¡Hola a todas y todos!, estoy de vuelta con un capítulo más del fic, primero que nada me disculpo por no haber actualizado, pero es que no tuve tiempo, prepare un par de trabajos y además no tuve inspiración, pero creo que ha vuelto, el capítulo es algo corto, pero es que me gusta dejarles así, en suspenso, por eso los hago así; bueno, sin más solo me queda agradecer a:
Jennifer ( sí que puedo, okno, disculpa por hacer así el capítulo pero así les dejo con las ganas de leer el siguiente, y por cierto me alegra que pienses que el fic este genial, y créeme yo también quiero que se arreglen las cosas, pero si lo hago entonces el fic no tiene chiste; nos estamos leyendo luego!)
Purah ( Pekeña?, jajaja, no, si no te has dado cuenta soy hombre, un noble y apuesto joven; ya sabía que no eras el dark flame master, solo era un decir, si has visto el anime: Chuunibyou demo Koi ga Shitai! sabrás a que me refería al llamarte así y que es el "síndrome del octavo grado"; por cierto me alegra que te guste el fic, y no, Nelliel sí que va a hacer de las suyas, tienes razón en que te este empezando a caer mal, y además no es la única, pronto se sabrá más, espero que te guste el cap de hoy)
AS Carabajal ( me hace feliz saber que pienses que soy bueno haciendo fics, T.T me halagas jajajaj, y ya se acabó la espera, aquí está el siguiente capítulo, disfrútalo!)
anlu-chan ( la corte ha fallado a su favor, aquí tiene la continuación, y si, Nell llego para complicarla toda, aunque no será la uncía, habrá sorpresas, espero que te guste el cap de hoy también, nos estamos leyendo pronto ya te respondí por mp jeje)
Sakurafer2 (si, se embriago el pobre Ichi, es todo un loquillo, espero responder algunas de tus incógnitas con el capítulo de hoy, espero que te guste!)
Guest (disculpa por demorar, pero ya estoy de vuelta con la conti, espero que te guste!)
Gracias a todos, el capítulo va dedicado a cada uno de ustedes.
Enjoy!
8.- Juntos y Separados
En la fría estancia se encontraban dos figuras, dos almas que hubieran podido compartir un mismo destino, mas ya no, aunque ese destino aún estaba en las manos de ambos; los dos jóvenes se encontraban frente a frente, la atmosfera se podía cortar con las puntas de los dedos, era algo extraño e irreal, aquel denso y pesado ambiente parecía también haber invadido los corazones de ambos, donde sentían pesar y temor, temor de lo que el otro podría o no decir.
—Eso…., eso no te interesa…— respondió fríamente la pelinegra rompiendo el silencio con una voz firme y seria, un tono que dejo confundido al joven.
—¡Pero!
—Pero nada, yo no tengo que responder a un idiota como tu…
—Ya veo, Rukia…— respondió el joven observando ese par de ojos violeta que lo observaban interrogantes y suplicantes, había algo en ellos, había dolor pero también alegría, el los contemplo quedándose un instante en silencio pensando en lo que iba decir; en el fondo deseaba decirle que no interesaba que no le quisiese contar, le daba ganas de pedirle que salieran y decirle que el ganaría su confianza y amor, y que cuando se sienta lista le podía contar, y decirle también que podía contar con él para cualquier cosa, que él la protegería, porque él se había enamorado de ella, no sabía cómo ni cuándo, pero de repente empezó a sentir ese extraño y viejo conocido sentimiento dentro de él, estaba despertándose, Rukia había logrado parar la lluvia en su corazón, no se lo explicaba pero aun así quería decirle que no importaba, que el confiaba en ella y que ella no estaba sola que podía confiar en él; pero… — Rukia; cuando regrese de la calle en dos horas, quiero que por favor alistes mis cosas, me iré…— dijo Ichigo mirando hacia el vacío.
