16 de mayo de 2015 en adelante
Cubierta del Altaïr II
–
Élise saltó por la cubierta hasta que consiguió derribar a Rebecca a lametazos. Ella rió divertida.
Malik sonrió mientras subía a la cubierta, seguido de un adolescente de quince años de pelo rizado castaño y ojos de color avellana.
Bill les recibió, pero quedó paralizado al ver al chico.
-¿Malik?
-Bill, te presento a Elijah Miles, el hijo de Desmond.
-¿El hijo de...?
Abuelo y nieto se miraron. Elijah por fin salió de detrás de Malik y todos pudieron verle bien.
-Su cumpleaños fue hace poco, lo que me produce risas infinitas. Perdiste a un hijo a sus dieciséis, Bill, pero recuperas a su hijo a la misma edad. Un hijo que resulta que es una copia caso perfecta.
-Malik, no es el momento.
Él se frotó la nuca.
-Me he pasado el último día conduciendo con unas veinte tazas extra grandes de café irlandés. Ahora mismo mi nivel de sarcasmo y mal humor está en su punto más alto. Si me disculpáis, me voy a dormir unas doce horas. Le cortaré los dedos a quien se atreva a despertarme.
Sin una palabra más bajó a los camarotes. Bill por fin se atrevió a abrazar a su nieto.
-Elijah...
-Hola, abuelo.
Bill le observó atentamente. Ciertamente se parecía mucho a Desmond. Aunque sus ojos parecían más agudos, como si escondieran una gran inteligencia.
-¿Qué tal el viaje?
-Divertido. Malik me ha enseñado mucho sobre la Hermandad y los Isu. Incluso ha empezado con unas clases de autodefensa.
El Mentor sonrió ligeramente.
-Ven, tenemos mucho de lo que hablar.
– O –
Shaun se estremeció cuando unos brazos cálidos le abrazaron mientras observaba el anochecer en la cubierta.
-Buenas noches.
Los labios de Malik besaron su nuca.
-Eres incorregible.
-Sabes lo insoportable que soy si no duermo.
Se quedaron en silencio un momento.
-Te he echado de menos.
-Y yo a ti.
-¿Qué tal la misión?
-Aburrida hasta que encontré a Elijah. No ha dejado de incordiarme desde que empezamos el viaje.
Shaun no pudo evitar sonreír. No se imaginaba a Malik viajando durante semanas en un coche con un adolescente molesto y un perro con hiperactividad.
-¿Qué tal Nueva York?
-Prefiero no responder a eso. Ya he tenido bastantes malas experiencias por allí y no quiero añadir otra más.
-Algún día tendrás que contámelo.
-Dos años más y todos mis secretos serán tuyos, lo prometo.
-¿Vas a quedarte despierto esta noche?
-Si mis planes van como deberían, tú tampoco dormirás.
-Malik...
-Dime una noche que no te haya gustado.
Shaun sonrió. No había ninguna. Pero estaban en un barco con rumbo a Japón. No podrían esconderse si les escuchaban.
-Tendrás que esperar, no voy a arriesgarme a la vergüenza eterna si nos descubren.
Malik pareció considerarlo.
-Bien, cuando lleguemos a Nara tendremos un par de días libres antes de entrar en la cripta. Espero mi compensación entonces.
-Hecho.
Siguieron observando el horizonte. Rebecca les encontró dormidos sentados junto a la barandilla del barco. Shaun estaba cómodamente rodeado por los brazos de Malik y él apoyaba la mejilla en su cabeza. Era una escena tan adorable que Rebecca no pudo evitar hacerles una foto.
-Chicos, arriba, no podéis quedaros dormidos aquí.
Malik abrió los ojos enseguida. Dio un rápido vistazo alrededor y se levantó con Shaun en brazos.
-Vamos, él ya está en fase REM.
Rebecca le abrió la puerta de su camarote.
-¿Tú no estabas dormido?
-He aprendido a no pasar de la fase II del sueño NO REM. Es reparador, pero me permite seguir prestando atención a mi entorno.
Rebecca entendió en ese momento la profundidad del entrenamiento de Malik. Él estaba en un estado de perpetua guerra.
-Buenas noches, Malik.
-Hasta mañana, Becs.
– O –
Elijah buscó a Malik para devolverle su libro sobre psicología conductista. Élise iba frente a él, rastreando a su dueño. Por fin le encontró en la cubierta, en una de las hamacas estudiando japonés. Después, el perro siguió su camino siguiendo otro olor que le parecía interesante.
