Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen al gran Masashi Kishimoto-San, la historia descrita a continuación es producto de mi loca imaginación. Un día me dio por escribirla, y aquí está, "Entre el amor y la venganza".
Hola meus amores, ¿Cómo están? Yo aquí actualizando de nuevo. No voy a escribir mucho porque tengo un sueño de los mil demonios, últimamente han sido días muy estresantes. Ya no les digo más, los dejo con el verdadero capítulo de la Hime del clan Hyuga.
HINATA (2)
La fiesta transcurría con normalidad. Aunque desde que la invitada de honor le puso el ojo al mayor de los Uchiha, se dedicó a llamar su atención, su plan era seducirlo, pero cierta mancha rosa que estaba casi siempre pegada a él, poco a poco se estaba volviendo una molestia. Por esa noche desistiría, más si encontraba una oportunidad de acercarse a Itachi, no la desaprovecharía.
Como si el universo conspirara en su contra, quien llegó a su lado fue nada más y nada menos que su querida hermana, Hanabi. Ésta la tomó del brazo y la condujo hasta el jardín principal de la mansión. Hinata retiró la mano de su hermana con suma delicadeza, y la miró directamente a los ojos.
— ¿Qué quieres Little sister?— le sonrió con malicia, sabía que la otra morena odiaba los diminutivos que le hacían referencia a ser la menor.
— No, Hinata. ¿Qué quieres tú? ¿Por qué volviste? ¿Qué es lo que pretendes?
Hinata la observó por un momento, su hermana estaba hecha una furia, tenía la leve sospecha de saber por qué. Sonrió.
—Parece que alguien más se puso celosa. Y pensar que el plan original era para darle celos a tu querido Sasuke. —la abrazó— sabes hoy me di cuenta que no es la gran cosa. Por eso quiero apuntar más alto, al verdadero heredero.
—Quieres hacerle daño a esa familia por lo desquiciada que estás, yo no lo voy a permitir. Me voy a casar con Sasuke y me alejaré de esta familia. No arruinarás mi futuro ni mi felicidad. —la mujeres continuaban sumidas en el largo abrazo.
— ¿Felicidad? —Hinata rio por lo bajo— No me hagas reír, ¿En serio eres feliz con un hombre que cuando se acuesta contigo piensa en mí? —Hanabi se tensó al oír esto.
—Eso no es cierto —dijo la menor de las Hyuga tragando grueso— él me ama.
Una pequeña carcajada brotó de la mayor. Estaba fastidiando a su hermana, Sasuke la había rechazado por ella, pero no pretendía hacérselo saber, al contrario, dejaría sembrada la semilla de la duda en la cabecita de su gemela.
—Sabes, me dijo que yo era su mayor adicción, que le hice falta todo este tiempo... que ninguna mujer pudo reemplazarme. —Suspiró descaradamente junto al oído de Hanabi— gruñó mi nombre al correrse, le dejé mi marca en su espalda y lo puedes comprobar. —otra risita escapó de los venenosos labios de Hinata.
Hanabi se apartó del abrazo, sus ojos estaban acuosos, la Hyuga mayor sabía que sus objetivos habían sido logrados. Quería herirla donde más le dolía, Sasuke, y se alegraba haber dado justo en el blanco.
La menor no se inmutó ante lo sucedido, limpió sus casi imperceptibles lágrimas y dio una mirada llena de desprecio hacia su odiosa gemela. Tomó aire y se acercó a ella.
—Me alegro que hayas tenido tu anhelada revancha. Mas no entiendo tu empeño en rebajarte tanto y menos mendigando un poco de amor de alguien que en el pasado solo te utilizó, entiéndelo. Jamás vas a tener el amor de Sasuke, yo soy la dueña de su amor. Es conmigo con quien sueña tener una familia, soy yo a la que anhela ver en las mañanas y darle los buenos días. Tú solo has sido un cuerpo en el que ha querido bajarse la calentura. Nunca te dijo que te amaba, ¿O me equivoco?
Hanabi siguió sonriendo al ver como la sonrisa burlona de Hinata desaparecía y en su lugar se instauraba la seriedad. Pero pronto respondió con rencor.
