Los personajes son obra y gracia de Meyer. La historia es mía.
Este fic fue subido hace un par de años, yo era un real desastre xD, así que después de un consistente beteo, la volveré a subir editada. Espero que la disfruten.
Capítulo Betado por Lore Cullen. :/ /www . facebook groups / betas ffaddiction/ ? ref = t s
La primavera siempre vuelve.
Se dice que el amor verdadero espera. Pero...¿También soporta el dolor?
-6.2-
Recuerdos
BELLA POV
Todo es oscuro, la luz no existe y el sol no abraza más mi piel, camino aferrada a mi vientre donde mi niña está protegida aún, de pronto los recuerdos invaden mi mente irremediablemente.
Tenía que llegar a la pastelería de Anthony antes de las 8 pero eran más de las diez de la noche, para sentirme segura abracé fuertemente mi estómago donde Nessie descansaba en una profunda tranquilidad, caminé durante un buen par de minutos por las oscuras calles de New Jersey con la esperanza de encontrar un taxi seguro, no pude evitar pensar en él, si Edward estuviera junto a mí James jamás me hubiera encontrado y ahora no tendría tanto miedo hasta del aire.
Unos terribles y aterradores ruidos ensordecieron mis oídos y achiqué los ojos mientras fruncía el ceño, noté un callejón donde seguramente el tiroteo no me afectaría, últimamente por está zona las asaltos empeoraban con el tiempo, me adentré en la entre barrera en silencio y respiré pausadamente varias veces intentando recuperar el aire que escapaba de mis pulmones a cada instante, giré la cabeza de izquierda a derecha y vislumbré una sombra al fondo del pasadizo, sabía quién era y porque estaba aquí, sabía que todo esto era mi culpa por ser tan descuidada y no quedarme con Rose y Emmett pero sabía también que tendría que enfrentarlo en algún momento.
—James —murmuré con los nervios de punta al notar como el hombre rubio y alto salía de su escondrijo para impedir mi salida acorralándome contra la pared.
—Pensaste que te olvidaría —susurró con una siniestra sonrisa en su rostro mientras tomaba mi mandíbula fuertemente.
—Suél…suéltame —tartamudeé atemorizada al tiempo que un par de lágrimas de desesperación recorrían mis pálidas mejillas.
— ¿Qué es lo que más quieres en tu vida Isabella? —negó con la cabeza mientras golpeaba la mía contra el sucio panel— no me respondas —río bajo— porque sé tu respuesta, tu hijo—sentenció—¿quieres saber porque lo sé? Responde —exigió azotando mi cuerpo una vez más contra la pared— ¿quieres saber porque lo sé? Porque también era mi anhelo, porque también era lo que más quería y tú terminaste con mi sueño, por eso yo tengo que acabar con el tuyo, asesina.
—¡No! —chillé con el rostro húmedo levantándome de la mullida superficie en que me encontraba.
Estaba desorientada y completamente pérdida en el tiempo, ni siquiera sabía donde demonios había pasado la noche o más bien la madrugada por lo que podía vislumbrar a través de la cortina color durazno de la ventana.
—Bella, cálmate, todo está bien —susurró una aterciopelada y perfecta voz demasiado conocida para mí.
—Edward —murmuré repentinamente sonrojada.
—Estoy aquí, todo está bien, calma —susurró contra mi oído de nuevo mientras me estrechaba junto a él.
Me aferré por completo a Edward, él era el único que me llenaría de fuerzas suficientes está noche, durante todo el tiempo que viví a su lado me sentí segura a cada momento y jamás me preocupé por lo que me podría ocurrir porque sabía que él siempre me protegería, a mí y a …
—Nessie —murmuré más para mí que para él mientras nos recostábamos nuevamente en la superficie mullida que reconocí como cama.
—Ella está bien, mis padres la cuidan a la perfección, escucha —me acomodé dentro de sus brazos como si mi cuerpo y el de Edward estuvieran hechos como un molde que encaja extraordinariamente— voy a protegerlas de todo, Bella, las amo demasiado a las dos y aunque en realidad no sé de que va todo esto jamás permitiré que algo malo les ocurra.
Sentí un punzante dolor en la cabeza y tuve que aguantarme las ganas de salir corriendo de aquel lugar para tomar a mi hija en brazos y huir de ahí, las palabras de Edward eran reconfortantes y me brindaban muchísima seguridad en cualquier sitio del planeta pero la verdad era distinta, James volvió por mí y no descansara hasta verme como terminó ella.
Desperté cuando la luz llegó a mis ojos a través de de las cortinas de la habitación, entonces comprendí que estaba en la cabaña de Tom Rivers en el dormitorio izquierdo donde los muebles eran color chocolate, recordé la noche anterior y la manera tan delicada en que Edward cuidó de mí cuando yo me empeciné en beber después de la cena, seguramente estaría lleno de dudas y mi cabeza daba vueltas en torno al regreso de James, intenté moverme para arreglar un poco la maraña en que se habría convertido mi cabello o al menos ponerme en pie, cuando lo intenté me fue imposible mover tan solo un dedo, una terrible jaqueca conocida como resaca y un par de fuertes brazos estrechando mi cintura, levante la cabeza para ver su rostro de nuevo, como aquella mañana en su casa cuando despertamos.