-¡Malik!
Él le recibió con una sonrisa.
-¿Ya has terminado con ese?
-Era el último de los tuyos. Creo que le pediré a Becca que me enseñe todo sobre el Animus.
-A esta hora estará en su habitación trabajando en alguna nueva mejora.
Pero Elijah no se fue. En su lugar se sentó en la hamaca a su lado.
-¿Has pensado sobre llevarme contigo?
-Tengo una idea, solo falta que tu abuelo la apruebe.
-¿Qué tipo?
-Lo sabrás esta tarde, tenemos una reunión para hablar sobre ti con los demás Maestros. Sé de algunos que querrán meterte en el Animus para buscar más Fragmentos como hicieron con tu padre, solo para adelantarse a Abstergo. Por supuesto Bill y yo nos negaremos a dejarlo. Y personalmente amenazaré a cualquiera que se atreva a insistir. Llevo muchos días con ganas de usar mi cuchillo...
Elijah sonrió ligeramente. Durante el viaje había llegado a apreciar la locura de su padre.
-¿Estás aprendiendo japonés?
-Me gusta estar preparado cuando visito un nuevo país. Con el idioma se aprenden también las costumbres.
-¿Me enseñas?
Malik se sentó al estilo indio. Elijah le imitó justo enfrente. El mayor empezó a decirle frases en japonés con su significado. El menor se impresionó por todo lo que había aprendido en unas pocas horas.
Bill les encontró hablando en un japonés un poco forzado por parte de Elijah.
-¿Cuándo habéis aprendido japonés?
-Ahora mismo. ¿Es la hora de la reunión?
Los tres se dirigieron al puesto de mando. Los demás Maestros ya les esperaban. Elijah se sentó entre su abuelo y Malik.
-Lo primero a considerar es cuántas horas diarias estará el niño en el Animus.
Un instante después, Malik se encontraba tras el hombre con un cuchillo en su garganta.
-Elijah no va a pasar ni una sola hora en el Animus si no es de forma voluntaria. Si alguien más se atreve a mencionarlo, nadará entre tiburones.
-Perderíamos una oportunidad única. Él nos llevará a los Fragmentos antes que Abstergo.
Bill asintió ante la mirada de Malik. El Gran Maestro cogió al hombre por la parte delantera de su camisa y tiró de él hacia el exterior. Hubo algunos golpes, un grito y luego silencio. Después del sonido característico de algo golpeando el agua, Malik regresó y se sentó sin ninguna expresión de remordiento. Todos los demás se estremecieron de terror.
-¿Cómo va tu búsqueda, Delta?
-Más o menos tengo todos los Fragmentos localizados. He estudiado cada paso dado por sus poseedores de aquellos Fragmentos que han sido descubiertos y documentados. La mayor parte de esos ya está en nuestra posesión, con los que han permanecido inalterados tendré que ir personalmente a las criptas, las trampas podrían matar a alguien si no sable lo que hace.
-Envíame una lista con todos los lugares donde hay criptas inalteradas en cuanto puedas.
-Y otra cosa relacionada con el tema inicial de esta reunión. Quiero entrenar personalmente a Elijah.
-¿Entrenar?
-Tanto de forma física como mental. Él me he dicho que quiere saber sobre los Isu y buscar Fragmentos. Después de Nara volveré a ir por libre y él podrá acompañarme. Como nos mantendremos en movimiento casi todos los meses, estará a salvo de Abstergo.
-Bueno, ciertamente sería conveniente... Pero me cuesta separarme de mi nieto tan pronto.
-Él volvería al barco cada cierto tiempo para sus revisiones de habilidades. Yo seguiría en movimiento mientras tanto.
Bill miró a su nieto.
-¿Es eso lo que quieres, Elijah?
-Quiero aprender más sobre mis antepasados y esta guerra. El Maestro Mal...Delta es quien ha demostrado una inteligencia similar a mis capacidades. En cuanto a mis estudios haré un curso universitario online en Historia. Según mis cálculos, cuando cumpla los diecisiete podré empezar mi tesis de doctorado y a los dieciocho terminarlo.
-Tres años... Bien, durante esos tres años podrás acompañar al Gran Maestro Delta en su búsqueda de los Fragmentos. Mientras tendrás que hacer el curso online.
