Capitulo 8: Reencuentro con el destino

Aun cuando la vida nos da oportunidades de seguir, siempre tomamos el modo más difícil y el que nos cuesta más…¿por qué? Tal vez para valorar lo que alguna vez supe lo que era el verdadero amor en los brazos de alguien que jamás supo corresponderme, lo sé…soy una idiota

–Estas muy callada, pareciera que no te da gusto verme –dijo Iván con un poco de molestia

–Es solo que…olvídalo no tiene caso –dije dando por finiquitado el asunto.

–¿Te sientes bien?

–Por supuesto

–No te creo

–No tienes porque –dije agriamente, me mataba no poderle platicar todo.

–Me preocupo por ti –dijo tomando mi mano –la primera vez que te conocí me platicaste algunas cosas , pero sé que no te sinceraste completamente.

–¿cuál es el punto? Si te lo dijera, me mandarías a una habitación acolchada y con camisa de fuerza.

–¿No puedes confiar en mi Marina?

–¿Puedo?

–Por supuesto

–Pero no puedes comentarlo con nadie ¡júralo!

–Te lo juro –su sinceridad me sorprendió y suspire profundamente.

–Bueno, hace ya varios años, Lucy, Anaïs y yo nos conocimos en la Torre de Tokio, estábamos en la secundaria… –y así empecé a relatar todo lo que había sucedido.

Llegue pasada la madrugada, Ana me esperaba en el sillón dormida, me daba la impresión que era mi madre la que me esperaba. Me acerque a ella y le di un beso en la mejilla, enternecida por encontrarla esperándome.

–Ya llegue nanita, levántate o se te va a torcer el cuello –dije moviéndola suavemente

–¿cómo la pasaste?

–Muy bien –respondí con una sincera sonrisa –Iván es realmente un hombre muy especial.

–Me alegra que te fijes en alguien de aquí, no me gusta que te fijes en hombres de Céfiro, en todos en los que te fijas son idiotas

Reí descaradamente, vaya que ella sabía todo lo que me había pasado, conocí a Águila, conoció a Clef, incluso le conté de Ascot y tenía razón, en todos en los que me fijaban eran idiotas.

–No pienso enamorarme nuevamente, el amor solo ha traído dolor a mi corazón

–No debes renunciar a él, recuerda que tus padres fueron el vivo ejemplo de eso

Suspire pesadamente y voltee a ver por la ventana, era una noche hermosa, Clef vino a mi mente nuevamente. Creo que realmente nunca fui feliz en Céfiro, tal vez mi vida hubiera sido distinta si jamás las hubiera conocido pero mis padres estarían conmigo y…no me hacia bien pensar asi.

–¿Sabes Ana? Yo no estoy destinada a tener un amor así de maravilloso como el que tuvieron mis padres, te puedo apostar que mi media naranja jamás aparecerá en mi camino

–No pienses así Marina, verás que todo estará bien y encontraras a alguien en el mundo que te ame como te mereces.

–Bueno, gracias por esperarme, me voy a dormir, te quiero nana buenas noches

–Buenas noches mi niña –se acerco u me dio un beso en la frente –te quiero –dijo y en respuesta sonreí melancólicamente.

La vida después de ti Clef, ¿qué había sido de mi vida? Realmente nada, nada porque no lo permitía, trataba que mi vida fuera mejor y con esfuerzo lo estaba consiguiendo, pero no lograba sacarte de mi cabeza. A veces siento unas ganas terribles de ir a Céfiro a hablar contigo, pero sé que es imposible.

Subí a mi cuarto triste, derrotada y sumamente deprimida, me vi en el espejo y pude ver como mi semblante estaba sin vida, como un espectro, eso me desespero, me di dos bofetadas y me vi con rencor, tenía que sacar de donde fuera la fuerza para seguir, Guruclef no era mi vida, no le pertenecía, me pertenecía a mí, dependía de mi el tener nuevamente el control de las cosas.

Me gusto la seguridad que emane en esos momentos de tensión, tenía a Ana, tenía a una nueva familia conmigo, tenía algo bastante duro en que entretenerme, las empresas de mis padres eran realmente absorbentes, fijaría toda mi atención y mis energías para sobrellevar todo. Me fui con esa convicción a la cama, vivir día a día como si fuera el último y aunque pensará en el mago tenía que ser fuerte para que no me doliera.

El tiempo paso rápido para mi tranquilidad, la fusión de una de las empresas de mi padre con otra en Londres, tomo todo mi autocontrol y tiempo, me di cuenta que era excelente para trabajar bajo presión, aún así comía mucho y bajaba más de peso, comía dulces y bajaba de peso, no le tomaba mucha importancia, los antojos los tenía al igual que Lucy.

–Marina…

–¿Qué paso? ¿Te sientes bien?

–Quiero una fresas con crema –decía algo apenada. Bajaba corriendo las escaleras para avisar que nos prepararan fresas. De inmediato ayudaba a la cocinera, incluso Ana metía su mano santa para que nos apuráramos. Casi de inmediato subíamos Ana y yo con las fresas.

Cada antojo que tenía mi amiga por la bebe, yo la acompañaba, ya fueran fresas, helado pizza, incluso Latís se perdía en los antojos con nosotras, pero después los dejo argumentando que la comida de mundo místico le caí pesada pero era mentira, estaba perdiendo su escultural figura y me daba mucha risa cuando lo cachábamos admirándose en el espejo.

Tenía semanas que habíamos terminado de decorar el cuarto de Lucy en tonos rosas, rojos y lilas, una lindas nubes embarcaban la preciosa cuna que había comprado para la bebe.

Lucy volvió a sonreír de nuevo y eso alegró a mi corazón, hacíamos una linda familia, incluso Latís estaba perdiendo esa seriedad, ya no era tan reservado y eso ayudo mucho para colocarlo en la empresa. Como se desarrollaba como "embajador" en Céfiro, era excelente con las negociaciones comerciales. Así que me iba todos los días con él a la oficina, mientras que Ana cuidaba a Lucy.

Latís se volvió mi hermano mayor, el hermano que nunca tuve, ya que como naci siendo hija única, jamás tuve una figura la cual pudiera cuidar de mi como lo hace un hermano y ese cambio me agrado mucho. Tuve la confianza de comentarle todo lo que sufrí con Águila y con Clef, al principio se sorprendió al saber lo que paso con el mago y no emitió juicio alguno, solo puso su mano en mi hombro en señal de apoyo, él sabía perfectamente lo que era sentirse rechazado. Esta era la segunda vez que pasaba por esto, primero cuando regreso a Céfiro cuando falleció su hermano y Esmeralda, la segunda, con la familia de Lucy que prácticamente la habían echado a la calle.

