REVISADO Y CORREGIDO EL 30 DE MAYO DEL 2018


Diálogos: -Ejemplo número uno.

Pensamientos: "Ejemplo número dos".

Cartas, periódicos, etc.: Ejemplo número tres.

Pársel: -Ejemplo número cuatro.

ADVERTENCIA: En este capítulo hay SEXO EXPLÍCITO ENTRE DOS PERSONAJES MASCULINOS, LENGUAJE SOEZ Y LIGERO BDSM (sólo dominación, disciplina y sumisión). SI EL BDSM NO ES DE TU AGRADO, SALTA ESTA PRIMERA PARTE HASTA EL SÍMBOLO [***]


THUNDERSTORM LIGHTNING


CAPÍTULO 8

« Amanecer gris »

El precioso y esculpido cuerpo del joven lo empujaba a cometer los actos más viles en su contra. Le instaba a recordarle que él era el dueño de todo aquello. Que esa persona había nacido con el mero propósito de ser sólo suyo. Y esa afirmación no estaba muy lejos de ser totalmente acertada. Los dos lo sabían.

Miró el largo cabello grisáceo pegado a su rostro por medio del sudor y las gotas saladas de sus propias lágrimas. No lágrimas de dolor ni sufrimiento, sino lágrimas de placer. El mismo placer que sentía él provocándoselas. Pero hoy se las merecía más que nunca; mira que darle ese susto, a él. Le haría pagar por el mal rato que pasó por su culpa. Si no hubiera sido por su hermano quizás el día de mañana él no hubiera podido verlo así como estaba en ese mismo momento, bajo los grilletes y colgado al poste más alto de su habitación en aquella casa alejada de miradas indeseables.

Maldito insensato, temerario, imprudente, alocado. Sólo a él se le ocurría desobedecerle. Era tan malditamente impulsivo.

Observó sus músculos. Miró la piel poco bronceada llena de sudor, de rojeces y moretones que él mismo le había causado. Y sobre todo, no perdió de vista aquella rosácea erección que había aparecido desde el primer latigazo; goteando pre semen desde el segundo. Le excitaba aún más sólo pensar en darle otro azote…, y así lo hizo.

- ¡Ahh! -Exclamó el chico, haciendo que una parte de él vibrara con complacencia-. Por favor…, amo -susurró.

-Cállate. No te di permiso para que hablaras. -Su voz salió helada y amenazante.

-Perdón, amo -susurró ahogadamente.

Era perfecto. Todo él era perfecto. Pero sus malditas ganas de querer sobresalir le podían haber llevado cara a cara con la muerte. Hoy se merecía el castigo más que nunca. Otro latigazo y después se oyó su voz entrecortada aullando de dolor. Pero no de un dolor que cualquier persona catalogaría como sufrimiento, sino un dolor que sólo daba molestia. Molestia de no poder ser follado por su amo en ese mismo momento.

- ¿Volverás a desobedecerme? -Preguntó el hombre.

El de cabellos grises agitó su cabeza negando.

-No, amo, se lo prometo -contestó con voz ronca.

-Nada de falsas promesas -especificó con voz fría.

Otro latigazo y la misma voz entrecortada aullando de dolor una vez más.

-No miento, amo, le estoy diciendo la verdad -sollozó.

Otro azote.

-Espero que así sea.

El hombre caminó lentamente hasta colocarse detrás del chico, tomando los grises cabellos y haciéndolos a un lado para tener acceso al empapado cuello y lamer con ganas haciéndolo vibrar y jadear del deseo.

-Por favor… Fólleme… Ahhh. -Gimió.

Él no pudo resistir más. El látigo que tenía en su mano se transformó en su varita y deshizo el incarcerous; el chico casi cae al suelo de no haber sido porque lo atrajo hacia sí con brusquedad, girándolo en sus brazos y tomando posesión de esos labios carnosos, besándolo con rabia hasta morderlo y sintiendo la sangre del otro en su paladar, recibiendo otro gemido de placer mezclado, esta vez sí, con dolor real.

Lo elevó y el otro enroscó sus piernas en su cintura. Sus erecciones se restregaron la una con la otra, reconociéndose una vez más, y él sintió más calor alrededor de todo su cuerpo pero no se quitó ni una de sus oscuras prendas. Tiró al más joven al lecho y vio con ojos brillantes cómo el largo cabello gris se desparramaba por todos lados contrastando con sus oscuras sábanas de satén verde. Intensos ojos azules con bordes ambarinos lo miraron con un deseo desmedido, pero no pudo seguir observándolos porque un segundo después ya se encontraba nuevamente encima de él, devorándole la boca con ganas.

Como pudo desabrochó el botón de su pantalón y bajó un pelín su bóxer con una sola mano. Se lo iba a follar completamente vestido, no le daría el gusto de que pudiera tocar un solo trozo de su cuerpo, no se lo merecía. Estaba castigado por su imprudencia y punto.

