Algunos personajes son de propiedad de la maravillosa escritora Stephenie Meyer y algunos son creación mía.


Si digo que no disfruté escribiendo este capítulo mentiría;

ha sido uno de los capítulos más difíciles, pero de los más satisfactorios.


Esta historia está basada en hechos reales, algunas situaciones sí son producto de mi imaginación.


Lee bajo tu responsabilidad.

Historia con alto contenido sexual, palabras obscenas, casos de incesto, etc, etc.

Así que no vengas de santurrona porque si leíste fue porque quisiste, yo te advertí.


Beteado por Kelly Escobar del grupo de betas FFAD

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"El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo"

Gibran Khalil Gibran, poeta, Líbano


Video del capítulo:

Uliana Lopatkina - Dying swan

www (punto) youtube (punto) com /watch?v=-T2UeKKac-s

Canción del capítulo:

Luz sin gravedad - Belinda

www (punto) youtube (punto) com /watch?v=wNKUxtV1VJE

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Capítulo seis

La muerte del cisne

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"La naturaleza del cisne es tal, que no canta sino en el último año de su vida".

— ¡Otra vez! —bramó Gianna molesta.

—Pero… —Isabella intentó replicar pero Gianna habló esta vez aún más exigente.

—Nada de excusas, llevas años practicando cada uno de los movimientos, esta pieza es especial, Isabella. —Gianna solo llamaba a Bella por su nombre cuando estaba muy molesta—. La muerte del cisne nunca ha sido una pieza para mediocres, así que desde el principio —exigió.

Isabella llevaba ya más de dos horas ensayando, se había alegrado al ver la pieza que Gianna quería que practicara pero lo que nunca se esperó fue que estuviera de tan mal humor y tan exigente; si se equivocaba en el más mínimo movimiento la hacía retomar todo desde el principio.

— ¡Detente de una vez! —gritó Gianna furiosa.

— ¿Qué sucede? ¿Qué hice mal? —preguntó Bella algo asustada por la expresión de Gianna, en el rostro de esta no había ni la más mínima sombra de la dulce Gianna de siempre.

— ¿Qué hiciste mal? —repitió irónica Gianna—. Isabella… tu rostro no tiene expresión alguna cuando se supone que estás en plena agonía y tus brazos no son alas, parecen un par de palos de escoba, ¡no tienen vida! ¡Se supone que son las alas de un hermoso cisne! Estás muy mal, a duras penas tus pies hacen lo correcto. Mejor vete a casa, no quiero seguir perdiendo el tiempo —agregó lo último dándole la espalda a Bella—. Pequeña, si escogí esta pieza es porque es exigente y sé que tú puedes hacer una interpretación perfecta, ya no eres una niña. —Se acercó a Bella y la abrazó—. Necesitas sentir; esta pieza es cuestión de sentimientos, siente como la mujer que eres… Ahora solo vete a casa ¿sí? —y dándole un beso en la frente Gianna abandonó el salón.

Unos minutos después Bella salía del estudio de ballet y tomaba un taxi camino a casa de Edward para hablar con Esme, sin embargo las palabras de Gianna se repetían en su mente, ¿tan mal estaba bailando? Debía enfocarse, estudiar mejor la pieza, cada movimiento, convertirse en un cisne ¿Qué tan difícil podía ser? Mucho, pensó Bella; si tanto le había disgustado a Gianna su interpretación.

Gianna, Gianna, Gianna… nunca se había mostrado tan dura con ella; si hubiese hecho otro comentario sobre su interpretación se habría puesto a llorar como un bebé pero recordó que el ballet no era fácil, no eran solo tutus y zapatillas, el ballet era mucho más que eso y ella no se permitiría llorar, no mientras estuviera bailando. ¿Pero quién dice que no hay una primera vez?

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— ¡Bella! Mi niña, te estaba esperando —dijo Esme mientras corría a abrazar a Bella en cuanto la vio cruzar por la puerta.

—Hola, Esme —Sonrió Bella para luego corresponder el abrazo.

