Recordad: universo alterno. Nada que ver con la serie ni la personalidad de los protas.
Un poco de cambio siempre va bien...¿no?
¡Espero que os guste!
;)
Palabras
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Nevaba. El cielo estaba gris y de sus nubes caían copos de nieves que se acumulaban en el suelo de las calles, formando un manto blanco y espeso. Grandes edificios, casas con chimeneas, niños correteando y jugando a peleas, montando muñecos de nieve, adultos que iban con sus móviles, caminando rápido, comiendo, atendiendo negocios…
En una de las calles de esa gran ciudad, un elegante instituto se alzaba en medio de un terreno nevado. Los árboles, completamente pelados, aguantando el peso de la nieve sobre sus vacías ramas, alumnos cumpliendo con las cases de educación física, y en una de las clases, con la calefacción puesta, una joven de largos cabellos y unos ojos violetas, miraba por la ventana de aquella clase.
Su nombre, Lenalee Lee. Una buena estudiante, buena compañera que siempre que podía ayudaba a sus compañeros de clases. Hermosa, con un largo cabello de color verde muy oscuro, llevándolo suelto ante el frío. El uniforme negro, de falda roja, medias blancas y zapatos rojos enmarcaba su cuerpo y una sola de sus sonrisas podía encandilar a muchos de los chicos de aquel instituto que andaban tras ella.
No era popular, pero si muy conocida en otras clases
¿Y a eso no se le llama ser popular, tonta?
Suspiró, con la mirada perdida en el cielo. Los copos de nieve seguían cayendo de esas nubes blancas sobre aquel cielo gris.
-….Y este es el nuevo alumno. Pasa, por favor- comentó el profesor mirando hacia la puerta.
Lenalee volteó su rostro, sólo para sorprenderse y abrir los ojos de forma desorbitada.
Sus mejillas rápidamente enrojecieron
Un joven alto, de cabello blanco como esa nieve, cayendo un poco más arriba de sus hombros, un tatuaje rojo cruzaba su ojo izquierdo hasta el final de su mejilla, ojos muy grises, profundos. Ataviado con el uniforme de ese instituto y la maleta de clase agarrándola de esa forma que hizo a todas las chicas de la clase suspirar.
Cuando sus ojos se encontraron, Lenalee se congeló, pero el otro chico sonrió de medio lado y ella rápidamente viró el rostro, con sus mejillas muy calientes.
-Mi nombre es Allen Walker…-miró a toda la clase antes de posar la mirada en Lenalee- espero que nos llevemos muy bien-
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Salió rápidamente de la clase, queriendo recuperar el aire que se le estaba arrebatando. Llegó a uno de esos pasillos exteriores y cogió aire, todo el pudo, para volver a soltarlo en un profundo suspiro. Todo el aire caliente de su cuerpo se convirtió en vaho que se reflejó en ese lugar. Se abrazó ante un estremecimiento, perdiendo la mirada en algún punto de aquel gran patio.
¿Qué hace él aquí?
No había pasado mucho tiempo, haría unos cuatro años cuando, Lenalee de 12 años se había enamorado irremediablemente de Allen Walker. El chico más popular y atractivo de toda la escuela media.
El chico ante el cual se declaró y fue rechazada.
-¡M-me gustas!-exclamó con sus ojos fuertemente cerrados. Mantenía sus puños apretados- desde siempre…mi corazón late acelerado cuando te veo. Siento que…cuando te veo, mi cuerpo se estremece y se llena de un sentimiento cálido. No puedo evitar sonreír cuando…pienso en ti- con sus mejillas bien encendidas, elevó su mirada, mirándole firmemente- Me gustas mucho, Allen Walker-
Él no dijo nada. Sus ojos grises la miraban fijamente, sin expresión nada…por un momento, Lenalee sintió como le clavaban un cuchillo justo en su corazón.
Su respuesta estaba decidida.
-¡Oh! Lenalee, ¿te has declarado a Allen?- se metió uno de los chicos que andaba siempre Allen- Jaja, ¿crees que Allen aceptaría salir contigo?-
De pronto, en aquella clase, algunos de sus compañeros empezaron a reír, y Lenalee bajó su mirada.
-Eres bruta y fea, con ese cabello corto pareces un chico-dijo este
-Ningún chico saldría contigo- dijo otro, riéndose.
-¡Fea!-
Lenalee escucha risas, burlas hacia ella, miradas ofensivas…elevó la mirada, esperando encontrar el último rayo de esperanza, pero lo que encontró le dolió más que todas esas palaras.
