Hola gente! Como están todos? Espero que bien! Yo ando nervioso, estoy por empezar mis pasantías v.v!
Bueno, menos de mi vida más sobre la historia. Este capítulo, hasta el momento, es el más largo que he escrito. Fue bastante lo que tuve que colocar y bastantes pistas que dejarlos.
Les digo que el domingo que vienen, la actualización no será de un capitulo, si no de un Interludio. El próximo domingo les explico porque xD.
La otra sorpresa es que la pre cuela que escribí y de la cual les hable el capitulo pasado, también la montare. Y también, explicare ciertas cosas con ella.
Murtilla Si existe el cambio de género, porque trate de emparejar las personalidades (hasta cierto punto) con el dios! Además de cómo me convenía xD
The Darkness Princess Créeme que se la habría dado xD Pero mira en que semejante predicamento en que lo encontró el rubio xD Y Ginny siempre es de tanta ayuda...jajajaja!
Rosa Si te respondí! xD Solo tienes que revisar el blog, y buscar los posts que sean texto! Debo de cambiar el estilo porque los textos se confunden un poco y parecen lo mismo. Voldemort es Cronos desde el primer capítulo! De eso no hay duda. Hermione por mucho que lo parezca jamás, JAMAS, será Hades. Quizás este capítulo les diga que dios es ella, pero deben de ser muy, pero muy atentos. Ojala no lo descubran xD No está en mi planes. Hermoso que seas una compatriota! Primera vez que encuentro alguien de Venezuela por estas tierras xD! Y estén atentos que aquí se descubren al menos dos parejas más!
Ahora si los dejo que lean tranquilos! Nos vemos el domingo que viene! Que tengan una linda semana! Dejen Reviews y Comments en el blog!
PD. No sé cuántos de ustedes que me leen lo saben, pero yo siempre dejo previews del capítulo siguiente en el blog. Lo digo por si acaso no lo saben. =D
Parejas: HarryxDraco, próximamente otras.
Word Count: 6,083
Disclamer: Verlo en el Prologo.
Capitulo 7
Todo era caos el 25 de Agosto en La Madriguera. Un caos dirigido por Molly Weasley, con una muy irritada con suegra a su lado tratando de llevarle la contraria. Por eso el Sr. Weasley nos había hecho desaparecer a todos, para que nadie quedara en medio de aquella guerra de poderes entre ambas mujeres.
Ron y yo estábamos sentados en una de las bancas que habían sido esparcidas alrededor de la tienda, la cual había sido rodeada de bellos jardines mágicamente conjurados ayer gracias al padre de Fleur.
- Ya quiero que este día acabe- dije, observando todo el caos que se veía dentro la tienda.
- Yo también- dijo Ron, el cual estaba distraído con la corbata de su traje.- ¿Por qué estas cosas tienen que ser tan apretadas?
- Honestamente Ron, ¿Eres mago o no?- dijo la voz de Hermione, apareciendo al lado del pelirrojo. Estaba radiante, y eso que solo nosotros la veíamos con su verdadera imagen, el día anterior nos habían colocado los encantamientos que camuflaban nuestra verdadera apariencia al resto del mundo. Llevaba un vestido rojo sangre con un corte de sirena, ajustado en todas las partes correctas.
- Si tú hubieras pasado 10 días sin usar magia, créeme que hasta a ti se te olvidaría que la tienes- contesto Ron, sacando su varita y apuntándola a la corbata, la cual se aflojo al instante. Ron suspiro de alivio.- Mucho mejor. Te ves bien Hermione. El rojo es definitivamente tu color.
- Gracias- dijo la chica sonrojándose.- ustedes no se ven tan mal.
No conteste a su alago, de verdad que ya no soportaba estar alrededor de ella, pero por Ron lo aguantaba.
- Tu madre me dijo que les dijera que estén listos, que los invitados deben de empezar a llegar en cualquier momento.
Ambos nos levantamos y nos dirigimos al camino de arbustos que había sido levantado. Su entrada y salida daban hacia el frente de La Madriguera. Nos reunimos con los gemelos, Percy, el cual había sido perdonado casi en totalidad por la familia (Ni Ron ni los gemelos lo habían hecho aun) y Charlie. Algunos dirán que era incomodo estar cerca de tu ex, pero para nosotros era cosa normal. Aun tenía sentimientos por él, pero sabía muy bien que no regresaríamos. Yo quería era a cierto rubio que aun no salía de la pequeña cabaña que fue conjurada al lado derecho de La Madriguera, el día que él y su familia habían llegado, con el resto de los afectados (no me importaba que el director quería que nos llamáramos dioses, aun era extraño).
Todos eran Slytherins. Pansy Parkinson, Daphne Greengrass, Theo Nott y Adrian Pucey. Obviamente ya todos sabíamos que Draco debía de estar involucrado, de ninguna manera sus padres ayudarían tanto, especialmente Lucius, si no fuera porque el también está metido en esto tanto como los otros.
