Hooola, volví... algo muerta, cansada y devastada, Dios... ha sido increíble lo mucho que mi vida ha cambiado desde la ultima vez que actualice, ando terminando semestre universitario y estoy que me cuelgo del pelo (menos mal lo tengo corto)...
bueno! vamos a ver que tal sale esta vez.
NARUTO NO ME PERTENECE.
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La reunión tomaba parte en un sitio hermosamente decorado, las luces, el ambiente alegre a pesar de ser un hospital... la gente se acomodaba a lado y lado de las calles con su llegada y podía observar a muchos niños correr y parejas felices, se sentía extraño entre tanta felicidad, se sentía ajeno al mundo cuando lo saludaba, pues algo en él estaba incompleto, era su corazón y ciertamente su mente tampoco estaba allí.
Su esposa poso una mano delicada y pálida sobre su rostro tratando de llamar su atención, sintió un escalofrió poco placentero, cómo cuando un extraño roza a otro extraño, la verdad es que se sentía tan ajeno a ella, que el más mínimo afecto, parecía una mentira... una obra de teatro de segunda mano, una tragicomedia... si así era su vida en esos momentos. le dedico una sonrisa poco creíble a su curiosa esposa, quien simplemente suspiro por lo bajo, había aprendido a comunicarse con ella con la mirada, eso es lo que hacia la costumbre... no el amor, pues Naruto estaba seguro que no la amaba, por más que doliera... no la amaba.
Un traje elegante, una hermosa esposa colgada de su brazo, personas saludándolo y reconociéndolo,el amor de la gente, y aun así, se sentía vació...¿cómo podía afectarlo así una simple mujer?...porque era el amor de su vida... por eso.
Al final, pudo llegar entre la gente, al lugar que menos quería enfrentar, la mesa de conmemoraciones, donde estaban las directoras generales y los médicos más importantes del hospital, así como los funcionarios y sobretodo los constructores que habían logrado el proyecto principal... y como si fuese una cruel broma del destino, su puesto en el centro de toda la mesa, la cual estaba increíblemente iluminada y condecorada, estaba al lado de la directora de la ala que inaugurarían esa misma noche...
Sus ojos azules, apesadumbrados y algo cansados, se encontraron con los ojos verdes quienes emitían un pequeño destello de felicidad por la conversación animada que sostenía con una de las enfermeras principales quien con una copa en mano alegraba la noche. Fueron leves segundos y esos ojos hablaron, al toparse con él, se tornaron más oscuros, la conocía tanto y sabia que eso era tristeza... fue él quien rompió aquella conexión, no soportaba verla así.
Se dirigió a la mesa, solo para permitirse descargar el abrigo que lo adornaba, se sentía agobiado por la presencia cercana así que dedico un saludo genérico para que toda persona cercana a él escuchase y así no tuviese que deparar en cada quien, evitando así el ver a Sakura directamente a la cara de nuevo.
Un par de fotos aquí y allá en nombre de la publicidad de la nueva sala, algunas conversaciones formales y otras no tanto, llenaron el ambiente, mientras el alcohol subía un poco más en sus venas, sabia que eso no le gustaría para nada a su esposa, quien andaba sentada sin mucho que decir o hacer, pues no conocía a nadie y aunque él mismo había ofrecido presentarle algunas personas, ella se sentía demasiado tímida para ello, era extraño Hinata había sido parte de esta clase de eventos más grandes y con mayor importancia desde una edad más temprana... no entendía porque ahora que era la esposa del Hokague no se enorgullecía o no salía a dar frente a las personas que tanto convivían con su esposo... era extraño.
Sin embargo, allí estaba Sakura-chan, con una copa de vino entre sus manos, socializando con un montón de personas, haciéndose querer, como siempre lo lograba, hablaba de sus pasiones, podía notarlo por la manera en que su sonrisa se asomaba entre sus palabras...era hermoso verla hablar de lo que amaba, pues ciertos hoyuelos se dibujaban en sus mejillas y sus ojos verdes se iluminaban. Ella nunca había sido una chica de sociedad, pero ella sola se había creado una reputación y había luchado por no quedarse de lado en esa sociedad, era una mujer cálida y fuerte...
Y ahí estaba él comparando otra vez a las dos mujeres que dividían su cabeza, pues su corazón era claro quien pertenecía... se sentía mal consigo mismo, por lo que simplemente decidió alejarse del grupo que estaba con la excusa de ir a acompañar un rato a su esposa, pero algo lo detuvo en su camino.
Uno de los generales de mayor rango en el escuadrón Anbu, de inmediato dirigió una mirada a su primera mano, quien andaba con su esposa, pero como si pudiese leer su mente sonrió de medio lado y se acerco a donde se encontraba reunido.
Para hacer todo más breve, era información confidencial acerca de la misión que se llevaba gestando hacia 2 años, habían rumores de un posible guerra ninja, pues después de lo ocurrido en la ultima, al parecer, algunos enemigos que pudieron renacer de las sombras, tomaron la doctrina de Madara, poniendo en peligro y causando algunos estragos a los alrededores de la aldea, al parecer Gaara había mandado un mensaje de que debían reunirse de emergencia para discutir acerca del procedimiento para no desatar lo que casi los mata hacia unos años atrás.
