Segundo capítulo de esta historia, un poco más humorística y no tan violenta como la anterior, no sé, parece que quise bajar un poco las tensiones.
"Veo, veo".
"Freaku, no molestes", dijo Rusty.
"Ah, vamos, no seas aguafiestas".
"Tiene razón, Freaku, la verdad no conviene que juguemos ahora", dice Breaker.
De frente a ellos, los miembros de la Legión de la muerte los veían de mala manera, menos Linus, que simplemente sonreía.
"Y dígame, ¿cuánto falta para llegar?", le pregunta tranquilamente al jefe, que se encontraba junto al conductor.
"No demasiado, el portal estará a solo unos metros más".
"Perfecto".
"¿Qué cosa?", pregunta Rusty, pero ya era tarde, en ese momento, por las ventanas del helicóptero se observaban unas extrañas emanaciones de color violeta, y todos sintieron algo extraño, como si sus estómagos se revolvieran, solo que en todas partes de su cuerpo.
Al instante de que eso pasara, unos extraños grilletes cubrieron sus manos y sus piernas.
"¿Qué significa esto?", pregunta Domino.
"Solo es una precaución", explica el superior, "no queremos accidentes, debajo de nosotros esta la Isla de los Dragones, cuando consigan un huevo, envíen una señal, y pasaremos a buscarlos, buena suerte.
En ese momento, las sillas de cada grupo se cayeron en dos grandes bloques, separándose del helicóptero, a kilómetros del suelo.
Brigada Heylin, viaje al País Dragón, capitulo 2: "Durmiendo con el enemigo".
Rusty no pudo evitar gritar mientras se producía la caída, pero Domino le hizo callar, la única persona que podía hacer algo dadas las circunstancias era Freaku, que estiró sus brazos a más no poder luego de sacarlos de los grilletes, para agarrar al vehículo que seguía en el aire, pero un campo de fuerza le impidió llegar.
"No te preocupes por eso ahora", le grita Domino, y Freaku hace caso, convirtiendo su cuerpo en un paracaídas que agarra ambos grupos de sillas.
"Muchas gracias por el aventón", sonríe Linus, "pero parece que te está costando llevarnos".
"Es cuestión del peso", explica Domino, "aligéralo un poco, Freaku".
Al instante las sillas con los miembros de la Legión de la muerte se sueltan, y Freaku se acomoda mejor para llevar al resto de su equipo.
"Hey, podrían morirse los otros", indica Rusty, pero luego de unos segundos, Breaker, Freaku y él comienzan a reír.
"Malditos, nos dejaron abandonados", grita Shadow, mientras cada vez caen más rápido.
"No te preocupes", indica Linus tranquilo, "¿puedes teletransportarnos abajo?".
"No a esta velocidad, y menos con las manos amarradas".
"Elektra, ¿puedes frenarnos usando rayos?".
"No sin vaporizarlos a todos".
"¿Troya?".
"¿Si, jefe?".
"¿Estoy guapo?".
"Eh…, claro, jefe", responde Troya sonrojada.
"Gracias, supongo que tendré que encargarme yo", los hilos salen de las muñequeras de Linus, asiéndose a cada uno de los arboles que se encuentran debajo, y levemente al grupo de la Brigada Heylin, lo que los frena, con un pequeño movimiento brusco.
"No vale, te enganchaste a nosotros", le recrimina Freaku al bajar.
"Y muchas gracias por eso".
Las venas de la frente de Freaku comienzan a marcarse, mientras, sus compañeros se van quitando las muñequeras que los encierran.
Recién ahí todos comienzan a mirar a sus alrededores, el lugar definitivamente es una selva, y a lo lejos puede verse el océano, o algo parecido.
"Supongo que habrá que organizarse", dice Linus dirigiéndose a todos.
"Tú no diriges nuestro grupo", grita Freaku, "nos organizamos si queremos".
"Igual si habría que organizarse", indica Breaker, "buscar agua o comida, y algún lugar donde pasar la noche".
