Hola a todos, esta vez tarde un poco en subir este capítulo. Esta vez si tuve algo de tiempo libre. Daré una noticia, pero esto es al final de este capítulo.


La forja de la alianza

La batalla seguía en Termina, Dioses peleaban por su control. La tierra era muy codiciada. Pero para conquistarla tienen que pasar por una fiera incontenible que no deja que nadie la agarre. En este caso Tres Diosas atacaron con todo a un Dios Guerrero que solo defendía su tierra a costa de su vida, lo que siempre hacia para su desgracia.

Pero mientras en otra parte de la tierra de Termina. Una bestia blanca entraba a la tierra, a los dominios de ese Dios Guerrero y detrás venían dos bestias mas venían, un ciervo azul con cornamentas hermosas, ese era Xerneas. Pero el otro era pequeño, de color verde claro, unos ojos grandes azules claro con borde negro, dos antenas en su cabeza algo ovalada y en forma de una flor sin abrirse, en las antenas tenía en cada extremo un color azul en cada una, tenia pies de la misma forma, ovalada, y en sus manos tenía tres de dos en forma de puntas. Ese era el Pokémon Legendario, Celebi.

Arceus, junto con Xerneas y Celebi entraban ha Termina, pero al entrar sintieron y vieron la tierra temblar y partirse ante sus pies (A excepción de Celebi que levita) y como un gran tornado estaba en los cielos, a lo lejos.

Ellos tres veían como la Fiera Deidad peleaba contra la Diosa Del Poder. Oni estaba dando muchas vueltas a Din, torturándola, solo para después aventarla.

-¡Onigami!- Dijo Arceus al verlo y como desde lejos podía ver a las Diosas De Oro.- Ustedes dos quédense aquí, si se complican las cosas regresen.- Dijo el Dios en su lenguaje.

El Dios Pokémon sale a toda velocidad y cambia de forma, su pelaje se azulo un poco y parte de su piel, arco y ojos se volvieron azul cielo. Arceus usa la tabla del tipo volador y sale con todo para ayudar a su aliado. Mientras la Fiera Deidad a lo lejos que se podía ver como agarraba su Espada Doble Hélice y solo para después acercarse.

***Mientras tanto***

-¡No dejare que les hagas daño!- La Diosa De La Sabiduría estaba de nuevo de pie. Nayru se mueve y se pone enfrente de sus hermanas, interponiéndose entre ellas y Oni.

-¿Por qué te tenias que parar?- Dijo Oni al terminar de retroceder.

Oni da otro espadazo y no rompe la barrera y el resultado fue el mismo, tuvo que retroceder, se tambaleo solo un poco, que esta vez no fue afectado tanto, aun cuando su fuerza se había vuelto en contra suya.

El Dios sonríe de una forma maliciosa.- Esa barrera es resistente.- Oni después lanza un haz de luz, pero no destruye la barrera.

-Yo no soy una inútil, yo también me puedo defender.- Dijo Nayru que había oído todo lo que dijo el Dios.

-Eso a mí no me importa. Tu morirás con tus hermanas.- Dijo el Dios que la apunta con su espada

-Prefiero vivir y morir a lado de mis hermanas, a que estar solo como tu maldito monstruo.- Dijo con orgullo la Diosa De La Sabiduría.

Oni queda un poco desconcertado por las palabras de Nayru.

-¿Monstruo?, (Suspiro) Ustedes los eternos. Ustedes y los demás Dioses y demonios son iguales, me han dicho lo mismo. Ustedes los demás Dioses que me enfrentado me hicieron así, ya se les olvido. Toda mi vida he tenido que defender esta dimensión, si no son demonios son Dioses.

-Pero te propusimos gobernar juntos.- Dijo Farore tratando de contradecirlo.

-Y yo les dije que no.- Oni Reacciono enojado pero después...- Jajaja. "Termina", ustedes y los demás llamaron así a esta dimensión. Termina, Terminal. Mi mundo conecta a varias dimensiones, incluyendo la de ustedes, he tenido que matar a varios Dioses por eso y ustedes no serán la excepción, puedo ver que ustedes dos si estaban de acuerdo, que pena la verdad.

La Fiera Deidad se pone en guardia, su aura empieza a salir.

-Tu barrera tiene un punto débil. Puede regresar el ataque de otro adversario. No te sabes defender solamente usas la fuerza de otros en su contra. Pero todo tiene un límite, tu barrera es impresionante lo tengo que decir, pero no es todopoderosa ¿Haber cuanto aguanta mi poder?, a las tres juntas las atravesare con mi espada.

Las auras blanca y negra de Oni se van hacia la espada Doble Hélice y esta la absorbe sacando un brillo, la espada empezaba a sacar un brillo azul, Oni cubrió su espada de la misma manera que la barrera de Nayru, solo que esta emanaba energía, como si fuera un aura.

-Tal vez yo no tenga tu sabiduría Nayru, pero si tengo lo que tus otras dos hermanas tienen y eso desde muy antes, tengo poder y coraje. Sé que no tengo una rica alma como Farore, pero no me interesa crea vida por el momento. Aparte prefiero morir solo, que mal acompañado y prefiero a que todos me tengan miedo, ya saben el dicho: Es mejor se temido a que ser amado.

