A Eren siempre le ha gustado la palabra etéreo, porque no existe y es impalpable, pero a la vez está ahí. Irreal.

Son esas promesas difíciles, que pocos entienden, y casi nadie ve. Como el amor.

Como aquello que bulle en el fondo de su estómago cuando observa a Levi Ackerman, el descontrol en sus venas y los fuertes latidos que hacen palpitar su corazón, es todo lo que puede percibir en ese instante. Todo eso que siente por un hombre al que apenas ha conocido hace pocos meses pero siente comprender de una manera tan profunda que llega a conmoverlo.

Y solo quiere retenerlo un poco más, a su lado.

La cabeza de Levi, choca suavemente contra su hombro. El libro resbala de sus manos y Eren no hace nada por despertarlo. No quiere que el magnífico cuadro perezca, es gracioso porque Levi duerme con el ceño fruncido y los labios rectos.

Echado sobre una mullida alfombra, junto a la chimenea, apoya los brazos en el cómodo sillón. Lo admira.

El de pelo negro yace apoyado en su lado izquierdo, con las piernas estiradas y los hombros caídos. Eren aprovecha para acomodarlo mejor, siente la cálida tensión de su mejilla y el perfume de su piel.

Luego de llegar a casa y tomar el té en un rinconcito de la sala, hablar de lo duro y trabajoso del día, reconfortarse brevemente, darse un beso. Le gustan mucho los besos, esas pequeñas muestras de afecto incondicional y placentero.

Son esos momentos de intimidad los que quiere atesorar por siempre.

La nieve golpea su ventana.

Solo entonces se percata de que ya es muy tarde y sacude el hombro del mayor para despertarlo.

—¿Sucede algo? —balbucea y Eren solo quiere echarse en sus brazos.

—Debes volver a casa.

Los ojos grises viran hacia la ventana y al blanco sol que se oculta en el horizonte. Parece desconcertado por el rápido paso del tiempo.

Sin embargo se levantará y recogerá el abrigo que cuelga de la percha.

Todavía tiene un deber que cumplir.

—Nos vemos mañana, mocoso.

Recién entonces, el de ojos verdes, podrá obtener su tan ansiado beso. A veces en la frente y, con suerte, en la boca. Durará buenos minutos para grabarlos en su memoria y volverá a preguntarse, mientras lo ve salir por la puerta ¿Cómo hizo aquel hombre para entrar en su corazón y adueñarse de todo?

Eso ese es el amor para Eren.

Fructífero y bondadoso. Eterno.

Y si pudiera describir todo aquello que siente, en una sola palabra, el nombre de una flor ocuparía su mente. El nombre de la flor que nace cuando el invierno está a punto de morir, y saluda a la primavera.

-UNA VACA ENAMORADA-

Prímula

No puedo vivir sin ti.

—¿¡Quemaste mi casa y luego te rompiste un brazo tratando de remediar tu error!?

Vio como Jean torcía la boca, adolorido, encogiendo la cabeza de forma protectora para defender la integridad de sus oídos.

—Al menos lo intenté —respondió el mitad hombre, tirado en la blonda manta del suelo del sanatorio.

Las vendas y el brazo entablillado no se ven muy bien, muchos menos su cara cubierta de hollín, ni la camada de gatos que chillan acurrucados en una caja de madera. Por supuesto, la madre estaba muerta. Fue la única felina que no pudieron sacar del incendio y ahora, el criar a esa camada, era responsabilidad del descarado cara de caballo.

—Eres un… —dijo lo primero que se le vino a la mente— un bandolero.

—No es así.

—No tienes nada con que excusarte —le gritó Eren— ¿De te ríes, imbécil?

Jean bajó la mirada hacia sus ubres.

—¿Sabías que esas cosas se mueven cuando gritas? —mencionó, refiriéndose a las rosadas tetas del de ojos verdes.

Ahora si podrá decir que Eren está furioso.

—¡Quemaste mi casa! —Reitera a gritos—, tú, Jean Kirstein, cometiste un crimen.

—Arréstame, vaca gorda.

Eren se mordió el labio inferior, incapaz de abalanzarse sobre Jean para matarlo a golpes. Aunque eso fue lo primero que se le ocurrió hacer cuando Connie vino corriendo hacia su casa, para anunciarle a gritos que los hombres del pueblo trataban de apagar el incendio de su casa con nieve. El incendio provocado por Jean, que estaba en el sanatorio de Mike. Y cientos de especulaciones corriendo por la boca de todos.

Nadie sabe que ocurrió, solo vieron a Jean tratando de sacar a los gatos calcinados y arrojar bolas de nieve hacia el inicio del fuego.