Allen miraba a un lado, sus ojos se habían oscurecido, entrecerrado de tal manera que parecía molesto, sus mejillas estaban algo sonrojadas y empuñaba sus manos con fuerza.
Estaba avergonzado. Se avergonzaba de ella. Luchó por contener las lágrimas, pero simplemente surgieron y empezaron a deslizarse por sus mejillas.
Tras una última mirada al chico peliblanco, que parecía sorprendido, salió de la clase corriendo.
Después lo único que supo de él es que se mudó de ciudad.
Había pasado tanto tiempo desde aquello, pero sentía que aun dolía…puso una mano sobre su corazón, mordiendo su labio.
¿Por qué había vuelto? ¿Qué le traía de vuelta a la ciudad?
Se sorprendió cuando una prenda, más concretamente una chaqueta fue colocada sobre sus hombros. Viró el rostro, asombrándose al ver a aquella persona en la que precisamente, estaba pensando.
Le miraba. Sus ojos grises estaban fijamente sobre los suyos, tan profundos y llenos de misterios como siempre. Pero se sonrojó, sin poder evitarlo, al verlo tan sólo con esa camisa blanca perfectamente colocada y esa corbata azul marino.
Allen Walker estaba mucho más guapo ahora.
-Te vas a resfriar- soltó él, metiendo las manos en los bolsillos.
Se había sacado su chaqueta para prestársela a ella.
Pero no funcionaba. Porque ella le odiaba y no quería saber nada de él.
Se quitó la chaqueta y se la entregó, mirando a un lado. Allen seguía mirándola.
-No necesito que te preocupes- masculló, todavía con la chaqueta en sus manos, frente a él.
El peliblanco la cogió y Lenalee se dispuso a marcharse de ahí.
-Hace mucho tiempo que no nos vemos- dijo él de pronto, parándola- estás muy guapa-
La sorprendió, sus mejillas se sonrojaron y su corazón do un vuelco. ¿Por qué le decía eso?
-Has dejado crecer tu cabello. Te queda bien- continuó él.
Lenalee pudo sentir la diversión en su voz. Le miró sobre el hombro, con profundo enfado.
-Déjame en paz- y continuó su camino
-Me gustas- dijo él de pronto, volviendo a pararla- desde siempre, mi corazón late acelerado cuando te veo. Siento que cuando te veo, mi cuerpo se estremece y se llena de un sentimiento cálido.-decía colocándose la chaqueta
Esas palabras…
-No puedo evitar sonreír cuando pienso en ti-
No podía ser…
-Me gustas mucho, Allen Walker-
Recordó la escena, el momento justo, sus palabras… se volteó asombrada, mirándole boquiabierta y muy sonrojada
Esas fueron exactamente las palabras que le dijo en su declaración.
¿Cómo…?
La vio. Una sonrisa de medio lado, maliciosa, una mirada brillante y llena de diversión maligna.
¿Por qué…?
-Lenalee-chan, si no quieres que la gente se entere de esa declaración…tendrás que hacer lo que yo diga-
Sus ojos violetas se abrieron desorbitadamente
-Q…-
Se acercó, paso a paso, haciendo eco de sus zapatos pulidos. Lenalee se congeló cuando él paró muy cerca. Se miraron fijamente durante largos, eternos segundos que provocaron que ella apartara su mirada, nerviosa.
-Tú y yo siempre fuimos amigos, y sé cuando mientes.- lenalee empuñó sus manos- todavía te gusto-
Impactada por esas palabras, le miró y Allen, aprovechando eso, sujetó su mentón y juntó sus labios. Petrificada se quedó ella, sorprendida y sonrojándose violentamente.
Le miró a los ojos, que él mantenía abiertos, mirándola fijamente.
Le empujó y él trastabilló; Lenalee puso la mano sobre sus labios, su mirada empezaba a nublarse de lágrimas y sus mejillas ardían con fuerza.
¿Por qué, por qué le hacía eso?
-Quiero que seas mi novia-
-Que…-
-Yo no diré nada de tu "vergonzosa" declaración si aceptas convertirte en mi novia-
No. Ese chico… ¿Dónde está el Allen Walker dulce y tímido de la infancia? Porque ese… ¿por qué le pedía eso? ¿¡Por qué!?
Empuñó sus manos, molesta.
-No-le miró fijamente, reteniendo sus lágrimas, mordiendo su labio con fuerza.
Allen miró a un lado, hacia el patio donde, siendo la hora del almuerzo, muchos de los alumnos paseaban.
