Disclaimer: Los derechos de la serie Naruto y todos sus caracteres son propiedad de Kishimoto Masashi y Shonen Jump. Yo sólo hago este Fanfic con fines ociosos y de pura diversión. Algunos de los títulos de los capítulos serán títulos de canciones de Mago de Oz, Tierra Santa, y algunos grupos de Heavy metal de los cuales, traduciré los títulos.
Advertencia: Esta historia puede contener momentos violentos y sangrientos para mentes sensibles, lenguaje malsonante, escenas de sexo y explicitez no recomendadas para menores de edad. Universo Alterno. Lemon.
Pairing:SasuHina, NaruSakuIno, GaaTema, SuiKa, insinuación de NaruHina y quizás alguna más
PACTO
Por Istharneko.
Capítulo 7. Promesa de venganza.
El joven de cabellos rubios se hallaba solitario en un frío y sombrío lugar que parecía ser la noche. En la inmensa oscuridad, Naruto estaba parado, quieto, viendo la negrura y sin saber que hacer. Poco a poco se comenzó, comenzó a aclarar, vislumbrándose una gran reja de metal, que se reflectaba contra su propia figura. Vio, un momento después, una enorme figura; parecía tratarse de la de un animal. El ojiazul se quedó muy quieto y temeroso. Unos pasos tras la reja le alertaron de que ese ser se dirigía hacia él, a la reja de metal. Entonces, y sin previo aviso, aquel monstruo le habló...
"¿Te gustó lo que hiciste, Naruto?"— Le preguntó con sorna y maliciosamente, por detrás de la verja. El rubio solo alcanzaba a disipar una sombra vaporosa.—"¿Te gustaría repetirlo?"
"¿Qu—Que hice?— Preguntó, temblando y sin saber a que se refería ese "animal". — "¿Quién eres?"
"Soy tu conciencia, tu lado oscuro"— Respondió, haciendo una mueca con el hocico, y mostrándole sus afilados colmillos en las sombras. El chico tembló de miedo, al ver a aquel ser tan escabroso No tenía manera de describirlo, no le quedaban palabras.— "¿Aún quieres saber más?"
"No..."— Contestó el rubio, temiéndole sin saber por qué.
"Entonces vete, tendrás más ocasiones para preguntarme"— Su voz sonó difusa ahora, y como si con estás palabras, hubiese hecho una especie de hechizo aquella bestia desapareció, alejando con ella la pequeña claridad de momentos atrás, y haciendo que volviese la serena oscuridad, que dominó el ambiente por completo. Naruto se sumió en ella, y por el momento no volvió a despertarse del arrasador sueño que había acaecido sobre él.
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Por la ventana aún entraba la luz del sol de la mañana, las cortinas se movían con ligereza, producto del viento y el cristal que se hallaba abierto. El silencio era aturdidor, y se posaba en aquel lugar con insistencia. Las sábanas de las camillas y los cortinajes, estaban ahora de un tono rojo oscuro, producto de la sangre que las había salpicado momentos antes, ¿Qué había ocurrido?
Un joven de vacilantes ojos aguamarina estaba arrodillado en el suelo de la embaldosado de la enfermería, un corte poco profundo se halla en su mejilla, justo debajo del ojo, y algunos rasguños y salpicaduras de aquel líquido carmesí dador de vida, manchaban y rasgaban sus ropas, haciendo conjunto con su expresión demacrada y vacía. Pero esa no era su herida más grave, ni mucho menos. En sus ojos brillaba la ira y la tristeza a partes iguales: Una rabia incontenible, y una pena acusada. Estas se encontraban quemándole, absorbiéndole el alma muy despacio.
Se giró. Kankuro estaba sentado en el suelo, con gesto desolado y los ojos muy abiertos, en estado de shock. Miraba a un punto fijo con una expresión de nada en el rostro. El silencio era opresor y crispado, ninguno de los dos osaba hablar. Todo lo que había causado aquello era esa estúpida misión que "ellos" les habían encomendado... Se quiso girar para donde se yacía Temari, pero le fue imposible, ya que una amargura indescriptible se adueñó de su ser. No, no podía verla en ese estado, y menos a ella.