–Creo que deberías de darle una oportunidad, sabe todo acerca de Céfiro y ha demostrado ser una persona digna de confianza –dijo Latís mientras sobaba el vientre de Lucy.

– ¿Te refieres a Iván?

–Es un buen chico Marina –dijo Lucy con una sonrisa –tienes derecho a ser feliz otra vez

En verdad extrañaba tener a alguien que me amara y aunque había jurado por convicción jamás volverme a enamorar y a solo dar amor y no recibirlo, me estaba costando mucho trabajo el hacerlo.

Veía a Iván tanto tiempo como fuera posible y realmente le tome un cariño especial, se volvió mi mejor amigo, mi incondicional y lo mejor era que me ayudaba a desahogar todo lo que sentía.

–¿Aún sigues enamorada de él? –pregunto mientras paseábamos por la calle, estaba empezando el otoño.

–Me he desencantado de él, eso es todo –dije con una sonrisa, ya no me dolía tanto hablar con el

–¿Me darías una oportunidad? –pregunto tomándome de la mano y mirándome fijamente.

–Supongo que lo podemos intentar –dije con una sonrisa sincera, el me beso dulcemente mientras veíamos como empezaban a caer las primeras hojas de los árboles.

Iván terminó siendo mi novio, teníamos más de 3 meses de relación y al contrario con la primera que tuve, me trato con mucho respeto y amor…aunque yo le tenía un profundo aprecio, yo no lo amaba, esperaba que con el tiempo mi corazón fuera capaz de sanar y volverse a abrir pero parecía imposible.

Entregarme a él no fue tan difícil como creía, estaba realmente necesitada, el no tener intimidad me estaba afectando un poco la cabeza y los sentidos. Recuerdo que fue en el festejo de Navidad, Lucy ya estaba que reventaba y no pudimos viajar a Tokio, la bebe estaba a punto de nacer.

Iván había pasado la Navidad con nosotros, la cena fue fantástica, tomamos muchas fotos. Lucy platicaba animadamente conmigo mientras Latís e Iván jugaban ajedrez. Me sorprendía el ver cuánto habían cambiado las cosas. Para mis amigas era complicado el poderle decir a su familia nuestra verdadera identidad, no habíamos nacido para abogadas, o doctoras o administradoras, nosotras nacimos para ser guerreras y el correo de Anaïs confirmo mis pensamiento.

Ana se había acercado con nosotros con ensalada de manzana cuando recibí un correo de Anaïs, al parecer los papas de Anaïs no vieron con buenos ojos a Paris y estaba preocupada, en la mañana habíamos hablado por teléfono con Lucy y conmigo, así que el correo me sorprendió.

Marina:

No sé qué hacer, mis padres no ven con buenos ojos a Paris y el es muy malo para mentir, saca una cosa y saca otra y sinceramente no se qué pensar, ¿tendré que decirles la verdad? Tengo miedo de que no lo acepten. Lulú es la más escéptica en esto, ya no se qué hacer ¡Ayúdame! En este preciso momento siguen bombardeando a Paris con preguntas.

Era obvio que no podía marcarle, sus papás se darían cuenta de que había algo raro, tenía que ayudarla y que mejor siendo sincera.

Anaïs:

¡Diles la verdad! ¡Sincérate con ellos! ¿O no quieres que asistirán a tu boda y coronación? ya te tardaste Anaïs, no seas cobarde, díselos, llévalos a Céfiro y que hablen con el Gurú.

Tienes que involucrarlos amiga, ten fe, yo se que todo saldrá bien.

Te quiero

–¿Está todo bien? –pregunto Lucy acercándose a mi angustiada.

–Sí, es solo que Anaïs llevo a París a conocer a su familia y ellos intuyen algo malo, ya le dije que se sincerará con ellos –tome las manos de mi amiga y le dije –Tienen que decirle a tus hermanos la verdad Lucy, tal vez diciéndoles lo que verdaderamente pasa ellos comprendan lo mucho que significa Latís para ti.

Ellos se miraron complacientemente y Latís asintió, era cierto, tal vez ellos comprenderían mejor nuestra vida y lo que nos ata a Céfiro si son parte de ello.

–Lo pensaré Marina, de verdad lo haré –dijo Lucy abrazándome

–Creo que debes descansar Lucy, ya es muy tarde y la bebe te está quitando muchas energía, vamos a dormir –dijo Latís ayudándola a levantarse de la silla.

–Feliz Navidad…–dijeron al unisonó mis amigos mientras subían las escaleras. Ana viendo que estaba de chaperona, se disculpó diciendo que estaba extremadamente cansada y se fue a dormir. Solo quedamos Iván y yo y estaba sumamente nerviosa.

–Creo que es mejor que me vaya –dijo Iván mientras se ponía su abrigo, me daba terror que algo le pasará, estaba nevando mucho afuera.

–¿Por qué no te quedas? –Dije tomándolo del brazo –está haciendo mucho frio afuera y puede ser peligroso que manejes así ya que el piso debe de tener hielo

–Claro…solo si tú quieres

–Vamos –dije tomándolo de la mano –te enseñaré donde puedes dormir

Subimos las escaleras sigilosamente para no hacer ruido, el cuarto de Lucy y Latís estaba apagado. Había una habitación cerca de la mía que estaba vacía, entramos y prendí la luz. Nevaba afuera, era una noche hermosa y muy fría. Estábamos separadas de Anaïs, eso me entristecía, pero tenía que ser fuerte.

–¿En qué piensas? –preguntó abrazándome por la espalda.

–Extraño mucho a Anaïs, Lucy debe extrañarla de la misma forma, es la primera vez que nos separamos por tanto tiempo –dije abrazando sus brazos que estaban alrededor mío.

–Por cierto, me gustaría que me acompañaras a Céfiro a la boda y coronación de Anaïs

Me volteo hacia él y besó mis labios con suavidad, pose mis brazos en el cuello de él y lo atraje más hacia mí besándolo más apasionadamente, me volteo y empezó a besar mi cuello y mis hombros bajando lentamente mi vestido mientras veía como seguía nevando por la ventana.

–Te quiero Iván –dije mientras el dormía con su pecho desnudo, sirviéndome como almohada, –"no tienes idea de cuánto deseo amarte" –pensé antes de quedar completamente dormida.

Desperté ya que mi celular había estado vibrando constantemente en toda la noche, lo tome con dificultad y me talle los ojos, vi que era un mail de Anaïs.

Querida Marina:

Tienes razón, tuve que decirles la verdad, al principio no me creyeron pero ya que los lleve a Céfiro, le pedí a Guruclef que hablará con ellos y les comentará como fuimos convocadas, mis padres lo aceptaron y ¡van a asistir a la boda! ¿no es increíble?

