Capitulo 8: Yuuto Kido

Llegaba a mi oficina, eran aproximadamente las 9:00 de la mañana, tenía sueño pues tenía muchas cosas en la cabeza que no me permitieron dormir la noche anterior.

-DawnPanIno-sama que bueno que ha llegado, su paciente la espera dentro –explicó Hikari.

Toque mi cabeza y entré a mi consultorio, cerré la puerta, vio a un chico con unos extraños goggles en la cara, su cabello peinado a rastas y con una simpática sonrisa de superioridad.

-Buenos días –le saludé y el chico hizo lo mismo.

Él estaba sentado en el sillón verde esperándome, aunque me daba un poco de pena pero no me sentía en condiciones de seguir escribiendo.

-Lo siento, ahora no estoy disponible para un terapia ¿Te parece si la aplazamos un poco? –le pregunté

-Por mi no hay problema ¿Pero usted esta bien? –me cuestionó

Yo no sabía mentir, odiaba hacerlo, y si lo hago siempre me hecho de cabeza al rato de la mentira, yo no era una mitómana.

El se sentó en la silla de enfrente de mi escritorio y yo en la mía. Me miró fijamente, era tan lindo que no podía mentirle y mucho menos con la atención que me estaba poniendo.

-La verdad es que no, por eso te pido más tiempo, hasta que recupere mi cordura mental y me sienta neutral como para darle una terapia a alguien –le dije

Eso a mi me sonó a mentira ¿Yo? ¿Cordura? eso jamás, jamás la recuperaría.

-Puede confiar en mi, soy el confidente de mi hermana, puedo darle "terapia" a usted también –me tentó.

Dudé un poco, pero tenía que contarle a alguien lo que me pasaba, estaba tan rara por eso, tan confundida… yo…

-Esta bien, pero nada de lo que diga sale de aquí ¿Cierto? – le pregunté

-Esa es la primera regla de los psicólogos –musitó –lo que pasa aquí, aquí se queda.

Empecé a contarle un poco de mi vida, tenía un problema amoroso, menuda tontería, solo a una psicóloga de mi nivel se le ocurre poner en un papel así a un paciente.

-Hay un hombre que me gusta, casi nunca lo veo, llevó así un año, cada… mas bien siempre que pretendo olvidarlo, aparece, me saluda, me mira como mi amigo, me imaginaba que eran coincidencias, pero mi lema es "No existen las coincidencias solo lo inevitable" al igual que mis makangas favoritas –le conté mientras daba un suspiro enorme.

-Eso no es toda la historia ¿O si? –preguntó

Me leyó la mente, tenía un gran sentido de percepción, aparte de inteligencia.

-Tiene razón, últimamente lo he encontrado muchas veces seguidas, desde que regrese de vacaciones de semana santa, había ido a un retiro en un pueblo lejano quería olvidarme de él, seguir escribiendo, quiero ser novelista, cuando volví, lo vi pasar en su automóvil y me dije "nunca lo vez y cuando lo quieres olvidar aparece" así fue… ese día era miércoles, un viernes salí a la calle a escribir, lo vi de lejos y me dije "enfréntalo, dile tus sentimientos como haz practicado" caminé hacía él, pero dudé y Salí corriendo en dirección a mi casa, donde entre llorando y repitiendo "que jamás volvería a verlo, que solo era un capricho, que no lo quería, que nunca lo volvería a ver" todas esas cosas que dices cuando te rompen el corazón.

-¿Qué decidiste hacer? –preguntó.

-Olvidarlo, era lo único que pensaba mi mente y mi corazón, pero cuando inicie sesión en una pagina llamada facebook, tenía una solicitud de amigo de él, yo tenía miedo a agregarlo, por pensar que era acoso, pero allí estaba la solicitud que desde meses atrás esperaba con ansia, golpee mi cabeza contra el closet de mi hermano y al final lo acepté, en las últimas semanas, hemos hablado muy bien, oyendo música, discutiendo por quién es el dueño y señor del chocolate y las moras, Es divertido pelear con él.

-¿Y solo por eso estas confundida? –cuestionó.