"Además seguro debe ser complicado encontrar dragones, o sea, no recuerdo haber visto nunca a ningu…", empieza Rusty, pero un grupo de gigantescos dragones pasa volando por arriba de sus cabezas hacia una de las montañas, se los ve largos como serpientes. Todos se quedan sorprendidos.
"¿Y qué hay del Hombre Dragón?", pregunta Freaku, que parece no haberse dado cuenta de lo que acaba de pasar.
Ambos grupos deciden funcionar de manera separada, dentro de las sillas había emisores de señales para cada uno, para avisar a los de arriba que tienen el huevo, es mejor no arriesgarse a usarlos así nomas, así que siguen camino como si nada.
"Me gustaría tener alguna clase de base aquí", se preocupa Rusty.
"¿Por qué no cantamos una canción?", pregunta Freaku.
"No, Freaku, no".
"Dale, será divertido", Freaku mira a Breaker y a Domino esperando una respuesta positiva o negativa, y al no recibir ninguna, comienza a entonar.
De repente, el suelo debajo de Freaku se rompe, y esta empieza a caer.
Sus compañeros se dan vuelta, pero a duras penas llegan a ver un túnel sin fin.
Mientras tanto, los miembros de la Legión de la Muerte también han comenzado a caminar.
"Este lugar me da mala espina", dice Troya, "siento como que en cualquier momento, una bestia enorme podría atacarnos, y no sabemos dónde ir".
"Eso es porque no me tienen a mí", se escucha una extraña voz, y todos se dan vuelta.
Un dragón pequeñito se encontraba del otro lado, era de un color verde claro, tenía un extraño peinado, y una camisa con estrellas, claramente era muy panzón.
"¿Y que eres tú?", pregunta Troya.
"Ni más ni menos que el gran Chucky Choo, el más sagrado dragón que encontraran por aquí".
"¿Puedo matarlo?", pregunta Razor.
"No veo por qué no", le indica Shadow.
"¿Qué?, esperen, me necesitan para avanzar por aquí".
"Explica cómo", dice Shadow.
"Soy un gran conocedor de la zona, y además, mis compañeros dragones no me atacarían, soy algo así como su ídolo principal, gracias a mis grandes dotes de…".
"¿Qué opinas, Linus?", pregunta Shadow, ignorando al molesto dragón.
El líder del grupo lo piensa un segundo.
"Bueno, creo que podríamos llevarte", el dragón festeja en ese momento, "necesitamos un huevo de dragón".
"Sí, claro, un huevo…, de…, dragón", dice lentamente el dragoncito.
"¿Algún problema?".
"No, ninguno", el dragoncito lanza una risita nerviosa, "¿cómo pueden pensar eso?, ¿cuánto será mi paga?".
"Si en veinticuatro horas no lo encontramos, Razor te matara", el dragón traga saliva, "vamos, no te preocupes, seguro nos llevaras al lugar correcto".
El dragón empieza a moverse lentamente, mientras el resto lo vigila por atrás, el sudor cae por su rostro, está en problemas.
Freaku cae por un gigantesco túnel, al principio grita por el miedo, pero el final es una fiesta divertida para ella, hasta que cae de cabeza en un extraño lugar.
Al mirar a su alrededor, se sorprende en gran medida, todo es hermoso, una gigantesca caverna llena de estalactitas y estalagmitas gigantes, y toda clase de brillantes, que posiblemente fueran piedras preciosas. Comienza a caminar, deslumbrada por tanta belleza, y entonces nota algo.
Un pequeño dragoncito de color violeta, que mece sus alas suavemente en sueños, duerme plácidamente cerca de ella.
Freaku se acerca tranquilamente, y se queda mirándolo, aunque para cualquier otra persona, esta no sea más que una bestia horrible, con una piel escamosa, llena de protuberancias, grasa y granos, para Freaku es algo hermoso. De repente, la criaturita abre los ojos, rojos y potentes, y mira a Freaku como si fuera algo horrible, erizándosele el lomo.
"No te preocupes", le dice Freaku con una gran sonrisa, "no te voy a hacer nada, no soy peligroso".
Y mientras Freaku sonríe, detrás, una gigantesca bestia negra exhala sonoramente.
"Parece que se me tapó un oído", dice Freaku.
Continuara…
