Bueno, lamento la prolongada tardanza, pero tuve algunos problemas con la escuela y esas cosas x.x Espero en todo caso que disfruten el capitulo, y que así la espera haya valido la pena.
Capitulo 8:
Danza de la Luna Bajo la Sombra.
Parte I: Laberinto
El débil sol de la mañana había comenzado a tomar brillo poco a poco, mientras los tres se dirigían a prisa al bosque, se podía sentir una extraña presión en el ambiente, la cual les atormentaba de diferentes formas en su camino, Satoko revisó nuevamente la hoja, sin perder el ritmo a sus compañeros; poco a poco comenzaba a retomar la calma que siempre la ha caracterizado; y en voz baja empezó a leer de nuevo la parte trasera de la caja, le resultaba bastante extraño que siendo tan poco tiempo ya se apresuraran a concluir que Togepi estaba secuestrado, ¿Tal vez solo fue a dar un paseo por el bosque? ¿No tiene algún familiar que pueda corroborar que realmente se encuentra desaparecido? Además de eso hay algo que le llamaba más la atención. La forma en la que resaltaban el Bosque Plateado. Satoko, quien ya había recobrado la calma levantó su cabeza y miró a sus compañeros. - ¿Qué hay de importante en el Bosque Plateado? ¿Por qué los secuestradores actuarían en un bosque tan peligrosamente cercano al pueblo? – Les preguntó confusa, mientras se llevaba una garra al mentón apoyándola de su brazo cruzado.
¿Realmente no tienes idea? – Cuestionó Seilen, algo sorprendida.
Ilumíname. – Le respondió.
Ella pareció meditarlo por un momento, sin apartar la vista de su compañera de equipo, voló hasta Satoko y se posó en su cabeza. – Resulta que… el Bosque Plateado se ha convertido en un "Territorio Misterioso" – Explicó, claramente se notaba la preocupación en su voz, Sneasel, aun más confusa que antes intentó mirar a Butterfree. - ¿Un "Territorio Misterioso"? ¿Qué es eso? – Obvió una pregunta que no hacía falta hacer. – Vaya… ¿Realmente no eres Pokémon? – Le preguntó, a lo que ella solo se limitó a asentir. Esta vez Shiru tomó la palabra. – Ah, no te lo había comentado antes Satoko, pero tal vez esté relacionado con tu misteriosa transformación… - Habló acercándose a sus dos compañeras. – Un par de días antes de que te encontrara ocurrió un suceso extraño… se trata de algo que… según los viajeros se pudo presenciar desde todo el mundo, sin importar el lugar… - Se interrumpió a sí mismo, callando un poco.
Satoko, molesta por el repentino silencio de Cyndaquil lo apresuró a hablar, no era propio de ella ser la que tomaba la iniciativa para algo, pero esta era una excepción especial pues se trataba de un amigo importante para ella, alguien a quien no podía dejar así como así. Finalmente Shiru decidió hablar de nuevo. – Aquella noche…
Flashback
Era una noche bastante pacifica, el cielo estrellado que adornaba a la luna era un claro indicio de que nada malo podría pasar… claro que en ése momento… nadie tenía idea de que algo grave se estaba cerniendo sin que se dieran cuenta… Muchos Pokémon como Clefairy y Happiny danzaban en el bosque plateado, donde sus hojas adquirían un hermoso brillo plateado que resaltaba la majestuosidad de ese lugar, mientras algunos otros que pertenecían al pueblo observaban admirados por la Danza Lunar con la que todas las noches los Pokémon de la Luna rendían tributo a esta.