Lo penetró de una sola estocada y sin prepararlo, pero, lejos de mostrar dolor por aquel acto tan sumamente despiadado por su parte, su joven amante gimió como nunca y apretó sus piernas alrededor de él, llevándolo al mismísimo abismo. Su polla ardía en aquella cavidad y cuando notó el espeso líquido, que sólo podía ser sangre, no pudo aguantarlo más y arremetió una y otra vez sin piedad.

Los gemidos abandonaron su boca aún si quererlo. Sin querer demostrar que aquel joven lobo lo estaba haciendo disfrutar una vez más, tanto o más que las otras veces. Sí, hubo otras veces y las seguiría habiendo, porque Amarok sólo le pertenecía a él. El lobo sumiso era suyo, hacía ya mucho tiempo que lo había marcado como suyo.

-Mío. -Gruñó el mayor con posesión mientras empujaba dentro una y otra vez-. Mío. ¿Me oyes? ¡Mío!

-Tuyo… -Gimió el menor-. Tuyo… Ahhhh. -Estaba cerca, muy cerca-. ¡Ahhhh…! ¡Siiiiii… Maaaas! -Pidió.

- ¡Joder! -Exclamó.

Tomó la polla de su amante y lo masturbó con fuerza. Con ansia. Con hambre. Sintió el miembro del menor vibrar y al segundo siguiente no supo más. Se habían corrido con fuerza los dos casi al mismo tiempo. Primero su joven amante y después él, no pudiendo soportar la estrechez por el consabido orgasmo del menor.

Respiró. Respiró con ganas y cayó encima del muchacho, que en esos momentos era una masa jadeante y satisfecha, su cabeza enterrada en el sudoroso cuello aspirando el olor a bosque que emanaba de aquel cabello gris. Alzó su cabeza, convocó su varita y lanzó un hechizo de limpieza, salió de él y se levantó, arreglando sus desordenados ropajes con suma indiferencia.

El chico lo miró extrañado, frunciendo el ceño.

- ¿Qué haces? -Preguntó; su rostro sudoroso pero complacido.

-Arreglarme, por supuesto. -Contestó el mayor, como si fuera obvio.

El chico frunció aún más el ceño.

- ¿Para qué? -Preguntó, halando la oscura sábana de satén verde y arropándose con ella-. Ven, vamos a dormir.

El hombre hizo caso omiso al comentario y se giró, andando hacia el armario más próximo y sacando dos viales con un líquido de color anaranjado y otro azulado; poción para el dolor y para curar heridas, respectivamente. Volviendo a él, se las dio para que el joven las tomara y, cuando lo hizo, el chico notó cómo todos los hematomas de su cuerpo desaparecían y el dolor se iba. Intentó tomar al hombre del brazo para acercarlo a él pero éste no se dejó y se alejó de su alcance.

-Te dije que te iba a castigar toda la noche por tu imprudencia…, -comentó arrastrando las palabras- y así lo haré.

El joven miró los negros ojos de su amante y encontró en ellos dolor; la había cagado pero bien.

-Yo… Intentó defenderse, pero el otro lo interrumpió.

-Dormirás sin mí esta noche, tengo cosas que preparar para mañana -y dicho esto, el mayor salió de la amplia habitación dejando al joven sólo y con los ojos brillantes.

Amarok cogió un cojín y lo lanzó lejos no sin antes darle un golpe, frustrado. Cogió otro y lo apretó contra él antes de tumbarse en la amplia cama de aquella habitación que compartía con él. Su pareja nunca lo había dejado solo desde la primera noche que pasaron juntos. Eso significaba que estaba realmente enfadado... y todo por un maldito impulso suyo. Ahuyentó las lágrimas que se agolparon en sus almendrados ojos, esta vez por sufrimiento de verdad. Malestar por saberse abandonado por su dominante.

Amarok, o Banja como él se hacía llamar, no pudo pegar ojo aquella noche; Severus lo había abandonado.

[***]

Draco despertó muy lentamente y con una sonrisa risueña en el rostro. Un día más y el sol no se encontraba ahí para darle los buenos días pero, en cambio, sí lo recibió la balada de la lluvia y el sonido de la pesada tormenta. Tormenta que llevaba varios días en el país. Tormenta que le hizo recordar la tempestad que se le venía encima.

Giró rápidamente en la cama buscando con sus manos el cuerpo caliente de su lobo pero él no estaba ahí. Sintió cuchillos en su estómago y no quiso abrir los ojos porque muy seguramente dejaría escapar las lágrimas que surgieron repentinamente. Apartando de su imaginación cualquier mal presentimiento con el plan, se levantó de la amplia cama totalmente desnudo y caminó hasta el baño donde el sonido del agua cayendo en la ducha lo recibió. El ruido de la tormenta era tan alto que no había escuchado a su pareja ducharse. Entró en el cuarto de baño y lo primero que vieron sus ojos fue la espectacular figura de su pareja llena de jabón de la cabeza a los pies. No pudo evitarlo y rió suavemente cuando el hombre gruñó malhumorado porque le había entrado jabón en los ojos y, restregándoselos, dejó caer agua en ellos para aplacar la irritación.

