¡Hola! ¿Estáis pasando un buen verano? Espero que si. Siento decir que lo bueno dura poco u_u pero aquí empieza la aventura.

Llegaron a la aldea paseando, sonriéndose, con miradas furtivas. Apenas había gente en la calle, pero pudieron ver varios comercios abiertos, entre ellos un pequeño restaurante.

Entraron atenazados por el frío y se sentaron en una pequeña mesa cerca de un fuego. Eran una perfecta pareja joven, quizás en una luna de miel. O eso pensaron los que comían allí.

Comieron tranquilamente varios platos típicos de aquella zona, charlando de cosas insustanciales, pero a veces Neji agachaba la cabeza para taparse los ojos y activar su byakugan.

Cuando pagaron se marcharon sonrientes y volvieron andando entre la oscuridad.

-¿Qué pasa? –preguntó Sakura en un susurro.

-Estaban vigilándonos en la cena.

La chica se abofeteó mentalmente, estaban en una misión peligrosa, no de viaje. Se había olvidado por completo de su obligación y lo lamentó.

Dieron varias vueltas antes de llegar a la cabaña, para despistar y entraron dentro sin siquiera encender la luz.

-¿Qué hacemos, Neji? –preguntó ella equipándose con sus artilugios ninja.

-Lo que estamos haciendo, prepararnos y esperar. No quiero provocar una confrontación en mitad de la noche.

La muchacha llenó su mochila con todas sus cosas, y cuando estaba metiendo un kit médico encontró algo pequeño, envuelto.

Al sacarlo recordó a su madre entregándoselo. Con lentitud lo desenvolvió y descubrió una pequeña fotografía. Al ponerla a la luz de la luna vio tres niños pequeños, de no más de 4 años. Una pequeñísima Hinata sonrojada, tratando de sonreír mientras agarraba la manita de otra niña, una niña con cabellos rosados, ojos verdes y una enorme sonrisa, a su lado, agarrados por los hombros estaba Neji, un pequeño Neji que sonreía con mucha alegría, tenía la frente pálida y desnuda. No tenía ningún sello.

Los recuerdos se le agolparon en la mente, el día que buscaron escarabajos, el primer día que los dejaron jugar con Hinata, los calurosos días de verano bañándose en el rio, los enfados de la madre de Neji por haber llegado con las rodillas sangrando o la ropa sucia. Los helados que les compraba su padre los domingos. El día en que se quedaron a dormir en una tienda de campaña en el jardín. El día en que se enteró que se casaría con el.

Una mano grande se posó en su hombro, al mirar hacia arriba descubrió al Hyuuga preocupado por ella. Cuando se dio cuenta dos gruesas lágrima cayeron por sus mejillas.

-Ah, no pasa nada –Aclaró quitándoselas con el dorso de la mano- ni si quiera me e dado cuenta de que lloraba.

-¿Qué estabas mirando tan fijamente? –preguntó él, sentándose a su lado.

Sakura le tendió la fotografía.

-Creía que las habían destruido todas.

-Creo que mi madre la guardó. Es muy extraño.

Neji la escrutó preguntándole con la mirada.

-De pronto lo recuerdo todo, recuerdo el día que me dijeron que me casaría contigo y me preocupé muchísimo por si no me correspondías.

-Viniste corriendo a mi casa –relató el con una sonrisa- y nada más verme me chillaste que te quisiera. No lo entendí y a mi madre le dio un ataque de risa. Después me lo explicaron y aquella noche recuerdo ir a tu casa, me subí a tu tejado y te dejé un lirio con una nota atada.

Sakura soltó una risita, lo recordaba.

-"Cásate conmigo o no podrás jugar más con mi pelota azul. Neji" –soltó ella riendo- me enfadé muchísimo, estaba decidida a decirte que no, pero cuando te vi no se como cambié de parecer. Todos se pusieron tan contentos al ver cuanto nos queríamos.

-Hasta que murió mi padre –Neji bajó la vista.

-Recuerdo aquel día, yo no entendí que pasaba. Alguien me dijo que tu padre había muerto. Cuando terminó el funeral me acerqué a ti a abrazarte, llevabas una venda en la frente y de pronto empezaste a chillarme que me odiabas, que no querías volver a verme. Me pasé todas las noches llorando.

