Caminaba por un pasillo completamente invadido por la oscuridad, ¿Qué hago aquí? Era la pregunta que no cesaba de repetirse en su cabeza, extendía sus manos tratando de asirse a algo, para guiarse, sus ojos eran inútiles en esos momentos, nerviosamente solo podía escuchar el sonido de sus pasos, giró su cabeza incontables veces de lado a lado, tratando en vano de distinguir algo.
-Akane….
Esa voz, la hizo detenerse en seco, tragó saliva y respiró hondo justo iba a hablar cuando las luces instaladas en la parte superior se empezaron a encender una a una, fue así como supo que estaba en uno de los pasillos de la Universidad, los ventanales de cada salón a cada constado suyo reflejaban la oscuridad de los salones.
-No escaparás…
Volvió a escuchar aquella voz, y seguida de ella, variedad de pasos, que al parecer tenían dirección hacia donde se encontraba.
-¿Qui..én… es? –se atrevió a vocalizar, su ser temblaba de miedo, los pasos no dejaban cesaban, observó fijamente la desviación que conducía a otro pasillo, sombras de "personas" se reflejaban en la pared con ayuda de la iluminación, por un momento sintió alivio, alguien estaba ahí, no estaba sola, se dijo así misma, pensamientos que desaparecieron al ver a la primera "persona" que encabezaba a los demás, se quedo de piedra, por segundos se le fue la respiración, no podía creer lo que veía frente a ella, había restos de lo que alguna vez fueron personas, como si de una película de terror se tratase, individuos en lo que el desangre y la carne desgarrada era lo que los distinguía, la palidez no se hizo esperar en sus finas facciones, sus piernas ahora que más las necesitaba parecían renuentes a responderle.
-Dios…ayúdame- Susurró en un hilo de voz-
Aquellos seres, caminaban a paso lento pero firme, con un objetivo en común, una presa que casar, mostraban una fachada terrorífica, con entrañas sobresalientes y partes faltantes de lo que alguna vez fue un cuerpo.
-Debes huír ….-Escuchó Akane a pocos centímetros de ser alcanzada por las deseosas garras de aquellos esperpentos, sintió como le sujetaban su mano derecha, y sin saber como empezó a correr, siendo jalada por "alguien", al que aún no reconocía, doblaron por uno de los pasillos, y tras introducirse en uno de los salones ahí se detuvieron.
-Tú –pronunció al reconocer la cara de aquel joven, que buscaba la manera de abrir el ventanal de aquel salón, hasta lograrlo-
-Necesito que me ayudes…yo- no termino de decir su frase ya que cual si fuera un holograma la pared de aquel salón, los cuerpos de aquellos seres la traspasaron con facilidad, el joven se puso frente a Akane, tratando de protegerla –Vete…-indico con su vista la salida planeada para ella.
-¡Qué! –grito Akane fuera de sus cabales observando el ventanal y peor aún la caída de tres pisos-
-Por la ventana –aquellos seres se abalanzaron con mas ímpetu sobre el joven- si te atrapan no podrás ayudarme, debes encontrar…-justo fue sujetado impidiéndole el habla, y al hacerlo ya había otros tratando de tomar a Akane quien ya estaba arriba, en el borde de la ventana, observó con horror como el joven era sujetado, miró sus ojos suplicantes, que poco a poco desaparecieron hundiéndose en aquellos semicuerpos, al no verle, dirigió su vista al oscuro vacío que le esperaba, y sin más y antes de que una de esas garras la sujetara saltó, cerrando los ojos, morir al instante era mejor que ser devorada o sabrá dios que le harían, sintió el frió viento en sus mejillas y abrió los ojos justo antes de recibir el impacto…….no hubo gritos, no hubo nada, solo silencio.
