No poseo las obras de J.R.R Tolkien y no gano dinero con esto.

Capítulo 7:

-Hazlo de nuevo y estas muerto-gruño Bard.

Athelas rodo los ojos, con un poco de agua limpio lo mejor posible la roca en la que había quedado sangre de Kili. Acto seguido se dirigió hacia el hombre que les apuntaba con el arco.

-Ellos son comerciantes de las montañas azules van a visitar a sus parientes en las colinas de hierro, hemos sido atacados por orcos en el camino, por eso es urgente entrar a la ciudad del lago sin ser detectados, ya que como vera no tenemos mucho tiempo para pedir permisos especiales, necesitamos comida, provisiones y armas, tal vez usted podría ayudarnos- dijo con firmeza.

-No eres un enano- murmuro Bard bajando el arco- que hace un montaraz con un grupo de enanos?-

-Como se lo he dicho son comerciantes y contrataron mis servicios para escoltarlos del peligro- la pelinegra saco dos monedas de oro de su bolsillo y se las enseño al hombre- estoy seguro que usted podría ayudarnos…

Bard miro las monedas atónito, lo pensó dos segundos aproximadamente y luego las tomó.

-Bien, ayúdenme a subir los barriles y tendrán lo que quieren- susurro empezando a arrastrar uno para subirlo a la barca.

La chica hizo un gesto de victoria a los enanos mientras se apresuraba a ayudar a subir los demás barriles.

-No me dirás que ese dinero también salió del carcaj del elfo…- le espeto contrariado Fili- Le pagaste demasiado…

-Número uno su alteza- gruño con sarcasmo contando con los dedos frente a la cara del príncipe- yo trabajaba antes de venir a este viaje y numero dos creo que es mi derecho elegir en que invertir mi dinero, por algo yo lo gane… - la chica se dio la vuelta y siguió arrastrando el barril hasta subirlo a la barca.

En poco tiempo todos los barriles y la compañía estaban en la barca y navegaban por el lago. Una gran formación de rocas apareció frente a ellos de entre la niebla.

-Cuidado- Grito asustado Bofur, pero el barquero hábilmente la esquivo.

-Que intentas hacer ahogarnos?- le espeto el rey contrariado.

-Nací y crecí en estas aguas Maestro enano, si quisiera ahogarlos no lo haría aquí- soltó simplemente el hombre mientras seguía conduciendo.

-Ya tuve suficiente de este insolente hombre del lago- susurro bajito Dwalin- digo que lo lancemos por la borda y acabemos con esto…

-Bard se llama Bard…- soltó el mediano abrazándose a sí mismo para conservar algo de calor.

-Como sabes eso- gruño Thorin.

-Le pregunte…- el hobbit le envió una mirada inocente al rey, este lo miro por algunos segundos y luego se giró confundido mientras le echaba una no muy amable mirada al barquero.

El enano rubio se sentó junto a la chica.

-Así que…-empezó no sabiendo muy bien que decir- dejaste mucha gente en tu mundo?...

-No…-amago una sonrisa melancólica- realmente estaba bastante sola, mis padres murieron hace muchos años…

-Lo siento mucho- susurro el príncipe dándose golpes mentales- pero, no solo familia, no tenías pareja allá?...

La chica soltó la risa.

-No he tenido lo que se llama suerte en ese ámbito, los hombres solían considerarme demasiado excéntrica como para molestarse conmigo, habiendo muchas mujeres verdaderamente hermosas en que fijarse yo solo era para ellos un problema…

-Hablas de eso como si tu no fueras bella…-murmuro quedamente el rubio, la chica rio de nuevo.

-Solo soy consciente de lo que soy y estoy bien con ello, además no es como si estuviera desesperada por enamorarme eso solo me traería problemas en este momento…

-Suena a que tienes miedo…

-Porque no habría de temerle, estoy segura que de ocurrir solo traería sufrimientos que no estoy segura de poder aguantar, quien podría no temer a esos sentimientos?...

-Yo no lo hago, y eso que muchos enanos mueren de pena moral por eso, nosotros tenemos un único, es decir solo nos enamoramos una vez en la vida, sea de nuestra raza o género o no, mala suerte si tu único no te corresponde puedes elegir vivir con el dolor o morir por el…

La chica lo miro fijamente.

