Capítulo 8

Las Navidades suelen ser intensas para niños y adolescentes de por sí, pero si a eso sumamos un cumpleaños a medio camino de año nuevo, la cosa se pone aún más interesante.

A sólo un día de nuestro cumpleaños, Rin y yo no podíamos estar más excitados. Todos comentaban que yo siempre lo llevaba mejor que ella por ser el más "tranquilo" de los dos, pero lo que no sabían es que la procesión va por dentro. Aunque yo consideraba que no podía ser más feliz, lo acontecido sólo unos días antes me era más que suficiente, ¿qué más podía desear? Mi hermana en cambio hacía porras para averiguar qué nos regalarían. Realmente yo anhelaba pasar mi día con todos, de un modo alegre y apacible, aunque no pareciera un regalo muy significativo, lo deseaba con fervor.

Todos en casa parecían muy normales, y hasta que no llegó el susodicho día veintisiete de Diciembre, no comenzó a notarse esa atmósfera de intriga y misterio que acontecía en cada cumpleaños que se precie.

Amanecimos a la par que el sol, y decir que estábamos nerviosos era poco. Sí, ese día excepcionalmente había dormido con mi hermana aunque la emoción apenas nos dejara conciliar el sueño unas horas.

Rápidamente nos dirigimos al salón, esperando alguien que pudiera recibirnos. El más madrugador como siempre había sido mi aniki, que sonriente nos felicitó para después servirnos un desayuno con nuestros platos favoritos, lo cual agradecimos con un hambre voraz.

Conforme fue avanzando la mañana el resto de la familia se fue uniendo a nosotros. Todo parecía en calma hasta que mi hermanita impaciente por la espera puso el grito en el cielo.

-¡Pero bueno, ¿nadie se ha acordado de nuestros regalos?!

Todos la contemplaron atónitos.

-¡Di algo Len! ¡También es tu cumpleaños!- Me insistió.

No sabía qué responder, así que sólo dije lo primero que se me ocurrió – Yo... Me apetece comer tarta... -Me sonrojé al oírme. No parecía una respuesta muy convincente, menos aún para mi gemela.

-Pero Len... ¿Acaso no quieres celebrar nuestro día?...

-Sí, claro que quiero, pero soy muy feliz estando con todos- Me devolvió la mirada perpleja y quizás un poco enojada, pero por un rato dejó de insistir.

-Así que queréis regalos y tarta, ¿eh? - Se acercó Kaito por detrás, tomándonos de los hombros.- Me parece que habrá que hacer algo al respecto, ¿no os parece? - Mi hermano y yo nos miramos intrigados. El resto se mantuvo callado, compartiendo miradas cómplices.

-Entonces nos tocará salir a buscarlos, me parece- Concluyó Kaito. - ¡Poneros ropa de abrigo, deprisa! - Nos instó animadamente. Por un momento nos quedamos inmóviles sin saber qué hacer, hasta que reaccionamos.- ¡Vamos, vamos ¿a qué estáis esperando? ¡Deprisa, id por los abrigos!

Y antes de darnos cuenta, el Master ya nos estaba conduciendo por una senda de la ciudad que no conocíamos mucho. En la monovolumen todos parloteaban animados, cosa que aún nos inquietaba más. ¿Adónde nos dirigíamos?

Entonces nos detuvimos frente a un edificio enorme. Los chicos apenas nos dejaron leer el letrero de fuera, presumiblemente para que no adivináramos nada antes de tiempo. Lo curioso es que dentro parecía tener la misma temperatura que afuera. Ese detalle me hizo sospechar sobremanera. Y al instante la gran extensión imponente se apareció ante nosotros: Una gran y perfecta pista de hielo, coronada en el centro con una enorme tarta en tonos blancos, amarillos y naranjas con adornos y relleno que suponía eran chocolate. Los dos nos quedamos verdaderamente impresionados. Esto era mucho más inmenso que cualquier sorpresa que nos hubiera aguardado. Rin apenas podía esperar a colocarse los patines de hielo, y fue la primera en entrar y lanzarse a la carrera. Yo la secundé, vigilando que no se hiciera daño, y rodeamos la tarta asombrados y maravillados. En la cúspide, pues tenía cuatro plantas (por los dos años que cumplíamos cada uno) había una miniatura de nosotros con la "road roller", cosa que fascinó a Rin. El resto se reunió a nuestro alrededor y a coro entonaron nuestro "cumpleaños feliz". Apagamos las velas a dúo felices y tomamos un buen trozo de tarta. Acto seguido, mi hermana me invitó a perseguirla, y mientras proseguíamos felices nuestros juegos, Kaito, Kamui, Miku y Meiko disfrutaban (o lo intentaban) haciendo sus "primeros pinitos" sobre el hielo. Fue una velada memorable. El recuerdo más entrañable fue cuando todos nos dimos la mano y partimos al unísono, o agarrados por la cintura simulando un tren, antes de precipitarnos en masa sobre el frío y duro suelo de la pista. Todos reímos, incluso Kamui, es de los días más hermosos que recuerdo... Aunque lamentablemente ahora todo sea tan diferente... Desearía haberme quedado por siempre en ese día, pero el tiempo jamás descansa... Si tan sólo... ojalá... Pero no, aún no es el momento, debo proseguir...

Volviendo al veintisiete de Diciembre... Eso es...

Partíamos sin descanso durante casi toda la jornada en la pista, alquilada sólo para nosotros para la ocasión. Cuando estuvimos extenuados, fuimos a descansar a una cafetería cercana, donde se podía divisar el hermoso atardecer decaer sobre el impresionante Tokyo. Cuando hubo anochecido, partimos de regreso a nuestro hogar, donde con el vaivén del automóvil mis párpados fueron cediendo ante esas luces Navideñas brillantes como estrellas que parpadeaban en el reflejo del cristal. Alguien posó la palma de su mano sobre mi cabeza, pero estaba demasiado dormido para que mi conciencia lo advirtiera.

Esa noche desperté en mi cama sin saber cómo había llegado, pero no me importaba. Era como un sueño sin fin del que no habría despertado jamás. A la mañana siguiente aún me duraba la euforia, y esa misma alegría me acompañó incluso cuando el tan esperado año nuevo llegó llamando a nuestra puerta.

Rin y el resto de chicas se lo pasaron en grande esa mañana probándome trajes tradicionales que ellas mismas se habían encargado de hacer ese año para todos.

Al final dieron con un elegante hakama tradicional de colores rojos, tierras, naranjas y amarillos. Por suerte no vestiría como una chica todavía, aunque el fatídico día se aproximara inexorablemente. Los otros chicos lucían atuendos semejantes, pero en sus colores representativos. Las chicas lucían hermosos tocados y arreglos florales. Ese año se habían esforzado mucho sin duda. El Master nos recogió temprano por la mañana y nos dirigimos al templo Meiji-Jinku, uno de los templos más famosos de la ciudad para rezar por nuestra salud y prosperidad.

Las calles discurrían bulliciosas ante nuestros ojos. Excursiones de familiares y/o amigos hacían cola frente al gran templo, para entregar sus peticiones y ruegos, tocar la famosa campana y así atraer la fortuna al nuevo año entrante. Nuestros mayores nos dejaron paso a "los más jóvenes", precediéndolos. Después fue Miku y por último los otros tres.

Me quedé largo rato observando con curiosidad a Kamui. ¿Qué habría pedido por año nuevo? ¿Le parecería extraño este lugar con estas costumbres que justo comenzaba a conocer? Quizás estuviera aburrido... Aunque deseché esta idea poco después, pues parecía muy interesado en analizar todo lo que sucedía con una concentrada atención que volvía su rostro serio pero más adulto de lo habitual. Muchas veces me parecía recordar los antiguos héroes del pasado cuando le contemplaba de ese modo. Realmente de algún modo muy profundo me fascinaba descubrir esos cambios en él, aunque no fuera capaz de advertirlo del todo y mucho menos de expresar con palabras. En ese instante me detuve en seco. ¿Por qué me pasaba las horas pensando en él? En su aspecto, en su rostro, incluso preguntándome por su altivez. Realmente no era nada normal. Por más que tratase de recordar, no me había sucedido con nadie antes. Algo en mi interior, una angustia creciente, se abría paso en mí. Me impedía respirar con calma, siquiera pensar. Como una gran oleada, un tsunami que me envolvía y lentamente ascendía por mis tobillos, hasta cubrirme por completo. Era tan... extraño... Suspiré turbado, confundido.

Alguien me tomó del brazo por sorpresa justo cuando menos lo esperaba. Alguien de complexión similar a la mía, lo supe por la fuerza que ejercía en mi brazo.

-¡Len-kun, estás ausente! - Me llamó la atención mi hermana vivaracha.

-¿Eh? ¿Qué? - Exclamé algo aturdido. - ¡Ah! Perdón por preocuparte, Rin-chan. Sólo estaba distraído...

-Sí, me he dado cuenta – Me sonrió condescendiente. - ¿Quieres que vayamos con los demás? ¡Han dicho que comeremos O-Sechi-ryori! (NdA: Comida típica de año nuevo muy elaborada de unos 20 o 30 tipos de comida) y luego jugaremos juntos a juegos de mesa, ¿no es genial? ¡Ya tengo ganas de demostrar mi valía en el azar! - Exclamó, con bastante emoción y determinación en su mirada.

Reí al verla tan divertida, siempre lograba sacarme una sonrisa de mis labios, era una maestra para eso. -Claro, ¿Por qué no? Será divertido. -Pensando que así dejaría de pensar por un rato en mis preocupaciones que no lograba comprender.

Más tarde ya habíamos degustado todos juntos un delicioso manjar de año nuevo y sentados alrededor del brasero, nos dividimos por parejas para disfrutar del tan conocido juego de cartas de las parejas de poesías. Al ser seis no fue difícil. El Master se limitó a su papel de árbitro. Miku pidió ir con Rin, así que mi oportunidad de formar equipo con mi gemela se esfumó a la misma velocidad que había aparecido. Suspiré con resignación: Conocía perfectamente el desenlace de aquella situación.

-¡Yo me pido ir con Len-chan! - Exclamó rápidamente Kaito, prácticamente echado sobre mi espalda, muy demasiado pegajosamente cariñoso.

-Estas intentando huir de mí, ¿No es así Kaito? ¿Y te excusas en un niño para ello? ¡¿Qué clase de hombre eres tú, eh?! - Meiko tiraba de él con fuerza, a lo que a mí de poco me asfixian mientras aniki viendo la situación, clamaba paz entre ellos para que me permitieran respirar.

- ¿Por qué tienes tanto interés en un niño, si se puede saberse? Deja de una vez al mocoso con el mayor, que sabe cuidarlo bien. -Sentenció Meiko arrastrando a Kaito a su terreno. El chico casi lloriqueando, protestó un poco más pero al final desistió y sólo murmuró- No sé si es más bien al contrario, que el mocoso cuida al adulto...

-¿¡Pero qué ha dicho...!? - Mascullé en voz baja de modo que sólo un leve gruñido emergió de mis labios apretados por la rabia contenida. Aniki se limitó a continuar relajando los ánimos de modo condescendiente, aunque por el sudor de su frente deduje que él también se había alterado, pero preferí no dar más importancia. Y... Así es como volví al principio de todo... a mi dilema... "genial"... Uno que buscaba distraerse y terminamos de pareja. Aunque fuera de un modo tan absurdo y en una situación tan irónica como un juego de mesa. Procuré no sonrojarme ante estos pensamientos... y menos no pensar en esa palabra... "pareja"... ¡Oh, por favor! ¡Esto ya era demasiado! ¿Por qué diablos no podía quitarle importancia por que obviamente no la tenía? Estaba realmente fastidiado con mis pensamientos y no me permitían pensar con claridad y centrarme en el juego.

"La pálida nieve cae deslizándose suavemente por los suaves párpados...

Porque comer bananas es lo mejor..."

Todos pusieron su atención en mí, sorprendidos al ver que había extraído esas dos cartas a la pila de descarte, para luego leerlas en voz alta. Las carcajadas sonaron al unísono y percatándome de mi error demasiado tarde, sonrojándome y entrando a la defensiva.- ¡No! ¡No era esa pareja la que quería descartar! ¡Dejadlo ya! - Mi rubor fue general, no me atrevía a mirar a nadie directamente a los ojos, menos a mi compañero de juego. ¡Menudo ridículo espantoso! Por fortuna me salvó añadiendo otra pareja de poemas perfecta -

"El sonido susurrante del viento arrulla incesantemente las flores de cerezo caer sobre el horizonte"

Aún así las bromas no cesaron del todo en el transcurso de la tarde. No obstante, no perdimos tantas veces como esperaba, Kamui había aprendido con apremio las reglas del juego y lo completaba con bastante facilidad. Como siempre su procesador y su capacidad de analizar información eran bastante sobresalientes a la nuestra. Yo no podía sino impactarme interiormente por sus destrezas aunque para otros muchos aspectos resultase más torpe o inocente. Maldita sea... De nuevo deambulando en mi cabeza sin ser consciente... Me provoca dolores de cabeza y a la vez me oprime fuertemente el pecho, dejándome sin aire. Quería conocer el motivo... Ya no le odiaba apenas como antes, aunque a veces me resultara molesto... Pero... ¿Él era molesto? ¿O más bien las reacciones que provocaba en mí era lo que me fastidiaba? Comenzaba a sospechar la razón, pero no estaba seguro de querer verla.