Pero él era Sabaku no Gaara, al que todos temían. No podía ser cobarde, así que se giró. ¿Por qué a ella? Se preguntaba, ¿por qué precisamente a ella? La había matado, ese desgraciado había acabado con su vida.
Ahora ella se encontraba ahí tirada, muerta. Y él no tendría reparo en matar a ese mal—nacido la próxima vez que se le diera la oportunidad. Pero haber acabado con su vida no era lo más importante, lo más importante era qué, con él, también se había llevado el alma de su hermana a los infiernos. Sin duda ese demonio sería extinguido, extirpado de todos los planos por el resto de sus días, se arrepentiría cien mil veces de su asesinato, y lo pagaría en su propio Hades, sufriendo los miles de castigos a los que un demonio pudiera someterse, pues aquello que había hecho era impagable: Se la había robado, y ahora él tenía que matarle con sus propias manos.
El rostro sonriente de la joven pasó fugazmente por su mente, como una espada envenenada traspasa el corazón de la presa. Quería clavarse de rodillas en el suelo, echarse a llorar, pero bien sabía que eso era imposible para él, pues ante todo debía conservar el talante ante su otro hermano, mostrar frialdad en el asunto. Caminó con pasos lentos y seguros hasta una de las camas, y tomó la única sábana que estaba casi completamente limpia, sin manchas de sangre. Avanzó hasta el cuerpo sin vida de Temari, y la cubrió, sin mirar ese hermoso rostro que lo llenaba de tristeza. Recordó vagamente lo que había ocurrido minutos antes...
Flash Back
La profunda llama que había aparecido en el cuarto, desapareció en cuanto ese ser hubo abandonado el plano astral en el que se encontraba. Hinata miró asustada a los recién llegados, temblando ligeramente al notar la presencia del doctor. Gaara, Temari y Kankuro también observaron a los recién llegados, pero en la expresión de ellos no se veía ni una gota de miedo, estaban en poses defensivas, dispuestos a luchar. Los otros tres se adentraron en la sala, y la morena pudo divisar a la chica del pelo rojo, a la que había descubierto aquel mismo día, en la enfermería haciendo "cositas" con el chico que ahora la acompañaba. ¿Qué pasaba, por qué estaban ellos en ese lugar y en ese momento exacto? La Hyuuga no entendía mucho, dado que aquellos últimos tres días habían sido horribles para ella, y ahora esto.
Los hechos sucedieron aceleradamente, tanto así, que la joven no pudo ver mucho de lo que pasaba. En un momento, Temari y la chica del pelo rojo,
—Karin—, se estaban peleando, al igual que Suigetsu y Kankuro, que habían comenzado una lucha de patadas y puñetazos al más puro estilo callejero. Sasuke miraba a Gaara y éste le sonreía, provocándole e incitándole a comenzar una pelea. El otro respondió con una sonrisa macabra. Fue el pelirrojo quién se lanzó a atacarle primero, pero no sabía que había cometido un error con esta decisión, ni tampoco entreveía la conclusión a la que todo llegaría finalmente. Temari, viéndose atacada por la chica de los lentes, le hizo la zancadilla, tirándola al suelo bruscamente. Consecuente, se colocó en su espalda a horcajadas, y le sujetó los brazos por detrás, imposibilitándola de realizar cualquier movimiento. Finalmente, y con un golpe seco en la nuca, dejó inconsciente a la pelirroja y se levantó, bufando.
—¡Buff! —Comentó, más para sí que para los demás.— Ha sido difícil.
—¡Temari, ayuda!— Gritó ahora el de las marcas en la cara, viendo que su hermana se había desocupado.
—¡Allá voy!— Exclamó Temari, con gravedad, al ver la situación de su hermano. Corrió hacia su hermano y comenzó a pelear con el peligris.
