Su elección


— Imagino lo que sientes Darien. Todas tenemos sentimientos encontrados. — confesó Rei bajando la mirada.— Es tu deber ir y el nuestro apoyarte. Iremos si lo crees necesario.

— No sólo como guardianas, también como tus amigas. — dijo Amy dedicándole una sonrisa en señal de apoyo.

El sonrió ante sus palabras. Le era difícil afrontar la situación pero sabía que podía con ella. Después de todo, hace años que ella eligió otro camino. Tenía entendido que incluso tenía dos hijos... Mientras a el se le negó la dicha de tener a cierta pequeña pelirosa, ella jamás estaría entre sus brazos. Le partía el corazón saber que jamás conocería a Rini como su hija en ese tiempo, ella le había negado la posibilidad y era algo que jamás podría perdonarle.

Sailor Plut decidió separar el futuro del presente, así la pequeña dama no dejaría de existir en el siglo XXX pero eso significaba que el jamás podría volver a verla.

— Iré. — dijo sin dejar de ver hacia la nada. Suspiró paso su mano por su cabello en señal de ansiedad. — La decisión que tomó... Ella, fue hace mucho. Se que puedo verla. No se preocupen.

— Aún así creo que lo mejor es que algunas de nosotras te acompañen. — dijo Michiru mirándolo con los brazos cruzados. — No importa quién es la mujer a su lado. El fue nuestro enemigo en su momento. No podemos confiar en el.

— Pero en ella si. — defendió Darien mientras la miraba sin parecer alterado. — Dudo que ella pueda...

— ¡Ella no era lo que pensábamos! — afirmó Lita mientras golpeaba la mesa y apretaba los puños, su nudillos se tornaron blancos de la fuerza. El simple hecho de escuchar que alguien la defendía aunque fuera de manera mínima la molestaba demasiado. Ella las había traicionado y eso podría perdonarlo.— Se que tratas de ver lo mejor en todo esto Darien, pero lo haces por el amor que un día se profesaron.

— Lita...

— No Mina. Esto debe parar. — miro a todas — Serena nos dejó por irse con ese patán. Renunció a todo y a todos por el. Debemos dejar de mirarla como la Serena que era nuestra amiga y que juraba amar a Darien ante todo.

Darien bajo la mirada, sabía que Lita tenía razón, que la Serena de ahora no era quien ellos llegaron a querer en algún momento.

— Aunque nos duela Lita tiene razón. — dijo Hotaru. — Si ella decidió irse con el enemigo eso la convierte en nuestra enemiga también.

Nadie dijo más.

La que había sido su princesa por la cual dieron la vida y decidieron que en su momento protegerían dejando de lado su propia vida las había abandonado. Un día decidió ir tras el hombre que ella juro era dueño de su corazón. No pudieron creer lo que su princesa decía pero al final tuvieron que ceder. Tan fuerte era su amor por el que renunció a ellas, a su amistad, protección y sorprendentemente a su posición como princesa de la Luna. Fue así que se perdió la esperanza de reconstruir parte del Milenio de Plata en la Tierra. Tokio de Cristal era un espejismo ahora.

— Hotaru, Michiru, Amy y Lita serán quienes irán conmigo, las demás se quedarán en caso de ser necesario. Mina, tu quedaras a cargo en mi ausencia.

Mina asintió con la cabeza y su mirada se tornó sería. Las demás imitaron la reacción de su líder y aceptaron la orden.

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— Lita, ¿Crees qué haces bien en ir? — Pregunto Amy sin dejar de ver a la castaña quien tenía el ceño fruncido. Sabía que era una persona de hermosos sentimientos incapaz de dañar a alguien quien no lo merecía pero el tema de Serena... Ni ella misma estaba segura que no se mereciera la furia de su amiga.

— Si, necesito ver con mis propios ojos los suyos, quiero ver si alguien como ella es feliz al lado de ese. — respondió con coraje.

— Promete que no harás algo impulsivo.

— Prometo que reaccionare dependiendo las circunstancias. No me pidas más. — dijo mientras se levantaba y dirigía a la salida. — Vamos, nuestro Príncipe nos espera.

Amy la miro salir preocupada. Esto sería difícil, muy difícil.