—Ven, pequeña vamos a la terraza a tomarnos un té, ¿está bien? —Bella solo asintió.

Cuando llegaron a la terraza, qué estaba ubicada en la parte trasera de la casa y desde donde se podía ver el jardín tan bien cuidado de Esme, Bella no lo soportó más y dejó salir la pregunta que tal vez la llevara a conseguir la información que tanto ansiaba.

— ¿De qué decisión hablabas en el mensaje? Lo siento Esme pero no lo comprendí —informó Bella.

— ¿Cómo que no lo entendiste, Bella? Está más que claro… No me gustó que no aceptaras la invitación a pasar vacaciones con nosotros en Canadá —expuso Esme algo ceñuda.

— ¿Yo? No sé de qué vacaciones me hablas. —Negó confundida Bella.

—Bella, Edward me dijo que la amiga que iba a invitar no podía ir porque usaría las vacaciones para estudiar ¿Cuántas amiga tiene Edward? No me respondas eso —bromeó Esme tratando de aligerar el ambiente—. Pero tú eres la única a la que hace parte de los planes familiares ¿si no eres tú, quién más iba a ser?

—Yo de verdad que no lo sé —dijo Bella con un deje de tristeza.

— ¡Oh! —Esme tomó la mano de Bella en sus manos—. No te pongas triste, seguro yo entendí mal —se apresuró a explicar Esme.

—No lo sé… esto es muy raro —comentó Bella ladeando la cabeza y llegando de inmediato a la conclusión de que la invitada de Edward no era otra que la misma April.

—Tranquila, cuando Edward regrese a casa aclararé toda esta confusión —manifestó Esme—. Ahora tomate el té y cuéntame cómo va el ballet.

Bella suavizó un poco su expresión y empezó a contarle como iba el ballet, le narró de manera detallada lo que había sucedido con Gianna en el último ensayo y Esme cómo buena artista que era, digna graduada de Juilliard, supo escucharla. Esme Cullen era nada más y nada menos que una violinista retirada, pero no cualquier violinista, en su momento fue la mejor de todo Estados Unidos, pero cuando su segundo embarazó llegó decidió retirarse; por ello a Esme se le hacía tan fácil y tan agradable hablar con Bella, las dos compartían la pasión por el arte y quien mejor que ella para darle un consejo.

—Recuerda que la practica hace la perfección, solo es cuestión de que practiques y pongas el corazón; eres maravillosa, Bella —opinó Esme mientras acompañaba a Bella a la puerta, donde un taxi la esperaba para llevarla a casa.

—Gracias Esme por todo, eres como una madre para mí —dijo con voz contenida Bella al despedirse Bella.

—No ha sido nada y tú eres mi hija favorita. — Esme le guiño un ojo juguetonamente antes de que Bella se acomodara en el asiento trasero del taxi que tomó rumbo a casa.

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Media hora después Bella estaba frente a casa; observó los autos de Emmett y Edward estacionados en frente, se imaginó que sería noche de películas o de lo que sea que se les hubiese ocurrido, sonrió ante esa idea. Sin embargo su mente no dejaba de pensar en todo lo que había vivido en tan solo un día; se había enterado de que hace meses Edward estaba conquistando a April, la noche anterior él había intentado besar a su mejor amiga, April por su parte le había ocultado información y eso aunque no lo había demostrado le dolía; luego en el incidente con Gianna y como guinda del pastel la conversación con Esme; era definitivo, ese era el peor de sus días.

Al cruzar el umbral escuchó como los chicos discutían, sus voces provenían de la cocina; dejó su bolso a un lado de la puerta y se encaminó en esa dirección, escuchó la voz de Edward y apresuró el paso; la conversación que había tenido con Esme aún estaba presente y necesitaba hablar con Edward al respecto, no podía creer que él le hubiese ocultado algo tan importante por muy doloroso que fuera. Bella siguió caminando hasta que escuchó como su nombre era pronunciado por uno de ellos, en ese momento se detuvo y decidió escuchar la conversación a escondidas; Bella sin saberlo estaba cometiendo un gran error, debió quedarse un rato más con Esme o anunciar su llegada, porque lo que estaba próxima a escuchar le desgarraría el alma.