Lulú está molesta conmigo por no comentarle antes de esto, se siente engañada y algo celosa, ya que soy menor que ella y voy a casarme, pero planeo presentarle a alguien de Céfiro aunque no se a quien, muchas gracias por tu consejo.

Por cierto te tengo una mala noticia Marina, Águila tiene que venir a la boda y coronación, ¡Lo sé! ¡Lo sé! ninguno de los dos está de acuerdo, incluso Guruclef puso el grito en el cielo, pero los diplomáticos de Autozam comentaron que este asunto debe de dejarse atrás y dejar que florezca la relación entre Céfiro y Autozam para que haya armonía, de verdad discúlpame.

Por otra parte, el mago me preguntó por ti, no le quise contestar, se lo merece, debe de estar preocupado por tu encuentro con Águila.

De verdad discúlpame Marina yo sé que no quieres verlo, pero realmente me sentiría herida si no vienes.

Anaïs

Arrojé el celular contra la pared y este se destrozó por completo, incluso hizo que se despertará la bebe, ya que comenzó a llorar. Me levante de un brinco, me puse una bata, unos tenis y un abrigo y salí a la calle. Corrí por las calles hasta quedarme sin aire, hacia muchísimo frio, pero poco me importo, entré a un parque vacio y repleto de nieve, seguí corriendo hasta que tropecé en una rama y caí estrepitosamente en el piso, pegándome y abriéndome la cabeza, sentí la sangre caliente correr de mi sien a la barbilla, empecé a golpear la nieve, llorando histéricamente, no estaba lista para verlos.

–¡¿Por qué? ¡¿Por qué? ¡No quiero verlos! –grité para mí misma.

–Todos tenemos que enfrentar nuestro destino –dijo una voz familiar, voltee a ver y era Iván que me veía con ojos comprensivos. No tenia palabra para contestarle quería decirle tanto "no quiero hacerlo sola".

–No estarás sola, estaré yo contigo…lo enfrentaremos juntos –dijo como si hubiera leído mi mente mientras me levantaba y me tomaba en sus brazos.

Desde ese día, siempre estábamos juntos y casi vivía en la mansión, se iba un día a la semana a su casa y los restantes se quedaba con nosotros, obvio acostado en mi cama, me hacía falta tener una cobija con "patitas", ya que el frio era muy crudo.

Llego el año nuevo y con él la hermosa beba de Lucy, era una niña pelirroja de ojos violetas, tenía tanto de los dos, que nadie dudaría que la niña era de ellos… y se volvió literalmente la alegría de la casa.

Sus padres la llamaron Luz, ya que decían que era la Luz de ambos por lo cual nacieron y se conocieron en el mundo, la nena era preciosa y muy bien portada. Lucy estaba todo el tiempo atendiendo a su hija y yo complacida le ayudaba, ya que librada de esta tremenda panza que tuvo en el embarazo, se iba a pasear con Latís y yo cuidaba a la bebe. Ivan estaba fascinado con Luz y la pequeña bebe también dormía con nosotros, era un pequeño ángel. Desee con todas mis fuerzas tener un hijo propio, aunque sabía que probablemente sería imposible en estos momentos.

La pequeña Luz tenia iba a cumplir su cuarto mes y la boda y coronación de nuestros amigos estaba a una semana, tenía a Iván conmigo, así que nada podía temer, el me defendería o por lo menos tendrían la educación de no acercarse.

Veía con amor a Iván y a Luz, el jugaba tierna y dulcemente con la bebita, eso alegraba mi corazón, ya tenía mucho tiempo que no me sentía así de satisfecha con mi vida, sin duda, por primera vez pensé que estaba mejor desde hacía mucho tiempo.

La niña me extendió los brazos y yo la abrace dulcemente, amaba a esa pequeña más que a mi propia vida. Representaba todo lo dulce y lo misericordioso que tenia Céfiro y mundo místico.

–Ya viste que linda pulsera trae Luz –dijo Iván sacándome de mi pensamiento.

–No, déjame ver –tome la mano de la bebe y vi que tenía una linda pulsera de oro, con zafiros y en él un hermoso solitario de oro blanco con diamante azul.

–Eeee…sto e…s lo que creo –dije tontamente, muy sorprendida

–Cásate conmigo…–se arrodillo delante de mí, teniendo a la pequeña Luz como testigo. No me había dado cuenta pero Ana, Lucy y Latís estaban de chismosos en la puerta de la cocina espiando, obvio era una sorpresa.

Lo pensé detenidamente por unos minutos ¿qué mas podría pasar? Era un hombre digno de confianza, todos me lo decían y yo lo sentía, pero también sabia dentro de mí que jamás volvería a enamorarme de nadie, pero a él lo quería muchísimo y me importaba mucho.

–Acepto…–dije con una gran sonrisa, pero en este instante en el que el me abrazo, recordé a Clef y cerré mis ojos con fuerza. El ya tenía una vida hecho con Presea, así que…yo no debía mirar atrás y tenía que continuar con mi vida.

La semana paso muy rápido y con ella un agradable acontecimiento, Saturno con la cola entre las patas, solicitaba hablar con Lucy acerca de su nueva vida y quería disculparse con ella, pero no todo fue miel sobre hojuelas, Cameo y Maciel estaban empecinados en condenarla y no la querían perdonar, era algo que a Lucy le entristecía, pero el contar ahora con el apoyo de Saturno la alegraba y le daba la paz que en su embarazo no tuvo.

Cuando dejamos la mansión para tomar el vuelo hacia Tokio, al ver la fachada de la casa, tuve un mal presentimiento y me asustó, tal vez estaba nerviosa por el encuentro con Clef y con Águila, pero Iván tomo mi mano.

–No temas todo estará bien –dijo Iván mientras tomaba mi mano.

El viaje al contrario de la vez pasada, se me hizo exageradamente rápido, estaba aterrada de regresar a Céfiro. Nos espero nuestro viejo chofer en el aeropuerto, me dio mucho gusto verlo, teníamos casi un año fuera y ver una cara conocida me tranquilizó.

–Lucy…¿no se supone que tu hermano nos iba a recibir? –pregunte cuando no vi a su hermano en el aeropuerto.

–Hable con él antes de venir y le dije que era más conveniente que nos viéramos después de la boda de Anaïs, dos dias lo veré y tal vez a Cameo y Maciel –dijo torciendo el gesto –no me da miedo que ellos me odien, pero no quiero que odien a Luz –dijo mientras acariciaba a la pequeña bebe que dormía en su regazo.