—No, no Ichigo— respondió la azabache— tú no te iras, yo lo hare…
Aquella respuesta fue aún algo más duro para el joven, en un principio había pensado en dejar a la chica en aquel departamento e irse el, ella no tenía la culpa, la culpa solo era suya por haber confiado. Pero la respuesta de la joven fue más allá de lo que el joven había imaginado, no sabía porque, pero le recordaba a algo parecido que le aconteció hace tiempo. El ambiente se tornó más oscuro y silencioso que antes, la oscuridad parecía también querer introducirse en el alma del joven, no le dejaba pensar, detenla, detenla, le decía su corazón, pero él no lo hizo.
Rukia se levantó y se dirigió hacia la habitación, dejando aquella estancia sin luz, ya que para el joven ella era la única luz en esa estancia, el joven se quedó sumido en la desesperación, por una parte quería evitar que ella, su luz, se fuera, pero por otra parte se sentía amargado y furioso consigo mismo por pensar en perdonar a aquella chica que lo traiciono.
El hombre joven no calculo el tiempo trascurrido, pero según el reloj, había trascurrido algo de media hora, para él había trascurrido una eternidad, una eternidad donde se autotorturaba con sus pensamientos, ¿debía evitar que se fuera?, ¿estaba aun a tiempo?, con estos pensamientos el pelinaranja no escucho como una puerta se cerraba, cuando el levanto la mirada la vio, estaba cargando dos pesadas maletas, con sus frágiles brazos, verla así de frágil le dio ganas de levantarse y abrazarla, pero su orgullo no le dejaba hacer eso.
La azabache solo se detuvo por breves instantes, miro la estancia para finalmente verlo a él, después de dedicarle esta última mirada, cogió ambas maletas y se dirigió con prisa hacia la puerta.
Aunque haya sido tan solo un espejismo, el joven creyó distinguir en aquellos amados ojos, un apagado brillo, vio dolor asomándose en ellos, ya no lo puedo aguantar más.
—Rukia! — exclamo Ichigo. La azabache se detuvo un instante. El joven no sabía que debía hacer a continuación, quería decirle que olvidara todo, y que se quedara, que se quedara en su vida, pero…— Te ayudo, dame esas maletas…— dijo finalmente el joven acercándose hacia la chica.
Cuando Ichigo quiso arrebatarle las maletas para cargarlas el, no lo pudo hacer, la joven quito las maletas del alcance de Ichigo y lo miro, lo miro con rabia pero a la vez dolor, Ichigo comprendió aquella mirada, y se sintió miserable, el estaba causando todo aquel titánico dolor en aquella frágil y salvaje existencia.
Rukia por fin llego a la puerta y la abrió, salió y la cerró tras ella…
Pero la puerta no se cerró, un fuerte brazo estaba impidiendo que la puerta cerrara, la joven se volvió hacia el que impedía que la puerta se cerrara, y lo vio, era el, el hombre joven había impedido que la puerta se cerrara, y la miraba, contemplaba aquellos ojos violeta que eran su perdición, los contemplaba suplicante y deseoso.
—Quédate…quédate en mi vida Rukia, no quiero que te vayas, eres la única luz que tengo, no permitas que este pobre diablo se pierda en la oscuridad— dijo el joven sosteniendo a Rukia por el brazo. La joven pelinegra soltó las maletas de la impresión y abrazo al joven, lloraba desconsoladamente, se sentía feliz, e Ichigo lo sentía, sabía que había hecho lo correcto, o al menos así parecía en aquel mundo que se iba sumiendo en la oscuridad, y un extraño sentimiento se apoderaba del joven.
—Rukia, ya no llores, no hagas sentirme más miserable, no quiero verte llorar, ¿de acuerdo?— dijo el joven mientras levantaba el mentón de al joven con delicadeza, pero al hacerlo solo logro acelerar más aun su corazón, la pelinegra había desparecido, en su lugar la vio a ella, a aquella peliverde que lo saco del bar ayer, era ella quien estaba ahí.
