No pensó en nada más que Adrien, su corazón se aceleró y su mente se inundó de imágenes sobre él, con un pensamiento que ocupo toda su mente.

"Quiero verlo"

Por eso Marinette salió apurada de la casa del Maestro Fu, antes despidiéndose de él y luego se marchó.

Al salir, noto que la lluvia había disminuido su intensidad, ahora diluía. En el camino iba corriendo, mientras que los charcos en donde pisaban la chapoteaban, estaba mojada y embarrada, pero no le importaba.

Quería verlo.

No sabía dónde se encontraba, pero imaginaba que luego de lugar del accidente lo habrían llevado al hospital más cercano y por esa razón se fue hacia allí.

Al notar como varios reporteros bajaban de sus camionetas o algunos se encontraban en la entrada del hospital, le dio la idea de que Adrien se encontraba allí.

Dio paso en medio de los reporteros y empezó a recorrer el hospital, le daba la sensación de que si preguntaba, no le iban a decir la información y la harían pasar por una fanática loca. Y lo confirmo al ver como una, armaba un escándalo.

Marinette pasaba por cada uno de los pasillos, caminando a pasos rápidos, ya que no podía correr en el hospital, de pronto detuvo sus pasos.

—Marinette—Pronuncio Alya acercándose—Tus padres están preocupados, yo también ¿Dónde estuviste todo este tiempo? —Le pregunto agobiada apoyando sus manos en su hombro— Estas horrible ¿Qué te paso? —Repuso observándola de pies a cabeza.

— ¿Cómo esta Adrien? —Le pregunto Marinette ignorando las preguntas de su amiga.

—Esta inconsciente, los doctores dicen que despertara pronto—al escuchar eso, su cuerpo tensado, se alivió como sacándose una carga de encima.

— ¿Puedo verlo? —Le pregunto a Alya con sus ojos brillosos aguardando y esperando una respuesta afirmativa.

—No, ya se acabó el horario de visitas—Repuso.

— ¿Cómo te enteraste que Adrien se encuentra en el hospital? —Le pregunto Marinette.

—Yo, debería preguntarte eso, pero Nino iba de caminando de paso y vio que en la ambulancia iba Adrien, después me llamo y yo intente comunicarte, pero no me respondías ahora me dirás ¿Cómo te enteraste? y en todo este tiempo ¿Dónde estabas? —Le pregunto Alya cruzándose de brazos.

Marinette la miro y vio ese brillo en su mirada, no quería preocuparla más de la que ya estaba y contarle todo lo que paso no tendría sentido.

—Me desmaye—Le dijo sin mirarla, sintiendo un poco culpable por mentirle— Cuando iba a camino a casa, un señor al que una vez lo ayude a cruzar la calle, me encontró tirada y él muy amble me llevo hasta su casa, recién me desperté y cuando iba hacia mi casa, escuche unas señoras hablando y por eso estoy aqui—Le dijo terminando de contarle.

— ¡Ese señor podría haber llamado!—Reclamo Alya

—Mi celular se rompió —Repuso Marinette levantado ya la mirada.

—Bueno, me alegro que estés bien, le llamare a tus padres de que te encuentras bien —Le dijo sacando su celular y marcando su número.

Entretanto Marinette fue hasta la puerta donde se encontraba Adrien y por el cristal pudo observar cómo se encontraba dormido con varias vendas en la cabeza y una en su brazo.

Se apoyó en la puerta y luego de unos segundos, unas lágrimas se deslizaron por su rostro, estaba tan feliz de que estuviera vivo. Sin embargo a la vez se encontraba triste por el precio que hubo que pagar. Las cosas que sucedieron vinieron a su mente y ya no lo pudo superar, todo esto había ocurrido hace unas horas, pero sentía que días habían transcurrido.

Su cuerpo no lo aguantaba, ella no lo soportaba. Alya quien termino con la llamada de los padres de Adrien, vio a Marinette en ese estado y apoyo una mano en su hombro, diciéndole...

"Él está bien"

A pesar de que eso no era lo único que le preocupaba esas palabras le brindaron seguridad porque el...

"Él está bien" "Lo estaba" "No estaba muerto" "Estaba vivo"

Y eso es lo único que importaba. Se unió en un abrazo con su amiga, llorando en su pecho, liberándose de todo. En ese instante Nino llegaba con el café para él, ya que Alya no quiso. Y al ver esa escena sonrió levemente y se fue de ahí con la intención de buscar un café también para Marinette y también para Alya.

Con el pensamiento de que tal vez lo necesitaran.