Capítulo 8

No resisto más


Emmett POV

Después del parque lleve a Rosalie al cine, después a cenar y de ahí fuimos a la playa, caminamos sin rumbo por la orilla del mar. En ningún momento solté su mano. Nos detuvimos y nos sentamos en la arena admirando las estrellas, bueno Rose admiraba las estrellas. Mientras que yo la admiraba a ella.

Era realmente hermosa. No es que no lo había notado antes, pero la luz de la luna realmente resaltaba todas las finas y perfectas facciones que su rostro. Me sentía poderoso e invencible cuando estaba con ella. Sin quererlo apreté solo un poco más el agarre de nuestras manos.

Ella volteo y me sonrió, para después besarnos por milésima vez en el día.

Volvimos a mi casa en eso de pasadas las 12 de la madrugada y pusimos los enormes muñecos en la sala de estar, a esta hora nadie estaba en casa, todos llegaban como a las 4 de la madrugada a realizar sus qué aceres.

Estuvimos casi hasta las 2 de la mañana. Charlando, viendo la tv, y demostrándonos cuantos nos queríamos con cada beso o caricia.

Así continuaron los días y las semanas. Y yo estaba cada vez más enamorado de Rosalie. Recordé que mañana era su cumpleaños y tenía que regalarle algo lindo. Eran las 5:00pm y busque la excusa perfecta para irme sin que lo sospechara.

-Gerardo llamo, me pidió que fuera a la pista de carreras creo que está saturado de trabajo- Mentí.

-Quieres que valla contigo?- Preguntó parándose de un solo movimiento.

-No en necesario, creo podrías aburrirte, es una cuestión de papeleo!- Contesté. – Además Rose, tú crees que yo voy a poder concentrarme en algo que no tenga que ver con besarte todo el tiempo?- Pase mis brazos por su cintura.

-No tardare nada, lo prometo- Le dije. Ella solo asintió rendida y bese su nariz.

-Te quiero- Le dije cuando salía de la casa.

-Yo más- Contesto efusivamente.

Subí al auto y me dirigí al centro comercial a buscar su regalo perfecto. Busque de todo, desde lociones, vestidos, faldas, zapatos, peluches, pantalones y nada me convencía. Iba caminando sin rumbo cuando empecé a notar que la gente me miraba demasiado, me voltee y creí ver a 3 chicas siguiéndome con una sonrisa en sus rostros.

No estaba seguro si me seguían o no. Así que comencé a caminar de nuevo y de reojo veía que las chicas en verdad me perseguían, decidí cortar con esto de una buena vez. Estar en el centro comercial no era uno de mis pasatiempos favoritos. Además ya me había tardado demasiado y Rose empezaría a sospechar. Me voltee para encararlas y sus sonrisas se expandieron aún más.

Las 3 jovencitas pararon en seco, espere a que dijeran algo, pero no dejaban de sonreír. No pude evitarlo y sonreí también sus caras de verdad eran divertidas.

-Creo que no es muy correcto andar por los centros comerciales siguiendo a las personas - dije dirigiéndome a la chica de ojos marrones y cabello castaño que estaba en medio.

-Te..diste..cuen..ta?- Tartamudeo nerviosa.

-Creo que todo el centro comercial se dio cuenta..- Dije viendo a todas las personas curiosas a nuestro alrededor.

-Es que tú eres…Emmett.. Emmett Cullen- Dijo la chica pelirroja a su derecha.

-Sí, soy yo, mucho gusto- Le dije a las tres.

-O por dios!, en verdad eres tú no puede ser!- Dijo la morena que no había hablado antes, dando pequeños saltitos.

-Puedes regalarnos unos autógrafos y algunas fotografías?- Pregunto la pelirroja.

-Pero claro que si- Dije con una sonrisa. –Así que son amantes de los deportes extremos?- pregunte después de que se acomodaron a mi lado para la primera foto.

-En realidad, sé muy poco se esas cosas. Pero se distinguir las cosas buenas cuando las veo- contesto la pequeña de ojos castaños. Sus amigas se sorprendieron de la valentía de su amiga. Decidí dejar pasar ese comentario, sería lo mejor.

Después de firmarles como 10 hojas en blanco y tomarnos como 20 fotografías más, las chicas se despidieron dándome un fuerte abrazo junto con un pequeño beso en la mejilla.

Mire el reloj y ya pasaban de las 8, Rosalie no tardaba en llamarme. Desesperado acudí a mi única esperanza.

-Hey!, aguarden chicas- Grité corriendo hasta ellas.

Las tres voltearon rápidamente.

-Hola de nuevo, me preguntaba si ustedes podrían ayudarme..- Dije esperanzado.

Las tres chicas se miraron entre ellas atónitas.