— Yo soy la madre de su hijo, el mismo que Hisui, Fugaku y tú desaparecieron. Dime ¿Qué dirá Sasuke cuando sepa que su adorada Hanabi lo engañó? Dime ¿Qué hará cuando sepa que tú ayudaste a desaparecer a su primogénito? Dime, ¿Cómo has podido siquiera verlo a los ojos después de hacer lo que hiciste? Eres una hipócrita y así no me ame, dudo que se quede contigo después que le cuente la verdad. Porque sí hermanita, le voy a decir todo lo que sucedió con pelos y señales. Me entiendes. —maldad, odio y desprecio fue lo reflejado en aquellos blancos orbes.
Hanabi dejó su momento de altanería y salió corriendo de ese lugar hasta el interior de la casa, Hinata sonrió con amargura, pero no pudo evitar soltar unas cuantas lágrimas al procesar toda la información. Estaba furiosa y cómo le hubiese encantado tener a Hisui a su disposición y hacerle una que otra maldad para liberar la tensión.
La menor de las Hyuga se detuvo un momento en la entrada de la casa a tomar un poco de aire, el encuentro con Hinata la dejó descolocada. Después de calmarse un poco, siguió su trayecto en búsqueda de su prometido, no sin antes sin chocar con su cuñado Itachi.
— ¡Hey! Cuidado... —el moreno la sostuvo un momento. Pero ésta no lo permitió y salió corriendo hacia el interior de la casa.
—Vaya, y yo que venía a buscarla —dijo para sí mismo, porque al parecer lo dejó hablando solo.
El Uchiha caminó hacia un kiosco que suponía estaba solo, todo estaba en absoluto silencio. Para el hombre podía resultar acogedor ese lugar. Se respiraba una paz y una calma muy diferentes al bullicio de la celebración.
Él prefería los lugares así, tranquilos, casi en penumbras. Con la vista de un jardín que le fue imposible pasar desapercibido.
Unos pasos pronto se hicieron escuchar. Itachi se giró para ver de dónde provenía aquel ruido. Y ahí estaba aquella extraña mujer que lo observaba con cautela desde el rincón menos iluminado del pequeño recinto.
Ella se acercó lentamente y se colocó justo a su lado apoyándose en la baranda que daba la vista justo al jardín. Miró al Uchiha y le dio una sonrisa de medio lado. Para Hinata, por fin había llegado su oportunidad de acercamiento.
— Vaya, ¿A quién tenemos aquí? Nada más y nada menos que a Hyuga, la invitada de honor. —él también le devolvió el gesto.
Ella arqueó su ceja al escuchar cómo el hombre la llamaba por su apellido y no por su nombre de pila. Le causaba hasta gracia, solo le llamaban así los profesores en su época universitaria.
—Hinata, me llamo Hinata. —La joven continuó observando la exótica vegetación que se extendía en el horizonte.
—Ya lo sé, pero me gusta llamar a mis socios, o prospectos de socios así... ¿Recuerdas esa oferta tentadora?
La morena no pudo reprimir una pequeña carcajada que no pasó desapercibida para el hombre a su lado, el aludido no pudo evitar pensar que era un sonido adorable.
— ¿Es que acaso siempre estás pensando en trabajo? Deja eso para cuando estemos en la oficina —volvió a mirarlo, esta vez lo recorrió de arriba a abajo con cierto atrevimiento— no sabes cuánto estoy deseando que seamos socios, Uchiha. —mordió su labio inferior.
Él solo pudo reír con incredulidad, esa mujer simplemente era una descarada de primera, toda la velada coqueteando con sus miradas furtivas, o esas sonrisas seductoras... él intuía saber cuál era su objetivo, hacer que aceptara el trato y no le importaba utilizar cualquier cosa para obtener lo que quería.
—Eres buena Hyuga, lo admito. —Le dio una amplia sonrisa— pero ese juego tuyo no funcionará conmigo. Mejor dime ¿Qué te traes entre manos? ¿Tan sucio juegan los de tu clan que quieren ponerle sus manos a nuestro mercado?
La respuesta del moreno tomó desprevenida a Hinata, jamás pensó que alguien se atrevería a ser tan directo con ella. Aunque recobró rápidamente la compostura, no tenía duda, Itachi Uchiha sería un gran contrincante, sería divertido jugar con él.