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Ya se encontraban reunidos en la entrada al Palacio. Las Sailors elegidas para ir, estaban en círculo mientras las demás se encontraban a una distancia prudente.

— Concentren su poder y visualicen nuestro destino. — dijo el Darien como el Príncipe Endymion.

Fue así que después de tomarse las manos, en dos segundos desaparecieron.

— ¿Creen que todo salga bien? — pregunto Sailor Mars mientras miraba hacia el cielo.

— Espero Sailor Saturn haga explotar ese planeta. — dijo tranquilamente Sailor Uranos mientras miraba hacia dentro del palacio. — Son el enemigo, ustedes como yo, saben que un día querrán atacarnos. Esta invitación es sólo el primer paso.

Sailor Venus suspiro. Miro a sus compañeras y con un movimiento de su cabeza todas se fueron al cuarto de control del palacio.

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Cuando aparecieron en el nuevo planeta sintieron un cambio en la gravedad, querían atribuir que era está la causa del peso en su pecho.

De pronto las puertas de la entrada a su lado se abrió dejándolos pasar, sin dudarlo, el Príncipe Endymion se dirigió adentro. Sailor Mercury y Sailor Neptune se colocaron a la espalda mientras que Sailor Júpiter y Saturn se posicionaron cada una al costado del Príncipe.

No pasó mucho tiempo cuando visualizaron dos guardias al lado de dos puertas.

— Nuestros reyes los esperan. — tras una leve reverencia abrieron la puerta.

Todas se tensaron al escucharlos decir "nuestros reyes" pero nada los preparo para el sentimiento que los invadió al ver frente a ellos a quien una vez fue su amiga, compañera... Su prometida.

Sentada con un vestido blanco se encontraba Serena, la Reina de Némesis.

— Es un placer verlo de nuevo, Príncipe. — Dijo Diamante mirando con soberbia al príncipe frente a él.

— ¿Para qué me has pedido venir? — pregunto el pelinegro sin apartar la vista. — No quiero ser grosero pero me quiero retirar lo más pronto posible.

— ¿Por qué? Nosotros les hemos preparado una de las mejores bienvenidas. — dijo con una alegría tan falsa que parecía burla y su esposa sólo sonrió con la misma hipocresía. El corazón de las Sailors y del Príncipe dio un vuelco, pero era lo que necesitaban para saber que esa mujer frente a ellos ya no era su Serena.

— Lamentó tener que declinar la invitación, tengo compromisos.

— Bien, si así lo quieres. — dijo mientras se levantaba y caminaba hasta quedar frente a frente.

Las Sailor se tensaron con la cercanía y se colocaron en posición de ataque.

— No será necesario. — dijo la ahora Reina de Némesis dirigiéndoles una mirada reprobatoria. — Mi espos...

— No nos interesa lo que... Su Majestad — escupió con reproche Sailor Júpiter. — crea o no necesario.

La Reina frunció el ceño sin dejar de verla.

— Nosotras defenderemos a nuestro Príncipe de cualquiera que intente hacerle daño. — sentenció Sailor Saturn mirando directamente a quien una vez creyó su amiga.

— Quiero algunos recursos de su planeta. — dijo sin rodeos Diamante ignorando el intercambio de palabras de su ahora esposa y las Sailors.

— ¿Disculpa? — pregunto incrédulo.

— Lo que escuchaste, quiero recursos del planeta Tierra. Quiero que mi familia tenga mejor vida, ellos y mi gente.

Un silencio se apoderó de la sala. La Reina Serena continuaba en duelo de miradas con las que una vez fueron sus amigas y ellas no daban un paso atrás ni se dejaban intimidar.

— Olvídalo. — dijo finalmente el Príncipe de la Tierra. — No les daremos ningún recurso.

— ¡Esto es una ofensa! — grito Diamante.

— No tomaras nada de nuestro hogar. Tu gente y tu... Familia. — dijo la última palabra apretando los dientes.— Me tienen sin cuidado. Busca en otra parte, en este sistema no encontrarás ningún tipo de apoyo.

— Esto puede llegar a ser una guerra. — dijo Diamante mirando fijamente a los ojos a pelinegro.— Tu posición no es la más adecuada. Perderás ante mi.

