Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por tu review Aorii5927 (En cuanto a tu duda, Gabe usó el frasco para aventarlo contra la ventana entreabierta y así conseguir que ésta se abriera más para que usar el viento como aliado y escapar XD)Este es el capítulo final, gracias a quienes siguieron la historia y a quienes comentaron en los diferentes capitulos. Saludos! :D
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Capítulo 8
El rubio se vio despojado de su pantalón, quedando solamente con el bóxer antes de que lo empujaran sobre la cama mientras el ángel le devoraba la boca con una pasión que el cazador no pensó posible en un ser celestial. Colocó sus manos en los hombros del mayor y esos orbes azules se quedaron fijos en él.
-¿Qué sucede, Dean?- preguntó ladeando la cabeza como solía hacerlo cuando no entendía algo- ¿Quieres detenerte?
-No, Cas.
-¿Entonces?
-Perdóname.
-¿Eh?
-El hechizo de esa bruja y el tiempo que estuvimos convertidos en niño… hizo que me diera cuenta de algunas cosas… era tan gruñón contigo porque no quiero que algo te ocurra.
-¿Algo me ocurra?
-No quiero que te lastimen en las cacerías y por eso me coloca nervioso cuando comienzas a actuar sin seguir el plan.
-Pensé que te enfadaba que me metiera en tus asuntos.
-Claro que no, Cas… lo siento si te hice pensar eso… no soy muy bueno con esta cosa de los sentimientos y detesto lo cursi.
-Dean.
-Perdóname… no quiero discutir contigo, mucho menos ahora que sé que te amo.
-Lo haré solo si tú también me perdonas.
-¿Por qué?
-Si yo actuaba así, era porque si mataba al ser que causaba problemas, tú no resultarías herido.
-Cas- sonrió- Ambos somos idiotas ¿No crees?
-Bastante pero eso se acabó.
El ángel volvió a besarlo con la misma pasión que hace unos segundos y terminó por desnudarlo, permitiendo a sus manos que recorrieran ese bien formado cuerpo. El rubio se estremeció al sentir como pellizcaba sus pezones sin darle tregua y se apresuró en desvestirlo pero una fuerza invisible lo dejó inmóvil contra la cama y un jadeo escapó de sus labios.
-¿Qué haces…?- preguntó agitado mientras observaba como el mayor se desvestía hasta quedar con el torso desnudo.
-Tomando lo que es mío.
-¿Tuyo?
El moreno se inclinó a mordisquear su cuello al mismo tiempo que se acomodaba entre sus piernas para comenzar a restregarse contra su trasero. El cazador quería hacer algo pero esa fuerza invisible se lo impedía.
-Déjame moverme, Cas- suplicó jadeando.
-No, Dean, quiero que lo disfrutes.
-Cas…
-Te regalaré este momento solo para ti.
Esa boca le quitó el sentido con un lujurioso beso y se estremeció a sentir como el ángel movía un dedo lubricado por su entrada, trazando círculos antes de introducirlo despacio para dilatarlo. Pensó que la incomodidad no desaparecería pero entonces el mayor se inclinó a repartir besitos en su abdomen antes de bajar un poco más y lamió su hombría haciéndolo gemir.
-Cas… ¿Qué… haces…? Tú… no tienes… Mmm… Aaaahhh…
-Ya te lo dije- respondió el moreno intercalando las lamidas con palabras- Este momento será para ti y quiero que lo disfrutes.
-Pero… Aaaahhh… Mmm…
-Deja que te ame, Dean.
El rubio solo dedicó a sentir después de esas palabras y cuando el ángel tragó su notable erección en la boca, su cuerpo vibró de placer, moviendo las caderas despacio para embestir esa maravillosa boca. Estaba tan ensimismado en lo que hacía el mayor con su virilidad, que su cuerpo se contorsionó placenteramente mientras un grito abandonaba sus labios cuando esos dedos tocaron un mágico punto en su interior.