—Yo no juego sucio Uchiha. —Mintió— Simplemente voy por lo que quiero y ya. Y yo te quiero a ti y tu empresa...
— ¿Y qué se supone es lo que quieres de mí... y mi empresa? —preguntó acercándose un poco más a ella. Quería empezar a jugar su mismo juego.
— De tu empresa, pues lo que quieren todos los socios ¿No? Ingresos, a nosotros los Hyuga eso sí nos mueve. El dinero atrae más dinero. —Hizo una pausa y un leve suspiro se escapó de sus labios carmesíes— de ti... muchas cosas —él hizo una mohín al escuchar esto último— Digo, en el ámbito profesional, no pienses mal. —Sonrió dando un leve aleteo de pestañas— no sabes el deseo que tengo en que seamos socios. Mi sueño es trabajar en conjunto con los mejores empresarios de Asia, y tú estás dentro de ese selecto círculo, Uchiha.
—Así que es solo eso, un capricho profesional. —Itachi enseguida cambió su estrategia, todo era cuestión de ego.
—No es un capricho —Respondió con serenidad la de cabellos azulado— solo quiero demostrarle a mi padre que soy su sucesora. Quiero que vean mi valía como cabeza de una corporación tan grande como la nuestra y me den el mando.
— ¿Así que quieres jubilar a tu padre? —Sonreía mientras negaba con la cabeza— Eso es algo que solo él sabrá hacer en su momento. No puedes apresurarlo.
—Nosotros no actuamos como los Uchiha —se puso de espaldas al jardín y se volvió a apoyar del barandal sus codos— mi tiempo fue al cumplir veinticuatro, pero yo no regresé. Ahora tengo que hacer algo sobrehumano para que vuelva a tomarme en cuenta. Por eso mi interés en el negocio que les propuse. Es mi carta bajo la manga para convencer a mi padre.
Ambos se quedaron un largo rato en silencio. Hubo un momento en el que Itachi cerró los ojos por unos segundos procesando toda esa nueva información obtenida hasta ahora de los extraños Hyuga. También pudo disfrutar de la suave brisa que golpeó su rostro justo en ese momento.
Ella en cambio, tenía su mirada clavada en él. Se iba a arrepentir de lo que pensaba hacer, pero correría el riesgo, era ahora o nunca. Nunca se repetiría una oportunidad como esa, el primer paso para conquistarlo.
Sin mediar más, su mano derecha se posó en la mejilla izquierda del hombre a su lado, cosa que sorprendió al Uchiha, su toque era suave y cálido. Clavó sus oscura mirada en aquella que a simple vista podía parecer blanca, pero si se observaba más de cerca, como lo hacía en ese preciso instante, podía apreciar esos tonos lilas que bordeaban el iris. Eran simplemente preciosos… y hasta hipnóticos.
El momento se volvió tenso por unos instantes. Sus respiraciones eran pausadas, demasiado. La Hyuga cerró los ojos y quiso volver a tener el control de la situación. Itachi sin embargo le levantó el rostro más hacia él, quería que volviera a abrir aquellas extraordinarias joyas que lo desconcertaron. Ella lo complació.
Al chocar nuevamente sus miradas, la Hyuga recobró la compostura y dio media vuelta quedando de espaldas a él. ¿Qué rayos había sido todo aquello? —Pensó la Hinata— La idea no era quedarse embelesada como una idiota. Estaba nerviosa, su pulso poco a poco se comenzaba a acelerar.
Itachi sin más preámbulos la viró hacia él, siendo algo brusco al dejarse llevar por un impulso —nada normal en el moreno— que la mujer estuvo a punto de caer. Para evitarlo la sostuvo de la cintura y la atrajo hacia sí. La boca de Hinata se abrió por la sorpresa, formando una pequeña O, no se esperaba que la rodeara con su brazo de esa forma. Este gesto no pasó desapercibido para el Uchiha. En realidad nada de lo que hacía o decía, era como si desde el primer momento en que la vio, sus ojos fueran esclavos de cada uno de sus movimientos. Lo desconcertaba enormemente que esa mujer causara ese efecto en su persona.