Por otro lado, el pueblo estaba tan habitado como siempre, muchos Pokémon viajeros conversaban amablemente con los tenderos de los puestos, todo parecía bastante tranquilo, aun en la zona menos habitada del pueblo por la noche, las casas allí estaban a oscuras, exceptuando algunas pocas, en los que algunos viajeros agotados descansaban, por último estaban las bases de los equipos de rescate. Shiru se encontraba sobre el techo de una de esas bases, más exactamente la que ahora es del Equipo de Satoko, él alzaba su mirada al cielo para contemplar en silencio la belleza de aquella imagen. Él levantó su pata un poco, planeando tomar en vano una estrella del firmamento. Abandonó su intento para agachar la mirada. – La base está hecha un desastre… ¿Cómo pueden irse y esperar que yo lo mantenga todo en orden para después destruirlo todo al regresar. – Se quejó para sí mismo, alzando la mirada nuevamente, esta vez soltó un suspiro. – Desearía… que tomaran en serio… aunque sea solo un cobarde… quiero estar en un Equipo de Rescate… - Murmuró sin desviar la mirada de las estrellas. – Solo eso deseo… ¿Es mucho pedir? – Dijo a modo reclamo, antes de retroceder impresionado observando lo que sucedía.
Una grieta comenzaba a abrirse lentamente en el cielo, las estrellas parecían huir de aquel agujero que había comenzado a desgarrar el cielo poco a poco, las estrellas parecían intentar huir en vano de ser tragadas por aquel enorme vacío, cuyos alrededores eran tan negros como la noche, e iban convirtiéndose, para el centro de esa grieta, en un distorsionado purpura que más parecía la ventana a otra dimensión, desde todas partes, muchos Pokémon observaban confundidos y aterrados aquel suceso, hasta los Clefairy habían interrumpido su danza por culpa de esa grieta. Cyndaquil retrocedió un poco. – Q-Que… que es eso… - Se preguntó a sí mismo, aun sabiendo que no tenía la respuesta. Aparentemente, dos enormes esferas, una de color azul y otra de color rosa comenzaron a intentar salir de aquél "Agujero" todos observaron confusos. El firmamento pareció haber comenzado a temblar, mientras las esferas adquirían un brillo más intenso. Mientras la grieta comenzaba a cerrarse de nuevo, las esferas parecían comenzar a rasgarse, desde esa distancia aquellas esferas podrían tener perfectamente el tamaño y ancho de un Snorlax, lo que quería decir que de cerca podrían ser enormes. "Sí… si esas esferas llegan a romperse…" Pensó preocupado en lo que probablemente podría pasar. Miró nuevamente las esferas, ahora algo extraño comenzaba a suceder nuevamente, el brillo de las esferas estaba comenzando a ser absorbido por un aura negra, por unos segundos los cristales parecieron haber sido cubiertos por aquella oscuridad inquietante, pero de un momento a otro… aquella oscuridad comenzó a descontrolarse, y los cristales terminaron por romperse en pedazos, aun cubiertos por esa siniestra energía los cristales comenzaron a dispersarse, como si se tratara de los rayos de un monocromo arcoíris, un haz de luz dejado al paso de estos, comenzó a separarlos poco a poco. Atónito, Cyndaquil miró como uno de esos "meteoritos" se dirigía rápidamente hasta donde él estaba, pudo notar como dos haces de color diferente se liberaban de el Meteorito, uno tomó un rumbo diferente al del meteorito, el cual comenzó a descender en picada… Sobre el Bosque Plateado. Pero en ése momento él no podía preocuparse por eso, pues el último que quedaba, iba hacia donde él estaba, sus patas no respondían a su llamado de auxilio, y él solo se limitó a cerrar los ojos, esperando lo peor, después de eso… todo quedó en oscuridad.
Fin del Flashback
Satoko observó a Cyndaquil fijamente a los ojos. - ¿Y qué pasó después…? – Le preguntó queriendo saber si Cyndaquil terminó bien o mal, pero solo recibió como respuesta un "no sé" por parte del pequeño Pokémon. – Solo sé que cuando desperté habían pasado ya un par de días… - Respondió con tranquilidad, algo bastante impropio del cauteloso chico. Satoko se cruzó de brazos e intentó mirar a Seilen. –Pero… ¿Qué tiene que ver eso con lo de los "Territorios Misteriosos"? – Preguntó incrédula, teniendo la sensación de que había escuchado en vano algo que no venía al caso, pero aun por eso, no perdía la importancia.