-Me gustas. Desde siempre mi corazón late acelerado cuando te veo. Siento que…-
-¡Calla!- exclamó ella, muy sonrojada- ¡Lo haré! ¡Seré tu novia!-
Allen sonrió de medio lado, ocultando su mirada.
-Mi novia…-susurró, extrañando a Lenalee, que se sorprendió al ver una sonrisa tímida en su rostro.
Su corazón volvió a dar un vuelco, sonrojándose.
¿Sería posible que él…
¡Grrrrrrooooooaaarrrrr!
Furiosamente sonrojada, Lenalee miró su propio vientre. ¡No! ¡¿Ese momento debía sonar su vientre de esa horrible forma!?
-Pffft- Allen rompió a carcajadas, teniendo que sujetarse el vientre. Lenalee miró a un lado, abochornada e indignada.
No había comido nada desde el almuerzo en su casa y su vientre reclamaba por un poco de atención.
-¿Vamos a la cafetería?-
-¿Eh?- le miró ella, sonrojándose al verle sonreír.
Allen se acercó y sin dejar de sonreír, agarró su mano.
-Sigues siendo la misma de siempre-
Y entrelazando sus dedos, la llevó hasta la cafetería, del cual no tenía ni idea de donde se encontraba, así que Lenalee tuvo que terminar indicándole, sintiéndose extrañamente emocionada. Fijó la mirada en sus manos unidas. Algo cálido y tierno se le antojó, algo por lo que hacía tiempo había soñado.
Y cabizbaja, sonrió con timidez mezclada con algo de alegría.
Le gustaba…esa calidez.
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Los días fueron pasando. Allen venía siempre a su casa y los dos marchaban juntos a las clases, agarrados de las manos. La clase ya se había dado por enterada de su situación. Algunos los felicitaban, otros simplemente les miraban de mala manera. En tan poco tiempo, Allen volvió a hacerse popular y lo que ya andaban tras Lenalee se enfurecieron al saber su pronto relación.
Buenos y malos momentos ocurrieron en esa semana. Allen la acompañaba a casa, se despedía de ella con un cálido beso en sus labios, asustaba a los chicos que querían acosarla, le colocaba su chaqueta, le dejaba su gorra de invierno, salían juntos…y Lenalee había vuelto a enamorarse.
Era como antaño, cuando eran amigos y siempre andaban juntos, él la molestaba, le compraba helado, jugaban juntos, pero ahora con una pequeña diferencia, novios. Esa simple palabra los separaba de la amistad, convirtiéndolos en una pareja extraña. Ella le amaba, de nuevo, y él, sólo la utilizaba. Posiblemente le besara para dar el pego delante de todos, que agarrara su mano y tirara de ella enfadado cuando hablaba con algún chico…pero todo era fingido. Sólo estaba saliendo con Allen sólo por palabra, por obligación. Él no la amaba, únicamente se aprovechaba de ella.
Cuando no traía la tarea y se la pedía a Lenalee, ella se negaba, pero rápidamente cambiaba de opinión, pues cualquier situación era buena para chantajearle con sus palabras y recitar ante todo el instituto su declaración. Le quitaba sus pastas del almuerzo, cuando tenía que limpiar la clase, él se iba y la dejaba, cambiar los cuadernos, ordenar los libros, comer de su bentou…en cada cosa que ella se negara, él aprovecharía para repetir sus palabras una y otra vez.
Y ya estaba muy cansada. ¿Por qué le había pedido ser su novia si únicamente se estaba aprovechando de su situación?
Suspiró frustrada
¿Por qué le hacía eso?
-Lee-san- Lenalee se volteó. Dos chicos parados frente a ella le sonreían- quisiera coger uno de los libros de historia que está en la última estantería-
-¡Si!- asintió, dejando los libros que había estado ordenado.
Se dirigió a la sección de historia y el chico le señaló uno de ellos. Lenalee, que se había quedado encargada de la biblioteca, subió las escaleras.
Los dos chicos sonrieron con malicia.
-Sólo un poco más…-dijo uno de ellos, fijándose en el trasero de Lenalee.
-Perdéis el tiempo- una tercera voz se dejó escuchar. Allen se acercó a los dos chicos- sus braguitas no son para nada lindas-
Lenalee se sonrojó y cubrió su trasero con sus manos, mirando a los dos chicos.
-Ahora…-Cabizbajo, Allen sonrió casi como un demonio, con un aura negra y peligrosa, elevando su mirada hacia los dos chicos, que se asustaron. Una mirada maligna, malvada, brillando de locura-no quiero volver a veros por aquí-
-¡Sí!-
Y salieron corriendo de la biblioteca. Allen suspiró y la miró, frunciendo el ceño.
