Capítulo 7. Malentendido
Reneesme POV.
-Solo amigos- dije
Alice rió.
-Por eso ese beso yo diría que -no dejaba la posición que tenía. Manos en la cintura, ceja enarcada.
-Está bien, hay atracción.
Ambas reímos como si nos conociéramos de toda la vida, como si no hubiera nadie más en aquella habitación. Aunque todos estábamos al lado de nuestras respectivas parejas, Alice y Jasper, Rosalie y Emmet, Esme y Carlisle y Jacob y yo. No éramos pareja, pero él me había besado. Eso era bueno, exceptuando la parte en que todos nos habían visto.
Rose aclaró su garganta y nosotras dejamos de reír. Jacob tenía razón, Rosalie podía ser irritante.
-Nessie – dijo ella- creo que les debo una disculpa –dijo y volteó a ver a Jasper, luego en mi dirección de nuevo-, a ti y a Jacob. Fue algo muy grosero de mi parte lo que dije. Lo siento, no te conozco a ti, y aunque vivo con Jacob, sé muy poco de él. Sé que no debo de prejuzgar a la gente y espero me perdonen. Es un nuevo año, ¿empecemos de nuevo, si? – su mirada se dirigía a Jacob ahora.
-Sueñas barbie
-Jacob – la castigó ella.
-Eso es un sí, pequeña rubia.
Ella hizo una mueca pero dos segundos después reían… ¿un poco forzadamente?
-¿Qué dices tú Nessie?
-Que tenemos un fuerte temperamento – dije entre dientes pero todos lo habían escuchado. Hasta Carlisle empezó a reír. Realmente me recordaba a un querubín. Era muy amable. Tan calmado.
-¿Eso es un sí?
-No, eso es un podemos empezar de nuevo –ella sonrió, se acercó a mí y me estiró la mano.
-Hola, soy Rosalie Hale-Cullen, un placer conocerte.
Estreché su mano y sonreí. Pero preferí no dar el apellido de mi madre aunque eso me obligara a dar el nombre de mi padre, lo preferí por alguna razón.
-Reneesme Smith, un placer igualmente.
Jacob se acercó a mí después de que Rosalie regresó con Emmet y me susurró: ¿Smith?
-El apellido de mi padre, no lo había usado desde que tenía 6. Me gusta creer que soy una Masen – dije con voz queda, en un susurro.
Jacob volteó y me sonrió. Luego negó con la cabeza. Eso me hizo reír.
Esa noche en cuanto el brindis acabó Alice y Jasper nos hicieron una pequeña seña con la cabeza de que podíamos irnos, tal vez querían estar sólo en familia, pero fuera lo que fuera Jacob y yo aprovechamos la oportunidad y salimos corriendo por las escaleras hasta llegar al cuarto de Jacob. Era más grande de lo que recordaba. Tenía una decoración muy fina y el dorado destellaba en la habitación. Era lujoso.
-Alice lo decoró-dijo Jacob apenado.
Mi cara debió haber sido de asombro para que Jacob dijera eso.
-Es, uno de los cuartos menos lujosos y más normales –dijo tragando saliva y encogiéndose de hombros-. Los Cullen y Swan tienen gustos raros.
-¿Swan? –La pregunta estalló y mis ojos se abrieron. No había escuchado el apellido Swan, el apellido Cullen o Hale, ya se me habían hecho familiares, así como el apellido Black. Pero Swan… no lo había oído.
-Sí, Bella solía apellidarse Swan, ahora prefiere Swan-Cullen- dijo el rodando los ojos y con el enojo presente en su voz, aunque también había una nota de nostalgia en el fondo-. Solía llamarla Swanster.
-Swanster – repetí murmurando para mí misma
-Tú sabes, ella es un pequeño monstruo- dijo divertido y se rió, luego sacudió su cabeza negando-. No lo puedes negar después de hoy, aún no sé porque reaccionó así.
-Yo sí –dije tímidamente.
El volteó a verme con los ojos bien abiertos. Yo no sabía porque lo había dicho, probablemente Alice y ninguno de ellos le había dicho nada a Jacob. No los culpaba. Jasper se había ruborizado al decir que yo era una prostituta, como si tal acusación me fuera a ofender, pero su cara cambio a una enorme sorpresa cuando le dije que era cierto.
¿Ahora qué le diría a Jacob? Que Bella era una buena persona y se preocupaba de que el no anduviera revolcándose por ahí con la primera puta que pasara por enfrente de él. El tan solo pensarlo me ponía de nervios. Fuera como fuera, Bella tenía un poco de razón, que ella no le hiciera caso a Jacob no le daba a él el derecho de andar revolcándose con cualquiera. Y vaya si yo había sido una cualquiera. Me avergonzaba de ello, pero era lo que era.
¿Cómo había pensado en algún día poder formar algo con Jacob? Él estaba con los Cullen y tenían razón en no dejarlo estar con una cualquiera. Bella tenía razón. Él estaba ahí para cuidarla, por ella, porque su padre se preocupaba con ella. Y ¿cómo podrían volver a mirar a la cara a Billy cuando le dijeran que Jacob estaba con alguien como yo?
Era una tonta. Tonta, tonta, tonta.
Jacob era un sueño imposible. Que, si bien, parecía posible, en la práctica sería imposible. Por mucho que él llegara a quererme tenía un pasado que no podía borrar y yo lo sabía.
-Bien Nessie, ¿me dirás por qué Bella se puso así?
Yo agaché la cabeza. ¿Qué podía decir?
-¿Qué te dijo ese Jasper que te puso así?- apretaba los dientes al hablar.
