Capítulo 8

Salí del baño con mi pijama puesta, esta vez escogí un pans gris y una blusa con mangas cortas rosa. Malfoy estaba recostado en la cama, con lo que supongo que sería su pijama, un pantalón negro cómodo y una camiseta azul oscuro adherida al cuerpo, que dejaba ver lo bien que le ha hecho prácticas Quidditch todo este tiempo ¡Rayos! ¿Qué digo? Se supone que el debería pensar cosas así, como parte de mi venganza, claro que aún no la he olvidado y no perderé oportunidad de hacer que sufra por él mismo.

-¿Hoy no dormirás en el sillón? –Pregunté mientras me sentaba del otro lado de la cama. Él que miraba el techo volvió su mirada gris a mí, me observó de arriba abajo y trago saliva, me sentí incómoda, pero eso es lo que quiero ¿No?

-Hoy no hace frío, Granger –Dijo y se sentó en la cama -¿Por qué usas pans?

-No quiero molestarte con mis muslos gordos –Dije con ironía. Él sonrió.

-¿No quieres molestarme? –Preguntó enarcando una ceja. Susurré 'Idiota' y le lancé una almohada, dándole justo en la cara, reí. Él tomó la misma almohada y me la lanzó de vuelta, así se le devolví más fuerte, él la tomó y la acomodó tras su cabeza para dormir.

-Aburrido –Dije e iba a acomodarme también, pero cuando casi recostaba mi cabeza en la almohada él la jaló haciendo que callera en el colchón. Rió, nunca lo había visto reír así, ni sonreír, no de verdad, siempre ríe de forma sarcástica o burlándose, en realidad tiene una linda sonrisa. Debería mostrarla más seguido, hasta parece un poco lindo. Traté de quitarle la almohada pero la escondió detrás suyo –Dámela –Dije mientras estiraba mis brazos sobre sus hombros, al tiempo que lo hice caímos, yo sobre él, y lo miré con los ojos como platos al darme cuenta que en la posición que estaba tenía una gran vista a mis pechos, pero él ignoraba eso, estaba mirando mis ojos. Tragó saliva y me entregó la almohada.

-Buenas noches –Dije volteándome al lado contrario de él mientras pagaba la luz.

(***)

-¡Hermione! –Gritó Harry y su voz hizo eco en el pasillo medio solitario por la temprana hora que era. Volteé y caminaba a mí con el ceño fruncido y Ron detrás de él, parecía enojado. Llegó hasta mí y me apuntó acusadoramente con el dedo –Tu, nos tienes terriblemente abandonos –Dramatizó el moreno y sonreí –No es broma… ¿Te has olvidado de tus amigos? –Hizo cara de perrito mojado y reprimí una carcajada.

-Claro que no –Ataqué sonriendo –He estado algo ocupada.

-Si –Se unió Ron –Ocupada paseando por todo Hogsmeade con ese Hearn –Dijo Ron con sarcasmo.

-Oh, por favor –Rodé los ojos fastidiada. –Solo es… un amigo.

-Sí, ¿Más que nosotros?

-No Harry, pero con el cambio de habitaciones, es inevitable verlos menos.

-Puedes venir a dormir con nosotros –Dijo Ron.

-¡No! No estaré en una habitación llena de hombres.

-¿No es lo mismo con Malfoy? –Preguntó Harry –Duermes con él y sus compañeros ¿No? Y ellos son Slytherins.

-No, solo duermo con Malfoy –Susurré lo último, apenas dándome cuenta de que lo que acababa de decir afectaría…

-¿Duermes con Malfoy? ¿Solos? –Preguntó Ron con el rostro desencajado. Asentí cuidadosamente.

-Eso es peligroso, Hermione –Dijo Harry tomándome del brazo para hacer nuestra conversación más personal –Podría hacerte algo malo –Rodé los ojos, actúan como su no pudiera cuidarme sola. -Duermen separados ¿Cierto?

-Hoy dormimos juntos –Confesé insegura.

-¿Quieres decir, en la misma cama? –Asentí y Harry abrió sus ojos desmesuradamente –¡Hermione! –Me regañó.

-Por favor Harry, estoy bien –Extendí mis brazos para demostrar lo que decía –Son unos dramáticos, ambos.

Los dejé a mitad del corredor y me fui bastante molesta de ahí. Los quiero, son mis amigos, siempre lo han sido, pero cuando se comportan así verdaderamente logran fastidiarme, creo que nunca aprenderán que deje de ser una niña hace bastante tiempo. Y de hecho ahora lo estoy comprobando por el tipo de 'venganza' que tengo hacía Malfoy.

