Ranma no me pertenece, y no recibo ningún pago por escribir (jé) Todo es de Rumiko Takashi, excepto la trama.


Tontos: Chico nuevo, chico peligro I

Capítulo 4

Cada movimiento que hago me hace sentir perdida, sin dirección…


Happosai bufó, masajeó sus manos y esperó a que la mala sensación que había nacido en su interior menguara un poco; observó su tesoro plegado en el suelo e identificó rápidamente todas aquellas prendas que le eran más llamativas, pero no hizo el ademán de tomarlas. Inclinó levemente su cuerpo hacia delante, pensando.

Afuera las nubes avanzaban lentamente, tomando un color más grisáceo; ladeó la cabeza, observando cómo se inclinaban las plantas por la ventisca que comenzaba a formarse, frotó sus manos una vez más y se irguió, levantando su pequeño cuerpo y caminando lentamente hacia la puerta que dejaba ver el jardín.

Por primera vez en mucho tiempo el viejo de la casa se encontraba preocupado.

Era una sensación que no le agradaba para nada, había pasado antes, hace muchos años, cuando él era un niño que vivía a expensas de su madre. Negó levemente mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho.

—¿Dónde estarás ahora, Mikoto?

Se sentó en la parte final de madera que representaba la casa y suspiró. Él podía ser un hombre adulto, fuerte y pervertido pero también era humano y extrañaba tanto a su madre como cualquier otro; los ojos se le volvieron cristalinos, aún con manos cruzadas hizo presión en ellas para evitar llorar.

—¿Happy? —habló su madre y el niño rió tontamente por el apodo.

—¿Qué sucede, ma'?

Mikoto se acercó al río donde su hijo jugaba con los peces, le sonrió levemente antes de sentarse en la orilla y hacerle señas con la mano para que se acercara.

—¿Recuerdas, cariño, que tu padre hace mucho te contó algo de tu tío? —Happosai asintió—. Quiero que te alejes de él, Happy.

—Pero tío Toshiro me cae bien —replicó él—. Me enseñó a rob- digo, a coleccionar cosas.

Mikoto frunció el ceño pero luego le sonrió con un brillo opaco.

—Toshiro no es una buena persona, Happy. Tu padre y yo nos alejamos de él por una razón; es buena persona, no lo dudo, pero hay algo… algo en él que actualmente se está pudriendo.

—¡Por supuesto! —afirmó él—. Cuando la esposa de tío murió él nunca volvió a ser igual.

—Lo sé, cariño… pero hay algo que no me gusta. Toshiro cambió, y no quiero que tú cambies como él, ¿me lo prometes? Alejarte de él si algo malo sucede, papá y yo creemos que intenta hacer realidad la historia del Ente Obscuro que nos contó abuelo Danzô.

—¿Dónde roban a una princesa el día de su boda? —Mikoto asintió—. ¡Pero eso fue hace muuuucho tiempo! Además es sólo una historia, ma'

—Lo sé, mi amor, pero no toda la historia es mentira —Happosai la miró confundido—. Cuando crezcas y ellos se presenten ante ti no dudes en ayudarlos, ¿de acuerdo?

—¿Ellos?

—Sólo prométemelo, Happy.

—Está bien…


Akane no era una genio. Sí, bien, era lista. ¡Bravo! Pero no era tan aplicada e inteligente pese a que Ranma la contradijera, no era su culpa que el chico sólo conociera pequeñas partes de diferentes culturas sin profundizar realmente en alguna.

La campana sonó para el cambio de clase y varios suspiraron cansados. Ella sonrió brevemente ante la acción de sus compañeros, recién las clases comenzaban a tornarse más pesadas y ya deseaban irse, negó levemente y suspiró, realmente no quería ni pensar el por qué a aún siendo temprano sus ánimos caían tan rápidamente; la clases no habían sido tan malas, cuando la profesora Nakahara partió varios se veían incluso felices, pero cuando su maestro de química ingreso el ambiente se tensó notablemente. Repasó mentalmente su horario, sí, era el turno de maestro Fukawa.

—¡Hola, chicos! —saludó con una sonrisa bailando en sus labios mientras depositaba su maletín en el escritorio—. ¿Cómo van con sus trabajos?

—Aún hay cosas que no comprendo de la historia, señor —habló Haruno.

—Podemos darle una repasada —asintió—. Quizá ésta semana y la otra ustedes pueden seguir dando lectura y a la tercera semana pueden preguntarme lo que necesiten, en el segundo mes de trabajo deseo enfocarme un poco más sobre lo qué opinan del relato para que así en el tercero sólo nos dediquemos a exponer nuestros argumentos y concluirlo.

Fukawa tomó una tiza y se dirigió al pintaron donde procedió a escribir varias frases sueltas, algunos parecían conocer unas pues formaban parte de la lectura mientras que las otras parecían ser de la parte culminante del mismo; la mayoría volvió a tomar su postura cansada, dejando al maestro escribir. Akane sonrió, casi parecía que bailaba con aquél trozo de tiza; miró a Ranma, quien dormitaba en su pupitre.

