¡Hola!

Gracias por los reviews: jos Black y oromalfoy . Uf... estoy muerta de frío, ayer llovió y hubieron truenos y relámpagos. Simplemente H O R R I B L E, porque me asustan todas esas cosas xD. Ahora hace demasiado frío, y mis dedos están congelados. Bueno, aqui les dejo otro capi. Espero que les guste y dejen reviews por fiis.


Bella Traición

9.- Confused reality (Confusa realidad)

Ya era un nuevo día y estaba más tranquila, o así lo sentía. Había aclarado las cosas con Ginny y ya no me sentía tan sola. Más aún, era imposible quitarme la espina que tenía cruzada en el corazón. Sabía que perdonar significada olvidar, pero yo no podía olvidarme de todo. La confianza es única y cuando se pierde y quiere volver, ya no es lo mismo.

He aprendido a que a veces no hay que confiar ciegamente en las personas, porque siempre llega un momento en el se prueban los amigos. Algunos caen, fallan y te abandonan, en cambio otros se quedan, esperan y te apoyan.

Salí de mi dormitorio ya lista para bajar a desayunar. Tenía los ojos hinchados y estaba un poco desaliñada, pero aún así quería asistir a clases. Caminé hacia la sala y me di el último vistazo en el espejo ubicado allí. No me importo que Malfoy estuviese ahí, ahora sería nadie para mí – o al menos así quería actuar -. El rubio, como de costumbre, se arreglaba la corbata.

Noté que me miraba de reojo, esperando quizás que le hablase o algo por estilo. O que lo golpeara y que lo matara con un hechizo imperdonable. Ni eso valía la pena. Estaba ofendida, humillada y enojada. Con el orgullo herido. Sabía bien que eso a Draco no le importaba, pero así me sentía.

- Granger – Fue el primero en hablar, me tomo de los brazos y me giró.
- Suéltame – Saque mis brazos de sus manos y me voltee para "intentar" salir por el retrato.
- Yo…
- Cállate, no me importa lo que digas ni a ti te importa lo que me pase, a si que cállate – Ya había llegado a la mesita donde había dejado mis libros, los tome y seguí hablando – Además, cada palabra tuya me daña.
- Yo solo quiero saber si estás bien – Me interrumpió.
- ¿Qué?
- Yo no quería llegar a ese extremo.
- El daño ya está hecho, lo está desde que llegue a este colegio. Desde que te conocí, pero no te preocupes, ya me acostumbré.
- No quise dejarte así – Señalo mis muñecas, las cuales tenían una aureola roja que se alcanzaban a ver junto a la camisa.
- No me duele.
- Tú me provocaste, en serio… no fue mi intención.
- ¿Draco Malfoy es que acaso te sientes culpable? ¿Ahora?
- Si – Contestó manteniendo su vista en mis ojos marrones.
- ¿Draco Malfoy puede sentir culpa? Llamaré al profeta para que salga en los diarios, esto es histórico – Dije irónicamente. En mi voz se notaba cierta molestia y rabia.
- Ves que eres tu la que quiere pelear…
- Claro, ahora soy yo la buscapleitos. Que yo sepa no voy a tu cuarto a insultarte… – Me di media vuelta nuevamente para terminar esta discusión, pero un brazo me detuvo haciéndome voltear y un cuerpo acorralándome en la pared.
- ¿Por qué eres tan terca? – Preguntó acercándose a mí, su respiración estaba agitada.
- Yo no soy terca, solo soy realista – Respondí mirando sus labios. Estaban tan cerca y se veían tan apetitosos. Mis ojos iban de sus labios a sus ojos, como un partido de tenis. Él también hacía esto, miraba mis ojos y luego mis labios. Sus brazos estaban apoyados por encima de mis hombros en la pared, dejándome sin escapatoria. Sabía que la cordura no me iba a durar mucho tiempo.
- Me encanta hacerte enojar… - Dijo acercándose aun más, estábamos a tan solo un centímetro.
- ¿Entonces lo haces por gusto? – Mi corazón latía a mil por hora. No debía estar ahí, no era correcto. La noche anterior todo había sido lo contrario.
- La verdad es que me gusta ver como te pones cuando te enojas. Te ves hermosa.
- ¿Desde cuando que elogias a una Sangre su…? – Y no pude terminar, porque sus labios se juntaron con los míos.

Al principio me quede paralizada, con los ojos abiertos y yo quieta como una momia, me veía estúpida y segundos después no me pude resistir. Sus labios me incitaban a comenzar un beso en el que ya estaba predestinada. Lenta y quizás hasta involuntariamente comencé a mover mis labios, cerré mis ojos y levanté un brazo para alojarlo en su cuello.

Él al notar mi contacto, alojó sus brazos alrededor de mi cintura, la cual cada vez se apegaba mas a su cuerpo. Se me olvido el tiempo, el lugar, y nuestras diferencias. Nuestra pelea la noche anterior y hasta mis problemas. Todo. No quería que terminara, sabía que estaba mal, pero lo estaba disfrutando. Lentamente, Draco se fue separando de mi cuerpo y por consiguiente de mis labios.

Me miró a los ojos, con esos ojos que derretían a cualquiera. No saqué mi brazo de su cuello y el tampoco los suyos de mi cintura. Solo nos mirábamos compartiendo la locura que habíamos hecho. Me volvió a besar, pero esta vez eran besos cortos. Uno, otro y otro. Trataba de buscar una respuesta en sus ojos – respuesta que ninguno de los dos tenía – pero él me seguía besando. La situación era irónica, yo estaba de puntillas y el un poco, solo un poco, agachado.

- Malfoy, ya – Cortó mi voz con el contacto de sus labios – Ya es tarde, tenemos que bajar.
- No quiero – Contestó entre más besos.
- Ya, para.
- No.
- Ya… - Dije ahora tratando con mis brazos que se separara de mi. Quería apartarlo, pero paralelamente no quería. Una parte mi cuerpo se rehusaba a seguir lo que le demandaba mi conciencia.

Lamentablemente – con una fuerza que no conocía en mí - logré separarlo en una distancia considerable para salir de ahí sin que él me detuviera. Me agaché para recoger los libros que anteriormente - mientras nos besábamos - había botado, pero cuando me levanté e iba a salir de la torre, una voz… solo su voz, me detuvo.
- Otro… - Susurró a mi espalda.
- ¿Otro qué? – Pregunté un poco ruborizada, ya sabía a que se refería.
- Dame otro beso – Sentí su aliento en mi nuca.
- Adiós Malfoy – Dije saliendo de la torre rápidamente. Con mil preguntas que en ese momento, y quizás en ningún otro podía responder.