—Itsygo…— lo llamo la chica, aquel llamado hizo a Ichigo retroceder, él no quería que ella apareciese, él no quería a Nelll, el ahora, el ahora sentía, ¡él estaba enamorado de ella, él amaba a Ruk…!
El fuerte sonido de una melodía despertó al pelinaranja, era su canción favorita, y la que todos los dias lo despertaba. Había olvidado desactivar la alarma anoche. Aunque pareciera raro se despertó agitado. ¿Por qué había aparecido ella de repente?, el estaba soñando con Rukia, con la mujer que había creído amar, aunque eso no era correcto, era la mujer gracias a la cual había podido volver a amar, la mujer que dejo partir, como hubiera querido tener la determinación para habérselo impedido como lo hizo en aquel sueño, pero no lo hizo, la puerta se cerró y ella se fue, dejándolo a él en un estado de desconcierto y pesar, marchándose de su vida quizá para siempre. Habían pasado ya dos días desde que la pelinegra se fue, se suponía que hoy debía haber dio a la academia, pero no lo hizo, miro el reloj y vio que eran ya las 3pm, había puesto al alarma a las 2:30pm ya que se había propuesto bañarse y comer algo, ya que desde que ella se fue no lo hacía.
Ichigo se volvió a tender sobre la cama, si se esforzaba tal vez podría volver a soñarla, pero un timbre lo saco de sus cavilaciones. Ichigo no tenía el valor ni la fuerza para levantarse, estaba sucio y además le dolía la cabeza, anoche se había vuelto a embriagar, estaba en un pésimo y deplorable estado, pero la persona que tocaba el timbre era persistente y parecía no rendirse. Ichigo se levantó pesadamente del futon, cuando lo hizo todo a su alrededor le dio vueltas y sintió un leve mareo, mientras salía de la habitación piso algo, era algo pequeño, Ichigo encendió al luz y se agacho para ver que era aquello lo que había pisado y vio que era un llavero, y por el conejo que colgaba de él podía saber de quién era. Ichigo se quedó contemplando aquel insignificante llavero, aunque sea una baratija para el adquirió un enorme valor, era lo más preciado que hubiera podido conseguir, era un recuerdo de ella. El timbre sonó de nuevo sacándolo de sus cavilaciones, salió de la habitación desemperezándose, la persona que tocaba el timbre era muy insistente.
—Eh sí que es muy persistente, que desea…— dijo el joven cuando de repente la sangre se la congelo en las venas. La joven que tenía frente si, era la misma chica que lo había ayer sacado del bar, era ella, era Nelliel. — Nell, ¿eres tú? —preguntó el pelinaranja.
La joven solo asintió débilmente.
—¿Qué rayos quieres?, ¿Qué haces acá tú? — pregunto el pelinaranja enojado.
—Ichigo, yo solo quería…
—¡No me importa que rayos querías!, ¿Por qué has venido?! ¡No debiste!, no ahora…— estallo el pelinaranja que de repente empezó a recordar lo que aquella peliverde le hizo en el pasado.
—Ichigo, escúchame por favor, yo quiero, yo quiero remediar las cosas….
— ¿Remediar las cosas?, no me hagas reír, nunca hubo nada entre nosotros, solo me hiciste creer que así era mientras que tu estabas con ese niño rico, ¿y ahora vienes a decirme que quieres arreglar las cosas?
—Ichigo, yo no sabía lo que hacía, estoy arrepentida, yo, yo, yo quiero compensarte, quiero hacerte feliz! — exclamo la peliverde.