Sonaba enojado, a punto de salir del cuarto y golpear a Jasper. En ese momento fui a sentarme a su ancha cama con colchas doradas. Era linda y lujosa, igual que todo en ese lugar.
-Nada que no sea verdad –dije tímidamente-. Y no te enojes con él. Él sólo intentaba ayudar, ni siquiera creía que fuera verdad hasta que le dije que tenía razón.
-Ness, más lento. Me confundes.
Yo suspiré, pase saliva e inhalé rápidamente para continuar.
-No te enojes con nadie ¿sí? Después de todo tienen razón.
-¿En qué tienen razón y quiénes?
-Bella, en haberse enojado.
-No, Bella no tiene ningún derecho en enojarse porque yo haya conseguido salir con una chica que no es ella.
-No me refiero a eso Jacob
-¿Entonces a qué?
-A que Bella no se enojo porque salieras con una chica. Probablemente eso le hubiera dado gusto. Ella se enojo porque fuera conmigo con quien salieras.
-Tú… no… ¿conoces a Bella?
Las palabras de Jacob habían salido en un orden raro. Estaba confundido. No había empezado la oración como si fuera pregunta, era una afirmación pero algo lo había hecho cambiar de parecer y convertirla en una pregunta.
-No- negué con la cabeza y continué- ¿Recuerdas al chico de la entrada?
Jacob bufó y asintió. Estaba sentado frente a mí, con una mirada de enojado y los brazos cruzados en su pecho. Parecía amenazante. Demasiado amenazante.
-Él le dijo a Bella que te había visto con una - ¿prostituta, puta, cualquiera? ¿Qué debía decirle a Jacob?-, con una cualquiera- solté-. Y eso fue lo que hizo que Bella se enojara. ¿Sabes?-dije antes de que él pudiera decir algo-. Tiene razón de enojarse. Tú veniste para cuidar de Bella, para tener una carrera, estudios y si tenías tiempo un poco de compañía. Pero de alguien decente. No alguien como yo. Y Jasper se apenó mucho cuando me dijo la razón por la que Bella había reaccionado así, él no creía que fuera verdad. Se sorprendió mucho y lo entiendo. Aunque, prometió guardar el secreto. Simple y sencillamente tiene razón.
-¿Por qué? – Jacob dijo a la defensiva.
-¿Por qué? Simplemente porque, Jacob, cuando Bella vaya de visita a Forks, o simplemente hablé con tu padre, ¿qué le dirá? ¿Con qué cara le dirá, Billy, tu hijo anda con una cualquiera? Simplemente es eso Jake. No es nada más.
Ya, lo había dicho. Había dicho todo lo que creía.
Jacob me miraba como si no me creyera.
-Ella no tiene derecho de decidir con quien es bueno que yo salga
-No, pero debes admitir que no soy una buena candidata para salir contigo.
-Eso no importa Nessie.
-¡Oh, vaya que eso importa Jake!
-¿Por qué?
-¿Qué le dirás a tu padre cuando te pregunte de mí?
-Que eres la persona más linda que conozco
-Y cuando pregunte que, ¿qué hago con mi vida? Lo linda no me quita lo puta Jacob.
Jacob bufó se levantó de la cama y dio grandes zancadas alrededor de su cuarto. Estaba enojado. Más enojado que nunca. Jamás lo había visto así. Y podía decir con franqueza que me daba miedo cómo reaccionaría. Estaba sola y nadie sabía que estaba ahí. A nadie más le importaba. Los Cullen probablemente creerían que ya me había ido.
Entonces Jacob se volteó y me encaró. Yo me hice para atrás instintivamente con mis brazos. Él puso un brazo suyo a cada lado mío. Estaba encerrada. Trataba de no verlo porque su mirada quemaba. No creí que pudiera estar más enojado y entonces…
Me besó. Yo no sabía cómo reaccionar. Por un segundo creí que algo malo me pasaría y entonces estaba ahí con Jacob y sus brazos a cada lado de mí cuerpo y con mis brazos para atrás para dejarme retroceder en caso de… ¿peligro?
Entonces Jacob me besó con más pasión y yo cerré los ojos. Y me dejé llevar por el beso hasta que Jacob habló.
-No eres una puta Nessie. Sólo que el destino te tiene algo más grande reservado. Esto es sólo una escala, una prueba. Todos pasamos por diferentes pruebas para que, cuando lleguemos a nuestro objetivo, todos los problemas nos parezcan pequeños a comparación de lo que hemos tenido que pasar. Y yo sé que tú llegarás lejos. No importa lo que hagas en este momento, es un nuevo comienzo. Y todos, hasta los Cullen y los Hale tienen historias desgarradoras detrás de su máscara de chicos modelo. Todos, hasta Edward.
Apenas y había separado sus labios de mí, yo no había abierto mis ojos aún, pero me había llamado la atención que todos los Cullen tuvieran una historia oculta. Me dio una curiosidad tremenda. Quería saber las historias y refutarle a Jacob que ninguna historia era parecida a haber sido una prostituta desde los 14 años.
-¿Quieres saber verdad Nessie? – dijo sonriendo y haciéndose para atrás un poco. Se sentó a mi lado y tomó una de mis manos. Ahora estábamos frente a frente.
No supe en qué momento, pero cuando él estaba frente a mí yo tenía una enorme sonrisa. ¿Por qué? No lo sabía. Supuse que era un efecto natural que Jacob tenía en mí, y tal vez, en las demás personas.
-Hmm – murmuró Jake -. No sé si debería decirte. Tal vez, para este momento, creas que habló demasiado de Bella. Pero, estando aquí, es con la única con la que puedo hablar y, ella una vez me dijo "es como un secreto, un secreto que no te pertenece, no puedes contarlo". Tiene razón. Son las historias de la gente con la que vivo, Bella me las confió, quería que los entendiera mejor.