— ¡Vamos Edward! Responde la pregunta. —La voz de Rosalie se escuchaba perfectamente.

— ¡Caramba, hermanito! Solo di sí o no. —Emmett presionaba a Edward.

— ¡Joder! ¡Qué no! ¡Yo no creo en esas mierdas! ¡Yo no soy un imbécil para creer en esas estupideces cursis! —Edward gritó haciendo que Bella se acercara más a la cocina y sin que ellos se dieran cuenta, se recostara en el marco de la puerta a escuchar; aunque estaba un poco asustada, pues nunca había oído a Edward gritar.

—Cálmate hermano, no es para tanto —intervino Jasper con tono sereno.

— ¡¿Qué me calme?! ¡¿No era esto lo que ustedes querían oír?! ¡Pues bien! ¡Ahora escuchen y quiero que les quede claro! ¡Yo no amo a ninguna mujer, mucho menos a Bella! ¡Jamás me voy a enamorar y jamás me enamoraré de Bella! ¡No la amo! —gritó Edward, pero justo cuando se dio la vuelta para salir de la cocina se encontró con la expresión torturada de Bella.

Bella había escuchado todo y tras cada nueva frase que pronunciaba Edward las grietas que en su corazón se abrieron dieron paso a un abismo casi imposible de cruzar.

Un gemido y un par de lágrimas hicieron presencia, emergían de Bella y fue eso lo que hizo que todos los demás también se percataran de su presencia.

Rosalie se tensó y miró de inmediato a Jasper, quien tenía su mirada fija en Edward que estaba frente a Bella totalmente paralizado, el siempre gracioso Emmett estaba asustado y mucho; todos esperaban la reacción de Bella y pasaron varios segundos hasta que ella actuó…

Bella salió corriendo en dirección a su habitación, sentía que el oxigeno era poco, que respirar le era imposible, al llegar a su habitación lo primero que observó fue una foto de ella y Edward de pequeños, no lo soportó más y se dejó caer hecha un ovillo frente a la imagen que parecía burlarse de ella; casi al instante Jasper llegó a su lado y la tomó en brazos, se sentó en el sofá que estaba frente al balcón y acomodó a Bella en su regazo, ella lo abrazó fuertemente y empezó a llorar, sus sollozos partían el alma de Jasper que la amaba como se ama a una hermanita, en ese momento él se maldecía por haber permitido que esa conversación que empezó como un juego terminara en aquello… en el sufrimiento de Bella.

— ¿Por qué Jass? ¿Por qué? —Reclamaba Bella en medio de los sollozos—. No soy buena para él, no soy suficiente, soy muy simple ¿es eso verdad?

—No digas tonterías, Bella —dijo Jasper acariciándole el cabello—. Tú eres magnifica, increíble, cualquier chico se moriría por tenerte; Edward solo está cerrado a la posibilidad de amarte… es un completo idiota —lo último Jasper lo dijo en un leve susurro.

—Me duele, Jass… me duele aquí. —Mirando a Jasper, Bella se señaló directo en el lado de su corazón—. Está matándome, no es justo, ¿acaso es un castigo? ¿Hice algo malo? —inquirió con la voz quebrada.

—No, pequeña no te tortures, Bella el amor no es fácil —expresó Jasper acercando a Bella más a si.

—No es fácil, ¡Ja! Pero a ti y a los demás les va bien, tú tienes a Alice y Rose a Emmett, ustedes se aman… y yo… yo… no —el llanto impidió que ella siguiera hablando.

—Es porque tú eres más fuerte que nosotros, bella princesa —argumentó Jasper para evitar que Bella siguiera hablando.

—Voy a sufrir 53 años como dijiste —sollozó Bella.

—No, princesa ¡¿Cómo crees?! No son 53, me equivoqué, son 51 años, nueve meses y cuatro días —el comentario tan despreocupado y tan típico de Jasper hizo que Bella levantara la cabeza y sonriera.