Giró y salió nuevamente de allí con una sonrisa, tomó una bata y se dirigió a la planta baja para preparar algo de desayuno. Mientras freía unos huevos y hacía zumo de naranja, el fuego de la chimenea de la cocina se avivó y la cabeza de su madre se mostró en ella por entre las llamas.

-Buenos días, madre, ¿y eso tú levantada a estas horas? -Preguntó él con una sonrisa, recordando que su madre se despertaba de mal humor cuando lo hacía muy temprano.

-No seas insolente, Draco, tampoco me levanto tan tarde. -El rubio rodó los ojos y la mujer rió descaradamente-. Buenos días, Greyback. -Saludó la mujer por encima del hombro de Draco.

Este se dio la vuelta y miró a Fenrir en el portal de la cocina vestido con un gran albornoz blanco y una ceja alzada en diversión. Draco sonrió, acercándose a él y dándole un suave beso en los labios.

-Que estoy delante, degenerados, más respeto -comentó la rubia, entre arisca y divertida a la vez.

Ignorando a la mujer, el hijo rodó los ojos mientras se acercaba a la encimera y le servía abundante desayuno a Fenrir, que en esos momentos se sentaba en una de las sillas altas enfrente de Draco y lateral a la chimenea donde estaba la cabeza de Narcisa.

- ¿Nos vas a contar por qué nos molestas desde tan temprano, madre? -Preguntó el rubio mientras Fenrir engullía con ganas.

-Necesito que me acompañes a un sitio después de la misión de hoy -informó con voz que no dejaba lugar a réplicas.

Fenrir se tensó un poco, pero ninguno se dio cuenta.

-Madre -suspiró Draco, tomándose el puente de la nariz-. ¿No puede ser mañana u otro día? -Terminó, cruzándose de brazos.

-Sin réplicas, Draco. -La mujer ignoró la cara de su hijo, giró la suya hasta que desapareció por una esquina y sólo se pudo ver su largo pelo rubio-. ¡No te atrevas! -Se la oyó decir-. ¡Por Merlín! -Gritó y su pelo se balanceó un poco.

Draco y Fenrir se miraron sonriendo y la cara de la mujer volvió aparecer, pero esta vez con un intenso rubor en sus mejillas. La mujer respiró agitadamente mientras decía:

-Te quiero listo a las doce en punto. -Dijo rápidamente y desapareció con otra llamarada, pero antes de que pudiera desaparecer completamente, se la oyó gritar-: ¡Más fuerte!

La pareja se miró atónita antes de negar con la cabeza y seguir con su desayuno como si nada hubiera pasado.

[…]

Ayer Harry salió de la reunión con un sabor amargo en la garganta. Había notado cómo Voldemort lo miraba mucho más de la cuenta y eso lo ponía muy incómodo. El hombre era sumamente atractivo e intimidante al mismo tiempo, un poco sádico a la hora de calcular sus planes y totalmente desinhibido en cualquiera de los aspectos. Pero él no era tonto. También se había fijado que uno de los encapuchados de menor rango también lo miraba y, aún sin él poder ver sus ojos, sabía que esa mirada estaba ahí, acechándolo, presente en él, y eso olía a conflicto. Algo le decía que ahí había algo que él no podía ver pero sabía que tarde o temprano se iba a dar cuenta de qué se trataba.

Pero volviendo al tema de su Señor, también le habían venido a la cabeza una serie de imágenes extrañas donde un rostro tremendamente parecido al de Él lo confortaba. Ese pensamiento lo asustaba un poco. Lo tenía extrañado. Algo le decía que ya había visto el rostro de Voldemort antes, que lo conocía, pero no sabía de dónde. ¿Había olvidado algo importante? ¿Algo relevante? Quizás no y eran imaginaciones suyas pero también se dio cuenta de que si era así, simplemente lo había olvidado.

Aunque era imposible olvidar unos ojos tan rojos como los suyos.

Salió de sus pensamientos y con un tempus se dio cuenta de que ya era hora de despertar al niño así que se dirigió a su habitación y, cuando abrió la puerta, lo encontró acurrucado en el centro de la amplia cama con todas las sábanas encima. El sonido de la tormenta se oía muy amplificado en su cuarto y eso le hizo fruncir el ceño; ya iba siendo hora de insonorizar un poco el ruido del exterior.

- ¿Kilian? Vamos, pequeño, despierta -llamó Harry al niño con toquecitos suaves.

Unos ojitos azules y con bordes verdosos lo miraron. El niño se desperezó lentamente mientras sonreía a Harry, que lo observaba con ternura.

-Cuando vayas al baño, baja rápido a desayunar…, recuerda que Sirius y Remus vienen a buscarte para que pases el día con ellos mientras yo trabajo -le dijo el auror con una sonrisa.

Kilian abrió muchos lo ojos y sonrió aún más, levantándose de la cama y saltando en ella con felicidad.

- ¡Siiii! -Chilló el pequeño.

-Date prisa porque si vienen y no estás listo, no te llevarán con ellos. -Harry rió mientras el niño se iba corriendo al baño asustado.

Un rayo cayó en la distancia y el ruido hizo eco, no sólo en aquella habitación, sino en todas las paredes de la mansión.