Yo esperé en silencio. Tal vez, aunque Jacob no me lo contara en este momento, algún día lo sabría. No era la mejor amiga de Jasper, pero me llevaba bien con él. Y, si llegaba a haber una oportunidad de que Jacob y yo tuviéramos una relación, entonces, tal vez y sólo tal vez sabría las historias de todos.
-Las sabrás de todos modos –dijo Jacob riendo divertido y negando con la cabeza. Entonces me sacudió el cabello con una mano. Fue muy lindo. Yo igual empecé a reír.
-¿Entonces no me dirás?
-No, aún. Tienes mucho tiempo por delante
Me mordí el labio.
-Ness, esto puede durar. No tenemos que esforzarnos demasiado. Nosotros, podemos lograr tener algo. Enserio no es cosa de otro mundo.
-No, seguimos dentro de este mundo, aunque, ¿sabes? Sería más fácil que empezáramos una nueva vida en Marte. Sin nadie que nos… me juzgara.
Jacob negó con la cabeza.
-Nadie te juzgará Nessie
-Bueno, Bella lo hizo
-Ese guardia siempre me cayó mal. No me lo tomes a mal, pero pudo haberle dicho a Bella cualquier cosa para hacer que ella se encendiera. Y de paso hacer enojar a ese chupasangre que lleva a su lado.
Muchas preguntas pasaron por mi mente, ¿por cuál empezar?
-Bueno, lo que le dijo no fue mentira del todo Jacob. Tal vez si puso de su cosecha pero, no mintió del todo.
-Un poco de verdad en una mentira, no es una verdad completa Ness.
-Tampoco una mentira completa.
-Tienes razón.
-Y, ¿cómo sabía él que ella reaccionaría así?
-Sabe que ella me cuida como si fuera su hermano y porque sabe que es la única con la que me puedo pasar una tarde completa hablando. Cuando salgo con Alice, Emmet o a veces Jasper, regreso en un lapso muy breve de tiempo. Y jamás he salido solo con la rubiecita o Edward. Menos con los padres de los Cullen. Aunque ellos me caen bien.
Yo sonreí y él me imitó.
-Y, ¿por qué chupasangre?
-¡Oh vaya! No me digas que no has visto el aspecto de Edward. Parece un pequeño vampiro. Flacucho, ligeramente musculoso, según Bella: atractivo, y vamos, pálido, muy pálido. No sé como Bella puede dormir estando a su lado, a mi me daría miedo que en cualquier momento volteara e intentara succionar mi sangre.
-A mi me daría miedo que intentaras dormir con él.
Jacob rió y su risa resonó por todo el cuarto y podría haber jurado que si alguien pasaba por el pasillo de afuera también lo hubiera oído. Yo sonreí.
-Jacob, ¿por qué eres tan bueno conmigo? Me refiero a que, sólo era una cualquiera cuando me conociste y confiaste en que te volvería a marcar, en que te volvería a ver y me invitaste a comer y no para otra cosa. ¿Qué fue lo que te hizo hacer eso?
Jacob, seguía frente a mí, me veía con sus ojos enormes. Eran color café oscuro, y profundos, a veces parecían negros pero tenían ese tinte café. Me encantaban. Había algo en sus ojos, brillaban con el sol y aunque estaba oscuro se notaban que eran especiales. Eran café oscuro, pero tenían una delgada línea de color negro como contorno, lo que hacía que sus ojos se vieran mejor. Tal vez, era la única que lo notaba.
-Porque eras diferente. Jamás sentí que fueras una cualquiera. Jamás. Además "había atracción" – dijo imitando la voz que había hecho con Alice más temprano.
Reí.
-Gracias
-No hay de que, nunca te he creído una cualquiera. Siempre has sido especial, sólo que la gente es tan tonta que no lo nota.
-Siento que dices eso sólo porque no quieres que te diga tonto.
-Me leíste la mente.
-Nunca he sido buena en eso.
-No, supongo que no.
Ambos reímos. Era muy divertido estar con él.
-Aún me debes 20 preguntas Jacob.
-19- me corrigió
-Bueno 19, el punto es que, me las debes.
-Lanza tu mejor pregunta Ness
Yo reí.
-Bueno, no sé que responder.
Ambos reímos en esta ocasión.
-Bueno Jacob, aún no hay nada que se me ocurra, creo que las preguntas se me borraron de la cabeza hace un rato.
-Qué lástima – dijo fingiendo tristeza.
-¡Oh, vamos! Regresaran a mí.
-Vamos flamita
-¿Flamita?
-Sonaste como el chico de los cuatro fantásticos y su "llamas a mí"-dijo riendo-, además, tu cabello parece una pequeña melena de flamas.
Sonreí.
-Eres de esas personas increíbles, no sé ni por qué me haces sonreír.
-Es sólo que actúas como un espejo. Imitas la sonrisa que tú pones en mi rostro.
-Oh Jake, sabes que no es verdad.
-Vamos Ness, admítelo.
-No
-Está bien, eres increíblemente deslumbrante. Tu madre tenía razón deslumbrarás al mundo. Aunque aún no lo hagas, ya me deslumbraste a mí.
-Bueno, si voy de persona en persona, necesitaría ser inmortal para lograr deslumbrar al mundo.
-He- Jake soltó una risa-, bueno puedes aprovechar el hecho de que el chico de al lado es un vampiro. Pídele que te muerda.
-¿Y arriesgarme a que Bella me asesiné? Nunca.
-Bien, bien – dijo Jacob divertido y riendo-, entonces pídele a Bella que te muerda cuando Edward la haya mordido a ella.