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Una hora después Jasper bajaba una a una las escaleras y se encontró con una escena digna de película, Jacob tenía a Edward agarrado por el cuello de la camisa contra la pared, mientras Rosalie animaba a Jacob para que le partiera la cara a Edward y Emmett yacía en el sofá despreocupado.

— ¡Alto! —gritó Jasper cuando puso el pie en el último escalón—. ¿Acaso quieren que Bella se ponga peor, par de primates?

— ¿Peor? ¿Tanto afectó a Bella el comentario de este estúpido sobre los desordenes alimenticios de las bailarinas? —preguntó Jacob enojado sin soltar a Edward de su agarre.

Jasper miró de inmediato a Rosalie sorprendido por lo que Jacob había dicho, Rosalie solo gesticuló un: "fue lo único que se me ocurrió".

Jacob al ver que nadie decía nada soltó a Edward y salió disparado en dirección a la habitación de Bella, pero cuál fue su sorpresa al ver que ella no estaba allí. Se acercó al balcón y encontró la prueba de que Bella había escapado; una sabana estaba amarrada en uno de los barrotes. La ira y la zozobra se apoderaron de Jacob y en menos de un parpadeo estaba de nuevo frente a Edward; no tuvo contemplaciones con él y empezó a descargar su desesperación golpeándolo, Jacob estaba demasiado furioso con Edward por lo que había ocurrido y la frustración de no saber donde estaba Bella lo tenían ciego.

— ¡Demonios! ¡Cálmate, Jake! —pidió Emmett, quien alejó a Jacob de un Edward que nunca se defendió y que se había ganado un labio y una ceja partida.

— ¡¿Qué me calme?! ¡No voy a calmarme, Emmett! ¡No es tu hermana la que no está en su habitación! —escupió Jacob tratando de liberarse del agarre de Emmett.

— ¡¿Qué?! —exclamó Rosalie.

—Bella no está, se escapó por el balcón… —dijo Jacob—. Mi hermanita… no está. —Su voz se transformó en un sollozo.

El mundo se detuvo para ellos, en especial para Edward que quería morirse en ese preciso momento.

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Bella corría por las calles oscuras de New York, aún le faltaban unas cuantas calles para llegar a su destino, cuando intentó cruzar una de las avenidas casi fue atropellada por un conductor borracho, afortunadamente no pasó de un susto pero si se ganó un par de insultos de aquel conductor.

— ¡Muchacha, loca! ¿Acaso se te perdió Halloween? —le gritó el tipo.

Bella vestía un tutu blanco, habitual en sus prácticas de ballet clásico y por supuesto también llevaba puestas sus zapatillas, su cabello caía en su espalda y su rostro estaba bañado en lágrimas, quienes la observaban en la calle solo pensaban una cosa: "pobre muchacha".

Unos quince minutos después Bella entraba al estudio de ballet, podría decirse que era una afortunada por tener una llave, pero en ese instante ella no se sentía para nada afortunada, se sentía más bien desdichada. Entró al salón donde unas horas atrás había estado ensayando con Gianna, encendió el reproductor de música y se dejó llevar por los sentimientos que la embargaban, fue en ese momento que comprendió lo que Gianna le decía sobre la expresión y los sentimientos de esa pieza, "La muerte del cisne" era agonía, justo lo que su corazón vivía.

Bella estaba agonizando, cual cisne a punto de dar su último aleteo y abandonarse en los brazos de la muerte… su corazón y su noble alma daban los últimos suspiros, la muerte era una realidad, porque para morir no es necesario que el corazón deje de latir, para morir solo se necesita callar al corazón.

Bella moría esa noche tal como Edward había muerto hace varios años atrás.

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—Mírala, Gianna. Tú alumna es magnífica, mira su expresión facial, sus movimientos, Isabella Swan está muriendo, es el cisne.