-No, un domingo un amigo de la clase de drama llegó a mi casa, estuvimos hablando afuera de mi casa y justo cuando nos reíamos, el chico que me gusta pasó por enfrente… Yo me sentí pésimo, aunque él nunca me corresponderá porque mi amor es un amor idiota, Yo lo quiero a él y él a otra… me sentí triste, pensé que si tenía una sola oportunidad se había roto… soy una idiota.

El joven me miraba atento, parecía fascinarle mi historia, o quizá aburrirle, pero aun así no dijo nada. Di un gran suspiro y luego lo miré.

-¿Ya te sientes mejor? –preguntó

-Claro –dije con una sonrisa de niña pequeña e inocente –siento mucho haberte contado algo que no te importa… sin siquiera saber tu nombre ¿Cómo te llamas? –pregunté apenada.

-Yuuto Kido –respondió

Eso me cayó como un gran "ah" ahora ya se por que Fudou-san y Sakuma-kun aman a este chico, es increíblemente genial.

-Mucho gusto, me han hablado maravillas de ti – le saludé –así con que tu eres, tenía muchas ganas de conocerte.

-Me alegra que te hablen de mí, déjame adivinar ¿Sakuma? –respondió.

-Así es –afirmé –también Akio-kun

-¿Fudou? ¿Qué te dijo de mí? –preguntó algo interesado

-Lo siento pero esa es otra regla ninja, perdón de psicóloga, no digas los problemas de tus pacientes a personas externas –le susurré –Pero cuéntame de ti, ¿Espera sabes que esta terapia es Yaoi cierto? –cuestioné.

El chico asintió y después dijo algo como "mi hermana me lo dijo"

-Yo...Soy huérfano, mis padres murieron cuando yo era muy pequeño y fui adoptado por un hombre de negocios, estudié en el mejor instituto, el Imperial y allí comenzó mi perdición.

-Déjame adivinar ¿Kageyama? –pregunté

El chico asintió y cambió se semblante por uno indiferente y frío, parecía otra persona

-He oído algunas cosas de él… pero quiero oírlas de tu boca. –le dije.

El chico suspiró y se quitó sus goggles, tenía unos ojos hermosos color rojo un rojo apasionante color de la sangre, una mirada llena da miedo y desconfianza, temor a fracasar.

-Me da pena decirlo pero… -susurraba el chico.

-Dime, esto te ayudara y no temas –musité con voz templaría.

-Ese hombre abusó de mi, es que… ¡Yo fui un tonto! Sabía que estaba mal pero aun así seguía… él me tocaba, el quería… ¡No puedo decirlo! ¡No sé como decirlo! Es qué… -se excusaba.

-Bien, pasemos a otra cosa –le sugerí.

-Bien, después de muchos años conocí a Endo y… me enamoré de él, cuando yo entré a Raimon todos pensaban que era un espía, menos él y Goenji, en poco tiempo me convertí en su mejor amigo, pero él no se daba cuenta de mis sentimientos, yo pensé que él era un tonto aficionado al futbol, pero no, me di cuenta de lo que realmente sentía Endo, yo pensé que su único amor era un balón, pero cuan equivocado estaba, me di cuanta cuando Tachimukai entró al equipo, después de nuestro primer partido contra Génesis, la única vez en que lo vi tan deprimido, fue cuando noté que Kazemaru se había ido y él estaba así por su culpa, allí, me rendí, perdí todas mis esperanzas con él. –me narró

-¿Y con eso cómo te sientes? –pregunté con la frase que solía adorar.

-Pues estoy bien conmigo mismo, pero me tiene confundido que hace unos días Sakuma se me ha declarado y yo… le dije que siguiéramos siendo amigos, él siempre lo ha sido y siempre he sabido de sus intenciones conmigo, pero aun así no podría aceptarlo, quiero que se de cuenta que yo nunca podre corresponderlo y que hay muchísimas mas opciones que yo –me contó.

Su historia era un drama sentimental, me gustaba verlo hablar así, pero una pregunta rondaba en mi cabeza ¿Por qué habría venido a una terapia yaoi si ni siquiera puede contarme que traumas homosexuales ha tenido?

-Y ahora ¿no tienes a nadie que te interese? –le pregunte

-No… ahora lo que deseo es olvidarme de todo, estar unto a mi hermana Haruna y estudiar, claro que también quiero seguir jugando futbol –mencionó.

-Espera, ¿Haruna es tu hermana? No lo sabía… ni pensar que ella fue la de la idea de las terapias – musité sonriendo.