-Bueno, creo que ella aceptara gustosa.
Las risas fueron en aumento.
En ese momento unos tacones se escucharon por el pasillo. Jacob quería ir a investigar, puesto que ningún invitado podía subir a este piso. Era familiar. Lo detuve cuando escuché que la puerta de la habitación se abría. Por un momento los latidos de mi corazón aumentaron hasta tener un ritmo frenético. ¿Qué pasaba si era Bella y había venido a asesinarme?
Pero mi corazón volvió a latir con normalidad cuando vi a Alice entrar en la habitación.
-¿Te quedarás Nessie?- dijo sonriéndome y prácticamente suplicando.
-Yo… no… sé.
-Vamos, no seas tímida. No mordemos. Bueno, tal vez Bella, de vez en cuando –dijo recordando algo-. No intentes meter a Bella en un traje de época, a menos que quieras que te muerda.
-Hay otras maneras –murmuré entre dientes.
-Te dije que Bella mordía –dijo Jacob riendo.
-Ey, Jake, es mi mejor amiga.
-También la mía.
-Como sea. Me prefiere. Y Ness, vamos quédate. Te traje un pijama.- Dijo y me aventó un blusón blanco liso – No me digas que lo traje en vano.
Alice dio media vuelta y se fue. No sin antes haberme dirigido una mirada de "por favor" y después de tres segundos una mirada de "si no morirás".
-Es linda –dije con sarcasmo a Jacob.
-Es explosiva, pero me cae mejor que Rose
-No lo discuto.
-Bueno Ness, decide, puedes cambiarte aquí o en el baño de allá –dijo y señaló una puerta dorada en un extremo de su cuarto.
-¿Tienes baño en tu cuarto? –dije enarcando una ceja.
-Los Cullen.
-Y tu vida lujosa.
-Vamos, sólo elige donde cambiarte.
-Pido el baño
-Lo sabía –dijo y giró los ojos.
-No, realmente, sólo quiero saber como es.
-Blanco.
-Con detalles dorados
-Lo adivinaste.
-Vida lujosa de Cullen
No escuché lo que Jacob dijo, pero escuché su risa. Yo me dirigí al baño con el blusón que Alice me había prestado y en el instante en el que jalé la manija para entrar al baño volteé a ver a Jacob quien ya se había quitado el saco y la camisa. Tuve que contener la baba.
-Jacob, ¿qué te hace pensar que me quedaré?
-El hecho de que aceptaste cambiarte. Y que Alice no te dejara ir.
-¿Y Bella?
-No entra en mi cuarto por las noches.
-Fanfarrón.
-Oye, ella está ocupada haciendo ruidos extraños con Edward.
-Aha –dije con sarcasmo.
El giró los ojos y vi como tomaba un cojín dorado, parecía suave pero cuando decidió aventarlo pensé que lo mejor sería evitar el golpe contra mi cara y me metí corriendo al baño. Supuse que el baño se había estrellado contra la puerta.
El baño era como Jacob lo había descrito. Blanco. Lavabo, taza de baño, regadera, bañera, piso, un pequeño mueble, todo era blanco, pero los detalles eran dorados. Había un espejo arriba del lavabo. Tenía un marco dorado con cientos de detalles, en la parte derecha inferior tenía un pequeño ángel y sostenía un pequeño cartel que alguna vez había estado sin nada escrito, pero Jacob, había escrito con pluma "Nessie".
Me pareció un detalle muy dulce y sonreí. Me cambié y salí del cuarto de baño.
-¿Dónde pongo mi ropa?
-En el buró.
Al lado de la mesa había un pequeño buró con madera de color claro. Tenía dos cajones y una foto en un marco dorado de Jacob y quien supuse que era Billy. Dejé mi ropa a un lado.
-¿Lo extrañas?
-¿A Billy? Si, está loco, pero lo amo. Es mi papá. Estaba acostumbrado a vivir con él. Era otra vida completamente diferente y me gusta mucho.
-También extrañas tu vida.
-Pero, te conozco a ti. Además Billy tiene razón, es tiempo de que haga mi vida. No la puedo pasar todo el tiempo en la reserva. Aunque siempre tendré mi hogar ahí y sé que puedo regresar.
Sonreí.
-Tú igual puedes ir ahí cuando quieras.
-Gracias.
-Puede ser tu hogar, los chicos son muy cálidos.
-Pero no son mi familia.
-Se dan a querer.
-Ahora sé porque eres así.
El sonrió.
-Siempre estaré aquí para ti.
Sonreí y lo abracé fuertemente.
Entonces él se puso frente a mí y regresamos a la posición que teníamos hace unos instantes. Estábamos ambos al borde de su cama. Yo sentada con mis brazos hacia atrás y mis piernas ligeramente estiradas. Él estaba frente a mí, besándome. Sus manos a mis costados y ligeramente reclinado sobre mi cuerpo. Dios, mi respiración se había vuelto rápida y pesada. ¿Estaba jadeando? Fue ese el momento en el que me di cuenta de que la respiración de Jacob iba tan rápida y jadeante como la mía. Mi corazón empezó a ir más rápido en ese justo momento cuando creí que ya no podía ir con más velocidad. No, no era taquicardia. Era pasión. O una versión retorcida de eso.
Jacob empezó a deslizar su mano lentamente por el blusón de mi cadera hasta que llegó a mis pechos. Jadeaba y vaya que jadeaba. Y Jacob bajó su mano hasta mis muslos y entonces empezó a deslizar su mano hacia arriba de nuevo, lentamente. Dolía demasiado con la desesperación que tenía, una desesperación que no había sentido antes. Y entonces llegó a mis pechos de nuevo. Ambos teníamos un deseo incontenible y mi mente, mi mente pensó. No debí de haber pensado porque entonces hablé en voz alta.