Kankuro estaba teniendo más problemas para deshacerse de su oponente: Suigetsu repartía patadas y puñetazos a diestro y siniestro, quitando las posibilidades que ambos chicos tenían para golpear. Después de mucho batallar con Suigetsu, ambos tomaron la estrategia de atacar cada uno por un lado, —la chica de las cuatro coletas se pondría detrás, y el hombre de negro justo delante.— Comenzaron a pelear nuevamente, sin descanso, agotando poco a poco sus fuerzas...
Al otro lado, y con no menos dificultad, el chico de ojos aguamarina y el de pupilas rojas, luchaban sin descanso. Sasuke esquivaba a Gaara, con insultante superioridad. No decía nada, ni siquiera abría la boca para reírse de él. Únicamente, sonreía con un deje de maldad en los labios. Hinata lo observaba todo como hipnotizada, persiguiendo cada movimiento, cada pequeño detalle que en ocasiones, conseguía capturar con su vista. Todo era extraño, muy extraño para ella. ¿Por qué peleaban, por ella? Sabía que sus preguntas no tenían respuesta, al menos de momento.
La pelea entre Kankuro, Suigetsu y Temari, parecía tomar un rumbo fatídico, ya que Karin comenzaba a despertar de su inconsciencia y no tardaría en unirse al su amante. La joven, aún en su lejanía, pudo percibir la puntiaguda dentadura que mostró el chico cuándo sonrió, viendo a la pelirroja levantarse e ir a ayudarle con esos dos. Se asustó un poco, ¿cómo se podían tener dientes tan afilados? Observó como peleaban acaloradamente durante un rato más, en el que Kankuro fue derrotado, y tirado contra el suelo, con ademán furioso. Temari se vio entre la espada y la pared, ya que ella también estaba cansada y con algunos rasguños en su piel. Se tiró para los lados, esquivando con extrema lentitud los ataques que le lanzaban aquellos dos. En uno de ellos, no pudo moverse más y cayó al suelo, dolorida y sangrando. Miró como luchaba su otro hermano y sonrió interiormente: Sabía que él podría con su oponente.
A la joven ojiblanca le hubiese gustado hacer algo, pero además de que no contaba con las habilidades necesarias para la lucha, estaba atada por los pies, — las manos había conseguido desatárselas momentos atrás.— por lo tanto no podía caminar ni moverse demasiado. Lo observaba todo impaciente, no sabiendo que iba a pasar después. No podía descifrar el futuro, pero esperaba no muriera nadie. Creía que con ver dos muertos en dos días, sería suficiente.
Pero sin embargo, una llamarada roja y naranja no se hizo esperar, y Gaara salió volando para un lado, para ir a ensartarse contra la pared izquierda de la enfermería, que se quebró al golpearse. La rubia abrió la boca asustada y Hinata cerró los ojos, viendo como el pelirrojo bajaba por la pared, mostrando una cara compungida e irritada por el dolor, y la sangre, que bajaba junto a él por la blanca superficie. El moreno de ojos granate, se acercó a él, sacando una extraña y alargada daga con raros y hermosos gravados en la hoja, y un mango de plata, con minerales y piedras preciosas incrustados en él. Se lanzó hacia el chico, pero Temari, al ver las intenciones del pelinegro, y con las últimas fuerzas que le quedaban, se levantó pesadamente y corrió hacía ellos, ignorando el grito desesperado de Kankuro porqué no fuera.
—¡Hermana, es peligroso!— Exclamó, cansinamente.— ¡Déjale a Gaara eso!
—Te dije que no soy una muñeca de cristal que se pueda romper.— Exclamó la joven, desde lejos.— ¡Estúpido!— Agregó esto último, remarcándolo y sonriéndole.