Todos nos quedamos callados, era más que obvio que todos teníamos miedo de que algo así pasara, Saturno gracias a Dios había reaccionado, pero con Cameo y Maciel…sinceramente tenía mis reservas.

Dejamos el equipaje en casa y regresar fue como volver a vivir todo lo que me dolía y por cual había huido a Londres hace un año. Iván tomo mi mano cuando me vio tensa, era hora de volver a Céfiro.

Subí a mi habitación y tome mi anillo, lo sentí extraño y fue un tanto incomodo el sentirlo nuevamente en mi dedo, era inevitable, tenía que verlos, incluso ya nos esperaban. Baje a la sala con el anillo puesto. No tomamos de la mano, esto extraño a Iván y me preguntó:

–¿Duele?

–No para nada, puede que te marees un poco –dije con una sonrisa en inmediatamente voltee a ver a Lucy y gritamos al unísono –¡CEFIRO!

Cerré mis ojos con fuerza, había esperado mucho tiempo esto y ahora estaba enfrentando mi destino, sentí su mano apretarme fuertemente y al parecer la voluntad de Lucy por regresar fue muy grande ya que llegamos a gran salón donde se estaban llevando todos los arreglos para la ceremonia.

Caldina se quedo estupefacta cuando nos vio, tardo 2 segundos en reaccionar cuando corrió hacia nosotros.

–¡Mis niñas mis pequeñas guerreras! ¡Pero qué hermosa bebe! –dijo mientras nos arrebataba de las manos de nuestros amados y aplastaba a la pequeña bebe de Lucy, en reacción la pequeña comenzó a llorar.

–Oh lo siento –dijo apenada en inmediatamente abrazo a Ana y Latís, estos parecían algo incómodos con la fuerza de Caldina, sobre todo Ana ya que era aún más bajita que Lucy. Por su parte Latís, se encontrada completamente torcido con el abrazo.

–Ya déjalos Caldina los ahogas –dije regañándola divertida, se me había olvidado la forma tan "sutil" que tenia, ella me volvió a abrazar de forma pesada y volteo a ver a la persona que estaba al lado de mi.

–¿Y tu quién eres? –pregunto soltándome de repente.

–Caldina permíteme presentarte a… –pero fui abruptamente interrumpida por una voz terriblemente familiar.

–¿Por qué tanto escándalo Caldina? –se escucho mientras la persona que tanto temía ver entraba al gran comedor. Casi me caí de espaldas, como si fuera eso posible incluso estaba más guapo que antes, maldeci por dentro y preferí voltear a ver a Caldina.

Cuando el nos vio se tensó, poso su vista en mi y me sonroje, encarno la ceja cuando vio que Iván tomaba mi mano.

–Guerreras Mágicas, Ana, Latís, bienvenidos a Céfiro, creo que hacen falta que nos presenten a esta bella bebe…y a este caballero

Dijo esto último casi a regañadientes, como si fuera algo molesto que trajéramos gente de mundo místico, yo también encarne la ceja y tome más a fuerte a Iván de la mano. Lucy y Latís se acercaron a él con una sonrisa.

–Guruclef te presentó a Luz –dijo mientras acercaba a la niña al mago, la bebe lo vio e inmediatamente le dio los brazos, el que había cuidado a la princesa Esmeralda desde bebe, la tomo en sus brazos y ¡se veía increíble! Algún día que se decidiera el sería en definitiva un gran padre. Los dos emanaban una energía especial, muy sensorial que nos hizo sonreír a todos.

–Increíble, tiene la belleza de su mamá, su corazón, su bondad y tiene la tenacidad, la responsabilidad y fortaleza de su padre y su gran corazón también–dijo mientras le sonreía a Luz y ella le correspondía.

Eso me hizo sentir celosa, por lo regular, yo era la persona favorita para Luz, la niña siempre pedía mis brazos y me sonreía, ahora lo tendría que compartir con él. Clef regreso a la pequeña a los brazos de su madre y volteo a vernos con desdén.

–¿Y el caballero es? –preguntó viendo fijamente a Iván. Yo quería responder pero la lengua se me trabo y no intuí la reacción de Iván, el ya sabía que la persona que estaba delante de el era el Gran Gurú de Céfiro, el que tanto me había ayudado y…había roto mi corazón.

–Soy Iván Couturier, prometido de Marina, mucho gusto –dijo con una educación sin macula, extendiendo su mano para estrecharla con él.

–¡Felicidades mi niña! –dijo Caldina corriendo hacia mí y echándoseme encima en tremendo abrazo que en momento no me importo, quería que esto se acabará ya.

Cuando Clef escucho "prometido" palideció, todos nos dimos cuenta de eso y Ana y yo nos miramos con aprehensión, el mago tardo unos minutos en reaccionar, Iván estaba por bajar su mano al no encontrar respuesta cuando el mago estrecho la suya y su mirada se inundo de tristeza.

–Bueno, creo que es hora de que vayan a sus habitaciones, recuerden que la fiesta es mañana –dijo Caldina rompiendo el silencio tan incomodo que se estaba inundando en el salón.

–Sus trajes ya están listos en sus cuartos pero no sabía que Marina venia acompañada –dijo con un puchero –pero yo siempre estoy prevenida para esto, si no te molesta querida –dijo volteando a verme –me lo llevaré para confeccionarle un traje, no te preocupes no tardaré mucho, tiene un buen físico –dijo la pelirrosa abrazando a mi prometido que estaba colorado hasta las orejas. Obviamente se sentía intimidado, Caldina tenía un cuerpo bellísimo y casi siempre esta semidesnuda.

–Perfecto –dijo el mago –Marina quiero hablarte, acompáñame a mi despacho

–Yo creo Caldina que es mejor que espere a que Marina se desocupe –dijo Iván con prisa, era obvio que no le gustaba nada que me quedará sola con el mago.

–No te preocupes Iván no tardaré –dije para tranquilizarlo, el se acerco a mí, me abrazó y me dijo al odio –¿segura? –asentí con la cabeza, –recuerda que tengo que enfrentar mi destino –dije con una sonrisa, el se tomo por sorpresa y me planto tremendo beso delante del mago que hizo que me sonrojará y se alejo con Caldina.

Todos se habían retirado y me quede yo sola con el mago, me sentía un tanto nerviosa. Me hizo el ademan de que lo siguiera y lo seguí, veníamos caminando en silencio, ya no recordaba muchas cosas del castillo, se me daba bien el olvidar las cosas desagradables.

Llegamos a su puerta y entré a esa biblioteca de nuevo y los recuerdos me golpearon de la peor forma posible, yo no sabía si lo amaba todavía, cuando lo vi, lo vi como a cualquier desconocido pero ahora estando ahí, no sé si era odio, desprecio, angustia, dolor…no lograba descifrar mis sentimientos.