—¿Feliz?, ¿tu quieres hacerme feliz?, lo dices como si fuera tan fácil, crees que tú eres la única que puede hacerlo, ¡pues fíjate que ya no!, ya no te necesito para ser feliz, me propuse olvidarme de ti y lo estoy logrando, yo no quiero que me vengas con esos disparates de querer arreglar las cosas, no quieras ahora querer pasar como la mala arrepentida, seguro que ese tipo ya te dejo por eso vienes a mí, claro, ahora que el niño rico me dejo voy donde el idiota de Kurosaki, el me aceptara y perdonara apenas me presente frente a su puerta, ¿cierto?! — exclamo Ichigo que estaba ya fuera de sí.
—Itsygo no me grites….— respondió al joven peliverde llorando.
—¡No me llames así!, no me provoques por favor, ahora estoy aun un poco ebrio, no quiero hacerte nada malo, por favor ándate Nelliel por favor— suplico el joven con voz serena, intentaba calmarse pero el alcohol en su sangre lo hacía querer soltar todo, liberar toda la rabia acumulada.
—Pero, yo, yo te amo Ichigo…
—¡No digas eso! — volvio a explotar el pelinaranja.
—Ichigo!, ¡Cálmate! — exclamo una conocida voz.
Ichigo giro su cabeza hacia la dirección de dónde provenía aquella voz y vio ahí a su amiga, era Tatsuki, estaba con su uniforme aun y con su maleta, acababa de salir del ascensor.
—Ichigo cálmate, no sé qué este sucediendo, pero no debes alterarte….— dijo la pelinegra llegando hasta done su amigo pelinaranja.
—Tat…suki? —preguntó al peliverde al ver a la chica.
—Nelliel?, ¿Qué haces tú acá? ¿Eres la responsable de que Ichigo se halla puesto así? ¿Qué le has hecho? — preguntó la pelinegra viendo con desconfianza a la joven peliverde.
—Yo no le he hecho nada, y no te interesa, yo solo estoy hablando con Ichigo…
—No creo que el quiera que estés acá, míralo nomas como se ha puesto de verte. — respondió Tatsuki mirando fijamente a la peliverde.
—No te interesa, esto es algo que solo se debe arreglar en pareja…— respondió Nelliel.
—¿Pareja? — preguntó confundida Tatsuki mirando a Ichigo buscando confirmación a las palabras de al peliverde.
—Cállate Nelliel, tu y yo ya no somos nada, ¿acaso has olvidado porque ya no lo somos? — preguntó Ichigo algo más calmado.
—Pero Ichigo yo sé que tú me sigues amando— replico la peliverde dispuesta a no darse por vencida.
—No seas orgullosa y no hables del amor como si fuera algo que se puede desechar y recuperar cuando se quiera, no hables tan a la ligera; tu misma acabaste con el amor que creí sentir por ti, tú ya no eres la mujer que amo, en verdad nunca lo fuiste, ahora encontré a la mujer que amo…
—Sí, ¿y donde esta esa "maravillosa" mujer?, apuesto a que te dejo y por eso estas ebrio…— respondió Nelliel cruzándose de brazos con una sonrisa en el rostro.
Tatsuki vio como Ichigo apretaba los dientes y cerraba fuertemente los puños, si estaba ebrio de verdad, era capaz de golpear a Nelliel, por mas autocontrol, que tenga aquel chico, no podía garantizar que no reaccione mal ante esas provocaciones, la pelinegra no lo pensó dos veces, debía ayudar a su amigo, ¿después de todo eso era lo que ella sentía por el cierto?, una fuerte amistad…
—Te equivocas Nelliel, lo que Ichigo quiere decirte, es que….es que ahora él y yo somos novios, y yo ya lo sé todo, se lo que sucedió, ahora deja en paz a mi novio o no respondo, sé que él me ama y yo lo amo a él, ahora largarte— dijo la pelinegra pasando saliva al final.
—¿Tu?, no me hagas reír, Ichigo no pudo ser capaz de cambiarme por alguien sin gracia como tú, además sé que el aun no me olvida, además yo lo amo, ¡Yo te amo Ichigo! — exclamo la muchacha peliverde.