La joven corrió a toda velocidad hacia el pelirrojo, poniéndose entre el cuerpo de Sasuke y el de Gaara, e impidiendo que el primero se acercase al otro. Se situó en pose defensiva, a tiempo de ver una remarcada sonrisa en el rostro del moreno. La chica se asustó un poco, y segundos después, lo vio acercarse aún más a ella, empuñando aquella arma filosa y puntiaguda, sumamente rara. Cuándo estuvo demasiado cerca, Gaara abrió los ojos levemente de su momentánea inconciencia, y viendo a Temari en su radar de alcance, su tez adquirió un matiz hosco, y la oscuridad se apoderó de él. Se intentó levantar, pero algo dolía en su interior.
—¡Temari, apártate!— Exclamó él, con miedo en la voz. La chica se giró con enfado por unos momentos y habló muy rápidamente:
—No voy a dejar que... — No acabó la frase, él al fin se pudo levantar para ayudarla, pero era demasiado tarde.— Gaara...
Hinata, que estaba en uno de los lados, pudo ver claramente, como el puñal se hundía en la carne de la chica, haciendo que una gran mancha de sangre se comenzara a divisar en su vestido. Reprimió un grito de horror. La mano del hombre de ojos de fuego, se posó sobre la curvilínea cintura de la joven, que se amarró al dueño de aquel arma por su vestimenta, clavando ligeramente las uñas con rabia, en su pecho. El hombre la empujó más contra sí, haciendo que un grito de la rubia resonase en la enfermería. Temari sintió como el puñal se retorcía en su vientre, matándola y desangrándola poco a poco.
—Esto te pasó... — Susurró el hombre en su oído, hablando por primera vez en el rato que llevaban allí.— Por entrometida.
Finalizó, soltando su cintura y empujándola hacía dónde estaba Gaara, medio levantado. Éste clavó sus ojos en la escena, tomando rápidamente a su hermana de los hombros para que no se golpease contra el suelo. Lo sujetó con firmeza, y lo dejó en el suelo delicadamente, notando como su alma aún permanecía en el cuerpo, ella le miró con sus ojos azulados y doloridos, aunque con una extraña esperanza en ellos. Kankuro lo veía todo desde su posición, sorprendido y sin creerse lo que acababa de suceder. Se quedó con un shock enorme al comprender que a su hermana le quedaban pocas horas de vida. El resto del grupo se quedo callado, mirando la rara escena. Kankuro no lo aceptaba, ni lo aceptaría. A su lado, oyó la voz de la joven pelirroja, que también observaba la situación con pesadez.
—Nuestro amo es indescifrable.— Dijo la chica, con un tono de pena, por lo que había visto.— Nunca se sabe lo que tiene en la cabeza.
—Él es así, Karin.— Agregó Suigetsu. – Con el tiempo aprenderás a comprenderle.
—Si, pero igualmente siento pena por ellos dos.— Explicó la chica.— No eran peligrosos, ¿Por qué tuvo que matarla?
—A veces pienso que me crucé con un ángel en vez de un demonio.— Rió el peligris.— Tienes que aprender a ser menos compasiva, pequeña.
—No puedo evitarlo, soy así, tonto.— Contestó ella, de manera práctica.
La discusión siguió, pero sin embargo, en el otro lado de la habitación los hecho se sucedían de una manera bastante diferente. Temari, a punto de abandonar esta tierra para siempre, miraba a su hermano con serenidad. No podía hablar demasiado, pero tomó la decisión de decirle algo a Gaara.
—Me voy a morir, hermanito.— Habló débilmente, con tristeza impresa en la voz.— Pensé que sería más tarde..
—No vas a morir.— Finalizó el pelirrojo, sin nadie que contradijese sus palabras.
—En el mundo humano, si mueres ya no puedes revivir... – Habló, escupiendo sangre por la boca.— Deberías... Saberlo.
—No hables cosas inútiles.— Ordenó el chico, con los ojos muy abiertos.— Guarda tus energías.
Cerró los ojos con fuerza, tratando de serenarse, cuándo notó que una mano temblorosa se posaba en su mejilla. –Dile a la abuela que la quiero mucho, también díselo a Kankuro.— Agregó ella.— Voy a estar... protegiéndolos... — Gaara tomó la mano que estaba en su mejilla, pero el pulso dejo de batir. Gaara abrió los ojos aún más, y vio aquellos ojos azules, extinguidos ahora de toda vida. Dejo su mano cuidadosamente sobre su pecho, y cerró sus párpados delicadamente.
