Holaa a todos! Esta vez no he tardado tanto en subir la continuación, últimamente estoy inspirada, hoy mismo comenzaré a escribir el próximo capítulo.

Este capítulo es uno de mis favoritos, tiene escenas que me han hecho mucha gracia mientras las escribía.

Aquí os dejo el 8º capítulo


Capítulo 8: Sentimientos

Ya había pasado una semana desde que llegamos a la cueva. Naruto y Hinata estaban entrenando en el bosque, Misato entrenaba con Itachi, y los miembros de Taka estaban por ahí perdidos, yo me encontraba en el interior de la cueva con Shikamaru y Shino. Ellos me acababan de decir que le hiciese una última revisión a Sasuke y les comunicase cual era su estado y si podría llegar a la aldea en la que habíamos quedado con los demás. Yo asentí pero antes de levantarme para buscar al Uchiha necesitaba saber a que distancia estaba esa aldea, así que se lo pregunté a Shikamaru, él me dijo que estaba a unos dos días. De ese modo me fui a buscarlo, salí de la cueva, los rayos del Sol impactaron contra mi rostro, sonreí, hacía muy buen día, me sentía llena de energía, eso es lo que los días como aquel provocan en mí. Corrí por el bosque en busca de Sasuke y lo vi entrenando con sus compañeros, fruncí el ceño, estaba entrenando con demasiada dureza.

¡Uchiha, ven! – le ordené.

Él me miró y suspiró, a esas alturas ya estaba harto de que yo le dijese lo que tenía que hacer. Con paso tranquilo se acercó al lugar en el que yo estaba, pude apreciar en su rostro la molestia que sentía por la situación en la que estaba. Alcé a la mirada y le miré muy molesta.

Te he dicho mil veces que no hagas esfuerzos, eso sólo conseguirá que tus heridas tarden más tiempo en curase.

Hmp – "dijo" – Nadie conoce mi cuerpo mejor que yo, sé lo que puedo hacer y sé que puedo entrenar, eso no me hace daño.

Te equivocas, yo conozco tu cuerpo mejor que tú, soy médico y he curado tus heridas, sé lo que te conviene, así que hazme caso y no te sobre esfuerces.

Lo que digas.

Había ocasiones en las que Sasuke me desesperaba de verdad, apreté las manos con fuerza, tenía que contener mi rabia. Él se me quedó mirando fijamente, pude ver como el muy maldito sonreía de lado, al parecer le hacia gracia sacarme de mis casillas.

¿Has venido sólo para reñirme?

No, me han pedido que evalúe tu estado, necesitamos saber si puedes ir hasta la aldea en la que hemos quedado con los demás.

Entiendo.

Le hice un gesto para que se acercase, retiré la venda con cuidado, puse mi mano en su vientre, estaba demasiado cerca de él pero en ese momento estaba concentrada en examinar su herida, sonreí al comprobar que esa herida estaba perfectamente. Rodeé a mi antiguo compañero de equipo y me ocupé de su espalda, le pedí que se quitase la chaqueta que llevaba abierta, él me obedeció, le retiré las vendas de esa zona, fruncí al ceño la ver que estaban un poco manchadas de sangre y sin dudarlo le di con fuerza en la cabeza haciendo que cayese al suelo.

¿Tú estás loca o qué? –dijo mientras se sobaba la cabeza.

Sonreí triunfante y le mostré las vendas, al principio pareció no entender pero luego chasqueó la lengua y soltó una maldición.

Siento decir que yo tenía razón.

Eso pareció herir su orgullo porque me miró con rabia, yo solamente sonreí, me agaché a su altura y le traté la herida, usé un poco del ungüento de Hinata y me levanté para irme.

¿No me vas a quitar el dolor de la cabeza?

No, así aprenderás a hacerme caso.