— ¿Qué pretendes Hyuga? —su respiración era algo entrecortada por la tensión del momento. Ella como pudo se zafó de su agarre y sin mediar palabra emprendió su camino de regreso al interior de la casa.
Cuando recorrió un buen pedazo volteó y se miraron por última vez —como tratando de entender algo que ninguno sabía exactamente qué era— antes de desaparecer en el interior de la casa, no sin antes toparse con Hisui.
—Cariño, ¿Estás bien? —No, ella no estaba bien, su pulso estaba acelerado, su respiración agitada, no, definitivamente nada estaba bien. Y la razón era porque le había gustado el toque del hombre al que tenía que utilizar para destruir a sus enemigos.
Pasó de su madre y se encaminó a su habitación. No se sentía bien, ¿Cómo se iba a sentir bien si estaba excitada con cosas tan absurdas como esas? Nunca creyó reaccionar así al sentir el roce de sus manos sobre su mentón, o cuando la sostuvo por la cintura para evitar que se cayera.
Fue algo que la asustó demasiado, por eso salió corriendo de ese lugar. Tenía la mente nublada, sus pensamientos tenían que ponerse en orden. ¿Qué rayos le había hecho para descolocarla de tal forma?
Respiró hondo antes de abrir la puerta de su alcoba. Pero antes sintió como alguien tiraba de su brazo y la atraía hacia sí. Era Sasuke.
— ¿Qué quieres? —preguntó de forma hosca.
Sasuke la tomó de la cintura y la pegó a su cuerpo, había algo en su mirada, con lo aturdida que aún se encontraba no supo qué era.
—Te vi con Itachi en el jardín. ¿Quieres darme celos con mi hermano? —Hinata intentaba soltarse de su agarre, pero él la apretaba fuerte.
—Suéltame, no tengo por qué darte explicaciones. —lo empujó fuerte y logró librarse de él.
El menor de los Uchiha la aprisionó contra la pared y le besó a la fuerza, pero a diferencia que en la mañana ésta no respondió. Todo había quedado dicho entre ellos.
Lo volvió a apartar y lo golpeó en la mejilla. Nunca dejaría que ningún hombre la volviera a dominar. Mucho menos él.
—No me vuelvas a besar en tu puta vida. —Hinata estaba furiosa la rabia se reflejaba en sus mejillas sonrojadas y esos ojos brillantes como la luna.
—Te besaré las veces que me dé la gana conejita —la joven se tensó al escuchar aquel apodo con el que la llamaba en el pasado— solo te recuerdo que tú... eres mía y siempre lo serás. Yo soy tu dueño y ese plan que tienes de darme celos con mi hermano no irá a ningún lado porque jamás se fijaría en ti. Y menos si se entera de lo que hubo entre nosotros... Él jamás me traicionaría, y menos por una zorra masoquista como tú. — Hinata lo escupió en la cara, él golpeó la pared a su costado con tanta fuerza que hizo que la Hyuga diera un respingo del susto.
La besó nuevamente de forma brusca, mordiendo su labio inferior, después se marchó por donde vino. Ella por su parte se limpió la boca y escupió en su dirección. Lo aborrecía con todas sus fuerzas. A él, a Hanabi, a todos. Se las pagarían... Eso que le dijo le sonó como un reto. Un reto que gustosa le restregaría en la cara de prepotente que tenía.
Le demostraría hasta dónde podía llegar con su odio y él volvería a pedir perdón de rodillas, implorando clemencia por su familia. Ya había dado el primer paso para ello.
Estaba frente al tocador terminando de retocar su maquillaje cuando Hisui entró con Sakura a la habitación. Hinata dio una linda sonrisa —falsa— y recibió a las "intrusas" de su privacidad.
—Cariño, mira quién está aquí, La doctora Sakura Haruno —Hisui tenía una efusividad nada propia de ella, Hina inmediatamente se dio cuenta que su madre fingía que la mujer a su lado era la mujer más agradable del mundo.
—Hola Hinata, no han tenido el gusto de presentarnos, pero me han hablado mucho de ti y quería aprovechar la oportunidad de conocerte antes de marcharme. —su sonrisa era genuina, pobre mujer, pensó la Hyuga, le quitaría el marido en sus narices.
