«That one person, you»

Todito aquí es de Reki Kawahara.

Summary:
Kirito era apasionado; Asuna cerraba sus ojos y se dejaba llevar, ambos presos del deseo y los impulsos de la juventud. Serie de viñetas sobre Asuna & Kirito. Fluff, romance y lime para los pervertidos.


#Notasquetodosaman(?):

Bendita actualizeishon. ¡Disfruten!


—o—

—¿Cuando dejarás de seguirme?

Kirito y Klein caminaron junto a ella por los pasillos de la escuela hacia el salón de matemáticas, ambos con un aura de relax que elevaban considerablemente los nervios de Asuna.

—Tenemos la misma clase —contestó Kirito de manera desinteresada, como si el comentario de Asuna no hubiera traído consigo ninguna intención de hacerle daño.

Y es que ese día, lo único que Asuna deseaba era alejarse de Kirito. Estaban disgustados, o al menos Asuna lo estaba. Kirito actuaba con absoluta normalidad y eso le irritaba de sobremanera. Él conocía muy bien los cambios de humor de su novia —Klein insistía que la verdadera causa era por ser pelirroja— y sabía que cuantas menos palabras dijera, mejor. Pero Kirito no se consideraba un experto con las mujeres, y cada vez que abría la bocota la hacía enfadar.

Se trataba de tonterías, por supuesto. Nada por lo que realmente ambos tuvieran que preocuparse, pero Asuna solía exagerar las cosas y no le había gustado en lo absoluto la forma en la que esa chica a la que Kirito accedió ayudarle con ciertas tareas se aferró a su brazo con ímpetu, demasiado cariñosa y coqueta. Rika insistió en que tuviera cuidado, aquella muchacha era una trepadora. Y aunque Rika solamente intentaba molestarla además de tener la fama de exagerar demasiado las cosas, Asuna no pudo evitar enfadarse con Kirito por ello. Además, Kirito había tenido el descaro de dejarla plantada en varias ocasiones para poder darle clases a esa... muchacha. Asuna se había molestado demasiado por eso. Y si nada podía ser peor, en su casa las cosas no marchaban muy bien con su madre. El pobre de Kirito debía pagar por ello.

Baka —replicó, apretando los puños—. Te odio.

Kirito rió lentamente, sumamente divertido por la situación. Ambos entraron al salón de clases y antes de que Asuna pudiera sentarse en un lugar bien alejada de él, Kirito susurró a sus espaldas:

—No podrías encontrar diez razones para odiarme aunque lo intentaras.

Sin decir nada más, Asuna lo observó sentarse al fondo de todo junto con Klein. Asuna, enfurecida, se sentó a la mitad del salón, sola junto a la pared. Su pierna temblaba de nervios y ni siquiera puso atención a la clase cuando el profesor llegó. ¿Cómo se atrevía a decirle aquello? No podrías encontrar diez razones para odiarme aunque lo intentaras.

¿Ah, no? pensó Asuna.

Furiosa, arrancó un trozo de papel de su carpeta y tomó una pluma para comenzar a escribir, de manera muy desprolija, una larga lista que se titulaba «Diez razones por las cuales te odio»

1. Odio cuando me molestas con tus comentarios estúpidos.
2. Odio que cuando rompas las reglas salgas airoso siempre.
3. Odio que te creas el mejor del mundo solo porque tengas un club de fans que de verdad lo creen (tu nueva alumna es una de ellas).
4. Odio que seas tan gracioso y a veces me hagas reír.
5. Odio que creas que con una sonrisa tuya puedes hacer que yo haga lo que tú quieras.
6. Odio que probablemente sí puedas.
7. Odio que cuando te ríes te veas tan guapo — y también cuando no te ríes.
8. Odio que seas tan guapo sin tener que reír para ello.
9. Odio que me persigas todo el tiempo.
10. Y, por sobre todas las cosas, odio que siempre estés despeinándote el cabello.