-¡Noooo! –fue el súbito despertar de Akane, sus respiración acelerada al igual que su pulso, las lagrimas no dejaban de correr apenas sus ojos se habían abierto, llevo ambas manos a su rostro limpiando la humedad de sus mejillas, poco a poco asimiló lo que había pasado, se vio así misma, arropada con una ligera manta en un sofá, desconocido- ¿Dónde estoy? –hablo en voz baja, llevando su diestra hacia su agitado pecho, sintiendo su corazón latir a mil por hora, no esperó mucho antes de ver al joven dueño de aquella casa entrar a la estancia donde se encontraba, este iba ataviado con una charola de té –Ranma..-el nombre se escapó de sus labios casi en un suspiro-
El aludido que venía concentrado en no dejar caer la bandeja y en cerrar la puerta, dirigió con rapidez la vista hacia la chica –Akane, ¿Estas bien? –a paso rápido, se aproximó hacía ella, dejo la bandeja en al mesa de centro y sentándose en un espacio libre del sofá, en el que ella estuviese acostada, le miró con preocupación aparente-¿Qué ocurrió?- le observó con detenimiento, la palidez aún no desaparecía de las finas facciones de la chica, había rastros aún de lagrimas, y pudo notar el rastro de un nuevo llanto.
Akane platico lo acontecido en el pasillo de la escuela, omitió el detalle del sueño, concluyo que solo habían sido inventos de su imaginación, dada su reciente experiencia sobrenatural, tras terminar su relato y por momento tomar el te que le ofreció Ranma, se había calmado en su mayoría.
-Así que una pelota –arqueo ligeramente una de las cejas- y risas infantiles…-le miró serio- ¿Ya te han sucedido otras cosas Akane?
La aludida mordió su labio inferior, la verdad era que si, ya le habían sucedido otras cosas, pero no se las había creído, además que diría, tal vez que estoy completamente loca, así que mejor opto por mentir- No, es solo esto, a decir verdad tal vez no fue nada, soy algo asustadiza, tal vez malinterprete todo…y-trataba de explicar algo a lo que ni ella misma entendía- verás de pequeña estuve en un tratamiento…-Ranma le miraba atento, ella simplemente miraba sus manos sobre su regazo- yo creía ver cosas…pero me trataron y estoy bien, y seguro estas son figuraciones, inventos de mi imaginación…-le miró tratando de convencerle de algo que ni ella se convencía- no hay por que poner tanta atención al respecto.
-Las cosas suceden por algo, y no, no creo que haya sido invento de tu imaginación –se puso de pie tomando la charola con las tazas que antes contuvieran té- ahora vuelvo- el chico salió de la habitación dejando a una pensativa Akane, tras miles de ideas, decidió que lo mejor era volver a su casa, un fuerte trueno la saco de sus pensamientos, y fue entonces cuando cayo en cuenta que estaba lloviendo, dirigió su vista a la ventana para ver caer las gotas de lluvia.
-Dicen que lloverá todo el fin de semana –la voz de Ranma le hizo girar la cabeza hacia él- una tormenta esta cerca de esta ciudad –caminó hacia ella, tomando el asiento que anteriormente hubiese ocupado.
Akane le miró unos momentos, y con delicados movimientos, se sentó en el sofá, bajo sus pies y empezó a colocarse los zapatos.
-¿Que haces? –pregunto curioso-
-Me pongo mis zapatos, para irme a casa –dijo tranquila-
-No creo que en tu condición debas estar sola –hablo sinceramente sin dejes de malicia, cosa que no notó Akane-
-¿Y pretendes que me quede en tú casa? –le miró sorprendida-
-Por mi no hay problema –sonrío-
-Discúlpame, pero no se por que clase de chica me tomas –finalizó poniéndose de pie, dejando a un lado, junto a Ranma la manta.
-Por una que se da a respetar –la sinceridad que utilizó hizo que Akane trastabillara un poco sobre él
-Que bueno que te des cuenta, entonces comprenderás que tengo que irme a mi casa, por obvias razones de que no podemos pasar la noche juntos –sintió un cosquilleó al pronunciar las ultimas dos palabras-
-De acuerdo, también he notado que eres testaruda, te dejaré ir, pero llevate uno de mis paraguas, la lluvia es en verdad fuerte.
-Esta bien, por cierto ¿Tomaste los libros que traía en mis manos antes de…que me desmayara? –le miró mientras tomaba el paraguas que le ofrecía.
