Capitulo VIII

"Doble cita, doble problema"

Las vacaciones de verano habían comenzado en Karakura. Hacía casi cinco meses que Ulquiorra se hallaba en el mundo humano. Últimamente trabajaba casi sin descanso en la tienda de Urahara pues la clientela había crecido descomunalmente desde su llegada.

Según Shinta y Ururu, el joven espada, poseía cierto atractivo con las mujeres; aun que el pequeño Shinta sospechaba que detrás de todo aquello hubiese algún tipo de resurrección prohibida utilizada por el pelinegro con la finalidad de algún día apoderarse de los corazones y las almas de las ingenuas mujeres humanas y convertirlas en las más despiadadas bestias asesinas.

Mientras la juvenil mente de Shinta se dispersaba con aquellos pensamientos Urahara lucía algo preocupado. El tiempo corría sin descanso y llegaría el momento en que debería cumplir con su promesa, él debía poner fin a la vida del arrancar.

Ciertamente aquel escueto pensamiento solía ser reemplazado por varios planes y estrategias elaboradas con la finalidad de enseñarle a Ulquiorra un poco más sobre los sentimientos humanos. Aún que había probado varios métodos conocidos, el chico pocas veces le seguía la corriente o no lograba entender en realidad sus largas pláticas y explicaciones sobre las maravillas del mundo humano, como la comida rápida, el internet, el teléfono celular o la leche chocolatada.

El rubio se había devanado los sesos durante el fin del curso escolar ideando otro estúpido plan, como lo llamaba Shinta, para hacer que Ulquiorra hallará una motivación para vivir; pero a pesar de habérsele ocurrido la genial idea de inscribirlo en la escuela, el pelinegro se mostraba bastante reservado y antisocial, lo cual malograba en gran medida sus objetivos.

Después del último día de fin de curso el espada partió de la tienda cargado de encomiendas y paquetes dispuesto a terminar ese extenuante día lo antes posible.

El simple hecho de tener que pasar largas horas de su vida con Kurosaki Ichigo y sus amigos lo fastidiaba de alguna manera y mermaba gran parte de su poderosa energía espiritual. Seguramente los humanos poseían esa extraña habilidad de apropiarse de la energía ajena, ya que hacía un largo tiempo que se hallaba algo desganado.

Ulquiorra se preguntaba si todo aquel malestar no era producto de lo que los humanos llaman desprecio ¿O acaso sería algo más?

Lo cierto era que las extrañas actitudes que había tenido Orihime para con él, hacia casi dos meses, se habían interrumpido súbitamente ¿Acaso la chica ya lo había olvidado? ¿O era que lo ignoraba por completo? Ulquiorra continúo su entrega algo confuso y en cierta medida molesto, sentía que le habían ofrecido algo y súbitamente se lo arrebataban bruscamente y sin explicaciones.

Mientras que el espada realizaba las últimas entregas, Urahara recibió dos visitas inesperadas. La primera de ellas lo lleno de sorpresa, la mismísima Kuchiki Rukia, había acudido a su almacén y no exactamente en busca de algún raro producto o un nuevo gigai.

-Gracias por el té Ururu. –Exclamó la pelinegra dándole un sorbo a su humeante taza.

-De nada Kuchiki-sempai… -Dijo la niña casi imperceptiblemente retirándose de la sala.

-¿Qué te ha traído por aquí Kuchiki? ¿Acaso tú gigai está fallando? –Pregunto Urahara asombrado de que sus productos comenzarán a fallar repentinamente y eso no sería nada productivo para su negocio.

-De hecho lo que me ha traído aquí es Ulquiorra Shiffer. –Depositando la taza en la mesa.

-Ya le dije a Kurosaki Ichigo que no debía preocuparse por él, no entiendo por que insisten. –Rascándose la cabeza.

-¡Urahara! ¿Es verdad que tú y él hicieron un pacto y que llegado el momento deberás ejecutarlo?

-¡Ahh! Bueno así fue pero ¿Por qué te interesa? ¡NO ME DIGAS QUE TE GUSTA ULQUIORRA! –grito

Claro que no Urahara-san… es solo que me gustaría poder ayudarlo.

-¿A Ulquiorra? ¿Y eso por que? –batiendo su abanico.

