Lamento el retraso


Epílogo

La suavidad de la cama la hacía sentir delicada y frágil, allí abrazada a su madre una hermosa sensación de bienestar la inundaba- Se buena Andy, recuerda que eres especial y mamá te ama mucho- las palabras de su madre flotaban en el aire, hermosas y llenas de amor, se sentía tan feliz allí... pero el abrazo termino y la humedad de las lágrimas que su madre derramaba impregnó su mejilla cuando la beso- Recuerda mamá te ama- dijo mientras deshacía el abrazo alejándose.

-Mamá- grito- mamá, mamá, mamá- volvió a gritar y siguió llamándola aún cuando la garganta le ardía por el esfuerzo, aún cuando sabía que nunca obtendría una respuesta; ella estaba sola en ese lugar, la oscuridad la torturaba creando mil fantasmas imaginarios que atormentaban su mente.

-Andy- la voz la llamaba- Andy- insistentemente la voz le recordaba que debía abrir los ojos- Andy.

A pesar de lo doloroso del sueño ella no deseaba despertar, no cuando los sueños eran la única forma de recordarla.

- Vamos dormilona, hoy es el gran día ¿no querrás llegar tarde, verdad?- dijo la voz que le pertenecía a un borroso rostro que se inclinaba sobre ella.

- ¿Padre?- pregunto ella sentándose apresuradamente sobre la cama.

- Hola princesa, es hora de que te prepares, hoy es el gran día- dijo su padre mirándola con aquel brillo en los ojos que ella no podía comprender.

- Soñé con ella papá- le conto- soñé con esa noche, soñé que estaba conmigo y me decía que me amaba.

- Claro que ella te ama- declaro- ella siempre te amo- dijo mientras la abrazaba y revivía aquella noche.

Estaba atrapado, inmovilizado y a merced del maleficio asesino; Astoria saboreaba esos segundos paladeando cada letra mientras el maleficio se formaba y era expulsado de su varita en dirección a él. La miró fijamente desafiándola, sin mostrar debilidad, un grito llego a sus oídos y su vista fue bloqueada por un cuerpo que cayó frente a él, víctima del hechizo que debía quitarle la vida.

-G-gra-granger- grito él inconsciente de que se movía hacía ella, de que ahora era libre.

-Sangre sucia inmunda, como te atreviste- grito Astoria enfurecida- bueno no importa, no importa, solo has retrasado lo inevitable – canturreo con una sonrisa psicópata, una sonrisa que murió en su rostro cuando el malefició la alcanzo.

Draco tomo el cuerpo de la castaña entre sus brazos, dejando caer la varita con la que había matado a Astoria, la varita que le había pertenecido a Hermione- No, no , no puedes morirte ahora- gimió – Granger no te mueras- grito zarandeándola con fuerza pero ella nunca le respondería. La expresión serena de su rostro le abrumaba, ¿cómo pudo ella morir por él? Por alguien tan insignificante como él.

Entre sus manos sin vida ella aferraba con fuerza en trozo de pergamino, lo tomo con delicadeza y leyó lo que allí estaba escrito… - Esta bien Granger, si tú pudiste morir por mí, yo puedo vivir por ti.

- ¿Padre, crees que podría tener una fotografía suya?- pregunto Andy, sacándolo de los amargos recuerdos- por favor- pidió- quiero llevarla conmigo.

- Esta bien, buscaré una para ti- contesto acariciando la cabeza de la niña- Te pareces mucho a tu madre…

- Lo sé, siempre lo dices- le corto Andy saltando de la cama para abrazar a su padre- Hogwarts puede ser un lugar mágico pero yo realmente voy a extrañarte padre.


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