Le sonreí y me fui, él se quedó de brazos cruzados, parecía estar pensando lo que me diría cuando volviese a ponerle las vendas. Decidí dar una vuelta por el bosque, tal vez me encontrase con Naruto y Hina o con Itachi y Misa, caminé entre los árboles feliz de la vida, pensé que ese era un buen momento para realizar mi concentración de chacra diaria, trepé a un árbol, me senté en la copa y concentré chacra en mi cabeza, estuve así durante casi una hora. Entonces me levanté y fui hasta el lugar en el que había dejado a Sasuke, y ahí estaba él, recostado en un árbol, de un salto me planté en frente de él. Abrió los ojos con tranquilidad y me miró fijamente, yo le sonreí. Pero entonces me fije, casi se me cae la baba, ahí apoyado en un árbol, con el pelo cayendo pro su perfecto rostro y con la chaqueta abierta dejando ver sus abdominales y sus pectorales, además esos fuertes brazos en los que se marcaban levemente las venas, y encima esos ojos que me volvían loca. Había que ser de hielo para que no se te cayese la baba con él.

¿Disfrutas de la vista?

Después de hacer la pregunta me sonrió de forma arrogante y caminó hacia mí, en ese momento casi me caigo, su aroma sumado a su físico y su voz era demasiado para mí, pero supe que tenía que ser fuerte. Me puse recta saqué pecho y sonreí de forma sensual, tal y como me había enseñado Ino, caminé moviendo las caderas levemente, me puse de puntillas y le susurré al oído.

Mucho ¿y tú?

Esa fue la primera vez en mi vida que vi a Sasuke quedarse de piedra, no pude evitar sonreír orgullosa de mi hazaña, sin duda eso era algo que luego le conté a mis amigas y alucinaron.

Demasiado.

Esa fue su corta respuesta. Volví a sonreír, si eso me hubiese pasado años atrás sin duda me habría lazado a sus brazos, pero ya era una mujer y no caería tan fácilmente. Así que me aguanté las ganas y saqué las vendas, él se quitó la chaqueta para facilitarme el vendaje de la herida del vientre, le agradecí con la mirada y le vendé, después me ocupé de la espalda, no llegaba muy bien así que se tuvo que sentar y entonces sí que le pude vendar. Y es que él me sacaba casi treinta centímetros, era demasiado alto.

Ya está.

Fue lo que le dije cuando acabé, me reincorporé.

¿Nos iremos mañana? – me preguntó.

Si te hubieses estado quitecito sí pero habrá que esperar un día más.

Pero estoy bien.

Le miré molesta, apreté el puño.

Creía que había quedado claro que en el tema de la salud yo siempre tengo razón, así que no me discutas.

Y sin más me giré para irme, cuando me quise dar cuenta él caminaba a mi lado, suspiré, estuve tentada a correr y saltar de árbol en árbol pero tenía miedo de que me siguiese y su herida empeorase. De ese modo acabamos andando los dos juntos hasta la cueva. Durante todo el camino no dijimos nada. Cuando llegamos a la cueva nos encontramos a Naruto en la entrada de ésta.

Eh, parejita ¿qué habéis hecho tanto tiempo en el bosque? ¿no estaríais haciendo cosas indebidas? – fue lo que nos dijo, una sonrisa se dibujó en su rostro.

La mirada de rabia y molestia por parte de los dos bastó para hacerlo callar, Naruto murmuró algo pero no alcancé a escucharlo, al parecer Sasuke sí.

Dobe, no todos tenemos los mismos problemas que tú.

Eso me lo repites a la cara, teme.

Cállate, baka.

Cállate tú, teme idiota.

Dobe

Teme

Mi enfado iba en aumento ¿podría ser que esos dos siguieran peleándose de forma absurda después de tanto tiempo? Las caras de resignación de Taka y Hinata me demostraron que habían estado peleándose durante la misión.

-¡Ya basta!