Shiru miró hacia otra parte, y luego caminó a la entrada del Bosque Plateado, ignorando la pregunta de Satoko, entonces Seilen decidió responder por él. – Uno de esos meteoritos cayó en el Bosque Plateado… aunque casi todos los habitantes de ése bosque estaban en medio de la Danza Lunar, a las afueras del lugar… por eso no fue tan grave, aun así habían algunos Clefairy en el bosque aun, por lo que varios Equipos de Rescate fueron en busca de ellos... – Le explicó Butterfree, Satoko asintió un poco, pero nuevamente tuvo esa sensación de que aquello nada tenía que ver con su pregunta. – Aun no hallo la conexión de esto con lo del "misterio" del bosque. – Le dijo. Ella asintió y continuó hablando. – Desde el día del accidente con los meteoritos ningún equipo de rescate ha entrado allí ha regresado… He oído que algunos Pokémon psíquicos y fantasmas que quedaron atrapados allí explicaron algunas cosas sobre eso, lo único que sé, es que una vez dentro, es muy difícil salir… - Concluyó. Satoko miró hacia abajo, aun cruzada de brazos. – Eso explica porque se apresuraron a reportarlo desaparecido cuando lo vieron por el Bosque Plateado… - Se dijo a sí misma la Sneasel. – Bueno, eso no es lo peor del caso. Lo peor es que muchos de los lugares aledaños han comenzado a transformarse en Mazmorras Misteriosas, lo que está complicando nuestra situación, lo bueno es que ese efecto aun no ha caído sobre la Aldea, pero… nadie nos asegura que no pueda suceder.
Cyndaquil regresó, ya con su actitud precavida de siempre. – Oigan… no… no estoy seguro de que sea buena idea seguir… podríamos… terminar como los otros Equipos de Rescate… nosotros somos solo novatos… - Titubeó, inseguro de sus palabras. Seilen asintió, reconociendo que Cyndaquil tenía toda la razón. Pero Sneasel por su parte se negó.
No pienso dar marcha atrás, tú dijiste que haríamos un Equipo de Rescate de verdad… - Le reclamó, mientras le señalaba con su garra peligrosamente cerca. Él, nervioso soltó un suspiro y cerró los ojos, meditando las palabras de su compañera de equipo llegó a una conclusión.
Satoko… tienes razón. No daremos marcha atrás, seremos el mejor Equipo de Rescate que hay, ¿Verdad? – Dijo animándose, sus dos compañeras asintieron en respuesta a lo que había dicho, y él, tragando saliva dijo: "Será mejor que nos pongamos en marcha ahora, no hay tiempo que perder…"
Y con esas palabras, el Equipo de Rescate se dirigió hacia el Bosque Plateado, la mazmorra misteriosa que aguardaba a solo unos metros de ellos, desde las afueras no se podía divisar nada en el bosque, salvo algunos árboles entre la oscuridad, pero aparte de eso, nada… Sin prestar mucha atención a eso, ellos entraron al bosque, a sabiendas de que podrían estar, en ese mismo momento… realizando un viaje sin retorno.
Silver Forest – Bosque Plateado
Les tomó algunos minutos perder de vista la luz de su única ruta de regreso, siguiendo un pequeño sendero que según Cyndaquil les llevaría al pequeño asentamiento "Moonstone" donde los Clefairy vivían, según él y Seilen, tal vez los Equipos de Rescate perdidos estén reunidos allí. Esperando que aquello que decían fuera cierto, Satoko les siguió desde atrás, cubriendo sus espaldas, ya que se encontraban en un territorio misterioso, debían estar alerta a todo lo que se les pudiera presentar, sin importar qué.
¿Y por qué éste asentamiento no está en el pueblo? – Preguntó con curiosidad Satoko, a lo que los otros dos miraron atrás.
Bueno… Los Clefairy de Moonstone son muy extraños… se sienten más cómodos estando alejados de la "sociedad" y además siempre están diciendo que son Pokémon que vienen de la luna. – Le explicó Cyndaquil. – Suelen hacerle tributos a la luna con frecuencia, aunque es un poco extraño, verlo es increíble.
Ahh… - Murmuró Satoko, levantó su mirada lentamente, había un leve brillo en los árboles, de alguna forma u otra resultaba ser algo hipnotizarte hasta cierto punto, así que ella terminó por sacudir su cabeza para salir de aquél estado.
