—¿Tú conoces a esta loca, Ariana?—me preguntó Ranma.
Yo solo me limite a mirarlos a ellos fulminándose con la mirada.
Capítulo 8
~Enchanted~
"Conociéndonos"
—¿Tú conoces a este estúpido insensible, Ariana?—preguntó Shampoo esta vez. No pude evitar ponerme un poco nerviosa. Al parecer, estos dos no cuajaban bien.
—Em.…yo…
—De seguro que no lo conoces. Ranma, ¿es que nunca cambias? Deja de coquetear con ella. Ariana no es de esas—dijo Shampoo despectiva y amenazantemente. Ranma rió con sarcasmo y se acercó a ella. Yo seguía en medio de los dos.
—¡Ja! No me sorprende escuchar eso viniendo de ti. Pero, después de cómo lo insultaste aquella vez, ¿quieres hacer lo mismo conmigo? Eso sí que no lo permitiré. Te equivocas Shampoo, la que no ha cambiado eres tu—Ranma impregnó cada una de sus palabras con mucho resentimiento. Al parecer, su intención era retarla y dejarla entre la espada y la pared. Y sí que lo logró. Shampoo tenía los ojos húmedos y su mandíbula apretada. Se veía impotente e indefensa ante el amargo recuerdo de esas palabras.
En ese momento, decidí intervenir.
—Shampoo, ¿Por qué no te adelantas? Te alcanzaré en un minuto, ¿sí?—La exótica chica de cabellos violetas asintió y me obedeció—¿Qué diablos fue eso, Ranma?—pregunté molesta, volteándome una vez que Shampoo estaba lejos para verlo directo a los ojos.
—Fue una respuesta justa. ¡La loca me insultó!—expresó sin remordimiento alguno.
—Ranma, eres un idiota. No sabes ni la mitad por lo que ella está pasando. Te agradecería que fueras más sensible y amable—el suspiró y se acercó más a mi.
—Lo siento. Es que a veces Shampoo me exaspera y ahora mas después de lo que paso con su antiguo novio, uno de mis mejores amigos.
—Creo que es con ella que te deberías de disculpar—le reprendí.
—Pero…
—Pero nada. Independientemente de lo que ella haya hecho, no te da derecho de ser un insensible—el solo se quedó sorprendido. Supongo que no está acostumbrado a que las personas le digan que hacer. Es demasiado egocéntrico para hacerle caso a otra persona. Fruncí el ceño un poco ante este pensamiento.
—Yo…está bien. Mañana me disculpare—dijo rendido y yo no pude reprimir una radiante sonrisa.
—Así me gusta—se me quedó mirando con una sonrisa boba—Bueno, supongo que tengo que irme. ¡Nos vemos a la hora del almuerzo!—le vi poner una cara de ¿tristeza? No estoy segura.
Empecé a correr en la dirección que Shampoo se fue. Ya cuando llevaba unos cinco segundos corriendo, oí su voz llamándome.
—¡Ariana! ¡No me dijiste si aceptabas mi propuesta!—paré en seco y volteé a verlo. Sonriendo le pregunté a que se refería—Con respecto a la cita—agregó, dándose a entender.
—¡Ah!—reí, reconociendo su astucia. ¿Cómo recordaba lo de la cita? Me lo había pedido despreocupadamente en un intento de ganarse mi perdón por lo que había hecho esta mañana. Eso era una pequeñísima pista del perfecto Casanova que estoy segura que es, pero no le daría el gusto de hacerme participe en su lista de conquistas—Lo voy a pensar. ¡Adiós Ranma!
Y salí disparada sin darle tiempo al chico para responderme. Sentía su mirada en mi espalda hasta que doble la esquina. Espié escondida detrás de la pared para asegurarme y efectivamente era él. Por alguna razón, ese gesto me hacia sonreír y no logre borrarla hasta llegar a mi destino.
—Aquí está su orden, señoritas. ¿Algo más?—preguntó coquetamente el joven que nos atendió. Le respondí una negativa de forma tajante. Bebimos nuestros café frío en silencio y comimos casi todo el inmenso pedazo de pastel de chocolate.
—¿Piensas decirme de que se trató todo eso?—pregunté rompiendo el silencio que se había instaurado entre las dos. Shampoo suspiró.
—Es algo cotidiano entre Ranma y yo. No recuerdo una sola vez que hayamos estado juntos y no discutiéramos. Siempre ha sido así. No te preocupes—dijo restándole importancia.