-¡Siiiii Caaasss! ¡Aaaahhh… Maaassss! ¡Caaaassss!
Jamás se había sentido así antes, con ninguno de sus numerosos ligues anteriores y sabía perfectamente que la mayor razón de ello, era porque ahora tendría sexo con la persona que amaba. El moreno hizo algo extrañamente placentero con su boca y ya no pudo soportar los estímulos.
-¡Caaaassss!- acabó con un ronco gemido y cuando abrió los ojos de nuevo, se encontró con esos orbes azules- Cas…- gimió excitado- Necesito…
-Lo sé, Dean y haré todo lo que quieras- susurró sobre sus labios antes de besarlo con gula.
El cuerpo del cazador se tensó un poco cuando sintió como el mayor lo penetraba despacio pero cuando esa boca volvió a besarlo, la incomodidad se esfumó a los pocos segundos. El ángel lo liberó de su poder y le rodeó el cuello con los brazos, enterrándole los dedos en la espalda mientras gritaba y gemía de placer, sintiéndose extasiado con todo lo que provocaba el moreno en él.
-Aaaahhh, Dean… Mmm… Se siente tan bien… Aaaahhh… Dean… te amo… Aaaahhh… Aaaahhh…
-Yo también… Mmm… Dios Cas… ¡Aaaahhh! ¡Aaaahhh maaasss! ¡Caaaasss!
Las embestidas se recrudecieron pero lejos de sentir dolor o malestar, solo invadía una inmensa lujuria que sus gritos excitados corroboraban. Bastaron solo unos minutos para que volviera a estar listo para correrse otra vez entre extasiados gemidos que llevaban el nombre del ángel que amaba.
-¡Caaaaassss!- llegó al orgasmo manchando ambos abdómenes.
-Dean… Dean… Dean… Aaaahhh… ¡Aaaahhh! ¡Deeaaannn!
El moreno comenzó a gruñir cosas inentendibles hasta que se inclinó a morderle el cuello y se corría en su interior. El rubio gimió al sentirlo y mantuvo abrazado al mayor hasta que los dos regularizaron sus respiraciones.
-Dios, Cas… no volveré a decirte puritano- esbozó una coqueta sonrisa- Parece que he corrompido a este lindo angelito…
-Claro que sí, es imposible no pecar contigo, Dean- respondió besándolo con suavidad- ¿Estás bien?
-Estupendo, te amo Cas- dijo tomando la mano de su pareja y observó los anillos de juguete.
-Yo también te amo, Dean- movió la mano sobre las suyas y los anillos cambiaron a unos de plata.
-Cas.
-Creo que ya estamos listos para usar estos, ¿Verdad? Después de todo eres mi esposa.
-Deja que me reponga del maravilloso orgasmo que me has dado y te enseñaré quien manda.
-¿No lo sabes, Dean Winchester? Tú eres mío, como niño, como adulto, no importa la forma que tengas, tú me perteneces- dijo depositando un suave besito en la marca que le dejó en el hombro cuando lo sacó de la perdición.
-No pensé que fueras tan posesivo, angelito.
-Tú eres diferente.
-Siempre has hecho una excepción conmigo.
-Y siempre lo haré.
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Gabriel terminó de desnudar al menor antes de deleitarse con ese bien trabajo cuerpo y se lamió los labios. Luego de que la parejita se fue a quien-sabe-donde, transportó al castaño hasta uno de sus tantos rinconcitos en el mundo y lo despojó de su ropa.
-¿Te gusta lo que ves?- preguntó el cazador con coquetería.
-Demasiado- respondió observándolo de manera predadora antes de mover la mano para dejarlo recostado sobre la cama.
-Gabe, no uses tus poderes, no es justo- replicó haciendo morritos.
-Usaré todo lo que tenga a mano, Sammy, tal como esto.
