Saludos, queridos amigos!
Después de tanto tiempo de ausencia nos reecontramos aquí, y de qué mejor manera que con un nuevo capítulo de esta historia que me la han pedido mucho. Quizás sea algo corta pero compensa en algo por la falta de mi trabajo en todos estos días.
Sé que he tardado mucho, a lo mejor flaquee un poco, pero vamos recuperándonos con lo que pasó hace unas semanas ya, un hecho lamentable que ya muchos sabrán. Espero les pueda gustar este capítulo tanto como los anteriores, si es así pueden dejar su comentario expresando su agrado o los puntos que hayan faltado para mejorar.
Bueno, no tengo más que decir. Los dejo con la historia.
Mi ángel guardián
Capítulo 7: Terminando el trabajo / Volver a verte
—¿¡Qué fue eso?! —exclamó Rias, saltando de su escritorio y yendo hacia la ventana, mostrándose sorprendida y aturdida porque tanto ella como Akeno sintieron un pico de poder muy alto, el cual parecía tener su centro a una gran distancia de las dos, más específicamente en una iglesia ubicada al oeste de la ciudad de Kuoh.
—Isse… —susurra la pelinegra en un tono audible para su compañera y ama de cabello rojo, la cual se mostró atónita por unos momentos y luego seria.
—Sí, debí haber sospechado que era él… rayos, está armando demasiado alboroto —masculló en voz baja la chica demonio. Inmediatamente voltea el rostro hacia su amiga de cabello negro —Akeno, llama inmediatamente a Yuuto y a Koneko, adviérteles que no se acerquen por el momento al lugar, que esperen órdenes mías —ordena luego.
—Sí, Buchou, pero… Isse dijo que no interfiramos en el enfrentamiento… —opina Akeno.
—Akeno él está causando mucho alboroto, llamará mucho la atención. Si alguien se entera de esto… —dijo la pelirroja, seriamente.
—Está bien, de acuerdo, lo haré ya mismo —dice la chica de largo cabello negro, sacando su celular y tecleando con rapidez para dar el aviso a sus compañeros y amigos.
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—Mejor será que te quedes dormido, basura —.
Issei había dicho eso mientras dejaba el cuerpo inconsciente de Donaseek en el suelo tras haber hablado con él y no obtener respuestas. El muchacho lo dejó maniatado y amordazado por demás ante las atónitas miradas de Mittelt y Kalawarner, quienes aún tenían un poco de temor por el dragón presente, el cual se hallaba masticando el cuerpo del último ángel caído enemigo con el que se enfrentó.
—Fuuujj! Esto es un asco! Ni siquiera es digno de llamarse presa comestible. Simplemente basura —dijo con mucha molestia el dragón.
—Quizás adentro haya algo de tu agrado, por eso tenemos que ir… —comentó el pelinegro en un tono neutro hacia su compañero.
En ese momento Issei se da la vuelta y encara a las dos chicas, las cuales solo lo miraban sin decir una sola palabra por lo ocurrido. El pelinegro ya sabía lo que ocurría.
—Como ya vieron él está de nuestra parte, no les hará daño —dijo el muchacho señalando a Ddraig, el cual se encoge hasta quedar nuevamente del tamaño del puño de su portador y apoyarse en su hombro izquierdo.
—E-Ese… es el legendario dragón celestial de la dominación… —comenta la rubia, sin salir de su estupor.
—Vaya, me agradan esas palabras —comenta el dragón satisfecho por ese halago.
—Aun así… ¿cómo es posible…? Quiero decir… obviamente eres el portador de la Boosted Gear, pero… nunca oí ni vi que un portador de esta sacred gear invocara al dragón en su interior —cuestiona Kalawarner. Tanto ella como su compañera, ahora novia, querían respuestas acerca de ello.
—"No saben que eres un nephilim" —le comenta Ddraig a Issei en pensamientos.
—"Mejor así. Si lo tienen que saber será luego, todo a su debido tiempo" —responde el joven de la misma forma, enfocando su atención ahora en las dos chicas de alas negras —Escuchen una cosa, lo único que deben saber por ahora es que vine a terminar con esto y nada más, así no habrán problemas para Raynare y Asia —dice luego, causando que las mujeres abran los ojos de la sorpresa.