-Al final no fue tan mal, Len-kun -Se me acercó Kaito con una mirada que no me hizo gracia alguna- Claro, como tu pareja de equipo fue Gakupo-san... -Me alcé furioso, como impulsado por un resorte - ¡¿Insinúas que no puedo hacer nada por mí mismo sin ayuda?!

-Vamos Len, no te erices, además se te ve más contento de lo habitual.- Puntualizó con acierto.

"¿Más contento de lo habitual...?"- Esa afirmación causó gran impacto en mí. ¿Acaso tenía que estarlo por alguna razón? Y lo que es peor... ¿Acaso los demás veían en mí un cambio nuevo que yo no había advertido? No sabía qué responder salvo: "¡Tonterías"! - Pero en el fondo esa certeza me preocupaba. ¿Quizás era verdad que su presencia estaba cambiando de alguna manera mi forma de ser? ¿Tan influyente era para mí?

El resto de la velada transcurrió sin más anécdotas trascendentales. Al regresar a casa, tomé las cartas y me dispuse solo a practicar. Estaba totalmente decidido a desentrañar el misterio de ese juego. Kamui no dijo nada cuando entró en casa y me contempló con curiosidad, sólo pasó por mi lado, despeinándome un poco el cabello con su mano suave y cálida y se puso a preparar té para los tres. El desenlace de la velada no pudo ser más prometedor. Sin saber muy bien cómo, terminamos en esa situación, jugando contra él y ganando más partidas de las que hubiera imaginado. Al comienzo pensé que se trataría de un golpe de suerte, o a que se estaba dejando ganar, pero admito que en algunas ocasiones logré ponerlo en aprietos. Ahora doy las gracias por tan vellos momentos, vivirlos contigo ha sido sin duda, el mejor de los regalos.

Los días se sucedían plácidamente, y los terrores nocturnos no habían vuelto a molestarme. Pensé que esa paz llena de tranquila monotonía proseguiría por mucho tiempo, pero no podía estar sino más equivocado, y ese día no tardó en llegar.

-Megurine Luka, Vocaloid 02 type, encantada de conoceros. – Una hermosa chica, prácticamente una mujer, se nos presentó una mañana de un veintitrés de enero. Una mujer impactante en todos los aspectos, cosa que me hizo recordar las sensaciones que me inspiraron al conocer a mi aniki. Eso me asustó. Demasiado.

Todos a mi alrededor actuaron como de costumbre ante un nuevo miembro en la familia, se volcaron por completo como meses antes lo hicieron con él.

Esperé pacientemente mi turno. Ya iba a saludarle cordialmente cuando irrumpí en mitad de unas intensas miradas entre mi aniki y la nueva que se cruzaron con la fuerza de un imán. No pude evitar que mi cuerpo temblara con una fuerte tensión.

No podía adivinar ese ritual de reconocimiento ni su objetivo, pero definitivamente no me gustó nada. La volví a contemplar más de cerca, definitivamente era muy guapa. Podía rivalizar sin problemas con la belleza de nuestra diva Miku, pero el hecho de parecer más madura y formada, la dotaba de cierto encanto del cual era muy difícil evadirse. Definitivamente era casi una musa de esas famosas tragedias griegas que nos habían explicado en el instituto a mí y a mi hermana.

Parece ser que tanta "expectación" por mi parte terminó por llamar su atención, y haciendo caso omiso por un momento a Kamui, me sonrió y acarició la cabeza familiarmente. Por no parecer descortés, dejé que me mimase, aunque mi frustración iba creciendo en mí, sin ser consciente de ello.

-Eres un muchachito muy mono.- Comentó con un acento marcado.- "A beautiful cute child"- Pronunció en un inglés casi perfecto que ni yo con duras clases de inglés en el instituto, no lograba dominar del todo, y ella parecía hablarlo y conocerlo con total naturalidad.

Me sonrojé. Era evidente que con los nuevos me quedaba atrás. Con mi aniki ya me había acostumbrado y es más, procuraba aprender de él las cosas que desconocía para poder estar a su altura, pero esto era muy diferente. Era una situación infinitamente distinta para mí: Ahora habían dos vocaloid con muchas mejoras, dominio de idiomas, voces muy naturales, perfectas… Un dúo fantástico a ojos de quienes los vieran… Agaché la cabeza. Suspiré y tras una sonrisa forzada y una reverencia cortés, me retiré a nuestra otra casa donde vivíamos los tres, y me eché sobre mi cama. En mi mesita permanecía la partitura de "Imitation Black". La leí, leí tanto la parte de Kaito como la de Kamui. Sólo faltaban mis frases fuera de mi "Solo". Quizás ahora me resultase sencillo completarlo… O quizás no. Deambulé por el lecho en varias posturas, meditando… Pero quizás hablar de algo del cual se desconoce tan poco, como lo era el amor, no era tan sencillo.

Amor… Al retumbar esta palabra en mi mente insistentemente, mi pecho se oprimió. ¿Por qué me sentía así desde…?... Ya no recordaba ni cuando había comenzado a sentirme así. Pero… no era tan genial como las canciones o las chicas del instituto hacían ver. Si el amor era tan frío, tan agonizante… Solitario… triste o cruel… No estaba seguro de querer sentirlo. Duele… Duele mucho.

Mi mirada se desvió al gato de peluche que me devolvía la mirada. Suspiré. Traté de no pensar más en el asunto y salí a despejarme. Era una tarde fría de enero, pero no especialmente lluviosa. El sol asomaba tímidamente por entre el grosor de las nubes, invitando a una agradable velada. Me abrigué debidamente y me dispuse a salir afuera, cuando desde la ventana de la otra casa asomó un rostro muy familiar para mí.

-¡Hermanito!- Saludó calurosamente con su mano, haciéndome señas.

-¡Ah Rin-nee chan!- Le devolví el saludo.

-¿Vas a algún lado? –Preguntó con interés.

-Pues la verdad… No tengo ningún sitio al que tuviera pensado ir… Iba a improvisar sobre la marcha. ¿Y tú?

-¿Puedo ir contigo? – Me rogó con esa mirada que yo nunca podría rechazar.

-E… está bien, pero no tengo pensado hacer gran cosa, ya te lo dije…

-¡No importa! – Me acalló. – Además, es algo que… me gustaría compartir contigo. – Al decir eso su rostro se tornó carmín, volviéndola tímida por segundos ante ese comentario, pero no le di demasiada importancia.

A los pocos minutos ya andábamos juntos calle abajo. Ella parecía divagar todavía en sus más profundos pensamientos, pero al final se decidió a hablar.

-Verás… Es que ya llega Febrero… Y me gustaría pedir tu ayuda. – La contemplé muy intrigado ante su confesión.

-¿Querrías ayudarme a preparar chocolate? – Me preguntó enigmáticamente.

-¿Chocolate?- No salía de mi asombro.- ¿acaso es el cumpleaños de alguien?- Entonces caí en la cuenta.- ¡Es cierto, el cumpleaños de onii-chan! Es el diecisiete de Febrero ¿cierto? ¿Es un regalo para él?

-No exactamente… ¡No tiene nada que ver con eso! – Se justificó apresuradamente.- ¿Aún no sabes a qué me refiero? Supongo que como eres un chico y no sales con ninguna chica, estas cosas no las entiendes… -Se la veía algo fastidiada. Intentaba entenderla y tranquilizarla, aunque era evidente que pese a ser gemelos había algunas cosas que se me escapaban.

-¿San Valentín?- Pregunté con sorpresa.

-Claro, ¿Nunca has recibido una carta de amor o chocolates de alguna compañera de clase o instituto? –indagó con interés.

-Eh… -La respuesta era más que evidente.- La verdad… -Me contemple los pies, algo avergonzado de repente. No sabía que era algo tan importante, quizás porque nunca me fijaba en esas cosas o bien porque nunca había recibido nada de ninguna chica… Suspiré.- ¿Qué importa eso? – Traté de quitarle hierro al asunto, sonriendo despreocupadamente.- No te preocupes, te echaré un cable con los chocolates, ¡Será divertido hacer algo juntos como antes!

Ella me abrazó de golpe, movida por la euforia y emoción del momento y asintió con una sonrisa dulce en sus labios que me encantaba y extrañaba tanto ver.

Y ahí estábamos los dos, paseando por las calles comerciales, mirando y comentando los moldes que podríamos usar, y los ingredientes más o menos adecuados. Estaba completamente fascinado ante todo lo que veía frente a sus ojos. De veras ese día parecía algo muy especial para ella. Yo no podía dejar de contemplarla totalmente fascinado, contagiándoseme su felicidad sin darme apenas cuenta. Observé detenidamente los moldes en forma de corazón para los bombones o tartas, los lazos rojos, las rosas… Sí, sin duda era una festividad comercial, pero no podía evitar sentir atracción creciente y profunda, anidada en mi ser. Nunca le había concedido importancia, pero no podía negar que tenía cierto encanto.

-Entonces le tienes que entregar una postal y unos chocolates o tartitas a la persona o personas que te gustan y/o aprecies… y bueno… Si en San White que acontece un mes después te regalan una prenda, un objeto blanco o chocolate de ese color, es que corresponden tus sentimientos. –Fantaseaba Rin a mi lado, muy emocionada.

-Ahá… -Le respondí, pues no sabía cómo seguir esa conversación tan "íntima".- Por cierto… ¿A quién le darás tus chocolates, Rin? –Cuestioné distraídamente, mientras me entretenía con un gran oso de peluche con un gran lazo rojo al cuello.

-Pues… A todas las personas que me gustan, ¡por supuesto! ¡Qué preguntas más raras haces, Len!

-¿Eh? ¿…Raras? Pero si es más raro que te gusten tantos chicos… -No terminaba de hablar que ya me había propinado una buena colleja.

-¡Len, eres tonto! –Me recriminó- No me gustan todos los chicos, no sólo se trata del amor romántico, también existe el amor fraternal, ¿lo sabes no? – Al pronunciar esto, ella se sonrojó y por ende yo también. Fraternal, ¿Acaso se refería a mí…? ¿Por eso ese repentino interés en comprar chocolate juntos? Le devolví la mirada, conmovido y la tomé de ambas manos, con una sonrisa tierna pero sincera. – ¡Hagamos los mejores chocolates del mundo! – Asentimos decididos, y entre risas nos dirigimos a casa, con la resolución de triunfar en nuestra meta.

Esas dos semanas antes del día señalado procuré pasarlas distrayéndome entre el instituto, los deberes y buscando y preparando recetas nuevas para ayudar a Rin con todos los paquetes, realmente prefería no pensar en otra cosa, pues de haberlo hecho, habría decaído en la misma melancolía que no lograba comprender. Prefería desembarazarme de esa triste frustración que me había acompañado esos días desde que Luka apareció en nuestras vidas. Siempre que me la encontraba, evitaba cualquier conversación fuera de lo educada y estrictamente necesario, además que siempre la veía cerca de él, hablando o simplemente compartiendo estancia… No podía evitar sentirme molesto. Además, por otro lado evitaba quedarme tanto tiempo a solas con mi aniki, de hecho apenas nos veíamos a solas como antes… En el fondo trataba de convencerme de que era lo mejor, ya que de habernos quedado solos los dos no habría sabido de qué hablar o qué responderle en caso de que me preguntara por mi distanciamiento de estos últimos días… ¿Lo habría notado en primer lugar? Y en ese caso, ¿había una razón lógica para ese cambio tan drástico? Era evidente que no. Pero tampoco podía explicarle el motivo. De hecho… ¿Había un motivo? El mero hecho de plantearme esta duda fue un duro golpe para mí. ¿De veras me importaba tanto como para pensar que le debía explicaciones? No éramos nada especial… Sólo una especie de "medio hermanos"… Entonces… ¿Por qué me dolía tanto esta situación?

Pero el destino a veces es cruel y juega con nuestros sentimientos. Al menos eso creí yo después de pocos días antes a la fecha señalada…

-¿Así que cantaréis juntos varios temas? ¡Eso es genial! –Se alegró esa mañana Kaito mientras desayunábamos.

-Bueno… Es trabajo. -Se justificó el mayor. Parecía algo reservado y meditativo ese día.

-¡No te justifiques tanto, Gakupo-san! –Replicó Kaito.- ¡Es una gran oportunidad! ¡Sólo imagínalo! ¡Tú la nueva voz masculina junto al bellezón y gran artista revelación del año! ¡Saca pecho, hombre!

Kamui se limitó a sonreír circunstancialmente, como era su costumbre. Yo por mi parte no sabía qué pensar. Él rara ver mostraba abiertamente sus sentimientos, así que no podía estar seguro de nada.