-Si, ya están registrados como entregados –sonrió colocándose su impermeable-
-Gracias –sonrío dejando maravillado al chico por aquel gesto tan simple, pero que en ella la hacia lucir como la mas hermosa de todas las mujeres- pero ¿Qué haces? –señaló su impermeable.
-Te acompañaré, no puedo dejarte ir sola –su voz denotó protección-
-Pero si solo cruzaré la calle, y dudo que un coche me atropelle debido a la lluvia que esta cayendo, y las horas que son de la noche –le miró aun no comprendiéndolo-
-Sea como sea, te acompañaré, también puedo ser testarudo –le guiñó un ojo, acto que hizo sonrojar a la joven.
Y así lo hizo a pesar de las protestas por parte de Akane, Ranma la llevo hasta la puerta de su casa y se mantuvo parado en el portal, mientras ella abría la puerta.
-Bien…te agradezco todo lo que hiciste –dijo realmente agradecida, no cualquiera se hubiera tomado todas esas molestias, además de que otro tal vez se hubiera aprovechado de la situación, esta idea le hizo sentir un escalofrío nada agradable, realmente empezaba a confiar en ese chico, se dijo mentalmente.
-Ha sido un verdadero placer –mantuvo su sonrisa y después de segundos de no decir nada-…bueno será mejor que me vaya, esto parece un diluvio –bromeo-
-Cierto que tonta…pero en verdad no se como agradecerte…-de pronto una idea se le vino a la mente- ya se –sonrío nuevamente como tanto le gustaba al chico- ¿quieres pasar? –pregunto entusiasmada, le haría el café especial traído de china por su amiga, seguro le encantaría conocer tal sabor.
-Pero…no se si deba –le miró sorprendido, realmente daba cambios drásticos esa chica, y eso hacia que el interés sobre ella fuera mas allá de lo inicialmente convenido.
-Vamos, te quiero preparar algo –sonrío nuevamente animando al chico-
-De acuerdo –sonrío a la par con la chica, procediendo a entrar tras ella a la pequeña pero cómoda casa.
-Es muy linda –expreso al ver cada detalle calido de la casa mientras se deshacía del impermeable-
-Gracias –dijo ella dejando el paraguas y quitando su chaqueta- ponte cómodo, voy a la cocina –prácticamente elevo su tono al iniciar su camino hacia el lugar ya dicho-
Ranma camino hacia la sala, miró los muebles, la chimenea y los portarretratos que adornaban esta, caminó hacia ellos con curiosidad de conocer hasta el ultimo detalle de esa chica que en verdad le quitaba el sueño.
En primera estaba la foto de tres chicas una de ellas era Akane las otras dos guardaban cierto parecido con ella, de manera intuitiva llego a la conclusión de que deberían ser sus hermanas, siguió con la siguiente foto, un hombre junto a una joven mujer bastante parecida a Akane, igual de bella, seguro sus padres, se dijo, en otra aparecía Akane con una chica de pelo rojizo bastantes risueñas, observó con atención y sorpresa a la chica pelirroja, era ella, pensó con rapidez, y al ver la dedicatoria "hermanas hasta el final", entonces supo que su informante estaba en lo correcto, Akane era poseedora de la sangre que lograría liberar a su hermano, pensó con decepción y disgusto, sin embargo, sus pensamientos fueron desterrados por una ultima fotografía, un poco escondida, era la foto de un chico de al parecer su edad, se atrevió a tomarla entre sus manos, no supo porque pero sintió cierta molestia al mirar aquella fotografía.
Akane ya traía consigo la charola con las dos tazas que contenían un delicioso café humeante, cuando se topo la escena de un Ranma mirando cierta fotografía en particular – Era mi prometido…-soltó como una bomba ante los oídos de Ranma, mientras dejaba la charola en la mesa-
-¿Era? –dejo la fotografía y se encamino hacia ella-
-Si…terminamos por romperlo- tomo dos terrones de azúcar y los disolvió en su café- ¿azúcar?
-Dos, gracias –se sentó junto a ella mientras observaba como preparaba su café- y por que…
-¿Tengo la fotografía? –sonrío de una manera que no agrado a Ranma- por que termino por ser mi mejor amigo….de hecho siempre lo fue –se corrigió- y siempre lo será aunque ya no este con nosotros –finalizó tristemente-
-Él….en verdad lo siento- se sintió fatal por tener celos de alguien que solo era un recuerdo en el corazón de aquella chica-
-Si, bueno, prueba tu café –sonrío extendiendo hacia él la taza con el humeante café.