Les grité y les pegué un capón a cada uno, ambos me miraron como si fueran dos niños pequeños a los que sus madres les acababan de reñir. Les miré molesta y me fui con Hina y los demás. Ellos se quedaron en la entrada de la cueva refunfuñando, seguramente me estaban criticando o algo por el estilo.

Críos – dije y luego suspiré.

Todos los días tienen peleas como esas – me dijo Hinata.

Nunca sabíamos como pararlas – habló Juugo.

Son dos niños pesados.

Lo dije lo suficientemente alto para que ambos me oyesen, sabía que eso les molestaría, sobre todo a Sasuke. Shikamaru susurró un "problemáticos"

¿Podremos irnos hoy? - quiso saber Shino.

No, Sasuke necesita un día más, la herida de su espalda no está sanada del todo. Podríamos irnos hoy pero seguramente su herida comenzaría a sangrar y es peligroso, y aunque nos vayamos mañana el ritmo al que él puede ir es muy bajo.

¿Propones esperarnos otro día más?

No, he pensado que partamos mañana y que yo y alguien más se quede con él para ir a su ritmo.

Buena idea, Sakura.

Yo e Hinata podemos ir con ellos, Hinata usará su byakugan para seguiros y yo podré protegerles.

Me parece bien, Naruto. Pues asunto arreglado.

Entonces nos dimos cuenta de que los dos habían entrado en la cueva, el Uchiha me dirigió una mirada llena de reproche, yo solamente le sonreí, me hacía mucha gracia verlo en esa situación. Era curioso pensar que tiempo atrás le odiaba, no es que en ese momento sintiese por él algo parecido al amor pero me atraía y comenzaba a sentir cariño por él. Era cierto que sólo necesitaba tiempo para aclarar lo que sentía por él, y contra más tiempo pasase más claro lo tendría. Esa semana que había pasado cuidando de él, aunque eso no era lo único que había hecho que las cosas cambiasen, durante esos meses Itachi me había hablado mucho de su hermano, de cuando eran niños y también de los cuatro años que llevaban juntos, todo lo que me contó me había ayudado a entender mejor a Sasuke, y en esos relatos le cogí cariño, y al verlo me di cuenta de que ese cariño aumentaba cada día, por no hablar de la atracción.

El resto del día nos dedicamos a hablar de lo que haríamos cuando nos encontrásemos con los demás, no pasó nada interesante. Yo les conté a mis amigas lo que había pasado con el Uchiha, ellas escucharon atentas, Misato rió cuando se lo dije, según ella esa situación había sido graciosa, Hinata sólo sonrió levemente y me dijo que seguro que Ino me felicitaba por lo que había hecho. No pude evitar preguntarle si entre ella y Naruto había pasado algo, mi amiga se sonrojó y negó con la cabeza. No pude evitar suspirar, sabía que ellos eran la pareja perfecta, estaban destinados a estar juntos pero él era demasiado despistado y ella muy tímida, sin duda necesitaban un empujón. Decidí que cuando todo eso acabase, cuando la paz llegase, conseguiría que esos dos estuviesen juntos y por fin recibiesen el amor que se merecía, estaba segura de que los dos iban a ser muy felices. Ese era uno de mis mayores deseos, pero por desgracia me equivoqué, fueron infelices, sobre todo Hinata, puede que no siempre pero ella lo ha sido durante años y aún lo es, un corazón roto tarda en sanarse.

–¿Tú también tienes el corazón roto? – le preguntó la niña

Sakura sonrió levemente, sabía que tarde o temprano ella le haría esa pregunta, un suspiro salió de entre sus labios, la miró a los ojos, esos ojos que le hacían recordar su pasado.

–Sí, tengo el corazón roto, se rompió el mismo día que el de Hinata.

La niña la miró, era como si ya supiese la respuesta pero quisiera asegurarse.

–A mí nadie me romperá el corazón, yo odio a los hombres.