[…]

Con el verdadero cuerpo y rostro de Harry Potter -no de Hardwin Anderson- llegó al Ministerio desde la chimenea de su despacho, la única que comunicaba con la red flu de todo su hogar. Sus pasos eran seguros mientras estos repiqueteaban por las frías baldosas negras y grises. En su camino se topó con varios aurores de menor rango que miraron con curiosidad la carpeta marrón con el reconocido sello rojo de TOP SECRET, CONFIDENCIAL del Cuerpo de Aurores.

-Harry -escuchó que lo llamaban y se dio la vuelta-. ¿Qué haces aquí tan rápido? ¿Ya terminaste el caso? -Preguntó Neville acercándose a él y dándole un abrazo.

- ¿Y tú, terminaste tus vacaciones? -Contrarrestó Harry sonriendo.

Se separaron y Neville negó torpemente, bufando y cruzándose de brazos; aún con el pesado uniforme de aurores puesto, su espectacular figura decía a gritos 'no soy sólo músculos'.

-A Williamson le pareció buena idea interrumpir mis vacaciones para que nuestro escuadrón, con él al mando, nos podamos ocupar de la seguridad del Ministro en un viaje al extranjero. -Terminó el castaño.

Harry rió divertido y Neville rodó lo ojos.

- ¿Por qué no me sorprende? Viniendo de Williamson…

-Si, si, muy gracioso, Harry… Y tú, ¿a dónde vas? -Preguntó él mirando la carpeta que llevaba en su mano izquierda.

-A hablar con Dawlish acerca de la resolución del caso -contestó Harry viendo su reloj en su mano derecha-. ¿Cuándo alzáis el vuelo? -Preguntó.

-En un par de horas y el idiota de McLaggen no aparece -informó Neville mirando también el suyo.

- ¿Por qué no me sorprende? -Volvió a decir el auror divertido; el castaño de ojos azules rió.

-Já já, muy gracioso… -rió sarcásticamente-. En fin tengo que buscar al idiota de mi compañero-. Neville se acercó y le dio varios toques en el hombro, gesto que Harry correspondió.

Neville era unos centímetros más alto que Harry. También era un poco más robusto y los rasgos de su rostro eran muy atractivos. Al contrario que su compañero McLaggen, Neville no usaba sus atributos físicos para ligar excesivamente o regodearse de ello, simplemente era un chico que le gustaba cuidar de los suyos y su trabajo; todo lo demás, como las relaciones sentimentales, para él estaban en un segundo plano.

-Y recuérdale a Goldstein que le toca a él organizar la reunión de este mes, Mark no moverá un dedo para socorrerlo esta vez -terminó el castaño y los dos rieron.

-Se lo diré en cuanto le vea. -Harry caminó más rápido, se le hacía tarde.

Una vez hubo llegado al despacho, entró, encontrando a Robards, Savage, Shacklebolt, Williamson y Dawlish sentados en la amplia mesa y con un montón de pergaminos tirados por todas partes.

-Potter, acérquese, Shacklebolt me ha informado que ya tiene la resolución. -Dijo el Jefe Dawlish haciendo amagos con la mano para que el pelinegro se acercara.

Atravesó el amplio despacho y le dio la carpeta de documentos sin decir ni una sola palabra. Cuando el Jefe de Aurores leyó los informes obtenidos por Harry en la misión, dio un fuerte golpe en la mesa que hizo sobresaltar a los jefes de escuadrón menos a Kingsley, que sonrió muy disimuladamente a Harry sin que nadie de allí lo notara.

- ¡Maldita sea! ¿Cómo es posible? -Preguntó el Jefe lanzando la carpeta a un extremo donde estaban los otros cuatro jefes de escuadrón.

Robards se aproximó a la carpeta, miró extrañado la información y después se fijó en Harry que estaba mirando impasible a Dawlish. Kingsley no perdió detalle de esto y observó todo muy detenidamente, alzando una oscura ceja en dirección a Robards.

- ¿Los actos no fueron cometidos por los Death Eaters? -Preguntó Savage frunciendo el ceño una vez que vio el contenido de la carpeta.

-Así es, señor Savage -contestó Harry- los culpables pertenecen a una banda, sí, pero no a esa banda en específico. No encontré absolutamente nada allí sobre los Death Eaters y sólo cuatro de los veintisiete asesinatos les corresponden a este grupo criminal en específico. Las causas son diversas y aleatorias pero para los otros veintitrés, no se tienen culpables, al menos no por ahora.

El Jefe de Aurores volvió a tomar la carpeta de las manos de Savage y leyó más detenidamente.

-Anotaciones parciales-

Notas en el margen superior derecho…

*En las dos primeras semanas y un día, el informador no aparece.

*Día 1 (primera reunión después del primer contacto): Antes de la iniciación se descubre que no están ligados a esta banda criminal y que se hacen llamar 'Arkilles' (alrededor de veinte miembros efectivos y bajos copartícipes). Sus principales objetivos son los robos en las casas muggles y mágicas, las apuestas ilegales y el tráfico de pociones y plantas alucinógenas.