Mientras tanto Arceus se acercaba y a lo lejos aun veía. El ve un destello de luz y electricidad. La Fiera Deidad empieza a atacar a las Diosas De Oro, ha Nayru que puso su poderosa barrera.

El Dios Pokémon ve desde lejos como Nayru era asesinada por la Fiera Deidad y como ella escupía sangre y sangraba de una gran herida provocada por la espada del Dios.

-¡Lo consiguió!- Se dijo así mismo la bestia sorprendido.

Pero después ve como la Diosa Del Coraje se desvanece rápidamente junto con sus hermanas, ya cuando Oni destroza la barrera de hielo. Después el Dios Pokémon después de un momento en que casi se acercaba al lugar, ve como su aliado se desvanece.

Arceus llego al mismo lugar ya cuando Oni no estaba.

-No puedo creerlo, estaba tan cerca de derrotarlas. Al menos mato a la Diosa De La Sabiduría.- La bestia decía una vez que llega y ve la barrera de hielo destrozada por el lugar y la sangre tirada en el piso, estaba sorprendido de ver lo que paso.- No cabe duda que si se gana a pulso su fama y fuerza. Pero ya está muy débil para seguir peleando. Creo ya es hora de relevarlo, pero antes tengo que ir con él para atenderlo, puede ser que haya recibido un daño mortal.

Arceus preocupado, pero al igual que Oni se desvanece hacia la luna.

***Mientras tanto en la luna: En la pradera***

El Dios Guerrero de la tierra de Termina llega a su hermosa pradera verde, el camina hacia su árbol, mientras se tambaleaba mucho al hacerlo, derramaba sangre en el pasto y en las hermosas flores. La Fiera Deidad acabo de librar una feroz lucha en que vio a cara a cara a la muerte, solo que esta vez más cerca.

"Monstruo, Monstruo, Monstruo".- Había pensamientos que invadían la cabeza del Dios mientras caminaba.

El Dios pensaba eso mientras se cae, se inclina y vuelve a pararse para seguir hacia su árbol.

"Fiera Deidad, eres un maldito asesino, eres un maldito monstruo"

Esas eran palabras de Viridi. La Diosa De La Naturaleza, cuando la Fiera Deidad acabo con todo su ejército y la naturaleza que había creado Viridi que los trataba como hijos.

"¡Prefiero vivir y morir a lado de mis hermanas, a que estar solo como tu maldito monstruo!"

-COF, COF, COF, COF.- La Fiera Deidad escupía sangre de su boca, manchándola, y tirándola en su pecho y suelo.- ¿Por qué tengo que pensar eso ahora?, ¡¿Por qué?!

Ahora esas palabras eran lo más reciente. La Diosa De La Sabiduría le había dicho eso mientras protegía a sus dos hermanas.

Oni respiraba profundamente y con gran dificultad, el da un gran respiro mientras gruñía al hacerlo. El Dios se traga eso en lo más profundo de su mente.

-Dios Pokémon, ¿Que no sabe buenos modales?- Dijo mientras estaba muy molesto.

Arceus apareció detrás de Oni y lo seguía, vio su comportamiento. Ambos habían llegado al mismo tiempo, solo que el Dios Bestia aun levitaba, por el cambio de habilidad.

-Perdona por entrar así.- Arceus se disculpa con Oni.- Pero vi tu pelea y pensé…

-¡¿Viste mi pelea y no interviniste?!- Oni reacciona furioso, volteando ver al Dios Pokémon, con esa cara.

Arceus veía esa cara aterradora, Oni venía muy herido, su armadura no estaba, dejaba ver su torso desnudo, con muchas heridas, sus pantalones estaba rasgado y un poco rotos. Pero la fiera tenía heridas visibles desde roces de viento afilado, quemaduras, y sin contar también que cuando respiraba se veía su aliento. Y su cara le escurría sangre tanto de la frente, nariz y boca, viendo con esos ojos vacios pero llenos de ira. La Fiera Deidad concentra su mirada hacia el Dios Pokémon, que no podía sentirse perturbado viéndolo así y mas que ahora está enojado con él.

-No pude… Había llegado tarde, vi como mataste a la Diosa De La Sabiduría y como ellas se fueron rápido después de eso.- Responde el Dios Pokémon sin bajar la compostura, mientras Oni después le da la espalda y sigue caminando hacia su árbol. Eso era grosero de parte del Dios Guerrero, pero a la vez Arceus lo comprendía, venia de una cruel confrontación.- Aparte vine a ver si estabas bien.

-No, no lo estoy.- la fiera se da media vuelta y tira su espada a un lado, después recarga su espalda en su árbol, después se desliza hacia el suelo para después sentarse, mientras deja líneas de sangre en el tronco, Arceus solo veía esa grotesca escena.- Esas malditas se fueron y no las pude matar.- Decía ya serio y manteniendo la calma.

