Acto 8: Furia africana. Parte 2.
New York, martes 8 de agosto del 2017.
11:03 de la mañana.
— ¿Cómo supiste? —preguntó Kraven.
—No eres el único con francotiradores —respondió Jessica Drew—. Sólo tuve que llamar a mi equipo para que te vigilaran por si Spider-Man fallaba en detenerte él mismo. Sabía que escaparías de alguna forma, sólo tuve que esperar a que alguno de mis francotiradores me dijera el lugar hacia donde escapabas, y el resto es historia.
—Eres más precavida que tus compañeros. Si hubieran sido más como tú no los hubiera asesinado —dijo sonriente, lo que enojó a Drew.
— ¿Por qué estás tan calmado? Vas ir a prisión.
—Sí, iré a prisión… Pero no hoy —afirmó sonriendo de lado.
Jessica entra en pánico, se pone de pie y la camioneta es derribada. Spider-Man oye el choque, ve una extraña corriente de aire y se dirige al lugar de donde proviene. Jessica se encuentra en el suelo de la camioneta, mareada, con un fuerte dolor en la cabeza. Ve borroso y no oye más que un zumbido, pero aun así logra darse cuenta de que su equipo de ocho ha quedado inconsciente y que Kraven es retirado de la camioneta por dos hombres grandes con máscara de calavera, a quienes reconoce como soldados del Kingpin.
— ¡No! —gritó al momento de salir de la camioneta y ver a Kraven cada vez más lejos de ella. Se ve rodeada de al menos dos docenas de enemigos, empuña su arma y empieza a disparar a las rodillas y hombros de todos los criminales que puede, entre ellos los dos que cargaban a Kraven, causando que los tres caigan al suelo. Jessica sonríe tras dar el último disparo, pero se le borra al sentir algo acercándose a su izquierda, dirige su mirada hacia allí y alcanza a ver una corriente viniendo hacia ella, pero antes del impacto, es salvada por el traje rojo y azul.
Spidy la deja en el tejado de una casa de tres pisos.
— ¿Te encuentras bien?
— ¡Kraven! —gritó en respuesta.
Spider-Man se dirige hacia él, y en medio del aire gira evadiendo tres corrientes diferentes de viento, pero la cuarta lo golpea y lo empuja ferozmente contra una casa. Jessica se ha quedado sin balas y tras distraerse observando la caída de Spider-Man, ha perdido de vista a Kraven. Le grita al arácnido para que la baje, este se levanta adolorido, dispara balas de tela a los criminales y luego pega un impresionante salto para llegar donde Jessica, y acto seguido la baja y empiezan a buscar a Kraven.
El cazador ha salido por la puerta trasera de una casa, gateando a una sorprendente velocidad, ahora está en la calle, espera unos segundos y es recogido por un camión de helados. Ni Spider-Man ni Jessica sienten que atrapar a 32 soldados del Kingpin vale lo mismo que capturar a alguien como Kraven, pero no les queda más. El camión de helados se detiene una vez llegado a su destino y Kraven es recogido por una mujer africana.
—Calypso, mi amada —saludó abrazándola.
—Kraven, amado mío —dijo preocupada—. Estás muy lastimado.
—Sí, pero estaré mejor, después de todo, te tengo a mi lado —Y la besó.
A las once y cuarenta minutos, Peter Parker llega a Oscorp con una sonrisa, pensando positivo. Ve a una nueva persona en el laboratorio, un hombre adulto conversando con Gwen y el doctor Connors. Ella se percata de su presencia y se acerca a él.
— ¿Qué haces aquí, Peter?
—No es obvio, he venido trabajar.
—Sí, ah, sobre eso —dijo tragando saliva—. Faltaste una semana entera y no te comunicaste con ninguno de nosotros, y cuando por fin regresas te vas en medio del trabajo. Recientemente has tenido una actitud en extremo irresponsable y, no podemos tener gente así en nuestro equipo.
—Vamos, sólo dame una oportunidad —rogó con una triste sonrisa.
—Lo siento, Peter.
—Ser brillante no es suficiente, chico —dijo el hombre—. Mi nombre es doctor Miles Warren, fui profesor de Gwen en Alas, y trabajo aquí. Esperaba conocerte pues había oído cosas buenas de ti, pero parece que no eres lo que esperaba.
