Heyyy! Holaa a todaas! No pude subirlo antees lo sientoo! T.T tuve mucha tarea, los maestros no tienen compasion! , no saben que tengo vida social y un fic que subir! xD Incluso creo que ya ni cuenta como martes de subir capitulo, me he pasado por unos minutos , ahora sin mas que decir, las dejo que lo lean, espero que les guste ñ.ñ
—dialogo
Negritas: lo que piensa la protagonista
"" una exageración o una cita que se repite tal cual.
"" negritas: la concienca del personaje
Disclaimer: Todos los personajes del Anime/Manga Bleach son propiedad de Tite Kubo, yo solo tome los personajes para adaptarlos a mi historia.
La historia es un mundo alterno.
Capítulo 8: Quédate a mi lado
El día estaba por terminar, por lo que mi tiempo con Ichigo también. Mire de reojo fugazmente al chico peli naranja que venía caminando a un lado de mí, no le había dicho todavía lo de mi compromiso, ¿Qué reacción tendría cuando se enterara? ¿Se enojaría? ¿Dejaría de hablarme? Se iría de mi lado…
— Rukia. — Lo mire ante su llamado. — ¿Qué sucede?
— ¿Eh? — Articule. — Nada, ¿Por qué lo preguntas?
— De pronto, tu semblante se tornó preocupado.- — Dijo
— Estas imaginando cosas. — Sonreí fingidamente lo mejor que pude
— Puedes decirme cualquier cosa. — Me miro. — Lo que sea que te preocupe, te escuchare.
— Gracias, Ichigo. — Agache mi rostro. — Pero en verdad que… no pasa nada.
— De acuerdo, no insistiré — Volvió su vista al frente y comenzó a caminar. — Tu casa está cerca de aquí, te acompaño.
— Que amable de tu parte. — Dije caminando junto a él.
— Vaya, hasta que reconoces que soy una persona amable. — Sonrió de lado
— ¡Ja! Nunca dije que no fueras amable. — Dije. — Pero si dije que eras un arrogante. — Lo mire de reojo esperando una reacción de su parte.
— Lo sé. — Me miró fijamente. — No puedo evitar ser así cuando estoy contigo
— ¿Así de arrogante? — Arque una ceja
— No, así de amable. — Dijo y acto seguido Ichigo tomo mi mano. — Anda, se hace tarde.
No supe que contestar, y solo camine junto a él en silencio. Dolía, de alguna forma dolía, no decirle la verdad me estaba matando, pero es que… ¿De qué manera podía decirle la verdad sobre mí? Una forma en la que no me odiara, una forma en la que no se alejara de mí, una forma en la que se quedara a mí lado, ¿Estaba mal ser egoísta? ¿Estaba mal que quisiera quedarme al lado de la persona que amaba? ¿Estaba mal… ser feliz?
— Ya solo falta una cuadra. — Dijo Ichigo sacándome de mis pensamientos.
— Aquí está bien. — Dije dejando de caminar. — No hace falta que te tomes la molestia de llevarme hasta la puerta de mi casa.
— No es una molestia. — Dijo. — Por lo que te acompaño hasta la puerta de tu casa enana.
— Tú nunca dejas que te acompañe a la salida de mi casa. — Me queje. — Así que ahora me toca a mí negarme a tu petición. — Le saque la lengua juguetonamente.
— Tonta. — Me miro. — La razón por la que nunca dejo que me acompañes a la salida de tu casa — Pauso. — Es porque… — Dejo de hablar como si dudara en si decirme o no.
— ¿Por qué? — Lo mire expectante
— Porque si lo hiciera… — Se acercó a mi más de lo normal, dejando escasos centímetros en su rostro y el mío. — Hace mucho tiempo que hubiera hecho esto.
Cerré mis ojos por reflejo, este calor, esta sensación, esta adrenalina, este revoloteo en mis estomago ¿Qué estaba pasando? ¿Qué eran todas estas sensaciones que vinieron a mí tan de pronto? Todo había sido tan rápido, entre abrí mis ojos ligeramente y entonces supe lo que pasaba… Ichigo me estaba besando, me estaba dando mi primer beso… un beso cálido y amable.