—¿Siempre?—pregunté no muy segura de su significado de esa palabra—Y creo que pude apreciar que no se llevan bien. Lo que quiero decir es que por que estaba tan alterado con el tema.
—Sí, siempre. Desde que tengo memoria—levanté una ceja con la duda plantada en mis facciones—Ranma y yo somos primos—respondió leyendo mi cara. Alcé las cejas con mucha sorpresa—Lo se, casi nadie me cree. No nos parecemos mucho—No me digas, pensé—. Su mamá y mi difunto padre son hermanos. Ranma viajó a China cuando era pequeño y por casualidad, su padre y él encontraron nuestra aldea. Terminamos mudándonos aquí ellos, mi abuela y yo hace dos años. He vivido casi toda mi vida a su lado. Hemos entrenado juntos y a pesar de todo nos llevamos bien—sonreí al imaginarme lo divertido que debió haber sido tener primos. Yo siempre estuve sola con mi nana. No siempre tuve amigas y las que tenía, solo iban y venían. No era algo serio, hasta que llego Irina a mi escuela de México hace un año. Al pensar en ella, hice una nota mental para llamarla más tarde.
—¿Entrenaban juntos? ¿O sea que también practicas artes marciales?—ella asintió—¡Estoy sorprendida! No me lo imaginé. Tienes que enseñarme—ella rió un poco.
—No sería la indicada. Desde que llegamos aquí, he dejado de entrenar. Supongo que la falta de presión que las mujeres de la aldea se encargan de dar a las más jóvenes, me hizo ser floja. Aunque nunca fue mi pasión las artes, a diferencia de Ranma. El sí que tiene pasión. A mí me gusta la moda.
—Ya veo. ¿Piensas estudiar diseño?
—Lo he pensado mucho, pero será un reto convencer a mi abuela—dijo un poco triste. Tomé su mano con la mía por encima de la mesa, y le di un apretón reconfortante.
—Nunca te rindas y persigue tus sueños—ella me sonrió y susurró un 'gracias' como respuesta— Volviendo al tema del incidente, no me terminaste de decir por qué Ranma estaba tan alterado.
—Solo está molesto conmigo. Me había advertido-y lo sigue haciendo-que me aleje de Kodachi y que un día me iba a ganar un buen problema y cuando lo de Mousse pasó, se molestó mucho y aún mas de que siguiera con ella.
—¿Y por que sigues con ella, Shampoo? Si lo que te causa es solo problemas—ella exhaló frustrada.
—No es que quiera…del todo. Es que como estoy en el grupo de porristas, que por cierto Kodachi formó al igual que el de gimnasia y es la capitana de los dos—rodó los ojos—es inevitable estar con Kodachi, ya que soy parte de las porristas y en educación física las chicas hacemos gimnasia. Ademas, las otras chicas no me aceptan en sus grupos, y si lo hacen, siento que no encajo bien. Por eso siempre estoy con Kodachi, Aiko e Hikumi.
—Pero… ¿sientes que encajas con ellas? ¿No es por eso que no las dejas?—ella pareció sopesar sus respuestas. Abrió la boca para responder, pero se freno. Frunció el ceño.
—Supongo que no—dijo apretando sus labios en una línea recta mirando sus manos para segundos después mirarme a los ojos y gritar—¡Maldición, no encajo con ellas tampoco!—dijo exasperada.
—No te preocupes. Estoy segura de que encajas conmigo.
—Gracias Ariana, de verdad te lo agradezco.
—No hay de qué. Entonces, para que no se quede nada. Ranma y tú son primos. Entrenabas pero te gusta la moda. Tu abuela, Ranma, su padre y tú se mudaron aquí hace dos años y te juntabas con Kodachi porque creías no encajar con ninguna otra, hasta que conociste a una hermosa chica y muy talentosa a la cual admiras en demasía—terminé con un deje de orgullo. Ella rió.
—Eres muy divertida. Si, eso fue todo—bebió lo que le quedaba de su café—exepto que Mousse también se vino con nosotros.
—¿En serio?—pregunté casi atragantándome con mi bebida.
—Sí. Ranma y el son los mejores amigos, aparte de Ryoga, claro, y decidió venirse con nosotros.
—¿Ryoga?
—No me digas que no sabes quién es Ryoga—dijo con una sonrisa pícara.
—No lo sé.