Examinó una vez más las piedras, esta vez precavida de cualquier cosa, comenzó a saltar intentando atrapar una de ellas, terminó luego de un rato por llamar la atención de Butterfree, quien miró hacia atrás al no sentir los pasos "pesados" de su compañera. Esta continuaba saltando para atrapar una de las lejanas hojas de aquel enorme árbol, no se trataba de que no hubiera árboles más bajos que ése, tal vez, era simplemente... un capricho. Sneasel estiró sus brazos lo más que pudo, sus blancas garras parecían cortar el viento en dos al deslizarse entre éste, y entre más lo intentaba, más parecía acercarse a su objetivo finalmente logró cortar parte de una de las ramas, la cual cayó sobre el suelo por efecto de gravedad, por suerte la rama no había hecho el suficiente ruido como para alertar a cualquier Pokémon alrededor, el Equipo había llegado la conclusión de que seguirían su camino en silencio, así no alertarían a nadie y probablemente se mantendrían lejos de los problemas mientras hallaban a el Togepi extraviado. En sí la rama no fue un gran problema… el problema fue que Satoko aterrizó justo sobre ella, lo cual causó un fuerte "CRACK" fue tan fuerte que Cyndaquil, quien ya se había adelantado un poco más para observar lanzó un fuerte grito de horror, casi pareció una niña en una película de terror, asustado por aquél repentino sonido se aferró al suelo, respirando muy deprisa mientras luchaba por retomar la calma, pero eso no fue todo, no muy conforme con aquellos dos ruidos, el eco del bosque se encargó de expandir ése sonido, usando la brisa de los árboles como medio de transporte, ambos sonidos resonaron una y otra vez, al mismo tiempo los tres se dieron un golpe en la cabeza, frustrados... Su Equipo de Rescate definitivamente no estaba hecho para misiones de infiltración… jamás. ´
Alarmado, Shiru regresó a donde sus otras dos compañeras estaban, todos parecían tener en mente lo mismo. "Oh, ya la fastidiamos y ni siquiera hemos empezado." Satoko fue la única que ignoró el "patrón" de sus compañeros, y como si no hubiera hecho nada malo recogió tres de los hermosos objetos brillantes, se trataba de "piedras preciosas". Ambos, Shiru y Sei la miraron enojados, ella por su parte, sin darse cuenta de las miradas de sus dos amigos se limitó a guardar las tres piedras en la bolsa, ya les hallaría un uso más tarde.
Se levantó y observó a sus compañeros de nuevo. – Continuemos… - Y como si de nada importante se tratara continuó su camino. Sus dos compañeros soltaron un suspiro y se resignaron a seguirla, esta vez cubriendo ellos su espalda. - ¿Satoko sabe realmente a donde va? – Le preguntó Sei a su compañero, a lo que éste solo se limitó a encogerse de hombros, lo cual la preocupó Bastante.
Oye Satoko, ¿De dónde sacaste esa bolsa? – Con curiosidad preguntó Seilen. - ¿Es tuya? – Cuestionó además, a lo que su amiga solo sacudió la cabeza, diciendo "No." – Entonces… ¿De dónde…?
Un leve rugido respondió con anticipación a la pregunta de la Pokémon Mariposa, la cual solo correspondió con un leve temblor en su cuerpo. – Sa-sa-¡Satoko! – Le advirtió con un grito, al observar la silenciosa silueta de un Pokémon siguiendo la pista de esta, levantó su cabeza lentamente, enfocándola en una de las gruesas ramas que sostenía uno de los árboles, allí aquella silueta les miraba con un siniestro brillo en sus ojos, que resultaba inquietante e intimidador a primera vista. Viendo eso, Butterfree casi por instinto embistió a Sneasel, alejándola de aquella rama que desprendía peligro por donde quiera que se le viese.