Me separe de el delicadamente, no quería cortarlo de golpe, estando ya nuestros rostros separados, lo mire con un sonrojo muy marcado en mis mejillas, ¿Por qué hiciste eso? Era la pregunta que permanecía en mi cabeza y que no me atrevía a preguntar, seria acaso que mis sentimientos sean correspondidos y que yo le…
— Me gustas. — Pronuncio de repente claramente, su mirada era penetrante, tanto que me ocasionaba nerviosismo.
Parpadee constantemente y me quede en silencio reflexionando en mi cabeza una y otra vez si lo que había escuchado hacia sido verdadero, lo había dicho tan claro, que me costaba creerlo, ¿L-le gusto? mi corazón estaba que estallaría en cualquier momento, después de todo esta era… la primera confesión de amor que me había hecho sentir algo… me había hecho sentir un sin fin de emociones.
"A mí también me gustas" eran las palabras que había en mi boca y no debían salir, y la verdad… como me gustaría que lo hicieran.
Ichigo solo permanecía en silencio mirándome, con esos ojos color miel que me desmoronaban con una sola mirada. De pronto sonrió de lado haciendo que aumentara a un más mi sonrojo y mi nerviosismo, ¿Desde cuándo me había vuelto tan nerviosa? Odiaba ese lado mío, y lo malo era, que solo me ponía así cuando estaba con él, no sabía cómo actuar o que hacer cuando estaba con él, todo el me estremecía…
— Me la he pasado realmente bien hoy, ha sido un día maravilloso. — Pronuncie al fin con mi vista en el suelo, me costaba mirarlo a la cara y más cuando no le había dicho nada por su repentina confesión.
— Me alegra que te la hayas pasado bien. — Tomo mi barbilla con su mano y me obligo a que levantara mi rostro hacia el con delicadeza. — Sobre lo que te dije hace un momento, no te preocupes. — Sonrió. — Lo he dicho porque me ha nacido y quería que lo supieras, no tienes que sentirte agobiada. — Retiro su mano de mi barbilla. — Así que sigamos como hasta ahora.
— Idiota… como si eso… fuera posible. — Articule con dificultad y luego mordí mi labio. — Es tarde, me tengo que ir. — Dije rápidamente para después colocarme de puntitas y con suavidad pero fugazmente plantarle un beso en la mejilla. — Ten cuidado de camino a casa Ichigo.
Me aleje de el caminando a paso rápido, de vez en cuando miraba de reojo hacia atrás, el seguía en el mismo lugar de pie, no pude evitar formar una sonrisa en mis labios, lo había tomado de sorpresa.
Mire el portón negro y de tamaño imponente de mi casa, me detuve frente a el unos segundos, haciendo a la idea de que volvería a la realidad…
Me reproche mentalmente haberme quedado como idiota parado después del beso que la enana me había dado en la mejilla. Coloque mi mano en el área que había sido acariciada por sus labios, sonreí de lado, estaba seguro de que ella sentía lo mismo...
Siendo así, ¿Por qué no lo dijo cuando yo lo confesé? Tal vez a un no estaba lista, de ser así, le daría tiempo antes de volver a tocar el tema, aunque siendo sincero… ya no podía esperar más.
Hice la seña a un taxi de que hiciera alto, mi departamento quedaba un poco lejos de la casa de Rukia, por lo que irme caminando estaba descartado.
Subí al auto e indique la dirección al chofer quien arranco en seguida. ¿Hice bien en besarla? Me pregunte internamente. No es que me arrepintiera, porque la verdad jamás me arrepentiría de haber tomado la iniciativa con ella, raro en mí, que casi nunca era yo el que se interesaba en una chica y tomaba la iniciativa. Pero con ella era absolutamente diferente, había despertado un yo que no conocía.
— Aquí está bien. — Indique al chofer que se detuvo al instante detrás de un carro lujoso que se encontraba estacionado justo enfrente del edificio donde yo vivía, me parecía haberlo visto antes.