—Voy a pedirte que te retires, Peter —dijo Gwen, entristecida.
Peter observa al resto de los miembros, nadie quiere mirarle a los ojos, con excepción del doctor Connors, quien le mira decepcionado. Ante tal fría atmosfera, abandona Oscorp cabizbajo y maldiciendo a Kraven. Al mismo tiempo que él está triste, en la base secreta del Kingpin, alguien más se encuentra en extremo feliz.
—Doctora Calypso Ezili, un placer conocerla —saludó maravillada, sonriendo ampliamente mientras estrechaba su mano con fuerza—. Silveria, tú también deberías estar feliz de verla, si hay alguien que pueda curarte esas manos más rápido que yo, esa es ella.
—Por supuesto yo no estoy bajo el seguro médico del Kingpin, tendrás que pagarme.
—Te pagaré lo que quieras, te lameré el coño si es necesario —afirmó seria.
Calypso sonríe de lado, extiende sus manos pidiendo las de Silver, las acaricia por unos segundos, las aprieta suavemente y las lame.
—Una semana —dijo—. Te las curaré en una semana.
Peter Parker abandona el Daily Bugle con una pequeña sonrisa, ha vendido por una buena cantidad de dinero todas las fotos que tomó en su combate contra Kraven y en el escape de este mismo. Pero su sonrisa se borra al ver a Gwen con el doctor Warren sentados en un restaurante al aire libre. Lo que ve le hace sentir que su corazón está a punto de desinflarse. Se pone el traje y decide espiarlos.
— ¿Por qué está riendo? ¿Qué le está diciendo? —se preguntó en voz alta y se recostó en el techo—. Probablemente ella sea como yo y tenga sentimientos por su maestro. Rayos, he perdido el mayor tesoro. Ah, Kraven, sí vuelvo a verte te daré la paliza de tu vida. Pero antes de eso, debo mejorar mis habilidades, la única razón por la que ese bastardo me lastimó tanto es por sus actitudes en batalla. Tengo la sensación de que no lo dio todo. No puedo negarlo, me atemoriza. Debo aprender a pelear, y creo que sé el mejor lugar para ello.
Harlem.
Dos jóvenes pelean en el ring, reciben indicaciones del entrenador y corrigen sus equivocaciones, escuchan sus halagos y pelean con más espíritu. No hay duda de que le respetan ampliamente.
—Oye, Luke —dijo un trabajador del gimnasio—, hay un niño allá fuera. Ha estado mirando desde hace un buen rato, creo que quiere entrar.
—Pero es pequeño y delgado —dijo sorprendido—. No va a sobrevivir aquí ni un día. Diablos, no creo que sobreviva una hora —exclamó y suspiró—. Iré a hablar con él. —Y así lo hace—. Oye, amigo. ¿Estás seguro de querer entrar?
—Sí, señor. Quiero… quiero poder defenderme de los bullys.
—Sí, sé lo que se siente eso —dijo mirando al horizonte, recordando.
— ¿Usted también sufrió con los bullys? —preguntó incrédulo.
—No, fui uno. Soy responsable por muchos chicos aprendiendo a pelear. ¡Rayos, sí que era malo en mis días!... Por supuesto, ya no soy un bully y ahora defiendo a las personas de ellos, por eso tengo mi gimnasio. Muy bien, muchacho. Estás aceptado, pero te advierto, no será tan fácil como las matemáticas.
—No podría esperar menos, señor.
Al terminar la sesión en el gimnasio, debe regresar a Oscorp pero esta vez con la máscara puesta. Observa por unos instantes a sus excompañeros disfrutar de su trabajo, y si fuera Peter Parker, tal vez pudo haber llorado un poco, pero no es Peter, ahora es Spider-Man. Se entera de que las cámaras de seguridad fueron destrozadas antes del ataque, por lo que no hay forma de saber quiénes se lo llevaron, ni a donde. El doctor Octavius tuvo la suerte de no estar presente, pues todos los guardias de seguridad fueron asesinados.
