabajo enorme aceptar a la pelirroja y él ahora salía con esto. La otra vez cuando hablaron en el patio de la escuela, en el momento que corrió a los brazos de su maestra fue solo para hacerlo sentir a él mejor, por algo después de que Claire la bajar salió corriendo, él por fin estaba siendo feliz con una chica y ella no podía negárselo luego de aquella otra mujer. ¿Qué su opinión aquí no contaba?
- Aún puedes arrepentirte, ¿Lo sabes, no? – continuó el castaño.
- No, no puedo. Se lo voy a pedir, ya está decidido – finalizó el doctor.
- ¡Siiií! – Se escucho el fuerte chillido de alegría Elza. Ambos hombres corrieron a ver que sucedía y se encontraron con la novia del castaño dando saltitos y cuando cayó en cuenta que había hecho un verdadero desastre en el suelo se llevó las manos a la boca y luego les sonrío abiertamente. – Ehmm, iré a buscar algo con que limpiar – dijo al tiempo que salía disparada más bien hacia su habitación, tenía que llamar a su amiga. Ante aquella inesperada reacción por parte de la rubia, ambos chicos se muraron mutuamente y fijaron su vista en la pequeña niña que estaba recargada en la pared mirando detenidamente el suelo. Leon la miró extraño y se acerco hasta su hija, se arrodillo hasta su altura y con su mano derecha le levantó el mentón a la pequeña, al verla en sus ojos emanaba tristeza, preocupado esbozó un sonrisa nerviosa.
- Sher, ¿Estás bien?
- Sí... – respondió la niña sin ninguna emoción en su voz, lo miró y le dio la mejor sonrisa que en esos momentos podía fingir – Iré a jugar con mis muñecos – comentó partiendo totalmente decaía a buscar a sus peluches.
- ¿Qué rayos fue todo eso? – Pregunto un muy descolocado Thompson. Leon solo se encogió de hombros y suspiro resignado.
- Mujeres... – Le contestó mientras negaba con la cabeza.
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- Claire, ¿Sabes que no es necesario que hagas esto, verdad? - inquirió Chris, mientras seguía a regaña dientes a su hermana, observándola caminar de un lado a otro, observando detenida y detalladamente el lugar en el que se encontraban.
- Sí, es necesario, Chris - contestó la pelirroja, ignorándolo completamente. Parecía que los ojos le brillaban, el lugar era perfecto.
- Pero...
- Chris – Se paró en seco - Cuando me mude a Nueva York, te asegure que no viviría contigo para siempre, ya soy adulta, Dios. Supéralo – contestó algo molesta por la actitud de su hermano, volvió a observar el lugar y caminó por al amplio pasillo que llevaba a la habitación principal.
- Claire - masculló triste, siguiéndola. Parecía un perro faldero - ¿No lo haces por estar con ese doctor de pacotilla o sí? – soltó sin pensar, sabiendo que su hermana echaría humo al escucharlo. Pero, no fue así, Claire como siempre, lo ignoraba.
- ¿Eh? No... Claro que no – respondió despreocupada, le estaba dando la espalda, no quería que Chris la viera sonreír como lo estaba haciendo, sonreía picara y se mordía el labio inferior e imaginaba todo lo que podría hacer con Leon allí, hasta se estaba ruborizando. Cuando su hermano la saco de sus pensamientos algo... ¿Calientes? Preguntándole algo, que para decir verdad, no escucho y no tenía la intensión de hacerlo; se preguntaba si Leon alguna vez imaginaba las mismas cosas con ella.
- No te parece algo grande... - comentó el castaño mirando el lugar.
- No creo que lo tenga tan grande - contestó sin pensar, y se tapo la boca al instante al darse cuenta de lo que había dicho, mientras mentalmente se daba bofetadas. Les rogaba a todos los Dioses por habidos y por haber que su hermano no le haya escuchado. "No te escucho, Claire, cálmate, cálmate. Maldito Leon, justo ahora te metes en mis pensamientos" pensó la de cabello rojizo.
- ¿El qué? - pregunto Chris, completamente abrumado. Su hermana había dicho "No creo que lo tenga tan... grande".