Pague al chofer y baje del carro, camine hacia la puerta del edificio y me detuve de golpe antes de llegar a esta, el amigo de Rukia estaba recargado en la pared de este y sostenía un cigarrillo.
— ¿Tu?... ¿Qué haces aquí? — Cuestione con incredulidad ante su presencia.
— Quiero hablar contigo. — pronuncio dejando salir el humo del cigarrillo de su boca.
— ¿Hay algo que tenga que hablar contigo? — Arque una ceja.
— La hay. — tiro la colilla de cigarrillo y la piso con su zapato. — Rukia.
— Sigues sin hacerte a la idea de que este al lado suyo. — Bufe con cansancio. — Pues te tengo una mala noticia. — Lo mire. — No me pienso apartar de ella.
— No te pongas a la defensiva. — Se acercó a mí quedando frente a frente. — Solo quiero hacerte una pregunta. — Pauso. — Y de esa pregunta depende que te cuente algo de lo que es importante que estés enterado.
— ¿Cuál pregunta? — Cuestione a la expectativa
— ¿Qué es lo que verdaderamente siente por Rukia? — Pregunto seriamente.
— No te incumbe. — Dije
— Me incumbe. — Dijo. — Lo creas o no, así que contesta.
— Maldición… que tipo tan entrometido. — Murmure. — Es difícil explicarlo con palabras. — Dije
— Tratare de entender. — Insistió
— Bien. — Cedi con fastidio. — Rukia no solo me gusta, el sentimiento que tengo por ella, va más allá de una simple atracción, o de un capricho, ¿Cómo decirlo? — Me detuve un momento a organizar mis pensamientos. — Se ha convertido en ese algo que necesito para seguir vivo, el solo verla me llena de vida, toda ella me llena de vida. — Pause. — En pocas palabras yo…
— La amas. — Dijo finalmente el chico frente a mí.
— Sí, la amo más que a nada ni nadie. — Dije con determinación.
— Sabía que dirías eso. — Sonrió con amargura
— ¡Entonces para que me hiciste decir todo eso! — Reclame
— Yo solo te pregunte qué, que sentías realmente por ella, no te dije que te pusieras cursi. — bufo con molestia.
— ¡Ja! Bueno si eso era todo, me voy. — Dije colocando mi mano en la manija de la puerta del edificio.
— No he terminado aún. — Me detuvo colocando su mano en mi hombro. — Te dije que te contaría algo importante.
— ¿Tiene que ver conmigo? — Pregunte mientras me zafaba de su agarre.
— Si lo que dices sentir por Rukia es tan grande. — Se enderezo. — Entonces tiene mucho que ver contigo.
— Habla entonces. — Dije. — Te escucho.
— Byakuya-sama. — Llamo Nanao la secretaria.
— ¿Qué sucede? — Dijo dejando los documentos que leía hace unos segundos sobre el escritorio.
— Señor, los del periódico me han dicho que no podrán colocar el artículo mañana en primera plana. — Dijo la secretaria. — Pero me han dicho que lo pondrán el lunes y le darán un gran encabezado y una hoja completa.
— De acuerdo. — Dijo volviendo su vista a los documentos. — Esta bien, puedes retirarte.
— Bien Señor. — Reverencio. — Con su permiso
— Ya veo. — Dije pensativo. — Ahora entiendo por qué en ratos parecía tan pensativa y preocupada. — Dije colocando mis manos en los bolsillos de mi pantalón. — ¿Rukia lo sabe? ¿Sabe lo del periódico?
— No, ella no lo sabe aún. — Contesto. — Mañana se lo diré.
— De acuerdo. — Dije
— No te quito más tu tiempo. — Dijo mientras caminaba hacia su auto. — Tengo que irme.
Estando a unos cuantos pasos de llegar a la puerta del conductor, Renji se detuvo y tomo su celular que había comenzado a timbrar.