—Debo encontrar a Max cuanto antes, es voluble —se dijo preocupado—. Tal vez algunos de mis compadres del bajo mundo hayan oído algo. Iré a hacerles una visita, espero que estén felices de verme —dijo alegre. Apenas entra al primer bar, comienzan a atacarlo con sillas, botellas y palos de billar. Derriba a todos los criminales con las mismas armas que usaron contra él, y lo mismo sucede en la segunda y tercera vez. A la cuarta, no tuvo que hacer nada de eso, pues Jessica Drew lo hizo por él, al llegar ella estaba tranquila bebiendo un trago de tequila, y le comunicó que nadie sabía nada. En el quinto bar, ninguno de los clientes criminales se mueve, lo cual le sorprende, pero sí le dispara una red al dueño que intenta escapar, y lo atrae hacia él. Una vez hecho eso, le coge del cuello.
— ¡Dime todo lo que sepas sobre la ubicación de Electro y de quienes lo secuestraron, o voy a asesinarte! —ordenó serio, con voz profundo.
—No, no lo harás —respondió calmado.
—Maldición, ¿alguno de ustedes podría creerme alguna vez? Bueno, supongo que es mi culpa de mi excelente reputación... por más que Jameson quiera arruinarla. En fin, dime lo que sepas o destruyo tu negocio y te entrego a la policía por vender drogas.
—Está bien, está bien —dijo levantando las manos—. Uno de los muchachos del Kingpin estuvo aquí, una vez borracho se puso a alardear de cómo lo secuestrarían para usarlo para algo que ni él mismo sabia exactamente, pero que sería grande, gigantesco. Eso es todo lo que sé, lo juro.
—Con el poder de Electro, hay muchas opciones. Gracias por la información.
—Igual vas a llevarme preso, ¿verdad?
—Por supuesto, ya están en camino. Pero al menos no destruiré tu lugar. Nos vemos.
— ¡Me las pagaras, insecto! —juró blandiendo su puño.
Kraven descansa y piensa en el cuarto proporcionado por el Kingpin, en su escondite. Acaricia a sus mascotas, unos perros lycaons. Calypso se acerca por su espalda, le abraza y le besa en la frente, baja sus manos lentamente por su cuerpo hasta llegar a su entrepierna, y en ese momento Kraven la detiene.
—En nuestra primera pelea el tipo araña me golpeó fuerte ahí, no creo poder ser capaz de darte lo que quieres, amada mía.
—Ahora yo también quiero matarlo. Bueno —dijo suspirando—, supongo que aceptaré la propuesta de esa chica.
—Diviértete.
Pasan tres días, es de noche, Spidy se echa en el techo de una casa a mirar las estrellas, siente que ha fallado por no poder haber protegido a Max y no poder encontrarlo, sumado a sus problemas como Peter, deprimen al héroe. Pero no toda en la vida son problemas, y si bien lo que ve en la gran pantalla no es del todo bueno, por fin el cazador ha revelado su posición, un estadio de futbol soccer en Brooklyn. No le toma mucho llegar a las afueras del estadio, ahí la detective Jean DeWolf le comunica que los términos de Kraven son los mismo que en el parque. Decidido a no fallar, entra al oscuro estadio por la puerta delantera y se sorprende y fascina al ver que ha sido transformado en una réplica de la jungla africana. Todo es perfecto, incluso el olor.
— ¡Bienvenido a mi territorio, Spider-Man! —saludó Kraven, en algún lugar—. Más te vale no haber dejado a nadie entrar, o la detective Watanabe será la primera en morir.
—Muéstrate, Kraven —exigió serio. No obtiene respuesta.
—Tendrás que encontrarme, insecto.
Tras oír esa última sentencia, ha logrado captar el lugar de donde viene la voz. Se dirige rápidamente al lugar y al llegar, sólo era una grabadora. Se lamenta, gira la cabeza e intenta buscarlo, y en ese momento, oye a sus espaldas un ruido agudo, su sentido arácnido se activa y salta alejándose de la grabadora, la cual explota. La explosión logra lastimarlo, pero es un daño mínimo, aunque su traje fue levemente quemado. Aun así, se levanta del suelo con pesar y los oídos le zumban. Se encuentra mareado. Justo detrás de él, hay una laguna, Kraven emerge lentamente de ella y ataca con una lanza, con suerte el trepa muros logra evadirlo, pues no pudo distinguir su sentido arácnido del zumbido producido por la explosión. Retrocede torpemente y dispara balas que Kraven corta en el aire con su lanza, para luego buscar apuñalar el corazón, pero Spider-Man logra recuperarse y detiene el arma, para luego romperla. Kraven sonríe y deja caer una bomba de humo, desvaneciéndose.