Por una vez me hubiera gustado verle mostrar expresiones más esclarecedoras, así al menos podría saber de antemano lo que podía o no podía esperar. Pero ese no era su estilo. Lo observé discretamente, su cara iba enrojeciendo por momentos mientras Kaito seguía con su ataque indiscriminado de preguntas indiscretas.

-He oído que el Master os felicitó por algunos de los temas. Se ve que vuestras voces coordinan a las mil maravillas.

-Bueno, yo no diría tanto… -Parecía tratar de escabullir el bulto de un modo modesto, pero yo no podía sino sentirme cada vez más molesto. Y esta reacción nada lógica aún me enfurecía más, mientras continuaba escuchando sin emitir comentario alguno.

-Te estás poniendo muy tímido y modesto, Gakupo-san. – Kaito parecía divertirse con la situación y hacía caso omiso a mis movimientos secos en tomar mi taza de té. – Cualquiera diría que… te gusta Luka-san, ¿cierto?

Se me erizó del todo el vello de la espalda, y mi pulso se desbocó. Contemplé mi taza de té y la terminé de un solo sorbo, soltándola violentamente sobre la mesa. El silencio de Kamui se alargó por mis movimientos, mientras trataba de encontrar mi mirada que yo no era capaz de devolverle. Si lo hacía, era probable que terminase en llanto. Ya no podía soportar más esa situación. Simulé una cara despreocupada mientras recogía los platos como si aquello no fuera conmigo, y me dirigí junto a Kaito, propinándole por sorpresa un buen puntapie a la silla donde estaba situado, rompiéndole una para por el impacto, haciéndole caer antes de que pudiera evitar el golpe.

- ¡A…Auch! Len, ¿Por qué has hecho eso? – Me miró con mucho asombro y reproche.

-¡Ah, lo siento! No sé qué me ha pasado - Sonreí tan angelicalmente que cualquier ángel de Botticelli quedaría opacado ante mí. – Creo que ando un poco despistado por las mañanas. – Continué mi camino al fregaplatos como si nada. Tras de mí aún pude escuchar a Kaito gritar - ¡¿Acaso es que estás celoso?! –Regresé de nuevo a la sala, fingiendo una tranquilidad imperturbable que no poseía por dentro. Fría pero serenamente contesté bien claro para que mi Aniki lo escuchara también. – No sé qué te hace pensar eso. No hay ningún motivo por el cual deba ponerme celoso.

- Entonces ¿No te importa que Gakupo-san cante y haga cosas junto a Luka-san?- Incorporándose y tratando de pegar la pata de la silla inútilmente.

-Ya te lo dije, cada Vocaloid hace lo que quiera o lo que el Master decida. Yo no tengo nada que ver con las decisiones de Aniki. Sólo es mi Aniki. ¿Ha quedado claro? – Sentí que comenzaba a temblar de nuevo. Esto era malo, si no reaccionaba seguramente perdería los estribos frente a ellos. Me giré bruscamente y me marché al colegio, pese a que a mis espaldas le oía llamarme con esa voz tan adulta y grave, pero honesta y sincera tras de mí. No podía escuchar sus excusas, si me hubiera detenido seguramente habría sucumbido nuevamente a mis emociones. No había vuelta atrás, pero estaba tan dolido… No podía afrontar esos ojos tristes ante mí, pero todo lo que había pronunciado antes… Había sido un completo cobarde, lo había usado de excusa, porque realmente no me sentía capaz de escuchar su respuesta, me aterraba lo que me tuviera que decir. Si la respuesta era la que tanto temía, habría perdido, para siempre. No quedarían nuevas respuestas, ni otros caminos. La distancia se haría cada vez mayor, y yo volvería a mi insegura soledad de hacía tan sólo unos meses. Se me hizo un nudo en la garganta, mientras trataba de reprimir mis lágrimas, que luchaban por brotar de mis ojos sin cesar. No podía, no quería aceptarlo. No quería saberlo, no quería saber nada, sólo quería que el tiempo se hubiera detenido, para no sentir cómo se marchaba a donde no pudiera seguirle… Lenta pero decididamente...

Se me pasó toda la mañana en clase pensando en ello, no podía quitármelo de la cabeza. Incluso mi hermana que normalmente va despreocupada de un lado para otro, se pasó el día tratando de animarme.

Mi cabeza daba vueltas. ¿Y si lo que decía Kaito era cierto? No sabía qué hacer, o que decir. ¿Qué le diría la próxima vez que nos viéramos cara a cara? ¿Pensaría que soy un crío inmaduro? ¿Un desconsiderado que no se alegra de sus logros? Quizás estaba molesto o enfadado conmigo… Y yo no podía dejar de sentirme culpable. Si todo hubiera continuado como hasta ahora… La imagen de la nueva Vocaloid cruzó mi mente como una revelación. "Ojala ella nunca hubiera nacido" pensé, así nada de esto habría ocurrido. Era cruel, estaba pensando lo mismo que cuando Kamui apareció en nuestras vidas, pero a la vez de un modo distinto. Comenzaba a odiarla, y ese sentimiento no cesaba de crecer. La odiaba por que iba a dejarme atrás… pero esta vez la música no era el motivo. Era algo mucho más importante. Me producía una ira incontenible el hecho que siempre donde yo fuera, o mirara, ella estuviera. Allá donde mis ojos se posasen, aparecía esa radiante presencia, esa pareja perfecta, salida de las antiguas leyendas legendarias de guerreros y princesas… Me ponía enfermo. Quería que se fuera, a toda costa. Quería romper en mil pedazos esa imagen en mi mente. Esa idea me obsesionaba y me acompañaba todo el tiempo. Al igual que la pesadez en mi corazón. Una pesadez que no podía desenmarañar mi entender.

De vuelta a casa, paseamos por la calle céntrica donde sus comercios aún permanecían abiertos y por una cruel casualidad del destino, ofrecían videoclips en los televisores del escaparate de la tienda de electrodomésticos, curiosamente vídeos nuevos de los duetos de ellos dos.

-¿No cantan genial? Desde que Luka ha llegado, parece que incluso nuestro hermano mayor tiene más protagonismo y le hacen cantar más. ¡Seguro que se debe sentir muy feliz y orgulloso! Les envidio… -Admitió ella.

-Tampoco es para tanto… - Murmuré.

-¿Eh? ¿Has dicho algo, Len? –Se giró hacia mí.

Ya no pude resistirlo más. Mis emociones amenazaban por desbocar todos y cada uno de mis circuitos, mi cuerpo temblaba sin cesar, y mis pensamientos se amontonaban en mis labios, pugnando por salir a la luz.

-¿Len? ¿…Estás bien? ¿Te ocurre algo? No tienes buena cara… - Su mano trataba de alcanzarme, pero no quería que me tocara, no quería más palabras de consuelo. Nada arrastraría de mi interior esos sentimientos.

-¡Estoy harto! – Chillé sin reparos, con una rabia desbocada. - ¡Harto de la misma canción! ¿Acaso no podéis ninguno dejar de hablar de lo bien que están juntos? ¿De lo guapos que son, lo bien que cantan, lo buena pareja que hacen? ¿Eh? ¡Les odio, odio todo esto! ¡Sólo quiero no oír hablar de ellos nunca más!

-Len…

-¡Se acabó! ¡Ojala ellos nunca hubieran aparecido! ¡Ojala él no hubiera venido nunca!

-Bien… Piensa lo que quieras Len, es lo que siempre haces…

-¿¡Qué!? ¿Encima me ves como el culpable?

-Lo que veo son celos del tamaño del Tokyo Dome.

-Celoso ¿YO? ¿Por qué, de dos novatos que no llegarán a nada? Por favor Rin, ¡No seas ridícula!

-Como dije, piensa lo que quieras, ¡no pienso discutir más con alguien tan cabezota! Si me disculpas, tengo chocolates que atender, si se te bajan los humos, ¡estaré en la cocina!

-¡Pues bien! – Repliqué harto de todo. Sin pensárselo más, se dio media vuelta muy acalorada y enfadada y tomó el camino de regreso. Yo preferí no seguirla, necesitaba estar lejos de todo. Caminé por otro camino aún más largo que daba más rodeo, el camino que cruzaba el gran parque del barrio. Estaba oscureciendo ya. Me dirigí a uno de los columpios vacíos y exhalando un suspiro aletargado y fatigado, me senté. Meciéndome, traté de no pensar en nada, concentrado en el vaivén. Mi vista se entretuvo con la visión que me rodeaba. A ese parque solíamos ir mi hermana y yo en nuestro primer año de vida. Sonreí triste. – Dos niños… - Contemplé mis muslos y rodillas.-… Que no crecerán… Nuestras mentes maduran, mientras que nuestra apariencia… - Solté una patada de rabia, levantando el polvo. Los alumnos del instituto pasaban cursos tras otros, y yo en el último curso les veía partir a sus trabajos o universidades… Lugares que por mi "edad" me estaban vetados… Aunque como decía el Master, eso no importaba tanto mientras nos quedara la canción, nuestra mayor habilidad. Pero… ¿Y si no podíamos seguir estos pasos? ¿Cuál era nuestro objetivo? ¿Divertir a otros? ¿Simpatizar con emociones vacías? Yo no estaba seguro de nada, ni siquiera si podría continuar cantando como hasta ahora, su sombra era tan larga que me opacaba más que mi voz, mi espíritu, si es que teníamos de eso. Entonces… ¿Qué me quedaba? ¿Qué sentido tenía mi existencia? ¿Para qué me había creado el Master? ¿Era uno más del montón?... Sacudí mi cabeza, tratando de sacarme esos tristes pensamientos de la cabeza. Intenté despejarme un poco, balanceándome un poco más. La calle estaba desierta, apenas pasaba nadie. EL sol rojizo descendía con esa calma natural por el horizonte, era tan parecido a aquél atardecer de verano… Entonces lo recordé. Aún llevaba en mi bolsillo aquél pañuelo violáceo que había insistido en regalarme. Rememoré sus palabras como un eco en mi mente, palabras que brindaban esperanza, apoyo, paz… Todo eso que ahora no era capaz de encontrar. Acaricié la prenda entre mis dedos, como solía hacer cuando algo me preocupaba sobremanera. Deseé tanto que viniera a consolarme como aquella vez… Pero no aparecería, estaba seguro. Guardé nuevamente mi pañuelo cuidadosamente, apesumbrado.

Ya iba a rendirme cuando alguien cruzó la calle. Alcé la vista, agudizándola. ¡¿Era él?! Salté del columpio y fui a su encuentro aliviado. Nada importaba si había venido por mí, o la conversación ruda de esa mañana. En ese momento era tan feliz, que el pasado parecía diluido con asombrosa facilidad. Pero… cuando estaba a la mitad, me percaté que cambiaba de dirección y que además alguien le alcanzaba por detrás. Para mi desgracia, se trataba de ella. Lo tomaba del brazo y le dijo algo que no alcancé a oírlo, e inmediatamente después de eso echaba a caminar a su lado. Parecía muy cómplice. Todo mi cuerpo se erizó de rabia, y fue tanto el odio que se reunió dentro de mí, que no pude controlar mis impulsos. Crucé el tramo que me separaba de ellos y corriendo los crucé por en medio, colisionando con sus brazos y pasando de largo. Apenas pude alcanzar a ver sus rostros sorprendidos cuando ya los perdí de vista calle abajo. Jadeaba nervioso recordando la estampa en mi mente. No cabía en mí de mi asombro. Procuraba no sentir tal desilusión, pero reconozco que una parte de mí había llegado a pensar que todo eran fantasías mías, como me acusaba mi hermana. Pero la cosa parecía ir en serio. En ese momento reaccioné. No pensaba darme por vencido, eso jamás. Si esa mujer deseaba jugar en serio, no iba a amedrentarme. Aunque "sólo fuera un niño", como a ella le gustaba llamarme. Y conocía la manera.

Entré por casa de golpe, y me dirigí a la cocina sin perder ni un segundo, irrumpiendo con una clara anunciación:

-¡Rin, enciende el horno! ¡Vamos a preparar esos chocolates!- Ella incrédula pero con cara de asombro muy marcada, asintió después contagiada de mi decisión, plenamente convencida.

Y así fue como comenzó nuestra cuenta atrás para San Valentín, en la que pensaba dar todo lo mejor de mí para ganar su atención.

