Hola, mundo n_n. Estoy feliz por estar por aquí nuevamente y solo les pido paciencia :) y mucho cuidado en la lectura.
Disclaimer: los personajes de SNK no me pertenece: pura obra de Hajime Isayama.
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V
"Por ti mi alma está llena de amor
como de un dulce vino;
solo por tu mirada
se incendian las estrellas…
Y cuando tú sonríes
amanece en el Mundo".
(Canciones para cantarlas en voz baja)
-David Ledesma Vásquez-
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"El sabor del adulterio"
Capitulo: VIII
Al cabo de una semana, su vida se vio diluida en un arroyuelo, lo que creía y lo que no sabía, se compaginaron y formaron una esfera de textura rugosa y de color grisáceo a simbolizar su actual -yo- y el entorno que gira sobre este.
Para este día, Hanji le había pedido que almorzaran los tres y él acepto. Antes del mediodía de ese miércoles once, paso a recoger a Dave quien se manifestó con un rostro disímil, hasta creyó que lo había visto sonreír. Lo amaba. Dave, se concentró en las letras de un libro y en la música que le tapaba los oídos hasta llegar al lugar citado. El menor había elegido el portentoso Walt Clyde Frazier Wine and Dine el lugar ideal para los amantes del basketball. Con frecuencia solía ir a la cancha de basketball que tenía el restaurant solo para ver a la leyenda de los años 70, actual presentador de los juegos de la NBA y dueño del lugar: Frazier, que en ocasiones jugaba en dicha cancha. El sitio contaba además, con cincuenta pantallas de televisión para complacer a los clientes, buen ambiente, excelente comida y atención.
Al llegar, no encontraron el auto de Hanji en el estacionamiento así que se adelantaron a pasar. Levi confirmo su reservación y un mesero los guio hasta su mesa que estaba ubicada cerca de la pared adornada con fotografías del ex jugador en blanco y negro con su uniforme de los Knicks de New york y el balón en sus manos. El ambiente era frio y Dave se había armado con un yérsey de tela en color negro con bolsillo a nivel de la parte baja del vientre donde metía las manos y se había subido la capucha, el contraste de su ropa con su piel nívea le daban un aspecto muy de adonis. Pronto los labios se le resecarían. Se miraron por un instante y luego el menor cayó en cuenta y desvió su atención a una de las pantallas de televisión.
El mismo mesero les tomo la orden, Dave pidió un snack y Levi una botella de vino mientras que llegase Hanji. Como retomando el inicio de sus pensamientos, Levi se dejó absorber por su pequeño, tenía una apariencia frágil y leves ojeras que le surcaban por debajo de los ojos. De repente, sintió la gran necesidad de sobreprotegerlo al saberlo indefenso en el mundo de la escuela. Podría hasta cierto punto, tolerar el innegable afecto que su hijo sentía por Smith después de saber lo acontecido, tal vez lo veía como su salvador y posible protector. Comprendía. El sentimiento que al muchacho le sucumbió en ese entonces, sería el mismo por lo que él tuvo que pasar en sus años en la Academia Militar.
Ahora, tenía entendido que Smith le había dicho a Dave que no podía llevarlo con su persona debido a su estado inestable de salud, ya que él no contaba con los recursos económicos como para salvaguardar una situación de improviso. Pero, el chico no se había manifestado para nada. Pasaba ensimismado en su mundo, a veces salía con Mikasa al cine o por ahí. Lo increíble era que no se haya molestado por la decisión que su profesor tomó.
Levi agarro la botella, utilizo el destapador y saco el corchete silenciosamente mientras observaba la hora. Dave estaba tomando jugo hasta que su padre le extendió una copa y le dijo que lo ingiriera. En primera instancia lo rechazo pero luego tomo la copa con curiosidad, sus ojos se exasperaban y su boca se contrajo. Levi le enseño como debía posicionar su mano para agarrar el cristal y luego lo insto a que beba despacio y que disfrute del sabor.