Para poder ver mejor, usa su tela para ir a lo alto del estadio. Desde el techo observa posible movimiento. Flechas son disparadas con excelente precisión, pero con ayuda de su sentido arácnido y su velocidad es capaz de saltar hacia un lado al momento correcto. El cazador está en constante movimiento, se detiene sólo para disparar. Spidy logra prever el lugar hacia donde estará basándose en el sonido producido por las hojas de los árboles al momento en que Kraven pasa por ellas. Se impulsa del techo y desciende a una increíble velocidad. El cazador levanta la mirada para disparar, pero sólo ve unas plantas de pie azules golpeando su pecho tumbándolo contra la tierra.
Kraven resiste el dolor y es capaz de defenderse de los golpes de Spider-Man, contraataca con un codazo y le golpea con los nudillos de sus dedos en la garganta, cortándole la respiración. Se lo saca de encima y le golpea en el pecho con su puño, para finalizar con un pisotón al rostro.
— ¿Sabes que pude haberte asesinado con ese golpe en tu garganta, no? Pero eso no sería divertido, ¿verdad? A pesar de que me contrataron para ello. Veras, araña bebé, mi diversión es cazar habilidosos guerreros y poderosas bestias, pero tú, tú sólo eres un niño, aún tienes mucho que aprender, podrías ser lo mejor de ambos. Por ello no voy a matarte hoy, lo haré el día que hayas madurado.
—No podrás hacer eso estando preso —dijo con voz rasposa—. La única diversión que tendrás ahí, será por el culo.
—Oh, ya te levantaste y pareces molesto —dijo causal—. ¡Vamos! —retó tras empuñar una daga. Spider-Man espera paciente, Kraven ataca, el trepa muros evade el primer golpe y detiene la mano con la daga; luego, dispara redes al rostro del cazador, le remueve la daga y lo patea en el pecho, para finalmente terminar su ataque con una patada con voltereta, imitando algo que vio una vez en una película.
Kraven se pone de pie con dificultad, se remueve la tela y por primera vez se le ve serio. Spidy le ataca con su daga, el cazador no tiene problemas en predecir y evadir sus golpes. Detiene la mano con el arma y recupera su daga en un instante, pero no puede atacar con ella pues su mano es envuelta en telarañas, ante eso, de un volantín hacia atrás, evade la granada de redes que iba a atrapar su cuerpo completo. Deja caer una bomba de humo y se desvanece una vez más. Spider-Man sube al techo, pero debe abandonarlo al instante pues una corriente de electricidad ha empezado a recorrerla.
Tras regresar al suelo, camina ocultándose en los arboles lo mejor que puede, y sin darse cuenta toca un delgado cable, su sentido arácnido no le avisa a tiempo y es atrapado en una trampa de red electrificada. Kraven sale de la tierra, se deshace de sus ropas camufladas y empuña una espada, se acerca al árbol donde cuelga el héroe, busca apuñalarlo entre los espacios en la red, pero a pesar del dolor, Spidy reacciona y coge la espada, la electricidad que recorre su cuerpo recorre asimismo la espada por lo que Kraven tiene que soltarla. Usando el arma recién obtenida, el trepa muros corta la red y desciende. El cazador sonríe, lanza una bomba de humo y desaparece.
Spider-Man se queda pensativo, y esta vez su sentido arácnido le avisa al momento por lo que la explosión del árbol de donde colgaba hace unos instantes, no le dañó de gravedad, pero si fue un golpe más fuerte que con la grabadora por lo que su traje sufrió más quemaduras y se rasgó en algunas partes. Ha salido volando unos dos metros. Intenta levantarse y oye el rugido de un león, levanta la cabeza y lo ve parado en una roca. El león salta, Spidy rueda por el suelo y lo evita. El león salta hacia él, pero sin problemas el arácnido logra cargarlo y aventarlo lejos. De la nada un enjambre de abejas lo rodea, el zumbido que producen lo irritan y confunden, por lo que no puede evitar recibir una flecha en la espalda. El dolor le da un momento de claridad y se aleja usando sus telarañas, pero en el camino otra flecha se incrusta en su hombro.