-Serán solo dos años. Tengo algo importante previsto para el 2017. Quiero rastrear todas las tumbas de Egipto en busca de la de Bayek y el gobierno egipcio me ha dado permiso para ese año.
-¿Por qué tanto adelanto?
-Hay muchos egiptólogos que quieren hacer lo mismo. Y me habrían hecho esperar al menos cinco años si no tuviera contactos.
-Algún día tendrás que hablarme de todos esos contactos que tienes.
-¿Y dónde quedaría mi diversión?
-Mentor, estamos recibiendo un mensaje de un portaviones del ejército de Estados Unidos.
Bill se giró hacia el Asesino que vigilaba la zona de comunicaciones.
-¿El ejército?
-Seguramente es para mí. Acéptalo.
Malik se levantó con resolución y miró la pantalla que le señaló el Asesino.
He oído que vas a Japón, Sam.
Sonrió y escribió su respuesta.
Por mucho que aprecie tus intentos de
intentar saber más que yo, no están
funcionando, Hayes.
¿Puedes llamarnos? Odio escribir.
Vago.
Unos segundos después una llamada codificada sonó por los altavoces.
-¿Tenía razón?
-Por una vez, sí. ¿Cómo te va, Tobías?
-Me ascendieron a comandante de este portaviones.
-Genial, enhorabuena. ¿Qué hay de tu hermana?
-Retirada, casada y con mellizos, Damien y Daniel. Después de lo de Washington cualquiera se retiraría.
-Sí, aquello fue una locura incluso para mis estándares. Pero seguro que no has llamado por una conversación amistosa.
-Bien, sí, vamos de camino a Honolulu a unas maniobras con los reclutas. Debo decir que siento curiosidad por tu Hermandad desde lo de Washington, así que pensé que podríamos acercaros en vuestro camino a Japón. Sería una retribución por salvarme la vida y podrías bajarles los humos a los reclutas, están en la etapa en la que se creen expertos luchadores.
Malik intercambió una mirada con Bill.
-Tobías, espera un momento, tengo que discutirlo con mi superior. ¿Qué dices, Bill?
-¿De qué conoces a un comandante de la armada de Estados Unidos?
-De la cripta en Washington. Estaba bajo el Pentágono y él y su hermana encontraron la entrada antes que yo, pero no pudieron salir hasta que recuperé la Bola. Literalmente les salvé la vida. Desde entonces he estado en contacto con los altos cargos del ejército y me proporcionan ayuda en lugares hostiles a cambio de mis habilidades en ciertas circunstancias. En unos meses podremos afirmar que son nuestros aliados.
Bill miró impresionado a su Gran Maestro. Nunca habría imaginado que tuviera conexiones tan altas e importantes.
-Y ahora me dirás que también ayudas a la OTAN.
-Bueno... fui Casco Azul durante un par de meses en un conflicto entre Uganda y Tanzania por la posesión del Lago Victoria, pero pertenecen a la ONU...
-Vale, ya lo he visto todo. Aceptamos el acuerdo. Ya que dices que serán nuestros aliados, será mejor que trabajemos juntos lo antes posible. ¿Cómo llevaremos el Altaïr?
-Según creo, el Nimitz tiene una compuerta especial para transportar barcos en su interior. ¿Me equivoco, Tobías?
-Ni siquiera voy a preguntar cómo lo sabes. Le daré a vuestro piloto nuestras coordenadas. Y no creas que he olvidado que me debes una pelea, Sam.
-Bien. Oh, antes de que cortes, mi auténtico nombre es Malik. Sam es uno de mis muchos alias fuera de la Hermandad.
-¿Cuántos tienes?
-Unos doce o así.
El comandante dijo algo más, que se pareció bastante a un insulto entre toda la estática, y colgó.
-Malik, tú y yo tendremos que hablar muy seriamente sobre tus aliados.
-¿No podemos dejarlo para después? Tengo que preparar un combate multitudinario y tú seguramente puedas hablar con el Ministro de Defensa de Estados Unidos para empezar a formalizar la alianza. Abstergo no lo sabrá hasta que sea demasiado tarde.
-Bien, te libras por ahora, pero antes de que lleguemos a Japón tendremos esa conversación.
-Hecho.
– O –
Los reclutas intentaron estudiar al hombre junto a su entrenador. Parecía más del tipo intelectual que del tipo físico. Pero parecía haber aceptado enfrentarse a ellos en combate cuerpo a cuerpo. Estaban en un lado de la plataforma de despegue donde algunos mecánicos trabajaban en los aviones.