-Jacob, esto no es sólo una amistad.
Él bufó y lentamente se hizo para atrás. No nos habíamos movido mucho, sólo había hecho su cabeza para atrás. Ambos seguíamos jadeando. Lenta y pesadamente. ¿Intenso? Si, si era intenso.
-¿Amigos… con derechos?
-No, Jacob. Quiero por una vez en mi vida hacer algo como se supone que debe de ser. Sé que, no soy la persona adecuada para decir que está bien y que no, pero por una vez quiero intentar hacer algo bien. Una relación que no tenga que ocultar. Sólo eso.
Jacob me veía atónito. Sus ojos bien abiertos.
-Entiendo, que, tal vez, tú, no quieras, esperarme – hablaba pausada. No sabía bien que decir.
-No –dijo y sacudió su cabeza.
-Lo siento – murmuré.
-No
-Jake, perdona – casi era una súplica.
-No- volvió a repetir, se hizo para atrás y retiró sus brazos de mis costados -, no quiero que te disculpes.
-Pero –ahora la confundida era yo.
-Pero nada. Yo te dije que sería lo que tú quisieras que fuera. Y te esperaré. Tienes razón.
-A mí también me duele el decirte que no. Jamás había deseado tanto algo, pero, realmente no es lo mejor. Hay que hacerlo bien, ya tengo un pasado demasiado oscuro como para que empecemos mal.
Él estaba a mi lado. Me volteó a ver pero no dijo nada por un largo rato. Yo esperé ahí sentada, ambos estábamos viéndonos con los ojos bien abiertos. Esperando por las palabras de Jacob. Pero no lo presionaba, él estaba pensando en qué decir y yo lo respetaba, no quería que sólo abriera la boca y dijera algo sin sentido, prefería dejar que pensara y dijera todo lo que quisiera. Además, yo seguía contemplándolo ahí. Él ya se había cambiado y sólo usaba unas bermudas azul claro y una playera sin mangas blanca. Se veía muy bien. Tenía que dejar de mirarlo como una lela sin importar que hiciera que me derritiera.
-Tienes razón. Yo fui el que decidí que esto debía ser una amistad. No es justo si te exijo que sea algo más. No ahora. En un futuro, tal vez, siempre que tú quieras. Creo que aunque, haya atracción hay que saber si esto es lo que en realidad queremos.
-Es lo que yo quiero-interferí.
-Igual lo que yo quiero. Pero hay que probarnos a ambos, de poco en poco que esto es lo que queremos. Lo supe desde el momento en el que te conocí.
-Pero no podemos ir tan rápido.
-Exacto.
Sonreí y el sonrió conmigo después de so el tomó un pequeño celular de un buró que se encontraba al otro lado de la cama. Y volteó a verme.
-Ya es muy tarde, deberías de dormir.
-¿Y tú no?
-Está bien –dijo sonriendo -, sólo porque estoy contigo –luego fingió un bostezo y destendió la cama. Yo me levanté y me quedé a un lado para no estorbar. Él se acostó y acomodó varios cojines dorados a su alrededor y puso sus brazos detrás de su cabeza cuando ya se había metido a sus cobijas y entonces me señaló un lugar a su lado y extendió su brazo en señal de que me abrazaría. Yo sonreí ampliamente.
Me fui a acostar. Estaba a su lado y entonces con el brazo que tenía extendido abrazó mi cuerpo y me pegó al suyo. Me abrazaba fuertemente y no me soltaba. Yo estiré mis brazos y rodeé su cuerpo con ellos. Lo quería, lo quería demasiado. Me acurruqué en su pecho y el suspiró. En un momento escuché el mismo suspiro, viniendo de mí. Otra vez, lo había hecho inconscientemente.
-Te quiero mucho –solté y él me apretó contra su pecho con ambas manos un poco más fuerte.
-Yo igual, te quiero demasiado.
Sonreí y apreté mi cabeza contra su pecho.
Estuve luchando un par de horas por no caer en la inconsciencia, igual que la primera noche. Me había quedado despierta viéndolo, enamorándome lentamente de él. En silencio. Aún recordaba el silencio que reinaba esa noche. Sólo escuchaba la lenta respiración de Jacob. En este momento su respiración igual iba lenta pero seguía despierto. Me había soltado un poco de su abrazo, pero seguíamos abrazados, con más distancia de por medio y menos fuerza en el apretón, pero, a fin de cuentas, abrazados.
El me veía y recorría con su mano mi cabello y mi espalda, de vez en cuando suspirábamos y entonces una pequeña risa se nos escapaba por la increíble sincronía que teníamos. Era raro, era extraño, me daba miedo y a la vez, era lo más lindo que había experimentado. ¿Por qué? Porque un extraño escalofrío me recorría el cuerpo y sentía como era lo más lindo del mundo. ¿Magia? No, sólo era amor.
Después de un rato de luchar contra el sueño y estar pensando si lo mejor era seguir como amigos o simplemente ir un paso más allá, el sueño me venció y las preguntas que volaban por mi mente quedaron sin respuesta. Mañana, mañana confiaba en que no fuera un sueño y despertara en los brazos de Jacob.
Lentamente, lentamente todo se fue desvaneciendo.
…
Al día siguiente mis párpados empezaban a dejar pasar una luz dorada de la mañana. Los rayos de sol –pensé. Escuché como alguien abría las cortinas y dejaba una charola con algo en un buró. Intenté evitarlo. Supuse que era la lujosa vida de los Cullen.