Se levantó y le dio un efusivo abrazo que tomó por sorpresa a la fémina de cabellos rosados. Pronto la aludida respondió al abrazo.
—El placer de conocerte es todo mío, Tienes que ser esa Haruno, la que escribe en la revista mensual de medicina allá en Londres y Estados Unidos. —Hizo un ademán de estar recordando algo— Ya recuerdo, tus investigaciones se basan en la cirugía regenerativa de los tejidos. Es algo asombroso lo que haces. No puedo creer que te esté conociendo. —A la de ojos verdes le sorprendió lo que dijo la Hyuga.
—Me halaga que conozcas acerca de mis trabajos. Y cómo te has interesado en la medicina —dio una sonrisa algo avergonzada— digo, ya sabes cómo tu trabajo es en el ámbito comercial, es extraño encontrar a alguien que le interese el campo de la ciencia, ni a Itachi le interesan mucho esos temas.
—Es que invierto mucho en investigaciones médicas, en especial en Europa... Quizás en algún momento encuentren la cura a alguna de esas enfermedades en las que financio muchos recursos, y claro que me gustaría estar allí para cuando empiecen las ganancias con el o los fármacos obtenidos. —La sonrisa de Sakura se desvaneció con esto último.
Hinata enseguida notó su incomodidad e intentó explicarse.
—No es que solo me interese ganar dinero, pero para eso estoy hecha, los médicos deberían agradecer que magnates como nosotros ayudemos en estas causas. Así que no me culpes de ser ambiciosa. En mi ámbito laboral sobrevive el que juega mejor sus cartas, y a mí me gusta hacerlo.
—Te entiendo, solo que me recordaste a mi familia política, solo piensan en el dinero y cómo ganarlo. No quisiera enseñarle esos valores a Sarada.
— ¿Sarada? ¿Quién es Sarada? Que nombre más peculiar. —Hinata sonrió para la Haruno, aunque por dentro se desgarraba recordando a su hijo.
—Sí, es mi hija, es una niña de once años, es hermosa e inteligente, se parece mucho a su familia paterna. Es adorable. No sabes lo que significa tener un hijo, es una sensación única e indescriptible que solo podrás comprender cuando te pase.
La mujer de cabellos rosados suspiraba mientras contaba con pelos y señales todo acerca de su pequeña, los ojos de ésta brillaban de felicidad, mientras que Hinata sentía que algo se le quebraba por dentro. Tenía razón, ella no sabía lo que se sentía porque le arrebataron esa oportunidad a la mala. Quería borrar esa sonrisa del rostro de la Haruno. No sabía por qué pero antes de conocerla le causó un odio difícil de comprender. Ella representaba todo lo que no era y le recordaba lo que podía haber sido. La odiaba por ser feliz en su pequeña burbuja.
Pronto Hisui interrumpió la conversación viendo como los ojos de su hija se inyectaban en odio y rabia, una mirada muy conocida para la Mishima.
Las mujeres se despidieron, no sin antes recibir una invitación por parte de Sakura para ir al club el próximo fin de semana. Hinata aceptó gustosa con una idea en mente, seducir a Itachi Uchiha en las narices de su mujer. Para la Hyuga resultaba hasta divertida la idea. No paraba de pensar que artimañas utilizar para lograr su cometido.
Varios días después Hinata preparaba todo para comenzar la mudanza a su nuevo departamento. Hisui por su parte le rogaba que no se fuera de casa, que trataría de hacerla sentir bien y toda esa cursilería de su nada convincente arrepentimiento.
La Hyuga obviamente no hizo caso a nada que saliera de la boca de su madre. Al contrario con gusto abandonaba aquel lugar que solo sirvió para joderle la vida. Además ese día era sábado y el día del paseo con la familia de ensueño.
Irían al famoso club de Suna donde al parecer solo tienen membresía los personajes más exclusivos de Japón. Magnates, famosos, diseñadores de moda, socialités, era sin duda adorable la idea de toparse con toda esa gente, de la que estaba segura podrían salir negocios millonarios para HG & Co. Y otros negocios que comenzaba a emprender aparte del tradicional textil.