Le enseñó la crema con una pervertida sonrisa antes de sentarse sobre su regazo y colocó un poco del dulce en esos lujuriosos pezones que gritaban por ser lamidos y mordisqueados. El menor lo observó durante varios segundos.
-No debí decirte eso, no quiero imaginar lo que estás pensando, pervertido.
-Vamos, Sammy, nos divertiremos mucho- prometió como un niño pequeño- Te va a gustar tanto que me suplicarás por más.
-Eso tengo que verlo, Gabe.
-Reto aceptado y para que sepas, siempre gano.
-Arrogante.
-Y eso te encanta de mí.
Decidió no continuar perdiendo el tiempo en platicar cuando podía estar haciendo algo mucho más placentero. Se inclinó a lamer y succionar la crema, siendo incitado por esos cautivantes gemidos. Espació más crema sobre ese firme cuerpo antes de lamerla, procurando excitar hasta hacerlo gruñir frustrado porque se detenía. Continuó con ese juego por varios minutos más, ignorando las protestas necesitadas del castaño.
-Maldición… Gabe… Ya basta… Mmm… Deja los malditos juegos y hazlo de una vez-ordenó molesto.
-¿O qué? No estás en posición de decirme que hacer y además, aún no he probado el dulce más apetitoso que tengo a mano.
El cuerpo del humano se estremeció cuando la frialdad de la crema tocó su virilidad. El arcángel dejó de lado su infaltable acompañamiento para devorar sus dulces y sin mayores preámbulos, tragó la hombría del menor, procurando usar su lengua, sobreexcitándolo mientras esparcía el lubricante en sus dedos.
-¡Oh Dioooosss…! ¡Maaasss Gaaabbbeeee! ¡Aaaahhh! ¡Oooohhh siiiiiii!
Percibir toda la lujuria que emanaba el menor, hizo que su entrepierna doliera por lo excitado que estaba y llevó su mano libre para desabrocharse el pantalón, consiguiendo un poco de alivio. Comenzó a preparar al castaño con cierta prisa, ya que no era de piedra y esos gemidos lo incentivan a follarselo como un animal. Cuando encontró algo de resistencia en el cuerpo ajeno, hizo que se concentrara en la excelente felación que le hacía y fácilmente consiguió dilatarlo.
-¡Gaaabbbeee Aaaahhh! Mmm…- el cazador gruñó cuando esos dedos lo abandonaron- Gabe…
-Tranquilo, cariño- dijo chasqueando los dedos para quedar desnudo- Te daré algo mucho mejor ahora- Lo sostuvo por los muslos antes de penetrarlo de una sola vez- ¡Gaaabbeeee! ¡Bastardooo!
-Oh, cariño, hieres mis sentimientos- canturreó antes de embestirlo con fuerza- Esto es tu culpa, por calentarme tanto pero no te preocupes, te follaré tan bien que no querrás que te la saque.
No le dio tiempo de responder y capturó sus labios en un lujurioso beso. Por más que intentara recordar, con nadie de su pasado se había sentido tan bien tener sexo como ocurría con Sam y la razón era obvia, el pequeño cazador le gustaba en todos los sentidos posibles de la palabra.
-¡Aaaahhh Gabeeee! ¡Oooohhh siiiii! ¡Maaaassss Gabeeee!
-¡Sammyyyy Aaaahhh! Eres tan jodidamente atractivoooo… Mierda… se siente fabulosooo, Aaaahhh… Saaaammmyyyy…
Se aseguró de encontrar ese punto dentro del menor que terminó por extasiarlo y lo embistió más fuerte. Podía sentir que le quedaba muy poco y cuando el castaño se corrió con un lujurioso grito que llevaba su nombre, no pudo aguantar más y llegó al orgasmo en ese estrecho interior.
-Dios…
-Puedo serlo si quieres- dijo el bromista repartiendo besitos por su rostro- Mmm, no tienes idea de cuánto me gustas, Sammy.
-Más te vale- lo tomó por las mejillas sonriendo con satisfacción- Porque no seré otro de tus ligues de una noche.