— Bueno. — Dijo. — Byakuya-san, ¿Qué sucede? — Pregunto. — ¿No será publicado mañana si no el lunes? — Arqueo una ceja y elevo el tono de su voz ligeramente. — Ya veo, eso pasó. — Tomo la manija del auto. — Entiendo, hasta luego Byakuya-san. — Colgó.
— Me imagino que escuchaste el cambio de planes. — Abrió la puerta de su auto.
— Sí, lo hice. — Dije
— Entonces no tengo nada más que decirte. — Subió a su auto y cerró la puerta.
— Aguarda. — Me acerque hasta su coche. — Antes de que te vayas, hay algo que quiero preguntarte.
— ¿Qué es? — Me miro
— ¿Por qué me ayudas? — Pregunte
— Porque quiero que hagas feliz a la mujer que amo. — Dicho esto el chico peli rojo encendió su auto. — Nos vemos… Ichigo
Una venita se formó en mi sien, así que a ese bastardo si le gusta Rukia… ese cabeza de piña la ama en secreto por que Rukia parece no saberlo, tenía que admitirlo a un que me costara, tenía que reconocer que era muy maduro de su parte dejarla ir.
— ¡Achu! — Estornude de repente. — ¡Maldición! Tengo que entrar a casa o pescare un refriado.
Camine hasta la puerta, la abrí, subí por las escaleras y llegue a mi apartamento, abrí la puerta, entre, la cerré y luego coloque mis llaves en la mesa de la cocina.
Camine hasta mi cuarto, y me tire en la cama. En este momento había solo una cosa en mi mente, y esa cosa era un compromiso que tenía que destruir… a como diera lugar.
Todo el domingo me la pase pensando. Me la había pasado pensando en cómo decirle a Ichigo mi situación, tenía que ser honesta con el de una vez por todas. Pero por desgracia, no había encontrado la manera…
Siendo hoy lunes, me levante temprano, tenía que arreglarme para ir a clases y siendo sincera, no me apetecía para nada ir, ¿El motivo? Hoy no me sentía nada bien, sentía una mezcla de molestia, nervios y estrés hacia mí misma.
El sonido de mi celular llamo mi atención, dejando a un lado mis zapatos escolares que estaba por ponerme. Mire la pantalla del aparato, era un mensaje de voz de Renji, "Rukia, quiero hablar contigo antes de que te vayas a la escuela, pasare por ti a tu casa, nos vemos" ¿Qué querrá decirme Renji?
Guarde el celular en mi mochila, me coloque mis zapatos y baje a la primera planta. Como todos los días, mi hermano no estaba, por lo que tome mi obento, me despedí de las empleadas y salí de la casa.
Renji estaba esperando por mí en su auto, en cuanto me vio hizo una seña con su mano a modo de saludo, bajo del carro y camino hasta mí.
— Te ayudo. — Tomo mi mochila y me abrió la puerta del auto.
— ¿A dónde vamos Renji? — Pregunte curiosa sin saber el motivo de su repentina petición.
— Aun lugar donde podamos hablar — Dijo estando ya dentro del carro y encendiendo el motor.
— Bien. — Dije
— ¡Achu! — Estornude sin poder evitarlo. — Maldición… — Dije un poco gangoso. — Estoy enfermo…
Permanecía acostado en la cama boca arriba, mi nariz se había congestionado con rapidez, ¿Cómo ir a la escuela en este estado? Ni loco lo haría…
Mire mi celular, eran casi las 7 de la mañana. No había duda alguna, sería un mal día, ya que hoy… no vería a Rukia.
Renji me llevo a un café cercas de la escuela, no había nadie aparte de nosotros en el lugar, era muy temprano aun, ¿Qué cafetería abre a las 7 de la mañana?
— Rukia, de casualidad, ¿Has leído el periódico de esta mañana? — Pregunto de repente
— ¿Periódico? — Arque una ceja. — No, no lo he hecho, ¿Por qué lo preguntas?
— Porque tienes que leerlo. — Renji extendió hacia mí el periódico del día.
— ¿Qué hay tan interesante que deba saber? — Lo tome.