Su llegada causa algo de alerta en el resto de nosotros, pero ellos parecían inmunes a nuestras miradas.
Y aun faltaban más. O eso había dicho el director. Era sorprendente cuántas vidas fueron afectadas por todo esto, y mi madre tenía parte de la culpa. Sacudí mi cabeza, tratando de sacarme esos pensamientos. Todas esas dudas y sentimientos encontrados tendrán que esperar hasta que encuentren el arqueólogo que también ayudo. Quería hablar con él, lo necesitaba o la culpa por asociación me mataría. Solo esperaba que el director me dejara a solas con él.
Ron me golpeo con su codo, llamando mi atención. Acababan de llegar la primera tanda de invitados. Todos teníamos que estar presentes para darles la bienvenida en nombre de las familias Weasley y Delacour. Estaban todos los hermanos Weasley, excepto Ginny que era parte del cortejo, y Bill, era el novio. A mí me obligaron, argumentando que era como un hijo mas. Después de eso, no tuve el corazón para negarme. Por los Delacour estaban dos primos de Fleur, ya que ella no tenía hermanos. Guapos y rubios franceses. Como me gustaban.
Paso al menos media hora, y ya llegaban constantemente invitados. Estaba dándoles la bienvenida a unos tíos lejanos de Fleur, cuando capte que de la cabaña salía un pequeño grupo de personas. Al parecer a pesar de estar hospedándose en el lugar, ninguno de ellos pretendía llegar de primeros.
Mi corazón dio un brinco cuando vi al rubio de mis sueños. Estaba extremadamente sexy con ese traje gris cobalto, hecho de una tela que daba un pequeño brillo, camisa verde musgo y una corbata de un gris un poco más claro. Se veía perfecto. Aunque lo hubiera preferido sin nada puesto, igual así lo único que quería, era brincarle encima y devorarlo a besos.
De pronto caí en cuenta que ya llevaba mucho tiempo mirándolo. Si seguía así todo el mundo se enteraría, y no había trabajado tanto en cubrir ese secreto y la boca de Ginny para nada. La chica prácticamente grito de pura alegría cuando se lo conté, cosa que me sorprendió. Por un segundo jure que estaba en otro universo o que a Ginny la habían maldecido, porque yo esperaba una reacción típica de Ron. Eran hermanos a la final. Pero Ginny me sorprendió una vez más.
- Esta de un guapo ¿no?- dijo la voz de la chica, espantándome.
- ¡Ginny!- exclame.- me asustaste. No vuelvas a llegarme de esa manera.
- Y si fuera el no te importaría ¿verdad?- se rio con esa típica sonrisa de chicas. La detestaba.
- Cállate ¿quieres?- le pedí.
- Nadie está mirando ni prestándonos atención. Cosa rara- dijo parándose a mi lado.- siendo Harry Potter, esperaba que eclipsaras a mi hermano, pero al parecer a ti te pusieron un encantamiento extra.
Y así era. Querían que tomara polijugos, para aparentar ser un Weasley. Pero el solo pensarlo, me rehusé. Así que con ayuda de Susan, raro que no fue Hermione pero de seguro lo intento, descubrieron un encantamiento derivado del que repele muggles. Me fascino desde que me lo dijeron. Era sabroso sentirse normal en mi propio cuerpo, sin atraer atención indeseada. Además, este día era de Bill y Fleur, mas de Fleur, así que no podía opacar a la pareja, o la novia me sacaría los ojos.
-¿No deberías de estar con la novia?- le pregunte, algo incomodo. Desde que le había contado, Ginny buscaba cualquier excusa para lanzar puntas sobre nosotros.
- Ni loca- dijo.- Es demasiado. Son solo ella y la hermana y me vuelven loca. No entiendo la mitad de lo que dicen y para más me hizo usar esto.
Llevaba un vestido dorado, ajustado en el busto, y suelto al resto del cuerpo. Parecía diosa griega. La ironía.
- Te ves hermosa- le dije. Y era verdad, aun no entiendo como las mujeres se quejan de todo.
- Gracias- contesto sonrojándose un poco.- tú no te ves tan mal. Él lo apreciara.
Con eso la chica se fue. Riéndose. Quería matarla, pero no podía. Esperaría hasta mañana.
Aunque acordaba con ella, no me veía tan mal. Llevaba un traje negro, con una camisa blanca y una corbata roja. Ginny protesto al ver la corbata, decía que una verde iría mejor, acentuaría mis ojos. Pero éramos parte de la corte de Bill, y en honor a la familia, y ordenes de Fleur, todos los hombres llevábamos una corbata roja.
Paso un rato, y pronto ya todos los invitados habían llegado. Nos dirigimos a nuestros asientos en la segunda fila del lado del novio, mientras Charlie y Percy esperaban a Bill. Ellos dos eran sus padrinos.