-Claro que no cariño, serás de esta noche y todas las que vienen- respondió con coquetería.
-Mmm, ¿Es tu forma de decir que me quieres?
-Siempre has interpretado las cosas como más te convienen, Sammy- la risa del menor llevó sus oídos.
-Ese eres tú, Gabe.
-Culpable- se inclinó a besar sus labios- Te quiero, Sammy, eres la única alma por quien me he sentido así.
-Gabe.
-Pero no esperes oírlo muy seguido, lo cursi no es lo mío.
-Lo sé, Gabe pero mientras me folles así todas las noches, lo tendré muy claro.
-Entonces comenzaré justo ahora- dijo moviendo sus caderas y el cazador gimió.
-Dios… pero acabas de correrte… Mmm…
-Parece que olvidas quien soy, pequeño pero está bien, tenemos una larga noche por delante y no soy alguien fácil de complacer, mi querido Sammy.
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Castiel suspiró mientras observaba como su pareja se había enfrascado en una nueva discusión con el arcángel. Sam se desentendió por completo del asunto y continuó trabajando en su computadora.
-Parece que me equivoqué de antídoto y traje uno que te volvió más idiota, rubio.
-Cállate, bastardo.
-Hubiera aprovechado la ocasión y te consigo un hechizo para hacerte más inteligente.
-Ahora sí que te mato, hijo de puta.
Dean persiguió al bromista por todo el cuarto hasta que el moreno decidió intervenir y lo detuvo por la cintura antes de pegarlo a su cuerpo mientras lo besaba apasionadamente, consiguiendo distraer al cazador de su misión homicida.
-No sigas peleando, Dean.
-Pero él comenzó- replicó haciendo unos adorables morritos.
-Gabe es un idiota que solo se mete contigo porque es su forma de demostrarte cariño.
-Sigo aquí- hizo notar el arcángel cruzándose de brazos- Y no coloques palabras en mi boca, Cas.
-Cas tiene razón- dijo el castaño abrazando al truquero por la espalda- Yo recuerdo muy bien cuando admitiste que te agradaba Dean.
-¿De qué lado estás, Sammy?
-Admítelo, tío Gab quiere mucho a De.
-Y De también quiere mucho a tío Gab- completó el moreno sonriendo.
Ambos comenzaron a recordar varias cosas de lo sucedido últimamente que confirmaban el cariño que se tenía el parcito por más que intentara negarlo. Castiel terminó junto al menor para enseñarle varias fotografías que hizo aparecer en su mano.
-Tienen razón, chicos- dijo el rubio y se volteó curioso.
-¿Estás enfadado, Dean? Pareces algo tenso- hizo notar el ángel ladeando la cabeza.
-Claro que no, Cas, es solo que me acabo de dar cuenta que Sammy y tú tienen razón, nosotros podemos llevarnos bien, ¿Verdad idiota? Quiero decir, Gabe.
-Por supuesto, tarado, quiero decir Dean.
-De hecho, nos llevamos tan bien que haremos algo juntos- agregó el rubio sacando su pistola- ¿Cuánto tiempo, Gabe?
-Cinco segundos- respondió haciendo aparecer su espada en la mano y miró al parcito que tenían por parejas- Tienen cinco segundos para correr antes de que los destrocemos, Dammy y Cas.
Los aludidos se miraron entre ellos incrédulos pero cuando el arcángel comenzó la cuenta regresiva, los dos salieron corriendo del cuarto siendo perseguidos por unos molestos Gabriel y Dean. El moreno alcanzó a jalar al menor del brazo para evitar el ataque del rubio antes de continuar corriendo. Al final si tenían razón, podían hacer algo juntos sin terminar en una pelea, aún cuando eso fuera intentar matarlos. Tenían bastante que agradecer a ese demonio pero lo más importante ahora, era alejarse de los idiotas que tenían por pareja pero amaban más que a nada en el mundo.
