CAPITULO 8 ESCAPE INOPORTUNO
Voldemort seguía con sus actividades normales, cada tres días mandaba llamar a sus mortifagos para preguntarles que es lo que sabían sobre Harry solo para mantener las apariencias.
-¿Por cuánto tiempo más pretende mantenerlo ahí mi lord? –Preguntó Bellatrix una fría y nublada mañana a principios de octubre
-¿Qué cosa?- Respondió el señor tenebroso sin tomarle importancia
-A Potter señor, ¿Cuánto tiempo más lo tendrá ahí encerrado?
-¡Ah eso!, sinceramente ya se me había olvidado que estaba ahí –respondió mientras volteaba a ver la escalera
-Últimamente ya no escucho sus intentos por abrir la puerta ¿Seguro que sigue vivo? –dijo Bellatrix arqueando una ceja
-Sí, ese para mi suerte no se morirá tan pronto, les dije a los elfos que si veían algo extraño me avisaran, sé que ha estado practicando y muchas veces ni siquiera duerme, quizás la próxima semana deje que me demuestre lo que sabe.
-Pues tenga cuidado mi lord, no vaya a provocarle una fobia a los lugares abiertos y se lo digo yo que sé lo que es estar encerrada –terminó de decir Bella con la mirada perdida
-Créeme que eso no pasará Bella.
En eso se oyó que llamaron a la puerta.
-Hoy no mandó llamar a nadie ¿verdad?
-No
¡Ja!, me pregunto quién será el tonto –se burló Bellatrix recordando el hechizo que había lanzado a la casa semanas atrás mientras caminaba a la puerta para recibir a su visitante
Tocaron nuevamente con mayor insistencia.
En cuanto Bella abrió la puerta la figura de una persona cuyo rostro estaba oculto bajo una capucha entró en la casa quitando a Bellatrix de su camino.
-¡Óyeme tu! ¿Qué te ocurre? ¿Cómo te atreves a empujarme? –Exclamó Bellatrix sin obtener una respuesta, la persona que acababa de llegar caminó hasta el salón y se detuvo cuando quedó frente a Voldemort que tenía el gesto ceñudo tratando de reconocer a su visitante sin éxito.
-¿Quién eres?, ¡descúbrete! –exclamó Voldemort
La persona poco a poco se quitó la capucha y dejo ver los azules y penetrantes ojos del rostro de una joven con cabello negro y algo ondulado, miró a Voldemort fijamente de pies a cabeza sin alterarse. -¿Te pregunte quién eres? –Gritó Voldemort de nuevo
-Mi nombre es Vanessa Prince, es un placer conocer por fin al Señor Tenebroso –dijo dibujando una sonrisa falsa en su rostro y haciendo una leve reverencia.
-Con que tú eres la famosa Vanessa –dijo Voldemort y volteó a ver a Bellatrix que seguía indignada.
-Sí, soy yo –dijo la chica mientras se quitaba la capa de viaje y se sentaba en un sofá cómodamente aun sin saber si era bienvenida o no en esa casa. Bellatrix la miró y abrió mucho la boca por la acción de la muchacha, algo que ella consideraba una gravísima falta de respeto hacia el señor tenebroso. Sin embargo Voldemort no le reprochó nada a la joven.
-¿Qué es lo que quieres?
-¿Que acaso no es obvio?, quiero formar parte de sus mortifagos, quiero unirme al mago más grande de la historia y aprender de él.
-Ya veo, pero primero ¿me quieres explicar cómo es que llegaste aquí? -preguntó Voldemort.-Solo mis seguidores conocen su ubicación y tienen prohibido revelarla.
-Siempre persigo lo que quiero hasta conseguirlo –dijo Vanessa arrastrando un poco las palabras.
-Vaya, vaya una respuesta inteligente pero no lo suficiente como para convencerme ¿Cómo es que llegaste aquí? ¿Quién te dijo cómo llegar?
-Digamos que tengo mis fuentes –respondió sin darle mucha importancia.
-Quiero respuestas concretas para preguntas concretas ¡¿QUIÉN TE DIJO COMO LLEGAR?!
-Sabe una cosa usted tiene muy mal carácter y pues…
¡BUUM!
Se escuchó una gran explosión que hizo que el suelo temblara y los candelabros se menearan un poco
-… ¿Qué fue eso? –preguntó Vanessa parándose del sofá de un salto algo confundida y muy intrigada por aquello….
Voldemort miro hacia la escalera y luego a Bellatrix.
-Eso es algo que a ti no te importa
¡BUUM! ¡BUM!
Se escuchó de nuevo una explosión que Voldemort no pudo ignorar, se dirigió a donde estaban las escaleras, Bellatrix y Vanessa fueron tras él, se quedaron al pie de la escalera esperando a que el polvo que se había formado se disipara un poco. Voldemort no sabía que era lo que había pasado, lo único que había al subir las escaleras eran unas cuantas habitaciones solas y Harry, pero él no podía haber provocado aquellas explosiones o al menos eso era lo que creía Voldemort. El polvo empezó a dispersarse y Harry apareció, se puso a gritar alegremente mientras se acercaba a la escalera:
-¡SI!, ¡POR FIN LO LOGRÉ! –el chico comenzó a toser por el polvo que entraba a su boca, aun no se daba cuenta de que Voldemort estaba abajo mirándolo -¡SI! ¡JAJAJA!, ¡LO HICE! ¡LO HICE! –por fin vio a las tres personas que lo observaban desde el pie de la escalera, Bellatrix lo miraba sorprendida ya que aún no se recuperaba de la inesperada aparición de Vanessa. Pasó la mirada de Harry a su amo buscando alguna explicación, Vanessa estaba muy divertida ante aquella escena y Voldemort pues obviamente estaba furioso.