—¿Qué…? ¿Raynare? Pero… —iba a preguntar Kalawarner… en realidad no sabía como generar esa pregunta, ya que escuchar que el sospechoso de la desaparición de su compañera hablara de ella como si estuviera viva la dejó bastante confundida. Mittelt, quien estaba tomándola de un brazo con fuerza, se vio en las mismas condiciones.
—Sí, como lo han oído, he hablado de Raynare —lo confirma el pelinegro —Ella está viva, no le hecho nada, por supuesto se encuentra a salvo al igual que Asia, la monja exiliada que ustedes retenían, en un lugar que solo tienen conocimiento ellas y yo —dice luego.
Las dos ángeles caídos se sorprendieron bastante, más que anda Kalawarner, ya que creían que él le había hecho algo a su compañera a pesar de haberlas ayudado.
—Miren, no me importa si me creen o no, lo único que voy a pedirles es que no estorben, he empezado algo y lo terminaré, por el bien de Raynare y Asia —declaró el muchacho de corto cabello negro, algo que dejó descolocadas a las chicas ya que lo dijo en un tono… ¿sobreprotector? Eso dejaba mucho en qué pensar… —Adios —.
Con ese saludo en seco Issei se despide de ellas, siendo acompañado por su fiel amigo y compañero de batalla Ddraig, dejando a las dos ángeles en el lugar con todos los destrozos.
Ya eran casi las dos de la madrugada y todo el ambiente lucía… tranquilo. Y eso no era normal pese al escenario que era contemplado por las chicas de alas negras, las cuales se miraron entre sí, aun tratando de encontrar una explicación razonable para la respuesta de Issei mientras lo veían adentrarse en la iglesia.
—De acuerdo… será como él diga entonces —dice de repente Kalawarner, llamando la atención de su chica de cabello rubio —Si no quiere que nos metamos entonces no lo haremos…. Pero supongo que podemos ir a ver… quizás necesite ayuda en un momento crucial, ¿qué dices tú, Mittelt? —pregunta luego a la rubia, mirándola a su costado izquierdo.
—Entonces le crees, ¿verdad, Kala-chan? —pregunta la aludida.
—… Digamos que sí. Debo decirte con sinceridad que tengo un poco de dudas, pero siento que él está diciendo la verdad —responde la mujer de largo cabello negro —Así que, por el momento, ambas estaremos al pendiente por si necesita ayuda. Pero eso sí, después tendremos que ir a cerciorarnos de que lo que dijo es completamente verdad, de que Raynare sigue viva —.
—Creo… que te estás contradiciendo un poquito —comenta Mittle algo nerviosa, con una sonrisa y una gotita de sudor en su nuca.
—S-Supongo que sí… —dice Kalawarner —Bien, vamos entonces —dice luego, siendo seguida por su chica al interior de la iglesia.
Habiendo dejado esa destrucción atrás, ninguna de las dos mujeres y ni siquiera Issei se percataron de que varios seres pequeños estaban observando todo el panorama. Eran nada menos que los familiares de Akeno, esos diminutos monstruos que se asemejaban a ogros estaban situados en la copa de varios árboles, uno alejado del otro. Dichos seres estaban reportando a su ama lo que estaba pasando.
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—¿Cómo está la situación, Akeno? —pregunta Rias a su reina, la cual estaba de pie en la ventana.
La aludida estaba concentrada para poder escuchar lo que le tenían que decir sus familiares. Detrás de ella no solo Rias esperaba sino también Koneko y Kiba, todos alertas.
—Me dicen que ya no hay nadie en la zona, tanto Isse-san como los dos ángeles que estaban con él entraron en la iglesia, los enemigos que estaban peleando con ellos… solo sus restos quedaron en el lugar —comunicó la pelinegra, diciendo lo último con algo de desagrado.
—¿Fueron al interior de la iglesia? Pero… —Rias quedó confundida con ese dato. No le estaba sonando bien el hecho de que Issei haya dejado vivir a esos ángeles caídos para que luego se adentraran con él al edificio —Akeno, Koneko, Yuuto, prepárense. Iremos a ver como va la situación… en persona —ordenó la pelirroja.
