Hola a todos los de Fanfic, les traigo un nuevo capítulo de este extraña historia :p. Lamento demorar más de lo normal, es que desde hace rato que entré a clases T.T, pero ya que :D, este capítulo lo hice más largo que lo normal. También cambié un poco mi redacción y la detalle más, estoy tratando de dejar esos cortones tan bruscos en mi redacción :)...

¡Que empiece el capítulo!


Capítulo 8: El Secreto del Jardín

Continuaron por el sendero formado de pequeños hongos blancuzcos, a cada paso que daban, aparecía a su alrededor otra singular planta del jardín de Stefanie; unas hermosas, otras monstruosas…, pero casi siempre peligrosas. Amy caminaba atrás de todos los demás, eso no le agradaba mucho, ya que la sensación de ser atacada por la espalda le daba escalofríos, pero también el que estuviera detrás de los dos hechiceros le daba una sensación de alivio, pues por delante podría aparecer algún peligro que solo ellos podrían enfrentar. La vereda se empezó a hacer un poco estrecha, a los lados aparecieron flores violetas con los pétalos cerrados. Pasaron entre las flores y ellas voltearon a ver a cada uno, sin atacarlos o mostrar alguna señal de agresión, simplemente detectando su presencia.

Después de atravesar todas las flores, el camino tomó su ancho normal. El total silencio hacía que Amy se desesperara un poco, y con eso empezó una conversación con la única que sabría que le respondería.

—Todo sigue tan oscuro —alzó la mirada hacia el cielo negro. Volteó a ver a la gata.

—Creo que es normal que siempre sea de noche. Las veces que he estado aquí, el cielo está oscuro —explicó Sayar. Miró el cielo.

La eriza se quedó pensativa, por alguna razón no sabía con qué seguir la plática. Tras un momento, se acordó de algo importante que había sucedió al empezar a atravesar el jardín, algo que no entendía del todo.

—¿Sayar, por qué Stefanie no nos ha atacado? —preguntó con un sentimiento de duda y preocupación.

—¿A qué te refieres? —dijo, confundida.

—Recuerda que nos había dicho que si le hacíamos algo a su jardín, nos haría pagar por eso. —Bajó la cabeza para ver los pequeños hongos.

—Es cierto —exclamó en voz baja—. La verdad, yo tampoco lo entiendo. La primera vez que estuve aquí me atacó una planta, y al igual que Sonic, la destrocé… pero no me ocurrió nada más.

—¿Entonces, por qué nos dijo eso Stefanie? —se acercó un poco a Sayar.

—No lo sé. No sé qué sea su percepción de un maltrato hacia el jardín. Pero ya sabemos que despedazando una de sus plantas móviles no lo es —agregó a esto último un poco de sarcasmo.

El cometario de la gata hizo que a Amy le saliera una leve risa. Tras un instante, Sayar se detuvo, haciendo que los otros dos también lo hicieran.

—Descansemos un rato, estoy agotada —habló con un tono revelador de su fatiga.

El resto asintió.

Sayar se sentó encima de una parte llena de pasto esponjoso, Sonic arriba de un enorme hongo y Amy al lado suyo. El erizo bostezó sin sonido alguno, se recargó en el hongo con sus brazos y al final recostó su espalda. Sayar también se recostó, aunque no se podría decir lo mismo por parte de Amy, ya que ella empezó a observar su alrededor cuidadosamente, no tenía nada que hacer y observar todo era algo que no podía evitar. Siguió divisando el jardín, pero algo provocó que su vista se detuviera en un punto, se levantó y se acercó hasta lo que le llamaba la atención, que por suerte no estaba nada lejos. Se trataba de una hermosa flor de cuatro pétalos rosas que en las puntas se encontraba teñida de purpura, y otros cuatro atrás de un color violeta que mostraban un leve brillo.

—Qué bonita flor.