Hinata se quedó estática. Aquella chica había muerto ante sus ojos, nadie pudo hacer nada por salvar su vida, ¿por qué? Volvió a ver a Temari levantarse, pero sin embargo su cuerpo seguía en el suelo, sin vida. Un momento... ¿¡Cómo diablos era eso posible?! La chica que estaba de pie era Temari, se miraba extrañada las manos, y un aura de luz extraña la rodeaba, miraba la situación entre sorprendida y asustada. Parecía preguntarse ¿qué es lo que había pasado o por qué estaba en esa situación? Pero nadie podía explicárselo, ya que cuándo se acercó a Gaara y lo sacudió, éste no le hizo ningún caso, y siguió mirando shockeado el cuerpo de ella tendido en el suelo. Luego se acercó a Kankuro, y sucedió lo mismo. Pareció maldecir por lo bajo, hasta que reparó en la curiosa mirada de Hinata.
La morena lo sabía, pero inciertamente no quería creerlo: Esa era el alma de Temari, su espíritu. No quería reconocerlo, la vería, y la recién fallecida chica, se acercó a ella y con total normalidad, comenzó a preguntarle:
—Oye, ya que tú si puedes verme, ¿podrías explicarme que diablos hago aquí?— Preguntó, y luego siguió con una gran manada de preguntas:—También podrías explicarme, ¿por qué nadie me ve? o, ¿ Qué es esa luz que brilla ahí?
—N—No lo sé.— Respondió tímidamente.— Pero, yo creo que estás muerta. – Soltó esto sin medir las consecuencia, con lo que la rubia puso expresión de susto.
Al verla hablar sola, algunas personas de la sala la miraron raro, entre ellas Karin, Suigetsu y el propio Kankuro. Temari la miró expresivamente, con el ceño fruncido y torciendo una mueca de disgusto. Finalmente, se sentó al lado de ella y volvió a hablar.
—¿Y por qué solo tú, puedes verme?— Preguntó, y la miró reprobatoriamente.— Acaso... – Puso cara de tristeza.
—No tengo respuesta a eso.— Respondió la chica, mirando hacia otro lado.
—¿Y ahora quién cuidará de ellos?— Se lamentó Temari, mirando al pelirrojo.— Gaara... Kankuro... Gaara es mi hermanastro pero sabe que no lo amo como a un hermano, y Kankuro es mi hermanito pequeño. Sé que no van a estar bien sin mí.
—N—No creo que deban preocuparte.— Dijo Hinata esperanzada.— Ellos seguramente encontrarán la forma de superarlo Temari, no te preocupes. Debes seguir esa luz.— La chica señaló un punto en concreto, donde aquella luz parecía residir. Sin embargo, ella no podía verla, pero si podía notar su calor.
—Yo... ¡Yo debo permanecer con ellos!— Exclamó. Se quedó callada, yendo para el chico de ojos aguamarina.
La ojiblanca la miró sorprendida y asustada, ya que había divisado, — momentos después de que se levantará—, que Sasuke torcía una sonrisa maléfica en su rostro. En ese instante en que la rubia se acercaba a su hermano, la joven estudiante pudo ver como con su mano, el Uchiha hacía varios sellos extraños, y divisó, horrorizada, que un extraño círculo comenzaba a formarse en el aire. Se creó un círculo rojizo, que se asemejaba a una estrella de cinco puntas. Unas negras y pequeñas manos comenzaron a surgir del signo, avanzando hacia el espíritu, que se asustó y retrocedió hasta su el pelirrojo Gaara. Pero sin embargo, las pequeñas extremidades la agarraron.