— Léelo para que te enteres por ti misma. — Dijo
— De acuerdo. — Comencé a leerlo, había un gran encabezado en la primera plana, "KUCHIKI RUKIA Y EL JOVEN MAGANTE KAIEN SHIBA HAN HECHO PUBLICO SU COMPROMISO"
Mis ojos se abrieron de golpe, ¿Qué demonios? ¿Por qué esta noticia está aquí?
— ¡Renji! ¿Qué es esto? No entiendo… ¿Cómo es que… —
— Te lo explicare. — interrumpió deteniendo mi ataque de histeria.
— Dime, ¿Ha sido Kaien-dono el que ha pedido que la publiquen en el periódico? — Cuestione arrugando el periódico con mis manos.
— No… ha sido tu hermano… — Dijo con semblante serio
— ¿Mi… hermano? — Deje de arrugar el periódico. — ¿Ha sido mi hermano? Pero… ¿Por qué lo haría?
— Por qué decidiste no ir a tu cena. — Me miro. — Y por qué te vio en el parque con Ichigo, ¿Me vio con Ichigo? — Pero no te preocupes, no lo reconoció ese día, puedes estar tranquila. — Dijo al notar que mi cara se había tornado pálida de repente.
— Esto… tiene que ser una broma. — Golpe la mesa con enojo. — Sabes Renji, yo siempre eh estado de acuerdo con la forma en que mi hermano hace las cosas y ve las cosas. — Lo mire. — Pero esta es la primera vez… que no estoy de acuerdo con el…
— Rukia.- Tomo mi mano. — ¿Qué piensas hacer?
— ¿Qué pienso hacer? — Repetí confundida
— Puede que el aún no lo sepa. — Me miro. — pero en cuanto llegue a la escuela. — Pauso. — Puede que se entere por otras personas, ¿No crees que deberías ser tú la que se lo diga?
— Renji tu… estas… alentándome a que… ¿Aclare las cosas con Ichigo? — Lo mire atónita
— Sí, es justo lo que estoy haciendo. — Sonrió de lado. — Pensé un poco acerca de lo que me dijiste el otro día, y me di cuenta de que tenías razón. — Pauso. — Nada importa más que tu felicidad, y si ese idiota te hace feliz, entonces está bien, te apoyare todo lo que pueda.
— Renji… — Dije conmovida. — Gracias. — Sonreí sinceramente.
— Atrévete, no pierdes nada con decírselo. — Apretó su agarre de mi mano infundiéndome valor.
— Lo hare. — Dije Decidida. — Gracias Renji, no cabe duda de que eres mi mejor amigo. — Sonreí
— Lo sé, tu mejor amigo… — Sonrió tenuemente
— Me tengo que ir, ¡Nos vemos! — Me levante de la silla y salí corriendo del café.
Tenía que darme prisa, tenía que ser yo la que le dijera la verdad a Ichigo, tenía que escucharlo de mi boca…
Llegue a la escuela, eran justo las 7 de la mañana, los alumnos aún seguían afuera de sus salones esperando la llegada de sus profesores.
Murmullos se escuchaban por todo el pasillo mientras iba caminando hacia mi salón, "Vaya, así que Kuchiki se va a casar pronto" "Quien la viera, hace una semanas ella e Ichigo parecían uña y mugre y ahora sale esta noticia" "Pense que Kurosaki-kun y Kuchiki-san estaban saliendo" "Hay se nota lo zorra que es…" "¡Que envidia, se va a casar!"
Apreté mi mandíbula con enojo, lo único que sabían hacer era hablar más de la cuenta.
Entre al salón, busque la cabellera naranja de Ichigo por todo el salón, pero no la veía, ¿No ha llegado aún? Era imposible que el llegara tarde, siempre llegaba temprano, ¿Sera que ya se ha enterado y por eso… ha decidido no venir? Moví mi cabeza de lado a lado, aun si él ya lo sabía, tenía que aclararle todo.
Salí del salón y camine hacia la salida de la escuela, tome mi celular y le llame a Renji.
— ¿Bueno? — Se escuchó del otro lado de la línea
— Renji, no está. — Dije. — No ha venido a la escuela.