—Tengo que ir a hablar con ella, algo malo le pasó, está llorando —dijo Gianna haciendo caso omiso a quien la acompañaba esa noche mientras observaba a Bella interpretar la pieza que habían estado practicando.

—No Gianna, tú no vas a ningún lado, cariño —habló quien acompañaba a Gianna—. Esa chica va a ser para mi ¿cierto? Es impresionante su interpretación —decía mientras observaba avariciosamente a Bella.

—No, por favor, a Bella no —suplicó Gianna.

— ¿No y por qué no? La chiquilla es perfecta para mí y muy hermosa, tanto o incluso más que tú, tú también fuiste mía Gianna y de las mejores —sonrió maléficamente después de hablar.

—Por favor te lo pido, Bella es una niña inocente mira D… —Gianna se quedó en silencio cuando la mano de su acompañante fue puesta en su boca para que guardara silencio.

—Mira Gianna, ella… —señaló a Bella—. No es una niña, es una mujer, una hermosa y talentosa mujer que justo en este momento está viviendo la muerte y cuando sea tiempo yo la haré mía, la moldearé para que sea insuperable, así que no me vengas con excusas porque muy bien que te gustó estar conmigo, tal vez a ella también le dé el trato preferencial que tú recibiste… Y otra cosa, para ti soy Meyer, me llamas por mi apellido, jamás por mi nombre —y dicho esto salió dejando sola a Gianna que miraba absorta como Bella terminaba su interpretación y caía al suelo, al tiempo que un rayo surcaba el cielo, anunciando una tormenta.

Gianna quiso acercarse a Bella, pero ella no sería una buena compañía para la pequeña, puesto que no dejaba de pensar en lo que "Meyer" le había dicho y por primera vez después de un largo tiempo Gianna sintió miedo.

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Una hora había transcurrido desde que Jacob había descubierto que Bella no estaba, nadie le había avisado a Charlie, preferían esperar un poco más antes de hacerlo, todos se encontraban pensando en dónde podría estar Bella a esas horas: Rosalie intentó llamarla pero al primer repique descubrieron que Bella había dejado el celular, Edward llamó a April para preguntarle si Bella había ido con ella pero esta tampoco sabía nada. Al ver qué no había noticias de Bella, todos empezaron a planear la búsqueda pero cuando ya cada uno tenía asignado el lugar al que iría a buscar se escucharon varios sonidos provenientes del segundo piso al parecer de la habitación, todos se apresuraron a subir pero quien llegó primero fue Edward.

Los rayos que atravesaban el cielo iluminaban a Bella, quien se hallaba de pie justo en el balcón, estaba mojada por la multitud de gotas de lluvia que empezaron a caer camino a casa, sus hombros estaban caídos y su cabellera castaña le cubría la mitad del rostro; tan solo con verla Edward sintió una punzada en el alma, poco a poco él se fue acercando hasta ella y cuando la tuvo en frente la abrazó fuerte. Los demás observaban la escena sin saber qué hacer, sentían que ese era un momento entre ellos dos, por lo que todos los dejaron a solas, incluyendo a Jacob, que fue sacado a rastras por Jasper y Emmett.

—Perdóname —susurró Edward a Bella.

Las lágrimas se agolparon en los ojos de Bella mientras su mente y su corazón solo decían una cosa: "Siempre te amaré, aún con mi corazón destrozado o con los pocos pedazos que queden de él, pero desde hoy lo callaré, él nunca más deberá hablarme de ti, mi Edward, mi amor".

—No tengo nada que perdonarte, Edward —comentó Bella con las lágrimas descendiendo por su rostro.

—Pero yo… —Trató de hablar él, pero ella puso un dedo en sus labios.

—Tú dijiste lo que pensabas, solo eso —Bella tomó una boconada de aire y abrazó fuerte a Edward—. Que tengas un feliz viaje —Le deseó para luego soltarse de su abrazo y dirigirse al baño, dejándolo solo y confundido.