-Sí, claro pídenos lo que sea- Dijo la morena. Me reí de eso, ellas aun no sabían lo que iba a pedirles y ya habían aceptado ayudarme.

-Bueno, mañana cumple años mi novia, y la verdad es que estoy deses….- Intente terminar pero ellas me interrumpieron.

-Tienes novia?- Preguntaron las tres al mismo tiempo. Podría jurar que se pusieron de acuerdo.

-Si- Dije rápidamente sin dudarlo, -Y es muy hermosa…- Dije recordando a Rosalie.

-Oh…!- Exclamaron un poco tristes.

-No lo sabía, ninguno de tus blogs lo dice- Dijo la de pelo castaño. No supe exactamente qué contestar.

-Sí, bueno es porque quise mantener esto muy personal y lejos de los medios de comunicación, y de verdad me gustaría contar con ustedes para que siga así..- Dije mirándolas a los ojos.

-Descuida, no diremos nada. Bueno dinos en que podemos ayudarte respecto a tu novia..- Rompió el silencio la morena un poco molesta.

-Bueno como les iba diciendo mi novia cumple años mañana y toda la tarde he buscado algún regalo para darle pero en verdad no me ha ido muy bien y ya no tengo tiempo de seguir buscando. Y pensé, ya que ustedes también son mujeres podrían ayudarme un poco, deben de saber de esas cosas no es así?- Terminé.

-Bueno..- Pensaron las tres.

-Los vestidos siempre nos regalan sonrisas a la mujeres- Dijo la pelirroja.

-No! Victoria, eso es muy básico. Mejor regálale sus flores favoritas, eso siempre nos derrite- Le contesto la morena.

-Claro que no Lizzy, las flores se secan, pero un vestido te dura mucho más- Se defendió victoria.

-Solo hasta que engordes y así ya no te entra el vestido- Gritó otra vez.

Esto no me estaba ayudando en lo absoluto, pase mi mano por mi cabello frustrado cuando vi que la chica de pelo castaño no estaba al pendiente de la pelea, miraba perdida en otra dirección. Seguí su mirada y vi la solución a mi problema.

-Es perfecto, gracias!- Grité abrazando a la chica de pelo castaño dándole vueltas en el aire. Me despedí de ellas y corrí hacia el local que buscaba.

-Buenas tardes señor..- Me atendió una mujer alta y delgada de pelo negro agarrado en un chongo muy ordenado.

-En que puedo ayudarlo?- Preguntó curiosa.

-Busco un regalo para mi novia..- La mire esperando que ella pudiera ayudarme.

-Bien, tenemos varios accesorios que pueden agradarle mucho, desde anillos, aretes, dijes y cadenas- Mientras hablaba me apuntaba lo que se traslucía en las vitrinas.

Lo pensé mucho. Un anillo definitivamente no, era pero demasiado pronto para darle uno, así que opte por alguna cadena.

-Bien estos son los modelos más originales y aquí están los más elegantes- Dijo apuntando dos vitrinas.

Me mostro muchas cadenas de diferentes tamaños, figuras, colores y precios. Estaba a punto de rendirme pero el reflejo de una luz cegadora me impidió concentrarme. Seguí la luz destellante y en la equina de la vitrina, casi escondido estaba una fina cadena con un dije en forma de corazón de oro puro con diamantes hermosos por todos lados.

-Quiero ver ese- Le pedí. Ella lo saco y lo mire detalladamente era perfecto para ella.

-Esa cuesta demasiado, por eso la tenemos en la esquina, su precio es mucho mayor; hay muy pocos en el mundo- Hablo la señora.

-Si ya veo. Pero es justo la que quiero, no importa el precio- Estaba decidido.

-Bien. Puede ponerle alguna dedicatoria al reverso si gusta- Dijo la señora llamando mi atención.

-Sí, eso estaría bien- Contesté pensando en algo.

-Que quiere que diga?- Me preguntó. Pensé unos minutos y hable por fin.

-Siempre juntos amor, R&E- Dije con una sonrisa boba. -Pero en letra cursiva- pedí. La señora asintió.

-Enseguida vuelvo..- Dijo desapareciendo por una puerta trasera. Espere unos 5 minutos aproximadamente cuando la señora volvió con la cadena en las manos.

-Listo, quedo verdaderamente hermoso- Dijo admirando su creación.

Lo mire y coincidí con ella. Le quedó perfecto. Lo envolvió en una caja elegante con un moño color rosa, el color favorito de Rosalie. Metí la caja a el pantalón de mi bolsillo y Salí del centro comercial para volver con Rose, la extrañaba mucho. Me detuve en un semáforo en rojo cuando el celular me sonó. Mire la pantalla. Era Rosalie y sin dudar contesté.

-Hola, linda- Dije.