—¡Mentirosa!—gritó estallando en carcajadas.
—¡En serio que no se!—le respondí en el mismo tono.
—Esta bien. Pero entonces, ¿dejas que un tipo que, primero: nunca has visto y segundo: no sabes siquiera el nombre, te cargue con una minifalda puesta?—y me cayó como un balde de agua fría.
—¡No es una minifalda! Y él solo fue amable. No corría tan rápido y para que no llegara tarde, me cargó—dije sonrojada hasta las orejas.
—¡Sabia que mentías!
—¡No mentía! Solo sabía que su apellido era Hibiki—expliqué ya más calmada. Ella me quedó mirando con los ojos brillosos de emoción, como esperando que le dijera algo mas—¿Qué pasa?
—¿Cómo que qué pasa? ¿Te gusta Ryoga?—dijo aún mas emocionada. Y creo que yo no podía estar más roja.
—¡Claro que no!
—¿Segura?
—!Segurísima!
—Está bien, pero si ese chico u otro te gusta y no me lo dices, lo descubriré y te arrepentirás de no habermelo dicho.
—¡Que no me gusta nadie!—ella solo se rió de mi.
Narra Ranma:
Estuve parado un rato más, después de que su silueta desapareció totalmente de mi vista. Estaba más que sorprendido. Esta era la primera vez que una chica me dice que lo va a "pensar." Es más, nunca me han dado una negativa. Al contrario, yo soy el que a veces les doy la negativa. Pero ella es la excepción. Sonreí al pensar eso y comencé a caminar en dirección a la escuela a buscar a mis amigos para ir a entrenar a la casa de algunos de nosotros, ya que eso hacíamos casi todos los días.
Mientras caminaba pensaba en ella. Aun no podía creer que una chica me haya dicho un "lo pensaré," me haya insultado, dado una cachetada y me haya regañado. Y lo peor que todo el mismo día. Nunca alguna chica, aparte de mi madre y Shampoo, se había atrevido a tratarme así. Todas las mujeres me daban la razón en todo.
Cuando llegué al Furinkan, no tardé en encontrar a Hibiki y a Mousse.
—Donde te habías metido, nena—pregunto Mousse haciéndome molestar con ese sobrenombre. Desde una vez que casi lloro por un golpe en la entrepierna y que mi mama quiso curar dándome medicina y mimándome y que me dejé, ya que sabía de ante mano que no recibiría un "no" por respuesta, los bastardos que se hacen llamar mis mejores amigos no han soltado el tema y buscan cualquier oportunidad para hacerme enojar.
—No seas idiota, Mousse—le dije fulminándolo con la mirada.
—Ya, ya— Te dejare en paz…nena—le hubiera dado un puñetazo si Ryoga no hubiera intervenido—¿Qué haces, imbécil?
—Evito una pelea. No estoy de humor para curar a Mousse—dijo burlándose del chino.
—Cierra la boca, Ryoga. Y tu ne…Ranma, ¿Dónde te habías metido?
—Me escapé. ¿No es obvio?—comenzamos a caminar—¿A dónde iremos hoy?
—A tu casa—respondieron al unísono— Además quiero conocer a esa hermosura que según me han dicho, vivirá contigo—agregó Ryoga.
No aguanté los celos y le tomé el cuello de su camisa.
—Le pones un dedo encima y juro que te mato—lo amenace para después soltarlo.
—¿Que pasa?¿Estás celos, eh?—preguntó el de la banda amarilla. No respondí.
—Oh por Dios—comenzó Mousse—¡Te gusta! Y mucho por lo que veo.
—¿Es cierto eso, Ranma?
—¡No lo sé!—grite—Al menos, no estoy seguro. Además no la conozco—dije sonrojado.
—Pero te gusta—dijeron los dos al mismo tiempo.
Estuvieron el camino entero molestándome y yo me desquite dándoles una paliza en el entrenamiento (aunque casi siempre lo hago), pero ni eso bastó para que me dejaran de molestar.
—Chicos, Kazumi les manda a decir que vayan a tomar un baño para luego merendar—nos avisó Nabiki entrando al dojo. Lo que me faltaba. Ojala que no haya oído nada acerca de nuestra conversación. Se me acerco un poco—Así que, ¿alguien le gusta a Ranma?—bufé y me fui de ahí, antes de que los tres comenzaran con sus comentarios insinuantes.