Sakura no dijo nada ante ese comentario, sabía que en parte que ella dijese eso era su culpa, además después de lo que esa niña había vivido no se podía esperar otra cosa. La mujer suspiró, en ese momento sólo deseaba que no le rompiesen el corazón, pero sabía que ella no podía hacer nada para evitarlo, después de todo por mucho que quisiese evitarlo llegaría el día en el que esa niña dejase de ser una cría llegaría y también el día en el que conocería a un chico y se enamorase de él. Lo único que ella podía hacer era entrenarla para que fuese fuerte, y no sólo en lo que a técnicas se refería, quería que fuese fuerte de corazón, para que no se rompiese fácilmente, para que no sufriese como lo estaba haciendo ella.

–Sigue con la historia, por favor

Sakura asintió pero antes de seguir miró a la niña una última vez, y sonrió, esa niña era fuerte por si sola, siempre lo había sido, desde que era muy pequeña. Y con la confianza de que su hija era fuerte Sakura continuó con la historia de su pasado.

El día de la partida llegó, nos levantamos pronto, antes de salir revisé a Sasuke, su herida estaba mucho mejor, así que emprendimos el camino a la aldea en la que nos encontraríamos con los demás. Shikamaru iba en cabeza, detrás de él estaba Misato que iba seguida de Juugo, detrás de él estaba Karin, luego Itachi, Suigetsu y por último Shino. Luego a una corta distancia íbamos Hinata, Naruto, Sasuke y yo, respectivamente. Le dije al Uchiha que no se esforzase demasiado, que como le volviese a sangrar la herida lo mandaba a volar, él se mostró indiferente ante mi amenaza pero por el momento me hizo caso.

El primer día pasó sin ningún incidente a destacar, al llevar un paso lento nos alejamos bastante de los demás, acampamos a una distancia en la que Hinata pudiese verlos con su byakugan. Cenamos con tranquilidad y enseguida nos fuimos a dormir, me dormí enseguida pero tuve un sueño muy extraño, bueno, era más bien una pesadilla, en ella pude ver los cuerpos de mis amigos mutilados, después yo corría huyendo de algo, pero al final la oscuridad me atrapaba, lo último que vi antes de despertar fueron dos ojos que poseían el sharingan. Me desperté sobresaltada, mi rostro estaba bañado en sudor y lágrimas y temblaba ligeramente.

¿Sakura?

Miré a Sasuke, no sé que vio en mis ojos pero pude apreciar la preocupación en sus ojos, se levantó y se colocó de cuclillas enfrente mío, me retiró el pelo que tenía pegado a la cara y limpió las lágrima con cuidado. Nunca me había tratado con tanta delicadeza, sin duda él había cambiado.

Era sólo una pesadilla – me susurró.

Lo sé pero era tan real.

Me miré las manos y apreté los puños en un intento de que me dejasen de temblar. De pronto unas manos mucho más grandes que las mías me las cogieron, alcé la mirada y me encontré con los ojos negros de Sasuke. No sé el motivo, pero empecé a tranquilizarme, tal vez fuese por el tacto de su piel, aunque seguramente era por esos ojos negros que transmitían tanta calma y me daban seguridad.

Gracias – susurré.

Mis ojos comenzaron a cerrarse, y comencé a caer pero algo me cogió y me ayudó a caer sobre mi saco con delicadeza. No volví a tener ninguna pesadilla, pero sí que soñé, ahora no recuerdo que fue lo que soñé pero sé que fue algo dulce que me hizo sentirme muy bien.