Seria un viaje de un mes, completamente confidencial y solo un selecto grupo podría acompañarlo; tendría que escoger las personas más leales a su persona para acompañarlo... y una corta lista vino a su mente de inmediato.
Con esa pequeña charla, corta y confidencial, Naruto debía tomar una decision pues partiría dentro de 3 días, una vez todo estuviese en su lugar.
Con un rostro largo y meditativo se dispuso a tomar asiento junto a su esposa, quien conversaba animadamente con Kiba, no quiso interrumpir, por lo que se quedo en silencio, mirando a la pelirrosa, quien con una cara triste se enfrentaba al suelo, entonces cayo en la cuenta de la presencia de Sasuke a su lado, él estaba sentado con los brazos cruzados, mientras la pelirrosa movía su pie al son alegre de la melodía y comprendió de inmediato, Sakura-chan quería bailar, pero como siempre ese idiota no la sacaba y tampoco le gustaba que ella bailara con alguien más por lo que la doctora tenía que suprimir esos deseos, aún recuerda la paliza que casi le proporciona su mejor amigo cuando el día de la boda de ellos 2, el opto por sacar a la novia, pues esta estaba sola en la mesa principal con las lagrimas en sus ojos tras una pelea, pues ella queria bailar la melodia romantica que sonaba... ese día él habia tenido las agallas y los huevos para bailar esa canción lenta... respiro hondo, cada segundo de esa balada habia sido maravilloso y ella habia sonreido con un amor inmenso cuando él la habia invitado... era tan vivido ese recuerdo que cerro los ojos, saboreando una vez más ese perfume que suele usar en ocasiones especiales, cereza y vainilla... sus olores favoritos.
Abrió sus ojos y pudo notar los ojos verde de la doctora en él, Naruto mantuvo la mirada fija, pues esa mirada que tenia en sus ojos en ese momento era puro amor que sentía por ella y con una disimulada y rápida mirada a su alrededor para que nadie notase lo que estaba apunto de hacer, le guiñó un ojo coqueto, que hizo que los colores se subiesen al rostro de la pelirrosa y desviara su mirada hacia su esposo quien ahora no estaba a su lado, se había ido, la había dejado sola y la ira subió de nuevo a la cabeza del rubio ¿qué acaso no sabía la diosa que se perdía al dejar a Sakura-chan así?
Desvió su atención no podía presenciar esa escena tan patética, pues terminaría rompiéndole la cara a su mejor amigo si las cosas seguían así... Se sirvió la cena, y fue un momento en el cual tuvo que reunirse por primera vez con la pelirrosa, quien aún no encontraba su esposo.
Comieron en silencio, con unas cuantas afirmaciones o incluso historias "divertidas" por parte de la directora del hospital, quien ya había bebido demasiado. Hubo un momento en el que esta se paro de la mesa, excusándose pues debía ir al baño, pero entre los tragos y sus torpes pies, esta cayó al suelo llevándose consigo el mantel y uno que otro plato, incluyendo el de Naruto, el cual voló hasta la cabeza de Kakashi-sensei.
La situación había sido tan repentina y tan completamente graciosa que tanto la pelirrosa como el mismo Hokague soltaron una carcajada, la cual se sincronizó de una manera perfecta, haciendo que varios ojos se fijaran en ellos, quienes no podían parar de reír, tenían lagrimas en sus ojos, y sus miradas se cruzaron, liberando toda la tensión terminaron riendo el uno sobre el hombro del otro al ver a su Sensei escurrir pequeños fideos, pronto varias personas se sumaron a su risa.
Cuando por fin recobraron la compostura, dejaron salir un leve suspiro de alivio que se llevo todas las penas que habían sentido hasta ahora, y se quedaron atrapados en un momento que jamás olvidaran, era como si de repente volviesen a tener 15-16 años, cuando se burlaban de las mismas estupideces, como hacia unas semanas reían bajo las sabanas o como cuando alguien casi los descubrían, era una risa cómplice que siempre los habia acompañado, era increíble y cuando todo estuvo en silencio una mano sobre el pantalón negro de Naruto, ajena a la pelirrosa, le llamo la atención...
-Toma, amor, yo te doy el mio si quieres...- era su esposa y la realidad volvió a formar parte de su dolor de cabeza matutino, se giro y continuo comiendo, sabiendo en su interior que si su esposa no lo hubiese llamado, hubiese besado a la pelirrosa allí en frente de todos, pues era costumbre, después de esa clase momentos, unir sus labios, era su manera de decirle que amaba su risa escandalosa... pero no podía, ni debía, debía recordar que no solo era un hombre casa y se encontraba en publico, si no que él mismo había terminado esa relación, suspiro pesadamente... odiaba ese día.
Después de eso, cuando la mayoría de los invitados habían desaparecido, incluyendo su esposa, quien debía recoger a su hijo y acostarlo en su cuna, dejándolo solo con algunos directivos y uno que otro miembro, pudo escuchar la banda tocar una melodía lenta y tierna, era la melodía que había bailado el día de matrimonio de Sakura y Sasuke, con la amada mujer.