El bullicio de los invitados hablando, ceso, cuando una suave música empezó a sonar. Todos giraron hacia el arco que daba la entrada al jardín encantado donde la ceremonia se estaba realizando. Aparecieron primero Percy y Charlie, ambos vestidos igual que yo. Luego salió Bill, que se veía tan elegante como el resto, un traje negro, camisa blanca, pero una corbata de un azul marino bastante hermoso. Tenía el pelo recogido en una coleta, y no había nada que no hiciera a más de una, y uno, suspirar en anhelo. Nadie veía las cicatrices que surcaban su rostro. A nadie le importaban.
Bill sonreía, algo nervioso, pero se le notaba la felicidad en su cara. Camino por todo el pasillo hasta llegar al altar, donde se encontraba el profesor Dumbledore, el cual, sorprendiendo a muchos, decidió oficiar la boda en el último momento. Nadie se le opuso.
La música cambio en el momento que Bill tomo su puesto. Era la marcha de la novia. Todos se pusieron de pie, y Ginny inicio el trayecto, sonriendo a pesar de su incomodidad con el vestido, seguida de la hermana de Fleur, la cual iba vestida igual que Ginny. A pesar de sus 14 años de edad, la pequeña daba un aire de elegancia y confianza, que solo una mujer adulta lograba conseguir. Luego salió la novia.
Nunca en mi vida había visto un elfo, elfo, solo podía imaginarlos. Pero ver a Fleur, en su vestido, irradiando una luz que solo ella podía, era como si viera a uno. Sabía que era parte Veela, y quizás lo que estaba haciendo era parte de su herencia, pero sin importar nada, Fleur era la mujer más hermosa que haya visto en mi vida. O en ese momento lo era.
Iba del brazo de su padre, que a pesar de la edad, aun seguía siendo bastante apuesto. ¡A la mierda! Ahora me ponen los señores mayores que pueden ser mi padre. Mmmm, Lucius Malfoy tampoco estaba mal. ¡Pero no! No iba a pensar en eso, no en plena boda. Además, no había nadie que yo quisiera más que Draco.
Todos se sentaron en el momento en que el padre entrego a la novia en el altar. Después de eso, todo fue típico de una boda entre magos. Todo iba a normal, mujeres llorando, especialmente las madres de los novios, hombres con cara de aburrido y aquellos que la aburrición era tanta, que se quedaban dormidos. Para mí, nada era nuevo, siendo un Malfoy, había asistido a bastantes ceremonias que podía hasta oficiar una.
Claro, no pensé en el leve detalle de la cultura de las Veelas. Después de que ambos recitaron sus votos, y antes de que Dumblendore los declarara, el cortejo, los novios y el director, levantaron sus varitas y recitaron un pequeño encantamiento en francés. De sus varitas, salieron unas sogas doradas, que envolvieron a los novios, circulando entre ellos, como si de una burbuja se tratara. En ese momento, el director los declaro, y ambos se inclinaron por el primer beso como pareja casada.
Justo en el segundo que sus labios se tocaron, las sogas desaparecieron en una corriente de magia, que se expandió más allá del lugar en donde estábamos. Para muchos, la sensación fue poderosamente hermosa, pero para mí, y apuesto que al resto de los dioses, fue algo de otro mundo. Fue como si por primera vez mi corazón latiera. Algo me lleno todo el cuerpo, no pude evitarlo, sonreí. Me sentía feliz, contento con el mundo. Me sentía en paz.
Mire hacia donde estaba la familia Weasley sentada, y me quedo algo sorprendido en ver a Harry mirándome. En ese momento, mientras todos aplaudían de felicidad, el y yo compartimos algo mas allá de una simple mirada de reconocimiento. Fue como si declaráramos algo en silencio. Un peso, que no sabía que llevaba, desapareció de mis hombros, y desde ese momento supe, que mi vida estaba atada al Niño Que Vivió. No tuve miedo de ese pensamiento, jamás de esa realidad. Y más cuando me sonrió, con esa sonrisa única, que casi nadie veía, pero que yo había captado más de una vez cuando algo lo hacía feliz de verdad. Siempre la desee, que solo me mirara y sonriera, que me diera el regalo al cual ningún humano había presenciado.
Desde ese momento supe que estaba irrevocablemente enamorado de Harry Potter. Y lo mejor, el devolvía los sentimientos.
Y tan solo con una mirada… El amor a primera vista si existe.
- Draco- me llamaron. Al voltear vi a Pansy, mirándome algo preocupado.- ¿A quién miras?
- A nadie- le conteste rápidamente. Me levante como el resto de los invitados, que se dirigían hacia las salidas que daban a la tienda, donde se llevaría la recepción.
- Draco Lucius Malfoy no me mientas- dijo Pansy, intentando darme miedo.- ¿A quién mirabas?