-Pero mataste a Nayru.

-¡No!, no es suficiente. A la que tenía que matar era a Din, como mínimo ahora la Guerra Divina se desatara. Yo…yo… He fallado y también te he fallado Arceus.- La fiera a pesar de ese aspecto estaba también triste.

-No me has fallado Dios Feroz. Me protegiste el tiempo que necesitaba. Tampoco podías impedir el hecho de la guerra una vez que empieza.- La bestia trataba de consolar a su aliado.

-Primero fue Viridi y Palutena. Ahora Din y Farore.- Pero la fiera seguía igual de molesto.

-Entiende Onigami. No puedes con todo, por más que te esfuerces hay cosas que inclusive nosotros, los Dioses, no podemos evitar.- Seguía diciendo Arceus.- Ellas huyeron de ti, ellas te temen al no poder contra ti.

-¿Y que con eso?, regresaran y más preparadas.- Pero para Oni esas palabras no ayudaban.

-Pero tú también estarás preparado.- Arceus empieza a observar la pradera.- Ahora tienes que descansar yo tomare el relevo ahora.

Pero después la fiera da un gran suspiro y cambia de tema.- ¿Ya trasladaste a tus hijos?- Pregunta.

-No, no aun.-Responde la bestia.- Te iba a pedir que despejaras esos cielos coiticos y que le dieras mineral a esta tierra, pero por tu estado… Creo que tendré que pedirles a Rayquaza y a Groundon que lo hagan, mientras tanto creare agua. Aparte Xerneas y Celebi darían y darán la vegetación y la estación.

-Vete al norte, donde se ocultara mi luna, ahí es un lugar seguro, ocupa todo ese hemisferio y no expandas mucho a tus creaciones.- Indica Oni.- Ahí los portales dimensionales no son amenaza, ya que he matado a los Dioses que las custodiaban.

-¿Por qué no las puedo poner en diferentes partes?- Pregunta Arceus.

-Aun tenemos el factor sorpresa. La mayoría de Deidades no sabe de nuestra alianza. Aparte muy pronto ocupare la parte suroeste para que yo cree mi propio ejército.

-¿Crees que es necesario eso?- Siguió preguntando la bestia.

-Es necesario. Aparte no todo lo tiene que hacer los Pokémon. Tengo que hacer yo por igual, y lo necesitamos ambos.

-Pero eso te desgastara.

-No importa. Tú dijiste que tomaras el relevo.

La Fiera Deidad piensa hacer su propio ejército para defender su tierra contra los invasores.

Arceus da un largo respiro, Oni era muy orgulloso en hacer las cosas, no está acostumbrado hacer algo en equipo, pero eso ya se daría más adelante y con el tiempo, aparte si tiene razón, necesitan más tropas. Pero por lo mientras Arceus hará algo que no le gustara a la fiera y a la vez afectara a otros.

-Veo que estas estable.- La bestia se le queda viendo fijamente a la fiera, para ver si es necesario atenderlo o no.- Pero a pesar de todo si estas muy debilitado para poder moverte. Muy bien empezare ya. Pero antes necesito hacer algo, no te muevas.- Pidió Arceus que le da la espalda a su aliado.

-Jaja. Vez que tengo opción.- El saca una leve carcajada de mala gana.

Y el Dios Pokémon se desvanece de la Luna, dejando solo al Dios Guerrero. Mientras tanto Oni ve en la cima de su árbol una pera que tambaleaba un poco por el viento. Oni tiene hambre y quiere comer.


Unos minutos después

Pasaron solo unos minutos en que la abominable fiera se quedo completamente solo, aunque ya es costumbre para él. Arceus de nuevo aparece y detrás, estaban Xerneas y Celebi.

-¿No crees que te estás pasando de confianza en entrar y salir de mi lugar sagrado sin que te diga algo?- Oni cambia su semblante serio, se mostraba ahora un poco más molesto.- Ahora vienes y traes a estos dos sin mi permiso.

El Dios Pokémon ignora ese comportamiento, tenía que admitir que Oni siempre estaba amargado y esa parte le caía mal.

-Dios Guerrero de la tierra Termina. Quiero presentarles a mis hijos.- El Dios bestia toma más seriedad.- Estos son Celebi y usted ya conoció a Xerneas.

-(Mph) Como olvidarlo.- La Fiera Deidad no olvida a ese Pokémon cuando le gruño en la Sala De Origen.

Ambos Pokémon hacen una reverencia hacia al Dios Guerrero en señal de respeto y mostrando educación.

-Ellos se quedaran aquí y te cuidaran en lo que te recuperas.- Dijo Arceus.

-¿Perdón?- Pregunta desconcertado y se le notaba esta vez, también sus hijos lo voltean a ver como diciendo "¿Qué?".

-Lo que oíste.

-No es necesario. He estado en la misma condición varias veces.

-Quieres dejar ese comportamiento y dejar de rechazar mi ayuda.- Arceus a pesar de estar serio, esta vez sí estaba harto y molesto, se notaba, él le gruñe a la fiera y se le queda viendo a los ojos, porque la fiera es muy orgulloso para aceptar ayuda, aun en ese estado tan débil y de apariencia moribunda la rechaza.- Ellos se quedaran aquí y te cuidaran y si no quieres. Solo párate y sácalos.