-De acuerdo...-tomo la taza y lentamente dio un sorbo cuidando de no quemarse, su reacción fue rápida- esta verdaderamente delicioso –le miró sorprendido-
-Lo sé –tomo un poco de su taza- una amiga me lo trajo de china, este café no se exporta, por eso pocos tienen el placer de probarlo y tu has tenido el honor –rió divertida-
-Ahora si que me siento halagado –continúo en broma riendo con ella-
-Pues que bueno que lo estés –termino por sonreír- es mi manera de agradecerte todo lo que has hecho por mí- confesó-
-No esperaba cobrarlo, pero ha sido bastante placentero este momento contigo –le miró fijamente-
-Yo también…le he pasado bien – sus mejillas se enrojecieron, mientras que su parda mirada era presa de una intensa mirada azul, por ello y con bastante fuerza de voluntad, desvió su mirada, para tomar un poco de café, acción que Ranma imitó- ¿y dime que estudias? –preguntó tratando de aligerar la tensión del ambiente.
-Administración empresarial –sonrió antes de dar otro sorbo al delicioso café-
-Vaya y ¿Por qué elegiste esa carrera? –Preguntó aun con la taza en sus manos-
-Veamos…por que tengo un sueño –sonrió melancólicamente- a decir verdad mi hermano y yo lo teníamos…
-¿Y cual es? –preguntó sin poder ocultar su interés
-Administrar un Dojo…la verdad era que yo me encargaría de dar las clases y él administraría, cada cual con sus habilidades –río un poco recordando algunos sucesos de su vida con su hermano, Akane le veía embelesada, realmente era guapo y su mirada por unos segundos fue de completa ternura, para luego ser la misma indescifrable de siempre- pero ya por cosas ajenas a mi voluntad, las cosas no sucedieron así, sin embargo, mi sueños siguen fijos –desvió su mirada para tomar de su café.
-Entonces debo suponer que prácticas artes marciales –sonrío abiertamente-
-Supones bien- dijo al tiempo que daba otro sorbo al café-
-Vaya...sabes, de mis hermanas fui la única que se intereso por ese arte –sonrió con melancolía- y justo por eso fue que me comprometieron –suspiró al recordar-
-¿Entonces fue arreglado? –le miró interesado en el tema
-Sí –asintió tomando otro sorbe de café- papá conoció al padre de Ryoga desde su juventud e hicieron un pacto, mi padre daría a una de sus hijas en matrimonio al único hijo de su amigo, quien se entrenaría hasta cierta edad y se capacitaría para llevar las riendas del Dojo –otro suspiró mas se escapo de su boca- cuando le conocí…él era muy tímido-sonrió al recordar, gesto que no agrado mucho a Ranma, quien desde hacia rato había terminado su taza de café y la había puesto sobre la mesita de centro junto a la taza a medio terminar de Akane- papá y mis hermanas acordaron que yo era la mejor candidata para él, por compartir gustos…
-¿Y te enamoraste de él? –se sorprendió de oír de si mismo la pregunta, la verdad es que no la había planeado, solo lo dijo sin pensar y se mantuvo expectante ante la respuesta de la chica, la cual lo despojo de la calidez que antes hubiese sentido y le caló hasta los huesos, mucho más de lo debido.
-Si…-dijo en un susurro manteniendo su mirada fija en el suelo- pero el no de mi…no como yo quería…pero él debía cumplir su deuda de honor y yo...-cerró sus puños contra su regazo con fuerza-… yo guardaba esperanzas de que ya una vez casados el se enamoraría completamente de mi –hablaba dejándose llevar, tenia tiempo queriendo sacar esa pena de su corazón y su mente – fui egoísta lo sé…-sonrió con amargura- pero el se convirtió en mi confidente, mi mejor amigo, mi primer amor…hasta que llegó ella…y todo acabó, el rompió el compromiso y con el mi corazón – nuevamente le miraba a él, esa mirada que justo ahora sentía solo dedicada él, tenía unos deseos que nunca más fuese dedicada a nadie más, deseos posesivos que empezaban a nublar su razón-
-¿Lo sigues amando? – apretó fuertemente los dientes por el sentimiento que le embargaba de solo imaginar una respuesta positiva.