No sería tan malo después de todo. Para la ocasión incluso salió de compras con Hisui, quería verse divina a pesar de ir a jugar tenis con Sakura e Itachi... Sí, quería verse atractiva para él, después de todo tenía que hacerse notar.
Al terminar de arreglarse se vio en el espejo. Escogió un vestido de tenis corte A con algo de vuelo completamente blanco que hacía lucir su figura, pero sin mostrar demasiado. Cualquiera diría que estaba lista para participar en Wimbledon al verla toda de blanco, pues recordaba la gracia que envuelve a las tenistas en el mejor torneo de todos los tiempos. Realmente le gustaba lo que veía. No podía negar que era vanidosa desde que se vio como lo que era, una mujer atractiva que con su belleza, astucia e inteligencia podía conseguir lo que se proponía. Muchos en el pasado la señalaron por aprovecharse de sus atributos, pero cómo hacía, para algo tenía que servir, y qué mejor que utilizarlos a su favor.
Lo bueno era que había tomado clases de tenis desde pequeña, así que se podría decir que era una muy buena jugadora. Fue una de las pocas cosas en las que superaba a Hanabi con creces, tenía talento para ese deporte y le encantaba mostrar su destreza con una raqueta. Tenía una muñeca privilegiada la cual sus mejores armas eran su saque y revés.
Con raquetas, maletín, cooler y sus gafas de sol en mano, estaba lista para partir en su Audi R8 Spyder hasta el famoso club Suna donde se encontraría con la Haruno, el Uchiha y unos amigos de ellos. También era un día importante porque Itachi le daría una respuesta a su propuesta. Estaba algo feliz, porque podía asegurar que él aceptaría. Ese hombre caería redondito en sus enredos... Y de eso ella se encargaría.
Encendió el potente motor de su coche y se marchó para dar inicio a esta nueva aventura.
Aclaraciones:
En términos de tenis el saque (o servicio) es el golpe que se realiza para iniciar un game y debe caer dentro de los límites de la cancha destinados a tal fin. Se realiza para comenzar cada punto.
Mientras que el revés es el golpe realizado desde el lado izquierdo del cuerpo por los jugadores diestros. Para los zurdos, el mismo golpe pero desde el lado derecho.
Un game es cuando el jugador hace el cuarto punto y tiene dos o más puntos de ventaja.
N/A: Hello people! Entonces ¿Qué les pareció? Saben algo los reviews me hacen muy feliz, tanto así que estoy publicando este y ya tienen otro en el horno para mañana y pasado mañana.
Si les gusta la historia, no sean malitos y dejen aunque sea uno chiquitito. =D
Hoy vine algo tenística xD es mi tercer deporte favorito después de la F1 y el Fútbol. Pues aunque no lo crean su servidora aquí presente sueña con comentar un GP de F1 o un Real Madrid – Barcelona… esos dos los veo difíciles porque es bien aún no me he topado con una comentarista mujer de esos dos deportes, incluso en los Grand Slam. ¡Ja! Las mujeres también tenemos muchos conocimientos que aportar.
Bueno ya me desvié del tema. El sueño me está haciendo volverme una feminista defensora de los derechos de las mujeres dentro del jornalismo esportivo xD ahora voy a responder los reviews, esta vez tenemos dos:
Guest:
Bonjour Invité! J'adore trop l'Hinata mignon et doux avec une belle Itachi et Sasuke.
Espérons que vous aimerez ce chapitre. Hinata et Itachi commencent à approcher.
Español: ¡Hola Invitado! a mí también me encanta la tierna y dulce Hinata con los bellos de Itachi y Sasuke.
Espero que te guste este capítulo. Hinata e Itachi se empiezan a acercar.
Violetamonster
Kyaaaaaaaaaa! Holaaaaa. No sabes la sonrisa que me sacó tu comentario, me alegra que te guste, comentarios así ayuda a que llegue la inspiración. Y cuéntame ¿Qué te ha parecido este capítulo? Itachi no le es indiferente a nuestra Hime.
Ahora sí meus amores, hasta aquí llegamos el día de hoy. Mañana o pasado mañana les publico el capítulo que está en el horno.
PD: Quiero un carro como el de Hinata TT_TT (y sorry si hay algún error... estoy con sueño y pues no me fijo mucho en eso).