—¡N—No lo hagas!— Gritó Hinata desde un lado, viendo como la rubia se retorcía de dolor ante aquellas manos, que la absorbían poco a poco. El ambiente se crispó, haciendo que Gaara tomase el cuerpo de la rubia, y se alejara de allí lo más rápido posible.— ¡No hagas eso con el espíritu de Temari!
El ojiverde, sujetando el cuerpo de de su hermana, abrió los ojos conmocionado con las palabras de aquella chiquilla. ¿Ella veía el alma de Temari?¿Ese sujeto le estaba haciendo daño? Dejó el cadáver de su hermana en el suelo, y corrió hacía Hinata.
—¿Dónde está ella?— Preguntó, confuso.—¿La puedes ver?
—Allí.— La joven, atada y sin poder moverse, le señaló al punto en el que estaba Sasuke, y él, avanzó hasta allí sin dudar.— "Sálvala."— Finalizó Hinata, con un pensamiento.
El joven pelirrojo se acercó al moreno, pero fue impedido, ya que con un solo movimiento de mano, el otro lo lanzó a la otra punta de la sala y lo hizo estrellarse nuevamente contra una pared. El chico volvió a la carga, con una expresión fiera en el rostro, pero al acercarse, nuevamente sucedió lo mismo que las dos veces anteriores. La Hyuuga observó todos los desesperados intentos que hacía el joven para intentar salvar el alma de su hermana, pero ninguno fue eficiente.
Fue entonces cuándo la joven tomó una decisión. Se comenzó a arrastrar hasta los pies de aquel demonio y en cuanto estuvo un poco cerca, casi a un milímetro de rozarle, la joven tomó uno de sus pies, y se sujetó fuertemente.
—¡Por favor, para!— Rogó, haciendo que el demonio bajara la vista hacia ella.
—¿Y por qué debería hacerlo, Hinata?— Preguntó, sonriendo, y con un tono de voz muy frío.
—Su alma es pura y hermosa, no tienes derecho a mancillarla.— Respondió la joven, creyendo que ese no sería un buen argumento para un ente demoníaco.— ¡Te lo ruego!
— Que me ofreces a cambio, — Comenzó decir, para luego a cambiar en una pregunta: — ¿tu alma?
Hinata tembló ante la propuesta. Entregar su alma a Sasuke, seguramente sería su perdición. En las películas de Hollywood no lo pintaban como algo seguro. –No — Respondió su voz temblorosa.
—¿Entonces, pequeña?— Preguntó sonriéndole. Hinata tembló, y algunas lágrimas se escurrieron, al oír llorar a Temari, en un intento vano por escapar de aquellas manos que la retenían.
Finalmente pareció callar, y la morena elevó la vista, viendo como una especie de cuarzo blanco caía en el suelo. El hombre se agachó, y lo tomó, sopesándolo. Rebuscó en su bolsillo y sacó una pequeña bolsita roja de cuero. La abrió e introdujo la piedra en ella. Entonces miró a Hinata, escrutándola. Se puso en cuclillas, y retiró la mano de la chica de sus pies, sosteniéndola por la cintura y elevándola sin demasiada dificultad, tras esto la colocó a su espalda. La joven no osó golpearle, ya que un miedo insano había aparecido en ella, ante aquel tórrido calor que emanaba ese cuerpo masculino. Gaara estaba tirado en el suelo, inconsciente por los golpes recibidos, y Kankuro estaba tumbado, sangrando y con varias heridas abiertas, incapaz de ponerse en pie.
Hinata, a pesar de que ellos la habían intentado herir, soltó un suspiro de tristeza. No se imaginaba como lo pasarían tras la muerte de su hermana, sobretodo el chico pelirrojo. Suspiró en los brazos de ese hombre, sintió el extremo dolor por Temari, Kankuro, Gaara... A pesar de haberla querido mancillar, ellos no podían ser tratado así. Esa chica, Temari, era buena, su aura lo denotaba. Sus sentimientos eran hermosos, pero entonces... ¿Cómo un ser demoníaco se atrevía a quedarse con su alma? Sintió rabia ante este pensamiento, y un odio corrosivo, y que jamás había experimentado, se coló en su corazón y lo compungió, al tiempo que en ese arranque de ira, golpeaba la espalda del demonio e intentaba bajar de allí, como fuese.