- Pansy te dije que a nadie- le conteste, contando mentalmente hasta 10 para no enojarme y explotar.- así que deja de darme la lata y vete con Daphne a criticar los vestidos de las invitadas.
- Se que me mientes Draco, lo sé- dijo indignada.- pero te aseguro que sabré a quien le lanzabas esa mirada que se supone que debe estar dirigida a mí, tu prometida. Hare que te arrepientas por el resto de tu vida si me entero de que veías a alguien más.
Con eso la chica, se fue, en busca de Daphne.
- Con que prometida ¿eh?- pegue un pequeño brinco de susto. Al voltear vi a la chica Weasley.- interesante.
- ¿Qué es interesante?- pregunto, tratando de sonar amenazador.
- No tomes ese tono conmigo Draco Lucius Malfoy- me reprocho la chica, con las manos en las caderas. Por alguna extraña razón, me sentí apenado. Como si mi madre me regañara.- Y si pienso que tengas una prometida es interesante, es mi problema. Es información que a ciertos les interesaran.
Con eso la chica se fue con rapidez en dirección opuesta de la tienda, en busca de alguien. Al momento bufe, y pensé en ir hacia la tienda, me estaba dando algo de hambre. Pero luego, me percate del peligro de haber dejado ir a la chica Weasley con semejante error en información. Se lo diría a Harry. Apostaría mi herencia a que lo haría. Mis ojos se abrieron de puro horror, y sin pensarlo, salí rápida y elegantemente de tras de la chica.
- ¡Harry! ¡Harry! ¡Harry! - Oi a Ginny llamar me. Seguí caminando. Después de ese momento intimo compartido a través de una mirada con Draco, me sentía con ganas de estar solo y pensar un poco.- ¡Harry, coño! ¿puedes pararte? ¡No puedo correr con estos zapatos del demonio que Fleur me hizo usar!
Me reí un poco ante su predicamento, pero aun así me detuvo para que me alcanzara. Y así lo hizo.
- Eres una mierda ¿lo sabes?- dijo tratando de reformar su respiración normal.- hacer correr una dama en vestido y estos zapatos, no es de caballeros.
- ¿Qué necesitas Ginny?- le pregunte sin mirarla. Mi vista estaba clavada en el cielo, que poco a poco se llenaba de estrellas.
- Te tengo noticias de tu rubio que quizás no te gusten- dijo con calma. Ante ese la mire.
- ¿Qué oíste?- sabia que cualquier cosa que fuera, lo escucho sin que el rubio se diera cuenta.
- ¡No te atrevas a decirle algo Weasley!- grito alguien, acercándose a nosotros. Ginny y yo volteamos, y vimos a Draco con cara de asesino, mirando a Ginny, la cual se sorprendió, abriendo los ojos al máximo.
- ¡Esta comprometido con Parkinson!- dijo ella con rapidez, corriendo después de haberlo hecho.
Mi cara era un poema. Primero me sorprendí, luego me enfurecí, y luego me puse cara de estúpido al darme cuenta, que a pesar de mucha mirada, el y yo no éramos nada. No tenía porque sentir tantas emociones ante algo como eso. Eso me entristeció.
La cara de Draco también lo era. Primero de sorpresa y luego se enfureció. Parecía que iba a perseguir a Ginny, buscando venganza. Pero algo lo hizo detenerse. Volteo a mirarme.
- No es verdad- fue lo único que dijo.
- No me importa- contesto, enojándome nuevamente.
- Si, si te importa- me refuto, acercándose. Yo retrocedí.
- Que no Malfoy- dije elevando un poco la voz.- Me sabe a mierda con quien te vas a casar y con quién no.
El sonrió. Quería golpearlo, para luego besarlo y golpearlo otro poco más.
- Si verdad no te importara, no estarías tan enojado- dijo con simpleza.
Gruñí. Le di la espalda, y mire al cielo, sin decir palabra. Seguí con mi búsqueda estelar.
- Si estas buscando lo que creo que buscas- dijo, colocándose a mi lado.- la constelación Draconis, no se ve por estos lados, pero en Wiltshire, donde está la mansión Malfoy, se ve bastante.
Bufe ante su vanidad. Aunque no iba a decirle nada, jamás. Si estaba buscando esa constelación. Por un rato nos quedamos mirando el cielo, uno al lado del otro. Note como él se acercaba de a poco, hasta que nuestros hombros se tocaban. Me ponía mal, de buena manera, su cercanía, y quizás debía decirle que se apartara, pero sabía muy bien que no lo haría.
- Lo de Pansy no es verdad- dije casi susurrando después de un rato.- eso es algo con lo que nuestras madres bromeaban cuando éramos pequeños, y por un tiempo lo fuimos, hasta que le conté a mi madre que era gay. Enseguida anulo el contrato. A mi padre casi le da un paro cardiaco cuando se entero.
- ¿El que fueras gay o lo del compromiso cancelado?- pregunte en el mismo tono de voz.
