Cap. 4

Kana: Yo seré el réferi en este partido, ¿están listos o creen que no puedan con el reto? (pregunto de broma, pues veía que los gemelos tenían cierta resistencia a la idea)

Gemelos: Nada es imposible para un Lombardi.

Kana: Bien, pues… que inicie el juego.

Los gemelos lo estaban haciendo bastante bien, quien acertara tres puntos pasaba a la siguiente ronda. Ramón veía con cierto asombro el cómo había manejado Kana las cosas, ningún maestro, profesora, entrenador o instructora había logrado hacer lo que a él se le hizo tan simple. Blossom y Sage seguían fielmente las órdenes del moreno, se estaban portando bien, no solo sus hijos, sino los demás niños, ¿Qué pasaba con él? ¿Quería esconderse detrás de sus hijos de nuevo? No, ya no caería en lo mismo, si tenía un problema lo enfrentaría, y el que ahora le ocasionaba más estrés era la sonriente mujer que hablaba dichosa en medio de un grupo de desconocidos. En contra de su voluntad volvió a subir las escaleras y entro de nuevo a la casa.

Poppy: Se los aseguro, mi esposo es un buen cocinero… y ahí está. (comento mientras se ponía de pie e iba a su lado) Ramón, Judy y Nick no desayunaron nada, ni lo mellizos, creo que…

Ramón: Si, entiendo a lo que te refieres, voy a preparar algo.

Poppy: Gracias…Eres genial.

Ramón: Como sea. (comento con tono de fastidio, lo que hizo preocuparse mucho a Poppy, pero no podía arreglar eso ahora, ella tenía invitados que atender)

La mujer de cabellos rosados se fue directo a la charla que se mantenía en la sala, era animada y ruidosa, mientras que Ramón comenzó con la elaboración de una ensalada de frutas, sabía que no era algo pesado, pero los niños no tardarían en subir con hambre y no era tan temprano, en poco tiempo tendría que hacer la comida para todos. Llevo el preparado a la mesa de la sala y gustosos la pareja lo acepto. Ramón volvió a la cocina con la pequeña charola entre sus manos, algo no estaba bien, el sonido de la plática había desaparecido, un silencio aterrador envolvió toda la habitación, volteo asustado creyendo que todos habían desaparecido de la nada, pero no, ahí estaban, se les veía sonreír, mover sus labios, pero no escuchaba ya las palabras que de ellos salían, "tal vez deba de acercarme" pensó, la distancia debía de ser la causante, pero no pudo mover ni un solo musculo, todo su cuerpo estaba petrificado, el pánico se apodero de él, quería gritar, pedir auxilio, su pecho le ardía, a cada segundo le costaba más trabajo respirar, ahí estaba, a metros de Poppy y ella actuando como si todo fuera normal, las caras de los invitados le comenzaron a parecer grotescas, su mundo comenzó a girar, se sintió mareado, con nauseas, "Aire, necesito aire" pensó con desesperación, fue cuando giro la cabeza que reacciono, la puerta estaba cerca, no se dio cuenta como lo hizo, pero alcanzo la perilla y salió corriendo, por algún motivo no podía detenerse, cada paso que daba se sentía mejor, libre de toda esa presión de momentos atrás, los deseos de alejarse y jamás volver lo envolvieron, y corrió, siguió y siguió, hasta que llego jadeante y cansado a la parada de autobuses, no llego ahí con intención, pero daba gracias a Dios de estar en ese lugar, tomo asiento, recuperando el aliento comenzó a pensar en lo que sentía, tenía un hueco en el estoma ¿Qué había hecho? Las amenazas de volver a casa no las decía enserio; unos pasos acercándose llamaron su atención, no voltio, tenía una tonta sonrisa en su rostro.

Ramón: Es la primera vez que vienes por mi…te diste cuenta de… (pero al voltear no era la persona que esperaba, la morena mujer lo veía con una ligara sonrisa)

Moana: Creo que no soy la persona que esperabas. (hablo mientras tomaba asiento)

Ramón: No… (dijo secándose rápidamente una lagrima que se le escapo) no, no es eso, normalmente nadie… bueno, esto no es común, es solo que… Estoy tan cansado.

Moana: Me imagino que si, Poppy comento que todos están de vacaciones luego de que tú y los niños enfermaron y que ella tuvo un accidente.

Ramón: Si, no fue un buen año. (comento mientras se masajeaba la cara)

Moana: Te entiendo, todos pasamos por cosas parecidas, cuando murió mi abuela, yo…

Ramón: ¿Tú abuela? (Moana entendió que con eso capto por completo su atención)

Moana: Si, murió por complicaciones, aunque ya saben lo que dicen los médicos, por causas naturales… la amaba tanto, y cuando se fue…

Ramón: Que suerte tuviste, yo no supe que fue de ella, no me pude despedir, desapareció cuando tenía siete años.