-Vaya forma de retarme en mi propio hogar Dios Pokémon.- la fiera a pesar de todo no deja esa cara de molestia, eso perturbaba a los dos Pokémon que estaban en la luna.- Sabes que no estoy en estado de ni siquiera moverme y abusas.

-No, no cofundas las cosas, a eso se le llama ayuda. Tú hiciste eso por mí y yo tengo que hacer lo mismo por ti. Así se trata una alianza.- Explicaba Arceus, diciéndole el significado de la alianza.

-Supongo que esas son las desventajas.- Y Oni transformaba eso.

-Tómalo como quieras. Pero sigue siendo la misma definición. También no cambiara el hecho de que ellos dos se queden aquí.- Arceus se desvanece al terminar sus palabras.

-¿Qué puedo hacer?- Y siguió preguntando Oni, solo que esta vez al aire.

La fiera se infla y saca su aire en señal de esta vez derrota, sobrevivió a un ataque mortal, pero no a una simple discusión con su aliado.

Mientras tanto Xerneas y Celebi, miraban la hermosa pradera, era muy hermosa para ellos. Pero ese bello momento se iría al ver al Dios Guerrero.

No podían evitarse sentirse perturbados de tan solo verlo, y ver una cruel escena, en la cual había sangre en el pasto y flores y hasta el tronco del árbol estaba manchado del ese liquido rojo espeso, sin contar que el Dios que estaba sentado debajo de dicho árbol estaba herido y se desangraba de algunas partes, mas la cara que siempre carga, fría e intimidadora. Parecía una escena de horror.

Pero a pesar de sentirse así, deben a ser lo que su superior les dijo y era cuidar al Dios que estaba ahí herido y cansado. El ciervo se le quedo viendo a la mirada de la fiera, percibía la maldad y la bondad en el, después empieza a recordar ese momento en que lo vio por primera vez en que le gruñía en señal de desconfianza. Ahora estaba tirado en su árbol herido y cansado tras proteger su tierra, escucho que mientras protegía Termina, también protegía el hogar del ciervo y era cierto. El Pokémon Legendario empezó a sentir lástima y culpa al verlo así, entonces comprendió que eran ciertas las palabras de su padre.

-¿Que estas mirando?- Oni pregunta de forma grosera al darse cuenta que Xerneas lo miraba.

Xerneas solo lo veía, pero después da media vuelta y explora la hermosa pradera. Mientras Celebi hacia lo mismo felizmente, reía. Pero mientras Oni se le quedaba viendo a la pera de su árbol.


Un día después.

Ha pasado un día que para un Dios no es nada, pero si vital ya que las Deidades tienen una regeneración muy acelerada para recuperarse. La Fiera Deidad se recuperaba de sus heridas, pero aun no estaba en estado de moverse libremente, seguía sentado en su árbol, trataba de meditar agusto. Pero simplemente no podía hacerlo, debido a las presencias que no eran bienvenidas en su lugar sagrado.

Por parte del ciervo azul no pasaba nada, solo caminaba y meditaba también. Pero por parte de el hada, reía disfrutaba mucho el lugar sagrado de la Fiera Deidad, se metía en las copas del árbol, aun si Oni estaba debajo y quitaba sus frutos. (NDA: Si se que Celebi es del tipo Psíquico-Planta, pero saben que se parce también a un hada)

-¡Deja de estar jugando!- El Dios Guerreo ya harto regaña al Pokémon.

Celebi desciende y ve al Dios a los ojos, Oni veía los ojos azules del pequeño hada que empezaban a llenarse de un líquido peculiar. El pequeño Pokémon Legendario tenía ganas de llorar, nadie le había regañado así en toda su vida.

-No, ¡No empieces!- Oni solo se enojaba más y para empeorar, la forma en que se comportaba no ayudaba.

Y Celebi rompe en llanto, mientras Oni solo se queda callado con una mirada de furia total. Xerneas de lejos veía, pero ignoraba la situación. Aquella escena no era típica de ver y menos para Oni.

La Fiera Deidad no está acostumbrado a convivir con nadie, no sabía cómo comportarse. Celebi era igual que Mew, eran como niños que solo querían jugar, era así de simple y como niños cuando son regañados fuertemente, tienden a llorar.


Al día siguiente

En la hermosa pradera había paz, no se escuchaba más que el viento, Oni estaba durmiendo en paz, pero aun con hambre, no ha comido desde hacía muchos milenios. Pero aun así el Dios estaba durmiendo.

Pero ese momento de paz se iría al oír como su árbol temblaba de su copa, las hojas caían sobre el Dios, el pone una cara de disgusto al saber quien estaba ahí.

Apenas el Dios diría algo solo para después ver al hada que desciende, poniéndose al frente de la temible fiera. Celebi alegremente extiendo sus bracitos y le da a Oni la fruta que ansiaba.

