No puedo creer que encontré a mi príncipe azul.
Capítulo 8
Por Amelia Salazar Smeraldtsuki
Después de la reunión, desde luego las mamás de todos los jóvenes discutían con sus maridos el apoyo que les estaban dando a sus hijos.
- Se quieren ir… y ustedes los están apoyando –decía la mamá de Syaoran
- Yo también fui joven… o ¿por qué crees que tengo una isla? –dijo el papá de Syaoran
- No sé… ideas locas de tú papá… regalos raros que da –dijo la señora Li
- Si… a veces regala cosas raras… pero cuando cumplí 18 años, a mí también se me ocurrió que era un parasito de la sociedad, y quise ganarme por mi mismo la vida –dijo el señor Li
- ¿También hiciste lo que quiere Syaoran? –se sorprendió la señora
- Si… y mi papá consiguió la isla y nos fuimos ahí a probar suerte –dijo sonriendo el papá de Syaoran
- ¿Y qué paso? –pregunto sorprendida su esposa
- Estoy aquí –dijo el señor Li
- ¿Cuánto tiempo paso? –pregunto la señora Li
- 15 días –contesto suspirando el señor Li
Cuando iba a cumplir 18 años, se empezó a fijar en su estilo de vida, que todo lo que quería, se lo daban, sus padres trabajaban mucho, a veces no dormían, pero así cómo trabajaban, ganaban dinero, y pues él y sus hermanos tenían todo lo que querían.
La verdad, nunca se habían puesto a pensar en lo que tenían que hacer los demás, para que ellos tuvieran lo que querían.
Él sabía que estudiaban en las mejores escuelas, y que su enseñanza era muy buena.
Hasta ahora que se puso a pensar en las demás personas, y que había mucha gente que trabajaba para pagarse sus estudios, o tener algo para comer.
Algo que el obtenía con solo levantar la mano.
Podían ir a los mejores restaurantes, tener los carros del año, ir de viaje a donde quisieran.
Todo, gracias a lo que ganaban sus padres.
Pero él quería esforzarse para aprender a ganarse la vida, cómo lo hacían muchísima gente en el planeta.
Platico con su papá sobre eso, y él le dijo que para eso estaba estudiando, para terminar una carrera y tener ventaja al momento de buscar trabajar, y cuando empezara a trabajar, iba a saber el esfuerzo qué se tenía que hacer para ganar dinero.
Pero con sus estudios, iba a tener ventajas que si trataba de conseguir trabajo sin estudios.
Pero en ese momento a él eso no le importaba, él quería conseguir trabajo para saber cómo era el ganarse la vida con el sudor de su frente.
El señor Li "abuelo" no sabía qué hacer, porque si lo dejaba que entrara a trabajar, empezando a ganar dinero, muchas veces ya no quieren estudiar, y después trabajan para personas que si terminaron sus estudios.
Así que lo pensó mucho y decidió comprar una isla y regalársela, y estando aislado de todas las personas, verían el esfuerzo que se necesita para cultivar, para cuidar de los animales de granja. Y demás cosas que se les presentaran.
Cuando le regalaron la isla el señor Li sintió que el mundo lo tenía en sus manos.
Y platicando con algunos de sus amigos y compañeros, también algunos de ellos se animaron, eran 5 amigos los que se fueron a la aventura, pero estaban seguros que tendrían éxito.
Los llevaron a la isla, con casas de campaña, algunos animales, gallinas y gallos, vacas y toros, semillas, y una pequeña variedad de cosas que probablemente necesitarían.
15 días… su aventura solo les duro 15 días.
Al principio cómo llevaban comida, y latas, sobre todo, se las arreglaron, habían hecho el campamento cerca de un río, así que por agua no hubo problema.
El problema empezó cuando se empezó a acabar la comida que llevaban y ¿cómo tenían que matar a los animales? Desde luego para comer.
Ahí termino el encanto, porque nadie sabía que se tenía que hacer para matar a un animal.
Y ahí por más que levantaban la mano, por más que gritaban, nadie fue para ayudarlos con el problema.
A los 15 días fueron los papás de los jóvenes a ver ¿cómo iban?
Y todos regresaron con la promesa que solo se iban a dedicar a terminar sus estudios, y después se iban a dedicar a sus profesiones, y a ocupar el lugar que ellos con sus estudios se iban a ganar en la sociedad.
Continuara:
Dios que todo salga bien, protégenos.
Amelia Salazar Smeraldtsuki
24 de abril de 2018. 7:52 p. m.