Jacob no se había movido ni un centímetro, por lo que me giré y lo abracé con más fuerza. Su aroma era increíble. Fuera de la loción o el desodorante, el olor de su piel me hacia aferrarme a él, me hacía perderme en el espacio. Suspiré y escuché como él también suspiraba. Sonreí ligeramente. Había una sábana que prácticamente nos cubría por completo y un par de colchas que nos tapaban hasta el pecho.
-¡Jacob Black! –El silencio se había roto con una voz que zona histérica -¡Levántate de esa cama en este instante y veme a la cara! –era un grito, una orden y de alguna manera tenía la voz quebrada. Era una mujer. Me había electrizado. Tenía la piel de gallina y a la vez quería golpearla, nadie le gritaba así a Jacob.
Intenté levantarme pero mi cuerpo era muy pesado. Jacob se levantó dejándome cuidadosamente acostada y escuché como bostezaba levantándose.
-¿Bella? –preguntó con una voz adormilada. Escuché como daba otro bostezo y después su voz empezó a sonar furiosa- ¿Bella, cuál es tu maldito problema?
-¿Cuál es mi problema? –Gritó Bella -¿Cómo que cuál es mi maldito problema Jacob?
Jacob no contestó. Casi podía ver a Bella gruñéndole a Jacob y el limitándose a encogerse de hombros. Bella, al ver que Jacob no respondía dio un gruñido fuerte.
-¡Jacob, estas acostado con una cualquiera y preguntas que cuál es mi problema!
Bella había estallado. Yo estaba a punto de levantarme y entonces Jacob le gritó con la fiereza corriendo por sus venas, no era necesario verlo para saber que irradiaba rabia.
-Ella no es una cualquiera Bella, y te apuesto a que tiene más corazón que tú.
Yo me senté en la cama en ese momento y vi como Bella y Jacob, ambos volteaban a verme. Bella lucía herida, enojada y con ganas de llorar. Jacob, por su parte, tenía tanta ira que su cuerpo la emanaba por todas partes.
-Ya basta –dije en un susurro pero firmemente.
-¿Cuánto has oído Nessie? –preguntó Jacob tratando de sonreírme.
-Lo suficiente como para saber que la gente te juzga sin conocerte.
-Yo… -dijo Bella –Yo no quise ofenderte.
-No –dije con sarcasmo –sólo pretendías que me sintiera orgullosa siendo llamada una cualquiera.
Bella se quedó callada yo sabía que tenía mucho más por decir pero, de alguna manera, lo que Jacob le había dicho la había hecho callarse.
-¿Sabes? Jacob me ha hablado maravillas de ti. Tú, tú ni siquiera volteas a verlo y cuando alguien llega a su vida haces acusaciones a diestra y siniestra. Él está superando la atracción que tenía por ti. ¿Te molesta? Perdiste tu oportunidad castaña.
Ella seguía mirándome, estaba enojada. Sentía que debía parar, no quería herir a Jake.
-Jake, me voy –dije levantándome de la cama y tomando mi ropa del buró de al lado.
Había una charola en la alfombra con una rosa y un florero tirados y rotos. Varios pedazos de un plato y un vaso, había algo que parecía jugo de naranja y los restos de un omelett tirados por el piso. Tuve el cuidado de no pisar nada.
-No te vayas, yo, puedo resolverlo. No dejes que esto haga que te vayas.
-Volveré –prometí mientras besaba la mejilla de Jacob y volteaba a ver con ira a Bella. Ella seguía callada-. Sólo para que lo sepas, nada pasó. Y aunque así hubiera sido no tenemos porque darte explicaciones. Estamos vestidos. ¿Te das cuenta? Y sólo somos amigos. La que me invitó a pasar la noche fue Alice. No él.
Dicho eso salí de la habitación, bajé corriendo las escaleras con la voluntad quebrada y mis ojos llenándose de lágrimas. Escuché como Alice me saludaba cuando llegué a la parte de abajo pero no volteé. Sólo corrí y corrí lejos de todo. Quería sentirme mal estando sola.
No dejé de correr e intenté ponerme mis zapatos mientras corría. No importaba si se rompían. No paré hasta que llegué a mi casa y me derrumbé una vez estando dentro. Recargada contra la puerta, deslizándome al piso lentamente, aventé mis ropas al sillón y lloré y lloré.
Yo ya lo sabía. Era una cualquiera. Entendía el enojo de Bella, pero no iba a dejar que ella se llevara mi dignidad y la arrastrara por el suelo conmigo presente. Iba a defender la poca dignidad que tenía.
…
Jacob POV
Estábamos acostados, abrazados. Era un momento perfecto. Sentía el cálido cuerpo de Nessie, su aroma, su delicadeza. Toda ella. Me encantaba. Iba a tener que contenerme las ganas de besarla. Después de todo, ella tenía razón. Teníamos que hacer esto bien y ella, por el momento, era sólo mi amiga.
-Te quiero mucho –dijo ella.
La apreté lo más fuerte que pude y con una suma delicadeza. Cuanto me habían agradado esas palabras.
-Yo igual te quiero demasiado –dije y ambos sonreímos. Ella se apretó contra mi pecho y entonces intentamos dormir.
Fue un intento en vano, ella parecía dormida pero luchaba por mantenerse despierta. No sabía muy bien por qué, pero imaginaba que, al igual que yo, disfrutaba cada segundo a su lado. Empecé a recorrer con mis dedos su espalda, su cabello, me encantaba hacer eso. Nuestras respiraciones iban acompasadas y era todo lo que se escuchaba en el silencio de la noche. Seguíamos abrazados, pero un poco más separados. No importaba, para mí era suficiente.
