El encuentro con Vegeta deja totalmente impactada a Kalette, quien no puede sacarse de su cabeza al príncipe de los saiyayins.

Bulma conoce a la adolescente saiyayin y sin saber lo que pasa por su cabeza y a manera de broma, le pide que "no le vaya a quitar a Vegeta".

Kalette recuerda las palabras de Turles en las que decía que sólo Vegeta sería un amante digno de ella.

Mientras tanto en el futuro, cada día se acerca la hora para que Trunks viaje de nuevo el pasado.


Kalette

Me quedé sin palabras. Nunca me imaginé que el príncipe Vegeta fuera una persona totalmente amigable, pero tampoco creía que fuera tan cruel. Me levanté rápidamente mientras él se daba la vuelta y caminaba hacia una nave espacial que estaba en el otro extremo del jardín y a su vez, levantaba su mano a manera de despedida y decía:

— Nos vemos luego, muchacha. Quizá algún día puedas pelear contra mí. Cuando llegaste con el inútil de Turles estaba entrenando en el espacio y me perdí la pelea, pero mejor para tí, quizá ya no estarías viva. En fin. Adiós.

Rayos. El príncipe Vegeta y su grandiosa habilidad de dejarme sin palabras. Volteé a mirar a Gohan que observaba la escena sin decir nada tampoco. Me acerqué a la mesa de jardín donde estaba mi amigo y me tumbé sobre una silla para luego dar un suspiro. Gohan se sentó a mi lado y segundos después estaba con nosotros la mujer rubia con una bandeja llena de té y pasteles, y a su lado, otra mujer más joven de cabello alborotado en color verde.

— ¡Hola, Gohan! Qué gusto me da verte — expresó la mujer joven.

Mi amigo se puso de pie y dejó abrazarse por ella. Luego volteó a verme y me la presentó. Se llamaba Bulma y era amiga de él y de Gokú.

— ¡Hola, pequeña! — dijo mirándome — Así que tú eres la saiyayin que llegó a la tierra hace dos meses. Eres una hermosura, ¿Cuántos años tienes?

¿Qué se supone que tenía que decir? No tenía la habilidad de relacionarme con las personas y esas dos mujeres me causaban algo de incomodidad, hablaban muy fuerte y se tomaban confianzas que no iban.

Gohan

— ¿Es muda? ¿Habla otro idioma? — me preguntó Bulma al oído mientras miraba a Kalette.

— Si habla, pero no sé qué sucede. ¿Estás bien, Kale? — le pregunté y ella asintió — Lo que pasa es que todo es nuevo para ella. Es la primera vez que sale.

— Ya entiendo — dijo Bulma y luego se dirigió a Kalette — No tengas miedo, chiquilla. Aquí nadie te hará daño. Vamos hacia los laboratorios, ahí está tu nave y bueno, te daré algo de ropa porque esa que traes es muy anticuada y te hace ver muy mayor.

Kalette la miró y asintió ligeramente. A veces me sentía preocupado por la forma en que se comportaba, pero tenía la confianza en que poco a poco irá haciéndose amiga de todos.

Después de tomar té y comer pastelillos, que a Kalette le encantó el de zanahoria, por cierto; caminamos con Bulma a los laboratorios y entramos a la nave de Turles. Mi amiga saiyayin suspiró al entrar al que fue su hogar por mucho tiempo y noté que se entristeció un poco, quizá por el recuerdo de su hermano adoptivo. Luego, fue a su compartimiento y sacó ropa, zapatos, una caja azul grande y su scouter, el cual me aventó para decirme que ahí estaba lo que tanto pedía.

Bulma nos prestó unas bolsas negras para llevar todo eso y además, le regaló mucha ropa a Kalette. De hecho, hizo que se cambiara y después le peinó su enorme cabello en un chongo. Lucía muy bonita. Entonces Bulma le dio la vuelta para mirar como se veía y notamos un avance en ella.

— Tengo 15 años — dijo Kalette.

— ¿De verdad? En unos dos o tres años serás una belleza —respondió Bulma riéndose — Sólo espero que no me quites a Vegeta — añadió guiñándole el ojo, aunque ella se quedó sorprendida... igual que yo.

¿Qué quiso decir Bulma? No lo sabíamos. Después de ello, dimos las gracias y regresamos volando al monte Paoz. ¡Genial! Justo a la hora de la comida.