El Dios se queda confundido y desconcertado, frunciendo el ceño ante ese comportamiento. Celebi le paso aquella pera al oír el estomago del Dios rugir mientras dormía.

-¿Por qué me traes eso?, ¿Por qué lo haces, después de lo que te hice?- Pregunta Oni, aun seguía confundido, pero con esa fría seriedad no se notaba nada.

Celebi trataba de comunicarse en su forma, pero Oni no entendía. Pero el Dios sin rechazar la fruta la acepta, el lo único que sabía es que el hada no lo hacía con mala intención. Para la fiera los sentimientos son desconocidos para él, el se sigue preguntando el por qué.

Oni le da un mordisco a la pera. Eso ocasiono que Celebi sonriera, el se sentía feliz por eso, tanto así que sale disparado por toda la pradera.

-Raro.- Le decía el Dios al hada, mientras comía, el no sentía nada.


Al día siguiente

Han pasado dos días, desde el ataque de las Diosas De Oro sobre Termina. La paz aparentemente había llegado, pero no. Pokémon Legendarios han arribado Termina y están despejando el paso.

Mientras tanto en la luna que siempre estaba presente en la tierra, en su interior un Dios Bestia llegaba al lugar, Arceus había llegado de nuevo al lugar sagrado de Oni.

El empieza a caminar un poco hasta llegar al árbol y encontrar ahí al Dios descansando.

-¿Cómo te sientes?- Arceus pregunta al llegar para saber el estado de la fiera. Pero el Dios Pokémon se desconcierta de lo que ve a continuación.

Mientras tanto bajo las hojas del árbol estaba un Dios descansando con los brazos cruzado, el abre sus ojos al ver y oír a su aliado llegar.

-¿Tu como crees?- Y Oni responde con otra pregunta de forma seria, pero molesta aunque se notaba algo, pero la bestia no dice nada después de ver detenidamente a la fiera, se sorprendió de lo que vio.- Me siento como un niño pequeño.- Responde.

Arceus, en el fondo tenía ganas de reír, era más que gracioso para cualquier Deidad que lo llegara ver. Ver quien estaba abrazando al temible Dios Oni, Fiera Deidad, simplemente no tenia precio. Celebi estaba acostado, durmiendo del lado izquierdo de de Oni, pegado a él y lo estaba abrazando recargando su cabeza en su abdomen y cintura, abrazando a la vez esa parte, en su cara expresaba felicidad. Oni se mueve un poco y el hada se aferra a él y lo aprieta más.

-Al parecer ya te sientes mejor… Mucho mejor.- Dijo Arceus, aun conteniéndose.

-Sé lo que piensas, aun en ese tono telepático se nota lo cínico que eres.- Y Oni sigue serio y frio como siempre.

Pero el Dios Pokémon, simplemente no dice nada.

-Aun me duele un poco la cabeza.- Responde Oni.- ¿Y cómo está el traslado?

-Apenas le están dando vida a esta tierra.

-Bueno creo que ya es hora de ver yo mismo mi tierra.

La fiera se para de golpe, despertando también Celebi que golpea su cabeza en el suelo, el se soba después de eso.

El Dios Guerrero empieza a dar sus primeros pasos y mientras lo hacia un brillo majestuoso lo cubría en su totalidad. Después dicho brillo se desvanece y deja ver a la Fiera Deidad con su armadura plateada, sus pantalones y túnica reconstruidos y limpios, y sus botas de cuero pulidas.

-¿Estás seguro de que te sientes mejor?- Pregunta aun así Arceus.- Es muy pronto para que te pares.

El Dios de Termina agarra su gran espada y la pone de tras de él.

-No sé si te preocupas de mí o solo me quieres seguir torturando.- Dijo el Dios, mientras Celebi da una mirada y un suspiro triste al oírlo.- Me siento muy bien. Y es hora de planear la defensa.


***Mientras tanto: Dos años después***


En una dimensión llena de vida y vegetación. En las partes de un bosque, donde el cielo estaba tapado por nubes grises que daban con su suave brisa de agua, los arboles movían sus hojas de un lado para el otro, mientras el viento silbaba.

En aquel bosque, una pequeña niña, no, una pequeña Diosa rubia que estaba en el bosque, ella lloraba tristemente, mientras en su cara a la vez expresaba su furia.

De repente el viento se intensifica, las nubes empiezan a lanzar rayos de lado de la pequeña Deidad, uno le cae encima, pero ella no se inmuta y las hojas se mueven con más fuerza.

¡JURO QUE ME LAS PAGARAS ONI!

Otro rayo cae encima de la Deidad. La Diosa Viridi, Diosa De La Naturaleza. Ella grita con furia que se escucha en todo el bosque que ella creo. Pero la pequeña Deidad estaba lista, en sus manos traía una especie de armas, ella traía unas garras y al parecer muy peligrosas y afiladas.

-(Snif), Te hare pagar por lo que les hiciste a mí y a mis hijos. ¡Maldito monstruo!

Viridi ataca con sus garras y taja el aire y el cielo que se torno aterrador, ya que dejo las marcas, atraves de franjas negras que dejaban ver el espacio.