La menor de las Tendo se sintió incómoda al darse cuenta que realmente el tiempo si estaba haciendo su parte del juego en su prometido, pues las facciones habían cambiado volviéndose cada vez más adultas y no por eso menos atrayentes, inclusive el grueso de su voz había comenzado a cambiar… había cosas que ella misma había visto y otras cuantas que sus compañeras le habían comentado pues… vamos, Ranma ya de más joven atraía la atención de varias chicas, siendo casi un adulto era normal que las hormonales de sus compañeras pudieran controlarse menos ante su presencia.

Aburrida, giró su cabeza a la parte trasera de la clase, allá en donde Haruno tomaba nota fervientemente sin dar señas de hacer caso a lo que ocurría a su alrededor, después de algunos minutos la vio bajar el lápiz y mirar de forma discreta al nuevo chico; Akane dedujo, por la forma en que su amiga tenía la boca torcida, que el chico la había estado ignorando gran tiempo. La sola idea le pareció cómica, nadie podía ignorarla… ¡Era Haruno! La chica llamaba la atención quisiera o no.

Desviando un poco su mirada se encontró con que Kurosaki también la estaba observando, se sonrojó inconscientemente y volvió su vista al frente sin poder ver que Yukino había sonreído ante la acción.

Fukawa al terminar de escribir giró para ver la clase, percatándose recién del nuevo chico.

—Al parecer tenemos un nuevo compañero y nadie se dignó a decírmelo —regañó medio en broma, haciendo que algunos soltaran discretas sonrisas—. Muy bien, chico, pasa al frente y preséntate ante mí como Dios manda —y las risas no se hicieron esperar, Kurosaki sonrió a todas las chicas mientras cruzaba al frente.

Repitiendo la acción de la mañana y con una aprobación del profesor se dispuso a regresar a su asiento, siendo detenido por la gruesa voz de Fukawa a mitad del camino.

—Chicos, ya que su compañero es nuevo considero que la mejor forma de integrarlo al grupo es mediante un sencillo trabajo. Por el día de hoy trabajarán en parejas —miró directamente al joven—. Así que eres libre de escoger primero, chico, siéntete orgulloso no siempre doy oportunidades.

Ume junto a las demás rieron sin poder evitarlo, ganándose una mirada desaprobadora del profesor.

—¡Oh, vamos! —le chilló Tomoe a sus amigas lo más bajo posible—. Él no sólo da una oportunidad, a veces pienso que da lástima cómo se pueden aprovechar del profesor.

—¡Calla, tú! —rió Ume mientras Akane cubría su boca discretamente para que no se escucharan tanto sus risas.

—¡Eh, el grupo de en medio! —Fukawa las miró—. ¿Algún inconveniente?

—Ninguno, señor —respondió Tendo lo mejor posible antes de callar con una movimiento de mano a sus amigas.

Yukino rió quedamente.

—Si no le parece mal, profesor, me gustaría trabajar con la señorita aquí presente —señaló con la mirada a Akane.

—Oh, claro que no, anda por tus cosas chico. ¡Todos los demás, acomódense!

Si a alguien le pareció extraño no dijo nada. Kurosaki regresó inmediatamente, tomando asiento a un costado de la de cabellera azulada.

—Un placer…

—Tendo Akane —le sonrió ella.

—Un placer, señorita Tendo —le dijo él con una sonrisa a lo que ella no pudo evitar sonrojarse—. He visto que no parabas de mirarme mientras estaba allá atrás.

—¿Eh? Oh, no, no —habló nerviosamente—. Sólo me dio un poco de curiosidad la manera en que trataste a Haru…

—¿Haru?

—Oh, eh, sí —rió un poco ella—. Se llama Haru Tomoyo Haruno.

—¿Sus padres quisieron darle un nombre a juego? —rió Yukino.

—Al parecer sí —rió Akane—. No le gusta que nadie la llame por su primer nombre, así que quizá puedas decirle Tomoyo.

Kurosaki asintió.

—Así que bueno —le sonrió él—. Soy nuevo, aprovéchate de mí tanto como quieras.

La chica rió nerviosamente, acordándose un poco de Happosai.

—Al parecer eres demasiado expresivo, Kurosaki —le dijo Akane mientras acomodaba sus cosas, esperando las indicaciones del profesor.

—Podría ser —asintió—. Podrías descubrirlo tu sola.

Ranma sólo giró la cabeza cuando Tachibana le susurró algo a su oído.

—Así que tu prometida y el chico nuevo se llevan bastante bien ¿eh?, Ranma.

—Sólo espero que el pobre no la haga enojar.

—¡Vamos, hombre!

—¿Qué? —preguntó Saotome.

—Hasta yo puedo darme cuenta que el chico le está coqueteando —le riñó.