Akane ante la pregunta dirigió su vista hacia la fotografía que antes estuviese en manos de Ranma- Creo que…siempre será mi primer amor –sonrió ligeramente- de esos de adolescencia, ahora que lo pienso no se si fue realmente un verdadero amor o solo como dije, cariño de adolescentes o un simple capricho, el no me dio la oportunidad de descubrirlo –se reclino en el sofá nuevamente mirándole- pero siempre ocupara un lugar especial en mi corazón, como cada persona que he querido y se ha marchado ya –termino sonriendo y al mismo tiempo sorprendida de si misma por haber expresado todo aquello a alguien que conocía de poco-
La respuesta no fue del todo placentera para Ranma, pero le dejaba tranquilo, además el tipo ya no existía y fue parte del pasado de la chica que tenía frente a él, era justo que le guardara cariño, todos tenemos un pasado, se recordó como reproche así mismo, no tenia por que juzgar, menos cuando ese pasado aún no había quedado olvidado.
-Bueno ya es algo tarde –habló rompiendo el silencio que el moreno había formado tras permanecer sumergido en sus pensamientos- bastante diría yo –se colocó de pie...y al instante un mareo la embargó, y hubiese caído pero Ranma se puso de pie, sujetándola con rapidez –Lo siento…no se que me pasó –llevó su diestra a su frente, tocándola ligeramente con la yema de sus dedos –debe ser el cansancio –habló dirigiendo su mirada al joven frente a ella, quien desde hacia momentos le miraba intensamente.
-Akane…desde que te vi yo…tengo que confesarte algo…-dijo débilmente con vos ronca, sin dejarla de mirar ni un segundo- yo…
-Si…-se sentía embriagada de la cercanía del muchacho, y era conciente de la manera en que este la atraía contra si tomándola de la cintura, pero esto no le molestaba en lo absoluto-
Ranma aunque con ya escaso dominio sobre su razón, decidió no confesar su verdadera presencia en aquel lugar, se lo diría en otro momento, en esos instantes el deseo de otra cosa rebasaba cualquier confesión sobre él que quisiera hacerle, decididamente se aventuró a acariciar la tersa mejilla de ella y lentamente pero con ansias se apoderó de aquellos labios tan suaves y dulces.
Akane se sorprendió, no entendía que era lo que sentía en ese momento por aquel chico, pero fuera lo que fuera, estaba dispuesta a darlo todo, ya no había ni una pizca de razón en su conciencia, el deseo de su cuerpo se había adueñado de todo control, le vio acercarse y en lugar de asustarse, rogaba por que terminara de acortar el espacio, hasta que lo hizo, fue dulce, lento en un principio, pero lo ahondaron con pasión, no se resistió y poco a poco se sentaron en el sofá, hasta que el fue inclinándola hasta quedar ligeramente sobre ella.
Entre besos se hablaban y decían en ocasiones palabras susurrantes, hasta que por falta de aire se separaron, Akane no dejó en ningún momento de mirar los ojos del chico al igual que él, ambos pensaban que si lo hacían volverían a su realidad y se iría la magia del momento.
Ranma le miraba con aparente deseo, miró sus labios ahora algo rojos por los recientes besos y con ello más deseables que nunca- No se como…pero te quiero Akane –y tras esa confesión nuevamente se apoderó de aquellos labios, con deseos de no dejarlos nunca.
-Espera –se separó ligeramente cortando aquel beso- aquí no…-sonrío al ver en los ojos del chico miedo al rechazo- en mi habitación –dio un fugaz beso al ahora sonriente Ranma, quien se levanto de encima de ella y delicadamente antes de que ella hiciera ademán de levantarse la tomó en brazos, caminando hacia la tan ansiada habitación, tropezó un par de veces pues los besos no paraban por parte de ninguno de los dos, al llegar ahí dejando a la chica sobre la cama, cual si fuera una pieza en demasía frágil de porcelana, se colocó sobre ella procurando no aplastarle, y dejando por un momento sus labios inició un sendero de besos de su cuello hasta sus hombros, lo que arranco un placentero suspiro de la chica, y como si fuera una necesidad básica tomó el rostro de él atrayéndolo nuevamente a sus labios, los cuales dejaron en automático mientras sus manos hacían el trabajo .