*Ese mismo día el integrante Anthony Hoslehov -alias Stolk-, reconoce haber entrado a robar al domicilio de Talillah Damieta Rosead -ex Jefa del Departamento de Finanzas y Capital del Ministerio- y asesinarla a sangre fría -sin magia-. Descripción física del sospechoso: Seis coma veintitrés pies (metro noventa), ciento noventa y ocho libras (noventa kilos), cabello castaño ensortijado y corto, ojos azules, piel blanca, cejas abundantes, barba corta. Edad aproximada: cuarenta y cinco años.

Más datos en la página 3.

*Día 2 (segunda reunión): Se conoce el alias y el aspecto del jefe de la organización criminal -Vultk-. Descripción física: Ronda los seis coma veintitrés pies (metro noventa), unas trescientas libras de puro músculo (ciento treinta y cinco kilos), cabello gris hasta un poco más abajo de los hombros, piel bronceada, ojos azules y rasgos marcados. Edad aproximada: treinta y cinco años.

*Ese mismo día desaparece Ilhan Malone -alias Skrit-.

Más datos en la página 4.

*Día 3 (primer golpe en la banda): El integrante Tycon Awering -alias Korst-, reconoce abiertamente (en más de tres ocasiones) haber asesinado a Charles Timothy Graham -político y filántropo- por un robo fallido. Descripción física del sujeto: Cinco coma cincuenta y siete pies (metro setenta), cerca de ciento ochenta y siete libras (ochenta y cinco kilos), cabello corto rubio, ojos azules, piel blanca, nariz semi torcida, cicatriz en la mejilla izquierda. Edad aproximada: cuarenta y cinco años.

No hay más datos.

*Día 4 (tercera reunión): La integrante Ammelia Vincent -alias Ezlan-, reconoce haber torturado hasta la muerte a un oficial del Ministerio -se desconoce cuál de los tres asesinados entre los veintisiete del atentado-. Descripción física: Cinco coma cuarenta pies (metro sesenta y cinco), cerca de ciento veintiuna libras (cincuenta y cinco kilos), cabello castaño, largo y rizado hasta la cintura, piel pálida, nariz recta, ojos castaños y almendrados, pómulos alzados. Edad comprobada: veinticuatro años.

*El integrante Rodrigo Listrengo -alias Tesir-, reconoce haber asesinado a la Juez del Wizengamot, Mary Antaine Kelwint. Descripción física: Seis coma veintitrés pies (metro noventa), aproximadamente doscientas veinte libras (cien kilos). Se desconoce más acerca de su aspecto físico porque siempre viste de negro y va encapuchado sin dejar ver su rostro.

Más datos en la página 5.

-Fin de la primera página-

*Declaración y presentación de pruebas…

Yo, Harry James Potter, hago entrega de cuatro viales con las memorias de los eventos ocurridos en los días anteriores para posterior revisión del Wizengamot en caso de juicio. En los viales se muestra el momento exacto de las confesiones y las pruebas incriminatorias de los investigados en cuestión.

Art. 14 del Código de Obligaciones de Aurores Secretos.

Por la presente declaro, por mi placa de Auror y por el Ministerio, que los documentos presentados son veraces y que no he alterado prueba alguna.

Art. 1 del Código de Obligaciones del Cuerpo de Aurores.

-Fin de la segunda página-

-Esto no entraba en mis planes -comentó en voz alta el Jefe, tapándose la cara con toda la palma de su mano, suspirando pesadamente.

- ¿Señor? -Interrumpió Harry sus pensamientos-. Habrá un golpe esta misma noche en la casa de apuestas The Black-Bet. Quieren aprovechar que Quentin Burke no ha estado cerca en estos días para hacerse con toda la recaudación y está confirmado que Vultk se presentará allí. Dijo explícitamente que quería 'calcinar' el local de ese 'tramposo' de Quentin

-Hay algo que no cuadra -comentó Robards con una ceja alzada-. ¿Cómo es posible que esta banda criminal siga vigente todavía? Tengo entendido que su último golpe fue al Ministerio en el invierno del noventa y seis… Y Potter, ¿por qué Ilhan Malone o Skrit, como se llame, dijo que pertenecía a los Death Eaters cuando no era así?

-El ataque no fue contra el Ministerio -negó Shacklebolt mirando fijamente a Robards- fue contra San Mungo -corrigió.

Robards asintió distraído mirando a Harry, tan distraído, que no notó cómo a Kingsley le brillaron los ojos.

-Desconozco la razón de ello, señor -dijo Harry mirando al altivo hombre- tengo suposiciones pero cualesquiera que sean no podrán ser comprobadas… En el documento número cuatro verán que el tal Ilhan Malone no existe como tal. Fui testigo de cómo el hombre cambiaba su aspecto en segundos.

-¿Era un metamorfomago? -Le interrumpió Williamson, mirando a Savage con suficiencia y pedantería.

Savage lo miró pero no le hizo ningún caso.

-O poción multijugos -bufó Savage.