-Emmett?, te falta mucho?, porque te extraño como no tienes idea amor..- Me dijo haciendo que mi mundo se centrara solo en su voz. La imagine haciendo el puchero que tanto adoraba de ella.

-No cielo, de hecho estoy a un par de cuadras de la casa- Le conteste acelerando cuando el semáforo cambio a verde.

-Bien, te esperare para cenar, te quiero!- Contestó antes de colgar.

Rosalie POV

Colgué y me senté en el sillón donde nos acomodábamos siempre, tome mi oso de peluche y lo abrace con mucha fuerza. Emmett estuvo casi todo el día fuera y yo lo extrañaba demasiado. Mi único consuelo era el clon de Emmett, mi oso enorme que él había ganado para mí. Cuando escuche que la puerta se abría. Corrí para recibirlo. Cuando me vio, se le cruzó una enorme sonrisa en el rostro y corrió a abrazarme. Lo bese mucho. Casi desesperada.

-Tranquila cielo, solo me fui unas horas..- Me dijo cuándo lo dejé respirar.

-Para mí fue una eternidad, así que ahora te tengo que cobrar todos los besos que por tu culpa, el pobre de "Emmy" ha sufrido.. - Le contesté con una mueca en el rostro.

-"Emmy"?- Preguntó con esa sonrisa tan característica de él y que además me volvía loca.

Asentí

-Emmett se rio un momento de su apodo. -Es muy lindo cielo..- Dijo caminando hacia el oso.

Lo abrace por atrás.

-Emmett- Dije muy seria, demasiado. Él se percató y se giró para mirarme de frente.

-Qué pasa?- Preguntó intrigado.

-Podemos cenar?, en verdad tengo mucha hambre..- Dije jalándolo del brazo hasta la cocina.

Nos reímos juntos y cocinamos para los dos. Cenamos y nos quedamos dormidos en su habitación abrazados.

Emmett POV

Amaneció por fin y me gire para ver a Rosalie. Estaba profundamente dormida. Mire mi reloj y apenas eran las 6:15am. Salí de la cama con cuidado y fui directo a la cocina. Hoy, yo le prepararía el desayuno.

Le hice un par de hot cakes, le pique sus frutas favoritas. Recordé que no le gustaba la papaya así que no la incluí. Exprimí un par de naranjas para hacerle un jugo natural y serví un vaso de leche. En un recipiente pequeño puse miel y mantequilla, en otro yogurt y en otro igual, granola.

Le pedí a Esther ir al jardín para que cortara varias rosas de diferentes colores y las acomode en un florero junto a su desayuno. Coloque la caja donde estaba su regalo hasta abajo. Subí la charola con todo y entre al cuarto de nuevo.

Aun dormía, pero ahora estaba boca abajo. Puse todo en una mesilla de madera y me deslice junto a ella.

-Bueno días, cielo- Le susurre al oído. Ella solo sonrió, pero no abrió los ojos. Mordí despacio el lóbulo de su oreja.

-Tienes que levantarte, hoy mi novia cumple 24 años. Y no es muy conveniente que llegue y te vea acostada aquí..- Lo dije sabiendo que se levantaría molesta. Se sentó de golpe y me miro de frente, no le gustaban ese tipo de bromas. Iba a reclamarme algo, pero fui más rápido y pase mi brazo por su cintura acercándola a mí para besarla.

Ella me acepto gustosa y paso uno de sus brazos por mi cuello, mientras que con el otro me hacía caricias descaradas e inocentes a la vez. Bajaba su mano por mi pecho y abdomen hasta el ombligo y subía de nuevo.

No me resistí. Así que hice lo mismo, pase una de mis manos por su espalda lentamente, luego rodee su cintura dándole pequeños pellizcos, y termine en sus muslos acariciándolos ligeramente.

Esto se estaba saliendo de control. En cuanto pude, me separe y hable.

-Feliz cumpleaños, amor!- Dije colocando la charola en sus piernas. Ella me miro frustrada y hasta desilusionada, pero era lo mejor, al menos por ahora.

-Gracias, amor son hermosas!- Ella tomo las flores aspirando su aroma y me beso lentamente.

-Vas a tener que ayudarme a comerme todo esto!- Dijo mientras se llevaba un pedazo de mango a la boca. Asentí y juntos desayunamos todo. Cuando terminamos, Rose movió la charola para dejarla a un lado y la caja con su regalo cayó sobre sus piernas cruzadas.

-Qué es esto?- Me preguntó tomando la caja.

-No lo sé, parece un regalo de cumpleaños- La mire con una sonrisa.

-Emmett, te dije que no necesitaba nad….- Y la detuve.

-Y yo te dije que te daría algo, vamos ábrelo!- Le insistí. Ella abrió la caja y saco la cadena que compre para ella. Unas lágrimas indiscretas salieron de sus ojos.

