Muchas gracias por leer y gracias a Guest por comentar :D

I love they together, I think that Yuuri need be more mature and be quicky with his decission, well...Thank you for comment and read this story. We can see what happen with them in the next chapters.

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Dos semanas habían pasado desde que Yuuri vio a Wólfram por última vez. 14 días transcurrieron desde que su compromiso se dio por concluido. 336 horas en las que el joven rey de los demonios se atormentó por la ausencia de su ex prometido.

En el pasado, cuando viajaba a la tierra, no llegó a experimentar ese vacío que ahora se albergaba en su pecho tras la lejanía del rubio. Con el paso de los días nuevos sentimientos alborotaban su interior. Ira, desesperación, ansiedad, incertidumbre, miedo. Sus propias emociones carcomían su ser llenándole por dentro, pero; existían algunas que parecían ajenas a su ser. Era como si pudiera sentir en carne propia lo que otra persona experimentaba. Sin embargo; eso era algo ridículo. No existía forma alguna de que algo como eso pudiese suceder.

Yuuri imaginó en algún momento que lo que él experimentaba; además de las emociones propias, correspondía al sentir de su prometido.

¿Qué sintió Wólfram al saber que su compromiso terminaría?

¿Por qué firmó aquel documento aprobando la disolución de su relación accidental?

Los días eran un tormento, una agonía a la que él no podía seguir sobreviviendo. Necesitaba verlo, tenerlo cerca; escuchar con sus propias palabras que en verdad anheló separarse de él.

Escuchó por boca de Gwendal que Wólfram salió en una misión la semana pasada. Anteriormente a esta, el rubio permaneció en su habitación alejado de todos siendo esta la razón por la cual llevaba un mes sin verle.

¿Acaso Wólfram había dejado de amarle?

En muchas ocasiones el blondo expresó de manera directa e indirecta sus sentimientos hacia él. Siempre le demostró que lo amaba. En sus acciones, en sus palabras, en cada gesto y sonrisa que le brindó durante el año que pasaron siendo prometidos.

No, esa clase de sentimientos no son algo que se desvanece de la noche a la mañana. El amor se cultiva con el tiempo, con el cuidado y cariño que se merece. Con el paso de los días florece y se abre a nuevos momentos, nuevas experiencias y se convierte en una emoción aún más poderosa. Al final, no puede marchitarse ni debilitarse de una forma tan frágil.

Es cierto que en muchas ocasiones negó poseer alguna clase de sentimiento amoroso por él, incluso Yuuri admite no haber sido el prometido ideal para el otro. Le da vergüenza recordar sus acciones y sus palabras que pudieron resultar hirientes para quien profesaba un amor tan puro por él.

Yuuri se sentía como el peor ser humano de ambos mundos por ello y ahora pagaba por sus errores.

Tarde fue cuando el pelinegro se dio cuenta de sus sentimientos hacia el tercer hijo de la ex reina. Lento fue para actuar y terminó por alejar de su lado a quien su corazón deseaba para acompañar el resto de sus días.

Soltó un suspiro cansado desviando su mirada a la ventana. El día parecía lluvioso, tan triste como su propio interior. Era como si el cielo manifestara sus sentimientos y los exteriorizara para acompañarlo en su estado depresivo.

-él está aquí- la voz del hombre que le dio el nombre captó su atención.

-¿De quién hablas?- cuestionó con extrañeza, el hombre de cabello castaño le mostró una sonrisa conciliadora.

Conrad había visto al rey melancólico durante las últimas semanas y no necesitaba ser una persona muy inteligente para darse cuenta de la razón. El rey extrañaba a su hermano menor; no como un compañero de aventuras, ni tampoco como un guardián. Yuuri extrañaba a Wólfram en un aspecto que iba mucho más allá. Si pudiera decirlo, podría apostar a que lo añora como un hombre enamorado que se había visto separado de su amor. Los sentimientos del joven rey eran bastante claros para él que había pasado todo ese tiempo observándole.

-Wólfram- respondió viendo como los ojos oscuros se agrandaban con sorpresa y un tenue brillo de emoción se instalaba en ellos –como sabe, ha estado patrullando la frontera pero hoy por fin ha regresado. Escuché por los guardias que se dirigió a la enfermería-

El pelinegro se levantó enseguida de su sitio -¿En verdad?- alegría fue lo que en su voz pudo percibir el hombre que le acompañaba junto a la esperanza e ilusión que veía reflejada en los ojos de su rey.

-por supuesto- asintió completamente seguro de ello –he notado que su majestad no se ha sentido muy bien en los últimos días ¿Por qué no va ahora a la enfermería? – le guiño un ojo y se hizo a un lado para dejarle pasar al notar la decisión del rey.