-Es que le encuentro cierto parecido con mi onii-sama… parece tan callado y tan introvertido y creo que si tiene poco tiempo de vida al menos sería justo que intente disfrutar un poco más ¿No crees?

-¡Ohh! –Urahara la miró con picardía. -¿Y dime Kuchiki? ¿Lo haces solo por eso o por alguien más?

-¿Por alguien más? –La pelinegra lo miró confusa.

-Si… Se que Inoue Orihime e Ichigo Kurosaki son novios desde hace unos meses y es lógico que estés deprimida.

-¡Errgg! –Rukia se sintió algo fastidiada con el comentario. –Yo voy a casarme Urahara-san…

-Pero eso no significa que no puedas estar enamorada de alguien más. –Urahara volvió a sonreír con malicia.

-¡ESO NO ES ASÍ! Ichigo es solo un amigo… -Sentenció molesta.

-Bien, bien… no te enfades… es solo que el amor de juventud es tan volátil. –Urahara rió a carcajadas.

-¡Umpp! -¿Acaso este hombre le estaba tomando el pelo?

-En fin la verdad es que creo que Ulquiorra debería salir más pero claro ésta no lo hará conscientemente.

-¿A que te refieres?

-Bueno es un chico bastante apático pero creo que podría planear algo… -Dijo agitando su abanico.

Dos días después…

El verano se hallaba en pleno auge. El aroma de las flores endulzaba el ambiente y las largas callecitas de Karakura. Mientras las hojas se agitaban con suavidad por la brisa matinal dos jóvenes caminaba abrazados casi hipnotizados por todo aquel paisaje.

-Realmente es un fantástico día ¿no lo crees Inoue? –Inquirió el peli naranja mientras entrecerraba los ojos tratando de camuflarse con el ambiente.

-Si, es un día precioso Kurosaki-Kun, que bueno que decidimos tomarnos un día para nosotros solos ¿No crees?

-¡Ahh! La verdad que ha sido una idea genial y además nos divertiremos mucho en el parque.

-¡Umm! ¿Sabes? Los parques de atracciones me fascinan –Exclamó con alegría y satisfacción.

-Pues a mi también me alegra mucho que estés conmigo Inoue… -Acariciándole el rostro.

-A mí también me agrada Kurosaki-Kun –Besándolo tiernamente en los labios.

Más atrás escondidos tras un poste de luz…

-¡Ahh que romántico! –Sentenció una joven pelinegra de cabellos cortos.

-Bueno ciertamente se ven bien juntos. –Dijo Chado.

-Pues yo creo que Ichigo es un ¡Idiota! Si yo estuviera ahora con Inoue, la abrazaría, LA BESARÍA ¡LA LLENARÍA DE BESOS! –Grito Kon quien se hallaba en los hombros de Chado.

-¡Silencio pequeño oso de peluche no quiero que nos descubran! –Chisto la pelinegra.

-Dime una cosa Tatsuki ¿No crees que sería mejor que los dejáramos solos? –Ishida se acomodó los anteojos.

-Claro que no, no podría dejar desahuciada a mi pobrecita Inoue en las garras de esa fiera descontrolada. –Mientras hablaba Tatsuki completaba su cine mental.

-¡Oigan! ¿Por qué no vino mi Onee-chan? –Dijo Kon llorisqueando.

-Por que dijo que tenía una cita con Ashido hoy –Acotó Tatsuki.

-¡ESE TIPO QUIERE ROBAR A MI ONEE-CHAN! –Grito Kon desaforadamente.

-¡SILENCIO OSO IDIOTA! –Tras esta advertencia Tatsuki le dio un tremendo garrotazo que lo hizo rebotar en el suelo.

-¡Ehh! –Dijo Ichigo parándose súbitamente y mirando hacia atrás pero lo único que pudo distinguir eran algunas sombras que desaparecieron con gran rapidez.

-¿Qué ocurre? –Dijo la peli naranja mirando en aquella dirección.

-¡Ohh! Nada, es solo… debo estar alucinando cosas. –Rascándose la cabeza.

-Será mejor que nos apresuremos. –La chica sonrió

-Si, claro…

Más atrás…

-¡Uff! Por poco y nos descubren debemos ser más cuidadosos. –Exclamó Tatsuki suspirando.