Me dirigí directo al baño cuando escuché unas voces provenientes del cuarto de Ariana. Me acerqué y sonreí al ver la puerta entre abierta.
Me sorprendí al ver a Shampoo ahí, pero eso no fue nada con la sorpresa de ver a Ariana con ese vestido. No dejaba nada a la imaginación. Era de un rojo pasión. Su cabello, largo y negro, tan negro que da la impresión de tener destellos azules, ondulados en las puntas le daban un tono sexy a su atuendo, aparte de su espectacular cuerpo, claro.
Sus ojos. Esos irises chocolate tan atrapantes. Esa pestañas largas que la hacían ver coqueta. Sus mejillas, rosadas a causa de la vergüenza que le daban ese toque de ternura angelical. Estoy cien por ciento seguro que estaba así porque Shampoo la obligó a probarse ese vestido. Negué con la cabeza. Mi prima nunca cambia.
Sus labios. Tan carnosos. Tan besables. Me hacen querer ir y comérmela a besos.
Su cuello. Largo y tan, tan…tentador.
Su piel. Blanca y nívea. Que dan ganas de acariciarla. Seguramente debe ser tan suave.
Sus senos. Simplemente perfectos. No son ni inmensos ni pequeñitos. Son perfectos. Quisiera masajeárselos.
Su abdomen. Plano y perfecto. Con esa cinturita que lo hacía ver más sensual de lo que ya era.
Sus piernas. ¡Ay, sus piernas! Tan proporcionadas y perfectas. ¿Cómo se sentiría tocarlas? ¿Acariciarlas? ¿Besarlas?
Y por ultimo pero no menos importante, su trasera. Diablos, hace mucho que no me detenía a mirar el trasero de una chica. No desde los doce. Pero es que el suyo es tan redondito y firme que es imposible no detenerse a admirarlo. Me gustaría cargarla por ahí, mientras la beso.
Cuando mi amiguito empezó a despertar, sacudí mi cabeza y dejé de mirarla. ¿Qué fue eso? Yo nunca había espiado a una chica. Y tampoco me había molestado en detallar la anatomía de alguna. ¿Qué me estaba pasando? Diablos, me estoy convirtiendo en un perfecto pervertido. Tengo que dejar de escuchar cuando Hiroshi y Daisuke se incorporen al grupo.
No niego que no haya visto o mirado a alguna chica. No, eso es normal. Lo que me sorprende es que lo haga con tanto deseo y detalle. No puedo decir que no me gusto admirarla, pero no está bien. Ella necesita su privacidad y tengo que largarme a tomar una ducha.
¿A quién quiero engañar? Quiero quedarme a verla, pero no quiero.
Estaba tan concentrado tomando una decisión, que no me percaté (algo que nunca me había pasado) cuando Mousse, Nabiki y Ryoga se posicionaron detrás de mí. Este último se aclaró la garganta y los tres se empezaron a carcajear al verme saltar del susto.
—Vaya, Ranma, o sea que quien te trae tan distraído es mi primita. Tanto que ni siquiera te diste cuenta cuando llegamos. Y un consejo, busca un cubeta antes de que te resbales con tu propia saliva—y los tres se empezaron a reírse otra vez.
—Hombre, debiste ver tu cara—se burlo el de los colmillos.
Yo no podía estar más enojado y rojo de la vergüenza al saberme descubierto.
—¡Ya cierren la boca!—grite demasiado alto como para que las chicas en la habitación salieran.
—¿Qué pasa aquí?—preguntó Ariana saliendo de la habitación; Shampoo estaba justo detrás de ella.
—Pregúntaselo a Ranma, primita.
—Mousse, ¿qu-qué haces aquí?
—Sha-sham…poo.
—Ranma, ¿Por qué estabas gritando?—preguntó inocentemente la pelinegra.
Le iba a responder, pero estaba muy concentrado conteniendo las ganas de estrangular a Ryoga, que se la comía con la mirada.
HOLA BELLOS! Les dejo el capitulo 8 de ENCHANTED.
Aquí revelo algunas cosas que han pasado en la vida de los chicos antes de que llegara Ariana. Y a Ranma que le dio?
jajaja si que le dio un calentón! jajajaja
Espero que les guste el capítulo! Yo me divertí mucho escribiéndolo.
En fin, los amo, dejen reviews para ver que les gusto y que no y los invito a pasar a mi otra novela RanmaxAkane. Vayan a verla!
Besos! xx