- Lo del compromiso- se rio un poco.- mi homosexualidad la trato de obviar de su vida por unos años hasta que hace como unas tres semanas que lo dije sin querer.
- ¿Cómo así?- pregunto sin entender.
- Ven- dijo tomándome de la mano, llevando hacia una de las bancas que habían colocado ayer. Sentía que moría al sentir su mano contra la mía. Nos sentamos al llegar a ella, el colocándose bastante cerca nuevamente. Sin pensar, también me acerque a él.- hace tres semanas, estaba espiando al director y a mi padre. Hablaban sobre los efectos del rayo y la maldición que se desato hace 20 años, tu sabes- yo asentí.- bueno, después de un rato, el director se levanto para ir se y le dijo a mi padre que debía contarme todo. El dijo que pronto, el director le contesto que ahora sería un buen momento, ya que sabía, y no me preguntes como, que estaba espiándolos al otro lado de la puerta.
- Típico Dumbledore- le dije, entendiéndolo totalmente.
- En fin, el director se fue, yo entre, y mi padre me conto muchas cosas sobre él, su pasado y sobre los eventos de hace 20 años- dijo el rubio, tomando aire para continuar.- luego nos quedamos en silencio, y como yo no decía palabra, me pregunto qué pensaba, y sin pensarlo le dije que era gay.
- No- dije con sorpresa. Ambos nos miramos y luego nos echamos a reír.- Como desearía verte la cara después de decirle eso- dije cuando pude calmarme.
- Créeme yo también- admitió el. Sin darme cuenta, había puesto un brazo sobre mi hombre.- ¿Cómo saliste tú del closet?
- Para hacerlo corto. Charlie, el segundo Weasley, me beso durante un paseo al pueblo durante 5to- le dije sin ver como sus ojos se endurecieron de celos.- al principio negué todas esas sensaciones que uno siente cuando esta sexualmente atraído a otra persona. Hasta que un día, algo en mi hizo click y grite en pleno vestidor, con todo el equipo presente, que era gay y el mundo se podía ir a la mierda, que lo único que quería ir y tirar con Charlie.
Draco no dijo palabra. Lo mire y me di cuenta que había metido la pata, y en grande.
- El y yo terminamos ese mismo año- dije. No sabía porque, pero debía decirlo.
- Bueno- dijo después de unos minutos en silencio.- al menos demostraste la valentía típica de un Gryffindor.
Sonreí ante su comentario. Tome su mano y enrede nuestros dedos, dándole un pequeño apretón.
El bajo la mirada, mirando nuestras manos unidas. Luego me miro fijamente a los ojos, y sin titubeo, me beso.
Fue algo bastante corto y fugaz, como una estrella cayendo o un cometa, pero la sensación fue algo que por mucho tiempo jamás olvidare. Con solo ese beso, sentí que podría con Voldemort, la guerra y el mundo entero. Con ese beso el me confirmaba que valía la pena gritar mis sentimientos a los 4 vientos, sin importarme las consecuencia.
Muy pronto para mi gusto, el se separo de mis labios, colando su frente con la mía. Ninguno pudo evitarlo, sonreímos.
Ninguno se dio cuenta durante todo ese tiempo, como Ginny se oculto detrás de un árbol y vio todo con ojos casi llorosos de felicidad.
- Hola preciosa- dijo alguien a mis espaldas, dándome un susto de muerte.
- ¡Parker!- exclame dándome cuenta que era el chico de los tatuajes.- No vuelvas a hacer eso.
- ¿A quién espiamos?- pregunto colocándose detrás de mí, mucho más cerca de lo que me gustaría.
- A nadie- dije rápidamente. Gracias a dios estábamos bastante lejos de Draco y Harry, si no, tendría que prepararme para lanzar un buen Obliviate.
- ¿Esos no son Harry y el rubio que pareciera que tuviera una escoba en el trasero las 24 horas del día?- pregunto el chico. Mátame Merlín, mátame.
- No- dije, quitando la mirada de la escena más romántica que jamás había visto en mi corta vida.
- Vamos preciosa, no me creerás estúpido ¿o sí?- me pregunto Parker, algo dolido. Suspire, resignada. Esperaba que Harry no me matara después de esto. O peor, Draco.
- Si son ellos- le dije, mirándolo a la cara.- pero si le dices algo a alguien, conocerás porque nadie debe meterse con un Weasley.
El simplemente sonrió. Sin decir palabra, me acorralo contra el árbol, colocando una mano sobre mi cabeza, y su cara a centímetros de la mía. ¡Mierda! Odiaba ser tan enana, y aun con los cambios que sufrí.
- Jamás traicionaría tu confianza o la de Harry- me dijo en susurros.- pero he de decir que me encantaría verte toda furiosa. Debes de ser todo un espectáculo.