–Siéntate –dijo mientras lo hacía sin replicar y sin decir ninguna palabra. Hubo un silencio bastante incomodo y molesto, yo tenía la mirada perdida, tratando de descifrar estos sentimientos tan contradictorios.

–¿Cómo has estado?

–Bien

–¿Cómo van tus heridas del accidente?

–Bien

–¿Cómo va tu vida en Londres?

–Bien

Suspiro desesperado por mis respuestas y yo seguía con la mirada perdida, lo tenía frente a mi pero no enfocaba mi vista en él, la enfocaba en otra cosa.

–¿Cuándo te casas?

–No se

–¿El es importante para ti?

–si

–¿Eres feliz?

–Soy igual de feliz que antes de venir a Céfiro y conocerlos, he superado lo de mis padres o ¿acaso esperabas verme derrotada? –solté de sopetón.

No me contesto, se quedo callado, lo desarme con eso, él sabía perfectamente para Lucy y Anaïs era obvio que su vida había mejorado cuando nos volvimos Guerreras Mágicas, pero desgraciadamente para mi, fue todo lo contrario.

–¿A qué me trajiste aquí? ¿Para restregarme en la cara lo que paso aquí? ¿Para burlarte de mí? ¿O para salirme con la estupidez de siempre que no puedo cuidar de mi misma? –seguía callado, no me contesto.

–Yo tengo mi vida hecha y siempre te agradeceré los momentos en los que me cuidaste y me ayudaste a recuperarme pero hasta ahí ¡tú ya no tienes voz ni voto en mi vida! ¿lo entendiste? –seguía callado –eso me lo dejaste muy claro cuando me dejaste como idiota en el pasillo sin darme una explicación después de lo que paso –termine levantándome, estaba abriendo la puerta cuando la cerro con magia, apretó mis puños con fuerza.

–Abre la puerta –dije enojada

–No hasta que me escuches

–No quiero hacerlo, ¡tú y yo no tenemos nada de qué hablar! –dije aún dándole la espalda. Trato de voltearme pero no pudo y me zafe de una forma muy agresiva.

–Por favor…voltea a verme –dijo en tono de suplica

–NO

–Marina…necesitaba un tiempo solo, necesitaba pensar en todo lo que había pasado, por favor no me des la espalda…te necesito

¡Ja! Menuda broma ahora me necesitaba ¿qué clase de tipo loco y lunático era él? De verdad, como Ana decía, me fijaba en puro idiota. Apreté aún más y me tense cuando sentí su mano en mi hombro y volvía a zafarme con fuerza.

–Después de todo lo que hemos pasado los dos, te juro que te recompensare cada momento, te lo prometo y después de todo lo dicho o hecho, quiero que sepas que tu eres una parte de mi que no puedo dejar ir

–¡Vaya! Gracias por decirlo ¡me siento mucho mejor! –dije encarándolo –¿sabes cómo puedes recompensarme? ¡no seas un estorbo en mi vida! ¡Quita ese maldito chisme de que soy la ramera de aquí por haberme acostado con el gurú de Céfiro!¡Da la cara y ten pantalones, admite que tu empezaste eso, tú me besaste a mí! ¡Y Ya déjame tranquila! –grite saliendo del despacho del mago, estaba a punto de ponerme a llorar cuando vi a Iván en el pasillo esperándome.

–¿Estás bien?

–Claro –dije poco convencida, el no me creyó nada

–¿Para qué te quería?

–Solo quería saber como estaba, eso es todo –lo tome de la mano –vamos a descansar

Caminamos lentamente por el pasillo, Iván veía cada cosa y se paraba a preguntarme que era, se me olvidaba que él no sabía nada de este mundo, estaba enseñándole uno de los jardines cuando vi a Anaïs entrar con su familia.

–¡Marina! –Grito mientras me daba un fuerte abrazo –me alegro que vinieras, te extrañe muchísimo –la tome de las manos y le sonreí, estaba siendo maleducada Iván me veía con cara de "haber a qué hora me presentas"

–Anaïs, déjame presentarte a mi prometido Iván Couturier –dije señalándolo con orgullo. Anaïs sonrió ampliamente, saludo y a mi novio y nos abrazo a los dos.

–Mucho gusto, Reina de Céfiro –dijo educadamente, yo sonreí tiernamente

–No me gustan los formalismos Iván, soy solo Anaïs, déjame presentarte a mi familia –dijo mi amiga mientras sus hermana terminaba de saludarme.

–Ellos son mis padres, los Sres. Hououji y mi hermana Lulú –dijo Anaïs con gusto, mientras Iván se presentaba y platicaba animadamente con mi amiga y su familia pude ver que estaba feliz, ya no tenía esa carga en los hombros como hace ya años, podía disfrutar de su vida con sus dos familias.

Lástima que el tiempo y la poca madurez que teníamos más chicas no nos permitieron decir lo que realmente nos pasaba, pero ahora que la veía rebosante de felicidad poda decir que todo lo que sufrimos valió la pena, mis dos amigas habían encontrado su felicidad en Céfiro y aunque yo no la había encontrado, el pertenecer a este mundo me había hecho caer, tocar fondo, recuperarme, madurar, tener fortaleza y ser un mejor ser humano, uno más fuerte.

Ojalá y yo hubiera tenido la misma fortuna de decírselo a mis padres, tal vez en cierta manera aun seguirían aquí, no sé, pudieron pasar muchas cosas y aunque él hubiera no existe, ya no sentía ese pesar en mi corazón, yo se que a ellos no les hubiera gustado verme triste, estarían orgullosos de ver qué tipo de persona soy ahora.

–Por cierto Anaïs ¿Dónde está el flamante novio? –pregunté dándole un codazo

–Caldina y mi mama lo tienen encerrado, el no puede verme antes de la ceremonia –rió complacida.

–Bueno, ya tendremos tiempo de hablar Anaïs, nos vemos en un rato –dije tomando a mi novio de la mano y dirigiéndome a mi habitación. Entramos a ella y el me abrazó y me beso con pasión.

–Así que…¿este es tu cuarto? –pregunto con una linda sonrisa, me encantaba

–Así es –dije guiñando un ojo.

–¿Me voy a dormir contigo? –preguntó con inocencia, torcí el gesto

–Yo creo que es mejor que duermas en otro cuarto, no sea que se moleste…

–El gurú ¿cierto?

–Si Iván, no quiero un sermón de su parte y…–no me dejo terminar, salió furioso de mi cuarto.