- No, que no creo que sea tan grande, es decir, cuando tenga los muebles ya no será tan grandes, eso. Sí, eso... - dijo al menos intentando que su voz no sonara nerviosa, al ver que su hermano no respondía y el silencio se estaba haciendo incomodo, lo miró a los ojos, desvió la mirada, balanceo sus manos de un lado a otro junto con sus pies y salió literalmente trotando de la habitación.
- O-ok... – contestó al fin el de cabello azabache un poco atosigado, dudando notoriamente de la respuesta de su hermana, para luego seguirla hasta donde ella se había ido.
- ¿Y bien?, ¿Ya se decidió? – Preguntó felizmente el hombre que se encargo de mostrarle mínimo cinco departamentos. Rogaba a Dios que la pelirroja por fin se decidiera.
- Sí, este. Es perfecto - sonrió, dirigiéndose al hombre de bienes raíces.
- Me alegra que le guste, empezaré el papeleo de inmediato - sonrió el hombre, retirándose notándosele el alivio y la felicidad.
- Sigo creyendo que es mala idea – Dijo Chris cruzándose de brazos, apareciendo detrás de ella.
- Pues yo no, al contrario, creo que es una excelente idea - dijo caminando hacia la salida mientras le daba un último vistazo a lo que pronto sería su nuevo apartamento. - Por cierto, ¿Dónde estuviste ayer?
- ¿Ayer?
- Si bien recuerdo, el día antes de ayer no llegaste a casa y ayer estuviste a fuera todo el día, aunque no lo creas me preocupo por ti...
- Estaba... - divagó, no podía decirle que estuvo con Jill robando el auto del doctor - Estaba de juerga con los chicos, ya sabes, cosas de hombres - sonrió nervioso, no era bueno mintiéndole a Claire.
- Sólo porque no quiero entrar más en el tema, voy a fingir que te creo.
- Bien.
- Bien.
- ¡Bien! – exclamó Chris, yendo rápidamente hasta su auto. Claire iba a seguirlo cuando su teléfono comenzó a sonar con el tono para mensajes, buscó en su cartera y después de buscar por lo que sería unos treinta segundos el aparato apareció. Lo tomó con la mayor tranquilidad del mundo abrió el mensaje y allí fue cuando por poco se va de bruces al suelo, sintió que el alma se le salía y se le volvía a meter al cuerpo. Leyó aquel mensaje más de cinco veces y un sinfín de emociones la abordaron en ese momento, la principal: miedo. Estaba aterrada, y las ganas de subirse al primer avión que encontrara e irse lo más lejos posibles aparecieron por arte de magia.
Si conocía a Leon o más bien eso creía, era literalmente imposible que él quisiera pedirle matrimonio después de tan poco tiempo como pareja, ¡ni si quiera eso! El rubio ni siquiera le aclaraba la situación sentimental en la que se hallaban y de repente así como así él iba y le pediría matrimonio, no, eso era imposible. Tanto ella como él tenía un sentimiento de miedo al compromiso muy, pero muy reprimido que ninguno de los dos se atrevía a admitir; Y ya no era tan solo miedo y terror lo que sentía, ahora el pánico se estaba apoderando de ella, las piernas le temblaban y el aire se le esfumaba del cuerpo. Hoy tendría su primera cita oficial con el doctor después de tanto tiempo y ahora debía lidiar durante quién sabe cuánto tiempo, con la agonizante espera de que él se arrodillara frente a ella y sacara una cajita de uno de sus bolsillos; Y de nuevo el pánico se apoderaba de ella, si Leon le pedía matrimonio, ¿Ella que diría?, ¿Qué sí?, ¿Qué no?
- ¡Claire, no tengo todo el día! – gritó su hermano, haciéndola reaccionar, con pasos torpes se acercó al vehículo y abrió la puerta para entrar al interior, se sentó, como la mirada fija en la calle. Leon no le pediría matrimonio, sonrió y negó con la cabeza. De seguro eran cuentos de Elza – Tengo miedo de preguntarte qué tal estás – comentó el de cabello azabache al tiempo que echaba su cabeza hacia el lada contrario a su hermana y la miraba de reojo.
- Tu solo arranca el maldito auto – Le contestó enfadada, su hermano no sabía cuando callarse.