-Por las barbas de Durin- gruño Gloin tras ellos, todos los enanos se pusieron de pie atónitos mientras admiraban la majestuosidad de la montaña solitaria que ya se veía mucho más cerca.

-Rápido todos a los barriles-apuro Bard secamente- de prisa, hay guardias más adelante…

El mediano y la chica se quedaron afuera.

-Que esperan?- gruño el barquero.

-Maestro Bard hay 13 barriles no cabemos todos- murmuro el mediano tratando de hacer entrar en razón al barquero.

-Yo puedo esconderme bajo las redes- la chica se subió la capota- son negras igual que mi capa y con mi tamaño no me notare.

-Bien y el hobbit es pequeño, que entre con un enano al barril, pero rápido- apuro el barquero, la chica puso una mirada traviesa.

-Yo creo que él podría entrar con Nori o Bofur, aunque estarían bastante apretados…- soltó apoyándose con fingida inocencia en el barril de Thorin.

El rey se puso de pie tomo al hobbit del antebrazo y lo jalo dentro. Athelas ahogo una risita mientras se metía bajo las redes.

Momentos más tarde los barriles estaban llenos de pescado y la barca iba rumbo al puesto de control de la ciudad del lago.

-Pss, Maestro Bard- susurro Athelas- puede hacer un giro por el borde de la ciudad antes de llegar al puesto de control?

-Para qué?...-el barquero estaba confundido

-Trepare el muro y los veré en su casa…

-Estás loco? te atraparan los guardias, además no sabes donde vivo- gruño el hombre, Athelas rodó los ojos recordando el paso desapercibido de los orcos por la ciudad en la historia original.

-No lo harán lo prometo, confié en mi los veré allá, déjeme abierta una ventana…

-Bien como gustes…- el barquero condujo por el borde y la chica trepo hábilmente por el muro subiendo al techo y perdiéndose de vista.

Más tarde luego de pasar un susto de muerte por el mal corazón de Alfrid, Bard saco a los enanos y le pago un pequeño soborno a un aldeano que los vio para que no dijera nada.

Caminaron un poco por la ciudad Bain vino corriendo a su encuentro.

-Papá, nuestra casa está siendo vigilada…

Algunos minutos después solo Bard y Bain pasaban por la puerta. El primero abrió la ventana y automáticamente una figura encapuchada se coló por ella.

-Bien te devuelvo el crédito, lo lograste…- el hombre le hizo una señal a su hijo para que dejara pasar a los enanos.

Uno por uno el resto de la empapada y medio congelada compañía subió las escaleras.

-Como llegaste aquí antes que nosotros?- gruño el rubio tiritando, la chica solo levanto los hombros en respuesta- la próxima voy contigo…

-No me haga reír su alteza, se llama sigilo y sutileza dos cosas que los enanos desconocen, además no creo que pueda seguirme el paso…- espeto sacándole la lengua en un gesto infantil, el príncipe le echo una mirada de odio- y tenga en cuenta que no me conviene terminar empapada, la última vez que me cambie de ropa en este viaje termine amenazando al curioso…- susurro bajito soltándole una mirada significativa.

-Tal vez no les queden de lo mejor, pero los mantendrán calientes- dijo Bard mientras su hija menor Tilda entregaba ropa y cobijas a la compañía, la pequeña le tendió una manta a la chica.

-Muchas gracias- La pelinegra la tomo y acto seguido se la entregó al menor de los príncipes, este la miro interrogante- estoy seco y sé que tu herida no esta tan bien como quieres aparentar, tómala, que pesques un resfriado solo empeoraría las cosas…- Kile le sonrió y tomo la manta envolviéndose en ella.

Más allá Thorin miraba por la ventana atónito- Una lanza de viento de los enanos-

-Parece que viste un fantasma- le susurro cerca el mediano casi haciendo saltar al rey.

-Si lo vio- Balin se acercó a ellos- La última vez que vimos un arma así la ciudad estaba en llamas, fue el día que vino el dragón.