—Es asqueroso, no quiero—. Dijo con una mueca divertida significativa de recelo y alejó la copa con parsimonia, evitando que salpique en el mantel. Bebió un sorbo grande de jugo a la vez que se apresuraba para hacer de la mano a su madre que estaba perdida buscando en otras mesas.
Levi se giró sobre si para ver a su exesposa caminar con apuro hacia ellos, un tanto despeinada y con los cachetes colorados. Hanji usaba camisa de mangas hasta el codo de color beige y pantalón oscuro bien ajustado a su cuerpo. Se acercó a Levi y besó su mejilla. Fue un momento incómodo para ambos. Y en un segundo, estaba tomando asiento a lado de su bebé. De poco comenzaron a abordar una conversación que vaya a mena con la ocasión y el lugar. Hanji llamo al camarero y ordeno mucha comida para los tres. Y mientras todo eso sucedía, a su mente le sobrevinieron las imágenes del día lunes cuando se reunió con Hanji para ir al juzgado y presentar ante la autoridad competente su divorcio, ambos firmaron, y quedaron en términos amigables. Esa noche Gretchen le había gritado por teléfono, ella no creía que en realidad fuese a suceder tal acontecimiento. Y al ser de mutuo acuerdo mayores problemas no se presentaron. La alineación parental, era un tema que Hanji se había tomado para sí, el ambicionar que no existiera.
—¿Y qué haremos luego? —pregunto ella con la boca poco llena. Dave la miro contraído al pensar en el tiempo que tenía libre.
—Tú tienes que regresar al laboratorio, ¿no? —inquirió Levi, pasándose la servilleta por la comisura de sus labios engrasados y apetecibles. A veces pensaba que Hanji se comportaba como una muchacha en plena adolescencia.
—¡No! —Dijo sumergida emoción, con el tenedor y el cuchillo en manos—hoy pedí la tarde libre, en la Universidad, ya sabes… es otro favor que le pedí a Moblit, además de que los sujetos de experimentación que se tenían programados para hoy han sido suspendidos hasta otro día. Y a cambio puedo estar con ustedes, diré entonces que la pena vale, dejar de lado la ciencia por esta tarde. A no ser de que tú tengas asuntos pendientes que realizar—. Le dijo con un tono jovial.
—Puedo remover mis pendientes de esta tarde, si deseas. —Les dijo, tratando de entrelazarse con Dave—y ustedes dirán—. Dejó que fluya el ambiente, esperando una respuesta de ellos pero fue Hanji quien salto primero y dijo que el resto del día ya lo tenía programado. Levi marco a la secretaria de su oficina en la ciudad para decirle el paso a seguir y abolir sus pendientes. Guardó de nuevo su teléfono móvil en el bolsillo interno de su abrigo a su vez que retomaba el cuchillo y el tenedor. Observo a su hijo conversar con su madre mientras se llevaba un pedazo de algo a la boca, no atino y se le cayó de nuevo al plato. Los dos reían y a Levi le costaba buscar una opción para responder o acoplarse al momento.
Por las tardes y a partir de las cinco, Eren atendía en su consultorio personal después de trabajar la jornada completa en la Clínica de su padre Grisha, y los fines de semana tomaba clases por su maestría. La noche anterior llamo por Skype a Mikasa y se quedaron en línea hasta entrada la madrugada de hoy. En su escritorio tenía un portarretrato que se dividía en dos: una fotografía de sus padres y la otra de su novia con él. Rozó con ligereza el dedo índice sobre la imagen de Mikasa, suspiro y luego se levantó a revisar en la habitación paraclínica el material que necesitaría para la endodoncia de un muchacho que le asumía el miedo en su consultorio.
Eren, después de una ducha, se había vestido con un atuendo sencillo que consistía en un pantalón y una camisa blanca con matices en azul de manga corta, llevaba la escarapela propia de la medicina con sus dos serpientes en forma de espiral enredadas en lo que sería un asta dándole paso a un par de alas. Su nombre bordado por encima de este. DR. EREN JAEGER. Su calzado consistía en los denominados "zapatos de enfermería" que eran de caucho y con apariencia de suecos y a menudo usaba calcetines de color blanco, por preferencia. En la muñeca izquierda portaba un reloj recubierto en oro, de buena apariencia y en el dedo anular de su mano, el anillo de su compromiso. Estaba bien peinado, perfumado y con una sonrisa como para enloquecer a muchas. Le faltaba la bata de laboratorio pero juzgaba que se sentía más cómodo y fresco como estaba.