Viridi se tranquiliza, pero respira más fuerte y aun tenía esa cara de furia y rabia, mientras hacia un puchero al llorar, dejando que las lágrimas pasaran por sus tiernas mejillas.


**Mientras tanto en Termina: Un año después**


En el hemisferio norte de Termina, del planeta. Aquella parte se llenaba de vida, pero la vida creada por otro Dios, se escucha los rugidos de bestias de todo tipo.

Los Pokémon venían y cruzaban el portal que dividía sus mundos. Algunas especies venían en parvadas y en manadas.

Y desde la cúspide de una gran montaña, estaba el Dios creador de aquellas bestias y el Dios dueño de aquella dimensión, mientras las Deidades menores cuidaban el tráfico. Los Dioses Maximos Eran iluminados por la luna y las estrellas del firmamento, haciéndoles una silueta majestuosa de ellos.

-(Mph) Y yo pensaba que ya estabas muy débil.- Comentaba la fiera al respecto.

-Lo estoy. Eso es todo lo que pude.- Respondió la bestia.

Después Oni se queda callado y pensando. Si eso era lo que podía crear el Dios Pokémon, se imaginaba como hubiera sido si lo enfrentaba o aun peor, a todos los Pokémon. Francamente la Fiera Deidad no tendría oportunidad de hacer frente contra aquellas bestias. El había escuchado hace varios siglos que un Dios débil trato de hacerse con ella, pero los Pokémon salvajes se defendieron y lo acabaron. La Fiera Deidad no tiene en problemas con aquellas bestias, si no por las Deidades, el aun se acordaba cuando enfrento al Trió Dragón, cuando agarro a Girantina a golpes, el primer y segundo golpe no lo acertó, ya que el dragón de platino es un tipo fantasma, a fuerzas el Dios Guerrero tuvo que concentrar energía en sus manos para poderle pegar. Y no solo fue eso, desgarraron el tiempo y el espacio. Ese poder está muy superior para una Deidad menor, esos poderes solo los ocupan los Dioses máximos y ni siquiera la mayor parte (Incluyendo Oni) no pueden manipular tanto el tiempo, solo la representación máxima de todos los Dioses, la Diosa Del Tiempo es la que supervisa todo el tiempo de todas las dimensiones y ella ocupa ese gran poder. Pero para Oni eso fue aterrador que una bestia como Dialga manipulara el tiempo a su voluntad. Si eso era lo que podían hacer, es una amenaza también para las demás tierras, por eso es la segunda potencia más temida de todas. Pero ahorita la misma Fiera Deidad esta a lado del Dios Pokémon, ¿Que es lo que Arceus puede ser capaz de hacer?, siendo el que creo todo eso a la vez.

Pero ahora Oni empieza a desconfiar sobre las intenciones de su aliado. Si Arceus hubiera querido Termina, ya hubiera atacado y ya hubiera matado a Oni. Pero aun así el Dios Guerrero se desconcierta y piensa mucho en ello, tanto así que…

-Dime la verdad Arceus.- Empezaba hablar Oni, sin voltear a ver al Dios Pokémon, mientras vigilaba el trafico.- ¿Por qué no me atacaste?, Se que estas conforme con lo que has creado y que estas agradecido conmigo. Pero a la vez sabes que mi dimensión ocupa una gran función y es muy codiciada por la mayoría. Aparte he defendido a Deidades que también me usaron de la misma manera y aun así me atacaron.

El Dios Pokémon cierra sus ojos, toma un respiro y medita un poco, voltea su cara y se le queda viendo a la Fiera Deidad.- Tanto te intriga eso, ¿Verdad Onigami?- Arceus empieza hablar.- Esta bien te diré la verdad. Si pensaba atacar Termina, después de todo es un punto estratégico. Pero por un momento me puse a pensar. Ya había oído de ti y tus hazañas, también me había dado cuenta de que tu no conquistas dimensiones.

-Es porque ya es bastante cargo dominar la dimensión media. Si no hubiera nacido en Termina o si no hubiera recibido la estricta educación de mi padre, tal vez estaría igual de estúpido que la mayoría que quiere este lugar.

-Y después de investigarte, me di cuenta que todos los ataques era porque te defendías y no por que querías.- Siguió respondiendo Arceus.- Así que decidí esperar hasta que tu vinieras a mí. Pero eventualmente y si las cosas se tornaban mas negras, si no lo hubiera hecho, yo te hubiera atacado.

Oni se queda callado por un momento, con una cara seria. El Dios Guerrero sabía que Arceus eventualmente atacaría, pero aun así estaba sorprendido, después de todo era una respuesta lo que Oni buscaba.

-¿Y dime que es lo que te impide atacarme ahora mismo?- Siguió preguntando la fiera, con una sonrisa leve.- La mayor parte de tu creación está en mi tierra y los legendarios también. Francamente yo ya perdí contra ti ahora mismo.

Y era enserio Oni no tiene oportunidades de ganar.