Mientras decía eso, su mano derecha recorría mi mejilla con delicadeza, delineándola con sus dedos. No pude evitarlo, me sonrojo como la propia Hufflepuff enamorada. ¿Por qué tenía que ser tan sexy? Al terminar su recorrido, hizo a aparecer una rosa de las más rojas que jamás había visto.
- La rosa roja, entre muchas cosas, significa pasión- me dijo, entregándome la flor.- como tú.
- Gracias- le dije con poca voz.
- ¿Quieres bailar?- me pregunto, apartándose, mientras me ofrecía una mano. Era tan caballero. Ojala mis hermanos no lo mataran.
No le conteste, solo le sonreí y acepte su mano. El sonrió de vuelta. Fuimos hasta la tienda, donde la fiesta ya estaba en pleno apogeo. Se me había olvidado por completo que era la boda de mi hermano. El drama de Harry era tan emocionante. Pero ahora era momento de divertirme con mi adonis personal.
Ninguno se dio cuenta de la sombra que corría en dirección a la fiesta. No habíamos sido los únicos que había presencia el principio de un amor épico.
Ya estaba muerta del cansancio. Y la fiesta apenas comenzaba. Los zapatos me estaban matando y no encontraba alivio para descansar. No podía decirle que no a nadie cuando me invitaban a bailar, y parecía que todas las mujeres preferían hablar de pie que sentadas.
Cuando tuve un momento de respiro fui hasta la mesa de bebidas, necesitaba algo que me refrescara.
- Hermione, ¿has visto a Harry?- me preguntaron. Al girarme, me encontré con Luna.
- No Luna, lo siento- le dije, disculpándome. La chica simplemente siguió con su búsqueda como si nada. Raro. ¿Qué querría Luna con Harry?
Al terminar de beber mi cerveza de mantequilla y tener otra en mano, me dedique a buscar a Ron. Antes de que terminara esta fiesta, tenía que bailar al menos una vez con él, a pesar de que él era algo torpe con los pies.
Pregunte y busque por un rato, pero parecía que el pelirrojo había desaparecido de la vista de todos.
- ¿Han visto a Ron?- le pregunte a Neville, el cual estaba sentado en una mesa con el grupo más raro que había visto en mi vida. Seamus, Dean, Daphne Greengrass, Adrian Pucey y Susan Bones.
- No lo siento- me respondió el chico. Mire al resto de la mesa y todos agitaron su cabeza, negando a verlo visto.
Bufe de pura frustración.
Busque otra cerveza y converse un poco mas con los invitados, hasta pude hablar con los novios.
- Fleur ¿no invitaste a Viktor?- le pregunte a la hermosa novia.
- Si, pego me dijo que lo lamentaba mucho, pego no podgia asistig, ya que tenía asuntos de impogtancia que atendeg en casa- contesto la chica con su típico acento francés. Imaginaba que tanta bebida afectaba un poco su mejorado acento.
- ¿Y a Ron no lo han visto?- les pregunte a ambos. Fleur negó con la cabeza.
- Lo vi, saliendo de la tienda hace rato, parecía que iba hacia la escobera cerca de la cabaña de los Malfoy- contesto Bill.
- Gracias- le dije, saliendo de prisa en busca del chico.
Me levante de la mesa en la que estábamos, dirigiéndome a una de las salidas de la tienda, cuando alguien tropezó conmigo.
- ¡Hey!- dije indignada. No me habían pedido disculpas. Pero al ver quién era, note que era Parkinson. Iba totalmente distraída, con los ojos llenos de lágrimas. ¿Qué le habría pasado? No le di importancia, saliendo de la tienda en busca de Ron.
Los zapatos me impedían caminar más rápido. Estaba a punto de quitármelos cuando oía risas viniendo del camino entre la cabaña y La Madriguera.
- Ya para- decía la voz de Ron.- nos van a ver.
Me acerque en silencio, colocándome detrás de un grupo de cajas amontonadas a una de las paredes de La Madriguera.
- Te digo que ya enserio- dijo entre risas.
Me asome un poco, para ver con quien estaría, y desee no haberlo hecho. Mis ojos se abrieron tan grandes como galeones y se llenaron de lágrimas rápidamente. Me tape la boca con una mano, mientras la otra se iba contra mi pecho. Salí lo más rápido que pude de ahí, tumbando una de las cajas, alertando al par de enamorados que estaban entre risas y besos. Pero no me importaba. Tenía el corazón hecho pedazos.
Harry y yo acordamos en caminar con cierta distancia el uno del otro. Debíamos guardar las apariencias un poco, aunque sería difícil, nuestros labios nos delatarían para cualquier con un buen par de ojos. Mi mente volvió a esos besos que apenas unos segundos atrás acababan de terminar. La pasión que existía entre nosotros, la química sexual que compartíamos, era asfixiante, y adictiva. Si no fuera por el hecho de que nuestras conciencias nos recordaron donde estábamos y que estaba sucediendo en ese mismo lugar, no a unos 20 metros de distancia, hubiéramos terminado sin ropa, y conmigo cabalgando a Harry como en su vida lo habría hecho. Sonreí. Cuando el momento fuera apropiado, me aseguraría que el chico se olvidara de cualquier persona que estuvo antes de mí. Lo prometo en nombre de mis antepasados.