Aunque todavía queda una pregunta en el aire.

¿Por qué provocó aquel desastre?

El cree tener la respuesta, aunque no le gustaría decírsela a nadie. Mucho menos a Levi.

Y ahí está el problema más grande.

—Levi no se ha enterado —murmuró Eren, volviendo a concentrarse en su amigo equino.

La sonrisa de Jean se perdió gracias a aquellas cinco palabras.

—Por favor —Jean frunció las cejas— no lo dejes entrar.

Pero antes de que lograra responder, la madre del "delincuente" azota la puerta, ingresando y sorprendiéndolos ambos. Más que todo a Eren.

—Mamá.

—Señora Kirstein —saluda Eren, pero ella ni siquiera lo ve. Se aproximó a su hijo para preguntarle si estaba bien y al recibir una respuesta satisfactoria, comenzó a regañarlo.

Eren lo oía todo, en medio de un patético silencio que hacia juego con la mudez de Jean.

—Solo se quemó un poquito —declaró Jean. Bufando con rabia.

El de ojos verdes quiso echarse a reír, aunque no debería –dado que quemaron su casa-, por la situación de su amigo.

—¡Esto no es un juego de niños! —gritó ella, alarmada, soltando la oreja de su retoño, incluso los gatitos de la caja guardan silencio— ¡Y tú, Eren Jaeger!

Ahora él sería la siguiente víctima.

Se quedó estático, preparándose para los gritos sin raíz que ya veía caer sobre su lomo. Todo por culpa de Jean y sus arrebatos de locura contra su pobre casa. El de ojos verdes trató de no sentir culpa. Si no hubiera actuado de manera tan fría con Jean ¿Algo habría cambiado? Pero eso significaría terminar con Levi para estar con su mejor amigo, no era justo, no era algo que pudiera permitirse tan fácilmente. Tirar todo por la borda. Suprimir aquellos maravillosos sentimientos solo para…no herir a Jean.

—¿Por qué estás aquí? —la señora Kirstein fue directo al punto.

Eso lo puso muy nervioso.

La señora Kirstein es mucho más alta que Eren. Esbelta, en realidad. Y mitad humana. Tiene el cabello ceniza y la mirada más mortífera que su propia madre.

—¿Porque no? —se limitó a decir, recordándose a sí mismo que de todas formas, Jean era su amigo.

—Fue mi culpa —Jean trató de incorporarse, sujetando el brazo de su madre—. No tienes porque molestar a Eren.

—Vamos, no eres un mártir —reprochó el de ojos verdes.

—Un vándalo —corrigió ella—, eso es lo que es.

—Mamá.

Un manotazo lo dejó por unos instantes.

—Trajiste la vergüenza a nuestra familia, tu padre está enfermo —le recriminó su madre— ¿¡Cómo te atreves a cometer semejante estupidez!?

—Lo siento.

—En cuanto a ti —ahora es su turno, aunque no haya hecho nada malo— ¿Que hace alguien ya comprometido, encerrado en la sastrería, junto a MI hijo?

Oh.

¿Cómo sabe ella que estuvo ahí?

Se supone que se encontraban solos y después de todo, aquello solo fue algo de menor importancia. Excepto por el accionar de Jean.

—La madre de Connie terminó la ropa que usaré en mi boda —no tiene escapatoria—, solo fui a probarme algunas cosas y vi a "Jeambo" por casualidad.

—Es totalmente cierto, madre —la pálida cara de Jean no tiene precio.

Ni la suya.

Si tan solo alguien se enterara que ellos…que Jean lo besó…

Un frio escalofrió recorrió su columna y por primera vez sabe que eso que siente se llama miedo.

Malditas tradiciones arcaicas. La gente de ahora es capaz de generar un tremendo escándalo por cualquier cosa, incluso si esa pequeña cosa signifique que alguien comprometido tenga encuentros casuales con su mejor amigo.

—Es indecente, niño —ella lo apuntó con su bonito dedo—. Pronto estarás casado, pero tienes el descaro de encerrarte junto a hombres solteros.

—Es mi amigo —respondió.

—Somos amigos —expuso el cara de caballo.

—Por supuesto, amigos de la infancia ¿No? Entonces ¿Porque no te casas con él, Jean? —chilló ella, indignada por algo que no lograba comprender del todo—. Se preguntan, porque Jean Kirstein quemó la casa del capitán y las malas lenguas dijeron que…que ustedes dos se ven a solas en la sastrería. Y tuvieron una discusión. Todo el mundo lo sabe.

—No todo el mundo —su prometido nunca lo sospecharía.