-Tengo mis razones. Uno, ¿Qué es lo que te impidió atacarme cuando estuvimos a solas en mi lugar sagrado?- Y Arceus no se queda atrás, sigue también preguntando, solo que esta vez se estaba molestando.

El Dios Guerrero se queda callado y no responde, pero después.- Y a ti ¿Que te impidió atacarme cuando las Diosas De Oro se marcharon?- Pregunta.

-Sabes que son las mismas razones que tú y yo tenemos.- Siguió diciendo Arceus.

-Pero aun así, no se puede confiar así, como así.- Y siguió argumentando la fiera, también se estaba molestando.- Aun si nosotros queremos paz y no provocamos los ataques. Siempre estará el enemigo que quiere vernos caer. Y algunas veces no orilla hacer algo que no queremos, pero que tenemos y necesitamos.

-Contradiciéndonos en lo que creemos y en lo que nos inculcan, afectando a los demás que no tienen nada que ver… Pero…- La Bestia también trata de hacer algo al responder.- Si tomamos ese factor negativo que nos afecta y lo transformamos a nuestro favor. Puede volvernos hasta más fuertes.

-Pero…- Oni se voltea completamente.- ¿Si no se puede transformar?

Arceus hace lo mismo y ambos se ven fijamente.

-Creo que tu y yo sabemos bien esa respuesta.- El tono telepático de Arceus fue más serio, se podía distinguir la severidad.

De repente las nubes (Que ya no eran grises y había un cielo despejado por la llegada de los Pokémon), se empiezan acumular y a cargar de electricidad y sobre la montaña dichas nubes se forman como torbellino.

Los Dioses se veían el uno al otro, un rayo cae en medio de ellos iluminando con su luz al caer y no dejando ver un par de segundos.

Pero cuando se quito aquella luz y en tan solo esos segundos, dejo ver a ambos Dioses, pero. La Fiera Deidad estaba en guardia con su Espada Doble Hélice a la mano izquierda. El Dios Pokémon estaba en guardia levitando y alrededor de su troco estaba diecisiete tablas que giraban a su alrededor y brillaban de múltiples colores. Y ambos Dioses estaban en una posición defensiva. Todos lo Pokémon se le quedaron viendo a la montaña.

La fiera no paraba de ver con sus ojos blancos y vacios, a los ojos rojos y llenos de brillo de la bestia. Ambos tenían la misma mirada retadora, fijándose quién de los dos atacaría, queriéndose también hacerse daño, pero después.

Oni sonríe levemente y empieza a reír, empieza a aflojarse y Arceus alza un poco más la mirada.

-¡Jajajajajajajajajaja!- El Dios Guerrero empieza a reír, mientras el Dios Pokémon desciende tocando tierra.

Después la Fiera Deidad guarda su espada doble hélice. Mientras las tablas de Arceus desaparecen.

-¡Jaja!, Dios Pokémon, en verdad usted es digno de temer.- Comento Oni con educación, mientras quitaba su guardia.

Arceus también quita su guardia.- Lo mismo digo para usted Fiera Deidad.

-Perdóname por eso.- Acto seguido el Dios de Termina se disculpa.- Pero ya es mi naturaleza desconfiar.

-La verdad si me molesta.- Dijo Arceus, aun con ese tono molesto.- Pero creo que a la vez es justificable. En estos momentos difíciles de guerra, la confianza ya es difícil de tener o creer que existe, ¿Pero por qué no me atacaste?- Al final pregunta.

-Como antes hemos dicho y visto, tú estabas muy débil y yo lo estaba, bien o mal ese es un signo de confianza, yo te pude matar ese día, no sin antes que tus hijos me mataran, pero aun así. Después cuando estaba solo en mi lugar sagrado y tus palabras al decirme eso. Después yo estaba débil y me pudiste matar y no lo hiciste.- Respondió Oni a esa pregunta.- Solo quería asegurarme también que tan preparado estas para la guerra, en tus ojos se notaron la severidad en ellos, pero a la vez dudaste en atacarme, algo que considero pasable. De ahí me di cuenta también de tus intenciones.

Arceus se sorprendió de la explicación de Oni.

-Pero tú no dudabas en atacarme.- Comento Arceus porque si lo llego a percibir al verlo a los ojos.

-Eso es cierto, yo no dudo y no lo muestro. Para intimidar al enemigo también hay que verlo a los ojos, aunque sean más fuertes siempre veo a los ojos.- Explica la fiera.- Yo no muestro la debilidad. Pero lo que vi en tus ojos fue en parte tristeza, a la vez decepción al ver que yo te atacaría, de ahí supe que tú confías en mí. No sé si eres de los que lloran, pero siempre cuando uno se pone al menos triste la retina de los ojos se llena tan solo un poco, haciéndolo más brillantes a la luz.

Arceus no dice nada, el si sentía eso. Pero Oni no mostro ni el más mínimo nervio.

-Veo que te ganas a creses tu fama de ser temido y poderoso ¿No es así?, eres también listo.- Arceus recupera su compostura.

