El estupendo y delicioso banquete del que todos estaban disfrutando fue interrumpido por unos gritos que provenían de detrás de las puertas cerradas del Gran Comedor.

-ABREME LA MALDITA PUERTA, ESTÚPIDO SARNOSO BORRACHO.-Gritaba una morena muy enfurecida.

-YO NO PUEDO ABRIR LA PUERTA PORQUE USTEDES NO SON BIEN RECIBIDAS AQUÍ, LA DIRECTORA MCGONAGALL NO ME HA NOTIFICADO DE SU PRESENCIA.-Gritaba a su vez el Sr. Filch

-OYEME BIEN IMBECIL, TÚ NO SABES CON QUIEN ESTÁS HABLANDO, ASÍ QUE MUEVE TU BORRACHO CULO Y ABREME LAS MALDITAS PUERTAS DE UNA PUTÍSIMA VEZ, O TE METO ESE PULGOSO GATO POR EL CU…-Pero no pudo seguir con su amenaza porque Minerva Mcgonagall había abierto las nombradas puertas del Gran Comedor para dar paso a sus niñas, y es que las había reconocido en tal que Ares se puso a chillar, inspiró fuertemente sabiendo lo que vendría a continuación solo esperaba no tener que mandar a hacer otros dos cuadros de sus difuntos colegas. Pues Ares, como se podía ver era totalmente temperamental pero con un corazón puro demasiado dolido y en cuanto a Themis ella era callada como su padre pero mejor no confiarse porque aun siendo tranquila no debías comértela de vista.

Ares Riddle pasó por el lado del Sr. Filch lanzándole una mirada altiva al más puro estilo de una diva, llevándose a su vez un bufido por parte de la Sra. Norris. Ares se quedó mirando amenazante al gato pulgoso, que ganas tenía de darle una patada en todo su gatuno culo y lanzarla por la ventana igual que al borracho. Siguió andando y centro su atención en Minnie sin darse cuenta de la mirada temerosa y cara pálida que tenían dos cuadros a los que ella y su mejor amiga guardaban mucho rencor.

-Minnie ¿Está todo bien?, recibí tu llamado y vinimos en cuanto esos palurdos del ministerio nos dejaron, sabes que desde que terminó todo lo referente con mi padre, no nos dejan ni respirar argumentando que todo lo que hemos ganado con esfuerzo les corresponde…-Guardó silencio y terminó diciendo.-Pero los mandé a la mierda.-Dijo con una sonrisa de suficiencia, Minerva sonrió con cariño ante el asombro de muchos pues ella se mostraba siempre bastante fría, a Minerva en ese momento no le importaban nada más que esas niñas que ya eran mujeres y muy bonitas, pero Ares además de temperamental tenía otro defecto, era bastante mal hablada y era algo que a lo largo de los años tuvo que resignarse pues comprobó tras muchos berrinches por parte de ambas que ella no cambiaría su forma de ser para convertirse en una estúpida y formal princesita como ella lo llamaba.

-Minnie, ¿te encuentras bien? Estás algo pálida ¿por eso nos has llamado?-Intervino por primera vez Themis. Minerva la miró con una sonrisa y negó con la cabeza.

-No, veréis vosotras eráis las únicas que faltaban por llegar.

-¿Llegar? ¿Para qué?-Preguntó recelosa Ares. Pues si bien confiaría su vida a esa mujer era igual de misteriosa que su abuelo y eso no le gustaba para nada.

-Para las presentaciones.-Dijo aún muy enigmática Mcgonagall.

-Minnie, ¿qué presentaciones?-Preguntó ya irritada Ares.

-De vuestros hijos, han tenido un incidente y han venido a parar al pasado.-Dijo tranquilamente Minerva.

-Ah bueno, si es solo eso, espera ¡¿QUÉ?! ¿Aaron y Katrina están aquí? ¿Pero cómo?-Preguntó extrañada Ares, todos la miraron más asombrados aún ¿Cómo era que ella era conocedora de que tendría hijos en el futuro y cómo se llamaban?

-Un giratiempo roto.-Explicó la directora, los cuadros se miraban entre sí esperando a que se dieran cuenta de su presencia allí y la bomba estallase.

-¿Molly también se encuentra aquí?-Preguntó interesada Themis, Minnie asintió.

Molly Weasley se extrañó de que la futura hija de esa joven se llamara como ella pero no le dio mucha importancia. Harry Potter no pudo con su curiosidad y preguntó.

-Disculpe directora pero, ¿quiénes son ellas?-Ares y Themis se giraron para ver al muchacho y Ares sonrió con malicia.