Su consultorio ocupaba gran parte de la planta baja de la casa de sus padres y el restante era ocupado como garaje por Eren y Grisha. La primera planta alta consistía en la sala, comedor, cocina, un baño y un lugar para recibir las visitas con balcón. Mientras que las habitaciones estaban en la segunda planta alta y en la tercera habían construido una alberca y contaba con árboles bonsái y flores que le proporcionaban un aroma dulcísimo.
Se escuchó el timbre, era Mina, su auxiliar dental. Llegaba con mucha calma, una sonrisa y su mochila. Ella se dirigió al baño para cambiarse el uniforme y luego proceder a alistar todos los instrumentos. Por su parte, Eren se quedó sentado en la sala de espera revisando todas esas revistas que pintaban de viejas por el año de publicación. Hizo una mueca divertida imaginando a su futuro suegro regañándolo por tal cosa. Su consultorio se mantenía limpio por obra de Mina y Carla, aunque a veces colaboraba por muy poco que sea.
Se escuchó de nuevo el timbre, era Annie Leonhardt, su primera novia. Al principio de todo Eren se quedó perplejo por verla ahí, fuera del rejado de su casa y de forma repentina, si consideramos que Annie vive al lado opuesto del país. Ella le dijo algo que lo hizo reaccionar. Le abrió el portón y la invito a pasar. Se dieron un abrazo sincero y sin fines de buscar nada, hoy en día ellos eran muy buenos amigos y el pasado de ambos se guardaba o recordaba como una etapa vivida y que fue maravillosa. Mantuvieron una relación de veintitrés meses, hace aproximadamente unos doce años. Estaban en plena adolescencia.
—¿Que vientos te traen por acá, Annie? —empezó él. La tenia aferrada por el hombro mientas caminaban a paso lento. Ella vestía de civil.
—Pues, ha sido todo de improvisto. Yo no tenía planeado el viajar y mucho menos a esta ciudad. Pero veras, es por motivos de trabajo, fui removida temporalmente mientras se finiquita una labor del que no estoy del todo informada—. Le dijo, tomando la mano de Eren que se asomaba por su hombro. Entraron por una puerta entre el garaje y el consultorio que los conducía directamente a la primera planta alta. Carla abrió la puerta.
—¡¿Annie?! Muchacha… ¡Cielos! —exclamo—Pasa, ponte cómoda. A los tiempos que veo tu rostro. ¿Cómo está tu padre?
—Gracias, señora Carla. Él está bien, antes de venir acá me dijo que le diera a usted saludos de su parte—. Le respondió, Carla le sonrió. Respiro hondo aquel aroma de casa, muy característico de la familia Jaeger. Tomo asiento en un mueble, Carla hizo lo mismo pero Eren se quedó parado en frente de ella para decirle algo:
—Dentro de poco llegara una familia con un paciente, así que me veo forzado en ausentarme—Annie le hizo un seña con la mano, para que no se preocupara por ella—, regreso en cuanto me desocupe—. Dijo mientras giraba sobre sus talones—. ¡Ah! Y no pienses en irte—. Le dijo mientras intentaba ponerse serio.
—¿Es una advertencia? —ella alzo una ceja.
—Puedes considerarlo como tal—. Se perdió detrás de la puerta, dejando a Annie con su madre. Al bajar se percató del auto verde oscuro estacionado fuera y dedujo que su paciente estaría dentro. Efectivamente, Mina estaba con los padres del paciente y este se encontraba en el baño. Se saludaron y prosiguieron con todo el proceso por delante. Eren se lavó y desinfecto las manos, se colocó la mascarilla y los guantes posando su cuerpo en el sillón dental, a expensas de que el adolescente se reclinase para ajustar la lámpara. Mina rociaba desinfectante en la salivera, ella le brindaba una mirada tranquilizadora al muchacho que se acostaba con miedo mientras llevaba la bandeja instrumental.