Pero ni la buena estrella de Eren y Jean, juntas, podrías rivalizar contra esa persona. Esa persona y su maldita suerte.

—Te equivocas.

No, definitivamente no quería correr y saltar por la ventana. O podría asesinar a Jean y morir con el secreto. Incluso un desmayo sería factible, así no tendría que explicar muchas cosas inexplicables.

—Capitán Ackerman —la señora Kirstein se volteó para ver al hombre parado en la puerta.

Eren no tenía que hacer lo mismo para saber lo que ella estaba viendo en ese instante, uno sesenta de altura y cara de póquer. Cabello reluciente y manos sucias, descarnadas por ayudar a apagar un fuego insignificante. Lo conoce perfectamente bien, tanto que no quiere verlo. No ahora. Por favor, no ahora.

Maldito pequeño pueblo donde todos se enteran de todo en un santiamén. Y donde exageran las cosas. No quiere ni imaginar lo que la gente le dijo sobre Jean y él, sobre la casa quemada. Lo que la gente piensa.

—Siento interrumpir —obviamente esa cortesía es fingida.

—Mi hijo, mi familia y yo estamos muy apenados por lo sucedido.

La chillona voz del infierno ahora es suave y dulce. Eren quisiera tener la misma facilidad de habla y pasarle a todos por encima.

—Su esposo lo comentó —Levi pasa de largo, alineándose junto a Eren, y baja la vista hasta el cuerpo inmóvil de Jean— Kirstein —su voz está ronca, posiblemente porque estuvo gritando— ¿Cómo sigue tu brazo, luego de tratar de quemar mi casa y apagarla con bolas de nieve?

Jean aproximó la caja para revisar que las crías no hayan muerto. Fingiendo indiferencia.

—Excelente, señor —manifestó.

La señora Kirstein reaccionó escandalizada.

—¡Jeambo, discúlpate ahora mismo!

—Ya me disculpe —alegó con sorna—, con Eren.

—Discúlpate con el capitán —la señora Kirstein le arrebató la caja— sin reclamos. Yo me encargo de esto que provocaste…vándalo.

Eren se niega a moverse o mirar a su prometido. Solo quiere decirle que, cualquier cosa que haya escuchado, no es verdad. Nunca le sería infiel.

Entonces la mano del mayor roza suavemente la suya, manchando sus dedos con un poco de hollín. Transmitiendo confianza.

—Lo lamento mucho señor —La monótona disculpa de Jean vuelve a llamar su atención—, por favor no castigue a mis padres. Todo fue mi culpa. De todas formas, la casa quedó intacta.

—Eso es cierto —aseveró él, sin saber por qué estaba defendiéndolo—, los daños pueden ser reparados. Solo se quemó parte de la madera vieja del portón y la ventana quedó ennegrecida. Incluso los gatos volvieron a anidar el sótano.

Levi cruzó los brazos, repasando las palabras de su novio.

—Tienes razón, no fue un incidente grave.

—Es usted tan bueno como todo el mundo dice —la señora Kirstein le regalo la más grande de sus sonrisas. Prometiendo guardar el secreto, y puso un paquete en sus manos, como prueba de agradecimiento—, escuche que le gustan estas galletas —sacó un paquete de papel para entregárselo a Levi—, las hice solo para usted.

La media sonrisa del de pelo negro no pudo ser más falsa.

—Que amable.

—Hipócrita —reclamó Jean— ¡Auch! Mamá ¡No tires de mi oreja frente al capitán!

Ambos se quedaron viendo como la mujer mitad humana y su hijo se enzarzaban en una patética pelea de manos. Levi los detuvo antes de que dejaran caer la caja.

—Pero quisiera hablar a solas —aclaró— con su hijo.

Ella cerró la boca cuando pensaba en reclamarle, sus ojos se desplazaron con inseguridad pero accedió. Desapareciendo del pequeño cuarto blanco junto a la caja de gatos.

El silencio fue compartido. Hasta que Levi, el hombre más seco y torpe en las cosas románticas, tomó su mano entrelazando los dedos con fuerza. Negándose a soltarlo, y encaró a Jean.

—¿Besaste a mi prometido?

Si la madre de Jean era directa, entonces, Levi era despiadado con su franqueza.

Eren pudo ver como la manzana de adán de Jean se movía, tragando incómodo. Intentó liberarse del bruto agarre de Levi pero fue en vano. Toda la posesividad y enojo que emanaba, era algo nuevo para ver en un hombre que aunque serio y perfecto, es torpe e imperfecto para demostrar amor.

—Larga historia —articuló Jean—, me siento muy cansado para contarla en este momento.