La tarea no fue sencilla, pues nunca había cocinado algo como el chocolate, pero me esforcé en seguir la receta al pie de la letra. Mi hermana trabajaba a la par, duramente como yo. Ambos unimos nuestras fuerzas como nunca, en perfecta sincronía. Esa labor nos llevó hasta muy entrada la noche. Estábamos exhaustos, pero demasiado satisfechos con los resultados como para pensar en lamentarnos por el agotamiento. Nos aseamos bien a, terminar, y envolvimos y guardamos cuidadosamente todos los dulces. Yo con recelo y cautela, me había provisto de mis mejores pastelitos y chocolate y los envolví en un envoltorio de un alegre amarillo limón con un brillante lazo color berenjena. Y a espaldas de mi hermana lo escondí en mi mochila, esperando ansiosamente el momento en que se los entregaría. Mi hermana se había entretenido en poner bonitas y vistosas dedicatorias en cada uno de nuestros paquetes, pero a mí no se me ocurría nada decente que pudiera agradarle… Así paseé un buen rato frente a la nota con una banana estampada de fondo. Lo tradicional era un escueto "¿Quieres ser mi Valentín?", pero esa frase era demasiado… vergonzosa, no era mi estilo. Probé varias cosas:

"¿Quieres ser mi Valentín?" *Tachado "mi Valentín"*

"¿Aceptas mis sentimientos dulces?" *Tachado "Mis sentimientos"*

"¿Te gustan estos dulces que hice para ti?" *Tachado "para ti"*

"Espero que pases un feliz día de San Valentín" *Tachado "de San Valentín"*

"Te quiero… Aprecio Deseo que te guste Aniki" *Tachado "Te quiero... Aprecio"*

Quedó una composición algo estrambótica, pero confiaba en que eso bastara, pues no tenía más papel disponible para usarlo de tarjeta, aunque quedara algo descuidado por mi parte.

Lo guardé todo junto y fui a dormir, ansioso por lo que me deparaba al día siguiente, y no mentiría si afirmara que estaba muerto de miedo. Pero al final logré descansar un poco, lo suficiente como para oír el despertador, aunque mi cuerpo agotado pesara toneladas.

Fui junto a mi hermana a desayunar, cómplices de un secreto que parecía intrigar al resto. Miku parecía entender, pues en su rostro se reflejaba la misma expresión, y además daba la impresión de que ella ocultaba algo también. Nos sonreímos levemente los tres en medio de la expectación de todos los presentes. Meiko y Luka se miraban de soslayo. Ellas no actuaban como siempre tampoco, y eso me escamó. Fruncí el cejo y seguí tomando mi sopa de arroz en silencio. La nueva se quedó mirándome un buen rato, parecía divertirse con algo que no alcanzaba a adivinar, y como quien no quiere la cosa, distraídamente comentó. – Seguro que nuestro jovencito Len vuelve locas a las chicas – Me guiñó un ojo pícaramente. – No me extrañaría que viniera hoy con un buen cargamento de dulces.

-¿Eh…? –Me defendí.- No es lo que crees…

-¿Ah no? Entonces, ¿Eres tú quien los regala?... – Apuntilló acertando de lleno en el clavo. Esfuerzos tuve que hacer para no ahogarme con el miso. – Vaya, vaya, quién lo diría…

-N… No es de tu incumbencia si me regalan o regalo… Además… -Comencé a sonrojarme peligrosamente.

-Len, llegamos tarde a clase, apúrate.- Me tiró del brazo Rin con mucha insistencia. No sé si lo decía por que se había dado cuenta de la tensión que se respiraba en el ambiente o simplemente era cierto, pero preferí no discutir. Luka añadió por último.- No regreséis muy tarde niños, hay algo que quiero anunciaros. – Y sonrió a todos los presentes, en especial a los dos chicos, y por supuesto interesadísima en mi Aniki como siempre. Me fui resoplando, me ponía enfermo. "¿Anunciar algo"? ¿Qué se creía, la reina de la casa? ¿Con qué derecho se lo había ganado?

Mi hermana continuaba tironeando de mí, así que no me quedó más remedio que centrarme en la marcha y dejar mis conflictos internos para más tarde y prepararme para lo que estaban por venir: entregarle mis chocolates a mi Aniki, aunque ni siquiera tuviera ni un plan ni un discurso preparado para ese momento crucial. No estaba preparado. Para nada. Quizás ella tuviera razón. Quizás era "sólo un crío". Pero no pensaba rendirme, lo afrontaría como un hombre, ya no había vuelta atrás.

Mi gemela se pasó la mañana regalando bombones a todos los chicos de clase, y el resto de chicas parecían ajetreadas con sus regalos también. Yo sólo podía pensar en el mío. ¿Cómo podría entregárselo sin parecer desesperado? O peor, ser malinterpretado… Aunque bien pensado… Se suponía que las personas regalaban ese día chocolate a los que apreciaban… Me sonrojé al instante sin poder evitarlo. Tampoco es como si quisiera una cita o algo así… de hecho no esperaba nada… porque realmente no quiero nada, creo… pero… ¿por qué lo dudaba? ¿? Por qué me molestaba que estuviera siempre ahora con ella…? Ya no recordaba la última vez que habíamos hablado a solas… ¿por qué esto me ponía tan triste? ¿Y estas irrefrenables y repentinas ganas de llorar…?

-Len-kun… ¿Estás bien? – Rin se acercó zarandeándome.

-¿Eh?... Ah… No es nada, tranquila…

-¿Estás triste por que ninguna chica te dio chocolate? – Me abrazó. No estés triste, por que yo sí te preparé un bonito regalo, ¡por ser el chico más bueno y cariñoso de todos los que conozco! –Me ruboricé de veras. Realmente no era eso lo que me estaba afectando, pero que ella hubiera tenido esa consideración conmigo me conmovió. Era la única que trataba de animarme, aunque no estuviera segura del motivo. Sonreí. Me dio su bolsita de pastelitos y bombones y la compartimos a la hora del patio, como siempre hacíamos. Eso me bastó para recuperar la confianza en mí para cumplir mi cometido.

Tras el instituto nos dirigimos sin falta a casa, y nada más entrar, Meiko nos recibió, con lo cual me extrañé. Tras los saludos pertinentes, le pregunté discretamente sobre el paradero de mi aniki, a lo que ella respondió que había salido a comprar unos ingredientes para la cena. Suspiré un poco decepcionado con la respuesta, y me pregunté si sería mejor esperarle en casa o salir en su busca, y conseguir la ventajosa ocasión de un lugar "mas privado". Kaito parecía estar ayudando a Meiko con algo, y Miku aún no había vuelto del instituto. Me importaba poco o nada en lo que estuviera Luka, y mientras tanto mis nervios no me dejaban parar. Así que dejé mis cosas en el cuarto de la vivienda contigua donde seguíamos los tres chicos y ocultando el paquete bajo mi abrigo, salí con la excusa de ir a comprar bolígrafos nuevos. Meiko había comentado que seguramente habría ido de compras por los comercios próximos, así que me dirigí allí sin peder más tiempo. Aunque seguía sin un buen plan, pero lo más seguro es que lo llevase a un lugar apartado, a la orilla del dío o al parque seguramente, y discretamente le diera el regalo… No era el mejor plan del mundo, pero era lo que tenía yu debía intentarlo. Tardé un buen rato en dar con él, hasta que al entrar en la combini (NdA: Convenience Store) lo vi deambular algo distraído entre los numerosos productos, seguramente sopesando qué sería mejor comprar. Sonreí muy aliviado. Decidí esperarlo a la salida, en el banco de la esquina, algo impaciente, pero con una tierna sonrisa. Entonces calle arriba vi correr a alguien tapado hasta las orejas, bastante apresurado hacia la tienda y entrar con un giro audaz y ágil. Cualquiera diría que había olvidado algo allí No me habría llamado para nada la atención de no ser porque poco rato después les vi salir juntos del local. De nuevo ella hacía acto de presencia y así se me escapaba mi oportunidad a cada paso que daban juntos. No, no podía ser. ¡No podía tener tan mala suerte! No pensaba ceder ante esto, así que fui tras ellos, con cuidado de no ser descubierto. Todo parecía normal entre ellos, y las conversaciones que alcanzaba a escuchar eran bastante triviales. Pese a todo, mi corazón no cesaba de latir fuertemente en mi pecho, y mis nervios estaban a flor de piel. Ojala no sucediera nada importante, pero no podía estar seguro. Y no poder controlarlo me exasperaba. Al final, poco trecho antes de llegar a casa, sopló una fuerte ráfaga, haciendo que uno de los paquetes de ella se volcara. Los vi agacharse recogiendo todo apresuradamente y… en ese instante sucedió. Sus manos se cogieron fortuitamente… y ella… Le entregó un paquete envuelto… Podía adivinar su contenido con demasiada facilidad…. Y desde donde los observaba, sus cabezas se veían tan juntas, prácticamente se tocaban… En ese momento lo percibí… El fuerte impacto de mi corazón hecho trizas. Nada había servido. Mi Aniki se había decidido al parecer. Pese a que yo me esforzara en negarlo. Era demasiado evidente, tanto que asustaba. Y esa verdad innegable me azotó en mi rostro con fuerza sobrecogedora. Paralizado por mis sentimientos, tardé unos segundos en volver en si. Sin previo aviso con la fuerza de mil mares me invadió la furia, y todo mi odio se volvió contra los contenedores de escombros, donde deseché con violencia el regalo que con tanto ahínco y esmero le había preparado, derribándolo todo con un gran estruendo y escapando a todo correr de allí, pese a que estaba seguro de que me habían oído, pero no me importaba; como la persona defraudada, triste, solitaria, miserable y ridícula que creía ser. Tanto tiempo… tanto tiempo me había llevado a afrontar esto… ¿Por qué? ¿Por qué no podía verlo? ¿Acaso no era evidente? ¿Acaso yo…? – Me detuve en seco bastante lejos de allí. El agotamiento y la ansiedad no me dejaban calmarme, pero no era suficiente para borrar ese pensamiento que me había cruzado de arriba a abajo con la violencia del rayo. Me llevé una mano a la boca, traspirando ruidosamente, pero pese a todo mi asombro seguía habitando en mi mirada, que se había vuelto cristalina. El rubor se adueñó de mis mejillas y mi cuerpo se estremeció. Las lágrimas no se hicieron esperar: Desbordaron toda mi ilusión y tristeza sobre mí, mientras mi mente me anunciaba con voz clara "Te quiero… te quiero… te quiero…" ; Pero bien sabía que no era un sentimiento fraternal, se alejaba de cualquier tipo de amor familiar… Quizás por esto este dolor tan acusado en mí. No quería verlo, no quería admitirlo… Pero en el fondo, yo sabía mejor que nadie que era verdad, aunque no estuviera preparado para afrontarlo aún. ¿Me estaba comenzando a enamorar de ese idiota? Quizás de un modo que no pensé que me sucediera jamás... No tenía la cura para un amor no correspondido, pero no quería sufrir más. Y aún así no quería renunciar a él, no podía. Y ese sentimiento de impotencia me afligía y oprimía mi corazón. Si esto era sentir amor, no concebía la idea de volver a enamorarme. Estaba destrozado, desolado. Y con esta pesadez en mi alma, llegué a mi casa. No quería ver a nadie en ese estado, así que me limité a entrar en la casa contigua, donde se hallaba mi habitación por el último medio año, dejé todo a un lado sin miramientos y me desplomé en mi cama. Poco me importaba el día, la hora, si llovía o hacía sol. Mi interés por el mundo que me rodeaba había perdido su brillo. Todo se tornaba gris, sin vida, sin sentido. Sólo mi húmedo rostro empapado en lágrimas parecía real, le resto era como una pesadilla que clamaba con todas mis fuerzas ponerle fin… Alguien me miraba a los ojos, frente a mí… ¿El idiota de mi Aniki…? No, no era él del todo... A esta persona no la conocía… ¿o sí? Cuando nuevamente abrí los ojos, descubrí un sabor sazonado de amargor en mis labios. Mi boca se torció en una mueca de repugnancia, mientras mi cabeza aún daba vueltas por el estupor y mi enorme agotamiento. Un olor igual de desagradable impregnó mi olfato. Parecía provenir de frasco que estaba a medio llenar junto a mí. Imaginé que se trataba de un remedio contra el cansancio que evitó que mis constantes vitales disminuyeran a niveles alarmantes. Lo reconocí gracias al médico que cuidaba nuestra familia con el que tenía mucho trato. Él me lo aplicaba regularmente cuando era muy niño por mi delicada salud. Era un remedio caro y difícil de conseguir y fabricar. Le agradecí enormemente el esfuerzo al desconocido que lo hubiera utilizado y desperdiciado en alguien como yo.

-Gr... Gracias señor. Muchísimas gracias.- El hombre se giró al escuchar mi voz y señaló unas sencillas bolas de arroz envueltas en hojas indicando que me alimentara con ellas. Obedecí en silencio, sin apartar mi curiosa mirada de esa persona tan misteriosa. Cuando hube acabado, se acercó a mí lo suficiente como para tomar mis brazos y revisármelos en busca de heridas importantes, que con presteza sanó con otro ungüento y vendó diligentemente.

Quería ver su rostro... el rostro de mi salvador para darle las gracias, rememorarle y honrarle de por vida, pero justo cuando le iba a tomar el rostro, se retiró levemente.

-Es mejor para los dos que no sepas mi identidad, sólo así podré mantenerte a salvo. - Por primera vez escuchaba bien su voz. Era un tanto rasgada, quizás por las crudezas que hubiera soportado en su vida, pero tenía un cierto tono suave, varonil, que inspiraba confianza. ¿A salvo? No lo comprendía. ¿Acaso el peligro continuaba siguiéndonos al acecho? Me retiré algo decepcionado, comprendiendo. El misterioso encapuchado parecía vigilante en todo momento, cerciorándose de que continuábamos solos. Suspiré, preguntándome qué sería de mí ahora. ¿Cómo estarían mis padres? Sentí una fuerte punzada de preocupación sin saber dónde estaba, a cuantos kilómetros me separaban de mi hogar y si alguna vez regresaría. Unos fuertes calorfríos sacudieron y encogieron todo mi ser. Mi acompañante pareció advertirlo y lanzó sobre mí una vieja pero tupida capa de viaje que no dudé en utilizar.