Las abejas lo siguen, pero esta vez ya no hay sorpresa y dispara dos granadas, envolviéndolas a todas en una bolsa. Se saca las flechas y cubre las heridas con tela. Gracias a su resistencia sobre humana y la fibra de su traje, la perforación fue poco más que superficial. Se sienta tras la roca donde estuvo el león anteriormente, y de pronto una lanza entra en su campo de visión, rápidamente crea un escudo reforzado y soporta la explosión. Kraven, creyendo que la bomba que pegó a la lanza cumplió con su trabajo, se para sobre la roca y recibe un árbol en toda su humanidad. Spider-Man lo persigue sin perder tiempo, pero el cazador ya no está.
Kraven se ha alejado varios metros, lo ha hecho con dificultad pues su cuerpo le duele, a pesar de la protección que lleva debajo de su traje, que te tiren un árbol encima con fuerza sobrehumana no es un golpe fácil de soportar, más tomando en cuenta que dicho árbol no es real, como Spider-Man acaba de verificar, es metálico. El cazador se quita la protección por un momento y se toca para saber qué tan mal está, siente que se ha fracturado algunos huesos, pero por la expresión esperanzada en su rostro, aún debe poder pelear. Se pone de pie y se viste. Pasan dos segundos y oye la explosión de una de sus minas, sonríe y se dirige al lugar, pero no encontró a Spider-Man, lo que encontró fueron dos disparos en la espalda. El cazador cae al suelo.
— ¡Jessica! —exclamó la araña tras llegar al lugar—. ¿Cómo entraste?
—Soy del FBI, la policía no puede descubrirme —dijo arrogante e insultada—. Me infiltré hace unos minutos y estuve esperando por el momento correcto.
—Los rehenes —dijo preocupado, sentado sobre un árbol.
—No les pasará nada, Kraven no mata inocentes —afirmó con toda seguridad—. Nunca han estado en verdadero peligro.
— ¿Por qué no dijiste eso antes?
—Necesitaba que se entretuviera contigo para que yo pudiera atraparlo. Lo siento.
—No encuentro tu disculpa muy sincera —señaló correctamente.
Una enorme cantidad de humo cubre el lugar, Spider-Man actúa rápido y jala a Jessica hacia él usando sus telarañas. Su chaqueta de cuero fue cortada, el trepa muros la jaló justo a tiempo. Kraven se queda quieto con espada en mano hasta que el humo se desvanece. No está feliz con la intromisión de Jessica, pero a la vez está alegre de verla. Jessica le dispara, pero él rueda por el suelo evitando las balas y arroja su espada contra la pistola, quitándosela de sus manos e inutilizándola.
—Será mejor que te retires, Jessica —dijo Spider-Man.
—Así es. Esto entre él y yo.
—También me concierne —dijo ella—. Asesinó a mis compañeros.
—No entiendo porque estás enojada conmigo, ellos fueron los que perdieron —dijo casual, relajado, como si no fuera nada importante.
— ¡Cállate! —gritó enojada. Desciende del árbol de un salto y empuña un cuchillo de supervivencia. Kraven extiende las manos y le sonríe. Jessica ataca con habilidad y velocidad, cada uno de sus ataques es preciso y no sufre de movimientos innecesarios, cualquier soldado tendría graves problemas para sobrevivir, pero alguien que puede pelear de igual a igual con el superhéroe, no es cualquiera. La evade sin problemas e incluso se da el tiempo de bostezar y desviar la mirada. Eventualmente Jessica deja de atacar.
—Por fin lo captaste. ¿No notas algo diferente en mí? —preguntó con los brazos extendidos.
—Sí.
—Esta no es una batalla que puedas ganar, pero estaré encantado de enfrentarme a ti en alguna otra ocasión. Ahora, te pido que nos dejes solos.
—Más te vale atraparlo, mallas —ordenó enojada y partió.
Spider-Man desciende y se para delante de Kraven con expresión decidida. El cazador se remueve sus ropas superiores e incluso su protección. Como respeto, Spidy promete no usar sus redes durante la pelea. A pesar de que no le agrada el africano, no puede evitar respetarlo por su fuerza y habilidad, además, conocer que no lastima inocentes hace que su enojo sea menor, aunque el hecho de que lastimara a los conocidos de Jessica hace que el enojo vuelva a subir. Sin contar que por su culpa fue despedido. Pero también debe agradecerle por no asesinarlo.
