Pov. Bella
Forks, 5 de septiembre de 2011
-¿Eres tú Bella?- me preguntó horrorizada Jessica
-Si, soy yo. La misma Isabella que conocisteis en el instituto- Edward carraspeó. Seguro que pensaba que igual no era, seguro que más bella, madura y que él me amaba más
-Pero estas tan…
-Cambiada, si ya lo sé. El vivir en Nueva York me habrá cambiado- a Jessica la cara se le llenó de ira, no se porque
-¿Nueva York? ¿Vives en Nueva York? ¡Que suerte tienes, madre mía, yo siempre he querido vivir allí!- genial, otra cosa para que me odie aún más. Miré a Edward, suplicante de que me echara algún cable para ayudarme a terminar esta conversación. Él me sonrió y me estrechó más entre sus brazos
-Chicos, disculpadme pero es que he recibido una llamada que Bella debería saber- no sabía si sería verdad o no pero no lo tenía en cuenta. Quería alejarme de ellos cuanto antes
-De…de acuerdo- sonreí y me fui de allí con mi niña encima de su padre y él rodeándome la cintura con su brazo. Llegamos a la otra punta del gimnasio y pude sentir en el ambiente que en la sala entraban más humanos. Levanté por un segundo la mirada a mi maravilloso marido para trasladarla a los humanos. Todos al entrar parecían más calmados con nuestra llegada y, al parecer los profesores aún no habían adivinado quien era
-Bells- me giré y a mi marido sonriente- te quiero decir que ahora, cuando ya todos los demás humanos entren en el gimnasio los profesores para hoy tienen planeado algo que no te gustara
-Nada puede ser peor que te miren todo el rato
-Pues es algo parecido. La única diferencia es que ahora verás como todos te ven y tendrás que hablar delante de todo el mundo
-¡Por favor, dime que no es esa parte que se hace que nombran a la gente para que suba al escenario, cuente su vida después del instituto y responda las preguntas que le hace la gente!- Edward me miro con disculpa y como empecé a respirar más agitadamente, solo porque el sentir el aire corriendo por mis pulmones me tranquilizaba, se inclinó cogiendo a Nessie por un solo brazo y con sus adorables labios me beso tiernamente. Un beso que duró apenas 3 segundos, pero que estaba cargado de amor y pasión
-Por favor, vayan cogiendo asiento en las sillas del fondo del gimnasio que daremos comienzo a la primera actividad del aniversario- miré a Edward divertida al escuchar la voz por megafonía. Luego vi a Nessie, la pobre estaba a punto de quedarse dormida pero como debía estar despierta, dulcemente la desperté. Cogida de la mano de mi marido cruzamos todo el gimnasio y nos sentamos por las primeras filas, tan solo para que me acostumbrara a las miradas. Por desgracia a mi hija no le agradaban tantas ojos posados sobre nosotros, ya que pegó un di minúsculo gritillo y ocultó el rostro en mi cabello. Poco a poco todas las sillas fueron ocupadas y vi como el director Chase subió al escenario
-Bienvenidos al 5º aniversario de vuestra graduación. Quería dar las gracias a todos vosotros por estar aquí hoy, sé que muchos han tenido que dejar algunas cosas o incluso viajar desde bastante lejos pero merece la pena. Bien, como es tradicional en nuestro amado país y sé que muchos no habéis tenido la ocasión de ver a todos vuestros viejos compañeros, ahora si que tendréis ocasión. Por orden alfabético os iremos llamando y de uno en uno subiréis aquí al encerrado y contaréis que ha sido de vuestras vidas desde que dejasteis el instituto. Incluso alguna de vosotros podéis hacer alguna pregunta- se oyeron de fondo algún quejido pero el director los ignoró- Vale, empecemos…
No presté mucha atención a los nombres que el director fue nombrando, ni a sus vidas. Yo solo andaba perdida en los dorados ojos de Edward, el ser más maravilloso del mundo. De repente escuche al director nombrar a mi hermana política, aunque yo la quería como si fuéramos de la misma sangre. Mi marido se levantó para decir porque había faltado su hermana. Escuché mientras atravesaba el gimnasio e iba al escenario a un montón de chicas repetirse que era una mujer casada, una mujer casada
-Señor Cullen, es el turno de su hermana
-Ya lo sé director Chase pero es que hoy mi hermana no se encuentra aquí. Tras la graduación se mudó a España y no podía regresar. Quiere disculparse por haber faltado hoy- muchas chicas suspiraron al oír la aterciopelada voz de MI MARIDO. Me giré hacía atrás y las miré a todas con fuego en los ojos, literalmente. De inmediato se detuvieron y yo sonreí triunfante. Mi hija me miró divertida y volvió a mirar a su guapo padre
-De acuerdo, hoy la señorita Alice Cullen no…
-Perdone, ahora es Alice Hale- dijo mi marido. Muchos se quedaron sin habla
-Bueno si, Alice Hale no está hoy con nosotros ya que vive suficientemente lejos para no poder desplazarse- unas cuantas manos se levantaron y de seguras que el director se había arrepentido de dejar que se hicieran preguntas. Señaló a un hombre que estaba por las últimas filas. Este se levantó
-¿Y donde se encuentra ahora?
