07. Necesitamos un milagro

Han pasado 3 días desde aquel último incidente. Allen, solitario como siempre en su habitación musical, no podía dejar de pensar en la chica de cabello azabache que tenia como vecina. Desde que la conoció, Ayumi se había vuelto su centro ya sea de manera consciente o inconsciente y desde ese último encuentro en la mansión abandonada que pertenecía a su familia, donde sintió que de a poco la perdía, tenía más que claro que sus sentimientos por ella iban más allá de la lastima o la amistad; le gustaba la complicada chica.

La puerta sonó sacando a Allen de sus pensamientos y cambiando su sentimiento de intranquilidad amorosa a un miedo inexplicable por quien pudiera estar detrás de la puerta.

-Pase...- Avisó el joven peliblanco con nervios pero sin ganas de prolongar lo que le esperaba. En efecto, Cross entró a la habitación con su habitual expresión de molestia y flojera inmensa. Pero lo que no era habitual y detuvo el corazón del albino fue que el mayor traía en sus manos el teléfono.

-Llamada para ti, Idiota- Cross lanzó el objeto para que su aprendiz lo atajara, cosa que apenas pudo lograr, y según lo que decía su mirada Allen podía ver que no era nada bueno.

-¿Hola?-Contestó tratando de sonar neutral.

-¡Allen! ¿Como te va? Es Komui, te llamo para saber como va esa canción, falta poco para el recital ¿recuerdas?-

-Claro que lo recuerdo, señor... -Allen apretó sus labios un momento antes de continuar hablando. -De hecho todo va a la perfección, la canción no le decepcionará- La voz del chico sonaba optimista y bastante más alegre de lo que el esperaba, obviamente el sabía que era mentira y por desgracia su maestro también estaba al tanto de ello; por suerte Komui lo creyó.

-Bien, entonces nos veremos este fin de semana, me encantaría escucharla y así también podremos hablar sobre la presentación. Solo faltan 2 semanas... Allen, tengo todas mis esperanzas en ti.-

-No lo defraudaré- Esas últimas palabras hicieron eco en su mente aun cuando ya la llamada había terminado con alguna despedida exagerada de emoción de parte de Komui.

-¿Que es lo que harás? Estúpido aprendiz. Cross de nuevo fue el causante de romper las lineas de pensamiento de Allen.

-No lo se, la canción aún no esta lista...-

-Te prohíbo que salgas de esta habitación hasta que termines la única maldita cosa que puedes hacer por tu patética vida- Las palabras duras del mayor golpearon al joven músico como si este se estrellara contra una pared de hielo puro.

-¿Que?-

-Lo que has escuchado, últimamente andas muy distraído, siempre sales detrás de una falda en vez de estar cumpliendo con tus obligaciones- Allen hizo su mayor esfuerzo para no reír y gritarle en la cara al mayor que eso era exactamente lo que él hacia todos y cada uno de los días. -y ¿para que? solo te trae problemas o ¿acaso olvidas lo que pasó hace unos días? Te quedarás aquí hasta que termines la jodida canción, no permitiré que tus hormonas de adolescente se lleven esta gran oportunidad que tienes y nos lleves a la ruina-

Ahora más que risa, Allen sentía una inmensa rabia por la hipocresía mostrada por su tutor en tan pocos segundos. El chico ya sabia que su maestro planeaba vivir de parásito junto a el por el mayor tiempo posible (Sino era que para siempre) consumiendo de él los beneficios que su talento le había traído, pero el que se lo restregara prácticamente a la cara era algo que el no podía digerir ¿En serio era tan descarado?

Estaba a punto de levantarse con la misión de lanzarse hacia su tutor para descargar toda su frustración y mala suerte a golpes cuando una pequeña y algo debil figura apareció en el marco de la habitación con una expresión de hielo típica de su linaje familiar.

-Disculpe la intromisión, señor Cross- Habló la chica con un aire tranquilo pero sus ojos no imitaban la calma. -Me parece que usted no es la persona indicada para colocar ese tipo de castigos, no lo conozco muy bien pero no necesito hacerlo para darme cuenta de cuál es su definición de responsabilidad o su estilo de "cumplir" sus deberes-

Cross se quedo en silencio un par de segundos, analizando a la figura casi angelical, que lo estaba reprimiendo, frente a él y luego empezó a reír histéricamente para sorpresa de ambos chicos. -Vaya Allen, tu novia parece una señorita estupenda-

Allen estuvo a punto a decir que Ayumi no era para nada su novia, por muy atractiva que era la idea, pero la japonesa se le adelantó en el turno de decir palabra.

-Gracias, pero aun no he terminado. A pesar de todo lo poca cosa que puedo pensar de usted creo que su castigo es justificado, Allen tiene muy poco tiempo para terminar la canción y por ahora esa debe ser su principal prioridad si es que quiere realizar su sueño-

Traición, hasta ella le había traicionado y quería dejarlo en manos del loco de Marian Cross -¿Que? Espera Ayumi ¿Quieres que este loco me deje encerrado? Moriré de hambre- Allen caminó hasta estar cerca de sus acompañantes aunque por los momentos parecían ser sus enemigos mortales, obligandolo a vivir un castigo injusto-Deben de estar bromeando- Pero como si no estuviera allí su maestro cruzó los brazos y habló directamente a la chica.