Después de todo eso, Eren recordó que debía llamar a Mikasa y aunque a ella no le agradase, tenía que decirle que Annie se encontraba ahí. Entre ellos no había mayores secretos, le había contado todo con respecto a su primera novia y su relación actual con ella. Mikasa estaba empapada de la situación y se mostró comprensible ante él. Le expreso que confiaba plenamente en lo que ahora ellos tenían y que por supuesto era más fuerte. Pero, quedaron en que Eren debía comunicarle cualquier encuentro que tuviese con Annie, no es como si en realidad no confiara pero no quería enterarse por terceras personas de nada.
Marco a su número y espero el sonido mientras miraba el cielo a comienzo de anochecer, ahí fuera de su casa. Le dijo a Mina que tenía el resto de la jornada libre. Se dio dos giros suaves sobre su eje, observando a los vecinos. Mikasa no contesto y se escuchó el buzón de voz. Así que sería lo más breve posible. «Hola, Mika. Sé que aún es temprano para nuestra conversación diaria pero quería decirte que Annie está en los Ángeles, quizás has de saberlo, me dijo que es por cuestiones de trabajo y está de paso por mi casa. Hablamos luego.»
Una brisa fresca le removió los cabellos mientras tomaba la perilla de la puerta para girarla.
Estaba notando los cambios en la vestimenta de Dave, se estaba inclinado por camisas negras con el estampado del logo de bandas como Simple Plan, Green Day o The Rasmus. Llevaban ya algún tiempo dentro de la tienda, la chica que tomaba la factura lucía un estilo gótico con sus ojos delineados de negro, labios morados y uñas largas como garras. Tenía casi una docena de camisas en caja a la espera de que Dave se decida que calzado deseaba y algunos otros artículos que Levi no se había negado a comprárselos. El menor se le había acercado temeroso a preguntarle si acaso podría llevar más prendas y él solo le dijo: «Coge lo que quieras.»
Entre las actividades que Hanji tenía planeadas después del gustoso almuerzo era ir de compras ya sea de ropa, comida, artículos para la casa, muebles o algún perico para suplantar al mapache muerto de su hijo. La idea era que su exesposo y su hijo estuvieran cerca el uno del otro. Ella pego la carrera hacia otro almacén dejándolos solos. Necesitaba comprar unas blusas y ropa íntima. Luego iría a buscar algún adorno para el jardín, o quizá compraría un juego completo para acampar. De repente se sintió muy emocionada, empuñaba las manos con una sonrisa que solo ella podría denotar su grado de complicidad. Ya le comentaría a Mikasa sobre su plan y estaba segura que la apoyaría de convencer a Levi.
—¿Hanji? —escuchó a sus espaldas—Pero si eres tú. ¿Cómo es que tan de repente te encuentro en una tienda durante día laboral y en plena jornada?—pregunto con tono jovial Mike a la vez que besaba su mejilla y abrazaba. Pero un sonido de su nariz, no hacía más que acompasar el gélido encuentro.
—Naa, de salida con la familia—. Le respondió estirando la mano en forma de saludo a Nanaba que se acercaba a ellos con la hija de ambos, una muchacha bonita, de cabello rubio y que a pesar de su edad casi rebosaría la estatura de su madre.
—¿Y dónde está la familia, entonces? Escuche que Levi está en la ciudad pero el muy cretino no se ha pasado a visitarme—. Dijo Mike, mirando hacia todos lados.
—Mike, no hables así de tu amigo y compadre. Y tú sabiendo de ello tampoco lo has llamado—. Le decía Nanaba, reprendiéndolo. A ella se le escapaba una risilla así que no podía sonar como enfadada.