Flashback
Me removí incomoda entre la sábana que aprisionaba mis piernas y cerré los ojos intentando que la luz del sol naciente no quemara mis débiles corneas, intente ponerme en pie para corroborar que todo lo que pasó la noche anterior, tal vez todo fue un sueño y Edward jamás me amo de aquella forma en que mi mente enamorada pensaba, tal vez no me besó como lo hizo ni murmuró mi nombre tantas veces, tal vez y solo tal vez tenerlo tan cerca de mí pudo haber enloquecido todos mis sentidos, levanté mi cabeza con ansias de ver una vez más sus perfectos ojos rodeados de hermosas pestañas y lo encontré mirándome fijamente con una traviesa sonrisa en su rostro, intenté girar mi cuerpo para encararlo pero me estrechó contra su pecho y besó mis labios de una manera muy convincente.
—Te amo —murmuró escondiendo su rostro en el hueco entre mi clavícula y mi hombro.
—Te amo —susurré acunando su cara entre mis manos.
Nos miramos durante mucho tiempo a los ojos perdidos en la ensoñación de la noche anterior, perdidos en tanto amor dentro de nuestro estrecho corazón, perdidos en la sonrisa de satisfacción del otro y sobre todo en el leve rubor que cubría las mejillas de ambos.
—Bella, tú eres mi vida ahora.
Hundí mi cabeza en su pecho para evitar que notara mi evidente sonrojo y la manera en que el cuello me ardía tremendamente.
Fin del flashback.
Edward era magnífico a la luz del día, su torso desnudo dejaba entrever su perfecto abdomen muy bien definido y su cabello estaba un poco más revuelto de lo normal, noté algo especial en su níveo rostro, su entrecejo estaba fruncido y yo involuntariamente como si mi mano tuviera poder sobre sí misma, delineé su frente varias veces para borrar aquel signo de preocupación esperando que la calma inundara de nuevo su expresión, y cuando ocurrió una preciosa sonrisa se dibujó en sus labios, intenté retirar mi mano inmediatamente pero Edward me detuvo tomando con delicadeza mi muñeca.
—Buenos días Bella —saludó con cierto tono de alegría en su voz.
—Buenos días Edward —mi voz como siempre sonaba patosa y pude soltarme de su agarre.
Si bien es cierto el día estaba nublado y a pesar de los pequeños rayos de sol que se filtraban a través de la ventana sentí que un escalofrío me recorría de los pies a la cabeza, fue entonces cuando comprendí que aún seguía dentro del tonto vestido que Alice escogió para mí, además la falda, involuntariamente por supuesto, estaba cinco dedos sobre mi rodilla dejando entrever mi pálida pierna en todo su esplendor, me ruboricé al instante y me envolví en el edredón azul de la cama impregnado del olor de Edward, él, al verme tan colorada, emitió una sonora carcajada.
—Sigues siendo mi misma Bella —murmuró mientras acariciaba mi mejilla con el dorso de su mano.
Deje pasar el "mi" porque para ser sinceras en sus labios sonaba maravillosamente.
—Torpe, sonrojada, vergonzosa y tímida —refuté intentando rehuir su mirada- enamorada de ti hasta los talones-acoté internamente.
—Puede ser, pero yo me refiero a que sigues igual de hermosa como el primer día que te conocí —susurró besando mi mano con una sonrisa demasiado seductora.
Enloquecí al contacto de sus labios con mi piel.
Tomé aire y concentré todos mis pensamientos en que el estómago me crujía y tenía un terrible dolor de cabeza.
—Voy a buscar un analgésico —aseguré poniéndome en pie para romper nuestro contacto.
Baje las escaleras hasta la cocina sintiendo el gélido aire filtrarse por la ventana principal, la cerré de inmediato y busqué impaciente algo para la resaca, finalmente encontré un par de aspirinas en la encimera y una nota de Alice junto a un par de bolsas de papel con víveres dentro.
Bella
No quiero decírtelo, pero debo decírtelo, te lo dije, tú y mi hermano terminaron juntos , pueden ser tan disimulados como quieran pero al final la verdad sale a flote, bastaba con verlos hoy en la mañana (que hacia Edward sin camisa…mmm…no lo sé) en fin, te escribo para informarte que Nessie va a la playa con mis padres, Jazz, yo y por supuesto Rosalie y el grandulón de tu hermano, intenten llegar para el almuerzo a eso de las doce o voy y los traigo a la fuerza. Mi sobrina durmió como un angelito y desayuno todos los pancakes que mamá le preparó, en las bolsas hay productos para que desayunen algo decente y en la otra hay algo de ropa para ti.