-Dime ¿Que propones jovencita?-

Ayumi contestó sin mirar a Allen tampoco -Estoy de acuerdo con que no deje salir a Allen pero con la condición de que yo sea su guardiana. Estudié música desde pequeña y puedo ayudarle, además ya se lo había prometido y odio faltar a mis promesas-

-¿Y como se que no lo dejarás escapar?-

La chica pensó juntando los labios pero sin desviar la vista del hombre alto frente a ella, a cualquiera le hubiera intimidado la diferencia de tamaño y contextura pero ella era una Kanda y el orgullo va antes que nada.

-Eso no lo sabrá, pero puedo darle mi palabra que para la fecha propuesta Allen habrá escrito la mejor obra que pueda imaginar, usted ganará mucho dinero y si no es así yo misma le pagaré como multa por incumplimiento el monto que usted desee; Es una promesa y ya le comente mi opinión respecto a las mismas.-

-¿Estas loca?- Los ojos del músico parecian que se saldrían de sus cuencas al escuchar las palabras de Ayumi, también podía sentir como él color se desaparecía de su piel de solo imaginar la clase de cosas que podrían ocurrirsele a Cross hacia Ayumi para contraatacar su propuesta. Y no solo estaba él ¿Que diría Kanda si se enteraba de esto que su preciada hermana estaba haciendo?; definitivamente loca. -¿Tienes idea de lo que este desquiciado podría cobrarte? Y tendrás suerte si es solo dinero...-

Allen no había terminado su histérica oración cuando su tutor hablo de manera animada, interrumpiéndolo -Trato hecho-

La chica asintió y ambos se dieron la mano ante un incrédulo músico. Luego de que el trato estaba sellado Cross coloco un nuevo cigarrillo en sus labios y caminó hacia la puerta para retirarse, no sin antes decir -Diviértanse, chicos-

...

La sala de espera estaba callada, al parecer hoy no habían muchos pacientes pero eso estaba bien, de esa manera ningún ruido o persona impertinente podría disturbar más su ya alterada mente. Kanda llevaba al menos 20 minutos esperando por su turno para ver al doctor, no estaba enfermo pero si que era una urgencia.

Hacia 3 días que había tenido que viajar a las afueras de la ciudad cuando recibió una llamada del molesto vecino, Allen, avisándole que su hermana había entrado a emergencias en el hospital del pueblo donde se encontraba la mansión de su llegar, despachó al muchacho de la manera más ruda posible pero no lo quería cerca ¿que hacían ellos allí? de eso se encargaría luego.

Por los momentos solo se preocupó de que trasladaran a una inconsciente Ayumi al hospital de Londres para que esta tuviera los mejores cuidados, por suerte solo tomó un par de días para que le dieran el alta más el medico le había indicado que debía de decirle algo importante.

Importante, eso era solo una manera sutil para decirle que algo estaba yendo muy mal con su adorada hermana y eso hacia que sus nervios estuvieran de punta, desesperado por que el doctor que los había visto desde niños apareciera por el pasillo y terminara con esta pesadilla.

5 minutos después allí estaba, en el consultorio con un viejo doctor cuyo rostro parecía una piedra, de esas viejas que habían visto tantas tragedias pasar que estaba acostumbrado a dar malas noticias sin parecer afectado.

-¿Que sucede?- Su voz era más fuerte y tensa de lo normal, no había rastros de esa dureza que le caracterizaba, por el contrario solo había una preocupación intensa y filial.

-Ayumi esta empeorando, sus niveles en la sangre no están bien. Me temo que puede no quedarle mucha esperanza.- La voz del medico sonaba ensayada, era obvio que había repetido el como decir esas palabras varias veces en su cabeza. A pesar de estar acostumbrado, la situación Ayumi le afectaba a nivel personal -Hemos hecho todo lo que esta en nuestras manos, lo único que podemos esperar es que con la nueva medicina pase un milagro.-

La reacción de Kanda no le sorprendió para nada al mayor. El joven se lanzó contra él al punto en que lo levanto de su asiento y le arrastro hasta llevarlo a la pared contraria, jalando el cuello de su gastada bata medica.

-Usted prometió que la salvaría, no puede solo decirme que espere un milagro... ¡No puedo perderla a ella también!- El doctor se quedó callado, solo mirando al chico con aire de lastima e impotencia. Era cierto, había prometido salvarla pero existen promesas en este mundo que no fueron hechas para cumplirse por más que se intente.

-Lo siento- Fue todo lo que logró decir.

Kanda soltó su agarre de manera brusca (al punto que el viejo casi cae al suelo) bajó la mirada y salió de allí como un huracán triste y violento sin importar si a su paso destruía el mundo a su alrededor; Estaría bien destruir el mundo a su alrededor.

N/A: Siento que este capítulo es muy corto jaja, lo siento... de todas maneras el 8 vendrá pronto.
¿Ya vieron el nuevo anime? fdjfdjdf me ha dado tantas ideas pero debo de terminar las anteriores... En fin espero que les guste y por favor dejen sus comentarios ya que eso me ayuda a continuar escribiendo. Los quiero~