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Llevaban cerca de cuatro horas en su cita y todo iba de maravilla, el mayor miedo de Claire era que Leon se le declarase, no obstante el rubio ni siquiera tocaba el tema de su situación actual. Se llevaron hablando la mayoría del tiempo y ahora la de cabello rojizo sabía cosas del doctor que nunca se habría imaginado, al igual que él. El rubio la llevó a tomar un delicioso café a Starbucks, se sentía toda una hipter. Hasta bromeo con Leon sacándole fotos a sus vasos mientras uno de los dos aparecía por detrás poniendo caras raras. Luego de la cafetería partieron a una pizzería que según el rubio era la mejor de NY. En su vida se había divertido tanto con un hombre, los comentarios sarcásticos de Leon la hacían derretirse por él, se sentía de lo más cómoda, con él podía actuar naturalmente; Habían veces que la pelirroja se queda mirándolo como una boba mientras él sonreía, amaba su sonrisa, en especial cuando el sol estaba en contra y provocaba que sus ojos brillaran, rayos, ella lo quería y mucho.
Por otro lado Leon de un principio tenía los pelos de punta, no estaba acostumbrado a tener citas. Ni mucho menos sin tener sexo primero, él, claramente hacia todo al revés, primero se encamaba y después si es que salía con la chica, era un hombre bastante promiscuo, aunque jamás las llevaba a su departamento, no quería que Sherry viera a cientos de mujeres desfilar por los pasillos. En cambio con Claire, por primera vez sentía que podía hacer todo con calma, la pelirroja le transmitía un amor que hasta ahora no había sentido, se estaba dando cuenta que comenzaba amar pequeñas cosas de ella, como cuando olvida cosas, resultó que Claire era muy despistada y que cuando fingía o estaba enojada arrugaba la nariz, y él adoraba que hiciera eso, la hacía enojar solo para verla hacer eso. Durante un periodo determinado de la cita el rubio observo de reojo su reloj y comenzaba a ponerse nervioso, las manos le sudaban y sus dedos jugaban con la pequeña cajita que tenía escondida en la chaqueta.
- Eres realmente ingenioso para escoger lugares en donde llevar a una chica a una cita, Leon – Comentó divertida la pelirroja al recordar los lugar dónde el rubio la había paseado – Lo digo enserio, nadie me había llevado al Maddison Square Garden sólo para conocer su estructura... Por fuera, claro está – rió.
- Te lo dije, en lo sencillo esta la gracia – se encogió de hombros y seguía caminando mirando hacia delante mientras paseaban por Central Park – Además, no es mi culpa que justo hoy lo estuvieran remodelando – contestó con un poco de fastidio en su voz, de verdad quería llevar a la maestra de su hija a conocer el Maddison, quería enseñarle donde Queen se había presentado en los años 80 y miles de artistas más, pero a él solo le importaba Queen.
- Oye, la intensión es lo que cuenta – dijo poniéndose frente a él y le sonreía cálidamente – Incluso, eso te ayudó para obtener puntos de cita. Acabas de desbloquear un logro, muchacho. Creo que ahora me gustas más – bromeó al tiempo que le acariciaba la mejilla y lo miraba con una expresión muy dulce.
- Mmm... Genial – sonrió él mirándola - ¿Quieres ir a la pileta? – Preguntó sin siquiera esperarla, caminando reía por lo bajo, había hecho que ella admitirá que le gustaba, aunque ya lo sabía, quería escucharla decirlo.
- ¿Qué?, espera – pidió Claire, pero Leon no se detuvo – ¿Hiciste ese pequeño berrinche solo para que yo te dijera eso? – preguntó corriendo tras él.
- Si digo que sí, ¿perderé mis puntos de cita? – preguntó riendo.
- Ehmm, no lo sé. No – respondió descolocada por la pregunta.
- Entonces, sí. Lo hice porque quería oírte decir que te gusto – sonrió.
- Eres un idiota – contestó la chica arrugando la nariz.
- En realidad soy medio tonto y medio idiota, depende del ángulo en que lo veas – dijo mirando hacia el suelo y notó que una de sus agujetas estaba desabrochada. - ¿Claire? – dijo mirándola fijamente.
- ¿Qué? – Respondió ella devolviéndole la mirada y sintió la mano del rubio sobre la de ella, le sonrió a cambio.