-Alguien que nunca habrías querido conocer.-Harry la miró con extrañeza si era muy irónica y hasta parecía borde pero no entendía porque no querría conocerla, él no discriminaba a nadie. Minerva decidió intervenir.

-Verá Sr. Potter ellas son unas jóvenes muy especiales. Verá joven Potter y resto del Gran Comedor estas jóvenes son Arthemis Snape, hija del exdirector Severus Snape.-Todos la vieron asombrados y luego dirigieron la mirada al antiguo profesor de pociones, la verdad es que no se parecían en nada solo en el color de cabello, Snape solo miraba al suelo hasta que sintió su mirada y reuniendo todo el valor del que era capaz la miró, ella le dirigía una mirada pasiva aunque por dentro solo sentía rencor.

-Y ella es…-Minerva no sabía cómo seguir sabía que la juzgarían y no quería eso.

-Tranquila Minnie yo puedo, querido Harry Potter yo soy Ares, Ares Riddle Dumbledore, hija de Tom Riddle más conocido Lord Voldemort y de Blair Dumbledore hija del antiguo director Albus Dumbledore, ¿sorprendido elegido?-Dijo maliciosamente ante la mirada atónita que le daba el niño que vivió.

Y la bomba se soltó Dumbledore miraba a su nieta orgulloso por su valentía y también titubeante sabía que tenía un escudo que romper forjado por muchos años de dolor y abandono pero merecía la pena conseguir el cariño que siempre debió haber tenido y cuidado por su parte, aun después de muerto lo intentaría porque tenía la misma astucia de su padre, pero el corazón y valentía de su difunta y amada hija aquella que con su muerte a causa de mestizos que lideraban el ministerio llevaron a la locura a Tom hasta convertirlo en Lord Voldemort. Ares por su parte miraba desafiante a todo aquel que la mirara que venía siento prácticamente medio Gran Comedor pues el otro medio miraban de su amiga a un pared, de hecho ella también miraba la pared así que decidió mirar encontrándose con Severus Snape, Ares le dio la mirada más hostil de la que fue capaz de dar en toda su vida.

-¡Tú! -Dijo con odio. Miró a la pared de enfrente encontrándose con su 'querido' abuelo.- Y tú…- Sonrió cínicamente.-Cómo no ambos hombres aun después de muertos admirando la mejor obra que hicieron en su vida ver como el elegido vive su maravillosa vida, el salvador del mundo, el niño que vivió, dime Harry Potter ¿por qué no nos iluminas con tu inmenso poder restaurando todo lo que mi padre arrebató, lo que mi padre mató, lo mi padre destruyó? Oh cierto no puedes, decidme.-Llamó ahora dirigiéndose a los dos hombres que se encontraban en sus respectivos cuadros sumamente incómodos.- fue por éste… digamos… inútil, si inútil es lo que mejor encuentro para describirlo, ¿fue por él por quien nos abandonasteis y dejasteis a nuestra suerte?- Preguntó burlona.

-¡MIENTES! Dumbledore sería incapaz de hacer algo así.-Dijo furioso Harry.

-Harry…no… chico déjala ella… ella lleva razón yo la abandoné a su suerte.- Harry se quedó boquiabierto sin palabras ¿cómo el hombre al que más admiraba en su vida haría eso?, el resto del Gran Comedor ahogó grito de sorpresa y Ares y Themis esbozaron una sonrisa triste.

-¿Ya veis que ellos no son lo que creíais?-Dijo Themis, a Snape se le partió el corazón de escuchar la voz tan rota de su hija, él solo quería protegerla, pero terminó abandonándola y eso no tenía perdón. O eso pensaba el tiempo siempre es buen amigo del perdón.

-Y dime querido abuelito ¿por qué el niño Potter no puede restaurar todo lo que mi papi corrompió?-Preguntó maliciosa Ares, y es que la coraza que ella tenía sobre sus emociones y sentimientos era manejada por su cerebro y nadie podía traspasarla no por el momento.

-Porque solo alguien de la misma sangre que el destructor puede devolver la calma y paz que fue arrebata por los tiempos oscuros.-Recitó Albus Dumbledore la profecía que hacía tantos años había descifrado.

-¿Entonces tú serás la que me devuelva a mi Fredy?-Preguntó temblorosa pero a la misma vez decidida Molly Weasley, todos los Weasley miraron a Ares ansiosos por la respuesta.

-Sí, yo soy la encargada de devolver todo aquello que fue arrebatado.-Dijo amablemente a la que sería su futura suegra. Molly asintió conforme y feliz.