-Podríamos encender una hoguera, así estaríamos más cálidos. -Sugerí. El mayor contestó serenamente – No podemos hacer eso. Les sería demasiado fácil adivinar nuestra situación.

-¿Quién nos persigue? - Pregunté intrigado.

-Cualquiera que considere interesante poner precio a tu rescate.

-Pero tú y tus compañeros... -Me interrumpió.- En esta época un amigo puede volverse fácilmente enemigo si hay una suma importante de dinero de por medio.- Sentenció. -Sólo entonces me percaté de la gravedad de la situación: ese hombre seguro pertenecía a otra guerrilla de asaltadores que lo único que habían venido a hacer era a arrebatar su trofeo a la guerrilla enemiga y él a pesar de eso... Había tomado la determinación de huir conmigo... Seguramente para sacar provecho, como habrían hecho sus compañeros. Mi decepción se hizo patente en mi mirada sombría. Qué irónico... Y yo confiando que alguien pudiera ayudar a sus semejantes de forma totalmente altruista... Nadie arriesga su vida por nada en estos días.

-Mis padres tienen dinero. Si me llevas con ellos, seguro que te recompen... - De nuevo otra intromisión.- No deseo una fortuna. Además, ¿Qué te hace pensar que puedes volver tan alegremente a tu hogar? ¿Acaso no se te ha ocurrido pensar cómo pudieron localizarte y secuestrarte tan rápido? Ellos y más gente saben más cosas de ti y de tu familia de las que puedas llegar a imaginar.

Me sobrecogí. Si ese desconocido no me mentía, este hecho significaría que desde este momento no tenía a dónde volver, al menos no sin ser descubierto. Y lo que era aún más grave: mis padres podrían hallarse en peligro en este preciso instante. Suspiré algo frustrado y bastante preocupado. Me sentía derrotado, incapaz de razonar nada coherente en busca de una solución. ¿Que sería de mí? ¿De mi familia? ¿Me vería obligado a ser un proscrito por siempre?

-En algún momento terminará la guerra – Aseguró aquél individuo, adivinando las preocupaciones que me acaecían – Y entonces podrás reunirte con ellos.

-Pero... ¿Y si para entonces es tarde? - Era obvio que me preocupaba el hecho de que les sucediera algo en mi ausencia, cosas en las que ni me atrevería a figurarme. Era demasiado el temor que me atenazaba de perder a las únicas personas importantes en mi vida, las únicas en velar por mi bienestar.

-No hay de qué preocuparse. A estas alturas deben estar lejos de su hogar, vajo el protectorado del actual emperador. Les resultará muy difícil a los salteadores y asesinos adivinar su nuevo paradero, y lo que es peor, burlar a la guardia y darles muerte. Intentaría reunirte con ellos, pero en estos momentos todas las rutas están muy controladas, no será nada fácil esquivarlos.

Le devolví la mirada con aprehensión, recordando el duro tormento por el que había pasado no hacía mucho tiempo. No estaba dispuesto a dejárselo fácil a mis perseguidores, así que resolví confiar en el plan de aquél sujeto. Sin ninguna garantía de que no fuera a traicionarle. Pero no me quedaba otra elección.

-¿Qué sugieres que haga entonces? - Le planté dubitativo.

-Continuemos bosque a través. Así les costará más seguirnos el rastro. De este modo llegamos a un escondite en el que confío que puedas mantenerte a salvo largo tiempo, o lo suficiente para que podamos reunirte con tu familia.

No tenía objeción alguna. De todos modos, no conocía aquél lugar, y tampoco disponía de un plan mejor, así que me limité a asentir en silencio a todo. Más tarde nos tumbamos para descansar y vigilar por si alguien se le ocurría atacarnos mientras reposábamos. Antes de dormirme, me volví a hacer la misma pregunta: ¿Por qué tantas molestias...? Pero decidí no darle más vueltas hasta el día siguiente, entonces trataría de encontrar respuestas.

Apenas dormimos unas pocas horas que antes del alba ya volvíamos a adentrarnos bosque a través, rumbo a aquél misterioso escondite del que tanto me nombraba mi salvador. Me había hecho señas de que guardara silencio, pues lo más seguro es que muy cerca de nosotros alguien nos siguiera la pista, no convenía facilitarles el trabajo.

Estos ratos de silencio me sirvieron tanto para acrecentar mis dudas como para tomar verdadera conciencia de mi situación. En sólo unos días... ¿Quizás semanas? Mi vida había dado un giro de 180º. Ni siquiera conocía lo que me deparaba el destino en apenas horas después, y menos adónde nos dirigíamos. ¿Dónde estarían mis padres? ¿Seguirían vivos, como aseguraba mi acompañante, pensando en mí?

La jornada transcurrió tranquila, quizás demasiado, aunque yo confiaba en el juicio de ese desconocido, por descabellado que pareciese, aunque no me quedaba otra opción. Él pareció desconfiarse también por este hecho, porque no cesaba de vigilar constantemente a nuestro alrededor y al cielo. ¿Qué tendría de interesante? ¿Acaso se guiaba por la posición del sol? Recordé lo poco que sabía al respecto sobre orientación. Era cierto que había huido de casa sin preocuparme por el mundo, pero en verdad no tenía la mera conciencia de lo que podría depararme. Así continuamos por varias horas, acrecentando mi culpa y las molestias que le estaba causando a aquél hombre que lo único que había hecho era intentar ayudarme sin esclarecer del todo sus motivos. Mi confusión acechaba mi mente y no lograba distinguir unos pensamientos de otros. ¿Qué sería de mí, de nosotros?

No podía sino mirar a ambos lados, temeroso de volver a ser encontrado y capturado, pero traté de tenerle fe a mi salvador, pues era lo único que me quedaba en esas circunstancias.

El tiempo pasaba tan pausadamente que a duras penas podía discernir si realmente el tiempo siguiera su curso o se hubiera detenido. Sólo caminaba, haciéndome preguntas sin respuestas. Al rato, quizás más tiempo, el hombre se puso a caminar algo más pausado, junto a mí. Presentí que intentaba dirigirse a mí, aunque su fuerte no fuera la cordialidad, o eso me parecía. Tal y como supuse, su voz no tardó en llegar a mis oídos.

-¿Te estás haciendo muchas preguntas, ¿Verdad muchacho? Tranquilo, en el fondo no soy tan hosco como aparento ser.- Hizo una pausa sopesando sus palabras, como saboreando el tacto y el gusto de lo que estaba a punto de pronunciar. -Esto no es nada fácil para los dos. Verás, en estos momentos soy un renegado para mi gente, será mejor que incluso yo me mantenga alejado de ellos... También te debes preguntar por qué te rescaté... No estoy muy seguro del todo del motivo, pero... Cuando te estuve espiando esos días antes de poder intervenir... Algo que vi en ti me causó una fuerte conmoción... No lo sé. Sólo sé que ahora estás aquí conmigo. Como también asumo tu responsabilidad y tu cuidado. No puedo simplemente darte la espalda y marcharme. No hasta estar completamente seguro de que estás a salvo de todo peligro.

Todo el tiempo había escuchado su relato en el más completo mutismo. Mis ojos no pudieron retener más tantas emociones que se agolpaban en mí y amenazaban con desbordarse fuera de mi pecho de un momento a otro. Me temblaban los labios, aún así le hice frente, intentando no bajar la mirada, con total sinceridad en mi semblante – Muchas gracias... Nunca podré agradecerte todo lo que has hecho por mí.

-Si te mantienes con vida, será más que suficiente. - Añadió el extraño. - Sólo te pido un pequeño sacrificio: Cuando lleguemos donde te hospedarás, seguirás cada una de mis intenciones, y bajo ningún concepto debes revelar tu verdadera identidad a nadie. Sólo así podrás evadir el peligro el tiempo suficiente. -Asentí a todas sus peticiones. Era todo cuanto podía hacer por el momento.

El día lenta pero inexorablemente iba dejando a la oscuridad de la noche, y como habitualmente, nos detuvimos en un lugar apartado, cubriéndonos cuidadosamente con la maleza contra ojos extraños. El mayor sacó de bajo de su capa de viaje de las pocas provisiones que aún le quedaban y cenamos en silencio.

Para cuando hubimos dado buena cuenta de nuestros víveres, él parecía absorto en sus pensamientos. No parecía tener demasiadas ganas de hablar, así que me deslicé sobre una manta y dirigí la vista hacia el océano estrellado. Cuando creía que el sueño finalmente me vencería, a mis oídos llegó un diminuto pero curioso tintineo que no había escuchado en todo este tiempo, aunque me era vagamente familiar. Me giré con disimulo y lo encontré sosteniendo un pequeño objeto colorido y esférico.

-¿Temari? -Pronuncié casi de improviso.

El hombre hizo ademán de esconderla nuevamente bajo sus ropajes, pero quizás comprendió que no era ya necesario ocultarla y me la mostró dejándola que la contemplara a la luz de la luna. Tenía una composición curiosa y alegre.

-Una pelota temari, no hay duda – Me alegré. -Fue el primer juguete que recuerdo de mi infancia. Aunque no deja de ser chocante que alguien tan adulto como tú la porte consigo.

Creo que dije algo que no debía, pues en ese momento se hizo un silencio incómodo y sepulcral. Justamente cavilaba la posibilidad de disculparme por mi grosería cuando fui interrumpido.

-Es un... recuerdo. Algo importante.

-Entiendo... Asentí cohibido.- ¿Era tuya o de alguien querido...?

-Todo el mundo tenemos secretos... Y un pasado que no deseamos desvelar... - Sentenció con cierto amargor, a lo que fui prudente de no insistir. Concentré mi vista en ese reluciente objeto, como si pudiera averiguar su procedencia con una simple mirada. Emanaba un aura fascinante que invitaba a rememorar tiempos felices que quedaron anclados en el pasado. Por un instante, el mundo que me envolvía se desdibujó como la tinta bajo la lluvia, y me hallé jugando en mi hogar, junto a los míos, esbozando sonrisas. El dolor y el sufrimiento habían cesado. Una atmósfera llena de paz y calor me cubría amablemente, como las sedosas sábanas de mi lecho. Fue una sensación tan vívida que difícilmente podría olvidar. Cuando creía que perdería el conocimiento entre mis ensoñaciones, un empujón brusco me devolvió duramente a la realidad, transformando mi lecho en un terrenoso y húmedo suelo. Y ya no me cubrían las sábanas, sino ese individuo misterioso, indicándome que no hiciera el mejor ruido. Me alarmé al instante, no porque creyera que ese hombre pudiera reclamarme un tipo de favor carnal, pues de ser así, lo podría haber hecho mucho antes, pero presentía que la fuente del peligro era aún mayor. Ahogué mi voz y esperé a que ese hombre me dijese que hacer. Nos quedamos así por breve tiempo. Tras esperar tiempo prudencial, me incorporó hábilmente, cosa que me hizo resbalar el objeto que recogí sin falta, tratando de devolvérselo a su legítimo dueño. Rápidamente me negó y obligó a guardármelo.

-No hay tiempo para eso, guárdalo bien y huye. ¡Huye todo lo rápido que den tus piernas y no mires atrás! - Me tomó y me indicó una dirección que tomé sin falta, muy asustado, pero cuando hube avanzado pocos metros me giré hacia él. No importa que me hubiera dicho, simplemente no podía irme como si nada, dejando allí a la única persona que se había preocupado por mí.- Pero... ¿¡Y tú!? ¡Te atraparán, no puedo dejarte aquí! ¡Huyamos juntos!

-Eso no será posible, alguien tiene que quedarse y ganar tiempo. Si sigues ese sendero, llegarás a un gran edificio. Pide que te oculten, no tendrán el menor problema. Y sobretodo, ¡No reveles ni tu sexo ni identidad! Puede que algún día nos volvamos a ver... ¡Y ahora vete de una vez! ¡Rápido! ¡O no podré protegerte!