Seguimos nuestro camino, no pasó nada importante, en realidad el trayecto hasta esa aldea fue de los más tranquilos que recuerdo. Cuando llegamos a la entrada de la aldea nos encontramos a los demás, estaban todos. Enseguida Ino y Tenten corrieron hacia nosotras, las cuatro nos fundimos en un profundo abrazo, estábamos muy felices de volver a estar todas juntas. Kiba abrazó a Hinata y Neji también, miré a Naruto de reojo, y ahí estaba la misma mirada que cuando mi amiga había abrazado a Shino. Sayuri abrazó a Sasuke, ese era el abrazo de una hermana mayor, y es que seguramente esa era la forma de la que ambos se querían. Todos nos saludamos y decidimos ir a un lugar del bosque que mis amigos conocían. Al llegar al pequeño prado Naruto comenzó a quejarse de que hacía siglos que no dormía en una cama decente, todos le ignoramos. Hina intentó consolarlo pero mi amigo le hizo un desprecio, fruncí el ceño, la cara de mi amiga era de completa tristeza. Me acerqué a ella, le cogí la mano y le sonreí, quería darle ánimos, ella me devolvió la sonrisa y apoyó su cabeza en mi hombro.

Dejé a mis tres amigas juntas y me dirigí al Uchiha menor, tenía que revisarle las heridas. Al verme él suspiró y se acercó a mí. Nos apartamos un poco del resto, se quitó su chaqueta y después la camiseta negra, me di cuenta de que Ino nos miraba, más bien miraba a Sasuke. Sonreí de lado, le retiré la venda del vientre, examiné la herida y usé mi jutsu médico para que sanase por completo.

Ya no necesitarás vendas en esta herida.

Él solamente asintió, se giró y le retiré la venda de la herida de la espalda, esa estaba peor, no era preocupante, seguramente en una semana estaría totalmente curada, enseguida el chacra verde comenzó a emerger de mi mano y empecé a curar la herida, usé el ungüento que había tomado prestado de Hina. Le volví a vendar la herida, ya había acabado, él se estaba poniendo ya la camiseta.

Sakura.

Al oír su llamado me giré.

¿Cuando tendré esta herida perfectamente curada? - me preguntó.

Dentro de una semana

¿Tanto?

Parecía sorprendido.

Esa herida era muy grave, no esperes que se cure con tanta facilidad.

Y dicho eso me fui para volver a reunirme con mis amigas. Al llegar al lugar en el que estaban me miraron, Ino sonreía ampliamente, Tenten me miraba con curiosidad, Hina sólo me miraba.

Cuenta.

Suspiré y me preparé para contarle todo a mis queridas amigas. Conforme mi relato avanzaba la sonrisa en los labios de mi amiga rubia se hacía más grande. Cuando acabé de hablar se tiró encima mía, me abrazó por el cuello y empezó a reírse a carcajadas, eso provocó que todos nos mirasen, extrañados.

-Ino, suéltame.

Nunca me hubiese esperado que tú hicieses algo.

Eso fue lo que me dijo entre carcajadas, suspiré, sabía que ella reaccionaría de una forma parecida, Ino era y es así, ese aspecto de ella no ha cambiado.

Me hubiera encantado verlo.

Tenten me sonrió, le devolví la sonrisa, lo cierto era que fue una escena bastante divertida y también extraña. Mi amiga por fin me soltó, se sentó enfrente mío, una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios, eso bastó para saber que tenía algo interesante que contarnos.

¿Qué le has hecho a Kiba?

Mi amiga rió levemente. Lo que nos contó nos sorprendió, aunque no demasiado.

¿Pero a ti no te gustaba Sai?

Ten, eso fue hace años.

Pero ¿cómo surgió la cosa? – le pregunté.

Pues a ver, hemos estado diez meses juntos, somos un hombre y una mujer, joder no es tan raro.

Si viniendo de ti no es raro pero no sé, ¿cómo llegasteis a tener sexo?

Mi amiga rió divertida ante mi pregunta.

Kiba es muy atractivo y pues al estar tanto tiempo a solas con él llegamos a llevarnos muy bien, tenemos cosas en común, y no sé un día hablando comencé a seducirlo y él pues se dejó y una cosa nos llevó a la otra.

¿Pero estás enamorada de Kiba-kun?

La pregunta que hizo Hinata era la que nos hacíamos todas ¿podría haberse Ino enamorado del chico perro?