-Si es mi hermana, pero por desdenes del destino nos separamos… y sobre su locas ideas de Fujoshi cree que todos los del equipo estamos mal de eso… aunque creo que tiene toda la razón –apoyó el joven.

Esta conversación se había tornado aburrida y sobre la vida de mi paciente así que hice una pregunta que a mi parecer era muy directa.

-¿Qué opinas de Fudou-kun? –pregunté con semblante tierno y una voz sumamente pegajosa.

El chico… movió sus ojos de una manera rápida, si no fuera yo, no lo habría notado ya que mis alertas de yaoi sobre pasan los limites humanos, también pude haber imaginado que se sonrojo pero creo que su disimulo era enorme.

-Es un gran chico… bueno, no… lo que trato de decir es que… él…bueno… creo que su historia es peor que la mía y la ha podido sobrellevar como alguien normal…realmente yo lo admiro y me siento mal cuando recuerdo las cosas horribles que le dije antes de saber sus razones –contaba – si…yo…creo que lo…

-¿Amas? ¿Deseas? ¿Quieres? ¿Odias? ¿Aborreces? – siento que debía aligerar el peso de la consulta ya que Kido-kun no es muy expresivo, además amo hacer eso con mis pacientes.

-No, ya lo dije, solo es admiración, por que a pesar de también estar con Kageyama yo lo veo bien… en cambió yo soy un desastre no se que voy a hacer, no puedo vivir sin recordar el pasado… yo quiero seguir adelante sin que nada me recuerde a ese hombre y todas las abominaciones que hizo –habló.

-¡¿Admiración! – Susurré – Eso es…

-¿Qué dijo? –preguntó confundido.

-Enserio ¿no sientes nada por Akio-kun? –cuestioné.

-¡Claro que no! –gritó enojado y rojo, si, ese sonrojo no fue disimulado.

- Bueno entonces contéstame algo… ¿Te gustan las abejitas o las florecitas?* -pregunté con mirada picara.

-Ninguna de las dos… en todo casi serían las abejas… pero me gustan mas los pingüinos –respondió.

-¿Enserio no te gusta Fudou-san? –pregunté directa e impudorosamente.

-¡Claro que no! –susurró—además el… él solo me considera un amigo y ya…

-¿Entonces si te gusta? –pregunté acercándome al chico de una manera peligrosa.

El permaneció callado y no dijo nada pero al notar su desvió de mirada, la respuesta era obvia.

-Parece que tu terapia terminó… y se alargó muchísimo gracias a que te conté mis problemas, lo mejor será que te vayas y vuelvas cuando admitas tus sentimientos –musité viendo mi reloj.

-¿Admitir qué? Yo no lo quiero… Fudou es solo un amigo al igual que Sakuma, y con respecto a tus problemas, olvídate de ese chico por que si no vas a seguir sufriendo como una tonta por alguien que no te merece, es el mismo consejo que le di a Sakuma para que se fijara en Genda… pero esa es otra historia –me sugirió

-Así lo haré, el día en que admitas que te gusta cierto chico –le amenacé.

-Bien, me gusta, me atrae y lo quiero ¿Feliz? … Pero el nunca me va a querer después de que por mi culpa Kageyama lo tomó como conejillo de indias – me contó – he perdido todas las esperanzas.

-Era lo que yo quería oír además, no pierdas la fe ya que sin ella te hundirás – le dije.

El chico ya no quiso oírme y salió del consultorio. Despidiéndome y diciéndome que me contradecía.
Aprendí una cosa en esta consulta, nosotros somos humanos y necesitamos ayuda, nadie es perfecto y necesitamos consejos, desahogarnos y ayudarnos si guardas algo en tu interior, te hará daño, que nunca pierdas las esperanzas hasta el último momento o quizá nunca, pues perderás mas de lo que tienes.
Apóyate en tus amigos y conocidos a los que les tengas confianza y cuéntales, la comunicación es básica y si no hay nadie que te oiga lo mejor es escribirlo.
Kido-kun, no pierdas la esperanza yo se que eres mas que correspondido, pero es muy difícil aceptar algo que quizá no funcione o quizá si.

*Se refiere a si le gustan las Abejitas=es Seme y Florecitas= es uke