Pdta: el vestido te quedo genial… me preguntó porque estabas con la falda en el cuello
Te quiere
Alice
Casi se me salen los ojos al leer la nota, como la duende no estaba enterada de lo ocurrido se estaba haciendo ideas demasiado equivocadas, que más hubiera querido yo…
Observé el reloj de pared de la cocina con motivos florales, eran las diez y media de la mañana, me quedaba hora y media para llegar a tiempo, además tenía la inmensa necesidad de abrazar a mi pequeña.
— ¡Edward! —exclamé con determinación tan alto como pude mientras extraía de las bolsas un frasco de yogurt, algo de fruta y masa para pancakes.
— ¿Qué ocurre? —inquirió desde lejos, supuse que estaba descendiendo las escaleras por el tono de su voz. Sentí sus pasos cuando se adentró en la cocina y me apresuré a hablarle de espaldas para evitar tener que verle el rostro nuevamente y sentirme deslumbrada.
—Tu hermana nos quiere listos a las doce, toma una ducha mientras yo preparo algo de desayunar, debemos apresurarnos, necesito ver a mi hija —le di forma a la masa y coloqué las tortas sobre una bandeja.
—De acuerdo princesa —susurró en mi oído logrando que me estremeciera, estaba harta de ser deslumbrada y quedar sin voluntad para hablar cada vez que Edward decidía ponerme en roja así que me giré para encararlo y decirle un par de palabritas pero fue lo peor que pude haber hecho, al mirarlo-no precisamente a los ojos- noté como seguía sin camisa y el color se apropió de mis mejillas al mismo tiempo que él me aprisionaba contra la encimera.
—Edward —tartamudeé con la voz resquebrajada.
—Bella —tragó en seco y me miró fijamente— puedo… —lo interrumpí enseguida, no podía permitir que la escena se repitiera otra vez.
Flashback.
Sábado en la mañana, genial, el frío se colaba a través de mi chaqueta y me helaba los huesos, pero Alice quería desayunar por su cumpleaños mi famoso mouse de fresa, ni como negárselo cuando hace su famoso puchero de perrito arrepentido y consigue todo lo que quiere.
Llegué a casa de los Cullen a eso de las siete de la mañana para despertar a la princesa de la casa, la señorita Alice, con el desayuno en la cama.
Después de saludar a Esme y a Carlisle en el salón me dirigí a la cocina con la esperanza de no encontrarme a Edward, últimamente estábamos muy unidos y eso no era una buena señal, sobre todo cuando la duende era su hermana y desde niños intentaba emparejarnos de cualquier forma y mucho más, cuando yo por dentro me moría por él y estaba más que segura que Edward me miraba como una niña.
En menos de media hora el mouse estuvo listo y lo metí al refrigerador para que a las ocho tuviera consistencia, recogí todos los reposteros y peroles que utilice para cocinar y los metí al fregadero, abrí la llave del agua caliente ya que las manos me temblaban de tanto frío y comencé a remojar las patas de la batidora cuando sentí a alguien apoderarse de mi cintura.
—Te ves preciosa cuando cocinas —susurró una aterciopelada voz contra mi oído.
Sabía quién era, y por alguna razón aún desconocida para mí me gire para encararlo.
Cuando lo pude ver me congelé, era Edward con su estúpida sonrisa torcida y sus enigmáticos ojos esmeralda, lentamente me aprisionó contra el fregadero y acercó peligrosamente su rostro al mío.
—Edward —tartamudeé nerviosa, de repente todo el frío que había sentido fue reemplazado por un abrasante calor que nacía de mi vientre.
—Bella —susurró con voz ronca mientras sus ojos extrañamente se oscurecían— puedo… ¿puedo besarte?
Asentí.
Y fue el beso más maravilloso del planeta, nuestros labios tenían ritmo propio y los latidos de mi corazón eran frenéticos, sentí el impulso de hundir mis dedos en su cobrizo cabello en el mismo instante en que delineó mi labio inferior con el suyo pero no lo hice, en cambio agarre el cuello de su camisa y junte nuestros cuerpos aún más eliminando todo espacio inexistente.
Fin del flashback.
—No, no puedes, ni se te ocurra— aseveré intentando sonar fuerte pero lo que salió de mis labios fue un débil susurro.
Se alejó de mí un par de centímetros y me miro confuso para después soltar una carcajada.
—Entonces ¿no puedo ayudarte a preparar nuestro desayuno? —inquirió divertido mientras cruzaba el umbral de la cocina dándome una perfecta visión de toda su espalda.
Tragué seco y me dediqué a terminar de cocinar.
La hora y media pasó volando para suerte de mi salud mental, decidí no dirigirle la mirada a Edward por su chistecito y sobre todo por miedo a que saliera con algún otro tipo de insinuación y yo no pudiera mantener mi auto control y me lanzara a sus brazos, desayunamos en silencio y él lavó la losa mientras yo me duchaba.