La lluvia era sumamente intensa, y los truenos eran cada vez más sonoros, pero ninguno de los dos reparó en ello.
Akane fue quien se aventuró a abrir la camisa de él hasta lograr despojarla de aquel cuerpo que en esos momentos necesitaba más allá de cualquier otra cosa, después de ello Ranma empezó a subir la blusa de ella, acariciando en el transcurso la tersa piel que aparecía al despojarla de aquella prenda, finalmente le sacó la blusa por el cuello y nuevamente se inclino a besarla esta vez cerca de su pecho, esto arranco más que un suspiro en Akane, el chico bajó con sigilia depositando besos que la hacían estremecer, lentamente fue bajando el pantalón entallado que portara en aquel momento, besando cada área descubierta en el trayecto.
Akane se sentía soñada, ese tipo de sensaciones era lo que se había evitado sentir hacía muchísimo tiempo, y ahora de un momento a otro se las permitía, su conciencia estaba reprochándole tal comportamiento, pero las sensaciones tan placenteras del momento no le dejaban escucharla con claridad, así que hizo nuevamente oídos sordos recibiendo con avidez por enésima vez la boca de él, y fue en ese momento que llego su turno, con tranquilidad desabotonó uno a uno cada botón del pantalón del chico, mientras respondía a ese beso tan pasional como los otros, alcanzó a escuchar pequeños gemidos de placer por parte de él, algo que descubrió le excitaba más, todo era perfecto, no hacia falta nada, y su labor con los botones había finalizado, lentamente le despojo de esa prenda que en esos momentos no era más que un estorbo.
-Akane….-susurró a su oído Ranma-… ¿estas segura? –preguntó con dificultad ya que se debatió en si debía o no preguntar, dadas las calurosas circunstancias y lo avanzado de la situación.
-Si lo preguntas por segunda vez…tal vez empiece a dudar –fue la queda respuesta de Akane, quien se aventuro nuevamente a quitar el aliento de aquellos labios tan deseables.
Esto fue suficiente para Ranma, sus manos nuevamente tomaron el control y se apresuraron a desabrochar esa prenda que le impidiera el acceso piel con piel del busto de la joven, acarició con la ligereza de un amante profesional, empeñado en hacerle sentir a la chica al menos la mitad de lo extasiado que el se sentía, no pensaba en esos momentos, no quería hacerlo, por que si lo hacía, lo mas seguro era que tendría que detenerse, Akane estaba prohibida para él, desde el momento en que supo lo de su hermano, esa mujer era lo que no podía tocar en su vida, ese toque que ahora le era vital para seguir respirando.
No tuvo prisas, ninguno de los dos, ambos se amaron con lentitud, es irónico pensar en amor, hacia días que se había planteado este pensamiento el joven, pero ahora estaba seguro, amaba a aquella mujer que en esos momentos se le entregaba sin contemplaciones, sin objeciones, y estaba seguro que ella empezaba a sentir lo mismo o ya lo sentía, pronto quitaría del medio los secretos que podían separarle de ella, estaba decidido, no importaba el hecho de que aquella bella mujer que se desenvolvía con pasión en sus brazos fuera la misma que tenía la clave para liberar a su sangre y con ello la maldición, tenía que haber otra alternativa…sencillamente no la sacrificaría.
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Notas de la Autora:
Ok este capitulo si lo he modificado, he agregado información que hacía falta y de hecho que repasado cada uno de los capítulos pasados, son altas horas de la madrugada, pero pues era ahorita o nunca.
No quise entrar en detalles eróticos por que pues bueno, a demás de que aún no me siento preparada para hacerlo, así que preferí hablar de sentimientos y demás, y dejar de lado la escena descriptiva en el plano físico, digamos que eso lo dejo a su imaginación.
Aredna-R