—Entonces dime porque vivo aquí, y porque la dirección que te di de mi departamento coincide con la de Ichigo…
—Tu!, no lo creo, además…
—Te equivocas…— respondió Ichigo sorpresivamente tomo a Tatsuki y la cerco con delicadeza hacia el haciendo que al pelinegra se sonroje un poco. — Yo en verdad amo a Tatsuki, ella es noble, sincera, valiente, honesta, y además es hermosa, es hermosa para mi…— respondió el pelinaranja cogiendo el rostro de Tatsuki y acercándose lentamente hacia el para besarla.
La peliverde se quedó atónita y lo único que pudo hacer es salir corriendo de ahí, cuando Ichigo vio que la peliverde había desaparecido tras el ascensor, separo su rostro que ya estaba a solo unas micras del de Tatsuki que estaba con los ojos cerrados.
—Tastuki…— dijo Ichigo. — Gracias, muchas gracias….
La joven pelinegra abrió los ojos, y vio a Ichigo que estaba de pie mirando a la nada.
—Idiota, ¿después de todo somos amigos cierto? — respondió al pelinegra sonriendo. — Ahora entremos, estas pésimo, te darás una ducha y me das esa ropa para lavarla, además esa casa huele mal, necesita una limpieza urgente, ¡mueve el culo Kurosaki!, hoy tu buena amiga Tatsuki te ayudara… claro que después me tendrás que devolver el favor.— se apresuró a decir al pelinegra algo avergonzada.
—Claro señora, como ordene— respondió Ichigo ingresando al departamento algo más sereno y hasta alegre.
._.
Rukia estaba dolida, pero sabía que había hecho lo correcto, no era capaz de atar a aquel noble chico a ella, ella solo sería una carga para él, Ichigo era una persona con un gran sueño y ella con su enfermedad solo sería un obstáculo para él; aunque el pensara que ella era un traicionera prefería haberse ido así, le sería más fácil, la joven pelinegra camino durante largas horas bajo aquel cielo nublado y gris. Caminaba sin rumbo, aunque sus pasos le guiaron inconscientemente a ese lugar, a aquel parque donde paso tantos momentos agradables con su madre, sentada en la banca de siempre Rukia pensaba, pensaba en lo que sería su vida a partir de hoy, ella debía seguir adelante, al menos durante el tiempo que le quedara, ella debía tratar de vivir lo mejor posible y olvidarse de aquel pelinaranja; pensaba que todo había sido como ella lo había temido, solo había sido un alivio efímero, que termino finalmente por esfumarse, en parte por su propia culpa, por el temor de ser una carga y por el orgullo de no ser capaz de confiar en él, a pesar de los sentimientos que empezaban a aflorar en su alma.
¿Dónde viviría ahora?, no tenía a quien recurrir, no podía volver a abusar de la generosidad de Matsumoto, tendría que pensar que es lo que iba a hacer a partir de ahora, debía tratar de conseguir de nuevo un trabajo y buscar algún cuarto o sitio barato donde al menos dormir, tal vez podría vender lo poco que tenía. La pelinegra estaba pensativa y observaba como el día llegaba a su fin, mientras los arboles eran teñidos débilmente por los pálidos rayos de un débil astro ocultándose detrás de grises nubes, el día al igual que su fe de seguir estaba llegando a su fin.
— ¿Otra vez tu por acá? — pregunto una conocida y alegre voz.
— ¿Matsumoto? — preguntó al pelinegra volviéndose hacia una joven que se había detenido a su lado.
— ¿Qué hay? — preguntó alegre la joven.
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—Eso es malo Rukia-chan, ¿Por qué te fuiste así?, debías haberle contado todo al tal Ichigo, se supone que estabas sintiendo algo por él, y según por lo que me cuentas el también sentía lo mismo….— respondió Matsumoto después de escuchar la historia de Rukia.
— ¿Qué?, ¿Qué dices?, yo, yo no sentia nada por el….además, ¿Qué es eso de que él sentía lo mismo? — preguntó al azabache algo nerviosa.