Cuando salí de la bañera, envuelta en una toalla, busqué la bolsa donde Alice dejó una mudada de ropa para mí y recordé que la olvidé en la encimera de la cocina como buena despistada al salir molesta de allí después del desayuno.
Descendí las escaleras completamente acelerada con la vana esperanza de que Edward no estuviera en el salón sino en el auto o en el estudio de la casa, llegué a la cocina dejando un delgado camino de gotas de agua que mi húmedo cabello dibujó, tomé la bolsa lo más rápido que pude y salí huyendo de la habitación, cuando terminé el trayecto de las escaleras suspiré de alegría pero no me detuve, apuré el paso hacia la habitación y ahí, justo ahí cuando me regocijaba de triunfo al ver la mullida cama en la que pase la noche, mi pie izquierdo trastabilló con el derecho y perdí el equilibrio, cerré los ojos preparándome mentalmente para el impacto contra el suelo cuando un par de fuertes brazos me sostuvieron evitando mi caída.
—Bella, ¿estás bien? —Inquirió él con voz preocupada— ¿Bella?
Lo que dijo después no entendí, solamente sentí como apegó mi cuerpo al suyo y a la vez, ambos cuerpos a la pared, no escuchaba y la mayoría de mis sentidos se apagaron por un instante excepto el de la vista porque podía ver a la perfección el constante movimiento de sus rosáceos labios que me enloquecía, sentí la urgencia de besarlo pronto, de tomar el cuello de su camisa como cuando adolescente y perderme en sus caricias y besos, en su dulzura al acariciar mi mejilla y perdida en mis cavilaciones poco a poco recuperé el control sobre mis sentidos a tiempo como para comprender el último de sus susurros.
—Estas tentando mi autocontrol —murmuró contra mi oído.
En ese instante mi cerebro volvió a funcionar y sistemáticamente me alejé de él, sin decir palabra tomé la bolsa que había ido a parar al piso y me dirigí al cuarto de baño donde me mude de la toalla a un lindo y suave vestido blanco de tiritas un tanto ajustado en la zona del torso hasta la rodilla, Alice dejó, gracias a Dios, un par de sandalias blancas y sin tacón estilo griego perfectas para mí, trencé mi húmedo cabello hacia el lado izquierdo y descendí las escaleras rebozando emoción por ver a mi niña.
— ¡Lista! —exclamé bajando los escalones despacio para evitar tropezar, encontré a Edward acomodado en el blanco sillón del salón.
—Bella, somos amigos ¿cierto? —inquirió con rostro escéptico en cuanto llegué al recibidor.
Me lo pensé varias veces, lo que yo sentía por él era mucho más que una simple amistad pero una cosa muy diferente era pensarlo a decírselo.
—Si, supongo que sí, ¿Por qué lo preguntas?
—Los amigos pueden obsequiarse algo en fechas especiales ¿cierto? —camino peligrosamente hacia mí con ambas manos detrás de la espalda— como por ejemplo…un cumpleaños.
—Si, pero…
—Feliz cumpleaños preciosa —susurró acariciando las palabras mientras me colocaba una hermosa y fina gargantilla plateada de la cuál sobresalía un frágil dije en forma de B cursiva delineado con pequeñas esmeraldas.
El dije era simplemente hermoso y era algo mucho más significativo para mí de lo que él en algún momento pudo haber creído, las esmeraldas en el collar me hacían recordar sus profundos ojos a cada instante, y en conjunto todo el detalle era una prueba de que era suya, de que siempre sería su Bella.
—Es hermoso…
—Como tú —susurró nuevamente depositando un beso en la zona de mi cuello donde el broche de la gargantilla cerraba.
La sangre fluyó dentro de mí a una velocidad incontenible y llenó mis mejillas y sobretodo mi cuello, su efluvio era aún más fuerte de soportar de lo que pensé, el olor a lilas y luz del sol embriagaban todos mis sentidos a cada momento y no ayudaba mucho el hecho de tenerlo a centímetros de mí con su desordenado cabello cosquilleando levemente mi nuca, arremetí contra mi misma por seguir con mis tontos impulsos y en vez de eso me vi en la obligación de recordar una vieja costumbre, respira Bella, respira.
El camino a la playa fue rápido, hay que reconocer que Edward conduce como un loco cuando tiene prisa y entre mi caída y su maravilloso regalo de cumpleaños el tiempo se nos fue volando, tengo que recordarle comprar una sillita para niños si en algún momento quiere viajar con Nessie de pasajera.