—Es mejor dejarlo así —se entrometió Eren.

—No —la frente del mayor se arrugó y aunque no mostraba expresión alguna, sus ojos lo decían todo—.Quiero saberlo ahora.

—Levi…

—Ahora —dijo en voz alta y firme, no como el amante cariñoso o el capitán formal.

Eren sintió como su mano titubeaba entre soltarlo o no.

En realidad todo se trataba de un mal entendido. Levi tenía que saberlo. Saber que él nunca estuvo engañándolo con Jean y que ese beso no fue mutuo, que no había ni habría nada entre ellos. Todo se trataba de una equivocación y la mala lengua de alguna chismosa.

Decidió ser completamente franco, sin sonar como un niñito que se deja llevar por la corriente. Ya que Jean nunca iba a tener el valor para encarar a ese hombre.

—Fue un error, Levi —le dijo, oprimiendo su mano—. Sabes que yo nunca me atrevería a hacerte daño.

Jean se tocó el brazo enyesado, bajando la cabeza.

—Te creo —los hombros del mayor se relajaron.

—Estoy enamorado de Eren —confesó Jean—. Nunca supe cómo decírselo y cuando lo vi con aquel velo, era mi última oportunidad. Solo lo besé y el idiota me golpeó en la cara. No pasó nada. Eren no es ese tipo de persona.

—A diferencia de ti —susurró Eren.

—Tienes pelotas para decirlo frente a mí, Kirstein —soltó Levi.

—Usted no lo merece.

—Eren —Levi ignoró su comentario— ¿Amas a Jean Kirstein?

El de ojos verdes se pus pálido. Miles de cosas rondaban por su cabeza pero no quería defraudar a Levi, aunque ene se mismo instante estuviera confundido.

—No. Lo siento pero no siento nada por ti —rezongó— además…quemaste mi casa.

—Yo no quemé tu casa —lo enfrentó Jean.

—Ja, no hay nadie quien te crea cara de caballo —encaró Eren.

—No lo hizo —negó Levi.

—Capitán.

—Levi.

—Una venganza de esa magnitud, es infantil y estúpida —aclaró— incluso para alguien de mente tan corta como la tuya, Kirstein. Tú no causaste el incendió, pero lo dejaste ser. Y supongo que no dirás el nombre del culpable ¿No?

—No, no lo diré señor.

—Como gustes —aproximó a Eren hacia si—. Prepararé tu castigo cuando vuelvas al reclutamiento. Vámonos, Eren.

El plúmbeo cielo terminaba de pasar ante sus ojos.

Los últimos pobladores se despidieron del capitán y fingieron no ver a Eren.

Ya sabía que no tenía una ínfima oportunidad con ellos, lo consideraban como el chico vaca que le arrebató el esposo a Historia Reis. Pero agradecía que todos se hubieran unido para salvar su casa.

—¿Quieres tomar el té conmigo?

Levi le ofreció el brazo, parado en la inhóspita calle.

—¿Te ofreces para llevarme? —Eren dejó que sus codos se juntaran y caminaron pausadamente.

—Creí que estarías un poco alterado —confesó Levi.

—Lo estuve, por un momento.

—Encontraré a la persona que lo haya hecho, mocoso.

—Gracias por confiar en mí, Levi.

—Y nos casaremos, dentro de dos semanas —anunció— a inicios de primavera.

Antes de que se hubiese dado cuenta, ya habían llegado al cerco amurallado de su casa. Rodeados por pinos y abetos olorosos.

Miles de hormiguitas recorrían su estómago, causándole un malestar indebido.

Confuso, fijó los ojos en el suelo, sin saber que pasaba. O porque veía las cosas de diferente manera, justo ahora. Cuando por fin, iba a ser feliz.

Suspiro para intentar tranquilizarse un poco.

—Dame tu mano —sumergido en su propio mundo, Levi se separó de él para sacar una cajita del bolsillo derecho de su abrigo.

No quería romperle el corazón.

—Anillos gemelos —comentó, entre emocionado y reprimido. Al ver el par de aros dorados que descansaban sobre un colchón oscuro de seda.

—Sí —el mayor deslizó uno de los aros en su dedo, complacido al ver cuán bien le quedaba—. Los trajeron mucho antes de lo previsto.

—Es muy pronto, Levi.

—La primavera está cerca —contestó el otro—, tus padres, mi tío y los tuyos vienen en camino.

—Sigue siendo muy pronto —discutió Eren, con un tono más alto de lo que hubiera querido

Toda la tranquilidad del de pelo negro, se esfumó en segundos.

—Acordamos eso.