Mientras el mayor de la compañía contaba la historia del ancestro de Bard, la chica se acercó a Sigrid que estaba atareada en la pequeña cocina.

-Puedo ayudar en algo?- la chica se volvió hacia ella sin comprender, pero luego le indico varias verduras que necesitaban ser cortadas y peladas. La chica empezó a pelar y cortar rápidamente y con gran habilidad termino en poco tiempo.

-Eres demasiado hábil en la cocina para ser hombre, la mayoría son muy torpes en menesteres caseros- le dijo bajito la ojiverde que le sacaba las escamas a varios pescados- también demasiado delicado…

Athelas sonrió a la observadora actitud de la castaña- Shhhh- dijo poniendo un dedo sobre su boca- solo el enano rubio lo sabe y debe continuar así…- soltó en un susurro lo más bajo que pudo.

Atrás de ellas los enanos discutían con Bard por las armas artesanales que les había entregado, al final decidieron tomar lo que había e irse, pero, el barquero se los impidió alegando los vigilantes, la compañía debía esperar a que cayera la noche.

El hombre salió de la casa por algún tiempo. Los enanos entre enojados y apurados decidieron partir antes de que regresara.

-Nos vamos ahora- gruño el rey a la compañía- tomen sus cosas.

-Pero es peligroso pueden terminar en la cárcel…-el joven Bain hacia lo que podía para evitar su partida, así se lo había encomendado su padre.

-Sabemos defendernos…-soltó Dwalin- ahora apártate si sabes lo que te conviene…-espeto al chico que se había atravesado en la puerta.

El muchacho miro a sus hermanas y se apartó de la puerta lentamente. Uno a uno los integrantes de la compañía fueron saliendo.

-Tu qué esperas?- cuestiono el rubio a la montaraz que seguía cómodamente sentada en una silla junto al fuego- si no nos vamos ya nos van a dejar…

-Yo me quedo…- respondió con simpleza

-Que?..-el príncipe puso mala cara- no digas tonterías… anda que nos dejan…-trato de halarla del antebrazo pero la chica se soltó.

-Ya te lo dije yo me quedo- lo miro a los ojos intensamente- confía en mí sé que regresaran pronto.

El rubio bufo molesto, se dio la vuelta dando zancadas y saliendo por la puerta mientras mascullaba algo de mujeres tercas.

Para cuando Bard regresó el atardecer ya surcaba el cielo.

-Papá trate de detenerlos- gimió Bain angustiado.

-Hace cuanto se fueron?-gruño el hombre mientras giraba a ver a la montaraz que ayudaba a Sigrid a poner la mesa- A dónde fueron?...

-No lo sé- soltó con sencillez- simplemente decidí no seguirlos en esa locura…- mintió hábilmente la pelinegra- pensara que abuso de su hospitalidad pero si no le molesta pasare la noche aquí y mañana partiré en la tarde…si gusta puedo pagar un poco más…

-No es necesario quédate lo que gustes…- dicho esto el barquero salió por la puerta como alma que lleva el Nazgul.

La mayor de los hermanos preparo las camas y a los dos menores para dormir, cuando se hubieron acostado, preparo una cama para la invitada.

-No es mucho pero espero que estés cómoda- susurro la ojiverde.

-Nada de eso, agradezco mucho su hospitalidad…- dicho esto ambas chicas se dispusieron a dormir, entrada la noche Bard regreso no de muy buen humor, la montaraz sabía exactamente qué había ocurrido así que eligió dormir y no preguntar.

Athelas se levantó temprano en la mañana, decidida a cocinar un delicioso desayuno a sus anfitriones para dar las gracias, pero Sigrid se le había adelantado.

-Buenos días…-susurro la pelinegra- necesitas ayuda?...

-Solo pon la mesa…- la castaña le sonrió- esto ya está listo…

El resto de la familia se levantó y desayunaron juntos en silencio, la montaraz ayudaba a lavar los platos y organizar la cocina cuando tocaron la puerta.

Bard abrió encontrándose a Bofur, atrás de el Oin y Fili sostenían a Kili- No…-gruñó- ya tuve suficiente con los enanos, lárguense- y trató de cerrar la puerta.