— No tienen oportunidad ante nosotros. — se levantó la Reina Serena dirigiéndose a los demás. — el poder de nosotros es mil veces superior al de ustedes. ¿Ya Olvidaron mi poder?

— No importa quién pretenda darnos guerra. — defendió Sailor Mercury. — El poder de nuestra amistad y la unión de todos los planetas del sistema siempre serán más fuertes que cualquier enemigo.

A cada una de las Sailor un aura las cubría, era obvio que estaban listas para atacar. Serena también fue comenzando a cubrirse por un aura oscura. El sentimiento que transmitía no era ni la mitad de lo que era antes. La paz y tranquilidad habían desaparecido.

— Si lo que quieres es guerra, guerra tendrás. — dijo el pelinegro dándole la espalda.

— No tienes oportunidad contra mi Darien. Sabes que mi cristal es mil veces más poderoso que el tuyo. — Dijo Serena logrando que el Príncipe y las Sailor se detuvieran.

— No debiste irte de nuestro lado sin antes descubrir realmente el poder de tu cristal. — dijo volteándose mirándola a los ojos. — No deseo pelear contra usted Reina, pero si tanto lo desea, terminaré por ceder a su deseo y si es necesario quitarle la vida lo haré sin remordimiento.

Dichas estás palabras el Príncipe Endymion dio media vuelta y se fue con las Sailor tras el.

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Su corazón ya se había roto cuando ella le confesó que estaba enamorada de alguien más. Cuando supo que renunció a todo por otro hombre.

Lo poco que quedaba termino por desmoronarse cuando supo que tenía dos hijos.

Ahora, 14 años después, sólo quedaba el recuerdo, verla ahí le oprimió el pecho y su corazón brinco pero así como la emoción llegó también lo hizo la desilusión. Ella actuaba como cualquier enemigo más, quería quitar algo a la Tierra y tras ver su actitud supo que haría todo por obtener lo que deseaba.

Pelearía contra ella, pelearía por lo que le quedaba, su fuerza sería el recuerdo de su amor y el de la hija que jamás conocería.

Era su deber proteger la Tierra y a su lado tenía a las Sailors Scouts, el no estaba solo.

Ella no era esa mujer que amo y lo tenía claro.

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— Peleará. — Murmuró ella a su esposo. — No cederá.

— Eso espero. — respondió el. — El te arrebató de mi lado hace mucho tiempo, no me molestaría tener una batalla con el, dejarle claro que soy mejor.

— No deberías ser tan vengativo. — dijo mientras sonreía y acaricia su mejilla. — Estamos juntos y es lo más importante.

— Dime, ¿sentiste algo al verlos?

— No, ellos son mi pasado y mi pasado lo enterré al llegar aquí y entregarme a ti.

Ambos acercaron sus rostros y se besaron apasionadamente.

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— ¿Eso ocurrió? — pregunto una sorprendida Sailor Mars.

— Serena es... La Serena que conocimos no existe. — respondió Sailor Mercury con la cabeza gacha. — Fue... No se como decirlo. Defendió a Diamante y nos miro como si jamás hubiéramos sido amigas.

— Entonces todo está dicho. — suspiro Sailor Venus. — Debemos prepararnos. Seguro querrán atacarnos. — miro a sus compañeras y trato de sonreír.— Dejen de sentirse culpables chicas.

— No puedo creer que Serena es nuestra enemiga.

— Pues debemos creerlo. — dijo Sailor Uranus. — Pelearemos al lado de nuestro Príncipe y derrotaremos a quien interfiera en la paz que se ha creado. — recorrió a todas con la mirada. — Ella tomó su decisión hace 14 años, nosotras la tomamos ahora. Si es difícil para nosotras para nuestro Príncipe seguro lo es más y si el decidió hacerle frente nosotras también.

— Si. — aceptaron todas.


Este fic me vino a la mente despues de ver una imagen de Serena como Reina junto a Diamante y formando una familia. Fue algo flash que se me ocurrió y en un rato lo escribí. Perdón por los errores de ortografía. Escribir en el celular a veces no ayuda.

Un abrazo.