Kalette

Sentada al borde del estanque donde Gohan y Gokú iban a buscar peces, pensaba en las palabras de aquella mujer, mientras mi pequeño amigo iba por la cena. Esta vez no quise entrar al agua a competir con él, sólo me perdía en mis pensamientos y en lo que me había dicho Turles pocos meses antes de que llegáramos a la tierra.

Viajábamos por un sistema solar de la galaxia del norte. Nos habían dicho que el planeta Koyln había una especie de piedra que procesada, generaba un tipo de gas orgánico y que era buscado por los viajeros espaciales y nosotros íbamos por ella para poder venderla a precios exhorbitantes.

Me había acostado un momento, pero cuando desperté, fui a la zona de mando donde estaba Turles y sus hombres. Iba a entrar, pero escuché que hablaban sobre mí.

— ¿Y qué me dice de las mujeres del planeta Tuuli? Son extrañas, pero demasiado hermosas — contó Almond, ahí podría encontrar a una chica que se convierta en su esposa, gran Turles

— Es cierto, yo me divertí mucho mientras estuve ahí — añadió Daiz con una risita maliciosa.

— Esas son tonterías. A mí no me interesa tener una esposa o mujer. Sólo causan problemas, además, mientras esté sin compromisos me puedo divertir en cualquier lugar a donde vaya — contestó Turles antes de darle un sorbo a la copa de vino que sostenía con elegancia en su mano derecha.

— Pero si en algún momento desea tener una mujer o reproducirse, no debe buscar mucho. Con usted viaja una muy hermosa y que además, es de su raza — intervino de nuevo Daiz y su risita maliciosa.

Turles no dijo nada y se quedó viendo hacia el espacio mientras yo procesaba las palabras y entendía que Daiz hablaba de mí. De mí como esposa de Turles. Y definitivamente, eso era lo último que yo quería.

— No digas estupideces, Daiz. No voy por el mundo adoptando niñas para luego abusar de ellas. Además, Kalette ha crecido como mi hermana y no voy a abusar de su confianza porque apenas si tiene 15 años. No sabe nada de la vida. Pero les advierto de una vez, para que ninguno de ustedes se haga ilusiones, no se les ocurra tocarla ni molestarla.

— Gran Turles, perdón — intervino Daiz haciendo una reverencia — Cómo cree que vamos a intentar algo con Kalette. También la respetamos, sólo dije que si usted...

— Ya cállate. Si en algún momento ella conoce a algún tipo y la escogen para que sea esposa, debe ser de alguien importante. Si acaso el príncipe Vegeta, aunque sea un cobarde soldado de Freezer, es el único que está a su altura. Ella no es cualquier saiyayin.

En aquél momento suspiré. Me dio gusto escuchar a Turles. Siempre lo vi como un hermano mayor, aunque en realidad sólo era mi tutor y no me imaginaba siendo su esposa, ni siquiera su amante. No era algo que deseara.

En cambio, él hablaba de mí como pareja de príncipe Vegeta. No sé porqué, pero eso no me molestó. Ahora conocía a famoso saiyayin y su personalidad y físico me habían atraído al instante. Creo que me gustaba, quizá por mi ambición o por que me agradaba mucho como sonaría ser llamada "Princesa Kalette".

Trunks

Nueve días. Sólo nueve días y mi máquina del tiempo estaría lista para ir al pasado, exactamente al 12 de mayo del 767, a las 10 horas, momento exacto en que A-17 y A-18 aparecían para convertir el mundo en un infierno.

Desde que volví de mi primer viaje al pasado, me dediqué a entrenar fuertemente. A mi mamá no le agradaba la idea de que volviera con ellos, pero de cualquier forma me apoya. Sabe que deseo ayudarlos, y sobre todo, convivir un poco más con mi papá a quien nunca pude conocer en mi línea temporal. No puedo negarlo.

También pienso en Shadow y quiero volver a verla, porque aunque murió hace dos meses y una semana, para mi parece que ya llevo un siglo sin ella. Sólo esperaré nueve días más para encontrarla otra vez.


¡Gracias por leer!

Sé que pueden odiar un poquito a Kalette por tratar de meterse con Vegeta, pero vamos, a nuestro príncipe saiyayin poco le interesan las mujeres en esos momentos. Ya sabemos que él sólo quiere vencer a Kakarotto.

Espero sus comentarios, críticas y sugerencias. Un saludo!