-No, no…no, por favor- rogó el enano del gracioso sombrero trancando la puerta- nadie nos ayudara, Kili está enfermo, muy enfermo…-murmuro mirando al pálido menor tras él.

Al barquero se le ablando el corazón y los dejo pasar. Sigrid y Athelas alistaron una de las camas para poder atender al enfermo. Bain trajo un cuenco con agua fría y un paño para la fiebre.

-Necesito agua caliente- ordeno Oin- vamos a limpiar esa herida lo mejor posible.

Sigrid puso una olla con agua en la estufa, el rubio se volvió hacia la montaraz que le recibía a Bard algunos paños, vendas y un juego de pantalón y camisa para el príncipe más joven.

-Sabias que esto iba a pasar?- le espeto lo más bajito que pudo, la chica lo ignoro llevando al enano medico las provisiones, tomó el paño sobre la frente de Kili lo metió en el cuenco y lo escurrió devolviéndolo a la frente del enfermo.

-Estarás bien… te vas a recuperar…- susurro revolviéndole el cabello de manera maternal, al volverse se topó de frente a Fili.

-Es verdad?- el rubio la miro impaciente- se recuperara?... que es lo que tiene?...-la chica suspiro jalando un poco al enano lejos del resto de los ocupantes de la casa.

-La flecha que le clavaron era una flecha de Mordor…-susurro bajito, el príncipe puso una mirada de terror- el veneno está en su sangre, pero estoy 95% segura que la ayuda viene en camino…si todo sigue como dice la historia, los cuatro legaran mañana a Erebor en perfectas condiciones…

-Qué hay de ese 5%?- soltó de vuelta el rubio, a lo que la chica mantuvo el silencio.

/

El resto de la compañía atravesó el lago, y caminaron con afán desde allí hasta la montaña, pasando por la desolada ciudad de Dale. Una vez en Erebor se dedicaron a buscar la pared donde debería estar la entrada.

-Algo?-Grito el rey.

-Nada aun- contesto el musculoso Dwalin.

-Si el mapa es preciso la puerta oculta yace directamente sobre nosotros- Thorin analizaba el mapa cuando se escuchó un grito.

-Por acá arriba- el mediano estaba sobre una alta colina de roca, el rey corrió hacia él.

-Tiene una mirada muy aguda Maestro Bolsón- le elogio el ojiazul mirándolo fijamente.

Entonces la compañía trepo con esfuerzo la estatua de Durin, llegando a la pared que el mapa prometía contenía la entrada.

Dejen que aquellos que dudaban de nosotros- la profunda voz de Thorin lleno el ambiente- se arrepientan este día, todos celebraron mientras terminaban de subir.

Pero la celebración duro poco, el atardecer se llevó la esperanza de encontrar el ojo de la cerradura, el mismo rey soltó la llave en el piso y regreso tras los demás que ya bajaban la estatua. Solo el pequeño hobbit se quedó allí, decepcionado por haber llegado tan lejos para nada, y entonces la luna salió y el zorzal golpeo la pared. El ojo de la cerradura apareció.

-Era la última luna de otoño, la última luz- susurró- REGRESEN, VUELVAN ERA LA LUZ DE LA LUNA LA ULTIMA LUZ… ESTA AQUÍ…

...

Chan chan channnnnnnn XD

Que opinan? Bien, mal regular?

Aprendiendo con Megumi:

Según he leído 1 moneda de oro equivale a 100 de plata así que lo que ofreció Athelas fue muchísimo más de lo que los enanos pagaron en la historia original.

En varias fuentes hablan del único amor (the one) de los enanos así que decidí usarlo aquí :3

Hay un problema de racord con el número de barriles en la película se supone que son 13 cada enano en uno y Bilbo sosteniéndose del barril de Nori, aunque el número varia después aparecen 14 ya que Bombur rompe uno y luego hay otro vacío en el que él se cuela y cuando se esconden para entrar a la ciudad del lago hay uno para cada uno incluyendo a Bilbo ósea hay 14 de nuevo, decidí arreglarlo tomando ventaja del error :3