-En cualquier caso no puedo comprobarlo, señores -negó el pelinegro mirándolos -no conozco su aspecto real y cualquiera que sea se ha evaporado porque se encuentra desaparecido desde la segunda reunión. -Terminó, esta vez mirando a Dawlish.

-Si, esa información ya la sabía, Shacklebolt me informó que el hechizo de rastreo, seguimiento y acecho que se le puso desde el primer momento, se inhabilitó el día en que desapareció.

-Y eso sólo puede significar que está muerto. -Habló Savage después de varios minutos callado-. Da igual si sea un metamorfomago o utilizara la poción multijugos, eso no impide que ese hechizo se inhiba.

-Sí, ese hechizo sólo se quita una vez el sospechoso entra en Azkaban, de modo que tenemos nada y todo a la vez… -Suspiró Kingsley-. Usted dirá, Jefe.

-Es mejor eso que nada, al menos podemos resolver algunos casos. -Respondió el hombre ceñudo-. Potter, puede retirarse. -Mandó y el auror se fue de la oficina.

Todos sabían que Dawlish estaba muy malhumorado. Como arena arrastrada por el viento, se le había escurrido de las manos la investigación que lo podía llevar al estrellato. Kingsley, a su lado, sabía que el anhelo más grande del Jefe de Aurores era el de poder poseer una Orden de Merlín o el premio Auror de Diamante. Negó internamente con la cabeza; sólo él no se daba cuenta de que ninguno de los dos premios iba a llegar…, y más con aquellos procedimientos indebidos con los que había manejado el Cuerpo de Aurores desde hace más de cinco años.

Con un brillo de determinación en los ojos, Dawlish puso encantamientos de privacidad y habló.

-Robards, Savage, Shacklebolt, organizad un equipo de asalto, quiero que los atrapéis in fraganti. Traedme la cabeza del responsable, puede que con eso nos quitemos de encima a varios muertos más; para la población, cuatro no son suficientes -los tres hombres asintieron-, revisad los documentos concluyentes de Potter y después deshaceos de ellos, quiero pruebas incriminatorias firmes, no confesiones que pudieron ser una invención. Decretad secreto de sumario tanto si son atrapados como si no, no quiero a la prensa detrás. -Kingsley sonrió con satisfacción, su Jefe era tan predecible.

Dawlish los despidió de allí en cuanto todos asintieron. Los tres se dirigieron a sus respectivos despachos; en caso de Williamson, éste al despacho del Ministro; y Kingsley llegó al suyo perdido en sus pensamientos. Cuando entró, colocó sus efectivos hechizos de privacidad.

- ¿Y entonces? -Oyó que le preguntaba Harry; este siguió a lo suyo sin hacer caso a la pregunta del menor.

-Actuó según lo planeado. -Contestó el hombre después de unos segundos.

Avanzó por el despacho hasta sentarse tras su escritorio y frente a Harry que lo miraba tenso.

-Y entonces, ¿por qué tienes esa cara? -Preguntó el pelinegro.

Kingsley se acarició la barbilla, meditando.

-Necesito contactar con el círculo interno, tiene que haber un cambio de planes urgente, pero no puedo salir de aquí así que te tocará a ti reunirte con alguno de ellos.

- ¿Pasó algo, Kings? -Preguntó Harry con el ceño fruncido, echándose hacia delante en su asiento.

-Harry…, hace mucho tiempo que tengo sospechas de que uno de los hombres de confianza de Dawlish no sólo recibe órdenes de él. Ayer te conté sobre la fuga de información masiva que ha habido a lo largo de todos estos años en nuestro departamento y hasta hace unos momentos para mí, sólo había dos posibles culpables, Williamson o Robards, pero… -Se interrumpió el hombre, mirando a la nada.

- ¿Pero? -Incentivó Harry, expectante.

-Es Robards, su desliz de antes me lo confirma. -Harry miró al hombre intensamente para que terminara de exponerse-. Arkilles, elegimos expresamente esa banda por una sola razón: el último golpe de los Arkilles fue a San Mungo en el invierno de mil novecientos noventa y seis, pero… ¿recuerdas qué lugar dijo Robards?

Harry rodó lo ojos.

-El Ministerio -contestó.

-Ahí está la cuestión. El Ministerio no fue atacado, o al menos, él no debería de haber sabido que eso sucedió porque en aquella madrugada sólo McLaggen padre, Robinson padre, River y yo estábamos haciendo la ronda, y cuando lo notificamos al Ministro nos prohibió por magia hablar del hecho para que no cundiera el pánico en la comunidad, además de no levantar registro del hecho. Los aurores supieron que algo raro había cuando se incrementó la seguridad, pero siempre lo atribuyeron a severas medidas por el ataque de San Mungo. -Terminó Kingsley removiendo algunos pergaminos y escribiendo rápidamente en uno de ellos.

-Entonces... Si el Ministro levantó el secreto mágico, él no tuvo manera de saber aquello. Tanto McLaggen padre como Robinson padre fueron asesinados hace un par de años y River quedó en coma mágico, sólo quedabas tú y… ¿no le dijiste nada cierto? -Preguntó Harry, pero algo le dijo que esa pregunta sobraba.