Neji la cogió de la mano y la miró a los ojos.

-Me obligaron a mentirte, el padre de Hinata me ordenó que te alejara de la familia y yo… no podía negarme.

-Lo pasado queda en el pasado –susurró Sakura sonriendo- ninguno de los dos tuvimos la culpa.

-Me repatea que tuvieran que tomar esa decisión. Si nos hubieran dejado, sería muy distinto.

-O no. Tienes muy mal genio.

El levantó una ceja escéptico y ella volvió a sonreírle para quitarle hierro al tema.

Neji frunció el ceño y bufó divertido. Se acercó lentamente a ella y rozó sus labios con los suyos. Un simple roce, pero Sakura perdió el norte, el mundo entero dejó de existir, solo su corazón desbocado y su amor por el Hyuuga. Si, estaba enamorada de él. Todo era distinto.

Pasaron toda la noche envueltos en el futon, abrazados, hablando en susurros y durmiendo pocas horas.

Cuando la primera luz del amanecer inundó la habitación Neji despertó a la chica con un leve movimiento.

Salieron en silencio y la nieve crujió bajo sus pies, el cielo estaba cubierto por un manto blanco de nubes que no dejaba ver el cielo.

Anduvieron en silencio hasta los arboles y con una última mirada a la casita se internaron en el bosque, saltando, demostrando sus habilidades.

Al fin, al cabo de bastante tiempo de correr Neji le indicó que se detuviera.

-Recuerda que hemos venido aquí a observar.

Sakura asintió excitada, por fin pondría su valor como ninja por encima de lo demás.

Su compañero le indicó que algo se acercaba, pero Sakura no estaba preparada para ver lo que vio. Un muchacho alto, delgado, extremadamente atractivo. Una cara que recordaba como el primer día aunque hubiera cambiado. Iba acompañado de dos personas y paseaban distraídamente hablando entre ellos. Él se mantenía al margen, como siempre. Callado y serio.

La muchacha olvidó por completo su misión e incluso a Neji, inconscientemente se levantó, ni siquiera se dio cuenta del tirón que le dieron de la mano para que volviera a esconderse.

Con paso lento, como poseída caminó a través de los matorrales con un Neji atónito clavándole la mirada en la espalda.

Los acompañantes la descubrieron alerta cuando salió tranquilamente detrás de un árbol.

Sus miradas se encontraron, Sakura lo observó, memorizó cada detalle, como si de un fantasma se tratara. Por su parte Sasuke la observaba con los ojos entrecerrados.

-¿Sakura?

Su voz la sacó del trance, parpadeo varias veces antes de poder hablar.

-Sasuke…kun…

Lo acompañaban una chica pelirroja y otro muchacho de cabello claro, la miraban con curiosidad.

De pronto Sakura se dio cuenta de todo. El grupo de renegados que debían vigilar y conseguir información eran ellos. Se dio la vuelta hacía un árbol cercano.

-¿Tu lo sabias?

Neji salió tras la corteza con el byakugan activo y asintió con la cabeza. Se hizo el silencio.

-Vámonos –soltó el Hyuuga mirándola a ella directamente.

-¡No! –exclamó la muchacha- Sasuke-kun por favor. Vuelve conmigo.

El chico soltó una risita cargada de desprecio y continuó andando.

-¡Sasuke-kun! –chilló ella. Sin importarle otra cosa. Corrió tras el. Como aquella vez- Deja que vaya contigo entonces.

Ante eso el Uchiha la miró a los ojos y continuó caminando, pero cuando pensaba que todo se había repetido volvió a hablar.

-Si no puedes valerte por ti misma más te vale volver.

Llamarla mientras se iba con el Uchiha solo habría demostrado su dependencia y su estupidez. Pero al menos deseó que lo hubiera mirado una sola vez. De golpe y porrazo había traicionado a Konoha y a él. Pero aún así, como un estúpido la siguió con la mirada hasta verla desaparecer. Sólo entonces se reprochó todo lo anterior y se arrepintió dolorosamente mientras volvía a la aldea.

-¿¡Que! –un ruidoso Naruto se movía nervioso por la oficina de la Hokage- Pero… pero… seguro que ha sido un plan para traerle de vuelta.