La eriza se acercó más a la flor para poder oler su exótico aroma. En ese momento, Sayar levantó la mirada y pudo divisar a Amy acercándose lentamente a la flor, enseguida, una rápida reacción hizo que se levantara.

—¡Amy, no! —gritó desesperada al momento en que corría más rápido hacia Amy.

La eriza se quedó petrificada en frente de la flor. A toda velocidad, Sayar le dio un empujón en la cabeza haciendo que la chica cayese al suelo. La flor soltó una especie de gas violeta hacia la gata y le impregnó el rosto, a lo último, cayó encima de la eriza.

—¿Por qué hiciste eso? —cuestionó Amy, enojada. Miró a la gata, la cual tenía una sonrisa gatuna y los ojos muy dilatados—. ¿Sayar?

Amy se levantó rápidamente y agarró a la hechicera con sus manos, intentó hacerla reaccionar: la sacudió y repitió su nombre; pero ésta seguía con la misma expresión en su rosto y actuando como si no estuviera en ese mundo.

—¡Oh, no! ¡¿Qué he hecho?! —con tono de preocupación. Agitó otro poco a la gata.

—Miau —Sayar lamió la nariz de la chica.

La eriza soltó un grito de desesperación que hizo que el mago se levantase velozmente. Sonic caminó rápido hacia donde se encontraba Amy y pudo ver a la pequeña gata negra con esa expresión tan extraña, el erizo se sorprendió y mostró una sonrisa de preocupación. Volteó a ver a la chica y ésta hizo el mismo gesto.

—Algo le pasó a Sayar. Estaba viendo esa flor —señaló rápidamente la flor—, cuando de repente Sayar me empujó, algo le cayó en la cara y quedó así —dijo angustiada mientras ponía a la gata en frente de Sonic.

Sonic agarró a la gata y la acomodó entre sus brazos, ella comenzó a ronronear y a tallarse en el saco del Wizard.

—¡¿Ahora como saldremos del jardín?! —alterada por la situación—. ¡¿Qué le pasará a Sayar?! ¡¿Qué pasará con nosotros?!

Sonic suspiró en silencio, agarró la mano de Amy y comenzó a caminar. Ella se quedó callada por un momento.

—Tienes razón, tenemos que intentarlo —con voz suave.

Retomaron su caminata, no podían quedarse en ese lugar y menos con Sayar en ese estado de alucinación. Amy se sentía un poco culpable por lo que le pasó a la gata. «Si no me hubiera acercado a esa flor, ella no estaría así», pensó.

Continuaron avanzando hasta que de repente se escuchó un sonido extraño en la parte de atrás, Amy volteó rápidamente y lo que vio fue un cactus aparentemente cerca, ella se despreocupó un poco y siguió caminando. Después de unos segundos, volvió a escuchar esos sonidos, volteó de nuevo, y, por segunda vez, vio el cactus cerca; hizo una risa fingida y prosiguió caminando. Momentos después escuchó de nuevo ese sonido y esta vez volteó más rápido, viendo al cactus más cerca de ella.

—¡Sonic! ¡Sonic, ayúdame. El cactus me está siguiendo! —corrió hacia el mago.

Sonic observó al dichoso cactus, el cual no se movió en lo absoluto. Volteó a ver a Amy y de nuevo al cactus.

—En serio, me estaba siguiendo.

Sonic vio a Amy y le señaló el cactus con su mano. Seguidamente la planta comenzó a mover lentamente su largo tallo, como si le estuviera picando algo. Amy y Sonic se quedaron sorprendidos. De repente le crecieron unas largas y afiladas espinas al cactus, y rápidamente comenzó a dirigirse hacia ellos. Amy soltó un gritó de miedo y Sonic solo abrió la boca como queriendo hacer lo mismo, los dos salieron corriendo lo más rápido que pudieron. Tras unos momentos, otros dos cactus se sumaron a la persecución, avanzando velozmente con sus raíces mientras se inclinaban hacia atrás por el impacto con el aire. Una cara de llanto se apoderó de la pequeña eriza quien corría siguiendo el sendero de hongos.