Con lágrimas en los ojos, mitad gratitud, mitad miedo de no volverlo a ver, corrí desesperadamente con todas mis fuerzas, como jamás lo había hecho. Tras de mí dejaba al individuo desconocido y algunas extrañas voces que parecían acercarse, pero nunca lo suficiente. Seguí corriendo sin descanso hasta que mis pulmones, ardiendo por el esfuerzo, no pudieron más. Cuando di por supuesto que tropezaría y desfallecería, el imponente edificio se apareció ante mí. Apenas me detuve a admirar la fachada, simplemente me lancé a la entrada como si, efectivamente, mi vida dependiese de ello. Mi cabello bastante largo y lustroso se replegaba en mis mejillas acaloradas. Piqué fuertemente a las grandes puertas de madera maciza, rogando ser escuchado, temiendo ser encontrado de un momento a otro. Golpeé y golpeé la puerta, pero nadie parecía oír el enorme estruendo que estava formando fuera. De pronto los oí cerca de mí. Pasos acelerados y retumbantes y gritos que se acercaban cada vez más. Quizás mi salvador no había conseguido reducirlos. Por un momento mi mente entró en el más absoluto pánico ante esa idea macabra. Y esa idea podía convertirse en realidad ante mí si no conseguían oírme los de dentro del edificio. Llamé y volví a llamar, sollozando en medio de la angustia más dolorosa. Ya llegaban... Vislumbraba las luces de sus antorchas a lo lejos. Pero no podía rendirme, le había prometido sobrevivir. Más golpes una vez más. Ya podía distinguir sus figuras y oír sus gritos a lo lejos con claridad. Más chillidos, más golpes, más lágrimas... Terror, desesperación, oscuridad, era el fin...

Mi cuerpo se volvió pesado, helado en sudor, y comencé a caer... caer a toda velocidad, todo me daba vueltas. Cuando abrí los ojos, el bosque y el templo habían desaparecido. Sólo mi cuarto me rodeaba, tan seguro y familiar. Siempre esos sueños, tan reales... Como un haz de luz, un dolor punzante atravesó mi cabeza con fuerza. La sujeté con ímpetu, tratando en vano de calmarlo. Mi mirada se fue automáticamente a la mesita: Pañuelos húmedos. Recorrí mi rostro con las yemas de mis dedos: Aún era reconocible el rastro de las lágrimas, quizás ese intenso dolor se debiera a mi disgusto por el cual caí rendido al sueño. Debía haber pasado un buen lapso de tiempo, pues fuera a través de mi ventana había prácticamente oscurecido. Suspiré afligido. Se aproximaba el momento de la temida cena, pero mi apetito me había abandonado por completo hacía horas. Me senté en el borde de la cama, pensando en todo sin focalizarme demasiado en nada. Mi mente deambulaba entre sueños y recuerdos, los que últimamente no lograba discernir del todo, hasta que en su recorrido, regresó una vez más a ese trágico momento: Hacía unas pocas horas me habían roto el corazón sin previo aviso. El shock era tal que aún perduraba, me costaba creer que fuera verdad todo lo acontecido.

Contemplé con desgana la puerta de mi cuarto. No quería volver a dormir a riesgo de repetir otra pesadilla de esas, pero tampoco deseaba ver a nadie. ?Qué podá hacer?

Antes de que me hubiera decidido por una opción, la puerta resonó un par de veces, alguien llamaba, pero esperé a oír su voz, para sopesar si contestar o no.

-Len, ¿Estás ahí? -Una dulce y joven voz, demasiado familiar, permanecía al otro lado.- La cena está lista... ¡ Vamos, acompáñame!

-No tengo hambre, Rin – Contesté a desgana.- Vé tú sola.

-¿¡Pero qué pasa contigo, Len!? ¡Cada día estás más raro! ¡No me dejes ir sola! Además, es San Valentín, ¡tienes que venir! - Replicó con energía entremezclada con frustración.

No contesté pese a sus numerosos intentos de hacerme salir. Seguía allí sentado en mi cama, esperando un milagro. Quizás todo sería una pesadilla, y él aparecería cruzando mi puerta como si nada, me tomaría de la mano, me abrazaría y me diría que todo estaría bien. Ya no habría temor ni dolor. Sólo paz y amor. Pero esos recuerdos habían pasado a mejor vida, al fin y al cabo yo no era más que un muchacho. Ella era mejor que yo en todo... Había perdido contra ella definitivamente. Me resigné en mi vacío hueco de mi interior. Cuando Rin se hubo cansado y marchado hacía rato, bajé a por un vaso de agua disimuladamente a la cocina, cuando pasé por delante de la puerta semiabierta del salón donde todos se habían sentado ya a cenar. Reían animosamente, como si no se hubieran percatado de mi ausencia. Apreté los labios y crucé la cocina lo más rápido que pude. Busqué un vaso con desesperación y lo llené afanosamente. Cuando me dispuse a tomarlo, alguien me agarró desprevenido por la espalda.

Luka había aparecido casi por arte de magia y ya me arrastraba sin esfuerzo al salón, pese a todos mis intentos por liberarme y mis múltiples réplicas.

-¡Mirad quien se ha dignado a dejarse caer en nuestra fiesta romántica!- Anunció nada más cruzar la puerta conmigo a cuestas. - ¡Todos comenzábamos a extrañarte, lil' child! - Bromeó mientras me abrazaba tan empalagosamente como era capaz, que creí que moriría de asfixia. -¡Suerte que viniste, porque te tenemos muchas sorpresas preparadas para esta velada!

-¡No... quiero... Suél... tame! - Intentaba hablar como podía, intentando zafarme/escabullirme de ese abrazo que más que un abrazo, parecía una llave de inmovilización a lo más puro estilo ninjutsu, como los actores de las películas.

Rin me contempló aliviada junto a Miku y los otros, pese a estar un poco molesta aún, ahora se la veía más animada, aunque yo deseara que nadie me viera en ese momento y me tragase la tierra. No quise averiguar si Kamui me miraba, aunque Luka me sentó con una fuerza que no encajaba con su imagen tan femenina, entre mi hermana y mi Aniki, al que procuré obviarlo una vez más. No quería existir en ese momento, sólo estar lejos, muy lejos de allí. Luka había cumplido con su cometido, pero la encerrona me la pagaría cara, tanto como lo sucedido esa misma tarde, aún no podía perdonarlo, era demasiado reciente. Y quizás nunca lo hiciera. Todos parecían celebrar mi llegada aún más felices que antes y yo, entre tantas risas no podía sino sentirme más solo que nunca. Tan sólo deseaba desde el fono de mi ser que todo aquello acabara pronto, o poder irme lo más pronto posible de allí, pero irse sin más no sería tarea fácil, peor aún sin ser visto. Cuanto más tenso y concentrado me sentía, mi hermana me tomó la mano bajo la mesa, como en un acto de apoyo tranquilizador. Suspiré y la sonreí levemente. No quería preocuparla más, pero realmente estaba llegando a mi límite.

En un momento dado, cuando terminamos los postres, mi hermana se fue con Luka y Miku fuera de la sala, y entre cuchicheos al poco rato regresaron, cargadas con múltiples paquetitos unas, y otra con una gran caja. Todos contemplaron expectantes. De entre los paquetes de Rin y Miku, localicé algunos que yo mismo había confeccionado para ayudar a mi gemela. Entonces comprendí su propósito: Se paseó alegremente por entre las mesas y fueron "dejando caer" delante de cada propietario su precioso paquetito decorado que contenía bombones de chocolate de diferentes formas y sabores. Cuando llegó a mí, me dejó el más colorido y grande de todos los que tenía, y dándome de nuevo un beso en la mejilla, sonriente me deseó una vez más un feliz san Valentín. -Como te quiero doblemente más que a nadie en el mundo, este año tienes doble ración de amor y chocolate, hermanito. - Me sonrojé turbado y le deseé lo mismo con un fuerte abrazo. Cuando al fin se sentó a mi lado y Miku me dio otro paquetito de su parte, besando mi otra mejilla, Luka hizo lo propio: deshizo los lazos de su caja y mostró para nosotros un pastel en el que había estado dedicando todo este tiempo.

-Espero que os guste. He necesitado un poco de ayuda entre todos, especialmente de Gakupo-san, que quiso hacer algo verdaderamente impresionante para el día de hoy, para todos nosotros. Y yo por ser la última en llegar, y no tener ocasión más adecuada para ello, pensé que no había oportunidad más propicia para agradeceros tan cálida acogida.- Todo esto con cierto acento inglesado.

Kamui se incorporó afanosamente de su asiento. Lo miré de soslayo por su gesto precipitado y le adiviné el gesto contraído por la tensión a la par que el rubor se hacía patente en sus mejillas. -Luka-san, por favor no recargue todo el mérito sobre mí, pues todos aquí presentes hicieron un gran trabajo.

-Gakupo-san eres demasiado modesto para haber sido el que tuvo la idea e inició todo esto.- Contempló Luka. Yo cada vez estaba más nervioso ante la discusión de sendos piropos mutuos. Deseaba irme y no volver.

-Gracias por la observación, Luka-san. Pero verdaderamente no es necesario, mi deseo es ser tratado con el mismo valor que los demás.- Ella asintió y lentamente mi Aniki tomó asiento junto a mí, mientras yo prestaba atención al vistoso lazo del paquete que Rin y Miku me habían entregado minutos antes.

A mi alrededor todos comenzaron a exclamar con asombro, yo apenas me molestaba en ver más allá de mi plato, sumido en mi propio mundo, para controlar la creciente ira dentro de mí.

Mi hermana tironeó de mi brazo para obligarme a ver el producto final: siete secciones en una gran tarta, cada una dedicada a un color y tema. Con colorante habían logrado dotar al chocolate de todos los colores del arco iris y varios corazones los adornaban. Realmente era demasiado hermoso. Al lado de ese gran espectáculo, mis chocolates se veían ínfimos y ridículos como todo lo que hacía últimamente. Era incomparable a ella, nuevamente...

Admiré mi sección que pusieron en mi plato con fascinación y envidia, y por no hacerle un feo a mi hermana Rin. Pero pese a que estava delicioso no pude disfrutarlo. Me sentía culpavle por ella. Y por todos un poco. Por Kamui el que más. Pero era tanto el dolor que sentía... Estos sentimientos encontrados y opuestos me oprimían el pecho y amenazaban con estallar. Disculpándome todo lo cortés que fui capaz, me excusé en un fuerte dolor de cabeza para retirarme a la casa contigua a descansar. Mi hermana, Kaito, incluso él me insistieron en acompañarme, pero necesitaba estar solo. Caminé lentamente y con pesadez hasta la entrada del recinto, abrí y conduje monótonamente mis pasos hasta la sala de estar, vacía y silenciosa. Miré a mi alrededor, esa soledad que me acompañaba, esa atmósfera... Tan distinta hacía escasamente un mes...

Por casualidad mi mirada se topó con el panel entreabierto de la habitación de mi Aniki. Me aseguré que seguía a solas, como era evidente, para acercarme al marco de la puerta y contemplar con cierto respeto y aprehensión su interior. Todo estaba perfectamente en su lugar, como tan disciplinado era para todo. Nada estaba fuera de lugar... Salvo algo en el centro de la sala, en una pequeña mesita, algo que no cuadraba con el resto del mobiliario sobrio: un pequeño paquete amarillo y violáceo, con una tarjeta muy familiar abierta. El propio paquete parecía haber sido desenvuelto y sustraído parte de su contenido. Eran... ¡mis chocolates! ¿¡Cómo era posible!? ¿¡Cómo habían llegado hasta ahí!? Retrocedí lentamente, temblando producto de la conmoción y el asombro, retirándome de la habitación, hasta que mi espalda topó con ¿Una pared? Giré el rostro y lo vi ahí parado tras de mí, tratando de adivinar mis intenciones. La voz, el pulso, el corazón, todo se me había disparado. ¿Cómo enfrentarlo a él de ese modo? ¿Y si me había visto tocar los chocolates? ¿Qué le diría? ¿Qué me respondería?

-L... Lo siento, con el mareo me equivoqué de cuarto... ¡Buenas noches! - Me zafé de él como pude, deseando correr a mi cuarto. Esta vez no me siguió como otras veces, quizás entendiendo que deseaba quedarme a solas... O quizás hubieran otros motivos, pero mi shock y mi confesión no me permitieron en esos momentos analizarlos. No supe entenderme, ni tampoco entenderte a ti. Era todo tan... nuevo y desconocido para mí que... me asustaba.

Cerré la puerta de inmediato y aún totalmente sonrojado y con el corazón a punto de salírseme del pecho, me oculté bajo las sábanas. Tenía mis chocolates... Había leído la tarjeta... Incluso había comido... Nunca pensé que tras lo ocurrido los pudiera aceptar, pero no lograba adivinar si era producto de la compasión o quizás... No, no podía ser otra cosa... Él... tenía a Luka. Aunque mi corazón se negara a aceptarlo y se ilusionara por tan poca cosa. En mis oídos sólo escuchaba una insistente frase que retumbaba por todo mi ser, y lo estremecía, mareándome en un torbellino plagado de emociones: "Te amo Kamui. Te amo, te amo, te amo, te amo Kamui!"

Ya era demasiado tarde, oficialmente me acababa de diagnosticar de la peor enfermedad de todas: "Amor". Me había enamorado completamente, y lo peor: Era al fin consciente de ello, y no podía hacer más sino aceptarlo. Pese a que él no tuviera esos mismos sentimientos. Amor no correspondido... Pero tan grande, cálido, fuerte... y doloroso al mismo tiempo. Con esta verdad que esa noche me confesé a mí mismo, me sumí en un sueño profundo, en un mundo perfecto donde los dos compartíamos chocolate y éramos felices.

A partir de esa noche, cuando me confesé a mi mismo mis sentimientos, procuré mantenerme plenamente al margen y olvidar el asunto. Si me centraba en ello, sufriría así que lo mejor era dejarlo atrás.