Kingsley rodó los ojos.

-Por supuesto que no, Harry. El hecho de que te lo esté contando ahora sin ningún riesgo es porque el Lord logró romper ese sello mágico, pero sólo se lo informé a él y al círculo interno… Robards es el que vende la información, ya no tengo duda de ello.

-Maldito desgraciado. -Dijo Harry volviendo a colocarse bien en la silla, apretando tan fuertemente los reposabrazos que sus nudillos quedaron blancos-. Por basuras como él, Dawlish y Pettigrew, gente inocente… -A Harry se le endureció la mirada y Kingsley levantó su rostro para mirarlo detenidamente.

Harry siempre había luchado en contra de cualquier tipo de venganza personal por lo sucedido con su familia. El ejemplo de Sirius fue más que suficiente para saber que la venganza no siempre trae algo bueno. En cambio, lo pensó detenidamente y actuó con la cabeza fría: si era un agente de la ley y el orden, un auror que luchaba por la justicia, podría retraer poco a poco esos deseos de venganza y hacer que las malas personas pagaran por sus crímenes.

No atraparía a los asesinos de sus padres pero hacía algo mejor: ayudaba a que esas situaciones no se volvieran a repetir. Lastimosamente no contó con que el Sistema Mágico, el Ministerio, el Wizengamot e incluso el Cuerpo de Aurores, estaba y era corrupto. No desde sus inicios, sino desde que varios pensaron que el mundo mágico estaba mejor sin que ciertas criaturas se hicieran con el poder y que otras les ayudaran.

Ahora Harry era consciente de ello y sabía que -más que nunca- iba a luchar hasta que todo volviera a ser como era antes, como cuando Albus Dumbledore era el Jefe de Magos del Wizengamot y James Potter -el Administrador- era el favorito para ocupar el puesto del gran hombre después de su retirada.

Harry había cambiado en pocos días, pero él estaba seguro de que lo hizo para bien; su pupilo no hacía daño si no era estrictamente necesario, así que por esa parte, él nunca tendría problemas de remordimiento.

[…]

Harry todavía no se acostumbraba a viajar por ese nuevo método. Era tremendamente parecido a la aparición pero con la diferencia de que sentías cómo eras absorbido hacia abajo -como si cayeras por un tubo- y si a eso le sumabas la bruma negra que aparecía de la nada…, fantástico, ya tenías la combinación perfecta entre viajar por flu y la aparición.

Mirando a su alrededor, se encontró en medio de la sala de reuniones en la que estuvo ayer por la noche ultimando los detalles del plan. Estaba completamente vacía a excepción de la mesa con las sillas y varios candelabros y lámparas pegadas a la pared en varias esquinas.

Suspirando irritado, avanzó unos pasos hacia la única puerta que allí había. Oyó unos siseos y paró repentinamente, eran escalofriantes y perturbadores. Se aventuró a tocar la puerta pero ninguna voz o permiso de pasar se oyeron, así que la abrió. Cuando asomó la cabeza, la imagen que le recibió no lo asustó de milagro, pero sí que lo petrificó.

La gran serpiente de colores pardos que había visto comerse a Phillioph estaba con otra serpiente, a ser posible más impresionante que la anterior. Era de colores fríos y verdosos, con las escamas muy brillantes y de unos buenos trece metros. Impresionado, miró cómo las dos serpientes giraban su cabeza hasta observarlo a él y su quijada cayó al suelo cuando vio los ojos rojos y conocidos de la más grande.

"¿Qué demonios…?".

Pensó Harry, pero no tuvo tiempo de hacerse una teoría cuando vio cómo la serpiente gigante avanzó hasta él lentamente y cuando estuvo a centímetros, se fue encogiendo poco a poco, transformándose en el híbrido encapuchado que había visto aquella vez, antes de que un hermoso rostro lo reemplazara.

Voldemort era una serpiente. Voldemort era un animago.

Y, finalmente, el híbrido de piel extremadamente blanca, nariz chata y sin cabello alguno, se transformó en el hombre apuesto que era. Harry no pudo apartar la vista de aquellos ojos rojos que lo miraban fijamente desde arriba; Voldemort era varios centímetros más alto que él.

Repentinamente se dio cuenta de que el aire le faltaba y un rubor ligero adornó sus mejillas. Bajo la mirada divertida del imponente hombre, Harry dio varios pasos atrás e inclinó la cabeza en respeto y saludo, no pudiendo decir palabra alguna por su garganta reseca. El apuesto hombre miró complacido al muchacho, que no volvió a alzar la mirada. Caminó los pasos que el chico se había separado, con una de sus manos, tomó su barbilla y, sintiendo como Harry temblaba, le alzó su rostro.

La cara suave de Harry ardía, podía sentirlo.

- ¿Qué te trae ante mi presencia? -Preguntó Voldemort en un susurro mortal, sin alejar los dedos de la barbilla del muchacho y mirándolo a los ojos intensamente.