Y en el momento en el que el sueño me empezó a vencer vi como Nessie por fin caía dormida. Lentamente, suspirando y luchando contra el sueño. Pero a fin de cuentas había perdido la batalla. Yo seguía despierto. La miraba y la contemplaba. Era un ángel. Había llegado a mi vida en un momento en el que creía todo perdido. Estaba desesperado y ahí estaba ella. Era la respuesta a mis problemas.
Y había algo en su forma de ser, su belleza, toda ella que era un misterio para mí, una atracción más fuerte que nada. Un lazo que nada ni nadie podrían romper. Ella era mi Nessie y yo era su Jacob. Estábamos ahí, juntos. Juntos. Juntos.
Juntos…
…
Alguien había corrido las cortinas. Creí que era Nessie hasta que la descubrí a mi lado, dormida, suspirando. Mi corazón se había tranquilizado. Era lindo todavía tenerla a mi lado. Muy lindo.
Había una sábana cubriéndonos, por lo que, quien sea que fuera la persona que caminaba lentamente repartiendo una charola en los burós de los cuartos no me vería sonriendo.
Nessie suspiró y me abrazó. Suspiré con ella y mi sonrisa se hizo más amplia. Y fue entonces, cuando creí que era el momento más lindo de mi vida, que un sonido, un sonido que antes me encantaba irrumpió el silencio.
-¡Jacob Black! – Era Bella-¡Levántate de esa cama y veme a la cara!
Me levanté cuidando no mover mucho a Nessie para que siguiera dormida. Pero dudaba que con la discusión que venía ella se quedara ahí, simulando que nada pasaba. Bufé para mí. Bella me las pagaría.
-¿Bella? – aún tenía sueño. Bostecé y mi voz cobró fuerza -¿Bella cuál es tu maldito problema?
Bella me veía atónita. Tenía mucho tiempo que no le gritaba de esa manera. Pero, después de todo el drama que causaba yo ya estaba enojado.
-¿Cuál es mi problema? ¿Cómo que cuál es mi maldito problema?
Yo me la quedé viendo, desafiante. No iba a contestarle. Ella era la que tenía un problema. Intentaba gruñirme, pero su expresión estaba en un lugar muy lejano.
-¡Jacob, estas acostado con una cualquiera y preguntas que cuál es mi problema!
¿Cualquiera? ¿Con una cualquiera? Nessie era todo menos eso. Por mucho que tuviera un pasado sucio y no iba a dejar que Bella le gritara eso. Ya estaba harto. Bella ni siquiera la conocía. ¿Y qué si lo era? Ella no puede andar por ahí gritando acusaciones a personas que no conoce.
- Ella no es una cualquiera Bella, y te apuesto a que tiene más corazón que tú.
Las palabras, las había escupido. De alguna manera no tenía remordimiento. Bella últimamente era muy fría conmigo, se la pasaba hablándome de Edward sin importarle si me dolía o no. Era una persona diferente y, ahora, se molestaba por nada.
La cama sonó. Nessie se había levantado. Volteamos a verla, Bella y yo. Y aún bajo toda esa tensión, Nessie se me hacia una criatura adorable. Bella parecía celosa, enojada y con ganas de llorar por lo que había dicho. Por primera vez, no sentía ganas de ir a consolarla.
-Ya basta –dijo en un susurro
-¿Cuánto has oído Nessie? –pregunté intentando sonreírle y con un cambio notable en mi voz.
-Lo suficiente como para saber que la gente te juzga sin conocerte.
-Yo… -dijo Bella –Yo no quise ofenderte.
-No –dijo Ness con sarcasmo –sólo pretendías que me sintiera orgullosa siendo llamada una cualquiera.
Bella se quedó callada, seguía enojada. Quería decir algo. Pero aún estaba dolida. Cuánto me costaba descifrar a Bella. Me había tomado mucho tiempo poder hacerlo.
-¿Sabes? Jacob me ha hablado maravillas de ti. Tú, tú ni siquiera volteas a verlo y cuando alguien llega a su vida haces acusaciones a diestra y siniestra. Él está superando la atracción que tenía por ti. ¿Te molesta? Perdiste tu oportunidad castaña.
Yo miraba a Nessie. No quería que se detuviera, por primera vez, alguien le decía la cruda verdad a Bella. Quería que siguiera, quería que le dijera más. Pero en el fondo, sabía que más tarde me disculparía con Bella. Ella seguía siendo importante para mí, de una manera muy diferente a Ness. Y, sin embargo, sentía que tenía que hacer que Nessie se detuviera.
-Jake, me voy –dijo y se levantó y tomó sus cosas.
Un escalofrío horrible recorrió mi cuerpo, no quería que se fuera. No quería. Pero ella se levantó y piso con cuidado. Supuse que Bella había tirado la charola cuando había notado la presencia de Bella
-No te vayas, yo, puedo resolverlo. No dejes que esto haga que te vayas –dije intentando hacerla quedarse.
-Volveré –prometió y me besó en la mejilla. Volteó a ver a Bella casi gruñéndole-. Sólo para que lo sepas, nada pasó. Y aunque así hubiera sido no tenemos porque darte explicaciones. Estamos vestidos. ¿Te das cuenta? Y sólo somos amigos. La que me invitó a pasar la noche fue Alice. No él.
Salió y dio un portazo. Yo quería ir tras ella pero la voz quebrada de Bella me hizo regresar cuando tomé la manija de la puerta.
-Jacob
-Bella no es el momento –estaba muy enojado.
-No, Jake escúchame.
-Ya dijiste todo lo que tenías que decir, ya sé todo lo que tengo que saber y lo siento Bella, tengo que ir por Nessie.
-Que feo nombre. Parece un monstruo, el del lago Ness. Que feo y raro nombre.