–Caldina ya me había dado una habitación, hasta mañana –dijo muy molesto, solo me encogí de hombros, no podía hacer nada, quería hacer las cosas bien.

Me puse mi pijama y me acosté, pero pasada la media noche me desperté, tenía mucha hambre, así que me puse una bata y salí de mi habitación. Me asome a ver como estaba Iván y me di cuenta que no había pegado ojo en toda la noche. Entré a su habitación y me senté a un lado de él.

–¿No puedes dormir? ¿Sigues molesto? –pregunte pero no me respondió, obvio seguía molesto –si no puedes dormir tomate esto, es una poción, con esto dormirás como Luz –dije mientras me levantaba, atrapo mi muñeca y voltee a verlo.

–¿Aún lo amas? –preguntó con preocupación

–No lo sé –dije sinceramente ¿para qué mentirle? no tenia caso

–¿Y a mí me quieres? –pregunto con esperanza en sus ojos

–Con todo mi corazón –dije mientras lo besaba tiernamente –Buenas Noches –dije saliendo de su habitación.

Me dirigí a la cocina y comí algo, era un postre de Céfiro que tenía mucho tiempo que no probaba, parecido al arroz con leche, pero no sabía qué tipo de cereal o semilla era, me supo a gloria y me dirigí a mi habitación después de haberme comido medio recipiente que era para prácticamente 5 personas. Venia palpándome mi pancita hinchada de tanto comer y entre a mi cuarto con desenfado cuando casi vomitó el postre del susto.

–Hola Marina …–dijo la mujer que tanto odiaba con desenfado sentada en mi cama

–Lárgate…–dije en tono grosero, aguantándome las ganas de golpearla

–Me han informado que vienes bien acompañada, pero…¿Por qué no piensas en los sentimientos de Clef?

–Lárgate Presea no es asunto tuyo y mejor márchate de una vez antes de que lance mi dragón de agua nuevamente contra ti, maldita ramera roba novios.

–Lo hice por ti ¿sabes? Los mejores favores no siempre llegan en las mejores circunstancias, si hubieras seguido con él, ahorita ya estarías muerta

–Ese es mi problema, ahora tienes a Clef ¿no? Lárgate de una buena vez ¡ah! Y para que lo sepas, el me beso primero y todo lo de su biblioteca empezó por el –dije para que se sintiera como mierda pero me salió el tiro por la culata, me vio con ojos comprensivos, se levantó y se dirigió a la puerta

–Lo sé Marina –dijo en tono calmada –el me lo dijo –y sin más salió de la habitación

Esa noche no pude conciliar el sueño ¿cómo era posible que él le haya dicho eso? Que él había empezado todo ¿Cómo? ¿Pues qué relación tan mierda tenían? ¿Qué trato había entre ellos? ¿Había tanta complicidad? ¿Tanta complacencia? Yo me acuesto con Marina y si quieres tu ¿acuéstate con Atalante? Reí por dentro, definitivamente eso era estar enfermo y mal de la cabeza.

Incluso yo que no amaba a Iván, si el hiciera eso, me sentiría profundamente herida, ya no confiaba en nadie, en ningún hombre, aún así…aún así me dolería en mi alma pero más en mi orgullo y yo que recuerde, la armera no era una mujer de nobles sentimientos, no era la típica mártir, era un perra, era fuerte y decidida, aparte de zorra…pero era una mujer fuerte que no perdonaría algo así, algo…algo me estaba perdiendo en esa relación, pero no lograba ver que era.

Me la pase encerrada toda el día antes de la boda de Anaïs y Lucy que notaron mis ojeras de inmediato, pero preferí no contarles del incidente con Presea ni de la plática con Gururclef, ahora tendría que enfrentar algo mucho peor…a Águila, el recordarlo me daba miedo, no sabía cómo reaccionaría, a fin de cuentas, el había sido mi pareja durante años, había vivido muchas cosas con él, cosas buenas, cosas malas, mis primeras experiencias, mis adicciones, todo. Sin embargo, no quería preocupar a las chicas, no tenia caso, ni valía la pena.

Llego el momento de cambiarme y con él se acercaba más la hora de la boda que sería en la noche, ya estaba peinada en un ligero chongo y mientras me maquillaba Caldina entró a mi habitación sin tocar para arreglarme. No me había atrevido a ver el vestido, así que mi amiga lo saco y al verlo casi me da un infarto.

–¡Estás loca! ¡Yo no me pondré eso! Tiene el escote de la espalda demasiado bajo, se me va a ver hasta mi tatuaje…–dije sonrojada.

–¿Qué es eso? –preguntó Caldina sacándome la blusa y el pantalón con un chasquido de dedos. Me quede en top y me baje un poco mi braga para enseñarle muy orgullosa mi tatuaje en la espalda baja con el símbolo de Ceres.

–Creo que tu piel es muy linda, no hay necesidad de que la lastimes y la marques –dijo con cara de fastidio, suspire y preferí no contestarle, me puso el vestido y casi me desmayo, el vestido era de un azul celeste hermoso, brilloso en el escote, con ligera pedrería de un tono más fuerte de azul. Esa semi ceñido al cuerpo con una cola pequeña y dejaba ver con un escote pronunciado tapado con una gasa ligerísima parte de mi espalda baja donde estaba mi tatuaje, el vestido era súper sexy pero me daba pena ponérmelo.

–Te ves hermosa –dijo Caldina con una sonrisa –te puedo decir que tu tatuaje fue el accesorio perfecto para tu espalda baja – dijo con desenfado.

–¡Estás loca! Pero gracias…

Iván entró al cuarto y casi se va de espaldas cuando me vio, se sonrojo y tardo unos segundos en controlar su reacción.

–Te ves preciosa…–dijo examinándome

–Gracias –susurre apenada.

–Es hora de salir –dijo Caldina arrastrándonos fuera de la habitación

La sala de trono estaba adornada para recibir la bendición al próximo rey y reina, Paris se encontraba dentro como en las típicas bodas de mundo místico, mientras que Anaïs, su familia, Lucy y yo estábamos fuera,

La futura reina se veía hermosa, el vestido era de un color marfil con tonalidades ligeramente verdoso, un color hermoso, sumamente tenue, el vestido tenía un coqueto escote que hacia un exquisito juego con los tirantes cruzados en la espalda, la tela caía en su cuerpo acentuando su delicada cintura y cayendo de manera divina sobre su cuerpo, tenía una amplia cola llena pedrería. Su pelo estaba recogido en un hermoso chongo y sobre el una ligera corona de esmeraldas.