- Espera... – En eso, Leon se agachó y se puso de rodillas en el suelo ayudado de la mano de Claire que no la había soltado. El corazón de la pelirroja dio un vuelco tremendo, él no estaba haciendo eso ¿o sí?, algo en ella quería salir huyendo pero no podía, estaba estática. Leon la miró y luego soltó su mano para agacharse un poco más, allí iba, sacaría la cajita y le pediría matrimonio. Podría bien decirle que sí, después de todo, lo quería, lo quería y mucho.
- No por favor, no lo hagas – suplicó.
- ¿Qué no haga qué? – preguntó el rubio volviendo su atención a la chica, desde que él se había agachado se había puesto como piedra.
- ¡Lo que estás a punto de hacer!, ¡No lo hagas!, no lo arruines por favor – le imploró exasperada. No podía hacerlo, ella no quería casarse.
- Ok, tranquila – dijo poniéndose de pie – Solo estaba abrochándome agujetas – rió nervioso.
- ¿Qué? – Acaso él no iba a pedirle matrimonio – Creí... Creí que querías pedirme que... – no continuó hablando, estaba muy avergonzada.
- ¿Pedirte, qué? – Preguntó preocupado – Ark te lo dijo ¿No? – inquirió llevándose las manos a la cabeza. Con los amigos que tenía para qué quería enemigos.
- No, no fue él...
- Si no quieres ir no importa, Claire – comentó muy comprensivo el rubio al verla tan afligida.
- ¿Ir? – Preguntó sorprendida.
- Sí, te iba a pedir que fueras conmigo a una... Bueno, una estupidez del trabajo. Es... – gesticuló - Más bien una cena, Ark siempre va conmigo o a veces Jill, en realidad siempre se pelean por quien me acompañará cada año – Explicó encogiéndose de hombros divertido por la reacción de la pelirroja.
- ¿U-una cena? – Su yo interior estaba por segunda vez en el día dándose bofetadas, y esta vez más fuertes. ¡¿En qué demonios estaba pensando Elza?! Por poco manda toda su relación con Leon a la mierda, a penas la viera la estrangularía.
- Sí, una cena – rió - ¿Qué querías que te iba a pedir? – esta vez rió a carcajadas.
- Matrimonio – admitió a regaña dientes.
- ¡¿Matrimonio?! – contestó horrorizado el doctor, de dónde sacaba esa idea de la cabeza. La palabra "matrimonio" estaba muy lejos de su vocabulario, ni siquiera le había pedido que fueran novios.
- Bueno, ¡te arrodillaste! – Exclamó en su defensa – Esa no es muy buena señal que digamos, Leon
- ¡Quería abrocharme las agujetas! – dijo señalando su zapato dramáticamente. En consecuencia de aquello, ambos se miraron y estallaron en carcajadas, Claire se acerco lentamente hacia él y le dio un golpe en el hombro.- ¡Ouch!, ¿Por qué fue eso? – exclamó el rubio sobándose el brazo.
- Por hacerme creer que me pedirías que me casara contigo – hizo un puchero. Ante aquello, el rubio sonrió y le estrecho los brazos, cuando ya la tenía contra su pecho, no podía evitar reír, mientras tanto Claire escondía su cabeza en el fuerte pecho de Leon también riendo.
- Claire...
- ¿Sí? – respondió esta, sacando su cabeza de su escondite pero sin mirarlo, le gustaba estar así, se sentía bien.
- ¿Te molestaría mucho si...- divagó – Si ahora salgo corriendo y me pido un taxi? – A costa de aquello, se ganó otro golpe por parte de la pelirroja. - ¡Ouch!, ¡Bien, lo siento! Era broma – dijo para después besarla, la tenía tomada de los brazos y ella se sujetaba fuertemente de él. Para Claire, era uno de los besos más tiernos que el rubio le había dado, tenía los ojos cerrados y solo se dejaba llevar por los labios de Leon, ni siquiera se daba cuenta que el rubio se estaba separando lentamente de ella, cuando ya sus labios no están juntos, Claire siguió con sus ojos cerrados y sin darse cuenta se impulsó bruscamente hasta los labios de Leon, por suerte los reflejos del doctor actuaron y pudo alcanzarla antes de que se fuera de narices contra el suelo; la pelirroja abrió los ojos y estaba en los brazos de Leon y nuevamente ambos comenzaron a reír.