Hanji se pasó de largo para observar más de cerca a la hija de ese matrimonio, solo concibió la idea de que debían ser pareja con Dave. Una idea salida de lugar. La señorita se ruborizó escondiéndose detrás de su padre pero este no hacía más que reírse junto con Hanji. Platicaron un poco más, quizá unos quince minutos pasaron y ellos se retiraron, argumentando que tenían un compromiso entrada la noche y que saludaran a los hombres Rivaille.
Se encontró de nuevo vacía, mientras examinaba las estanterías con adornos muy lindos, recordó que hace menos de dos horas, ella tomo la decisión de decirle a su hijo que oficialmente estaban divorciados. Eso ocurrió antes de que bajasen del auto de Levi en el estacionamiento del Centro Comercial. Ahora ella se recrimina el caso de que no fue el lugar preciso o adecuado para hacer la notificación, se adelantó un poquito.
Dave no dijo nada, simplemente fue el primero en bajarse y caminar a paso apresurado delante de ellos. Ninguno de los dos quiso interferir con los pensamientos de él. Pero no sabían que le estaba afectando más de lo que quizá ellos pudieron llegar a conjeturar.
Y como señal estaba la repentina impulsividad de Dave por comprar no solo ropa y calzado. Él mismo les había dicho que quería convertirse en vegano, quería dos o tres libros, algunos discos de las bandas que estaba conociendo. Le sobrevoló la idea de un piercieng en el labio inferior, pero su padre le dijo que aún no. Pasaron por una tienda de mascotas y a él se le ocurrió que debía comprar todos los animales para luego darles una mejor vida que dentro de una jaula. A las aves, liberaría. A los peces, los echaría en un estanque muy grande. A los perros, los dejaría vivir en su patio e igual a los gatos.
Hanji y Levi se miraron, por intervalo de segundo, reconociendo que su comportamiento no era del todo saludable. Dave estaba presentando sudoración en el rostro, aunque estuviesen frescos por el ambiente.
—Cariño, ¿Qué te parece si vamos a dejar todas tus compras y las mías al auto mientras tu padre hace el resto? —Hanji no espero una respuesta, lo miro con ternura y él la siguió. Actuando bajo discreción le dijo a Levi que consulte con un psicólogo y así se perdió con Dave.
Levi dio unas vueltas por ahí intentando establecer conexión con su sobrina, preparó a Mikasa para dentro de una hora en el Hard Café Rock. Le explico la situación y ella comprendió, pero no sabía exactamente porque Levi quería que ella estuviese, si con su presencia los sucesos no cambiarían.
Pero ella estaba equivocada, los sucesos sí que habían cambiado o por lo menos: atenuado. Dave ya no estaba tan impulsivo ni mostraba signos de ansiedad. Quizá Mikasa se lo atribuía a la decoración del lugar; una guitarra de proporciones fuera de lo normal se apostaba en medio del salón por encima de las cabezas de los usuarios. La iluminación era baja, en cada pilar reposaba una guitarra eléctrica de tamaño normal y por encima de esta un disco de esos de los antiguos, encapsulado en vidrio. Fotos de famosos y legendarios del Rock se exhibían en las paredes. Levi eligió bien el lugar para pasar en la noche, conociendo los buenos gustos que se estaba manejado su hijo.
Aunque no era idea buena, que tomara café.
Reservo una cita con un amigo suyo que se graduó de la escuela de Psicología hace más de dos décadas. No pensó tener que llevarlo con un especialista pero se estaba él viendo en la necesidad de hacerlo, las circunstancias se estaban saliendo de control. Distinguió a Dave, estaba comiendo una tarta y conversaba con Mikasa, de nuevo lo vio sonreír como al mediodía. De forma abrupta a su memoria le llegaron las imitaciones que había hecho Smith con respecto a lo que Dave había confesado: «¡Sí! ¡Es mi prima y estoy enamorado de ella desde hace unos años! Yo no tengo la culpa, tampoco lo quiero así. Pero no puedo luchar contra lo que siento, soy débil y solo con ella me siento fuerte».
Tampoco era idea buena, recurrir a Mikasa. Pero se vio también, obligado a hacerlo.