-Sakura… -la mujer parecía muy enfadada, decepcionada tal vez.

-Vamos vieja –chilló el rubio cargado de dolor- ¿No pensaras que Sakura nos a…?

-¡No lo se! –exclamó ella dándole con un puño a su mesa- Pero es lo que menos necesito en estos momentos.

El Hyuuga que acababa de llegar se mantenía ajeno a la conversación, mirándolos a todos con ojos fríos.

-Neji –lo llamó la mujer- ¿Notaste algún tipo de comportamiento extraño en ella?

Durante un segundo le vino a la mente el momento en que ambos bajo las mantas se amaban. Negó con la cabeza rápidamente.

-¿Crees que ha sido por propia voluntad?

Asintió.

-¡Él no la conoce! –chilló Naruto mirándolo con odio visceral. Se estaba poniendo rojo de rabia, apretaba los puños con fuerza y fruncía mucho el ceño.

-Naruto…

-¡No! –chilló sin contenerse- Sasuke…Sakura-chan ha ido a traer a Sasuke…

Sin mirar a nadie salió de la habitación dando un portazo. Cuando Tsunade miró por la ventana pudo ver en la lejanía su cara de dolor, y gruesas lágrimas surcándole las mejillas.

-Esperaba que recordase al irse contigo.

-Y recordó.

Aquella afirmación hizo que la mujer tuviera que limpiarse las comisuras de los ojos. Soltó un gran suspiro.

-Puedes marcharte –a Neji le pareció que era una voz quebrada. Se dio cuenta de que Sakura había sido prácticamente la hija de la que estar orgullosa de aquella mujer.

En el ocaso frío y nebuloso llegó a la sinuosa villa de los Hyuuga. Entró en silencio, cansado del camino, pero con una sensación rara en la boca del estómago, como un nudo que le apretaba las entrañas.

-Neji-niisan –exclamó una vocecita.

-Hanabi…

-¿Has visto salir a Hinata? –Preguntó nerviosa- Lleva varios días diciendo cosas muy raras. Que lo recuerda todo, que tiene que solucionarlo. Estaba muy preocupada.

-¿Esta tu padre?

La niña asintió preocupada por su hermana y con gestos le indicó que ya lo había hablado con el.

Sin siquiera detenerse a cambiarse la ropa sudada o a comer algo pidió permiso para entrar a la habitación de su tío. Pareció sorprendido al verlo. En cierto modo el muchacho jamás habría molestado a su tío para absolutamente nada. Pero por supuesto todo carecía de sentido.

-Hanabi me ha dicho que Hinata ha desaparecido.

-Se ha marchado, decía cosas raras. Ya e mandado a Shuhei a buscarla.

Y ahí se acababan todas las conversaciones, al patriarca le importaba muy poco lo que pudiera ocurrirle a su primogénita mientras tuviera a Hanabi fuerte y poderosa.

Cerró la puerta con cuidado al salir y anduvo hasta su habitación. Para su sorpresa en la puerta había alguien. Una bellísima mujer pálida, con un kimono beige con bordados y un bonito obi negro.

-Hyuuga-sama –hizo una reverencia.

-Encuéntrala –susurró la mujer –al verla más de cerca vio que su estado era deplorable, tenía unas grandes ojeras y ojos muy rojos se haber llorado mucho.

No necesitó más detalles, asintió. Nunca era necesario explicarse delante de Neji Hyuuga.

Como un rayo blanco y negro saltó el muro que rodeaba el jardín y peinó una gran zona de bosque. A media noche corría por el pueblo fijándose atentamente en las ventanas encendidas hasta que al pasar por el Ichiraku se detuvo en seco.

Corrió incansable hacia un bloque de pisos sucio y destartalado. Buscó la ventana y ando por la fachada como un insecto. Al mirar en su interior descubrió a Naruto frotándose los ojos con una mano y con la otra agarrando una tercera mano. Descubrió a Hinata muy seria, hablando con el muy bajito.

Llamó a la puerta en lugar de entrar por la ventana, le pareció más apropiado.

Un Naruto serio, con los ojos rojos abrió y al ver a Neji se enfureció.

-Vengo a por ella.