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Ark marcaba desesperado el teléfono de su amigo, pero este es empecina en ignorarlo y no respondía ninguna de sus llamadas. Elza marcaba al número de Claire y esta tampoco contestaba, la situación se les había ido de las manos hace ya más de cinco horas. Buscaban por todo el edificio, buscaban por las calles, los parques cercanos, Jill hasta estaba con Carlos buscando, y ni Ark ni Elza sabían quién rayos era Carlos. Aunque poco les importaba, ya habían llamado a la policía hace dos horas, pero nadie tenía noticias. Ark marcó por milésima vez el número de su amigo hasta que este al fin le respondió.
- ¿Qué quieres, Ark? – preguntó entre molesto y divertido el rubio, por su tono de voz el castaño podía notar que no la estaba pasando para nada de mal con la pelirroja, no quería imaginar cosas pero ya sabía que estaba pasado entre esos dos.
- Ehmm, sip – dijo nervioso – Leon, te tengo una buena y una mala noticia. ¿Cuál quieres oír primero? – Su amigo no le contestaba y eso hacía que se desesperara cada vez más - ¡Leon!
- Aquí estoy – respondió el aludido, estaba bastante distraído – La buena...
- Ah, ok... – suspiró – La buena noticia es que Jill trajo tu auto sano y salvo de vuelta a casa – fingió reír.
- ¡Genial!, ¿Y la mala?
- La mala noticia, es que Sherry... – no podía continuar, no quería ser el responsable de decirle a Leon que su hija había desaparecido, llevaban horas buscándola, pero parecía que a la niña simplemente se la había tragado la tierra.
- Sherry... – Lo animó Leon a continuar, pero las palabras no salía de su garganta – Sherry, Sherry ¿Qué, Ark?
- Leon, la hemos buscado por todos lados. Desde que te fuiste que no aparece, ya llamamos a la policía y el hermano de Claire está encargado de la búsqueda; Pero no aparece, Leon, no aparece – Comenzaba a desmoralizarse, Sherry no aparecía y Leon desde que le había dado la noticia no daba ninguna señal de vida, todo era un caos.
- ... Voy para allá. – Y así, sin más el rubio le cortó la llamada. El castaño guardo en su bolsillo del pantalón su celular y rendido cayó en el sofá.
- ¿Dónde estás, Sherry? – preguntó al aire.
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Frase de la semana: "Soy de esos que camina solo en la calle y sonríe por un buen recuerdo" – Anónimo
¡Mua-ja-ja-ja-ja! Hasta ahí se queda es fic por ahora, muajaja (si quieren matarme por favor, tome un número de un cosito imaginario, tome asiento y ¡espere su turno!)
Agradecer con el alma y pedir sinceras disculpas a:
Vidian(Vidianiwis sho iloryo very mucho. Respuesta a la pregunta pregunto: todavía no salgo ni del colegioxD); A anamariaeugenia(Aww, ¿Cómo se llaman tus hijitos?); A LadyKya0(Jajaja, suele pasar, ni te imaginas cuánto me pasa a mí); A mire2006(3intento de corazoncito foryou); A Clauu(mi prima se llama Clauu, aww); A la más sensual y rica de FF, Ary Valentine:*(Chúpate un ojo, mis hijos no saldrán con la risa de ese wn, jajajaxD); A Pamela Gracia (Lindaaa, me caes súper bien c:); A MBidden(Soy de "todo" menos tierna:P); A ReLeonClaire (Mujer, yo también te había dado por muerta. ¡No vuelvas a desaparecer así de nuevo! ¡Me oyes!D: ); Y A Claireredfiel1(Ay, tanto alago que me tira niña por dioh, me sonrojo, jajaja) Mención especial: KatieRedfield(Amó a Niall 4evaa, aunque me traicionó por esa feucha de VS :C)
Y también a todos los que leen el Fic, de verdad lo lamento. Esto... puede que si vuelva a pasar xD
Me retiró*hace reverencias*
Olvídenme :*
¡Los amoooooooo!
Atte: Camii :3