-iré ahora entonces- Yuuri caminó con paso presuroso a la puerta; terminó por abandonar la oficina donde se encontraba trabajando anteriormente. Una vez en el pasillo sus pies comenzaron a moverse con rapidez. Estaba corriendo, tan veloz como su cuerpo le permitía. Un par de lágrimas salieron de sus ojos, pero sólo se limpió con el dorso de su mano y continuo su andar, no entendía porque de repente sentía una profunda tristeza.

Casi choca con un par de personas pero no se detuvo. Debía llegar cuando antes y al fin podría verlo. Era cuestión de minutos para que su ansiado reencuentro con Wólfram sucediera.

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Varios días transcurrieron desde la última vez que Wólfram estuvo cerca de Yuuri. Lo había observado a la distancia un par de veces, cuando abandono la comodidad de su habitación dos semanas atrás. Se moría de ganas de acercarse, de refugiarse en sus brazos y de ser consolado por el ser que más amaba en el mundo. Anhelaba besarle, dejar que el otro le hiciera olvidar todo y lo llevara al paraíso con solo un toque en su piel. Deseaba tanto que Yuuri estuviera a su lado, soñaba con ser una pareja al fin y que su vida juntos se volviera una bella historia de amor digna de recordar para siempre en la historia de su reino.

Pero eso no podía ser, nunca sucedería.

-¿Wólfram?- la voz de la mujer de cabello verdoso le saco de su ensimismamiento.

El blondo se giro a verle concentrándose en el rostro de la mujer –estoy bien- respondió a la muda pregunta que ella expresaba en su rostro –solo me distraje recordando algo- abandonó su rostro y llevó su mirada a sus manos que descansaban unidas sobre su regazo –lo tendré- hablo pensando en las consecuencias de su decisión; estaba seguro de que era lo correcto aún a pesar de que su mundo se volvería un completo caos.

-¿Estás seguro?- la mujer observó un asentimiento de cabeza por parte del otro –necesitas abandonar algunas actividades ya que pueden ser riesgosas; tendrás que dejar la milicia y definitivamente no puedes montar más a caballo- notó al rubio apretar sus manos pero al no obtener palabra alguna decidió proseguir –…sé que no quieres esto, pero tendrás que decirle…- el cuerpo del rubio se tenso –llegará un punto en el que no podrás ocultar tu situación y el bebé necesitará del maryoku de tu alfa para desarrollarse apropiadamente-

Wólfram asintió, había olvidado por completo ese detalle. Tenía que tener a ese alfa cerca aunque no quisiera. Entre los mazoku era necesario que el alfa estuviera cerca del omega durante el embarazo, el bebé necesitaba la transferencia del maryoku de ambos para desarrollarse o existía el riesgo de que muriera dentro del cuerpo del omega antes de acabar su tiempo de gestación. Además el cuerpo del omega también se debilita y corre el riesgo de muerte ya que el no nato consumía mucho de su maryoku.

El rubio soltó un suspiro cansado, tendría demasiados problemas y aunque no quisiera hacerlo, tendría que enfrentar al alfa que lo marco más pronto de lo que pensó. Sólo tenía un mes más para hacerlo antes de comenzar a debilitarse.

-Gisela…- llamó a la mujer levantando su vista y fijando sus orbes en ella –Tú sabes que no podemos distinguir nuestro propio aroma- ella asintió –yo aún siendo un omega….marcado…- hizo una leve mueca de desagrado al tener que decir esa palabra –no puedo detectar el aroma que ese alfa dejó en mí- se pensó sus siguientes palabras durante un par de segundos -Tú puedes detectarlo ¿Cierto?-

Gisela parpadeó un par de veces y después desvió su vista a un costado, alejándola de la del otro –no puedo- respondió con sinceridad –es un aroma vago, casi inexistente- meditó sus palabras –no sé cómo explicarlo exactamente; tienes el aroma característico de un omega preñado, es dulce, maternal y da una sensación cálida; sin embargo, aunque puedo decir que hueles como un omega marcado no tienes el aroma de tu alfa encima; es como si se encubriera con tu propio aroma y lo hiciera más fuerte para perderse en él- la mujer volvió su mirada hacia el rubio -¿No sabes quién te marco?-

-no- dijo con sinceridad, sintiéndose mal por ello –tengo una imagen borrosa, mis recuerdos están nublados….- bajó su mirada con un semblante triste –no sé quien me marcó y tengo miedo…- admitió con los ojos húmedos –tengo miedo de saberlo y descubrir que esa persona no sea quién yo…- hipeó llevando sus manos a su rostro, talló sus ojos con las mangas de su saco azul limpiando estos en vano ya que las lágrimas comenzaron a brotar sin parar -¿Qué debo hacer? ¿Cómo debo afrontar esto?... ¿Porque estoy llorando?-

Wólfram no entendía porque de repente se sintió tan débil, tan vulnerable y sensible. Era una nueva fase de si mismo que no podía entender.