Volteé a encararla. Estaba molesto, realmente molesto.
-Yo le puse ese sobrenombre, se llama Reneesme y para tú información ella es mi pequeño monstruo.
-No, yo no me refería a eso. Aunque Reneesme suena mucho mejor.
-Bella, no es de tu incumbencia.
-Jacob, lo es. Tu padre me dijo que te cuidara así como el mío te pidió que me cuidaras. No puedo dejar que andes por ahí con cualquiera que te encuentres.
-Nessie no es una cualquiera- dije entre dientes.
En ese momento, Bella abrió la boca pero Alice entró por la puerta y Bella se calló.
-¿Por qué Nessie salió tan molesta, Jake…?
Ella volteó a ver a Bella y su pregunta se quedó en el aire, aún así le respondí.
-Bella la llamo una cualquiera.
-¿Bella por qué hiciste eso? Ni siquiera la conoces
-¿Y tú sí? –Dijo Bella a la defensiva- ¡Oh claro! Por eso invitas a una ramera a dormir en el cuarto de Jacob.
-Jacob ya no es un niño Bells y puede cuidarse solo y aunque no conozca a Nessie puedo decirte que es muy dulce y quería conocerla mejor. Pero tú la ahuyentaste. Ni siquiera le diste la oportunidad. Bella, lamento decírtelo pero fuiste muy grosera.
-Yo soy la que tiene que entregar cuentas de Jacob.
-No, él es el que tiene que dar explicaciones no tú. No eres su niñera.
Bella gruñó. Yo ya me había cambiado mientras ellas discutían.
-Lo siento, tengo que ir por Nessie. Bella, tú y yo tenemos que hablar.
-Hablarás conmigo ahora –exigió.
-No puedo –dije
-Vamos Jake. Cálmala –dijo Alice y cerró la puerta. Me di una vuelta fastidiado de todo este drama.
-¿Qué quieres de mí Bella?
Ella me miró sorprendida.
-Habla, tengo que ir a verla.
-Ahora sólo se trata de ella. Estoy aquí Jacob. Estoy aquí y soy tu amiga igual que ella y te conozco de más tiempo. Sólo quiero que me expliques.
-No hay nada que explicar. La conocí, me agradó. Somos amigos. Es todo.
-No –dijo Bella con voz tenue -. Hay más. Ella te gusta.
-¿Y si eso pasará a ti qué? Te di muchas oportunidades y jamás volteaste. Estoy intentando ser feliz alegrarme por ti. ¿No era eso lo que querías?
-No –susurró , sí. Pero no de esta manera.
-¿Entonces cómo?
-Ella te lavó el cerebro. Quiere ponerte en mi contra.
-Estás loca, Bella.
-Todo es acerca de ella ahora Jacob.
-Es curioso, ella piensa que todo se trata siempre de ti.
Bella se quedó callada por un minuto antes de contestar y luego me dijo.
-Alice tiene razón, no soy tu niñera. Tú sabes lo que haces.
-Bella –dije, yo sabía que estaba enojada-. Bella, no estoy haciendo nada mal. Ella y yo decidimos ser amigos, hacer todo de la manera correcta. Ella está siendo muy paciente conmigo, soporta cada vez que me deshago en halagos acerca de ti. Ha sido muy linda conmigo a pesar de todo y sólo quiero corresponderle. Por favor, esta vez déjame hacer esto por mí.
-¿Por ti o por ella?
-Por mí.
-Entonces ve –dijo derrotada-. Ve y dile lo que sientes. Ve y haz que regrese. Pero ten cuidado Jacob. No sabes nada de ella.
-Sé lo suficiente para saber que sólo quiere que alguien la ame.
-Entonces, cayó en el lugar indicado. Tú tienes mucho amor que dar.
-Gracias Bella –dije y sonreí.
Me dirigí hacia ella y la abracé. Ella me abrazó y yo intenté salir del cuarto. Volteé a verla y le dije.
-Bella, estoy aquí por ti. Así que, gracias sin ti no la hubiera conocido. Sé que no te agrada del todo, pero dale una oportunidad.
Después de eso salí. Bajé las escaleras y fui a sacar mi moto. Probablemente estaría en su casa. No sabía si quería abrirme por lo que me decidí a mejor ir a pie y salí y corrí, corrí hasta llegar a su casa. Aún no podía creer que ella viviera allí. Entonces, cuando iba a tocar, escuché un llanto del otro lado de la puerta. Era Nessie.
Me dispuse a tocar la puerta. Quería verla, quería abrazarla. No sabía si debía pedir perdón, pero lo haría. Sólo quería que ella estuviera bien.
Bueno, este episodio es medio largo, intento hacerlos más largos pero, no sé porque no puedo. Como sea. Hace mucho que no actualizó pero bueno, espero que este capítulo sea más o menos largo para compensar la espera. Espero que sigan leyendo y muchas gracias por los rr´s. No sé que más poner.
Quiero hacer un episodio. Desde que empecé a darle forma a esta historia quiero hacer ese episodio. Dos en realidad y por eso me he puesto a escribir como loca, para poder hacerlos y que ustedes lo lean. He, bueno, los dejo, espero hayan disfrutado del capítulo. También tardé porque me había bloqueado.
Fer.
Cuéntenme que les trajeron los reyes=D, a mí unos patines, dinero y una playera hehehe, ok, ok, estoy loca. Pero ¿y qué? Tengo patines (que por cierto pagué con mi duro esfuerzo)
LLevó mucho tratando de subir este capítulo pero mi computadora lenta y por cierto, el título lo saqué de una canción de Aleks Syntek. La escuché mientras escribía el primer capítulo y me gustó.