-Sigo creyendo que lo mejor es dejarlos solos. –Ishida volvió a acomodarse los anteojos pero fue el primero en continuar con aquella travesía que los cuatro se habían impuesto.

-Si, que es raro… -Dijo Tatsuki siguiéndolo.

-Vamos Kon… -Chado lo levanto del suelo mientras este lloraba sin consuelo.

-Alguien va a robar a onee-chan y el tonto de Ichigo no hará nada… -Limpiándose la nariz de peluche con la remera de Chado.

En Otro lugar de Karakura…

El sol aún no ocupaba de lleno su posición en lo alto del firmamento. La brisa Matinal era bastante refrescante a pesar de la oleada de calor que últimamente azotaba a la ciudad. En una banca cerca de un parque una jovencita de cabello negro más bien corto, seño algo fruncido, un bonito vestido rosado y unos zapatos blancos, esperaba algo inquieta desde hacia más de una hora.

La impaciencia y la espera se habían apoderado de todo su ser. ¿Por qué se había dejado convencer? Urahara había metido sus narices en el asunto he ideado algo "fantástico" o así lo había denominado él.

-No entiendo por que me meto en esta clase de líos ni siquiera puedo resolver mis propios problemas mucho menos resolveré los de los demás ¿En que rayos estaba pensando? –Profirió en voz baja mientras suspiraba. -¿Qué clase de ayuda puedo darle yo a Ul?

-Buenos días… -dijo una voz masculina con bastante indiferencia he interrumpiendo el monologo de la pelinegra.

-¡Ul.. ul… quio..rra! –Dijo con nerviosismo ¿Acaso el chico la había escuchado?

-Los humanos son extraños pero los shinigami lo son aún más. –Dijo aproximándose más a la chica.

Rukia le dio una rápida ojeada. Si bien el joven vestía casualmente se notaba que era bastante agraciado. Ese día llevaba una camisa blanca desabotonada en el cuello y algo holgada, unos pantalones negros y unos mocasines del mismo color. Su pelo era alborotado por la brisa mañanera con algo de encanto y sus ojos verdes brillaban cual esmeraldas encantadas cuyo flujo hipnótico podía causar varios infartos, de hecho parecía causarlos, pues una fila de muchachas lo había seguido, al parecer un buen trecho, y ahora reían y cuchicheaban a sus espaldas. Ahora entendía el por que la clientela de Urahara se había triplicado en pocos meses.

-¡Ahh! Si eso supongo –Echando a reír como robot. -¿Y que haces aquí?

-Te he traído esto… -Extendiendo la mano en la cual sostenía un sobre.

-¿Para mí? –Dijo tomándolo y abriéndolo con rapidez.

Flash Back de Rukia…

-Bueno Kuchiki-san creo que la mejor forma de que Ulquiorra salga es por obligación. –Sentenció Urahara.

-¿Por obligación? –Inquirió confusa.

-Así es… inventaremos una excusa para que salga contigo el domingo…

-El domingo… -Dijo Rukia pensando.

-¿Ocurre algo?

-No bueno es que éste domingo iría… -La chica lo pensó unos instantes. Tatsuki le dijo que seguirían secretamente a Inoue y a Ichigo para ver que tal les iba en su primera cita juntos, pero ¿Realmente quería ser testigo de algo como eso?

-¿Tienes planes Kuchiki-San? –Urahara la miró sonriente.

-No, no los tengo… -Contesto finalmente con determinación; después de todo se había propuesto ayudar a Ulquiorra ¿O simplemente era una excusa para no hacer frente a la inexorable realidad, que Ichigo e Inoue eran novios? Había preferido evitarlos últimamente sobre todo cuando Ichigo se acercaba a hablar con la peli naranja o cuando quedaban solos los tres era ella quien emprendía la retirada.

-¡Muy bien! Diremos que tienes una cita con Ashido.

-¡Aja!

-Y que él no puede asistir…

-¡Aja! ¡Aja!

-Entonces te envía una nota aquí, ya que es la única manera de avisarte.

-¡Aja! ¡Aja! ¡Aja!

-¡ENTONCES ENVIARÉ A ULQUIORRA PARA QUE TE LA ENTREGUE Y LE DIRÉ QUE TE ACOMPAÑE PARA QUE NO TE SIENTAS SOLA! ¡No es genial! –Dijo agitando el abanico y riendo con fuerza.