-Es mi experiencia en todos estos milenios que he peleado, he aprendió cosas a lo largo de mis batallas.- Después la fiera da un suspiro y afloja y endulza su tono, aunque sea un poquito.- Pero la verdad agradezco tu confianza. Nadie es un aliado digno y menos de fiar, algo que tú tienes y a mí me hace falta, mostrar esa confianza. Algo que yo ya perdí hace mucho tiempo. Yo solo doy miedo.

No era necesario decir algo al respecto, solo Oni expresaba su agradecimiento, mientras Arceus lo oía y esta vez distinguió otra cosa. Mientras la fiera se da media vuelta y se inclina, viendo mejor el tráfico y las creaciones del Dios Pokémon.

-Pero Arceus. Yo no te aseguro ganar esta guerra, tampoco podre hacer un ejército tan poderoso como el que tienes.- El Dios Guerrero estaba algo triste y eso lo percibió Arceus. Oni recordaba lo que le había dicho Nayru.

-¿Y crees que yo te propongo lo mismo?- Ahora la bestia blanca empieza hablar.- La Guerra Divina es devastadora, y no te garantizo tampoco ganar. Estamos ambos en peligro tanto juntos, como separados. Lo que si te garantizo es que si tú mueres yo moriré también y viceversa. Juntos nada mas aumentamos nuestras posibilidades de salir vivos de esto.

Oni solo da otro gran y largo suspiro, se veía como se inflaba.- Ay, ay. Hablas con sabiduría mi aliado, algo que también me falta, tú viste mas allá de mi apariencia y fama, algo que tampoco puedo hacer, yo solo desconfió. Pero aun así no estoy tranquilo y por primera vez desde hace millones de años. Tengo miedo de perder, tengo miedo de perder mi tierra, aunque no haya nada, fue aquí donde nací y prefiero morir aquí, pero no sin antes salvarla.

-Así es la guerra, todos tenemos miedo, todos tenemos algo que proteger. Y todos tenemos que luchar por ello.

Un momento de silencio después domina el lugar, trayendo solo el aire frio de la montaña, en que ambos Dioses convivieron para forjar más su alianza. Ahora que la cruel guerra se avecina es necesario algo de comunicación, aunque sea un poco.

-Muy bien creo que es hora de partir.- Oni se para y voltea de nuevo a ver Arceus.- Avísame cuando todos estén aquí. Empezaremos a planear la defensa y el ataque hacia las Diosas De Oro.

-Ya solo faltan dos.- Decía Arceus.

-Sí pero eso no quiere decir que no sean una amenaza.- La Fiera Deidad camina y se pone de lado de Arceus y antes de irse.- Je. Creo que fue bueno de en vez en cuando platicar con alguien, ya tiene tiempo que no lo hago, la última vez que platique algo digamos "profundo" fue con la Diosa Ashunera y eso fue hace más de doscientos millones de años.

-¿Esa son tus formas de dar las gracias por la esta charla?- Pregunta el Dios Pokémon, un poco desconcertado y molesto, pero serio también.

Oni empieza a caminar, mientras da una leve sonrisa leve de malicia.- No lo sé. Tómalo como quieras, sigue siendo la misma definición.

La Fiera Deidad se desvanece del lugar dejando solo al Dios Pokémon.

-(Mph) Sigues siendo terco aun. Je. No puedo creer que te cueste trabajo, al menos convivir con alguien sin iniciar una pelea. Pero puedo ver que aun tienes algo de sentimientos hacia los demás, solo que están muy enterrados en tu interior y si no soy el primero en hablarte, significa que esa Diosa confía también en ti.- Arceus suspira, pero estaba algo feliz.- Al menos la confianza ya está hecha. Pero ahora solo falta ver que nos espera en la Guerra Divina.

Y así fue que por las circunstancias ambos Dioses tuvieron que convivir un poco más. Pero por lo mientras ambos se separan para organizarse y prepararse.


Diré esto. Este fic vuelve a donde estaba, lo pondré en el bloque de Legend Of Zelda en el siguiente capítulo. Ahora que he acabado con la saga Pokémon. Bueno, pero eso no quiere decir que vuelva a este bloque, por lo mientras me despido de los fans Pokémon ya di a conocer este fic y es hora de retirarme. Pero si lo vuelvo a mudar, estará en otro bloque también.

Quiero mandar saludos ha.

ZarcortFan25: Me alegra mucho que te gustara este capitulo, trato de poner todo mi esfuerzo y sobre la pelea, pues aun falta la aparición de el ultimo solitario.

frank74: Agradesco el tiempo que te has tomado en comentar y si como dije antes pongo mi esfuerzo en poner todo en las partes de pelea.

master master god: Muchas gracias mi amigo yo nunca crei que mi fic llegara a lo epico, solo en algunas partes y espero que te sigan agradando mis capitulos.

Muchas gracias a todos por sus comentarios que me mandan y que es gusto responderlos y contestarlos. La verdad me motivan para seguir. Y los demas que me siguen comenten, es gratis y no muerdo XD.

Esto es todo por mi parte. Adiós y cuídense. Hasta la siguiente actualizacion.