Kraven ataca con veloces puñetazos que Spidy evade con relativa facilidad, es claro que el cazador ya no es tan rápido como antes, por lo que las pocas habilidades de boxeador de la araña, sumado a su súper agilidad, le son suficientes por ahora. Las patadas no se hacen esperar, el trepa muros evade la mayoría de ellas, pero las pocas que golpean le causan mucho dolor, él también está cansado y ha recibido mucho castigo últimamente. Pero no se queda atrás y salta a las espaldas del cazador, este gira y recibe una doble patada voladora al pecho. Spidy se pone de pie en un instante y pega otro salto, pero esta vez el cazador también salta y logra atraparlo del pie para luego lanzarlo contra un árbol. Acto seguido, corre hacia él y busca conectar un rodillazo contra su cuerpo, pero el arácnido trepa al árbol evadiendo el ataque y contraataca con una doble patada al rostro.
Kraven se pone de pie, observa al arácnido aún sobre el árbol, corre por la superficie de este y busca atraparlo, Spidy logra evitar ese destino saltando y se ve tentado a usar sus redes para lanzarlo contra el suelo, pero mantiene su promesa. El cazador desciende y al instante Spidy está sobre él dispuesto a golpearlo, pero con rápidos movimientos a los lados logra evadir cada puñetazo y contraataca con un derechazo al rostro, un rodillazo al abdomen y codazo al cuello. Spider-Man retrocede, se sube su máscara hasta la nariz, se la limpia y escupe sangre. Se tambalea, ve borroso, Kraven aún posee buena vista y se mantiene de pie sin problemas. Aprovecha el momento de debilidad y conecta hasta cinco puñetazos al rostro del arácnido, a quien le tiemblan las piernas.
—Supongo que es el final —dijo el cazador. Ataca con un violento derecho, pero este no llega a destino, el puño del trepa muros fue más veloz. Usó toda la fuerza restante que le quedaba, por lo que cae sentado, y su rival cae de espaldas.
—Sí es el final, Kraven, el tuyo. Llevo practicando boxeo por sólo tres días, pero hay un movimiento que no he dejado de practicar: el contraataque.
—Ganaste —dijo con dificultad, mientras se pierde el amarillo de sus ojos—, usando mi fuerza, pero ganaste. El combate ha terminado, araña. Siéntete feliz por salir victorioso contra el gran y poderoso Kraven.
—No me hace sentir bien sabiendo que gané porque básicamente me dejaste vivir hasta ahora. Tuviste muchas oportunidades para asesinarme. Espero no volver a verte, Kraven. Te llevaré a la policía ahora, y luego dormiré por un buen rato —dijo tambaleándose.
Spidy lo envuelve en redes y lo jala hasta la salida pues ya no tiene fuerzas para cargarlo. La policía entra al estadio para liberar a los rehenes, pero antes de que pudieran se muestran sorprendidos al ver que todos los árboles, rocas y demás cosas de la jungla, van desapareciendo para terminar dejando un estadio común y corriente.
— ¿Quién es el dueño de este estadio? —preguntó la detective Jean DeWolf.
—Es propiedad de la ciudad —respondió su compañero Stanley Carter.
— ¿Cómo rayos obtuvo acceso para hacer todo esto?
Son casi las once de la noche, Peter Parker se ha bañado y limpiado las heridas lo mejor posible, pensó por un momento ir donde Cindy, pero prefiere no involucrarla más. Ahora se encuentra sentado en su cama, decaído, derrotó al cazador y salvó a los rehenes que realmente nunca estuvieron en peligro, pero perdió la pasantía y tal vez su única oportunidad con Gwen. Como si fuera una vidente, May Parker sabe que su sobrino no se encuentra bien, toca a su puerta y luego procede a entrar a su habitación. Se sienta a su lado y le pone una mano en la espalda.
—Dime lo que sucede —habló en voz baja. Peter abre la boca para decirle que no es nada y pedirle que se vaya, pero luego recuerda lo que Max le dijo aquella vez, que no tuviera temor de pedir consejo sobre cosas embarazosas.