El día aún lucía nublado cuando aparcamos el volvo en un estacionamiento cercano a la playa, en una de las bolsas de Alice encontré un lindo bolso blanco sin muchos detalles, ahí guarde una mudada de ropa de Renesmee y una rebeca con mangas largas de color cobrizo ( perfecto, como su cabello), me coloqué el saquito, tomé la bolsa y salí del auto sin azotar la puerta, por alguna extraña razón tenía la leve idea de que Edward realmente amaba su auto así que no iba a hacerlo sufrir por él, caminamos el uno al lado del otro hacia la playa en un cómodo silencio, no es como si no tuviéramos cosas que decirnos, realmente teníamos mucho de que hablar pero eso no era muy importante por ahora, aunque me cueste reconocerlo, su compañía era precisamente lo que necesitaba para olvidar a James al menos por un momento, deambulamos varias cuadras hasta encontrar a la familia, mi hermano estaba recostado junto a Rosalie y ambos miraban con anhelo su vientre de embarazada, Esme y Carlisle estaban a punto de comenzar una caminata por la orilla y Alice jugaba junto a Jasper y a mi hija en el mar, cuando vi a Renesmee apresuré el paso involuntariamente para poder abrazarla.
— ¡Mami! —exclamó cuando la tomé en brazos.
—Mi muñeca hermosa —le planté un sonoro beso en su mejilla y la hice un girar un poquito más de lo acostumbrado— ¿Cómo te la pasaste? ¿Te portaste bien? —cambié mi mirada hacia Esme, quién estaba colocándose un sombrero de playa— espero que no haya causado muchos problemas.
—Para nada —negó con la cabeza mientras sonreía— sabe comportarse a la perfección, es una niña muy educada.
—Mami, mis abuelos son geniales ¿te puedes creer que las galletitas de mi abuela Esme son mejores que las de la tienda o las de Sue? —La coloqué de nuevo en el piso y pude notar como Edward la miraba con devoción—sus pancakes son feno…femo…
—Fenomenales —corrigió Carlisle tomando la mano de su esposa.
—Si —Nessie asintió con la cabeza— eso, gracias abue —le mandó un beso volado al aludido y él lo recibió guiñándole un ojo— tienes que ver el montón de cosas que me regalaron por mi cumpleaños, si casi parece una juguetería entera, muñecas, vestidos, ¡peluches! —exclamó emocionada jalando de mi mano— muchos peluches mami, creo que no van a caber todos en mi cuarto —rio de repente— ¿sabes? Creo que Albert y Jake se van a poner molestos.
Rodé los ojos divertida.
—Si muñeca, te creo —le acomodé el terno de baño palo de rosa que seguramente Alice escogió— y en cuanto a que Albert o Jake se molesten, no lo creo —le guiñe un ojo— sabrán compartir.
Todos, con excepción de mi hermano y Rosalie, nos miraban confundidos.
—Albert y Jake son sus muñecos de felpa y ella los adora, les tiene mucho cariño —me alcé de hombros.
—Son sus favoritos —aseguró Alice con una sonrisa de suficiencia en los ojos.
—Son los únicos que tiene —admití con la cabeza gacha.
—Pero son inmensos —intento ayudar mi hermano— son un lobo rojizo muy bonito y un oso blanco más grande que la misma enana —Emmett trató de mejorar todo aquello pero aún así se sentía el malestar en los rostros de los Cullen.
De repente el ambiente se volvió tenso y me maldije internamente por ser tan estúpida y confesar un detalle que no debí mencionar.
—Y a ti mami —la vocecita adorable de mi niña interrumpió el incómodo silencio— ¿Qué te dieron por tu cumpleaños?
—Una noche a solas con tu papá —murmuró mi hermanito conteniendo la risa.
Edward alzó el rostro dejándome ver un brillo especial en sus ojos mientras Alice y Esme intentaban contener risas sofocadas. A veces era bueno tener un hermano tan entrometido.
Me puse más colorada que un bombillo de navidad.
—Emmett —le reprendí furiosa— cierra la boca.
—Qué, si yo no he dicho nada malo —aseguró poniendo ojos de cordero degollado.
—Rose, ¿serías tan amable de controlar a tu futuro esposo? —le rogué esperando que hiciera algo para evitar que mi hermano dijera algo fuera del lugar, Alice me miró y después tomo la mano de Nessie, asentí, era su tía, que de malo tenía que salieran juntas un rato a chapotear.
—Me encantaría Bella, pero este coco no se bebe por si solo —tomó con una sonrisa de niña pequeña varios tragos de la fruta y entrelazo su mano con la de mi hermano por un acto reflejo.
—Bella, ¿puedes llamar a Renesmee por favor? —su voz logró que soltara un respingo pero no por eso perdí la compostura, asentí y atraje a mi niña delante de mí, me puse en cuclillas frente a ella y susurré muy bajito para que nadie más pudiera escucharnos.
—Princesa, ¿Por qué no llamas papá a Edward si sabes la verdad?
Nessie junto sus piernas y empezó a jugar con sus manos nerviosa.
—Porque no estoy segura de que él quiera que lo llame así —musitó débilmente con la cabeza gacha y las mejillas sonrojadas— mami, no se si a él le gusta que yo sea su hija, me dejo tanto tiempo —susurró más para ella que para mí— ¿Qué tal si no me quiere? ¿Si no le gusta que lo llame papi? —su voz de repente se quebró y luché internamente para evitar que las lágrimas me traicionaran.