-¿No pudiste imaginarte algo como eso?-
Lenalee frunció el ceño, molesta por su tono ofuscado
-N-no sabía,…ellos me pidieron el libro. Soy la encargada, debo…-
-Tonta- masculló él, mirando a un lado.
Entonces esa imagen volvió a su cabeza. Esa imagen viendo a Allen cuando se le declaró, la mirada oscura y los ojos entrecerrados, sus manos empuñadas, su ceño fruncido…
-Sí. Soy una tonta. Una tonta por andar con alguien como tú-desvió la mirada justo cuando Allen la miró, asombrado.
No. Ya estaba cansada. De sus chantajes, de sus ordenes…no…
-Me da igual. Ven y cuéntales a todos mi declaración. No me importa- le miró- quiero terminar con esto…no quiero…jugar más- sus ojos se llenaron de lágrimas-me-me hace…daño…-
Huyó, o eso quiso cuando su pie no pisó del todo el escalón y resbaló. Cerró sus ojos y cuando cayó, el sonido de la escalera contra el suelo retumbó en la solitaria biblioteca.
Se mantuvo quieta durante los segundos en los que sopesó que no había recibido ningún daño. Abrió sus ojos y cuando elevó su cabeza, se encontró con el rostro de Allen, bajo ella.
Su corazón volvió a dar un vuelco
Le había salvado…
Él abrió sus ojos y los dos, volvieron a perderse en la mirada del otro. Lenalee dejando sus lágrimas caer y Allen, sonriendo.
-¿Por qué?...-sollozó ella- porque me…-
Una de sus manos, que se encontraban en su cintura, acarició su rostro, sonriendo con ternura, ella se sorprendió ante la nueva.
-Me gustas- dijo Allen, acariciando su mejilla. Lenalee le miró asombrada y él desvió la mirada, sonrojada- aquel día…yo tenía pensado decirte mis sentimientos…pero…cuando tu…realmente me emocioné cuando me dijiste que sentías lo mismo. Quise decir algo pero…me quedé tan…conmocionado que…-la miró, dolido- siento todo lo que ocurrió. De verdad…me enfadé muchos con los compañeros de clase, salí a buscarte pero la directora me pilló y me dijo que empacara mis cosas…-desvió la mirada- no pude volver y decirte…que tu también me gustas-
Escuchó un sollozó y volteó, asombrándose, volviendo a sonrojarse sus mejillas.
-¡Tonto!-exclamó ella, enterrando su cara en su pecho, sujetándose a su camisa-d-debiste habérmelo dicho antes. Yo…yo…-cerró sus ojos, llorando- te quiero-
Se sorprendió cuando sintió su mano en su cabeza.
-Yo también…te quiero-
Y sin poder remediarlo, lloró sobre él, feliz, mientras Allen, sonriendo acariciaba la larga melena.
Finalmente volvían a estar juntos, ya no sólo como amigos, sino también, como novios.
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-Lenalee-
Ella elevó la cabeza, sorprendiéndose al ver la sonrisa en sus labios. Y más que sorprendió cuando de un rápido movimiento, giró su cuerpo, posicionándose ahora él sobre ella.
-Allen-kun…-susurró sonrojada
El peliblanco sonrió de medio lado. Se sentía bien volver a escuchar su nombre dicho de esa forma.
-Lenalee, debemos recuperar todo el tiempo perdido- ella asintió y él, aprovechando la situación, la besó.
Sus ojos se abrieron como platos y sus mejillas color más fuerte cogieron. Allen había cerrado sus ojos y Lenalee, emocionada, le rodeó el cuello con sus brazos y cerró sus ojos, correspondiendo a ese beso.
Pequeña presión dulce que pasó a los besos cortos, a lamer los labios, a morderlos, para finalmente encontrarse con sus lenguas. Cariño, intensidad, calor…amor…todo se acumulaba en ese beso que tanto años habían estado esperando.
-¿¡Pero qué demonios es esto!?-
Rompieron el beso y viraron sus rostros. Los dos se sonrojaron al ver al profesor de la biblioteca, a algunos alumnos sonrojados, la escalera por el suelo y muchos libros acompañándola. Los dos volvieron a mirarse, preocupados.
-¡Walker, Lee a dirección ahora mismo!-
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=FIN=
¿y biiieeeeen? ¿Qué os ha parecido? (ojitos de cachorro abandonado)
Espero que os haya gustado ese OS occ. Me ha sido un poco dificil realizarlo, pero, creo que ha valido la pena ¿no?
¡Espero vuestras opiniones!
¡Nos vemos en el próximo!