—Pues claro tonta, ¿Quién sería capaz de hacer todo lo que él hizo por ti? — preguntó Matsumoto arqueando una ceja.
—¿Qué?, ¿a qué te refieres?
—Vamos Rukia-chan, no me días que no te diste cuenta, ese chico sí que es raro, me lo hubiera encontrado yo, que suerte tienes Rukia…— le recrimino su amiga.
—Pero, pero no puedo obligarle a que cargue conmigo…
— ¿porque no?, está bien que no quieras causarle problemas económicos al tal Ichigo, ¿pero eso es lo de menos, verdad?, ¿o hay algo que me estés ocultando? — cuestiono Matsumoto.
—¿Ocultando algo? Él preguntó Rukia algo nerviosa.
—Sí, algo que sea un impedimento para que ambos estén juntos, como una enfermedad, o que estes casada, o acaso es que….¿estas embarazada de otro hombre y no quieres darle esa responsabilidad a ese chico inocente? —Cuestiono Matsumoto seriamente.
—¡Idiota!, ¿Cómo podría yo estar embarazada?! —Exclamo Rukia.
—Ya vez, ahora estas mejor, ahora si dime, ¿Por qué no puedes estar con ese chico? — cuestiono Matsumoto.
—Porque yo, yo, Rangiku, no te lo puedo decir….— respondió la azabache bajando la cabeza.
—De acuerdo, cuando te sientas preparada me lo dices, ahora vamos a mi casa. — respondió la joven tomando las manos de su amiga y sonriendo despreocupadamente.
—Rangiku….Gracias— respondió al azabache sonriendo.
—De nada Rukia, pero dime, ¿estas segura que no es porque estés embarazada cierto?
—Vamos de una vez….— respondió Rukia fríamente levantándose de la banca y cogiendo sus maletas.
—¡Rukia! ¡Espera! — exclamo Matsumoto con dolor fingido en su voz.
._.
—Ah… que bien se siente el bañarse…— dijo Ichigo entrando a la sala mientras se secaba el cabello.
—Idiota, ¿cómo te pudiste descuidar así?, se supone que solo eran dos días pero en verdad sí que parecía que eras algún vagabundo.
—Sí, sí, di lo que quieras, pero creo que ni siquiera te fijaste en eso cuando estuve a punto de besarte, ¿verdad, señorita Arizawa? — preguntó Ichigo arqueando una ceja
En ese momento un objeto rozo el rostro de Ichigo y fue a parar en el piso de la sala, Ichigo se volvió hacia Tatsuki y su expresión se llenó de terror, la chica parecía que lo quisiera asesinar, le acaba de lanzar un tenedor.
—¿Has dicho algo Kurosaki? — pregunto la pelinegra.
—N-no, n-a-nada— respondió Ichigo nerviosamente pasando saliva.
El pelinaranja termino de secarse el cabello y se sentó en uno de los muebles, observo que su casa estaba limpia, Tatsuki la había limpiado mientras él se bañaba y cambiaba de ropa, si qué era sorprendente, él siempre había pensado en Tatsuki como una persona independiente pero no al extremo de que en verdad sea así tan habilidosa y autosuficiente en el aspecto de las tareas domésticas.
Mientras tanto Tatsuki aprecia encontrarse cocinando algo, estaba concentrada en esta labor. Después de que pareció asegurarse de algunas coas, se sacó el delantal.
—Ichigo, ya regreso, voy a darme una ducha a mi casa, ¿de acuerdo? — dijo Tatsuki mientras salía del departamento. Ichigo solo asintió y la pelinegra salió algo pensativa.
El joven se quedó un rato observando a la nada, mientras Tatsuki estaba en su departamento había fingido encontrarse mejor, incluso había intentado bromear, pero ahora podía ya actuar con libertad, liberad para autotorturarse de nuevo con sus pensamientos, pensar en el porqué de que no hizo nada por impedir que ella se marchara; solo había pasado dos días y ya se sentía ahogado por la incertidumbre de no saber nada de Rukia, se sentía miserable y decaído.