Satoko, algo sorprendida por el ataque de parte de Butterfree comenzó a despertar un poco, aquella larga pluma en su cabeza se movió un poco, y de la misma forma que Seilen, miró hacia arriba casi por instinto. La silueta, la cual finalmente cayó en cuenta que había sido descubierto dejó los preámbulos y sin más se lanzó sobre Sneasel, quien resultaba ser el blanco más vulnerable en ése momento ya que se encontraba en el suelo, al salir de la oscuridad, las dos se dieron cuenta que se trataba de un Nuzleaf, una vez pisó la hierba retrocedió varios pasos, y sin perder el tiempo separó sus brazos, dejando ver varias hojas afiladas alrededor de estas, las cuales no dudó en lanzar casi enseguida sobre Satoko. Ella por su parte separó sus brazos también, y cuando las hojas estuvieron bastante cerca juntó sus garras rápidamente, cortando todas las hojas sin que se pudiesen fijar.
Nuzleaf observó sorprendido aquello, abrió sus ojos bastante, sin poder creer que ella pudiese repeler su ataque sin mucho esfuerzo. – C-Como lo hiciste… ¡¿Cómo hiciste eso?! – Le reclamó bastante molesto, sintiendo que Satoko lo había hecho ver ridículo, esperó unos segundos la respuesta de ella, el silencio se apoderó del lugar, Butterfree podía sentir perfectamente la tensión de la batalla a pesar de no estar del todo involucrada en ella, por otra parte el Pokémon de nariz puntiaguda no dejó de mirar a su contrincante, la cual parecía tener los ojos cerrados. "Seguro está meditando una excelente respuesta para Nuzleaf, conociéndola ella—" Sus pensamientos fueron interrumpidos por un leve ronquido, el cual despacio resonó hasta su enemigo… Sneasel se había quedado dormida…
Indignado, apretó sus puños con fuerza. - ¡¿Quién te crees que eres para burlarte de mí?! – Le reclamó mientras agitaba sus brazos hacia Satoko. - ¡Despierta o acabaré contigo así! – Le amenazó, pero por más alto que hablará, los ronquidos de ella se hacían más fuertes, probablemente para Satoko, las palabras de Nuzleaf eran un simple sonido intermitente. Nuevamente se preparó para atacarle, pero esta vez sostuvo dos de las hojas más filosas que poseía en sus brazos, dejando caer las demás. Saltó hacia Sneasel, quien no parecía mostrar signos de defenderse, realmente estaba dormida.
Seilen no planeaba actuar realmente, estaba muy asustada como para siquiera moverse, aun así una extraña fuerza la impulsó a moverse, colocándose en medio de Nuzleaf y Satoko batió sus alas con fuerza, de las cuales un brillo de intenso color amarillo comenzó a esparcirse, Nuzleaf alcanzó a darse cuenta de eso, y detuvo su ataque, saltando hacia atrás para esquivar el polvo amarillento. - ¿Un paralizador? Tsk… necesitarás algo más que eso. – Dijo mientras estiraba su brazo hacia ella, moviendo uno de sus dedos a modo negación. – No pareces muy fuerte, pero si inteligente. Así que si quieres seguir con vida será mejor que te hagas a un lado. – Le amenazó mientras lanzaba una mirada siniestra sobre ella, tratando de intimidarla.
A pesar de eso Butterfree permaneció allí. "¿Qué estoy haciendo…? Debería hacerme a un lado. No soy tan fuerte como Satoko o Cyndaquil… que debo hacer…" A pesar de no parecer intimidada físicamente, su mente albergaba un montón de dudas, mientras su cuerpo parecía actuar por sí solo ahora. Su contrincante, quien ya había perdido la paciencia se lanzó sobre ella sin más, sin dudarlo comenzó a atacarle con sus hojas, nuevamente Butterfree comenzó a moverse de lado a lado, esquivando las tacleadas de Nuzleaf el cual intentaba golpearla, aun manteniendo la distancia para no resultar víctima del Paralizador de ella. Continuaron al mismo ritmo por un rato, y Nuzleaf ya había comenzado a frustrarse bastante, al darse cuenta que esa batalla no estaba llegando a ninguna parte, y que probablemente Butterfree solo ganaba tiempo para que Satoko despertara, decidió arriesgarse, saltó nuevamente a la hierba y alzó varias hojas navaja.