-Cielo, si no te gusta podemos ir a cambiarla mañana- Dije.

-No, ooh! Emmett es hermosa!- Exclamó tapándose la boca con su mano. Se lanzó a mis brazos, la recibí gustoso.

-Siempre juntos amor?- Me preguntó leyendo el reverso del dije.

-Siempre- Repetí pasando mis dedos por su frente. Sonrió y me beso.

-Puedes ponérmela?- Me preguntó limpiándose las lágrimas. Tomé la cadena y la desabroche.

Pase mis brazos por su cuello mientras ella me tomaba de la cintura. Junte nuestras narices admirando sus bellos ojos. Abroche la cadena pero no me separe de ella. Lleve mis manos hasta su rostro y la acaricie con mis nudillos. Era tan perfecta y frágil que temí que mi roce la hiriera.

-Te quiero- Le susurré.

Me miro y unió sus labios a los míos lentamente. Las cosas se fueron saliendo de control y en segundos el beso se hizo feroz y pasional. Y sin pensar comencé a acariciar sus bellos muslos.

Rosalie POV

Este hombre de verdad jugaba con mis hormonas. El beso se hizo más salvaje y urgente, hasta que llego a un punto donde necesitaba más de él, no pude resistir más e hice lo que sentía y deseaba desde hace mucho tiempo. Sin dejar de besarlo trepe hasta el colocando ambas piernas a cada lado. Emmett no me detuvo y colocó sus manos en mis muslos y cintura acariciándome con urgencia. Mientras yo pasaba mis brazos por su cuello y pecho urgentemente, lo necesitaba mucho, ya no quería resistirme más. Quería sentirlo dentro de mí. Necesitaba que Emmett me hiciera el amor. Tenía que saciar esas ganas que Emmett había provocado con sus palabras, besos y caricias. Quería que Emmett fuera el primero en poseerme y hacerme suya. Y que también quería que fuera el último en hacerlo. Una cosa llevo a la otra y sin poder evitarlo comencé a moverme encima de él buscando mi propio placer. Podía sentir su enorme excitación en mi entrepierna y me sentía completamente deseosa de él.

A este ritmo ambos estábamos jadeando desesperados. A los dos se nos escapaban gemidos incontrolables. Podía sentir su dulce aliento entrar en mi boca, lo que me hacía perder la cordura mucho más.

-Emmett…..quiero que tu….-Dije jadeando y sin aire. Pero su mano en mi boca impidió que terminara de hablar.

-Rosalie!- Dijo dejando de acariciarme y pegando nuestras frentes aun jadeando. Deje de moverme y me baje de él hincándome en la cama.

-Tú.. ..no quieres.. hacerlo conmigo..?- Pregunté dudosa de su respuesta.

El me miro y pude ver que se sentía herido por lo que le había preguntado. Se acercó a mí y después de un tierno beso volvió a pegar nuestras frentes.

-No es eso..!- Me dijo abriendo los ojos. -Mírame!- Dijo levantando mi rostro.

-Crees que no quiero hacerlo contigo?- Me preguntó serio.

-No lo sé…- Contesté sinceramente.

-Mi amor, te juro que me muero por hacerte mía. El no poseerte me está matando. Rose, me muero por hacerte el amor una y otra vez hasta que mi cuerpo ya no pueda más y pida un descanso para volver a tenerte de nuevo!- Dijo dejándome sin aire.

-Pero….- Dijo buscando las palabras correctas.

-Rose, no quiero que nuestra primera vez sea así, no quiero que sea solamente sexo, yo quiero hacerte el amor, demostrarte todo lo que siento y decirte cuanto te quiero. Yo deseo que disfrutes hasta el último segundo- fue entonces que se sentí muy avergonzada por no controlar mis hormonas, me sentí como una adolescente tonta.

-Emmett…- Jamás me había cruzado en la vida con un hombre así, siempre fui consciente de lo que yo despertaba y provocaba en los hombres. Fue por eso mismo que de alguna manera yo había creado un tipo de escudo cuando descifraba sus verdaderas intenciones conmigo. Emmett sabía muy bien que yo no había tenido intimidad con ningún hombre. La educación que me dio Astrid desde que era pequeña siempre fue muy religiosa, por eso me había conservado virgen. Él tenía derecho a saber todo mí. Emmett se había sincerado conmigo y el merecía reciprocidad.

Me arrastre hasta el en la cama y lo abrace como nunca, definitivamente Emmett era el dueño de mi vida. De mi presente y de mi futuro.

-No sé qué hice para merecerte Emmett..- Dije después de besarlo y juntar nuestras frentes.

-Solo respirar Rosalie..- Me contesto mientras me arrullaba en su pecho.


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Jesselove;*