—Muñeca —acuné su rostro con mis manos— escúchame bien, tu papá te adora, te quiere tanto como yo y le encantaría que le dejaras ser parte de tu vida —tomé su mano y le brindé un fuerte apretujón— cariño, todo va a estar bien.
— ¿Estas segura mami? —preguntando(creo que aquí quedaría mejor preguntó) con la esperanza grabada en sus ojos.
Asentí.
Me giré para encararlo junto con Nessie.
—Doc —frunció los labios y junto sus rodillas varias veces antes de hablarle a Edward— ¿puedo hacerle una pregunta?
—Si princesa.
— ¿A usted le gustaría que lo llamara papá? —inquirió mi hija con los ojos húmedos de tantos nervios.
Edward abrió los ojos como platos al comienzo pero poco a poco suavizó su expresión hasta ser la de un orgulloso y dulce padre.
—Me encantaría —aseguró Edward viéndome de reojo como una forma de agradecimiento.
— ¡Qué bueno! —exclamó Renesmee colgándose del cuello de su papá— a mí también me encanta que tú seas mi papi— le plantó un sonoro beso en la mejilla a Edward y de repente sentí como si un par de fichas olvidadas estuvieran tomando su lugar, siempre supe que en algún momento él sabría de mi niña y a pesar de que la historia de cómo ocurrió no fue tan sencilla al menos se que ahora todo es como siempre debió ser.
Almorzamos unos cuantos sándwiches de queso y jamón, cortesía de Esme, el resto de la tarde transcurrió lentamente, mi hermano no dejaba de hacerle arrumacos a Rosalie y a su hijo, Carlisle y Jasper platicaban amenamente sobre un grupo de accionistas que proponían un nuevo negocio para la empresa de negocios donde próximamente comenzaría a trabajar como abogado, Esme, Alice y Nessie chapoteaban en la orilla y de vez en cuando Edward le daba clases de natación a nuestra hija, si, para que negarlo, era nuestras hija me gustara o no, y yo, a pesar de las súplicas de la duende de mi amiga, me recosté en la arena sobre una manta para tener un pacífico descanso.
Necesitaba pensar que haría ahora, James volvió y no va a cansarse de buscarme de un día para el otro, no sé cómo fue que apareció pero simplemente ocurrió y por más que le daba vueltas al asunto no encontraba manera alguna para solucionar todo este embrollo, yo más que nadie sabía los alcances que tenían Anthony y Emmett si de James se hablaba, y sabía también que si alguno de los dos se enteraba esto iba a terminar mal, James es un fantasma de mi pasado y todos los errores que cometí me perseguirán junto con él hasta el fin de mis días, aún peor, más que un fantasma, James es un hombre que hará todo lo que esté en sus manos para que pague todos mis actos, por otro lado no podía dejar de pensar en que mi relación con Edward había mejorado mucho en este poco tiempo, yo sé que ama a nuestra hija y que cuando me dejó no fue intencionalmente, él pensaba que era lo mejor ahora y se muestra muy arrepentido por todo lo que nos paso, intenta estar conmigo y yo siempre lo evado, me siento culpable cuando lo veo a los ojos, por mentirle y nunca buscarlo, por ocultarle el poco tiempo que estuvimos juntos en Forks lo de mi embarazo y…por lo de Alec, se que jamás sabrá que fue lo que me paso con él, pero no puedo dejar de pensar en que Edward también debió tener otras relaciones en nuestro tiempo separados, si bien, todo este tiempo he madurado y he crecido mucho más que durante toda mi vida, debo reconocer que mi amor por Edward jamás se marcho ni murió, solo se escondió lejos del barullo de mi locura y de todo el descontrol de James, ahora que por fin pude ver a Edward nuevamente se que amé, amo y amaré a una sola persona en toda mi vida pero no estoy segura si soy la mujer indicada para él, siempre tuvimos sueños distintos y pensamos de maneras contrarias, siempre he sabido que los polos contrarios se atraen pero no estoy segura-otra vez- de que la simple atracción baste para que nuestro amor aguante todo por lo que tendremos que pasar, no es necesario ir muy lejos para notar cuan distinta soy al tipo de mujeres que inundan su vida, mujeres bonitas, arregladas y llenas de lujos, yo siempre seré todo lo contrario, y eso es algo con lo que no puedo luchar.
Crucé mis piernas sobre la manta y me senté en forma india para buscar a Nessie, era algo egoísta, pero cuando me sentía deprimida abrazar a mi hija era mi única medicina, casi enseguida la ubiqué, estaba en la orilla jugando con Edward a salpicar el agua sal al rostro, cuando él se fijo en mí una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios, no me había dado cuenta de lo perfecto que lucía esta tarde, al llegar estaba vestido con una polera blanca ajustada a su torso extraordinariamente y unas bermudas beige, como ahora estaba en el mar se quedo tan solo con las bermudas húmedas, tragué en seco cuando lo vi acercarse a mí sacudiendo las gotas de agua sal de su despeinado cabello y me quedé extasiada mirándolo.