Seilen comenzó a agitar sus alas más rápido, mientras un brillo purpura se apoderaba de sus ojos, aquellas hojas navaja fueron poseídas por el mismo brillo y cayeron abajo gracias a la "Confusión" de ella. Pero la intención de Nuzleaf no era atacarla con las hojas navaja, pues justo en el momento en el que las hojas cayeron éste le atacó con las hojas que sostenía en sus manos, ella intentó detenerlo con la misma Confusión, pero no pareció afectarle bastante. – Tus ataques psíquicos no me harán nada, aunque he de admitir que me ha sorprendido que seas tan buena. – Dijo mientras intentaba cortar a Seilen con sus hojas, solo en el primer ataque logró causarle una herida, que por suerte solo fue un leve roce, aun así si ésta realmente le hubiera acertado, no estaría de "de pie" ahora mismo.
Nuzleaf, ahora bastante confiado continuó acercándose más a ella, el movimiento de sus brazos era ahora considerablemente más rápido, y poco a poco se acercaba más al objetivo de lastimar a su contrincante, Butterfree le miró a los ojos, en ellos había algo que no notaron antes, un brillo color carmesí que delineaba las pupilas de sus ojos. Seilen, ya agotada comenzó a descender, y al notar esto Nuzleaf la golpeó con su brazo, estrellándola contra el suelo. - ¡Ah! – Exclamó algo adolorida por el estruendoso golpe, ahora parecía bastante desorientada. "¿Qué sucedió? ¿Por qué me detuve?" Se preguntó mentalmente, mientras observaba a Nuzleaf. – Primero acabaré contigo y después con la Sneasel, y con esto… permaneció quieto.
Ugh… ¿Q…Que sucede? – Se preguntó con frustración, no entendía el porqué se había detenido de repente, su cuerpo no respondía en nada, parecía estar totalmente… Paralizado. Fue entonces cuando se dio cuenta de aquel polvo brillante que se desvanecía lentamente en el aire, y aun más enojado que antes gritó: "¡Tú! Me tend…" Se detuvo a media frase, al parecer ya no era capaz de mover sus labios tampoco.
Los malos nunca ganan… - Murmuró con un suspiro de alivio, aun podía sentir algo de la emoción que le había causado la batalla, Seilen siempre había sido tranquila, pero en ése momento realmente no pareció ella, decidió no pensar en eso, y agradecer a Arceus que seguía viva. Lentamente empujó a Nuzleaf al suelo, el cual no podía moverse por la parálisis, y decidió permanecer así.
Más adelante, Cyndaquil continuaba caminando, pensó que Satoko y Seilen necesitaba su espacio, por lo que sin avisar decidió explorar un poco por su cuenta, no era mucho lo que había realmente, las hojas continuaban brillando majestuosamente conforme al brillo del sol se posaba sobre ellas, era un ambiente bastante agradable, pero al mismo tiempo tanta paz y silencio resultaban inquietantes, con algo de incomodidad comenzó a mirar a su alrededor, antes de lanzar un suspiro de alivio y reírse de sí mismo por lo patético que le resultaba estar tan preocupado por nada. Resumió las risas y se dispuso a regresar hasta sus dos compañeras, a pesar de todo continuaba bastante alerta a su alrededor, Cyndaquil no podía sentirse incomodo por nada, y el ser tan precavido y tímido había desarrollado en él un sexto sentido que le permitía vagamente saber cuando alguien estaba a su alrededor, repentinamente miró a su derecha, no había nada más que árboles albergando una sombra cubría el campo de visión, ahora de un momento a otro miró hacia su izquierda, esta vez escuchó el "Crack" de una pequeña rama romperse. "L-Lo sabía…" Pensó ahora nervioso, intentó acelerar el paso, pero con sus cortas patas sabía que no llegaría a ninguna parte, aun así lo intentó, pero antes de que pudiera darse cuenta, una silueta estaba en frente de él, posó su mirada sobre él por un momento, y así como apareció de la nada, desapareció. Cyndaquil comenzó a temblar más, nervioso al ver la figura de su persecutor, entonces… vagamente soltó una palabra, reflejando el miedo que sentía. "Q…Que fue eso…" Murmuró mirando a su alrededor, no había nada que le garantizara que seguía allí, en ése momento era un blanco fácil, ya estaba en la mira.
Continuará…