—Hay una chica —dijo avergonzado y triste—, que me gusta mucho, aunque no se lo he dicho, pues creo que no tengo oportunidad. Ya no piensa bien de mí, no me ve más que como un amigo e incluso en eso he fallado, y creo que alguien más ya tiene el privilegio de estar con ella. Es muy tarde para mí. Estar con ella es imposible.
—Ya veo. ¿Está casada? —preguntó con una sonrisa.
—Ah, no —respondió riendo.
—Bueno, entonces aún es posible y no es tarde. ¿Sabes que cuando conocí a tu tío Ben, yo estaba en una relación?
— ¿En serio?
—Sí, pero él no dejó que eso lo detuviera. Cada día me escribía cartas, me invitaba a salir como amigos y me enviaba rosas. Me dijo que me probaría que él era el hombre para mí, en cada carta me escribía la vida que deseaba tener conmigo, en cada cita me trataba como una reina, así como lo hizo toda su vida. Conversamos de todo tipo de cosas y me contaba sus sueños y aspiraciones, y las rosas, las rosas eran hermosas. Comparado con sus detalles, su personalidad y su forma de ver la vida, mi novio era un desastre. No teníamos muchas cosas en común y no era tan caballeroso. Tal y como lo dijo, Ben probó que era el hombre para mí. Tú puedes hacer lo mismo, Peter.
—Gracias, Tía May —dijo con una sonrisa.
No pierde tiempo, abandona la casa corriendo y se dirige a Brooklyn, al hogar de Gwen. Respira profundo, se para derecho y pone un rostro determinado. Toca la puerta y es su hermano mayor quien contesta la puerta.
—Buenas noches, capitán Stacy, espero este teniendo un buen día. Lamento importunarle tan tarde en la noche, pero necesito hablar con su hermana urgentemente. —habló con extrema educación, tanto que dejo perplejo al capitán de policía, quien aun sin cambiar su rostro de sorpresa, avisa a su hermana de la presencia del visitante.
—Peter. ¿Qué haces aquí?
—Gwen Stacy, he venido a pedirte otra oportunidad. Por favor, déjame ser un pasante en Oscorp, prometo arreglar mis problemas y ser responsable.
— ¿Cuáles son tus problemas, Peter?
—Pues, debo trabajar para ayudar a mi tía con los gastos, ya que ha sido difícil desde la partida de mi tío Ben. Por eso no puedo tener el mismo horario estable que Miles y Cynthia. Por eso falté la semana pasada.
— ¿Por qué no me lo dijiste antes? —habló levemente molesta—. No tengo problemas en darte ciertas libertades, eres un chico brillante y me encantaría ver tu desarrollo a futuro, pero al no comunicarte con nosotros no pudimos asumir más que negligencia de tu parte. Pudiste habérmelo contado, creí que éramos amigos.
— ¡Lo somos! —afirmó.
—Pues desde ahora en adelante cuéntame todo, ¿vale?
—Por supuesto… y ya que lo dices. ¿Hay algo entre usted y el doctor Warren?
—No, claro que no. ¿Por qué piensas eso?
—No es importante. Lo que es importante es lo siguiente —habló mirando al suelo, para luego levantar la mirada, nervioso. Sus manos le sudan y no sabe qué hacer con ellas, no deja de cambiarlas de posición. La mira fijamente, respira agitado.
— ¿Peter?
—Seré el mejor pasante de la historia de Oscorp, haré que me conviertas en tu asistente personal, ascenderé hasta ser un colega… y también te demostraré que soy el hombre para ti, ya que estoy enamorado. Y sé que dirás que sólo soy un niño y que tal afirmación carece de madurez, pero te probaré lo contrario, y algún día lograré que te enamores de mí.
— ¿Y cómo planeas hacer todo eso? —preguntó con una sonrisa.
—No tengo la menor idea —dijo con toda honestidad.
Gwen ríe divertida, y Peter piensa en lo hermosa que es.
—Bueno, espero ansiosa por todo. Nos vemos mañana en Oscorp —dijo sonriendo, para luego inclinarse y darle un beso en la frente.
Gwen Stacy entra a su hogar y tras cerrarse la puerta, Peter cae de rodillas con las manos en el corazón, con un rostro exhausto y feliz.
FIN DEL ACTO.
