Ok me pasé con la maldad acá :c
VIII
眠れないときは そっと手をつないでくれたらうれしい
Tres meses siendo oficialmente emperador, y Oikawa no ha hecho el menor intento de acercarse a él además de algunas fórmulas de cortesía, si bien no ha vuelto a ver a Iwaizumi desde esa noche; ni siquiera en el funeral de su padre. Shouyou teme por su secreto al principio, mas luego ve que Oikawa en verdad ama al samurái.
Lo ve en cómo lo espera todas las noches sentado en el pasillo que da al patio interior, frente a la habitación de ambos, mientras el paisaje pasa de un blanco inmaculado a un rosa borroneado de flores de cerezo como lluvia.
Lo ve en su expresión ausente cada vez que dirige su mirada a la luna.
Él no conoce otro amor que el que siente por Natsu, por lo que es normal que a esta misma hora de la tarde, Oikawa despierte en él una curiosidad que raya en la fascinación.
Shouyou es consciente de que es idiota, sí, mas cree que es en estos momentos, cuando se acuesta a dormir y puede ver la espalda de Oikawa desde su lecho, que siente algo de afecto hacia su esposo.
Y si era apenas una sospecha, apenas un pensamiento fugaz, está seguro de que le importa más de lo que debería la noche en una sombra se aproxima desde el patio y, en lugar de correr a besarlo, se arrodilla frente al emperador.
No es Iwaizumi; es su reemplazo. Porque Iwaizumi se ha convertido en una verdadera sombra, en aire, en tierra, en todo lo que existe pero no vive. Ha dado la vida por el emperador, ha cumplido con su deber, y Shouyou piensa que el nuevo samurái no tiene idea de cuántas puñaladas ha asestado a su señor en los primeros cinco minutos de conocerlo.
Oikawa recibe el mensaje con serenidad, asiente, y despacha al guerrero.
Shouyou finge estar profundamente dormido para que Oikawa pueda llorar en paz, rasgarse las vestiduras y arroparse por completo en el color blanco antes de ir a la cama, donde su cuerpo sigue temblando del llanto que nadie puede oír, y mucho menos comprender.
¡Ah, y no obstante, Shouyou lo oye, Shouyou lo comprende…!
Pero guarda silencio hasta que no se oyen esos blasfemos sollozos, sino únicamente la respiración pesada de quien se ha rendido al sueño tras un intenso sufrimiento.
Levanta los párpados, entonces, y absorbe todos los detalles del rostro de Oikawa, quien se ha girado hacia él sin darse cuenta. De su indescriptible belleza, de su dolor inconmensurable.
Shouyou sabe que no es suficientemente bueno. Para nada, para nadie. No lo fue para su familia, y no lo es tampoco para esta otra familia que —ha llegado a comprender— es similar a la suya en muchos aspectos.
Y sin embargo, quiere serlo. Dios, ¡cómo desearía ser suficientemente bueno por una vez…!
Sin embargo, tenerse pena a sí mismo no es una característica de su personalidad, así que no deja anidar a este sentimiento similar a un cuervo en su pecho.
Deja mejor que anide el sentimiento cálido y reconfortante que lo invade al tomar la mano de Oikawa Tooru antes de cerrar los ojos.
夜明けは来るよと 囁いていて 嘘でもいいから
Cuando Oikawa abre los ojos, ya son las siete de la mañana. Es tarde, muy tarde para el emperador del Japón, y no le importa porque todo a su alrededor es cálido, y lo último que su mente nublada puede alcanzar a recordar es que la noche anterior no era así, porque todo era frío y aterrador.
Es cálido, muy cálido, y descubre por qué al mover la mano; entre sus dedos han ido a enlazarse otros. Allí, en esos pequeños espacios vacíos, hay deditos que brotan como pequeñas flores crecidas en una noche. Aún algo dormido, sigue la mano con la mirada; no parece el brazo de Iwaizumi…
… y no lo es, claro que no, porque recuerda que Iwaizumi ya no está.
Es el bracito de la criatura que duerme plácidamente junto a él. Oikawa Tooru esboza una sonrisa débil, consciente al fin de los restos de lágrimas en su rostro, y de las que se deslizan por él nuevamente al asimilar en la mañana lo que ya anoche había comprendido.
―Qué idiota.
Cierra los ojos de vuelta, porque todavía no está listo para despertar en un mundo en el que Iwaizumi ya no existe.
Y pese a todo, no le importa estrujar durante su letargo los dedos de Hinata Shouyou.
Aunque ni siquiera sepa que ese es su nombre.
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-Pequeña.