Ichigo se acomodó en el sofá y fue cuando lo sintió, un pequeño bulto, sabía de lo que se trataba.
Sosteniendo aquel llavero Ichigo pensaba aún más, lo contemplaba y evocaba recuerdos en su atormentada mente, ¿Por qué estaba así?, se odiaba, se odiaba y se odiaba, el no podía estar pasando por esto, ¡por Dios!, ¡él era un hombre!, debía olvidarse ya de este asunto, pero sabía que lo que había pasado no era tan solo un "asunto", era algo más, sabía lo que había sentido, sabía que era lo que había despertado en su interior por ella. No podía simplemente olvidarlo y dejarlo pasar, huir no era de hombres, era cierto que ella había tenido en parte culpa, pero era también verdad que él no sabía bien lo que había escuchado ya que no escucho toda la conversación, ese era el motivo por el cual se sentía así de intranquilo, era porque había actuado así de mal con ella solo por simples conjeturas que se elaboraron en su mente después de escuchar un par de palabras que bien no pudieron estar referidas a él; la duda lo consumía por dentro y devoraba su poca paz, pensar en que había mandado al tacho un posible futuro feliz, era demasiado, estaba claro: él había destruido su propia felicidad.
Sumido aun en sus pensamientos se levantó como si fuera una autónoma y se dirigió hacia la puerta, el timbre había acabado de sonar.
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—Eh Rukia, ya te he dicho que no hay necesidad de que hagas estas cosas porque te sientas responsable de que te esté dejando quedar en mi departamento…— dijo Rangiku entrando a la cocina.
—Vamos, no me hagas sentir un inútil, ademas se me da muy bien el cocinar, no quiero terminar comiendo lo que tú cocines…
—Auch, eso dolió— rio Rangiku abrazando a la pelinegra.
—De acuerdo, es verdad, quiero compensar el hecho de que me este quedando, además a partir de mañana buscare trabajo.
—De acuerdo, no te preocupes Rukia, por cierto, pienso que deberías hablar de nuevo con el tal Ichigo. — dijo Matsumoto mientras sacaba del refrigerador una jarra de jugo de frutas casero.
—No, no puedo hacer eso, ya me decidí, no le puedo arruinar su futuro— respondió Rukia bajando la mirada.
—Ah, eres extraña, ¿Quién no quisiera regresar a los brazos de un hombre que se preocupe por ti?, bueno ese es tu problema, pero piénsalo…— respondió Rangiku suspirando y dejando la jarra sobre la mesa.
Rukia sirvió la comida en dos platos y llevo primero el de Rangiku hacia la mesa. La pelinaranja le agradeció y luego Rukia regreso por el suyo, cuando la joven dejo su plato en la mesa y quiso sentarse, le vino un fuerte mareo, la pelinegra perdió el equilibrio y cayó al suelo inconsciente tirando la silla en un intento por evitar caerse.
—¡Rukia! — exclamo Matsumoto asustada al ver a su amiga tendida a en el suelo, pálida e inconsciente…
Si, ódienme por dejarlo ahí, pero es necesario, debo garantizar que leerán el siguiente cap para que así mis esfuerzos valgan la pena, bueno, dejando eso de lado, que creen ustedes, ¿será grave lo de Rukia? ¿Se agravara su enfermedad?, ¿se enterara Matsumoto? ¿Ichigo sabrá que Rukia se ha puesto mal? ¿Qué sentirá Tatsuki?, ¿se rendirá Nelliel?; bueno no los intrigo más, me despido porque tengo cosas que hacer ya que hoy es mi cumple por cierto jeje, ¡nos estamos leyendo pronto!
Atte. Start Kurosaki, el joven, guapo y humilde gamer, escritor de un cuarto de tiempo.