-Pues bueno, como me ha informado su hermano actualmente reside en España- toda la sala empezó a volver a hablar de claro, los Cullen aquí a pegarse la gran vida- Silencio por favor. Pues pasemos al siguiente en la lista. Edward Cullen
-Gracias señor Chase. Pues bien, yo tras acabar el instituto estudié medicina y…- unos cuantos levantaron su mano
-¿En qué universidad?- Edward me miró por un momento y yo le sonreí, diciéndole por lo bajo que si ya habíamos resaltado un poco más no haría nada
-Estudié en la universidad de Harvard- muchos tragaron aire por que estudiara en la mejor universidad del mundo.
-Valla señor Cullen, que novedad- exclamó el director- prosiga
-Bien, me casé y he tenido una hija- todos nos miraron y yo me hundí en mi silla, avergonzada
-De acuerdo, señor Cullen se ha acabado su tiempo- Edward sonrió y bajó del escenario. Se sentó a mi lado y me dio un leve beso. El director prosiguió con la lista y no presté mucha atención. Estaba maravillada en el roce de los dedos de Edward en mi mejilla. Hasta que oí decir Isabella Swan. Miré horrorizada Edward, este me sonrió y cogió a Renesmee por mi. Me levanté y a un paso humano subí al corredor. Para dar la apariencia que seguía siendo torpe hice que me tropezaba un par de veces, haciendo que por lo bajo Nessie y Edward se rieran por mi actuación. Pude escuchar que muchas personas hiperventilaban. Giré mi mirada y vi a todos los profesores con miradas clavadas en mi. Claro, acababan de descubrir quien era la apuesta acompañante de Edward Cullen y no se creían que era yo. Llegué hasta arriba y también el profesor no paraba de mirarme
-Va…valla señorita Swan, cuanto a cambiado
-Gracios señor Chase. Cogí el micrófono y una gran bocanada de aire- Bueno, tras terminar el instituto a los poco meses me casé y, desde entonces ya no me llamo Isabella Swan, sino Isabella Cullen- esperé muriéndome de la risa a como reaccionaría todo el mundo- al año tuve a mi hija y…- otras muchas manos se levantaron
-¿Cómo se llama tú hija?- miré a Edward, él cual sonreía por lo que estarían pensando la gente y luego a Renesmee, la cual como la miraban tenía su pequeña cabecita entre sus manos
-Mi hija se llama Renesmee Carlie Cullen- todo el mundo se miró por el extraño nombre
-¿Y ese nombre?
-Bueno, la madre de Edward se llama Esme y la mía Reneé. Entonces pensé en hacerles un tributo por ser tan buenas con nosotros y fusioné sus nombres, creando Renesmee. De igual modo hice con nuestros padres, formando Carlie- mucha gente me miraban sorprendidos
-¿Tiene algo más que contarnos?
-Bueno, al año que mi hija naciera, y justamente Edward terminó de estudiar en la universidad, nosotros tres nos mudamos a Nueva York. Allí yo estudió en la universidad derecho cuando mi hija está en la guardería y Edward trabajando. Esa es mi vida
-Gracias señora…Cullen- suspiré agradecida de que esta parte ya hubiese terminado y regresé a mi sitio, a disfrutar de mi marido e hija