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Edward bajó las escaleras cabizbajo y salió corriendo de casa de Bella, no quería responder las preguntas de nadie, no quería hablar, ¿quién podría entender lo que él sentía cuando ni él mismo podía hacerlo? Se subió al auto y pisó el acelerador, y arrancó haciendo que las llantas resonaran en el asfalto, mientras conducía por las calles sucedió algo que nunca le había pasado a Edward… Una solitaria lágrima bajo por una de sus mejillas, él se sorprendió y detuvo el auto, bajó la cabeza y dejó escapar un sollozo, que fue acompañado de las primeras lágrimas que Edward había derramado en su vida.

¿Qué había hecho? Se preguntaba Edward o peor ¿Qué le he había hecho a Bella? Bueno, estaba claro que lo había escuchado en la cocina pero sentía que no solo ese era el problema, de pronto recordó las palabras de Bella: "Que tengas un feliz viaje", casi de inmediato comprendió que ese era el otro asunto que le había molestado… El viaje ¿pero quién le había dicho del viaje? Él pensaba invitarla, hace mucho que ellos no disfrutaban cómo amigos, pero April le había dicho que Bella no quería viajar en esas vacaciones puesto que tenían mucho que estudiar para el inicio de su último año. Edward se dio de cabezazos varias veces contra el volante hasta que se le ocurrió algo para averiguar qué había pasado, sacó su celular de su bolsillo y marcó a la única persona que podía darle respuestas, Edward empezaba a dudar y si estaba en lo cierto solo una persona los había llevado a ese mal entendido; buscó entre los contactos de su celular hasta que encontró el que buscaba, le dio a llamar y esperó a que le contestaran.

— ¡Edward! —saludó una voz femenina.

— ¡April! ¡¿Por qué carajos me dijiste que Bella no quería viajar?! —gritó Edward exasperado.

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—Hablo en serio Heidi, Isabella Swan es perfecta, la quiero para mí. —informó "Meyer".

—Estás mal, Meyer. —Se rió Heidi—. ¿Qué la viste interpretar?

—La muerte del cisne —Sonrió "Meyer" recordando a Bella—. Un ballet tan simple –tan peligroso–, y con tales credenciales legendarias, ha atraído a muchas bailarinas. Pero en casi todos los "cisnes" vemos cómo, parafraseando al poeta, su plumaje se encharca en el horror de la tierra (1)… Bella no es la excepción, Heidi.

—Isabella te enamoró ¿No? —se burló Heidi.

—No, tengo una obsesión con ella que es mucho más intenso —respondió Meyer con un brillo pícaro en su mirada.

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Notas:

(1) Esas palabras sobre la muerte del cisne fueron dichas por Isis Wirth, una crítica de ballet.


¿Y bien? ¿Qué dicen? ¿Merezco ser lanzada a los leones?

Sé que a muchas no les gusta el contenido del capítulo pero tengan en cuenta que de las situaciones difíciles son de las que más se aprende.

Mis agradecimientos sinceros a todas aquellas que me escriben un rr así sea para amenazarme de muerte y de igual modo pido disculpas a aquellas que se me escapen, y que haya dejado de mencionar en algún capítulo, no lo he hecho con intención.

Aryam Shields Masen, Rommyev, Osbelys, Danny Fer D' Rathbone, vanesa pinillatwilightnaluna, Day Sweet, ashlee bravo 199981, Karel Gutierrez D L, pili, BlackHole16, AnnaLau2, Kady Belikov Cullen, yolabertay, Gretchen CullenMasen, Luna Sanz, Dari y Ana, Sky TwiCullen, Lullaby SH , Beastyle, maferpatts, Lore562, Elaine Haruno de Uchiha, Sally Evans Salazar, Guest, Guest.

Por favor, los Guest déjenme sus nombres para mencionarlos como se debe.

De igual modo mil gracias a quienes me agregan a sus alertas y favoritos.

También las invito a leer mi otro fic: "Rosas azules y espejos rotos" y recordarles que en facebook tenemos el "Team Anti Moscorrofia" para quienes deseen unirse, allí siempre dejo adelantos de la historia.

Nos vemos en el próximo capítulo.

Besos y mordiscos.