Harry abrió los labios pero las palabras no acudieron a él. Voldemort bajó la mirada y se fijó en ellos. El menor enrojeció aún más e intentó apartarse, pero el mayor se lo impidió tomándolo más severamente de la barbilla, todavía sin apartar los ojos de sus labios.

La serpiente los miraba con diversión, como si entendiera todo. Los dos se habían olvidado de ella.

-King…, Kingsley me pidió qu…, que le informara sobre cambios en el…, el plan. -Tartamudeó Harry.

- ¿Y cuál es ese cambio? -Preguntó el hombre mojándose los labios lentamente.

El gesto no pasó desapercibido para Harry que miró los labios del hombre sin ninguna timidez. Voldemort sonrió ante ello y el joven auror pudo ver la sonrisa más perfecta que había visto jamás.

"¿Qué demonios te está pasando, Potter? ¡Reacciona!". Pensó.

Harry logró deshacerse del agarre del hombre sin forcejear mucho, retrocedió varios pasos más y sin mirar al hombre a la cara, buscó entre sus bolsillos la nota que había escrito Kingsley y se la extendió. Voldemort alzó una ceja pero la tomó, la leyó y asintió.

-Buenas noticias -susurró el hombre para sí.

Harry fingió no haberlo oído, pero segundos después, Voldemort lo volvió a sorprender cuando empezó a hablar en la lengua de las serpientes y, esta vez, no puso resistencia cuando una voz en su cabeza le decía que lo mirara.

-Nagini, nuestra suerte está cambiando para bien -sonrió el hombre mirando a la serpiente-, busca a Severus, yo convocaré a los demás.

Y con un movimiento de cabeza, ésta desapareció en segundos, dejando a Harry aún más atónito que antes.

- ¿Alguna cosa más, auror Potter? -Preguntó Voldemort con una sonrisa y Harry se espantó.

El hombre se había acercado sigilosamente a él mientras seguía mirando el lugar donde estaba la serpiente antes. Fijó su mirada en aquellos ojos que estaban a centímetros de él y preguntó:

- ¿Qué? -Harry no había escuchado nada.

Voldemort volvió a sonreír.

- ¿Que si necesita algo más? -Preguntó.

Harry negó ferozmente con la cabeza y se separó del hombre, inclinándose levemente ante él y saliendo de allí por donde había venido. Una vez en la sala de reuniones, se desapareció con un solo pensamiento:

"¿Qué demonios había pasado allí dentro?".

[…]


N/A:

¿Cómo que qué demonios es eso, Harry? ¿De verdad no lo sabes? Eso es el feeling que hay entre vosotros dos… Aunque tú, amigo mío, no te des cuenta todavía jajaj xD

Hola holita, ¿cómo están? Lamento mucho haberme tardado pero esta última parte del fic me ha matado. No había inspiración de cómo sería su primer "algo" y me quedé ahí durante mucho tiempo… Pero mehh este fue el resultado, espero que les guste.

Otra pareja ha sido revelada y son nada más y nada menos que Severus-Amarok. Y ya pudisteis notar que Narcisa tiene la suya también -y que estaban haciendo cositas malas delante de la chimenea mientras hablaba con Draco-. En el próximo capítulo se revelará la de ella y con eso cerramos las parejas protagonistas de este fic (por ahora, ya que faltan dos o tres más en salir): Tom/Harry, Sirius/Remus, Fenrir/Draco, Severus/Amarok y ¿?/Narcisa. Los primeros nombrados son los Tops (dominantes, semes, etc.) y sus parejas son los Bottoms (subs, ukes, etc.).

El siguiente capítulo estará dedicado a la primera persona que adivine quién es la pareja de Narcisa xD ¡Vamos, intenten adivinar, es muy obvia!

Quiero decir que Kilian es un personaje bastante importante en la trama, ahora no tiene mucho dialogo etc., pero ese niño es un amor y quiero que Tom y Harry lo adopten como suyo (porque en este fic no hay mpreg). Más adelante veremos si las demás parejas de hombres también adoptan alguno xD

Contestación a comentario sin perfil:

Guest: ¡Aquí está el capítulo! ¡Espero que lo disfrutes!

Sahara Potter: Si, en efecto, todo formaba parte del plan para que se les uniera. Recuerda que en ese mismo capítulo, Harry piensa que quizás no hubiera creído a Kingsley si este le hubiera contado algo… Imagínate a Kingsley diciéndole a Harry que para demostrarle que todo aquello era cierto, tenía que entrar en la casa de un empleado del Wizengamot y robar unos documentos… Harry pensaría que Kingsley se ha vuelto loco o ha perdido la razón. Además, Harry era muy apegado a la ley etc., no la iba a quebrantar así como así. Tenían que hacer que Harry abriera los ojos por sí mismo porque si no, nada de lo que le dijeran iba a tener valor para él. Espero haberte solucionado las dudas y ¡gracias por comentar!

¡Y por ahora me despido! Hasta prontooooo!

¿Reviews? ¿Crucios por no hacer que Harry y Tom se besen? xD Quizás en el próximo capítulo si son buenos conmigo xD

Yara Riddle Black.