-¡Ummp! De echo no lo es… -exclamo Rukia refunfuñando.

-Confía en mi Kuchiki todo saldrá de maravilla. –Volviendo a reír a carcajadas.

-¡Pues no lo creo! –comento malhumorada.

Fin del Flash Back de Rukia…

-¡Ummph! -Dijo tras leer la carta -Parece que Ashido no vendrá hoy a nuestra cita. –Con poco ánimo mientras agachaba la cabeza y por lo bajo fruncía el seño ¡Por que rayos hacia toda esa estupidez!

-¡Ummph! –Ulquiorra suspiró por lo bajo.

Flash Back de Ulquiorra…

-¡ULQUIORRA-SAN! –Grito Urahara al verlo llegar

-Si… -¿Por qué éste sujeto era tan ruidoso?

-¿Cómo te fue hoy?

-Bien…

-¿Te has cansado de tanto caminar? –Dijo con alegría Urahara, mientras Shinta, Tessai y Ururu lo miraban sospechosamente.

-No…

-¡Ahh! –Éste hombre realmente era de pocas palabras pensó el carismático Urahara.

-Me retiró buenas noches… -Dispuesto a marcharse de la sala.

-¡Ahh! Espera Ulquiorra… hay algo que debo pedirte.

-Si… -Deteniendo su marcha para observarlo.

-Hoy vino el prometido de Kuchiki Rukia, y le ha dejado una carta. Me ha dicho que tendrían una reunión el domingo pero que no podrá asistir, así que me pidió que la acompañase para que no se sintiera sola.

-¿Y? –Pregunto con indiferencia.

-Pues que justamente el domingo tengo mi reunión de sombreros y accesorios y no puedo faltar.

-¡Sombreros! –Shinta echo a reír con gran energía pero vasto una mirada de Tessai para que se calmara.

-Me gustaría que le entregases ésta carta a Kuchiki-san por mí y que le hicieses compañía por ese día ¿Si podrás? –Pregunto con suspicacia.

-¿Es una orden? –Contesto con su habitual indiferencia.

-Digamos que si lo es. ¡Además te servirá para distraerte y conocer algún buen lugar de la ciudad! –Dijo con euforia. –Pero no le digas nada de esto a Kuchiki no queremos romperle el corazón verdad.

-¿Acaso los corazones se rompen? –Pregunto Ingenuo; seguramente ese fue el destino del suyo.

-¡JUA! –Shinta rompió nuevamente en carcajadas pero Tessai lo tomo por los pantalones y lo arrojo con fuerza al jardín.

Fin del Flash Back de Ulquiorra…

-Yo… te… acompañare… -Profirió pausadamente el espada.

-¿De verdad? –Dijo la chica abriendo los ojos como dos huevos fritos mientras le brillaba la mirada, aun que claro por dentro se preguntaba con insistencia ¿que rayos hacía ahí?

-Si… ¿A dónde vamos? –Dijo poniendo las manos en los bolsillos.

-¡Ahh! ¿Dónde?

Rukia se quedo un momento pensativa ¿Qué le enseñaría ella a Ulquiorra? Estaba claro que los dos no compaginaban en lo absoluto ¿En que podrían gastar todo el día? Debía ser entretenido, fascinante, atrapante, lleno de suspenso, con muchos conejos rosas y por supuesto, debía hacer algo por Ulquiorra. Hacerle entender que no valía la pena desperdiciar una segunda oportunidad tan buena.

Luego la imagen de Ichigo e Inoue se le vino repentinamente a la cabeza, si mal no había leído de una nota de Tatsuki ellos dos irían a un lugar llamado "Palm Dich" sonaba un poco a playa, de seguro el pervertido de Ichigo querría ver a Inoue en traje de baño, era tan protuberante que hasta le provocaba envidia sus buenas curvas pero ella nada podía hacer por su cuerpo, salió enana y bastante plana.

-¿Dónde iremos? –Insistió Ulquiorra quien creyó no haber sido oído la primera vez.

-¡Ahh! Pues vayamos al parque de diversiones creo que es un lugar genial y siempre quise ir a uno. –Sentenció sonriendo.

-Parque… de… diversiones… -¿Qué rayos sería eso? Pensó el arrancar.