Continué mi vida "normal", como si todo aquello hubiera pasado hacía mucho tiempo. Pasaron los días, primero lentamente y luego cada vez su marcha inagotable se me hizo desapercibida, hasta que Febrero, el cumpleaños alegre y feliz de Kaito, y el frío invierno fueron quedando en mis recuerdos.

Marzo irrumpía en nuestras vidas anunciando la llegada de la primavera. Los ensayos y las clases continuaban con total normalidad, y yo prácticamente había olvidado todo lo relacionado al asunto de San Valentín, hasta que una buena mañana, noté una extraña presencia tras la puerta de mi cuarto.

De inmediato me incorporé del lecho, y con inquietud abrí de golpe la puerta. No había nadie tras ella, parecía como si la casa, en absoluto silencio, estuviera completamente vacía. Ya iba a volver a cerrar para vestirme cuando algo tintineó en el pomo de la puerta. Algo pequeño parecía estar colgado de él. Lo tomé en mi mano, descubriendo para mi incredulidad un pequeño peluche de un gatito blanco, del tamaño de la palma de mi mano.

Me extrañó, no entendía el significado de aquello, hasta que la voz de Rin resonó en mi mente:
"Si el 14 de Marzo por White Day la persona que te gusta y regalaste chocolates por San Valentín, te regala una prenda, un objeto, o chocolate blanco, eso significa que acepta y corresponde tus sentimientos." - Abrí mucho los ojos y corrí a la cocina a asegurarme, mirando el calendario que permanecía colgado en la pared: 14 de Marzo... 14 de Marzo... White Day... Un gato... Un peluche de gato... Todo encajaba... Aunque no podía creer que me estuviera sucediendo esto a mí... no era posible... pero era tan real... ¿Podía ser? ¡Tenía que averiguarlo!

Fin del capítulo 8

Continuará...

Freetalk

¡Hola de nuevo a mis lectores y fieles seguidores! Primero de todo: ¡Perdón por la demora! Sé que siempre digo lo mismo pero es que llevar dos fics a la vez que la universidad no me resulta nada sencillo (Además de tener que lidiar constantemente con problemas personales...) pero como nunca falto a mis promesas, ¡aquí tenéis un nuevo capítulo! No, no lo dejaré sin terminar, ¡aunque me tarde años! Espero que la calidad no haya disminuido en este episodio: Realmente me he dejado la piel deseando que os gustara con todo mi ser, ¡espero no haberos decepcionado! Intentaré actualizar cuando me sea posible pero ahora ando en plena época de trabajos y exámenes así que lo tendré algo más difícil ¡pero continuaré escribiendo! Así que seguid pendientes que cuando menos lo esperéis recibiréis noticias (cofcofactualizacionescofcof) mías!

Estoy algo triste porque noto que el fandom GakuLen está medio dormido... Reconozco que no puedo dedicarme todo lo que quisiera pero ojalá sólo sea algo pasajero y los fans no pierdan la ilusión por su pareja favorita, ¡así como yo sigo luchando por las actualizaciones! =D
PD: ¿Alguien tiene cuenta de Tumblr? Si es así tengo algo que anunciaros: Yo y mi roler de Len hemos decidido hacer un "Ask GakuLen", así que si queréis preguntar cualquier cosa a vuestra pareja preferida ¡ya sabéis! ¡Animaros! ¡Estaremos encantados de atenderos!

¿Y qué decir en si de este episodio? Ya tenemos nuevo personaje! Luka ha aparecido finalmente a escena! La iba a poner mucho más hater de lo que sale para que os pudierais identificar más con los sentimientos de Len, pero me dio pena al final, así que al final suavicé al personaje lol. Al final todo resultó ser un malentendido... Quizás... quizás... Uf cuanta festividad junta en un sólo episodio! Y la cosa no termina aquí! ¡En el capítulo 9 habrá otra pequeña sorpresita! ¡Pero no os haré spoilers! ¡Mejor lo descubrís por vosotros mismos en la próxima actualización! XD ¡Y los sueños cada vez se vuelven más interesantes! ¿Qué ocurrirá?
¡Pronto la solución a todas estas dudas y mucho más, pero por lo pronto me despido, no sin antes dar paso a los reviews! =D

White Aconite: ¡Muchas gracias! La verdad lo hago paso a paso por que soy de hacer fics largos (¿no se nota verdad? Jajaja) pero en este capítulo 8 se ha notado al fin un gran y definitivo paso en su relación =D Como mínimo Len ¡HA ADMITIDO QUE LO AMA! ¡Siendo él eso es MUCHO! ¡Me muero de ganas de seguir con el siguiente capítulo ahora que he llegado al punto crítico! =P

Y bueno a mí me gusta escribir como novela porque amo los libros, y algo siempre se me pega de ellos. Siento que se los debo a los personajes. Les debo el hacerles un escrito a la altura de ellos. Así que procuro hacerlo lo mejor que sé. Además apenas hay fics de ellos así que el esfuerzo y el compromiso para mí es mayor. ¡Aun así soy realmente feliz de que lo hayas disfrutado! Y sí admito que la universidad y otros asuntos personales me restan tiempo e inspiración... uwu Para escribir he de estar en condiciones y por desgracia pocas veces me es posible ¡pero no por ello pienso desistir! :D

Ah lo del peliazul/pelimorado y eso (aparte de pelirrojo que sí existe) es obvio que no existe jajaja en mi vida he visto a nadie con ese pelo natural =P Pero supongo que me permití "esa pequeña licencia" para no pasarme el día con "Kaito" "el mediano" o "Kamui" "El mayor". Al final se me terminan los sinónimos y siento que me repito más que el ajo TwT y por eso me referí a ellos por características visuales... Y como los ojos de ambos son azules... pocas opciones me quedaban... Intento amenizar un poco la narrativa... No quiero aburriros ^^U. Pero si consideras que una falta muy grave que daña a la vista, lo tendré en cuenta para futuros capítulos.

De nuevo gracias por tu interés y espero que sigas en "el barco" con nosotros mucho tiempo! =D (lo que viene a significar: ¡Continúa siguiendo y leyendo actualizaciones! ¡Que te gustarán! -espero- jajaja) ¡Hasta pronto! n_n

Nagisa Michaelis: ¡Jajaja no te preocupes! De todos modos yo me tardé en actualizar también

Sí... Últimamente no sé que me pasa pero me salen largos. Supongo que voy compensando ya que no tengo tanto tiempo para actualizar. Al final este me salió de 20 páginas de Word y eso que pensaba que sería más corto =P Sí yo aunque no lo creas, cuando cierro un capítulo me quedo con ganas de seguir escribiendo y eso que es mi historia y sé más o menos como sigue :_D Suena irónico... Jajaja es la primera vez que utilizo ese recurso narrativo de dos historias/universos en una. A veces me cuesta horrores porque si cuesta sacarse ideas para una trama... la cosa se complica si además añades una subtrama con una carga simbólica tan potente como la que está cogiendo esta. Al final va a resultar más épica jajaja Pero es necesaria. Más adelante se irá entendiendo el propósito de la "onírica" por así decirlo.
Y sí me pillaste las intenciones con los ojos azules jajaja Lo reconozco. Quise darle un toque de misterio para precisamente mantener el interés. En el siguiente episodio se revelará al final un dato importante pero no diré nada más que es spolier jajaja

En lo de la canción me pasó lo mismo pero aún me pasó algo más sorprendente. Después de tener la idea de este episodio encontré traducido el primer programa de radio que tachan! Fue para Navidades más o menos su emisión. Cuando comenzaron a promocionar el primer single. Y fue como... ¡ah! ¡Paralelismos que encima me salen de pura suerte! Aunque admito que intento en cierto modo que las fechas coincidan. Lo puedes detectar por los cumpleaños y las apariciones de los personajes como en este episodio apareció Luka a finales de Enero por ejemplo (23 de Enero para ser más exactos). Intento con las fechas oficiales darle un toque más realista. Y como una cronología que permita seguir la historia con un orden =P Nada es casual aquí. Todo lleva a una consecución final. ¡Me siento conspiracionista! Jajajaja Y lo del muérdago me surgió la idea de un Fanart Akuroku donde Roxas sostiene el gato de Shiki (del juego TWEWY) dándole un beso a Axel y me pareció tan enternecedor que no pude evitar usarlo :_D Pero prometo compensaciones muy pronto! Estoy allanando el camino! De hecho el capítulo presente sirve un poco para precisamente esto. Encaminar la historia a un desenlace (Aunque aún quedan muchas cosas por contar... digamos que empezamos a entrar en el nudo de la historia...). Al menos por parte de Len ya se ven ciertas cosas. Ay la de cosas que puede provocar una rival femenina con buenas dosis de "personalidades" jajaja Le ha dado el empujoncito que necesitaba. ¡Gracias Luka! Jajaja

¡Muchas gracias! Me esfuerzo todo lo que soy capaz de dar de sí para que resulte una lectura agradable y fácilmente empatizable, sobretodo porque apenas hay GakuLen, y me quiero tanto a la pareja que siento que les debo un tributo a su altura. ¡Y sí sin prisa pero sin pausa! ¡Continuaré las actualizaciones en ambas historias aunque tarde! ¡Por los fieles fans que quieren a la pareja tanto como yo! ¡De nada, al contrario! ¡Muchas gracias a ti por tu review! ¡Con reviews así da gusto seguir escribiendo! =/D (L) ¡Nos vemos en la siguiente actualización!

Pogue Suneka: Ahora mismo en España son las 5 :yaoming: Pero me prometí no dormir hasta actualizar hoy :_D Así que... ¡BUENOS DÍAS DESDE ESPAÑA, ARGENTINA! ¡OH! ¿¡De verdad!? T/T ¡Mil gracias! ¡No tienes idea de lo mucho que me halagas! Realmente aprecio los reviews como si fueran hijitos míos. Los cuido y mimo y contesto con sumo cuidado cada uno individualmente porque considero el tiempo que me dedicáis a ello y lo valoro muchísimo! ¡Además siempre se aprende algo nuevo de tus lectores! ¡Y me encanta tener esta comunicación! De otro modo me es imposible saber quien me lee y si le gusta o no. Así que por eso trato de contestarlos a todos siempre siempre. =D Así que realmente te lo agradezco de corazón, también por "Yellow Butterfly". Este está a la mitad el capítulo. ¡A ver si en pocas semanas puedo darte noticias de él con una nueva actualización! =D ¡De nuevo gracias por seguirlos y por tu hermoso review!

¡ARMAND! ¡Él y Marius son mi OTP! ¡De hecho estoy haciendo una colaboración con la escritora que me hace las partes de Len en Mariposa Amarilla de esa pareja! ¡Me encantan demasiado! (A ver si podemos puvlicarlo en ... De momento está en Tumblr (la user se llama AlterniaGemini. En su cuenta tiene que aparecerte un fic donde aparece Armand con Eli de "Déjame entrar". Tienes que ver la película sueca y leerte el libro. ¡Es desgarradoramente hermoso! Y ya divago :_D Lo siento... me apasiona leer y se me va el Santo... ) ¿Ah como te respondo a la pregunta sobre Len y su modo de expresarse sin soltar spoilers? Pista... piensa en Len como en Armand y su modo de contar su historia. (no, no Len no es un vampiro inmortal jajaj pero es un Loid que aprende deprisa... la cosa va por ahí) No puedo decir más sin desvelar una parte fundamental de la trama :_D Pero lo irás entendiendo a medida que vaya avanzando la historia. Tiene un por qué. Pero me gusta que te hayas fijado en ese detalle. Eres una persona inteligente y analítica que se cuestiona cosas. ¡Me gusta! Porque nadie más me lo ha preguntado ¡y de hecho me preguntaba cuando alguien se daría cuenta y me lo comentaría! Jajaja Yo generalmente escribía en tercera persona (es infinitamente más sencillo como en Mariposa Amarilla) pero quise aceptar el reto pero porque la historia lo requiere. Pero escribir en primera persona es para mí lo más difícil que hay. Sobretodo porque obvias acciones y pensamientos del resto de personajes y muchas veces has de regresar y rescatar puntos trascendentales de la trama haciendo un intercambio de personajes. (recuerdas que Armand no conocía los pensamientos de Marius y a dónde iba todas las mañanas? Luego en su libro se muestra... pero para eso la autora tuvo que hacer un intercambio y comenzar una historia con el punto de vista de Marius... Pues aquí es algo más o menos similar... y me tocará regresar a algunos puntos de la historia más adelante jajaja pero no adelantemos acontecimientos...).

Y bueno yo de romance... a ver siempre me gusta intercalar con misterio y aventuras. Romance sólo me agota lo admito jajaja por eso siempre verás que intercalo con otras escenas dinámicas para darme un respiro a mí y a la tensión de los personajes. Además de humor que sirve para suavizar los choques entre personajes.