—Bella, ¿quieres jugar un poco con nosotros? —inquirió tomándome de la mano para ponerme de pie.
Sacudí mi cabeza varias veces intentando ahuyentar ese zumbido tan molesto en mi cabeza.
—Edward, ponte una camisa —ordené nerviosa pero mi voz sonó como un reprimido susurro.
—Estoy empapado —murmuró divertido mientras me guiñaba un ojo.
—El día esta frío…te…te puedes enfermar.
— ¿Te preocupas por mí? —inquirió estrechándome contra él y pude notar el brillo de alegría que emanaban sus ojos.
—No me provoques Cullen, solo evito que…—que me deslumbres como una tonta otra vez.
— ¿Qué evitas? —tomó mi mentón y lo atrapó entre sus finos dedos.
—Nada —sacudí la cabeza intentando cambiar de tema— ¿Dónde está Nessie?
—En la orilla —respondió con voz ronca mientras una gota de su cabello se deslizaba por su nariz.
Dejé de verlo y en vez de eso revisé varias veces la orilla en el lugar donde estaban Alice y Esme pero no encontré nada, observé varias veces la playa de un lado al otro mientras la desesperación invadía mi cabeza y mi corazón, recorrí el trayecto más ocasiones de las que recuerdo y aún así no encontré a mi pequeña. Me liberé del abrazo de Edward y avancé a trompicones hacia Alice, él por su parte me siguió como un guardián sin entender ni pizca de lo que estaba ocurriendo.
—Alice —respiré varias veces antes de preguntárselo, bien podría tratarse de mi paranoia o bien podría tratarse de…James— ¿Dónde está Nessie? —inquirí con el aire abandonando mis pulmones.
—Le di permiso para que recorra la playa en busca de valvas y piedritas de colores pero le advertí que no se alejara mucho —soltó una risita de complicidad con Esme.
De pronto en mi cabeza se tejió una red de marañas que conectaban perfectamente entre sí, comencé por atar cabos sueltos y el resultado no me gusto para nada, James me encontró, Nessie esta sola recorriendo la playa y no aparece por ningún lado. El miedo y la desesperación embargó mi corazón y me sentí la madre más irresponsable del planeta demás de la más confiada.
— ¡Mary Alice! Deja de reírte, ¿cómo pudiste dejarla ir sin siquiera preguntarme? —tenía la voz quebrada y al mismo tiempo denotaba un grado de rabia.
—Hermanita cálmate —toda la familia se acercó a nosotros un tanto sobresaltada— la niña solo se divierte un poco.
—¡Cállate Emm! —chillé furiosa y con el miedo invadiendo cada terminación nerviosa de mi cuerpo— no tienes ni idea de lo que ocurre, James volvió— exclamé lo último desesperada mientras me alejaba corriendo en dirección norte por la orilla de la playa, a lo lejos pude vislumbrar como Emmett abría los ojos como platos y cerraba las manos en dos puños mientras que Rosalie se aferraba a su vientre acongojada por los recuerdos.
RENESMEE POV
Estaba caminando tranquilamente entre el tumulto de personas cerca de la fuente de sodas cuando observé cómo dos piedritas brillaban a la luz del sol, corrí tan rápido como pude para que ningún otro niño me las quitara y cuando llegué para llevármelas una inmensa mano las tomó de la arena antes que yo.
— ¿Las quieres? —preguntó con voz socarrona un hombre alto con el cabello rubio casi tan fortachón como mi tío Emm mientras me observaba fijamente con sus oscuros ojos azules.
Mami me dijo que nunca hable con extraños pero en realidad quería las piedritas así que asentí recelosa.
—Son tuyas si das un paseo conmigo —aseguró intentando tomar mi mano.
Intenté alejarme pero el hombre rubio era más fuerte de lo que pensé así que me dieron unas ganas muy grandes de echarme en el regazo de mamá y llorar por la forma tan fea en como me miraba.
—Suéltala James— mami apareció de repente y lo miró con odio aunque yo pude notar como el contorno de sus ojos estaba húmedo por lo que casi puedo asegurar que va a llorar.
— ¿Cambiarías tu lugar por el de ella? —inquirió con voz divertida el atemorizante hombre.
—Lo estoy haciendo —aseguró mi mami nerviosa.
El extraño soltó mi mano muy sonriente y casi enseguida mi mami se puso de cuclillas y me sujetó fuertemente por los hombros.
—Muñeca —susurró con la voz quebrada— necesito que corras lo más rápido que puedas hasta encontrar a papá, a tus abuelos o a cualquiera de tus tíos y permanezcas a su lado, no te detengas, sin importar lo que ocurra, no dejes que nadie se te acerque ¿puedes hacerlo?