—Hai, Buchou —respondieron sus sirvientes al instante, aunque Akeno lo hizo con un poco de duda. Por una parte pensaba que Issei podía manejar perfectamente la situación, pero por otra quería ayudarlo aunque no pudiera, y esta era la ocasión, así que con decisión se alistó y partió con sus compañeros y amigos de club.
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—Vaya, vaya, vaya. Así que tú eres el mocoso que tiene esa problemática sacred gear que muchos desean y a la vez temen… la Boosted Gear —dijo un hombre de cabello blanco y corto, saliendo de entre las sombras en el interior del edificio eclesiástico, parado cerca del altar en el salón principal. El mismo llevaba puesto ropas de sacerdote… pero su aura no se mostraba benigna en absoluto.
Issei se encontraba en el otro extremo de la sala, pero no se sorprendió en absoluto por la entrada de aquel hombre, su expresión seria se mantuvo firme. Además prefirió no cruzar palabra con el extraño, quiso escuchar cualquier tontería que estaba por decir.
—Honestamente no pensé que hoy me encontraría contigo… pero supongo que debo agradecer a mis camaradas por contratarme hoy ya que tendré el placer de matar a una basura de demonio —seguió hablando el detestable personaje.
Issei no hizo más que arquear una ceja ante lo que dice y su forma de actuar mientras sacaba una pistola y un sable de luz para luego lamer el arma de fuego.
—"¿De verdad tengo que pelear contra éste idiota?" —pensó el pelinegro, frustrado.
—Bah, no te quejes, sólo basta un golpe y lo dejas fuera de combate… o puedes matarlo si quieres. No hace falta que te diga que su nivel de poder es inferior, aunque ciertamente es hábil pero igual no es rival para ti. Tampoco te vayas a confiar demasiado… —comenta el dragón internamente.
—"Sí, gracias por recordármelo, mama" —responde el muchacho, a lo que su compañero dragón solo emite un bufido de molestia.
—¿Qué sucede? ¿Acaso te ha comido la lengua el gato? ¿Tienes miedo de enfrentarte a mí? —pregunta el sacerdote falso, mostrando una cara de desquiciado.
—¿Eh? Oh, disculpa, ¿podrías repetirlo? Es que estaba pensando en cosas más importantes que charlar con un tonto —pide el pelinegro irónicamente, claramente burlándose del albino, lo cual lo hace enojar.
—A ver si tu asqueroso rostro sigue con esa sonrisita… ¡después de que te saque la cabeza con mi espada! —gritó el loco sacerdote, abalanzándose hacia Issei, el cual seguía sereno en su lugar.
En menos de un segundo sucedió algo inexplicable: primero se oyeron las espadas chocar una vez, luego un espadazo al aire. El sacerdote loco apareció por detrás del pelinegro, el cual seguí en su lugar, en la misma posición… pero con el mismo cuchillo que usó para amenazar a Mittelt, el cual ahora se veía más grande.
—¡Gg-gaaaaaagjjj! —.
El grito desgarrador de dolor se hizo escuchar en toda el lugar.
—¡Hi-Hijjo d-de… p-puuuutaaaaa! —gritó el albino, el cual yacía arrodillado en el suelo, tomándose el hombro derecho. Para sorpresa su brazo se había desprendido de su cuerpo y en su lugar dejó la herida quemando, en proceso de cauterización. El brazo perdido yacía en el suelo, con la espada rota que antes mantenía.
Todo sucedió tan rápido… al parecer Issei reveló su mortal arma antes de que el albino lo alcanzara. Con ella despachó el primer espadazo, cortando por la mitad el arma cuerpo a cuerpo de su enemigo para después llevarse la extremidad cuando el sacerdote aun se encontraba en carrera.
—¿Qué pasa? ¿Ya se te acabaron las ganas de matarme? —pregunta el muchacho, mientras se daba la vuelta y miraba con frialdad a su enemigo allí postrado en el suelo, maldiciéndolo en voz baja. El pelinegro revolea aquel cuchillo enorme con mucha facilidad, no quedo siquiera una mancha de sangre quizás debido a su infernal hoja al rojo vivo —Eres un oponente digno… para alguien debilucho, tengo que decir sinceramente que no me llegas ni a los talones. Quizás si hubiera sido un enclenque, o un "asqueroso demonio" como bien tú dijiste entonces me habrías dado lucha… pero ese no fue el caso hoy —comenta luego.