Hanji tomo su mano por debajo de la mesa, no dejo de beber café y giro su cabeza en torno a ella. Parecía más tranquila. Dos días antes del lunes, tuvieron una conversación en la que no incumbieron los temas de familia, si no exclusivamente de pareja. Ese día por la mañana, recibieron los resultados de varios exámenes a los que se sometió su hijo y la noticia no era alentadora. Dave estaba padeciendo de Anemia aplasica idiopática –una enfermedad más- de lo cual quedaba sujeto a las declaraciones de Hanji, en cuanto a su observación de fatiga y debilidad en él y el examen físico que realizó el médico. Luego había suscrito que se debía realizar una biopsia de medula ósea. Durante la intervención estuvo presente Hanji, sabía de antemano que podría resultar doloroso y traumático para su niño. En el lugar de la punción hubo un poco de sangrado, pero pudo ser controlado y no existió alguna infección que agrave el asunto.
Su caso era moderado, así que lo que necesitaría seria transfusión de sangre lo cual podría rectificar la anemia, pero existía el riesgo de que con el tiempo este tratamiento deje de funcionar. También visitaron al cardiólogo, Dot Pixies. Solo un chequeo para revisar su desfibrilador, el cual estaba funcionado correctamente aunque, no faltaba el mantener un estricto control con ahora su enfermedad reciente.
A solas en la noche, en el jardín de la casa, retomaron sus propios asuntos. «Espero poder contar contigo para lo que viene por delante, yo me comprometo a decírtelo, ya que reconozco que te oculte cosas que debías saber». Ella había comenzado. «No necesitas pedírmelo, es claro que te apoyare, a los dos. No sería suficiente hombre si los dejara pasar por esto, y más a ti. Y gracias». Le respondió sin mirarla, en el pecho llevaba una sensación reconfortante. «¿Qué tipo de relación tendremos? A veces pienso que muchas cosas no estuvieran sucediendo, si no es por mi causa», le dijo mirando al cielo oscuro. «Llevaremos una relación del tipo de dos personas que han forjado un camino y que han decidido dejar los errores del pasado atrás. Teniendo como prioridad cuidar el vínculo que los ha unido de por vida. Si a eso responde tu pregunta. Y por lo otro, no te cuestiones demasiado.» Hanji bajo la mirada. «Estas diciéndome que ya no importa.» «Así es, también quería decirte algo.» «¿Qué es?» «Dentro de poco, estarás en total libertad para retomar tu vida privada» «En realidad no pienso hacer algo como eso, lo que paso en realidad no tiene ningún valor emocional.» «A final de cuentas, si te decides algún día en hacerlo. No te detengas.» Habían guardado silencio. Levi se tumbó en el césped mientras ella seguía sentada con las piernas presas entre sus brazos. En el jardín tenían muchas flores que le proporcionaban un olor particular a su entorno, Levi se dejó llevar por la brisa. De pronto, Hanji rompió el silencio: «¿Puedo decirte algo?» Levi abrió ligeramente los ojos, constriñendo los labios en afirmación. «Te amo» dijo con prisa, se levantó y camino lento hasta la casa. Iría a revisar como estaba su niño. No tan lejos y con la ayuda del viento, le llego un recado…un susurro: «No pensé que me doliera lo que dices, especialmente porque ya no puedo confiar en ti en ese aspecto» y se quedó recostado.
Sintió que con el dedo anular le acariciaba su mano, era Hanji. Levi despertó de su trance. Seguían en el Café. Pero noto que Mikasa no estaba con Dave así que pregunto.
—No sé que paso, pero ella se puso un poco mal cuando escucho un mensaje de voz que Eren le dejo en el buzón—. Dijo Dave, dejando los cubiertos en un lado de los platos.
—¿En serio? No me fije en ello—, dijo Hanji— ¡Oye Levi! Debes dejarla un rato a solas para que arreglen su problema, y si es que lo tienen—. Intentaba detener a Levi pero este no le hizo caso y se levantó para ir al baño de damas. A ambos les dijo, que esperen en el auto.