Me gusta mucho pero no sé si estoy enamorada.

¿Has hablado con él de eso? – le preguntó Tenten.

Sí, al día siguiente lo hablamos y decidimos aclararlo todo cuando la misión acabase.

Me parece bien.

¿Es lo mismo que has decidido tú respecto a lo que sientes por Sasuke?

Asentí ante la pregunta de Tenten, mis amigas me sonrieron para darme ánimos. Ino le preguntó que si había pasado algo entre ella y Neji, mi amiga se sonrojó levemente y nos confesó que una noche mientras hacían guardia él le había besado, pero que no pasó nada más.

¿Te gusta Neji-nii?

Mucho, creo que estoy enamorada pero no quiero que mis sentimientos influyan en esta misión.

¿Os dais cuenta de que todas estamos dejando atrás los sentimientos por nuestro deber como kunoichis? – les dije.

Mis amigas asintieron, estaban de acuerdo conmigo, ser una kunoichi implica que primero está tu deber como tal y después tu vida como mujer, pero eso sí, nunca hay que dejar olvidada la parte de ti que no es una ninja. Seguimos hablando de cosas sin importancia, sobre todo hablamos de lo que haríamos después de que todo acabase. Entonces me acordé de que tenía una conversación pendiente con Naruto, iba a hablar con él pero entonces Lee vino a decirnos que había que hablar de lo que íbamos a hacer.

Hemos acordado que alguien tendrán que ir a ver a la Hokage y llevarla a donde estemos – dijo Shikamaru.

Yo iré.

Perfecto, creo que nadie tiene ningún inconveniente en que seas tú la que vaya – me dijo Itachi.

Yo iré con ella.

Todos miraron a Hina, mi amiga se sonrojó notoriamente, todos estuvieron de acuerdo en que fuese ella la que me acompañase, después de todo su byakugan sería de mucha utilidad. Luego hablamos de toda la información que teníamos sobre Akatsuki, ya sabíamos la identidad de todos sus miembros.

Yo me ocuparé de uno de ellos.

Miré a Misato extrañada, entonces entendí, ella quería enfrentarse a Shin para que él dejase la organización.

¿Contra quién, Misato?

Shin, él era mi compañero, no es malo, está en esa organización porque ha tenido muchas malas experiencias con las aldeas ninjas, sé que si hablo con él durante un enfrentamiento entenderá como son las cosas y vendrá conmigo.

Está bien, pero si resulta que no quiere ir contigo tendrás que dejarlo inconsciente para que le podamos interrogar o matarlo.

Lo sé, Itachi.

Seguimos hablando y acordamos que Hina y yo partiríamos al día siguiente. Poco antes de irme a dormir me acerqué a Sasuke y le volví a revisar la herida.

Cuídate.

Me lo dijo sin mirarme, ya que estaba de espaldas a mí, eso me sorprendió, no pude evitar sonreír.

El que tiene que cuidarse eres tú.

Le dije cuando acabé de vendarle la herida.

Sakura, hablo en serio, sabes que nosotros aún tenemos cosas que aclarar.

No pude evitar sorprenderme, le sonreí con amplitud y le dije que no se preocupase que no me pasaría nada, le acaricié el pelo con cariño y me fui de ahí, él observó como me iba pero de su boca no salió nada más.

A la mañana siguiente Hinata y yo nos despedimos de todos y marchamos, sabíamos que teníamos que llegar pronto a la aldea, cuanto antes se acabase todo mejor para todos nosotros. Y así, con los primeros rayos de Sol partimos hacia nuestra aldea, nuestro hogar.


Gracias por leer!

Este capítulo ha sido también largo, el próximo será también largo.

Muchas gracias a todos aquellos que añadís mi fic a favoritos y a las alertas y sobre todo quiero agradecerle a Sakiera-chan por dejarme un review en el capítulo anterior.

¿Me merezco reviews?

Nos leemos pronto ^^