-tranquilo- hablo conciliadora –no le hará bien a tu bebé si lloras así- la mujer acaricio la espalda del omega con cariño; el instinto alfa que ella poseía quería consolar al omega que lloraba a su lado –es normal que llores en tu situación y no es malo que lo hagas; pero debes calmarte y pensar con calma las cosas- le sonrió cariñosa –sabes que el vinculo entre un alfa y un omega es fuerte, tarde o temprano él vendrá a buscarte; sentirá la necesidad de hacerlo y cuando ese momento llegue, deberás mantenerte fuerte y podrás afrontar las cosas; estoy segura de que el alfa que tu instinto y tu cuerpo eligió no es malo-

-pero…- hipeó limpiando sus ojos intentando calmarse -…. ¿Por qué no fue Yuuri? ¿Por qué ese enclenque no pudo marcarme y elegirme?... ¿Qué…está mal conmigo? ¿Porque no pude ser yo a quien él eligiera?...- más lagrimas brotaron de sus ojos ante sus propias palabras, se sentía triste. Cansado, deprimido. Dentro había una gran acumulación de sentimientos que no podía detener.

-tranquilo- repitió la peli verde, Wólfram estaba soltando demasiadas feromonas de angustia y tristeza llenando sus fosas nasales con ellas. Ella misma liberó algunas de seguridad, tratando de calmar al omega con ellas -¿Por qué no descansas y duermes un poco aquí? Pediré que traigan un té para calmarte y algo de comer- sugirió después de un largo rato, una vez que el rubio se vió más tranquilo.

Wólfram negó con la cabeza –me gustaría ir a mi habitación- tomó el pañuelo que la mujer le ofrecía y se limpió el resto de lágrimas que habían resbalado por su rostro –lo lamento…- se disculpó apenado por haber mostrado frente a ella esa faceta tan lamentable de sí mismo.

-no te preocupes- respondió comprensiva -¿Quieres que te acompañe a tu habitación?-

-no- volvió a negar con la cabeza -….gracias- esbozó una pequeña sonrisa, estaba agradecido por el apoyo que Gisela le había brindado momentos atrás. Wólfram sabía que podía confiar en ella, puesto que ambos fueron amigos tiempo atrás.

-de acuerdo, ten cuidado- la mujer acarició su cabeza cariñosamente –recuerda alimentarte y comer bien, no hacer movimientos bruscos, no montar a caballo, no alterarte y sobre todo; no más misiones- le observó con seriedad –casi lo olvidaba- se levantó y fue hasta un estante de dónde sacó un par de frascos–estas son vitaminas…- le mostró uno dónde se podía apreciar algunas capsulas de color blanco –y esto ya sabes qué es- le extendió ambos –recuerda untarte el segundo antes de salir de aquí, no quieres que nadie se dé cuenta hoy de tu situación ¿Cierto?-

Wólfram asintió y observó ambos objetos: Dejó por un costado las vitaminas y abrió el frasco que contenía el ungüento que ocultaba su aroma, tomó un poco entre sus dedos y lo colocó sobre la marca que se mostraba en su cuello. Al instante esta desapareció. Wólfram recuerda haberla frotado antes de entrar a la enfermería y haber olvidado llevar más, Gisela le había salvado de su descuido.

Guardó ambos pequeños frascos en el bolso de su saco azul, se levantó y agradeció a la mujer frente a él. Después de otro par de minutos abandonó la enfermería caminando con calma a su habitación.

No tenía ánimos para ver a nadie, mucho menos para hacer algo. Se sentía demasiado cansado y creía conveniente ir a descansar. Más tarde buscaría a Greta y se disculparía con ella por no ir a verla antes.

Un mareo súbito desequilibró su ser. Llevó una de sus manos a su frente y con la otra buscó apoyo en la pared de piedra. Su visión comenzaba a volverse borrosa. De seguir así terminaría por perder el conocimiento.

Todo estará bien.

Aseguró una voz conocida dentro de su cabeza. Wólfram tenía la sensación de haber experimentado con anterioridad esa situación.

-¿Lord Von Bielefeld?- Wólfram alzó su vista e intentó enfocarla en la persona frente a él.

Descansa, mi descendiente.