Con paso lento, y de manera amenazadora, se fue acercando a su enemigo hasta llegar a él y acuclillarse para estar a su altura.
—Bueno… dadas las condiciones creo que el que perderá la cabeza aquí serás tú —dice el muchacho mientras miraba fijamente al albino, haciendo que sus pupilas se hagan bestiales. El sacerdote falso puede ver que a un lado del joven, más concretamente en su hombro derecho, aparece el pequeño dragón que supuestamente debía estar dentro del guantelete que poseía Issei, supuestamente no tendría que ser más que el alma del dragón encerrada… pero estaba allí físicamente, bien visible.
En ese entonces el hombre de cabello blanco supo que estaba en un grandísimo problema. Aquel a quién había subestimado, aquel "asqueroso demonio", resultó ser alguien muy diferente… alguien muy peligroso.
—¿Quién… eres? —pregunta con furia el albino mientras era levantado y tomado del cuello por Issei mientras éste le miró por unos momentos de la misma manera amenazante.
—Hyodou Issei, hijo de ángeles y demonios, aquel que puede ser la mayor amenaza del mundo o su salvación, y tu verdugo —responde el pelinegro mientras levantaba el cuchillo, el cual ardió con más fuerza.
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—Esto… no puede ser posible… —musitó Kalawarner en voz baja mientras veía como Issei bajaba las escaleras escondidas bajo el altar, llevándolo a una sección desconocida de esa iglesia.
Tanto ella como Mittelt habían escuchado con claridad, escondidas entre las sombras, la respuesta que había proporcionado el muchacho de cabello negro al sacerdote de cabello blanco, el cual ahora yacía tirado en el suelo… sin cabeza.
Las chicas vieron asombradas los poquísimos movimientos que había hecho Issei en su enfrentamiento con Freed, que así era como se llamaba el sacerdote falso, hasta claro el momento del final donde el pelinegro dio esa declaración que dejó heladas a ambas mujeres.
—¿Ángel… y Demonio a la vez? ¿Pero… cómo? Pensé… que era solo un demonio —pregunta Mittelt, estupefacta aun por esa noticia. Tanto ella como su compañera pensaron que Issei era un demonio. Ya era extraño que no las atacar ni bien se encontró con ellas… o que ellas no lo atacaran a él, pero conocer esa verdad…
—Yo también, pero… ahora no sé cómo debería actuar con semejante noticia —comenta Kalawarner en las mismas condiciones —Un ángel-demonio… si eso existe, entonces… aquí hay algo más que nosotras deberíamos saber, algo que sólo podremos conocer si seguimos al lado de Issei —.
Así, ambas ángeles decidieron seguirle el rumbo al pelinegro, el cual ya había bajado en dirección al culto que supuestamente estaba llevando bajo la iglesia.
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—Uuuffff… —
Raynare se había echado con cansancio sobre la mesa. Estaba agotada, pero no era por haber estado ayudando a su querida amiga a acomodarse bien en su nuevo hogar sino por estar esperando a su querido Issei. La preocupación estaba logrando que su cuerpo se cansara, ya que hace casi una hora había sentido un pico de poder bastante alto a una gran distancia de su ubicación. Ella bien sabía que era donde la iglesia abandonada en el extremo de la ciudad, que era donde fue su chico.
A pesar de los juramentos que le hizo el pelinegro acerca de que estaría bien, no podía estarse tranquila después de haber sentido semejante cosa. No importa si ese subidon de poder era de Issei o no, ella igual estaba muy preocupada.
—Isse… solo espero que estés bien, si te pasa algo yo… —susurra Raynare mirando a través de la ventana por un espacio pequeño ya que la misma estaba anteriormente tapada con una cortina, después de eso vuelve a sentarse y apoyarse sobre la mesa. Tanto la cocina como la misma casa yacía muy solitaria en ese momento, solo ella estando en ese lugar y Asia, que estaba en su cuarto, hecho que la ponía muy triste. Le recordó a como se sentía antes de conocer a Issei… sola y sin un compañero del alma, sentimental o demás denominaciones que bien podían dar los humanos sobre las parejas —Quizás me estoy preocupando por nada… quizás… —.