Harry iba delante, por unos 5 metros de distancia. Cuando solo le faltaban unos pocos metros para llegar a la tienda, se giro su cabeza, me miro y sonrió. Se la devolví.
Ambos entramos con unos 5 minutos de diferencia. Y ya estaríamos perdidos entre los invitados, si no fuera por lo que sucedió.
Una luz blanca, atravesó el techo de la tienda con rapidez. Un patronus. Tenía la forma de un lince, todos hicieron un círculo alrededor.
- ¡El Ministerio ha caído! ¡El Ministro está muerto! ¡Se acercan!- bramo la figura desapareciendo al instante.
Nadie hablo, ni se movió. Todos parecían petrificados de repente. Estatuas reales que solo se veían en palacios o museos. Dumblendore fue quien rompió el hechizo, dando un paso al centro.
- Ya saben que hacer ¡Muévanse!- demando a nadie en particular. Un grupo de personas, al menos 20 se movilizaron a diferentes puntos de la tienda, saliendo de ella.
Eso puso a todos alerta. Harry llego a mi lado en un instante, con su varita en mano.
- Debes de ir y esconderte en la casa- me dijo, tomándome con fuerza por la muñeca, arrastrándome hacia afuera.
- Ni loco- le dije, soltándome bruscamente.- yo también pudo luchar ¿o se te olvida que ahora somos iguales?
No pudo responderme, porque el primer impacto contra el escudo que había levantado la Orden, se oyó por toda la tienda. Nadie grito. Todos tenían sus varitas en mano.
Harry y yo nos miramos, luchando con la mirada, la cual gane yo. Salimos de la tienda y miramos al cielo lleno de estrellas y mortífagos.
Sin perder un segundo, ambos empezamos a disparar contra ellos, protegiendo aquellos que mantenía el escudo en su lugar, protegiendo al resto. Fue cuando me di cuenta que era uno anti aparición bastante raro, ya que también protegía contra casi todos los hechizos.
Muchos más se unieron a la batalla, tratando al máximo de proteger a los invitados. Por el rabillo del ojo, capte a Blaise junto a Theo y la Comadreja, luchando juntos. Un grito surco el cielo nocturno, y al girarme para ver donde venia, vi caer el escudo protector. Estábamos muertos.
Los gritos no hicieron esperar, cuando los mortífagos se dieron cuenta que podían aparecerse. La pelea se mudo a los adentros de la tienda, donde la mayoría de los hermanos Weasley, trataban de mantener a los mortífagos a raya.
- ¡Draco!- oí a mi madre gritar. Gire y la vi correr a mi lado, siendo seguida de dos enmascarados. Les ataque con rápida agilidad, dejándolos heridos en el cuelo.
- Madre debes de ir y protegerte- le dije tomándola por los hombros.
Ella asintió, saliendo de la tienda, seguida de Daphne y Lunática.
- ¡A mi magido no, maldita!- se oyó el grito de guerra de Fleur.
Voltee y la vi correr como podía hacia mi tía Bellatrix y Bill, el cual estaba herido en brazo derecho, con su varita en el suelo. La furia segó mis ojos al ver a la desgraciada de nuevo. Esta vez iba a pagar.
Pero parecía que tampoco me tocaba mi venganza esta noche, porque Fleur al llegar en frente de Bill, choco su palmas, para luego abrir sus brazos al máximo, haciendo surgir una luz dorado, formando una barrera protectora alrededor de ella y su marido.
Tanto mi tía como yo quedamos impresionados. Eso no era común de una Veela.
Aproveche el momento y ataque a mi tía de sorpresa, golpeándola con un Sectusempra al costado derecho de su cuerpo. Igual que mi madre. Ella me miro con cara de pánico, y no se lo pensó, desapareció a pesar de su herida. Tenía que reconocerlo, la bruja no le temía a nada.
- ¡Fleur!- grito alguien en francés. Los novios y yo giramos a donde estaba el grito, y vimos a la hermana de Fleur, atrapada en brazos de un mortífago, el cual la tenia sujeta por el cuello.
Todo pareció pasar en cámara lenta. Fleur se levanto, y camino hacia el mortífago con paciencia, mientras su cuerpo era rodeado por un aura dorada. Su hermana también estaba siendo rodeada por la misma aura. El mortífago abrió los ojos al máximo de la impresión. Ambas hermanas conectaron sus miradas y sus ojos se volvieron blancos, inexpresivos.