Moana: Cuanto lo siento.

Ramón: Esta bien, yo… no podía ser feliz, no sin antes saber que había pasado con ella y… Poppy, ella la encontró por error (dijo riéndose) yo la busque por años, revise cada cueva, roca y sendero, y ella simplemente se la topo… se cremaron sus restos y los esparcimos en el mar, mi padre, mi hermano y yo.

Moana: Debió de ser difícil para tu padre perder a su madre, igual para tu hermano.

Ramón: Soy adoptado. (dijo en seco)

Moana: Lo siento, yo pensé…

Ramón: ¿Que era mi padre biológico? No, ellos fallecieron cuando yo tenía 3 años.

Moana: Uy… yo, yo lo siento, no era mi intención…

Ramón: (dejando escapar una leve risa) Olvídalo… pasa seguido, ya estoy acostumbrado.

Moana: Sabes, mi abuela adoraba el mar, decía que cuando muriera se convertiría en una mantarraya… a veces salgo a la playa y bailo entre las olas… y hablo con ella.

Ramón: ¿Cómo?

Moana: El mar nos conecta, solo habla, es catártico… aunque no creas en nada de eso, contarle tus secretos al mar es liberador cuando no tienes a nadie cerca con quien hablar.

Ramón: Pues… tal vez lo haga ¿Volvemos a casa? (propuso poniéndose de pie)

Moana: ¿Tú quieres volver?

Ramón: Claro que quiero… (mintió con una agradable sonrisa que para nada pudo engañar a Moana)

La plática fue melancólica, ambos recordando lo que más extrañaban de sus abuelas, Moana controlaba el ritmo del andar y procuraba que fuera muy lento para que Ramón tomara suficiente aire; al llegar a casa casi todos notaron la ausencia de Moana, pero ni siquiera Poppy noto la ausencia de su esposo.

Moana: Ella es algo…

Ramón: Distraída, si, tiene una gran capacidad de notar pequeños detalles, pero los grandes… (dejo escapar un suspiro) estoy tan cansado de esto, bueno, creo que es mejor que me ponga a hacer la comida. (hablo con tono monótono)

Moana: Claro, deja voy a cambiarme.

Ramón: Disculpa… (pero cuando voltio la mujer ya no estaba, saco el contendor donde estaba la ensalada de frutas para tener mejor vista en el refrigerador, cuando sintió que alguien lo tomaba fuerte de la mano)

Suset: ¡SEÑOR RAMON! ¡TENGO HAMBRE!

Ramón: No grites Suset, estoy aquí (dijo mientras se sobaba los oídos)

Kana: Hola señor Ramón, los demás y yo tenemos algo de hambre, ¿hay algo que podamos comer?

Ramón: Claro, prepare una ensalada de frutas.

Suset: Guacala, odio la fruta, quiero chocolate.

Gemelos: Si no te gusta no lo comas…

Sage: y muérete de hambre… (susurro)

Ramón: ¡SAGE!

Sage: No dije nada.

Ramón: Miren, todos van a comer ensalada de frutas les guste o no. (Comenzó llenar un plato el cual entrego a Suset primero por ser la más pequeña)

Suset: Bueno… no se ve mal (estaba a punto de comerse un pedazo de sandía cuando Kana dijo)

Kana: Espera, todos escuchen, deben de estar conscientes que si comemos ahora no podremos meternos al mar dentro de media hora. (a Ramón le sorprendió que dijera eso, pues le había robado las palabras de la boca)

Suset: Pero yo quiero nadar…

Sage: ¿Quieres nadar o comer? Decídete… (pregunto de forma tosca)

Suset: Tengo hambre… (dijo decaída)

Kana: Sage, No la presiones, está bien Suset, tenemos mucho tiempo para nadar, por mientras podemos jugar a otra cosa.

Suset: ¿Cómo a lanzarnos lodo?

Cristal: Yo preferiría que no…

Blossom: Yo tampoco (dijo con un leve sonrojo)

Sage: ¿Puedes ser más obvio? (aquello hizo sonrojar más a Blossom e hizo reír de forma coqueta a Cristal)

Kana: Bien, todos vamos a comer frutas, ¿Betsy…Mathew?

Suset: Están escondidos detrás de Blossom y Sage ¿Qué están haciendo ahí? (les pregunto mientras se metía entre los gemelos, estos no se habían percatado que los mellizos estaban bien agarrados de sus camisas)

Betsy: (Susurrando) Ese señor nos está viendo…

Suset: ¿Qué señor?

Betsy: Ese… (comento con miedo viendo a Ramón para inmediatamente después esconderse)

Gemelos: ¿Nuestro papá?