— Bien, tranquila. — Dijo. — Iré por ti, no te muevas de la escuela.
— De acuerdo. — Colgué.
En menos de 10 minutos Renji había llegado por mí. Camine hasta su auto y subí a él.
— Vamos. — Dijo Renji arrancando
— ¿A dónde? — Cuestione
— A ver al naranjita. — Dijo
Me levante de la cama, era cansado estar tanto tiempo acostado. Tenía que hacer algo. Camine hasta la sala y vi un periódico en un sillón, era un periódico viejo. Estaba a punto de tomarlo cuando el sonido de la puerta de alguien tocando me distrajo.
-¿Quién es?- pregunte mormado.
-Soy Rukia.- Dijo
Mi cuerpo se estremeció de solo escuchar su voz, ¿Qué hacia Rukia aquí? ¿Cómo supo donde vivía?
— ¿Ichigo? — Me llamo
Abrí la puerta, Rukia llevaba el uniforme de la escuela, lo que me decía que tal vez había ido a la escuela, pero al no verme había venido a buscarme, ¿Pero cómo dio con mi dirección?
— Rukia… ¿Cómo supiste donde vivía? — Pregunte
— Me trajo Renji. — Contesto
— Ya veo. — Ese maldito cabeza de piña… ¿Ya le habrá dicho lo ayer?
Mi mente se ilumino de repente, ahora todo tenía sentido, Rukia estaba aquí por lo del periódico, no había duda alguna. Su rostro mostraba preocupación, ¿Debería decirle que ya sabía todo? Tal vez así le quitaría un peso de encima.
— ¿Qué haces aquí Rukia? — Pregunte. — Deberías estar en la escuela
No, pensándolo bien fingiría que no sabía el motivo por el cual ella estaba aquí, vería que tan sincera era Rukia, dejaría que ella misma me contara la verdad de su propia boca…
— Fui pero no estabas. — Dijo. — Y me preocupe…
— Me enferme. — Dije con simpleza. — Un resfriado. — Dije
— Ya veo. — Bajo su cabeza.
— ¿Eso es todo? — La mire
— No… en realidad, hay algo que quiero que sepas. — Dijo
— ¿Qué es? — Pregunte
— Tú has sido sincero conmigo desde el principio, me has aclarado que no tenías novia en realidad. — Dijo. — Me lo dijiste el día que me torcí el tobillo.
Flash Back
— ¿No extrañas a tu novia? — Pregunto mientras la cargaba en mi espalda y la llevaba a su casa.
— ¿Novia? — Arque una ceja. — ¿De qué hablas?
— ¿Cómo que de que hablo? El primer día que llegaste a clases dijiste que tenías novia. — Dijo. — Pero la verdad es que nunca te eh visto mandar mensajes o algo por el estilo…
— Fue mentira. — Dije. — Quería mantener alejadas de mi a las chicas de la clase.
— Ya veo… — Dijo.
— ¿Estabas preocupada por eso? — Me burle
— ¡Ja! ¡Ni un poco! — Desvió su mirada
Fin Flash Back
— En cambio yo… hay algo que te eh estado ocultando. — Dijo levantando su rostro y mirándome.
Yo solo permanecía en silencio escuchándola con atención.
— Yo… — Pauso. — Estoy comprometida. — Dijo al fin. — Cuando tenía 7 años mis padres decidieron que me casaría con el menor de los varones de una familia poderosa de Japon, los Shiba. — Me miro. — En aquel entonces yo acepte, era demasiado inocente como para saber de qué iba todo, pero conforme pasaron los años fui entendiendo la situación y me di cuenta de que no era nada agradable. — Mordió su labio. — Ya me había hecho a la idea de que me casaría el próximo año con Kaien-dono, a pesar de que no siento nada por él y lo considero un completo extraño — Pauso. — Pero entonces te conocí… llegaste a mi mundo cambiando mi rutinaria vida. — Bajo su mirada sonrojada. — Y bueno yo… ya no quiero un mundo sin ti a mi lado… — Murmuro.