—¡Vamos a morir! —exclamó, angustiada.

En seguida, un pequeño barranco apareció en frente de ellos, Sonic agarró a Amy y la cargó, mientras ella agarraba Sayar. Al llegar lo más cerca, Sonic dio un gran saltó y cruzó al otro lado del barranco, dejando a los cactus en el otro extremo. Pero, por desgracia, los cactus bajaron gracias a sus raíces que se aferraban firmemente a la tierra, y en pocos minutos estarían acompañándolos. El Wizard, al ver que los cactus iniciaban en su ascenso, se echó a correr, tratando de alejarse lo más posible de ellos.

Tras unos momentos, llegaron a una parte del jardín que se les hizo algo extraña, no porque fuera monstruosa, sino porque se veía realmente preciosa, hermosas flores de intensos colores y antorchas que iluminaban el lugar, pero lo más inquietante era que estaba decorado con estatuas de personas. Amy y Sonic se acercaron a una de las estatuas para observarla más detalladamente, era la estatua de un erizo de traje, el cual se encontraba hincado ofreciendo una flor a ninguna persona. Pasaron a otra estatua, esta vez era de una conejita que en sus manos agarraba un puñado de flores. Todas, absolutamente todas las estatuas, tenían arrancadas una o más flores en sus manos.

Sonic observó su alrededor en busca de una hermosa flor para su amiga, después de un rato la encontró, y se dirigió tranquilamente hacia ella. Amy se encontraba pensando en por qué todas las estatuas agarraban flores, lo extraño era que la flor no era de piedra sino que era una flor común y corriente que parecía recién arrancada. Fue entonces cuando vio a Sonic queriendo arrancar una de flores, de a qué se refería la advertencia que les había dado Stefanie: «Si maltrataban su jardín, lo pagarían caro».

—¡Sonic, detente! —Corrió hacia el Wizard y se le abalanzó para quitarlo de ahí—. ¡No arranques ninguna flor! —le advirtió—. Si arrancamos alguna flor nos convertiremos en estatuas, eso fue lo que les paso a ellos… si no, ¿porqué todas tienen agarrada alguna flor que no es de piedra como las estatuas? Maltrataron el jardín, y Stefanie les hizo pagar caro por eso.

El erizo se quedó boquiabierto por la deducción de la chica, tenía sentido lo que decía. Los dos se levantaron, Amy agarró a Sayar y se dispusieron a alejarse lo más pronto del lugar, para salir lo antes posible del jardín.

En unos instantes pudieron ver una luz blanca, se apresuraron a llegar hasta ella y, para su buena suerte, se trataba de la salida del jardín de Stefanie. Al salir del lugar, todo se encontraba más claro, el cielo otra vez era azul. Tras unos segundos, Sayar se recuperó del gas de la flor.

—¿Sayar, estás bien? —preguntó con alegría.

—¿Qué me pasó?... Un segundo, ¿estamos fuera del jardín? —observó su alrededor.

—Sí, ya estamos afuera. Y lo que te pasó fue que una flor te lanzó un gas y te hizo actuar extraña.

—Oh, ya veo —bajó la cabeza.

—¿Por cierto, cómo sabias que esa flor hacia eso? —preguntó, inquietada.

—¿A qué te refieres? —dijo algo nerviosa.

—Si no hubieras sabido qué hacía, no me hubieras quitado tan repentinamente.

—Mmm… —se enrojeció un poco—. Ya me había pasado antes, por eso lo sé.

—Gracias, Sayar —dio una pequeña risa.

—Bueno, dejemos ese tema por un lado, tenemos todavía mucho que recorrer —sonrió y se alzó un poco el sombrero.


¿Qué les ha parecido? ¿Algún review por ahí? c: espero que les haya gustado, me esforcé más en este TvT

Sin más que decir, me despido de todos ustedes Fanfictioners.

Hasta Luego :D