Todo se volvió negro para el rubio en un instante.

-¡¿Estás bien?!- el omega pelinegro se apresuró a acercarse para sostener el cuerpo del ex prometido del rey- ¿Lord Von Bielefeld?- llamó con preocupación a la persona que permanecía inconsciente en sus brazos. Afortunadamente había alcanzado a sujetarle antes de que se lastimara y ahora le recostaba en el suelo con cuidado mientras le detenía – ¡Guardias!- gritó con fuerza para pedir ayuda.

-ha pasado un tiempo desde la última vez, mi querido sabio-la voz que escuchó provenir del hijo menor de la ex reina logró congelar su ser.

Lentamente bajo su mirar al otro notando como la persona que se suponía estaba en la inconsciencia le miraba con una amplia sonrisa.

-¿Shinou?- cuestionó con incredulidad.

-luces tan hermoso como siempre- el de cabellos rubios alzó su mano y acarició la mejilla del chico de lentes con la yema de sus dedos -¿Me has extrañado?- alzó su rostro y se acercó peligrosamente al otro casi rozando sus labios –casi había olvidado cómo se siente tu piel bajo mis dedos…-

El omega pelinegro permaneció estático en su lugar, escéptico a quien tenía frente a él.

-¿Acaso te has quedado sin habla?- comentó rozando los labios ajenos –sé que me has extrañado, tus palabras pueden mentir pero tu cuerpo no ¿Estas liberando feromonas para atraerme aún más?- apartó sus labios y en cambio, beso la mejilla del joven pelinegro –tienes suerte de que este cuerpo sea de otro omega o de lo contrario correrías un riesgo muy grande…-

Murata reaccionó con molestia a sus palabras y lo apartó de su cuerpo con brusquedad – ¡¿A qué estás jugando Shinou?!-

¿Yo?- se señalo –a nada, solamente tenía deseos de verte ¿Eso es un crimen?-

-estas tramando algo- aseguró poniéndose de pie y alejándose a un metro de él –sea lo que sea que intentas, deja en paz a Lord Von Bielefeld- le brindó una mirada de molestia completa.

-no estoy tramando nada- afirmó con seriedad y sintiéndose ofendido por la acusación –deja de mirarme así, después de todo, yo sólo quería estar verte y estar contigo unos momentos-

-es raro cuando lo haces en ese cuerpo- suspiró con cansancio –además, pensé en que había sido claro la última vez, las cosas entre nosotros no pueden volver a ser como tú lo deseas- su rostro reflejó seriedad absoluta –tengo un alfa ahora y te agradecería que no intentes nada, lo nuestro ha quedado en el pasado-

El antiguo rey; en el cuerpo de Wólfram, se incorporó con lentitud y caminó unos pasos acercándose al otro –no has sido marcado, así que él no es tu alfa-

-¡No te acerques!- alzó la voz y al instante el de cabello rubio se detuvo -¡No quiero verte! ¡No quiero que sigas acercándote a mí!- cerró los ojos apretando sus puños con fuerza en su lugar -¡No quiero volver a verte jamás!-

Murata no pudo verlo, pero si lo hubiera hecho se habría dado cuenta de cuan dolida lucía la mirada del rubio ante sus palabras –me verás más seguido de lo que crees- dio un par de pasos más y se detuvo frente al otro.

-¿A qué te refieres?- Murata abrió sus ojos, no se había dado cuenta del momento en el que el rubio había llegado tan cerca de él -¿Qué quieres decir con eso?- le contemplo con una clara duda.

Shinou esbozó una amplia sonrisa levantando los brazos, rodeó con estos el cuerpo del pelinegro con todo el cuidado que podría tener –aún si llegara a olvidarte, yo siempre voy a encontrarte- habló acercando sus labios a la oreja del omega de lentes –y eso es porque dentro de muy poco….-

Los labios del primer rey se abrieron revelando una gran verdad. Un secreto desconocido por el mundo.

Los ojos de Murata se agrandaron al instante. Jamás esperó una noticia de tal índole y que causara un impacto tan grande en su ser ante ella. Sintió el cuerpo ajeno caer sobre el suyo, era probable que Shinou hubiera dejado de tener el control sobre él justo ahora. Le sostuvo cayendo de rodillas al suelo con el otro.

-¡Murata! ¡Wólfram!- la voz del actual rey de los demonios se dejó escuchar por el pasillo, pero el omega de cabello negro no pudo prestarle la atención que en otro momento hubiera tenido.

Su mente se encontraba asimilando las palabras dichas por el rey que fue una vez su pareja destinada.

Si era cierto lo que él dijo entonces…

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Muchas gracias por leer :D