-¡Oh no! –dijo Harry para sí sosteniendo la varita en alto quedándose paralizado cuando su mirada se cruzó con la del Señor Tenebroso
-¿Y Quién es este chico tan apuesto? –dijo Vanessa en voz muy baja. Bellatrix la escuchó y puso los ojos en blanco
-¡¿QUE DEMONIOS HICISTE ENRIQUE?! –gritó Voldemort
Harry estaba muy nervioso pero cuando hablo no lo demostró. Sabía que cuando por fin lograra escapar de su encierro se enfrentaría a eso pero ya no le importaba, ya estaba más preparado y era capaz de defenderse, lo único importante era salir aunque no estaba seguro de que su libertad durara mucho tiempo. Simplemente quería enseñarle a Voldemort lo que ya era capaz de hacer.
-¿En realidad es necesario que se lo explique?, ¿acaso no es obvio? –su tono de voz era sarcástico y burlón, tal vez por sus nervios o porque descubrió que Voldemort estaba un poco asustado –encontré un par de hechizos muy útiles, sabe, ya me había aburrido, necesitaba respirar otro tipo de aire, uno menos sofocante… ¿Quién es ella? –preguntó arqueando una ceja cuando se percató de la presencia de Vanessa.
-¡Ah! Hola, yo soy Vanessa y tu ¿Quién eres? –dijo la chica mientras ponía un pie en la escalera para subir y verlo mejor pero Bellatrix le puso una mano enfrente impidiéndole que pasara.
-Yo soy…
-¡Ya basta! –vociferó Voldemort de nuevo, aquella familiaridad no le gustaba en lo absoluto. Señalando a Harry le dijo -¡Tu, regresa a tu habitación!
-Creo que ese es un problema porque… ya no tengo habitación ¿lo recuerda? –dijo Harry encogiéndose de hombros y dibujando una sonrisa en sus labios
-¡No te quieras hacer el listo conmigo muchacho! –dijo Voldemort mientras subía rápidamente las escaleras y cuando estuvo cerca de Harry continuó -¡Hay más de diez habitaciones en esta casa, metete en esa y no salgas hasta que yo te lo ordene –dijo señalando otra de las habitaciones y empujando a Harry para que entrara mientras este se quejaba y se jaloneaba para no entrar pero fue en vano porque de nuevo fue encerrado aunque no sería por mucho tiempo.
-¡Bella, ven conmigo! –la mujer obedeció y también subió para unirse a su amo -Y tu niñita te quedas en el salón hasta que yo regrese ¿entendido?
Ella asintió con la cabeza mientras veía como ambos entraban en otra de las habitaciones. Regreso a el salón y se sentó en uno de los sofás. Si quería que su plan de infiltrarse en los mortifagos y poder pasar información a la Orden del Fénix resultara a la perfección tenía que obedecer a Voldemort, aunque las cosas no habían sido tal y como ella lo esperaba; la aparición de ese chico la había intrigado muchísimo, a pesar de que no había podido ver del todo su rostro debido a la poca luz que entraba en la casa y por la distancia desde donde lo había visto, estaba casi segura de que se trataba de Harry Potter. Por lo que Snape le había contado todos los mortifagos ya eran muy adultos pero… ¿El señor tenebroso lo había llamado Enrique?, si tenía la oportunidad de conocerlo mejor, conocería la verdad. Volvió a mirar hacia la escalera para ver si ya regresaban pero no vio a nadie. De uno de sus bolsillos sacó un trozo de periódico (que no era del Diario El Profeta) de unos tres años atrás, un compañero de su colegio se lo había regalado mientras estudiaba en Durmstrang, en ese recorte había una fotografía a blanco y negro y un título que rezaba "EL TORNEO DE LOS TRES MAGOS", en la foto había cuatro figuras; Fleur Delacour, Cedric Diggory, Victor Krum y Harry Potter que era el que más le importaba; ese recorte de periódico era lo único que tenía para reconocer a Harry Potter, porque cuando le pidió a Snape que se lo describiera el comenzó a decirle por alrededor de media hora que Harry Potter era un tonto, arrogante, débil, mentiroso, problemático, desobediente, manipulador, etc, etc para que al final solo le dijera que tenía una cicatriz en forma de rayo sobre su frente, ojos verdes y que tenía el cabello negro azabache. Vanessa miró la fotografía por unos segundos y después la volvió a guardar.
Mientras Vanessa estaba en el salón Voldemort y Bellatrix discutían en una habitación.
-¿Tiene alguna idea de que fue exactamente lo que hizo Potter mi señor?
-Si Bella, lo sé, creo que lo subestime demasiado pero él no me preocupa por ahora, lo que verdaderamente me preocupa es el hecho de que nuestra nueva amiguita haya descubierto quién es él. Me dijiste que era de Bulgaria ¿verdad?
-Si mi señor, llego al país hace muy poco tiempo
-Ya veo, realmente me sorprende que haya llegado hasta aquí sola, me pregunto cómo es que consiguió descubrir nuestra ubicación, es una bruja muy inteligente y audaz. En fin, sería un gran desperdicio si se da cuenta de que Enrique Burnett en realidad es Harry Potter.
-No entiendo, ¿a qué se refiere?
-Me refiero a que no podemos arriesgarnos a que alguien más sepa que tenemos a Harry Potter aquí, sería bastante peligroso y bueno pues no me quedaría más remedio que matarla…
