Los dos jóvenes llegaron agotados hasta la puerta principal de donde se celebraba el último día de la convención de anime, videojuegos y comics. Revisaron primero de entre la basura para verificar que no la hubiesen tirado ya. Para su suerte, los botes estaban completamente vacíos y limpios. Al parecer, (lograron oír una conversación entre un señor y su nuevo asistente dentro del staff) la basura se recolectaba dentro de un cuarto especial durante los dos días que duraba el evento, donde era separada minuciosamente en bolsas de diferentes colores dependiendo de su naturaleza (papel, comida, envolturas, plásticos, etc) y al cierre del lugar el último día, las llevaban hasta los basureros para que a la mañana siguiente las recogieran. Ambos se escondieron en los botes para no ser descubiertos durante su espionaje.
-Perfecto. Si lo que dicen es cierto, la consola debe seguir dentro de las instalaciones. Sólo debemos encontrar la sala.
-¿Pero como sabremos que bolsa es? -Link se dedicó a mirar a su alrededor detenidamente mientras preguntaba.
-Bueno, éste sujeto dijo que organizaban todo por colores. Sólo hay que buscar la que sea de un color diferente al resto. Dudo mucho que tiren tantos aparatos eléctricos, así que será fácil localizarlo. La única cuestión es descubrir cómo hacerte entrar sin llamar la atención.
-De eso no te preocupes. Yo me encargo.
-¿De verdad crees poder hacerlo?
-Me hice pasar por una mujer entre las gerudo. Una vez haciendo eso, nada es imposible para mí.-diciendo esto, el rubio sacó su máscara y botas sheika- tu vete y busca pistas sin llamar la atención. Nos veremos adentro.
La joven obedeció y se fue. Link esperó en su escondite a que algún trabajador saliera para después ir tras él...
(t/n) mostró su entrada y caminó, buscando sin que la notaran (lo que fue muy fácil, por cierto) la puerta que daba hacia la sala de residuos. Logró ver una a lo lejos por donde salió una chica con pequeños botes de basura vacíos, así que decidió recargarse en un pilar como si estuviera descansando para no levantar sospechas mientras esperaba. De pronto un señor de gorra y bigote se le acercó y se recargó del otro lado mientras le susurraba.
-¿Encontraste algo?
-¿Perdón?
-Soy yo, Link.
-Dios mío. ¿Cómo...? ¿De dónde sacaste el uniforme?
-Embosqué a un señor que había salido por la puerta de atrás. Logré dormirlo y me llevé su ropa.
-¿Y cómo explicas el bigote?
-Haces muchas preguntas. -dijo en un tono algo fastidiado pero también divertido.- Lo traía en sus bolsillos por alguna razón. Por cierto, no sabía que los bigotes de la gente de aquí se podían poner y quitar fácilmente. Nosotros debemos esperar a que crezcan y sólo los quitamos con navajas.
-Larga historia, luego te cuento. ¿Ves la puerta que está frente a mí? Acabo de ver a una chica saliendo de ahí con unos botes vacíos, así que ese debe ser el lugar.
-Tengo las llaves, pero primero debemos asegurarnos de que no haya nadie dentro.
-Está bien. Te crearé una distracción para que todos los encargados deban estar presentes aquí y tú puedas accesar.
-Hecho, una vez la tenga, te veré en la parte de atrás.
-Recuerda. Debe ser la única de color diferente. De todas maneras revisala para asegurarnos. Debe verse similar a la que te mostré en casa.
Ambos se miraron unos instantes, asintieron y caminaron en direcciones diferentes. (t/n) se paró en medio del público, buscando algo que pudiera servirle. Localizó a un grupo de chicas que leían mangas BoyxBoy (yaoi) y a unos chicos que se burlaban de ellas en secreto. Había encontrado la distracción ideal. Se paró detrás de los chicos, agravó su voz tanto como pudo y comenzó a gritar.
-¡Las fujoshis son muy estúpidas! ¡Tienen problemas mentales muy graves como para que les guste algo tan asqueroso!
De inmediato las chicas voltearon y una de ellas se acercó al grupo de chicos.
-Ah, con que tenemos problemas mentales, ¿no?
-Si, estoy de acuerdo con el que dijo eso. A ustedes no deberían gustarles esas cosas. Dan asco.
-¡Pues nuestros gustos no son de tu incumbencia! - el resto del grupo se acercó para apoyar a su compañera.
-¡Por favor! Esas cosas que leen dan asco. No se por que disfrutan de ver a dos sujetos besandose. Me dan náuseas. No es natural.
-Perdona, ¿pero tienes algún problema con eso? - un joven homosexual se acercó al oír la "conversación".
-Si, que ustedes deberían irse a otro lado con sus tonterías gays y todo eso.- Otra chica se acercó a la discusión que comenzaba a formarse. Pronto, todos se acercaron y comenzaron a gritarse entre ellos, defendiendo sus posturas. Hasta que empezaron los empujones y luego los golpes. Pronto, todos los trabajadores, incluyendo a varios vendedores, se tuvieron que acercar e intentaron detener la revuelta que se había provocado. (t/n) se mantuvo al margen y viendo el alboroto y de vez en cuando aventando un poco de leña al fuego que había entendido en aquellas personas.
En cuanto los del staff entraron en pánico por el desastre que se había formado entre los visitantes, Link aprovechó la confusión del momento para ingresar al sitio. Estaba un poco oscuro; sólo había un par de lámparas en el techo que iluminaban el enorme lugar. Buscó por todas partes. Había miles de bolsas verdes, otras blancas, otras amarillas, algunas azules, unas cuantas rojas. Hasta que al fondo de la sala había sólo tres de color gris. Abrió una y encontró varios vidrios con forma extraña, una base de metal y unas extrañas cosas adentro que parecian cuerdas grises, pero no se parecían a la consola, así que los dejó.
Abrió otra con algunas cuerdas de colores que tenían unos huecos raros en un extremo y del otro unas varillas metálicas que parecían encajar en esos huecos. Le recordaban a los que había en la pared de la habitación de (t/n), o en el cuarto donde estaban con el científico ese. Al parecer cuando metías esos alambres de las cuerdas ahí, podías hacer funcionar ciertas cosas. Pero no eran lo que buscaba.
Al abrir la tercera bolsa descubrió un artefacto negro algo destruido. Se parecía mucho a la cosa con la que su ahora amiga jugaba, así que esa debía ser. Se apresuró a cerrarla de nuevo en cuanto escuchó que la puerta se abría y había personas acercándose. Sigilosamente gateó hasta una ventana que tenía cerca y escapó con todo cuidado.
Llegó al bote donde dejó al sujeto desmayado, le devolvió su uniforme y se acomodó la ropa de civil, fingiendo que nada había ocurrido. Segundos después llegó (t/n) corriendo a su lado.
-¿Lo tienes? - vió el interior del saco para asegurarse - Perfecto. Es hora de huir.
Tomó al héroe de la mano intentando no sonrojarse y escaparon a toda velocidad del recinto antes de que los policías que la habían descubierto provocando el bullicio los encontraran.