–¡Anaïs! ¡Te ves hermosa! –dije abrazando a mi amiga

–Muchas gracias Marina ¡tú también te ves excelente! –dijo con una sonrisa –Veo que tu vestido es idéntico al de Lucy, solo que en tu color característico, a Lulú…Caldina le puso ese vestido con mi tono de guerrera y tuvo que convencerla para que lo usara, es algo atrevido

–¿Y no lo es querida hermana? –comentó Lulú molesta, todos reímos.

Acariciaron lentamente mi hombro mientras estaba de espalda, me tense y voltee, era Ascot, su mirada me decía, que algo había cambiado y me dio mucho gusto. Lo abracé efusivamente y el me correspondió.

–¿Qué vienes acompañada? –soltó de golpe, esto de seguro fue obra de Presea, ya me pagaría alguna día todas la maldita

–Si…pero luego te digo que quien se trata, te caerá bien –dije dando por terminado el asunto

Anaïs sería escoltada por su padre, la mamá de Anaïs estaría acompañada del brazo de Latís, Lulú del brazo de Ascot, mientras que Lucy entraría con la pequeña Luz en brazos y yo entraría sola, Caldina arrastró a Iván a un asiento dentro de la sala de trono después de darnos nuestros ramos, pero no sabía dónde, eso me ponía nerviosa.

Lucy entraría primero, yo sería la segunda en entrar estaba sumamente nerviosa, se abrieron las puertas lentamente deslumbrándonos con la luz, cerré los ojos con fuerza, cuando todo se aclaro pude ver que estaba toda la elite de los planetas vecinos de Céfiro, pude distinguir la ropa de gala de Autozam y me tembló la mano, desee que Iván la estrechará fuertemente, era hora de entrar. Caldina nos dio indicaciones Lucy empezó a caminar con la pequeña Luz en brazos, hasta ponerse del lado contrario de Paris. Suspire fuertemente y empecé a caminar de manera tranquila, en cuanto puse un pie dentro de la sala de trono todos voltearon a verme.

Caminaba lenta y tranquilamente al compas de la música cefiriana, logre ubicar a Iván y se notaba un tanto cauteloso y miedoso, vi a Tata y al pequeño Teo, les sonreí, voltee de nuevo al frente y sentí dos miradas que me exigían atención, la primera la tenía de frente. El Gurú de Céfiro se encontraba con París al frente del pasillo, Paris me sonreía, pero Clef me veía de una forma muy…muy penetrante.

No podía descifrar que había en su mirada, no sé si era dolor, angustia o si era amor ¿deseo? Me estaba volviendo loca, moví mi cabeza ligeramente para deshacerme de ese sentimiento. Cuando voltee a mi derecha, una mirada capto mi atención era Águila, después de casi 3 años lo veía, atrapo mi mirada y me fue imposible voltear por unos segundos, esa mirada jamás la había visto en el, algo había cambiado en él, no sé porque, pero le sonreí ligeramente y él me correspondió, voltee la vista al frente y el mago me miro gélidamente, se había dado cuenta del intercambio que habíamos tenido Águila y yo en ese instante, nada pasaba desapercibido para él, me acomode al lado de Lucy y le pedí a Dios que esto terminará rápido.

La ceremonia fue hermosa, pero no preste mucha atención a ella, llore cuando se dijeron sus votos, primeramente porque estaba feliz por mi amiga, pero ese amor que emanaban Paris y Anaïs era tal que nadie podía negar que se amaban con locura, jamás conocería un amor así por mucho que lo intentara.

La recepción fue en el jardín, antes de ir allá pase a mi cuarto por un labial para retocarme, estaba tan nerviosa en la ceremonia que estuve mordiéndome el labio inferior todo el tiempo. Convencí a Iván que me acompañara, no tardaría casi nada, además de que Caldina le tenía cierta fijación, se lo llevo a rastras junto con Ráfaga para que tomará asiento.

Abrí la puerta de mi, sin voltear a ver a la cama, tenía la mente perdida en la ceremonia, había sido fuerte al ver a Águila, pero en la recepción que pasaría. Cuando voltee a la cama, pude ver a mi ex novio sentado en la orilla, solté el lápiz labial y se destruyó en el piso.

–¿Qué haces aquí Águila? –pregunté un tanto miedosa, pero me envaré y lo enfrente

–Quise venir a ver como estabas, he estado siguiendo tus pasos desde la ceremonia

–¿Y? como puedes ver ya estoy bien, así que me retiro –dije encaminándome a la puerta, el me detuvo, pero no con fuerza, su mano se sentía gentil.

–Por favor Marina, esto no es fácil para mi…te he hecho mucho daño y de paso desgracié mi vida y la oportunidad de ser feliz, por lo menos veo que tu lo eres, así que no todo tuvo que ser tan malo–dijo esto último con un nudo en la garganta

–Yo ya te perdone Águila, yo estoy bien…no te preocupes…–dije tratando de controlar mi voz, para mi era difícil hablar con él.

–¿Sabes Marina? cuando vine aquí a conquistar el pilar de Céfiro, yo estaba sumamente enfermo, creo que lo que te voy a decir no lo sabes, solo lo sabe Lucy…mi enfermedad estaba tan avanzada que estaba a punto de perder la conciencia, con esto pretendía ser el pilar de Céfiro, así no sufriría ni me enamoraría y evitaría una desgracia, salvaría a mi pueblo…sería algo de mi vida. Me dieron otra oportunidad de vivir y yo la desaproveche

–¿Qué te parece si nos encaminamos a la fiesta y platicamos? Mi prometido me debe de estar esperando…–dije tratando de zafarme de esa situación, prefería mil veces que me vieran a estar sola con el y perdiera lo cordura.

El abrió los ojos con sorpresa, asintió con la cabeza y me hizo el ademan de que saliera primero, íbamos caminando lentamente.

–Perdóname por hacerte tanto daño, nunca fue mi intención el lastimarte de esa forma, estaba…desubicado

–Ya te dije que no hay nada que perdonar Águila, seremos los mismos de antes, desconocidos

–Por tu culpa murieron tus padres, no puedo perdonármelo…

–Yo ya olvide eso

–Es que…no puedo –dijo agachando la cabeza

–Ya supéralo si…yo ya lo supere –me escuche un poco ruda, era increíble cuando había madurado, y lo había olvidado ya hace tanto tiempo…mi corazón había sanado esa herida aunque hubiera otra

Cuando me di cuenta, ya estábamos en el umbral de daba al jardín donde se desarrollaba la recepción, muy pocos ojos estaban sobre nosotros, mi novio, Ana, mis amigos, incluyendo a los que ya no lo eran como Presea y Guruclef veían preocupados como estaba platicando con Águila, Geo y Zaz también observaban preocupados.