Suset: ¿Le tienen miedo al señor Ramón? Pero si es muy divertido…

Ramón: Claro… (dijo sarcástico)

Suset: Lo ven, solo tiene cara de enojado como mi papá…

Gemelos: Él no tiene cara de enojado. (se quejaron)

Kana: Vamos, no sean tímidos, no tienen nada que temer.

Suset: ¡AAAAAAAAAAHHHHHH! ¡Esto sabe muy bien! (grito tras probar un pedazo de fruta, lanzo el tenedor a la sala, se escuchó un "auch" al cual nadie le puso atención, la niña devoro como una bestia el resto de la fruta y mientras se limpiaba con su antebrazo, logrando solo ensuciarse más dijo) ¡Dame más!

Kana: Por favor Suset.

Suset: Si, dame más por favor.

Ramón: Ok… (volvió a rellenar el plato de la niña, siguió comiendo con las manos y llenándose todo el rostro, Ramón sirvió un plato nuevo y tomo un tenedor y un cuchillo) Aquí tienes Cristal.

Cristal: Gracias Señor Ramón.

Ramón: De nada. (dijo mientras que disfrutaba de ver como la niña tomaba el plato por la orilla con una servilleta y se encaminaba a la puerta del fondo, eso no lo podía negar, verla comer con tan buenos modales era encantador)

Cristal: Suset, vayamos afuera, comeremos con los demás, así que deja de comerte tu fruta, hay que esperar a que los demás tengan su plato.

Suset: ¿Es como un picnic?

Cristal: Si, un adorable picnic en la playa.

Las dos niñas salieron, Ramón sirvió un tercer plato.

Ramón: Betsy, las niñas son primero… (Pero nadie contesto, Ramón trato de ver a la niña que se ocultaba detrás de Blossom, pero ella al darse cuenta solo se escondía más) Kana, ¿podrías darle este plato a Betsy cuando la veas? (dijo entregándole el objeto)

Kana: Claro, se lo daré cuando la vea… (susurrando le dijo a la niña) Betsy, tómalo, no te está viendo.

La pequeña niña con trenzas salió corriendo apenas tomo el plato, cosa que hizo soltar una leve risa a Ramón, aquello fue notado por los gemelos, quienes entendieron que su padre estaba de mejor humor.

Mathew: A mí no me gusta la sandía… (susurro el niño aferrándose más a Sage)

Ramón: ¿Alguno de ustedes sabe que fruta le gustan a Mathew?

Mathew: (susurrando aún más bajo) Me gustan las fresas, y las cerezas y las moras, arándanos y uvas…

Sage: Creo que le gustan los frutos rojos y las uvas…

Ramón: Bien (comenzó a servir en un plato solo con aquellos elementos) ¿Podrían darle este plato a Mathew cuando lo vean? (dijo mientras se lo entregaba a Sage)

Sage: Claro, yo se lo doy (susurrándole a Mathew) Aquí tienes.

Mathew: gracias… (el niño se escurrió de una manera tan silenciosa que nadie noto cuando se fue)

Sage: ¿Yo puedo comer solo sandia?

Ramón: Tú comerás todo lo que te sirva. (dijo poniéndole la mezcla completa)

Sage: Pero tu acabas de …

Ramón: No me contestes, sabes que debes de comer bien, afuera hace calor, no quiero que se deshidraten.

Sage: ¿Y porque no le serviste a Mathew un plato igual?

Ramón: Porque si, ahora come tu fruta, aquí están sus platos (le dio a Kana y Blossom los suyos también)

Todos: Muchas gracias (aunque el "gracias" de Sage fue muy desanimado)

Sage y Kana se encaminaron para la puerta de salida, pero Blossom permaneció un poco más en la cocina.

Blossom: Papá, yo sé que no nos portamos bien, pero prometemos ya no ocultarte nada si le enseñas a Kana a surfear, él de verdad quiere y…

Ramón: ¿Estas tratando de negociar conmigo? (pregunto molesto)

Blossom: No, yo no… es que… Kana quiere…

Ramón: Esto no se trata de negociar, pensé que los había educado bien, creí que me tenían confianza, pero veo que siguen en las mismas, me ocultan cosas y luego tu madre los ayuda para que no los castigue… es que esto… esto no es justo. (hablo con voz realmente cansada mientras dejaba el tazón vacío en el lavadero) Mira, si tengo algo de tiempo, solo si lo tengo… le enseñare a Kana a surfear.

Blossom: Muchas gracias Papá (el menor quiso darle un abrazo, pero tan rápido como pudo se apartó y con voz cortante le dijo)

Ramón: Les dije que no quería que me tocaran, ahora afuera… tengo cosas que hacer en la cocina.