—Y mira que para que Tachidiota se de cuenta ya de debe de venir el fin del mundo —rió Yue.

—¡Eh, tú, rata de pelo blanco! —gruñó el chico.

—Vamos, Tachi, sabes que es de cariño —burló Yue.

—Los dos —rió Ranma—. Y no lo creo, Akane es poco femenina, admiraré al chico si sale vivo de estas dos clases.

—Eres tan poco romántico con Akane —le reprochó Yue—. Cualquiera quisiera estar en tu lugar, hombre, y tú lo sabes.

—Sí, vamos —secundó el de pelo negro—. Yue tiene razón.

—No, qué va —le restó importancia él.

—Como digas —sumió los hombros el de hebras blancas.

Ignorando los comentarios el chico de la trenza volvió a acomodarse en su pupitre para tomar una siesta.


Dos semanas después Ranma no pudo evitar pensar que quizá sus amigos tenían razón, cada vez veía más a Akane con aquél chico nuevo, pero prefirió callarse. ¡Era nuevo! Muy seguramente su prometida había tomado la oportunidad para enseñarle la escuela y separarse de él.

Saotome no era tonto, comprendía, podía sentirlo incluso, cómo Akane se distanciaba de él. Cada vez más, hasta el grado de tratar de comer horarios diferentes para no toparse con su presencia; Ranma no dijo, más que nada por que no entendía a qué venía la acción de su prometida.

Así, aquella mañana Nabiki bajó entre bostezos.

—¿Y bien, chico, qué tal va todo?

Ranma le miró confundido y la mediana de las Tendo dejó caer los brazos a los costados con algo de irritación.

—Pues, supongo que bien…

—Lo has olvidado, ¿no es así?

—¿El qué?

—Aún no pudo entender bien cómo Akane no te ha matado, hermanito.

—¿Qué sucede ahora, Nabiki? —le riñó el chico.

—Nada, nada —habló ella con los brazos en alto—. Podría decirte qué sucede, pero ya no soy una niña (aunque sigo interesada en el dinero), es momento de que ustedes comiencen a darse cuenta las responsabilidades que vienen conforme la edad avanza.

—¿De qué hablas?

La de cabello castaño rió sin verdaderas ganas.

—Eres todo un caso… —bostezó—. Pero bueno, a desayunar, ya más tarde quizá te des cuenta.

—Sí, bueno —gruñó él—. Gracias por nada.

—Mejor ve por Akane —le dijo.

—Tanto tú como yo sabemos que ella no me quiere ver.

—No es mi problema, quiero desayunar con mi hermana —habló ella, mientras Soun y Genma ingresaban a la habitación al tiempo en el que Kasumi servía los platillos.

El menor de los Saotome resopló disgustado.

—Bien…

Ranma subió las escaleras hasta la habitación de Akane con algo de incomodidad, después de pensarlo varios minutos se decidió y tocó la puerta.

—¿Quién? —escuchó la respuesta del otro lado.

—Baja a desayunar —bostezó él.

—¿Ranma?

—Ajá.

—No tengo hambre, gracias.

—Akane…

—En serio —insistió ella.

—No me iré de aquí hasta que salgas o al menos me digas qué sucede —reprochó el chico mientras se recargaba en la pared—. Has estado así conmigo toda la semana, ¿se puede saber qué pasa?

No hubo respuesta.

—Akane, por favor —gruñó.

—He tenido cosas que hacer, no estoy enojada contigo —respondió ella mientras habría la puerta.

—Sí, cómo no —farfulló.

—Ya va de ti creerme o no.

—¿Creerte? —respondió él—. ¡Todo estaba bien pero desde hace dos semanas no quieres ni verme!

—¿Y tienes algún problema con ello!

—¿Qué te sucede ahora, mujer?

—¿Por qué me tiene que sucede algo?

Ranma se distrajo, muy brevemente, cuando vio el leve puchero que ella hacía; incómodamente el recuerdo de varios besos pasados vino a su mente, cerró los ojos y trató de calmarse.

—Sólo quiero que me lo expliques.

Akane cruzó sus brazos y resopló, cerró los ojos antes de volver a abrirlo y mirarlo.

—Que te lo expliquen tus prometidas.

—¿Qué tienen que ver ellas?

—Me cuestionas el por qué me alejé de ti desde hace dos semanas, ¿no es así? Quizá si hablas con ellas te lo expliquen mejor.

Saotome la vio bajar. Confundido esperó hasta perderla de la vista.

¿Qué había sucedido ahora?, se preguntó.


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N/A: Hoooolaaa, lamento la demora, lo sé, me tardé un chin** x'D Pero diablos, la imaginación se me fue :C Esta parte del capítulo es más que nada como un "comienzo" la otra parte ya la tengo casi terminada y quizá la publique también ésta semana :3 pero ya las cosas se podrán buenas *-*

Gracias a todos los comentarios(: y lamento si no he podido responder a todos, prometo hacerlo lo más pronto posible.

25 de Diciembre del año 2013