Durante un segundo dudó entre dejarlo pasar o mandarlo a paseo. Cuanto más veía esos ojos blancos y altaneros menos le gustaba. Había dejado que Sakura se marchara tranquilamente sin explicación y lo ponía furioso.

Hinata apareció a su lado ligeramente ruborizada, le puso una mano encima del brazo de Naruto para que lo dejara pasar.

Cuando estuvieron los tres sentados en la cocina tras una taza de té, la muchacha preguntó muy seria.

-¿Por qué no me lo dijiste?

Supo que se refería al sellado del que todos habían logrado salir.

-¿Qué habría cambiado?

-¿Acaso no lo ves Neji-niisan? –Inquirió nerviosa- me recuerdo… recuerdo que yo misma era mucho mejor que ahora. Mi gran amistad contigo. ¿Por qué has dejado que la olvidara?

Estaba muy dolida, y no iba a regresar a casa sin haber aclarado la verdad.

-Tsk… eso ahora mismo no importa ya.

-¡Claro que importa pedazo de idi…! –Naruto se levantó de un salto. Pero Hinata más rápida que él lo cogió de la mano para que volviera a sentarse.

Neji suspiró cansado, esta misión estaba durando demasiado.

-Me prohibieron decir nada –por primera vez vio determinación en sus ojos- si preguntas ahora tu padre lo negará.

La muchacha caviló un rato con las manos entrelazadas.

-Vuelvo a casa, Naruto-kun, gracias por todo.

-Cuando me necesites aquí estaré –respondió con una gran sonrisa.

Andando por las calles desiertas de Konoha ninguno dijo nada, ambos estaban heridos.

-¿Es cierto que Sakura-san se a marchado…? –inquirió de pronto preocupada por el rubio.

Neji asintió dolido, sin mirarla siquiera. Cada vez que pensaba en ella toda su cabeza se hacia un lío, así que estaba tratando de evitar pensar en nada más que en el problema de su prima.

-¿Vas en serio con Uzumaki?

Hinata se sorprendió muchísimo ante aquella pregunta, dio gracias de que fuera de noche para que no se notara tanto su rubor.

-Si…

-Sabes que tu padre jamás lo aprobará.

-Ya… pero no me importa- habló fuerte y sonriente- sé que lo superaremos.

Por primera vez se dio cuenta de que su prima no era tan débil como siempre había creído, pero todos la habían mirado igual, sin creer en ella. Ahora contaba con una persona importante que creía totalmente en ella y estaba empezando a obrarse el cambio. Incluso parecía que caminaba más recta, con la cabeza ligeramente apuntando hacia el cielo. En cambio él tenía los hombros hundidos, miraba al suelo y la voz suave y acabada.

También se dio cuenta de que se sentía orgulloso de ella en cierto modo.

Ver para creer.

Nadie podrá relatar nunca el dolor que ambos sufrieron durante el tiempo que vino después. Neji se encerró en si mismo aún más, la única que podía sacarle un par de palabras era su prima Hinata que había dado un cambio radical. Hablaba más, y más alto, caminaba recta y no tenía miedo de expresar lo que pensaba. Fue un camino tortuoso, ambos agradecieron mucho tener al otro.

Cuando el joven terminaba de entrenar y recordaba, se sentaba junto al pequeño estanque casi helado muchas veces, al rato Hinata lo veía y se sentaba junto a él. No solían decir mucho, pero agradecían muchísimo la compañía del otro.

Las veces que el padre de Hinata le gritaba o demostraba su descontento con su cambio Neji se reunía con ella después en el estanque. Aquel pequeño sitio se había convertido en su refugio.

Este capitulo es un poco más cortito, pero quería dejarlo aquí. Me gusta dejar los capítulos donde me cuadren . Espero no haberme pasado con el lemon :s

Bloddy cherry: gracias, me alegro de que te gustara, adoro el neji-saku.

Stellar Hime: jajaja me alegro que te emocionara jejeje.

Ayadabest: Siii, tenia muchas ganas de llegar a esa escena, yo también espero que la leas y que me des tu opinion n_n

Xiime: jajaja me alegro que te gustara. Yo siempre vi al tío de Neji como un poco "mala del cuento" aunque quiere a sus hijas y a Neji nunca lo demuestra y eso me revienta.

Muchas gracias a todos por leer, y espero que este también os guste. Besos!