—Yo…

—Ven, entremos —le interrumpió, haciendo el ademán de abrir su puerta.

—Espera —Eren sujetó su muñeca.

—¿Es por Kirstein?

—No —negó—. Me gustas Levi, me gustas mucho. Solo puedo verte a ti de esa manera.

Recordaba las flores pisoteadas en el suelo y las mordientes palabras de Jean.

"¿Un velo? ¿Enserio Eren? Ese hombre te ha cegado"

Y la verdad de sus palabras.

"Te vez ridículo"

Todos decían que la novia perfecta era Historia Reis, y no él. Alguien tan imperfecto y con una vida revuelta, Levi merecía algo mejor. En cambio él, se veía ridículo.

Levi cerró la cajita de golpe.

Seccionando cada una de sus palabras.

Chasqueó la lengua y lo soltó.

—Creo que ya es tarde —le dijo—, mañana enviaré personas para que refaccionen la pared dañada de la casa en la colina.

—Lo siento. A veces las cosas no salen como uno las tiene previstas —explicó— ahora estoy muy confundido. Solo quiero estar solo.

—Las invitaciones ya se enviaron.

—¡Lo sé!

—Vine al pueblo —Levi dejó que los verdes ojos de Eren se apartaran— para casarme. En un principio me dio igual con quien fuera, con Historia, contigo o con una roca —confesó—. Es por eso que quise adelantar la boda y dejar a un lado el patético tiempo de noviazgo forzado.

—No tienes que explicármelo todo.

—Me enamoré de ti, mocoso.

Y una pequeñita herida rasgó algo en su interior.

¿Por qué siempre tenía que arruinar las cosas?

¿Por qué alguien tan perfecto como Levi tuvo que fijarse en alguien como él?

—Pero no voy a forzarte —continuó el otro.

—Yo te amo, Levi —se apresuró a decirle.

—Distanciémonos por una semana —le pidió el mayor—. Si no estás seguro, puedes devolverme el anillo.

Como no dijo nada, Levi sello la promesa con un beso en la frente.

Y durante todos esos días sin él, Eren se dio cuenta de algo.

Invierno es frio.

Continuará...


Para mí sigue siendo viernes(?)

RESPUESTAS CORTAS A LOS REVIEW:

Guest: El lemon viene en el siguiente capítulo, iba a ponerlo aquí pero es tan largo (cuatro hojas)que decidí esperar.

Xochilt Oda: Al final Jean pudo confesar lo que sentía y ser rechazado ene se instante. Lo admito, Levi y Eren se aman tan profundamente que ninguno de los dos puede amar a otro.

Maru de Kusanagi: Soy fan del Jeren que termina mal(¿?) Ambos son tiernos.

Remi ChanandlerBong: Historia tendrá lo que merece, más o menos, pero Jean es tan inocente y tonto. Si, me atrae de alguna manera. El próximo capítulo tendra lemon.

Charly Land: Mi sueño encarnado, bella Charly que siempre me deja su bonito review yo no te merezco. Pero hago este fic para ti. Espero que te guste mucho.

Ame8910: También te amodoro, eres mi flor de loto. Tú y tus fanfic. Aquí traje la actualización tardía.

kotoko-noda: El amor puede con Jean y le rompí el corazón aquí

MagiAllie: ¿Cómo adivinaste? Armin está enamorado de Jean, pero eso se verá al final del capítulo. Viva el jearmin.

Sora Yoru Hashiba: Necesitaba algo de drama, pero ya se viene el hard con los babys de ambos. Los bebés QWQ estoy emocionada.

Lady: Si, Jean lo golpeó muy fuerte en la autoestima y eso tuvo repercusiones para la boda. Espero que no se cancele y que Levi no se case con Historia por despecho.

Nole: Levi love es amor y más cuando le gusta chupar cada parte de Eren vaca…ok fue muy raro.

Yoru cruz: El amor es confuso, creo. Jean es joven y tonto para comprender lo que siente. La casa no se quemó viva yo. Tampoco me agrada Historia, en este fic.

00Katari-Hikari-chan00: Todavía no tengo idea de cómo hacer para que Historia pague por todo. Pero algo vendrá a mi mente. La boda se acerca. ashfdsagdfasgh

Akane Miyazaki: Romperle el corazón a Jean es uno de mis hobbies favoritos. Existe cierta química entre él y Eren en varios fic y eso me duele QWQ

Shippus: Bienvenida, el drama gratis me gusta. Cuando coloco drama ya no puedo parar. Pero más me gusta el lemon. Y habrá mucho lemon.

0Jaery0: Gracias por seguir esta historia rara, y por dejarme review y amarme :3

Nos leemos