—¡Bájame!— Gritó. Era un extraño sentimiento el que sentía en ese preciso momento. Odio, odio y más odio.— ¡Suéltame!— No podía sollozar, debía ser fuerte.
Entonces él la soltó, y Hinata cayó al suelo de cabeza, golpeándose ésta al caer al suelo. El mundo se volvió negro para la ojiblanca, que no supo nada más, hasta horas después...
El joven demonio la tomó en brazos y la cargó hasta la puerta, dónde demandó a sus dos acompañantes, —Suigetsu y Karin.— que le siguieran, y juntos, finalmente desaparecieron por ella, no dejando rastro de su existéncia en el momento en que la cruzaron. Gaara despertó unos minutos después...
Fin Flash Back
El chico apretó los puños hasta clavarse las uñas en las palmas. Miraba al horizonte por la ventana, ignorando a su hermano, que estaba tras él. Lo oyó removerse en el suelo, y finalmente levantarse. Se quedó parado un rato, mirando al mismo sitio que el pelirrojo. Tras un tiempo así, habló:
—Sabes, aún recuerdo cuándo me reñía.— Comenzó serenamente Kankuro. Su tono fue bajando hasta convertirse en un sollozo ahogado.— Extraño sus gritos.— Pronunció, entre las lágrimas que ahora se escurrían por sus mejillas.
Gaara no pudo verlo, ya que no se giró en ningún momento. Mantenía su rostro endurecido, con las facciones sujetas y serenas, denotando la represión interior a la que se estaba sometiendo.
—Vamos a ir a buscarla. — Dijo, sin esperar que nadie le contradijese.— Así que no llores, sé un hombre.
—Hermano... —Le miró gravemente.— ¿Te refieres a bajar al Inframundo?
—Exactamente.— Afirmó el pelirrojo.
—Pero sabes que los de arriba no lo permitirán.— Dijo, secándose las lágrimas con el dorso de la mano.— Ellos...
—Ellos no pintan nada en este asunto.— Habló Gaara secamente, girándose hacía su hermano.— Y si me intentan detener, los mataré.— Tras estas palabras, le echó una furibunda mirada al chico de negro.
—No voy a discutir contigo, hermano.— Finalizó Kankuro.
—Entonces, ¿piensas ayudarme a traer a nuestra hermana?— Preguntó el de ojos aguamarina, cambiando bruscamente el tema de conversación.
—Sabes que sí.— Respondió el chico.— A pesar de ser una locura, lo haré por ella.
—Es una promesa de venganza.— Habló el joven Gaara, haciendo una mueca con la boca, y simulando una sonrisa.
Kankuro no dijo nada, y ambos hermanos, sellaron su pacto con un apretón de manos. Tras esto, Gaara puso un pie en el alfeizar de la ventana y desapareció en el aire. Kankuro le siguió, con el cadáver de Temari entre sus brazos. Las cortinas siguieron ondeando cuándo ellos se hubieron ido, y las camas cubiertas de sangre, quedaron en aquella habitación solitaria, en la que habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo.
To be continued...
¡Hola! ¿Qué os pareció? Recién acabó este capítulo y os lo he querido subir lo más rápido posible, para que podáis leerlo ) He visto que más personas se han animado a leer el fic, y eso me agrada muchísimo. Me alegró que os esté gustando, y me alegra sobremanera poder leer vuestras opiniones, dudas, comentarios, sugerencias. Debo dar gracias, especialmente a: ania.coug, Yuki118, hinatauchiha20, SubakunoAngelica, Dark Amy—chan, luz estrella, Luna—Yang1994, nary, Betsy—chan y hyuuga—hikari! Teneis suerte de que os haya puesto actualización rápida y encima larga (Me quedó de diez hojas en el word o.o), ya que ahora tengo más tiempo para escribir ) Saludos!