Tenía miedo, mucho miedo, pero jamás desobedecía ninguna orden de mi mami, no me gustaba la idea de dejarla sola con aquel hombre tan desagradable, era por él que estaba tan asustada, sin embargo tenía que asegurarle a mami que todo lo que dijo lo haría al pie de la letra así que solamente asentí.
—Perfecto princesa —murmuró besando mi frente— corre.
Sin pensarlo dos veces huí tan rápido como pude a pesar de que la arena se adentraba en mis zapatillas, apenas vislumbré el lugar donde había jugado con mi tía a la orilla apresuré aún más el paso y observé como mi papi trotaba en mi dirección, después de unos minutos de verlo tan desesperado corriendo hacia mí me tomó en brazos.
—Nessie, ¿te encuentras bien? — inquirió nervioso mi papá mientras me inspeccionaba de pies a cabeza y depositaba besos en mis mejillas, frente, nariz y ojos para después entregarme a mi tía Alice, quién tenía los ojos igual de húmedos que mi mami.
—Si papi —aseguré mientras jugaba con un mechón de cabello de mi tía— pero mi mami se quedó con el hombre extraño y rubio.
— ¡James! —exclamó mi tío con la mandíbula cuadrada al tiempo que encajaba su puño en su otra mano.
—Princesa, necesito que te concentres —rogó mi papá con voz ronca— ¿donde dejaste a Bella?
—Por la fuente de sodas, donde la gente se amontona mucho.
—Muy bien muñeca, quédate aquí con tus tíos —le hizo un gesto a mi tío con la mano— ¡Emmett vámonos!
EDWARD POV
En cuanto Nessie me dio la ubicación salí corriendo en busca de Bella con Emmett pisándome los talones, no tenía ni la más mínima idea de quién era ese tal James, pero al escuchar su nombre Emm comenzó a blasfemar de una manera irreconocible.
Corrí varias cuadras por la orilla de la playa, poco me importaba que las piernas ya no me respondiesen por la velocidad a la que estaban sometidas, lo único en lo que podía pensar, era en que mi Bella estaba en problemas y necesitaba mi ayuda, finalmente la encontrar(creo que aquí quedaría mejor encontré) y me quedé como estatua en mi lugar tratando de convencerme a mi mismo sobre lo que estaba viendo, el sujeto aprisionó a Bella contra la pared en un oscuro callejón que limitaba con un abandonado muelle, sentí una inmensa rabia recorrer mis venas y para empeorarlo, el tal James la tomó por el cuello y la levantó en el aire, ¡la estaba asfixiando! El odio inundó mi ser por completo y apresuré el paso pero había perdido tiempo cuando me detuve a ver así que Emmett llegó antes al lugar, tomó la sujeto por los hombros y la mandó volar lejos, por consiguiente Bella se desplomó sobre el sucio suelo lleno de podredumbre, Emmett se disponía a propinarle un golpe al tipo…pero lo detuve.
—Es mío —murmuré con voz ronca— limítate a sacarla de aquí.
Asintió, tomó a su hermana en brazos aún inconsciente y se alejó a paso firme.
Estrellé mi puño una y otra vez contra el rostro del aturdido James y cuando me disponía a golpear su estómago con mi gancho derecho sentí una patada en mi columna vertebral, el dolor logró aturdirme por unos instantes pero conseguí ponerme en pie para responderle con un puñetazo en su maldita nariz.
—No se quién demonios eres —escupí— pero si te vuelves a acercar a alguna de las dos te vas a joder por el resto de tu inservible vida.
El imbécil sujeto soltó una carcajada siniestra.
—Soy algo más…mmm…como decirlo…complicado —murmuró chocando su puño contra mi nariz y mi labio superior.
Sentí como un frío líquido invadía mi rostro y mi espalda rozar contra una pegajosa pared, toqué mi mejilla varias veces y por el olor pude entender que era sangre, acababa de terminar con mis límites.
Pateé la boca de su estómago lo más fuerte que conseguí y me alejé dejándolo en el inmundo suelo.
—No te les acerques o atente a las consecuencias —salí del callejón dando tumbos y con la respiración entrecortada.
Solo espero que comprenda que conmigo no se juega.
Hey bonitas3! ¿Cómo ha estado su vida? Espero que tengan magníficos días y que la pasen bien. Aquí está otro capítulo más, como siempre dénle gracias a la Lore y tengánle paciencia, porque ella también tiene otras cositas que hacer aparte de pasarles el cap a ustedes. Absolutamente gracias por todos los reviews, me los elo todos y los amo! Y si tienen alguna crítica o alguna ayuda para mejorar la historia, encantada de escucharlas. Gracias por todo su apoyo. Besos. Valhe
If I was your men, baby U, never worry about what I do. I'd be coming home, back 2 U, every night, doin' U right. U're the type of woman, deserves good things. Baby U're a star, I just want 2 show U U're. U should let me love U, let me be the one who gives U everything U want and Need.
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