Una pequeña llama de esperanza surgió en el corazón de Hermione Granger, ella les borró la memoria a causa de los mortífagos y Voldemort, tal vez Ares podría ayudarla, pero tendría que ir con pies de plomo con ella era una chica con mucho carácter y si se mostraba muy insistente no tendría oportunidad de expresarle sus dudas a la joven.

Minnie decidió intervenir pues sus niñas ya habían tenido mucha presión que soportar.

-Bueno muchachas, ¿por qué no van a sentarse junto a los Weasley para ver las presentaciones?-Todo el mundo miró expectantes a las dos jóvenes pues siendo una hija del mismo Voldemort y la otra de un profesor que siempre se había mostrado apático con los mestizos, traidores a la sangre y nacidos de muggles ¿deberían de tener algún tipo de repulsión hacía ellos no? Pero todos se equivocaron pues las jóvenes se dirigieron muy conformes a sentarse junto a ellos, Ares se sentó junto a Molly y Themis junto a Arthur, saludaron cordialmente y con educación a todos los que se encontraban en la mesa y dirigieron su atención a Mcgonagall.

-Demos paso pues a la siguiente presentación, jóvenes.-Indicó Minerva.

Otro encapuchado se subió a la tarima y cuando se quitó la túnica se dejó ver una castaña, alta, que miraba a todo el mundo con una expresión seria.

-Buenos tardes a todos, mi nombre es Molly II.-Molly miró soprendida a la chica y acto seguido recordó cuando la muchacha sentada junto a su marido le preguntó a Minerva si esa muchacha llamada Molly se encontraba presente, lo cual quería decir que era hija de la joven pero la duda era de cuál de sus hijos era hija.- Weasley Snape, hija de Percy Weasley y Themis Snape, Percy estaba sorprendido ¿se casaría y tendría una hija? Miró a la chica que a su vez también lo miraba con una sonrisa, era tan bella y no parecía tener el carácter endemoniado de la otra chica, Molly II siguió su presentación.- Tengo 18 años en mi estadía en Hogwarts pertenecí a la casa de las serpientes.-Iba a continuar pero los Weasley menos Percy y Molly exclamaron indignadísimos.

-¿¡QUÉÉÉÉÉÉÉÉ?! ¡NO!-Arthur siguió-Me niego nunca, nunca en la vida aceptaré esto UN WEASLEY EN SLYTHERIN MERLIN NOS PILLE CONFESADOS.- Dijo con expresión de derrota y furioso. Molly II bajó la cabeza su familia era tan radical a veces…

Percy al ver cuánto le afectó a su hija las palabras de su padre saltó en su defensa.

-¿Y por qué no papá? No es extraño que Molly haya quedado en Slytherin a fin de cuentas su abuelo materno era fiel representante de esa casa, su madre seguro que tiene algo de serpiente y recuerda que yo casi quedo en esa casa en el momento de la elección.

Arthur se quedó sin palabras incapaz de refutar nada miró a su nieta y vio que estaba cabizbaja, se sintió culpable, ella no tenía ninguna culpa de que su forma de ser encajara más en la casa de las serpientes, y él era fiel partidario de las cosas extrañas y aquella sin duda era una. Relajó su expresión y dijo.

-Tienes razón hijo, perdóname Molly no debí reaccionar así pero entiéndeme es algo raro y a primera vista no muy fácil de digerir. Molly le lanzó una mirada de agradecimiento a su padre el cual respondió con una sonrisa sincera que transmitía cariño, se giró a mirar a su abuelo y dijo.

-No importa abuelo, en mi tiempo también reaccionaste así, pero al final me apoyaste, como iba diciendo fui a Slytherin, mi asignatura favorita era pociones, fui premio anual y prefecta.-Su futura casa aplaudió aunque reticentes al fin y al cabo era un Weasley.- Ahora me dedico a la fabricación de pociones para la famosa línea de cosméticos mágicos Thea S.A. de la cuál son dueñas mi madre y mi madrina Ares Riddle.-

-¿Vosotras sois las dueñas de esa línea de esas pociones cosméticas?-Preguntó Hermione muy sorprendida, ella usaba esas pociones para domar un poco su cabello.

Ambas chicas asintieron y Ares no pudo evitar decir.

-De algo teníamos que vivir.-Dijo altiva y orgullosa de sí misma Ares. Ella era una luchadora no necesitaba de nadie ya no.

-Emm… mi padrino es Oliver Wood. No tengo novio y creo que ya está, eso es todo de mí.-Terminó con una sonrisa, bajó y se dirigió a su familia, siendo recibida por muchos abrazos y sonrisas, y por una Molly llorosa que acababa de agradecer a su hijo y futura nuera el honor que suponía para ella el que su nieta llevara su nombre.