Fleur levanto su mano derecha, mientras su hermana, Gabrielle, agarraba al mortífago por las piernas. Un pequeño rayo salió del dedo índice de la novia, el cual salió dispara en dirección al mortífago. El hombre no tuvo de tiempo de apartarse, ya que la pequeña lo tenía en su sitio con tremenda fuerza.
El rayo impacto justo entre sus ojos.
Por un instante nada paso, el mortífago solo se quedo parpadeando, hasta que empezó a gritar mientras de sus ojos, orejas, nariz y boca salían rayos de luz blanca. El hombre reventó en miles de motas de polvo dorado.
Todo parecía volver a su velocidad normal. Fleur y su hermana, dejaron de brillar, cayendo desmayadas con sus ojos cerrados. Salí hacia la pequeña mientras Bill iba por su esposa. La chica estaba bien, parecía haber caído dormida del cansancio. Levante mi mirada y me encontré a Bill mirándome, y supe que su mirada era un reflejo de la mía.
¿Qué diablos acababa de pasar?
No tuvimos tiempo de pensarlo, el director llego seguido de Harry y la Comadreja, los tres con las mismas caras de asombro, aunque la del director algo más sutil.
- ¡Rápido! Hay que sacarlas de aquí- ordeno el director. Harry fue junto a la comadreja a ayudar a Bill, que estaba herida y no podría con su esposa. Yo levante a la pequeña entre mis brazos. La pelea parecía haber terminado, ya que todos estaban chequeando a los heridos y apagando uno que otro fuego.
Los miembros de la Orden que estaban en pie y sin herida fatal, se pusieron a trabajar en proteger el lugar.
Harry, la comadreja, el director y yo, llevamos a los novios y la pequeña chica hacia la casa.
Harry y yo cruzamos miradas mientras entrabamos en ella. Le di una leve sonrisa la cual él me devolvió.
Gracias a dios habíamos salidos bien de esta.
Estaba feliz. En éxtasis. Mis planes estaban marchando a la perfección. Mis nuevos poderes me daban una nueva visión de las cosas. Me hacían pensar de manera más racional, menos maniática.
Poco a poco volvía a ser Tom Riddle. Física y mentalmente.
Había conquistado el Ministerio, y el ataque contra la boda de los Weasley había tenido algo de éxito. Debía sentirme furioso del fracaso de Bellatrix, pero no podía. El Ministerio estaba bajo mi poder. Podría hacer lo que quisiera con Gran Bretaña y nadie podría detenerme. Harry Potter y el viejo loco serian más fáciles de cazar.
Me encontraba torturando a unos muggles para pasar el rato. Hubiera usado a Bella, pero la muy escurridiza logro esconderse para evitar su castigo. Más tarde lo haría.
Estaba en el salón de la mansión de mi difunto padre, cuando las puertas dobles se abrieron, dejando pasar un muy apurado lacayo.
- Mi Señor- dijo con temor, arrodillándose ante mí.- ha llegado esto.
Me ofreció una carta en un pergamino negro. La tome con curiosidad.
Al leer su contenido, escrito en sangre, me lleve una muy grata sorpresa. Sonreí con malicia. Le perdonaría el castigo a Bellatrix solo por esto.
QUERIDO Tom:
No te preocupes en revisar por ningún residuo de magia, ni por usar la sangre ni posibles huellas que encuentres, para saber quién soy. He ocultado todo tipo de rastro que pueda ayudarte a encontrarme, así que evítate la pérdida de tiempo.
Esta carta es para decirte, que en mi, encontraste un aliado. Quiero ayudarte a traer abajo a Harry Potter, la maldita Orden del Fénix y todos los que lo apoyan. Quiero verlo sufrir hasta que este rogando por su muerte. Nada me dará más placer que verlo parado con los cuerpos de sus seres queridos rodeándolo.
Seré tus ojos y oídos dentro de los suyos, y aunque no tengo manera de luchar contra los hechizos que me impiden decirte todo la información que tengo, buscare una forma alrededor de ellos. Así que se inteligente Tom y usa ese maravilloso cerebro que tienes para descifrar la información que te daré.
Y si crees que esto es una broma, pues te diré que se tus mayores secretos. Se de tus queridos 7 tesoros, aunque creas tener 6. Sé que tu serpiente es más de lo que aparenta. Y sé exactamente que te paso el 31 de Julio al caer el rayo en Londres. Así que confía en mí. Soy el mejor aliado que tienes contra la orden desde que perdiste a tu Príncipe. Aunque a la final el jugo las dos caras de la moneda, no solo una.
Antes de despedirme te diré que los afectados son más de lo que crees, y si mis deducciones son correctas, Potter y el pequeño Malfoy juegan un papel más importante de lo que creen. Son varias serpientes y unos cuantos rastreros de poca monta. Uno de ellos fue afectado por tu querida Bellatrix.
Y con esto Tom, querido, me despido. Que tengas dulces sueños. Hasta la próxima.
Atte.
La Aurora al borde del océano.
Editado 07/10/2016