Mikasa escucho el mensaje de Eren, pero no entendía el porqué de la actitud que estaba tomando. Se suponía que ella confiaba plenamente en Eren. Sabía que Annie era conocida de los Jaeger desde que era una niña y por ello, sus suegros le seguían guardando aquel cariño sin faltarle a ella, como prometida de su hijo. Se secó las lágrimas de puro coraje, tenía la cara roja. Marcó a la casa de sus futuros suegros, le contesto Carla y le dijo que Eren había salido con Annie. Aquello hizo que Mikasa se condensara a la histeria.
Cuando salió del cuarto de baño, vio a Levi parado con cara de malgenio. A regañadientes le tuvo que decir lo que estaba pasando, porque Levi parecía tener muy poca paciencia cuando se trataba de algo que le estuviese afectando a su niña crecida. Las personas pasaban al lado de ambos creando bullicio.
Levi no pudo contener un insulto pero al momento se calmó, sabía que Eren tenía suficiente razonamiento como para no intentar algo con otra mujer. Comenzó a calmar a Mikasa, sacando posibles conjeturas acerca de todo aquello. De pronto escucharon en el lugar que la gente se alborotaba, unos gritos y disparos.
Ambos se apresuraron a salir al lugar donde estaban Dave y Hanji, pero no se encontraban por ninguna parte. Levi tomo a Mikasa por la cintura y la tiro debajo de una mesa. Había dos sujetos vestidos con ropa negra hasta cubrir parcialmente sus rostros y con armas en mano, que al parecer si estaban cargadas con perdigones. ¡Demonios! Solo tenía su fuerza física para enfrentarlos, si debía.
—No los veo por ninguna parte, Levi—, susurro Mikasa devolviendo la vista al frente. Levi tampoco los veía y eso no hacía más que inquietarlo.
—Antes de ir por ti, les dije que fueran al auto. Pero no me parece que salieran en el instante—. Debía hacer algo, pero quizá el miedo le estaba pudiendo más. No sabía exactamente por qué esa emoción se estaba apoderando de él pero decidió no seguir pensando.
Los dos hombres no eran más que delincuentes pero se convirtieron en asesinos cuando dispararon al encargado de la caja. Mikasa, fue quien salió del escondite a toda marcha contra el malhechor, suponía que era su espíritu de justicia. Él hizo lo mismo, detrás de ella porque debía protegerla. Se abalanzo sobre el otro hombre y lo estrello contra la pared con toda la fuerza que tenía. Los años no le estaban sentando mal, aun poseía la fuerza de cuanto tenia veinte y cinco. Sus dotes marciales en el combate lo habían sacado de aprietos al igual que a Mikasa, una experta en enfrentamientos cuerpo a cuerpo.
Pudieron controlar la situación por un momento, ambos sujetos estaban inconscientes. Mikasa se estaba tomando la atribución de presentarse, ella era un oficial. Las personas en lugar estaban aún aterradas. Mikasa se acercó al herido de arma de fuego, solo para confirmar su muerte. Tenía en mano su teléfono marcando al 911.
Una vez que amarro las extremidades de los sujetos, Levi busco a Dave y a Hanji entre los demás pero no estaban. Un grito del exterior del lugar le hizo temblar, era su hijo.
...
u_u ¿Y que paso luego? ¿Donde están Hanji y Dave?
Antes que se me pase por alto, quería hacer énfasis en Eren. Y es que lo sentí demasiado atractivo (algo muy extraño en mi) realmente me deleite escribiendo sobre èl y los suegros :v Tremenda sorpresa que les dejo con Annie, y una Mikasa al borde del colapso.
Otro asunto, es que la relación existente actualmente entre Levi y Hanji es un poco complicado de manejar, y creo yo, se esta manejando con discreción. Me fascina su quietud y el auto-control que tienen pese a lo sucedido.
Con este me despido, hasta una próxima actualización. n_n
No olviden dejar sus comentarios :) Y muchas gracias por leer. :*