En ese momento ella recordó como ambos tortolos se habían despedido: Issei aconsejándole que debía quedarse por Asia, ya que ella podía necesitarle, a lo que Raynare asentía y luego el pelinegro le daba un beso en la mejilla.
—No te preocupes, volveré pronto —es lo que él le había dicho antes de partir, con esa sonrisa que aun la seguía cautivando.
Por unos momentos, Raynare se quedó en silencio mientras recordaba eso, para después mostrar una mirada decidida.
—Definitivamente no voy a quedarme así, yo no quiero pasar por esto de nuevo, estando así de angustiada… así que la próxima vez iré con Issei le guste o no. Estaré a su lado y lo ayudaré en todo lo que necesite —dijo luego, cruzada de brazos y algo molesta.
Inmediatamente después de haber dicho esas palabras escucha que alguien golpea la puerta. Era bastante tarde, cerca de las dos de la madrugada, por ello le pareció algo extraño, pero después pensó que podía ser su chico así que corrió a abrir.
Y efectivamente estaba aquel muchacho por el cual estaba pensando mucho…
—¡I-Isseee! —exclamó Raynare, sorprendida y muy feliz de que su novio haya vuelto, viéndosele con un ligero sonrojo en sus mejillas. No le importó más nada por lo que, corriendo, se acercó hasta él y saltó para darle un fuerte y cálido abrazo de bienvenida. El pelinegro corresponde al abrazo, viéndosele feliz por esa reacción de su chica.
—Hola Raynare —saluda el muchacho —Te dije que volvería y he vuelto, ¿ves? Seguro me has extrañado —dice Issei mientras se soltaba un poco para verla a los ojos.
—Tonto… no sabes cuánto —responde su chica con una cara triste mientras le daba un beso. En ese momento Issei, con rapidez, la toma con un brazo de las piernas y la levanta para cargarla, sin contar que además empezó a dar vueltas con ella, algo a lo que ella no estaba muy acostumbrada por lo que se asustó.
—¡I-Isse! —exclama Raynare agarrándose fuerte a él mientras el pelinegro se reía —¡T-Tonto, no te rías de mí! —grita luego, enojada pero aun con su rostro enrojecido.
Issei lentamente va parando hasta detenerse totalmente, sin dejar de mirar fijamente a su chica con una sonrisa que la puso un poco nerviosa.
—¿Q-Qué sucede? —pregunta ella.
—Eres muy linda, Raynare, eso es lo que sucede —responde directamente el pelinegro al momento que le propina un beso a su amada, dejándole sin habla.
Casi tres minutos después…
—E-Ejemmm… —carraspea la voz una chica que estaba cerca de ellos para interrumpir el meloso momento.
Ambos tortolos separan sus labios inmediatamente, Raynare se vio sonrojada e Issei también, aunque se recompuso rápidamente carraspeando su voz además al igual que la que los interrumpió.
—Bueno… supongo que esto será prueba más que suficiente para demostrar que Raynare está en perfecto estado de salud y que además es alguien de quién estoy enamorado, ¿verdad? —declara y pregunta el pelinegro a quién sea que estuviera acompañándolos allí, presencias en las cuales Raynare no reparó anteriormente y que, ahora cuando lo hizo, se llevó una muy grande sorpresa.
—¿P-Pero qu…? ¿Mittelt? ¿Kalawarner? —pregunta la chica que áun estaba en brazos de Issei.
—Ho-Hola, Raynare… —saluda la rubia muy sonrojada por la escena que estuvo viendo momentos atrás.
—… Ho… Hola —saluda Kalawarner de la misma manera —S-Supongo… que sí, es prueba suficiente —dice luego.
Continuará…
Bueno, hasta aquí llego.
Si se han fijado he dado un salto argumental medio desde lo que pasaba en la iglesia hasta el regreso de Issei. No se preocupen, en el próximo capítulo detallaré lo que sucedió y seguiré con la trama, por supuesto.
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Nos estaremos leyendo próximamente, un saludo y hasta luego!