Jajajaja si te dijera que "The Last Song" surgió de un mini rol de un concierto con "Imitation black" con esta chica que me hace de Len... Y mira ahora... intentando desglosar sus temas más importantes en una historia común para darles un sentido jajaja (eso y que antes que The Last Song apenas havían fics VNI y ni uno sólo GakuLen... ni en inglés. Ahora sí hay un par pero en esa época no. Es que The Last song ya tiene sus añitos... jajaja y se lo hice como regalo a ella porque no hay apenas nada de GakuLen. Y fics tampoco. Así que se lo hice como regalo y mira en qué está desembocando jajaja En fin no son pocos los que intentan descifrar el significado de toda la historia/saga pero es tan... abierta que cuesta mucho encontrar algo definitivo y para colmo las autoras no es que hablen mucho del tema :_D Dicen que prefieren que los fans interpreten por ellos mismos pero... es un comecocos... Y sí amo las dos últimas canciones! Este año intentaré hacer el cosplay de The Lost Memory con ella y un amigo nuestro a ver si podemos! Y Sakura Maichirinu es mi preferida... mi sueño es lucir ese hermoso traje y bailar la danza en un escenario... Pero en fin a ver cuando consigo dinero :_D

Y los sueños... no es como que los olvide del todo... pero... digamos que de momento no los tiene muy en cuenta. Pero poco a poco le van a empezar a llamar la atención. Según avance la historia. Y jajaja la verdad lo de los sueños espero que sea algo realmente sorprendente. De momento nadie ha caído en un dato importante que dejé caer pero nadie ha echado cuentas. Pero aún si se sabe ese detalle... Hay aún algo detrás todavía más oscuro jajaja Sólo a una persona le conté el final de todo y se quedó tan sorprendida que me dijo que era la primera vez que alguien la dejaba sorprendida con el final de un fic. Que no se lo esperaba para nada. Y ahora pienso en cómo comencé a plantear la historia y como anda evolucionando y la de vueltas que ha dado jajaja Aunque la esencia sigue siendo la misma. Sólo que el camino se ha vuelto más intrincado (?). Pero como dije conforme va avanzando el fic se van a ir destapando cosas y te permitirá ver entre tanta oscuridad =P

La verdad sí que Kamui es distinto al resto de Vocaloids... Amo su pelo por igual... ¡Y SU PELUCA PESA! ¡Créeme! ¡Tuve que soportar su peso durante horas! -TRUESTORY- jajajaja Pero era taaan suave... */* Y lo de que sea diferente puede ser supongo que el hecho de ser como GUMI tiene algo que ver... Será difícil verlos juntos en concierto porque el resto son CRYPTON/YAMAHA uwu y no sé qué demonios les pasa que no los juntan... sólo juntaron a GUMI en el project Mirai para N3DS con el resto de vocaloid de Crypton... pero Kamui nunca. Ahora quieren sacar un juego de GUMI para PSP donde puede que salga Gakupo con ella... pero yo quería tenerlos a todos en un único juego para hacer canciones de VNI TwT la vida no es justa... y sí otra amiga que conozco pensó lo mismo cuando vio a Len con el traje del project diva negro con listones amarillos a lo "Saturday Night Fever" jajaja pero le dije que no que la chica era Rin =P Que Len por muy uke que parezca es un chico. Mmm... canciones de Gakupo que me gusten... aparte del archiconocido "dancing samurai" me gusta "world is mine" la versión bishamonten... um... una llamada Sakura... otra que se le ve cantando con un gallo que tiene la voz de Len pero es muy épica jajaja te tendré que pegar links de youtube y así termino antes =P de Len tengo varias 3 Una que me encanta y me recuerda a mariposa amarilla es una llamada "Kagerou". Si la pones en youtube te saldrá. ¡Y uf hasta de duetos tengo! ¡Tengo que armar una lista! ¡Hay demasiadas que son hermosas! Y sí el de magnet lo hizo una conocida mía del deviantart =P ¡Y subió varias más a su canal y todas muy hermosas! Yo quiero a ver si tengo tiempo y un pc en condiciones instalarme el V3 de Len y Kamui para hacer versiones y duetos :_D a ver si puedo tener el pc arreglado y me lío a ello... Uf eso de estar sin Internet es mortal :_D Yo que estudio en la universidad estaría en aprietos! Porque todo lo cuelgan en el campus virtual y sin Internet no tengo modo humano de descargar los ppt ^^U Ojalá tu hermano se le ablande el corazón y te deje conectar más seguido U Y puedas descargar los cd's de nuevo =3

Jajaja sí como dije líneas más arriba me pasó como a ti. Mi roler de Len quería meterme en el mundo Vocaloid (para cosplay y rol) y no sabía como hacerlo. Ella sabe que amo los hombres de cabello largo y adultos pero no había ninguno entonces. Hasta que milagrosamente apareció Kamui Gakupo. (y para más inri violeta que es mi favorito junto al azul turquesa... casualmente el color de las líneas de su traje) aunque al principio le di un poco de lado porque me parecía muy "mujer"... jajaja pero al final me dejé convencer tras ver Imitation Black por primera vez y aquí me tienes :_D Escribiendo fics de nuestra OTP porque como dices... ¡NO HAY NADA! No sé qué tiene la gente en contra pero no gusta. Estoy en un montón de páginas de Face yaoi y siempre que cuelgan Vocaloid es KaiLen o Kaikupo. Pero nunca GakuLen uwu De hecho subieron una foto nuestra con nuestros cosplay una vez y la criticaron diciendo que Len estaba poniendo cuernos a Kaito... ¡como si fuera suyo! Ahora que ella salió y rápidamente dijo: A mí y a user nos gusta Kamui Gakupo. Si no te gusta no comentes.

Pero no entiendo qué pasa que no gusta. Hay quien incluso se sorprende de encontrar canciones en youtube... Aunque incluso abrimos un ask-gakulen en Tumblr para darle algo de popularidad... a ver cómo resulta. Es que tienen tan "canonizado" el KaiLen que no ven ninguna otra posibilidad. Y los heterofags dicen que es mejor el gakurin... Y personalmente como simple oyente musical opino que suena mejor la voz de Len en duetos con Kamui. (como tú dices sus voces se complementan porque una es grave y la otra aguda pero sin ser estridente como Rin. Me muero de ganas de instalarlos y hacer canciones :_D).Y las KaiLen acusan a Gakupo de asaltacunas :_D Y luego a la mitad de esas les va el shota... uwu... en fin... No saben cómo desacreditarnos. Pero yo no me rindo. Mantendré a flote el fandom aunque sea la última persona en el mundo que lo apoye. Aunque lamento que no hayas encontrado más fics para saciar tu sed... TwT Intento ser veloz actualizando pero no siempre lo consigo TwT Siento que el peso del fandom recae sobre mí y tengo miedo de que la gente se canse y se olvide de la pareja con el esfuerzo que me cuesta hacerla notar... pero con los estudios y otras cosas no puedo hacer mucho más de lo que hago uwu... Lo siento... A pesar de todo sigo y seguiré actualizando aunque sea de tanto en tanto TwT

Y sí jajaja el comportamiento de Len al principio es muy MUY inseguro. Siente que le protagonismo lo tiene su hermana y Kaito por voz masculina y se tiene muy por poca cosa... y cuando llega Kamui aún más. Intento remarcar esto para que luego la evolución del personaje se haga más patente. Cada vez más (aunque sea poco a poco) va madurando. Eso sí le cuesta. Porque cada ve que va a dar un paso le aparece una nueva dificultad y tiene que aprender a afrontarla y le cuesta. Eso y que Kamui es un novatillo acabado de salir del huevo no lo pilla todo siempre a la primera jajaja Suerte que vemos que se empieza a espabilar =P Y weno me tomé una licencia con Gakupo y el hecho de que havle así. Según el modelo más canónico (inclusive por las SLC Project: las autoras de VNI) tiene un deje en su voz arcaico. Y una muletilla que he oído curiosamente usar a Kenshin en el anime "De-gozaru". Se usava en épocas medievales. Lo que recalca que Kamui (o Gakupo) utiliza no sólo un aspecto más "tradicional" de vestir sino de comportarse. ¿El por que? Tendríamos que remontarnos a su seiyuu Camui Gackt que vive obsesionado con la época edo y los samurái jajaja Por eso Miura creó su diseño en ese estilo y sus características. Ah y el "joven" viene de -dono.(realmente debería decir Len-dono/Rin-dono. Pero lo traduje al español. En Mariposa creo que lo dice igual. Pero lo dejé en español me parece.) Que en los talkloid los fans siempre se lo hacen decir (aparte de la otra muletilla) y también denota mucho respeto. Seguramente si supiéramos más japonés notaríamos la diferencia entre el japonés coloquial de Len en los talkloid bien hechos al modo de expresarse de Kamui jajajaja de hecho esto tiene un punto cómico. En fin ese es el principal "por qué" para que Gakupo sea "caballeroso". Mas bien usa la moral del guerrero samurai y los modales tan "exagerados" de la tradición japonesa. Es un personaje un poco tributo y sátira a la vez =P Pero eso lo hace doblemente adorable. (Y tranquila que no deja de ser un hombre solo que le faltaba llegar a la madurez jajaja ya verás cuando diga "aquí estoy yo"...). Y esto precisamente es el por qué de todos los anticlímax jajaja y en parte le genera tanta ansiedad e inseguridad a Len. Gakupo no lo hace a propósito es sólo que tiene la mente de un niño de 5 años. Jajaja lo remarqué precisamente en el detalle de la nieve. Digamos que me he tomado la idea curiosa de que cuando un loid llega a la familia... crece con ellos. Lllega con un disco duro casi vacío y lo llena a base de experiencias y nuevos conocimientos que no se aprenden con un simple programa: sino viviéndolo. Ahora Gakupo está comenzando a llegar a al adolescencia. Por eso el capítulo 8 es tan trascendental. Gakupo por primera vez ha tomado la iniciativa. Suavemente pero está comenzando a captar lo que Len lleva meses intentando (sin que el propio Len sea consciente) hacerle entender. Es algo como: ¡HOLA ESTOY LIBRE! ¡CORTÉJAME! Y el otro es como que: cortejar... ¿eso se come? Y ahora es un ¡aaaaah cortejar! ¡Entiendo! Y comienza a hacer sus pinitos jajaja de hecho la última escena de todas es muy trascendental por eso mismo. Sin decir nada a Len ha tomado la decisión de regalarle un objeto blanco. Es decir que sabe qué día es. Y lo ha hecho conscientemente de lo que significa. Hasta ahora todo era un juego. Pero ahora empieza a entender las reglas de ese juego. Y ahora es cuando empieza el partido interesante =P Ha ido bien el personaje de Luka para eso. Para hacer mover ficha a Len del todo y que se dé cuenta de sus sentimientos y por otro lado Gakupo capte esas señales y responda. Por eso hay tantos cortes antes... para dar credibilidad a lo que viene ahora. ¡Y ahora por fin la cosa va tomando forma! Tenemos a un personaje 100% enamorado y consciente de su amor y a otro que empieza a descubrir ese sentimiento y quiere saber más. Ya tenemos la masa lista. Ahora falta hornear jajaja

Y tranquila que habrán muuuuchos más abrazos para compensar este capítulo tan falto de ellos. Y besos los auguro sí jajaja Lemon... tardará un poquito pero ya no tanto. De hecho lo tengo previsto para el 10. A ver como sucede la historia en el 9 y veré si introduzco el lemon en el 10 o en el 11... jajaja

Ay ese gato... traerá de qué hablar jajaja

¡Muchisimas gracias por tus ánimos y halagos! ¡Te prometo seguir adelante! Ojalá tu hermano te deje seguir leyéndome :_D jajaja ¡Mil gracias por este PRECIOSO review!^^ ¡Nos vemos muy pronto! ¡Un gran placer leerte de verdad!

PD: ¡El review quedó cortado! ¿Qué tienes pensado con el GakuLen? *^* -Intriga-

Akari-NEKO: Wooow pero no desfallezcas linda o ¿cómo me sentiré yo si te desmayas de puro hambre? En primer lugar: ¡Muchas muchísimas gracias por tomarte la molestia de escribir reviews! ¡En verdad me llenan de alegría leerlos y me animan enormemente a continuar! =DD ¡Y me hace muy feliz que te haya gustado tanto! ¡Y sobretodo que hayas decidido hacérmelo saber! Es un gran honor para mí de verdad n_n Espero que me sigas leyendo y haberte dado una pequeña alegría con esta actualización =D Lo siento por actualizar tan tarde :_D pero con la universidad no puedo hacerlo tan seguido como quisiera pero no quiere decir que lo piense dejar de lado. ¡De eso nada! ¡Aunque tarde pero este fic saldrá adelante! jajaja ¿Evitar las mariposas? ¿Por qué si son hermosas? DDD: y cantan y son dulces y sonríen y … ok... se me mezclan los fics jajajaja

PD: ¡Me alegra que te haya gustado el peluche de gato! ^^ Tiene un significado en la historia. Cuando llegue su momento se verá jejeje ¡pero sí es muy adorable! ¡Adoro los gatos! ¡Y los perros! =P ¡Ojalá me sigas leyendo jejeje nos vemos en la siguiente actualización y mil gracias por tu hermoso review!