Cuando Asuna hubo terminado, hizo de el papel un fuerte bollo y esperó a que el profesor siguiera escribiendo en la pizarra. Cuando éste se dio la vuelta, Asuna se volteó y lanzó la bola de papel a Kirito con todas sus fuerzas. Ésta se estrelló en la cara de Klein, quien exclamó asombrado, y Kirito tomó el papel con curiosidad. Asuna lo observó de reojo —oculta bajo su cabello— a Kirito leer su lista. Se enfureció cuando lo vio sonreír ampliamente, incluso hasta soltó una risita. La muchacha se volteó, dispuesta a calmarse y prestar atención a la clase cuando un avión de papel aterrizó en su cabello, estancándose en su trenza. Asuna tomó el papel y desplegó el avión, encontrándose con la perfecta letra de Kirito escribiendo una respuesta.

«Diez razones por las cuales no deberías odiarme»

1. Porque si me gusta hacerte enojar, es porque te ves realmente guapa cuando lo haces.
2. Porque si me meto en problemas, es solo para impresionarte. Aunque siempre me atrapan al final.
3. Porque no quiero un club de fans, solo te quiero a ti.
4. Porque a pesar de cuanto te sonría, siempre terminas golpeándome la espalda con tu suéter rosa.
5. Porque dejaría de sonreír ahora mismo si eso te molestara.
6. Porque cuando dejas de ser la pelirroja quisquillosa, como dice Klein, y eres tú, soy la persona más feliz de la tierra en lo que resta del día.
7. Porque la mitad del tiempo eres la razón por la que río.
8. Porque me divierte saber que crees que soy guapo.
9. Porque solo despeino mi cabello cuando estoy nervioso, y nunca puedo dejar de hacerlo cuando estás junto a mi.
10. Y, la más importante, porque te amo.

Asuna tuvo que releer la hoja una y mil veces para cerciorarse de su contenido. Apretó los puños, molesta, y tomó otra hoja para escribir de nuevo.

1. Odio que tu letra sea más linda que la mía.
2. Odio que seas más inteligente que yo.
3. Odio que siempre creas tener la razón.
4. Odio tener que admitir cuando la tienes.
5. Odio que por tu culpa tenga que escribir otras diez razones para odiarte.
6. Odio la razón cinco, porque solo escribo estas diez para convencerme a mi misma de que te odio.
7. Odio que ya no pueda odiar todo lo que antes odiaba de ti.
8. Te odio.
9. Odio sentir que acabo de escribir una mentira.
10. Y odio muchísimo que por tu culpa no esté atendiendo a clases.

Asuna hizo una bola de papel con la nueva lista y la arrojó hacia Kirito con fuerza, sus mejillas sonrojadas por el enfado. Él leyó su lista rápidamente, mientras por su rostro iba surgiendo una gran sonrisa torcida. Kirito volvió a escribir otro mensaje en la hoja y se lo envió de vuelta. Su caligrafía perfectamente delineada.

1. Te acostumbrarás.
2. Claro que no lo soy.
3. Tú también eres testadura, esposa.
4. Aún no veo que lo hagas la primera vez.
5. Te amo.
6. Te amo.
7. Te amo.
8. Te amo.
9. Te amo aún más.
10. Te amo.

Suspiró, demasiado frustrada, y dejó el papel sobre la mesa sin molestarse en escribir una respuesta que valiera la pena. ¿Qué caso había? Cuando la clase terminó y el profesor se marchó, Kirito caminó hacia ella y se sentó a su lado, tan tranquilo como siempre. La miró de reojo, alzando una ceja, esperando que ella dijera algo. Asuna se mordió el labio inferior, enfadada, pero cedió ante las súplicas de su novio. Tomó su mano casi a obligadas y rodó los ojos, sonrojada.

—Yo también te amo.


Ugh, está horrible, pero no tenía ganas de escribir algo muy elaborado XDDDDDDD so, no hay mucho más para decir.

¿Revieeeeeeeews? :)

¡Hasta la próxima!

—Mel.