-Bien reclutas, os enfrentaréis a Malik de uno a uno. Si uno solo consigue derrotarle, hoy tendéis una cena especial. Si todos perdéis, mañana os duplicaré el entrenamiento.
Algunos aceptaron de inmediato y entraron en el círculo que el entrendor había pintado con spray. Fue entonces cuando Malik se quitó la camiseta. Los músculos tonificados ondearon bajo la piel broncínea marcada por alguna que otra cicatriz. Habían cometido el error de juzgarle como un intelectual cuando estaba claro que ante todo era un luchador.
El primer recluta cayó bajo un golpe directo a la mandíbula. El segundo con un codazo bien dirigido a la nuca. El tercero con un rodillazo en el vientre. El cuarto inconsciente por axfisia. El quinto prácticamente huyó del círculo. Uno tras otro fueron derrotados hasta que no quedó ni uno en pie.
El comandante Hayes se acercó riendo.
-No has perdido tu toque, Malik. Caballeros, os presento al soldado de la ONU que terminó con la guerra entre Uganda y Tanzania. También ha estado en el frente sirio y por allí se le conoce como Malek in Olüm, "El ángel de la muerte". Le he visto trepar muros y hacer saltos que aterrarían al más valiente de todos los ejércitos del mundo. Que no os extrañe que os haya ganado sin siquiera sudar, lleva entrenando casi desde que aprendió a andar.
-Tampoco tanto, quizás desde los seis años.
-Aun así, impresionante. Estoy empezando a plantearme si pelear contigo o no.
-Deberías no hacerlo, llevo semanas sin saltar en paracaídas y necesito adrenalina.
-Un Malik con deficiencia de adrenalina es de las cosas más peligrosas que existen.
-¡Shaun!
El historiador británico se acercó sonriendo.
-Sabes que es verdad.
-Eso no significa que me guste que lo digas en alto.
-¿Y tú si puedes decirlo?
-Son mis problemas, solo yo puedo hablar de ellos. ¿Te gustaría a ti que hablara de tus mareos?
Shaun frunció el ceño.
-Recuérdame otra vez por qué no te ahogué con la almohada aquella noche.
Malik arqueó una ceja, pero fue más expresivo cualquier palabra. Tobías no sabía ese detalle en concreto de la vida de su amigo.
Shaun se sonrojó ligeramente.
-Bien, tú ganas por ahora-su expresión se volvió seria-. Elijah necesita tu ayuda, están intentando acorrarle para que entre voluntariamente.
Malik soltó un juramento en un idioma que ninguno reconoció y cogió su camiseta.
-¿Dónde están?
-Elijah se ha encerrado en la habitación, pero ellos están fuera ideando cómo convercerle.
-Bien. Si esos gilipollas no entienden las indirectas, tendré que decir exactamente lo que haré con ellos.
Se marchó murmurando en ruso, con la camiseta al hombro y una expresión totalmente cabreada. Incluso Shaun temió por su vida.
-¿Qué va a hacer?
-Conociéndole, no quiero saberlo. A veces dudo de su cordura.
-Vale... ¿Y ese niño? ¿Elijah? Me parece extraño que viaje con vosotros.
-Es el aprendiz de Malik. Es el único con un coeficiente similar al suyo. Aprendieron japonés en unas horas.
-Son genios, auténticos genios. Lo que daría por tener alguien como ellos en mi equipo...
Rebecca apareció con la cara pálida.
-Shaun, recuérdame que nunca enfade a Malik. Creo que está inventando nuevos métodos de tortura o reciclando los de la Edad Media. Los zapatos con doble suela de pinchos parecía medieval. Y definitivamente no quiero vérmelas con la tortura de la gota de agua china.
Todos los reclutas se estremecieron.
-¿Qué clase de loco tenemos en el barco?
Por desgracia para ellos, Shaun les escuchó. La mirada que les lanzó casi fue moral para algunos.
-Si pasarais por la mitad de lo que ha hecho él, vosotros estaríais muchísimo peor. Y ahora cinco vueltas más.
Los reclutas reconocieron la orden sin ninguna queja. Incluso Tobías estaba impresionado por el poder de mando en la voz del historiador.
-¿Quién eres realmente?
-Shaun Hastings, historiador del grupo del Gran Maestro Delta, segundo al mando en la Hermandad. Y de forma más personal, su pareja.
Tobías parpadeó.
-¿Solo pareja?