–Solo déjame llevarme algo Marina por favor, solo dame un abrazo, dale esa pequeña tranquilidad a mi alma, te lo ruego –dijo con suplica, no me atreví a negárselo

Abrió sus brazos y me uní a él, sentí como sus manos temblaban con el roce de mi piel, se estremecía levemente, para mí fue un momento de liberación, el jamás volvería a entrar en mis pensamientos, había muerto para mí, no sabía que había sufrido en este tiempo ni lo que le pasaba, pero nuestra deuda había quedado saldada, quedamos en paz. Cuando me separe de él tomo mis muñecas y beso dulcemente donde me había herido hace tiempo y finalizó con un beso en la mejilla.

–Adiós Marina…gracias por todo –dijo sonriéndome

–No hay de que –dije dándole la espalda y dirigiéndome a la mesa que me correspondía

Mi lugar me esperaba en la mesa de la elite de Céfiro junto a los reyes, todos me miraban con preocupación, me senté entre Ana e Iván, mi nana me jalo con rudeza hacia su lado.

–¿Qué quería ese infeliz malnacido?

–Disculparse nana, se acabo todo con él, estamos en paz y para mi él está muerto no te preocupes –dije con una sonrisa, Iván suspiro había escuchado mi explicación…pero Clef no, el me veía con mirada ceñida y molesta desde el otro extremo de la mesa y lo peor, Presea con ojos preocupados ¡Esto era el colmo!

Aunque la comida se veía deliciosa no pude probar bocado, nosotros nos iríamos al día siguiente a mundo místico porque Lucy tendría que ver a sus hermanos, ansiaba con locura que la recepción pasara rápidamente. Me sentí una pésima amiga con Anaïs, pero ella me entendía, sabía que para mí no era fácil estar ahí, aunque ella se veía feliz, notaba mi incomodidad, trate de estar alegre lo mas que pude pero me costaba muchísimo trabajo.

Sus padres estaban maravillados con Céfiro y aun más con la idea de que su hija seria la reina y como tal llevaba tremenda corona que cualquier reina de mundo místico envidiaría. Baile con Iván un par de ocasiones, fue fácil explicarle a él la situación con Águila y que todo había terminado bien.

Baile un par de veces con Paris, Latís, Ráfaga y Ascot, a Iván no le gustaba mucho el baile, pero hizo un esfuerzo y bailo conmigo casi toda la recepción. La mirada de Águila no me dejaba en ningún momento, me veía dolida, esto era una tortura y quería que se acabase de inmediato. Por fortuna, la fiesta paso rapidísimo, aun así no soporte la presión y ya que la fiesta estaba a punto de terminarse, caminé un poco rumbo al Bosque del Silencio, la recepción había sido tan grande que a un kilometro ya me encontraba en la Bosque que de chicas nos inspiraba mucho miedo.

–¿Qué haces aquí tan sola? –preguntó una voz asquerosamente conocida para mi, torcí el gesto

–Nada…

–¿Qué hacías con Águila?

–Eso no te importa, Gran Gurú de Céfiro…y si me disculpas regreso a la fiesta –dije dando media vuelta, me tomo del brazo con fuerza, se solté de su agarre con fuerza

–¿Le has perdonado?

–Por supuesto que si

–El no lo merecía –dijo furioso

–Tampoco Presea…–dije apresurando el paso

Cuando regrese Iván me esperaba para entrar al castillo, mis recuerdos de la boda estaban borrosos, no recordaba nada, mi ansiedad estaba peor que antes, me fui a recostar y a la mañana siguiente tome a Iván y a Ana para regresar a Céfiro, Lucy por alguna extraña razón no quería quedarse tampoco, así que regresamos juntos sin despedirnos, Anaïs sabía de antemano que Lucy tenía un compromiso y que yo definitivamente ya no regresaría a Céfiro.

Ni en casa me sentía tranquila, quería regresar a Londres y olvidarme de Céfiro para siempre, ya no quería vivir ahí, me traía muy malos recuerdos, de Águila, del mago, de Presea, en fin de muchas cosas, me estaba volviendo sumamente loca. La tarde llegó y con ella la reunión con los hermanos de Lucy.

–Marina, ya me voy –dijo Lucy muy nerviosa

–Todo saldrá bien, no te preocupes –dije para animarla

–¿Y si no aceptan a Luz? –preguntó Lucy con tristeza

–Si quieres puedes dejar a esa preciosura con su tía Marina –dije tomando a la bebe y llenándola de besos.

–Yo creo que es mejor que la conozcan de una vez Marina y sea lo que decidan mis hermanos, aún así seguiremos viviendo en Londres contigo, Latís me lo dijo ayer.

Abrace a mi amiga y a la bebe con amor, ellos eran mi familia, ya nada me ataba a Céfiro, yo ya no tendría a que regresar. Mi corazón con ese sentimiento tembló, tenía un mal presentimiento.

–Cuídate mucho ¿sí? Regresa pronto –dije dándole a Luz

–Claro Marina, nos vemos en un rato –dijo con una sonrisa y se encamino a la puerta

–Todo estará bien Marina –dijo Latís abrazándome, mi corazón seguía miedoso

–Por favor cuídense –dije despidiéndome de ellos.

Tomé un té para los nervios, empecé la limpieza del la casa con Ana y acomodar alguna cosas, estuve eligiendo que podía llevarme a Londres de mi casa en Tokio, saque mucha ropa que ya no me ponía para donarla a caridad, cuando estaba doblándola sentpi un dolor en el pecho que hizo que cayera al piso de rodillas. ¡Algo había pasado! ¡Algo malo, terriblemente malo había pasado!

Saque el celular y trate de márcale a Lucy pero no entraba la llamada, marque a casa de los Shido y nada, seguía muerto el teléfono, comencé a llorar hsitericamente, Ana escucho y subio corriendo.

–¡¿Qué tienes? –pregunto ansiosa y asustada

–Algo…algo malo ha pasado, no se que sea…Lucy no me contesta el teléfono –dije con mi mano en el pecho, ¿y si había pasado algo en Céfiro?

Me levante rápidamente y busque por todos lados el anillo para transportarme, no recordaba donde demonios no había dejado. Tenía una hora buscándolo cuando sonó el teléfono.

–Residencia Ryuuzaki –dije con urgencia, arrebatándole el teléfono a Ana

–Si…ella habla –dije cuando pidieron hablar conmigo

La noticia que escuche del otro lado del auricular jamás creí escucharla, deje caer el teléfono y mis lágrimas comenzaron a brotar. Ana tomó el teléfono, estaba en shock, se tapo la boca y nariz con la mano conteniendo las ganas de llorar, le arrebate el teléfono nuevamente

–¿Y..la bebe sobrevivió?