Respiro para si mismo y tomo un sorbo de sake... se sentía adormilado por el ambiente, la música, el alcohol... la luna... pero de repente algo lo saco de sus pensamiento, una mano fría sobre su hombro, se giró con sorpresa y vio los ojos verdes que más amaba fijos en él.
-he querido preguntarte algo toda la noche, Naruto...-pudo sentir en su aliento algo de alcohol, ¿pero a quien engañaría? él estaba igual.- ¿bailarías conmigo?- pudo sentir su rostro transformarse, cuando la pálida y pequeña mano que antes había estado en su hombro ahora atrapaban la suya, sus ojos azules se fijaron en la unión y con tanto amor que pudo, le sonrió de nuevo.
-Claro, Sakura-Chan...-pudo sentir como lo arrastraba lentamente a la pista, un hermoso vestido negro adornaba su cuerpo y su cabello relucía con la luna... atrapo su cintura con firmeza y cuando ella paso su mano a lo largo de sus hombros, pudo sentir como aquella noche del 3 de abril, lo traía de vuelta, la amaba tanto...
Y fue por eso que no pudo evitar dejar salir en un tenue suspiro -¿Por qué se siente todo esto tan bien?-
El aliento con algo de alcohol llego a los oídos de la pelirrosa quien con una sonrisa juguetona lo miró a los ojos. - Fue por las clases que te dí el día antes de tu boda...soy la mejor profesora que jamás hayas tenido- el rubio no pudo contener una sonrisa llena de ternura, se fijo en su rostro, sus labios, con un color rojo que lo llamaba, su nariz algo roja por el frió que ahora debería de estar sufriendo.. sus ojos, su cabello el cual atrapo con una de su manos y fue cuando lo notó.
Los pendientes, rojos.. extravagantes, tan fuera de ella... tan poco suyos... y sin saber si era por efecto del alcohol o solo el ambiente, los tomo con delicadeza -... ¿de donde los sacaste? no son tú...-
Los ojos verdes se fijaron de nuevo en él y casi de inmediato respondió - ¿por que lo dices... porqué soy algo masculina y ruda... o por que Sasuke me los ha regalado de aniversario?- con esa última frase los ojos verde que antes lo habían enfrentado ahora se escondían en su pecho.
El rubio, sonrió con algo de tristeza sin apartar su vista de aquellos pendientes que arruinaban su belleza... el dobe no conocía a su esposa en lo más mínimo - no... por ninguna de aquellas razones... ¿ves esto?- sus ojos azules se desviaron a su collar en forma de flor, aquel que había recibido de sus padres hacia ya casi 15 años y que siempre la acompañaba a todas partes. - esto eres tú, no es algo extravagante que llame la atención, es simple, elegante... hermoso...- la atrajo un poco más hacia si, cuando dejo salir esa ultima palabra, quería que solo ella la escuchara, el mundo no era digno de saber lo que él sentía por ella en esos momentos.
-Es el símbolo de mi familia...- dijo con sorpresa, pues no creía que el supiese de que trataba aquel collar que la acompañaba siempre, recordandole de donde venia.
-Lo sé...- dejo salir con una media sonrisa, mientras aspiraba el aroma de la hermosa chica.
-¿Cómo lo sabes?- cuestionó la pelirrosa.
-Pues... porque me lo dijiste hace 7 años, estábamos en esa misión en la aldea de la arena, ibas tras de mi caminando con la cabeza baja, te veías triste, así que intentando animarte, empece a molestarte, como de costumbre... me dijiste.. Naruto, ahora no, imbécil...- intento hacer su mejor impresión de la pelirrosa, sacandole una sonrisa tierna a su mejor amiga.- fue cuando nos detuvimos y nos sentamos a beber algo de agua, cuando te reflejaste en aquel pequeño pozo te diste cuenta que habías perdido este collar, corriste por todo el lugar, en medio de tu desesperación, te ayude a encontrarlo y cuando te lo dí, me abrazaste tan fuerte que jure me iba a desmayar, fue allí cuando me explicaste, porque era tan importante para ti...- termino la historia con una pequeña sonrisa.
-¿ como es posible que recuerdes todo eso?- pregunto curiosa con una sonrisa reflejada.
El rubio, la atrajo más hacia así y con una mano deslizándose por el terciopelo negro del vestido de la doctora escondió su respuesta entre su cuello y oído. - yo... lo recuerdo todo...-
La música dejo de escucharse y como si fuese una pequeña adolescente los pies de la pelirrosa temblaron. Se perdió un momento en sus pensamientos y con volvió a abrir sus ojos, pudo ver la silueta de su esposo a lo lejos, mirándola con odio... temió lo peor así que se separo del rubio rápidamente y este la miró con dolor reflejado en sus ojos azules...
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Espero aún tengan ganas de dejarme un review ;D jajajaa, admito que me baso mucho en la novela para escribir algunas escenas, otras son experiencias personales.
All the love... espero les guste :D un abrazo muy grande