-Es complicado.
El tema se quedó así. Mientras tanto, en los pisos inferiores, los Maestros Asesinos estaban aterrorizados por el hombre frente a ellos. El Gran Maestro Delta, también conocido como Malik, había descrito muy gráficamente las torturas a las que les sometería si volvían a atreverse a acercarse a Elijah. Todo el tiempo él había mantenido una calma fría y una expresión de acero. Y lo que más les aterrorizaba era que el Mentor observaba sin mover un dedo. Se había cruzado de brazos después de asegurarse que Elijah estaba a salvo dentro de la habitación junto a Élise y Galina.
-Creo que lo has dejado brutalmente claro, Malik.
Por fin Bill dejó de burlarse interiormente y le interrumpió.
-Haberlo dejado brutalmente claro fue noquear a uno de ellos y tirarlo por la borda. Ahora mismo estoy a un solo paso de mandarlos a todos al infierno donde pertenecen.
-Malik, pueden ser unos gilipollas integrales, pero no podemos permitirnos que les mates ahora. Primero porque estamos en un barco de la armada de Estados Unidos. Segundo porque son Maestros. Y tercero porque tú respetas la vida por encima de todas las cosas. Siempre prefieres noquear a matar.
-Pero mataré si tengo que hacerlo. Sobre todo si es para proteger a alguien que me importa. Una muerte puede salvar muchas más vidas...
-Malik...
Bill empezaba a preocuparse. Nunca, en los tres años que había conocido a Malik, le había visto tan fuera de sí. Él siempre se había comportado con calma, paciencia y un toque de locura. La única vez que le vio enfadado fue porque el grupo de adolescentes de diecisiete años que seguía para establecer el patrón de movimiento del padre de uno de ellos, había violado y asesinado a una chica de unos catorce cuando tuvo una emergencia a la que acudir. Después de eso se había encargado personalmente de que no pudieran escapar a la condena sobornando a los funcionarios. Bill no sabía cómo lo hizo, pero el juez y el jurado, que les condenó a un año en el reformatorio, trescientas horas de servicio a la comunidad y una indemnización de casi medio millón, habían sido personas a las que les faltaba una sobrina, hermana o nieta por un motivo similar. Su odio latente había influenciado mucho durante el juicio.
Pero el hombre frente a él dejaba aquel recuerdo por los suelos. La ira refulgía en los ojos oscuros y parecía más que listo para matar. El hombre frente a él era el auténtico Asesino que se escondía bajo capas de amabilidad y sonrisas.
Se estremeció de miedo.
Por suerte para todas las futuras víctimas, Elijah pareció sentir el ambiente en el exterior. Salió con cuidado y murmuró algo en árabe que pareció calmar a Malik. Él también le respondió en árabe. Elijah se acercó por un abrazo.
-Solo quiero protegerte, usfur.
-Estaré bien, 'ab. Siempre he estado bien.
Los últimos restos de ira del Gran Maestro desaparecieron. Suspiró cansado.
-Gracias, Eli. Ahora estoy bien.
-Quizás deberías dormir un poco. Te has pasado la noche en la sala de mando.
-Debería...
-Vamos, Galina me está enseñando ruso y estoy traduciendo todos tus escritos sobre Fragmentos al árabe con el alfabeto cilírico y las terminaciones del latín.
-¿Eso es posible?
-Al parecer sí. Raíces de las palabras en árabe con terminaciones en latín para diferenciar las posiciones en la oración y todo escrito en cilírico. Ven, te lo enseñaré, todavía estoy perfeccionándolo.
Elijah arrastó emocionado a Malik hacia la habitación. Bill sabía que la relación de su nieto con Malik era especial. Él era el único capaz de calmarle, al parecer. Y Malik parecía ser el único que podía entender del todo a Elijah. La relación de ambos era casi de padre e hijo. Bill lo agradecía, él no podría estar para su nieto siempre.
El Mentor se volvió a los Maestros aun aterrorizados.
-Y vosotros, tenéis suerte de ser necesarios, pero en cualquier momento puedo cambiar de idea y dejar que Delta acabe con todos. Las nuevas generaciones también merecen su oportunidad.
Entró en la habitación con paso resuelto. Galina jugaba con una cuerda junto a Élise y Elijah y Malik estaban inclinados sobre una tablet. Sí, la relación de los dos era realmente cercana. Tenía un extraño presentimiento sobre eso, pero no le prestó atención.