— Lo último… dilo fuerte y claro. — La mire penetrantemente.
— Dije que… ¡No quiero que te vayas de mi lado! — Me miro con un sonrojo muy marcado en sus mejillas.
Una sonrisa se formó dentro de mí, esta enana frente a mi… era la única mujer para mí.
— Ya lo sabía… lo del compromiso. — Dije posando mi mirada en el periódico viejo que estaba en el sillón.
— Vaya… lo has visto en el periódico… — Dijo. — Ichigo… ¿M-me odias? — Pregunto con miedo en su voz.
— ¿Odiarte? — Me acerque a ella y alce mi mano.
Ella apretó sus puños y cerró sus ojos, sonreí con ternura, mi Rukia tan inocente, coloque mi mano en su cabeza y la acaricie con delicadeza.
— Nunca podría odiarte. — Dije mientras acariciaba su cabello color azabache.
— ¿N-no estas enfadado? — Me miraba incrédula.
— ¿Acaso querías que me enfadara enana? — Arque una ceja, ella solo negó con la cabeza. — Cuando me entere de la noticia, me impacto demasiado. — Pause. — Pero no quise creer nada hasta que lo escuchara de tu propia boca.
— ¿Me crees? — Me miró fijamente.
— Nunca dudaría de ti. — Dije. — No el tipo de persona que juega con los demás por su complacencia. — Sonreí de lado. — Eres muy transparente.
— Ichigo yo… —
— No me iré de tu lado. — Interrumpí. — Permaneceré a tu lado sin importar que, ¿Tenemos una promesa… lo recuerdas?
— Claro que lo recuerdo. — Sonrió dulcemente. — Como olvidarlo.
— Entonces quédate tranquila. — Dije. — Ya encontraremos una forma en la que tú te libres de ese compromiso.
— No es tan fácil, lo eh intentado por años. — Desvió su mirada
— ¿No fuiste tú la que dijo que le gustaba que las cosas le resultaran difíciles? — Tome su rostro con mi mano y la obligue a que me mirara. — Ya que así… disfrutabas más al alcanzar tus objetivos — La mira fijamente. — ¿Dónde quedo esa Rukia decidida de hace unas semanas?
— La tienes frente a ti. — Sonrió de lado.
— Esa es la Rukia que me gusta. — Dije ocasionando que se sonrojara.
— I-ichigo yo… —
— ¡Achu! — Estornude cubriendo mi nariz con mi mano. — Lo siento…
— Deberías estar acostado. — Sugirió. — ¿Dónde está tu habitación? Te llevo. — Dijo
— No hace falta. — Dije. — Vuelve a clases.
— ¿Eh? Pero estas enfermo y… —
— Estaré bien enana. — Dije
— De acuerdo. — Suspiro resignada. — Pero vendré más tarde, te traeré los apuntes.
— ¿Quieres que me ponga a hacer tarea cuando estoy enfermo? — La mire con cara de no-me-jodas. — Que cruel…
— ¡Cállate! ¡Eso solo es un pretexto para… — llevo su mano a su boca silenciándose.
— ¿Un pretexto para verme? — Arque una ceja burlonamente.
— ¡Olvídalo! — Camino hacia la puerta a paso rápido. — ¡Me voy!
— ¡Mas te vale que vengas en la tarde enana! — Grite poco antes de que cerrara la puerta.
Ahora que sabía que Rukia sentía lo mismo que yo por ella, un compromiso absurdo no iba a ser la causa suficiente para apartarme de ella.
Había decidido quedarme al lado de la enana sin importar que… era una promesa.
Al fin se lo dijo! xD y pues bueno hoy tampoco contestare los reviews uno por uno T.T, pero mañana definitivamente lo hare por inbox! si Dios quiere claro n.n, y los anonimos los respondere en el siguiente! peroo de ante mano muchas gracias por leer esta historia! yaa son 100 reviews! Que felicidad xDD haha! Espero que la sigan leyendo, cuidence muchoo, les deseo una bonita semana, chaauu! ñ.ñ