-¿Hermione? –Escuché detrás de mí una voz bastante familiar, suave e inocente. Volví para encontrar a Luna mirándome con sus enormes ojos azules, llevaba una mochila sostenida con sus brazos al frente, y el cabello muy desordenado. Me pregunto si así se ve mi cabello.

-Hola Luna –Sonreí.

-¿Ibas al gran comedor? –Preguntó caminando a mi lado.

-Si –Y un suspiro frustrado se me escapó.

-¿Has discutido con Harry y Ron?

-No, solo que… Son muy protectores, no entienden que puedo cuidarme sola. –Dije lentamente pero después sonreí –Pero son como mis hermanos, debería esperar eso ¿No?

-No lo sé. No tengo hermanos, pero supongo que sí. Después de todo los que te quieres, quieren también lo mejor para ti. –Dijo con su usual tono de estar en las nubes y no saber acerca de lo que hablamos.

Al llegar al comedor me dirigí a la mesa de Ravenclaw con ella, quería dejar a Harry y Ron solos por el desayuno. Tomé solo cereal, en realidad no tenía hambre, pero Luna insistió en que comiera algo. Después de unos minutos Dylan entró por la puerta del comedor, al parecer se le había hecho tarde, pues venía corriendo y muy apresurado, con el cabelló negro muy oscuro alborotado. Se sentó a mi lado y comenzó a comer un waffle con demasiada rapidez, tanto que creí que en cualquier momento iba a ahogarse. De un momento a otro volteó y me miró sorprendida, trato de sonreír pero por toda la comida que se había echado a la boca le fue imposible. Después de tragar como es debido habló:

-Hermione. No esperaba verte aquí.

-Bueno, estoy con Luna –Dije señalándola. Él sonrió y centro de nuevo su atención en mí. -¿Te quedaste dormido? –pregunté.

-Si –Rió –A primera clase tengo pociones y no quiero llegar tarde –Nadie quiere llegar tarde a pociones, siendo Snape el profesor –Creí que era más tarde, pero ya veo que no.

Seguimos hablando y riendo, a veces por nuestros comentarios y otras veces por un chico de Ravenclaw muy gracioso, se llama Nathan Edwards y nunca había sabida de él, pero es en realidad muy amigable y divertido. Después de unos minutos comencé a sentirme incómoda, podía sentir que alguien me miraba desde el otro lado del comedor, pero decidí no voltear, hasta que la sensación me pareció insoportable, levanté de golpe mi mirada no se bien a donde iba a mirar pero terminé mirando la mesa de los Slytherins y a un sospechoso Draco Malfoy con la cabeza demasiado gacha para ser él, que siempre se da aires de grandeza. Sonreí, tal vez mi plan vaya un poco lento, pero es eficaz.

Traté, desde ese momento, estar un poco más cerca de Dylan, pero rápidamente me di cuenta de lo que hacía: Lo usaba. Dylan es un chico muy lindo y merece más que ser usado, creo que le gusto y no debería jugar con él, eso es solo con Malfoy. Me separé un poco, tomé mi mochila y salí del comedor. No quiero convertirme en una 'Jugadora' pero la satisfacción de ver así a Malfoy es demasiada.

No quiero usar a Dylan y no lo haré, si alguna vez creo que puede haber algo más con él, detendré todo esto de la 'venganza' con Malfoy. Pero por ahora no hay nada, no le debo nada a nadie. En cambio Malfoy me debe a mi algunas cuentas de los últimos seis años.

Draco's POV*

Hermi… Granger salió del gran comedor y por lo que vi, no se lo dijo a nadie, porque el estúpido Hearn se quedó, como es –un estúpido- mirando cómo se iba, igual que algunos de la mesa de Ravenclaw con los que compartía. Estuvo la mayor parte del desayuno coqueteando descaradamente con el estúpido, vuelvo a decir, capitán del equipo de Quidditch de Ravenclaw, los dos reían y se veían como tontos. Como si… se gustaran. ¡Deaj! No se cómo a alguien le puede gustar ella, esa tan orgullosa, gritona, molesta, irritante, complicada, aferrada, exigente, perfeccionista, tiene un cabello horrible, unos brazos demasiado delgados, unos muslos gordos, bueno, en realidad no son gordos, son perfectos. Blaise tiene rezón, Granger tiene buenas piernas, tal vez si no estuviera con Astoria, intentará una noche con ella, pero es demasiado lista para aceptar, además, estoy con Astoria y… ¿Por qué pienso todo esto?